viernes, 13 de julio de 2012

Solamente ella

Homero Manzi fue uno de los más grandes poetas que tuvimos la suerte de contarlo en las filas tangueras, más allá de su producción intelectual en cine, radio, periodismo, y política.

Fue un hombre fundamental en la jerarquización literaria del Tango. Las pequeñas leyendas barriales, la ternura de lo doméstico, su romanticismo nostálgico, fluyen en toda su producción tanguística. Y trazó una trayectoria pareja en cuanto a la belleza de su poesía.

Se dió la rara circunstancia de que tres chicas de Guaminí, un pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires que llegaron a a la Capital para una presentación de las hermanas Omar, terminaran siendo parejas sentimentales de tres grandes poetas tangueros.

Nelly Omar con Homero, Gori Omar con Julián Centeya y Grisel con José María Contursi.

Manzi era casado y aunque todo el ambiente conocía la situación, su relación con Nelly Omar quedó grabada a fuego en temas maravillosos.

Nelly, después de tantos años de la partida definitiva del poeta,  sigue afirmando que muchos de los temas que hablan de amor, escritos por Homero, incluído Malena, se los dedicaba a ella.

Es muy posible que esto sea cierto.

El santafecino Tito Gutiérrez  (Ramón Domingo Gutiérrez) estaba cantando en el restaurante de Juan D'Arienzo, en Carlos Pellegrini entre Rivadavia y Cangallo. Recomendado por su hermano, Hernani D'Arienzo, Juan lo hizo probar esa noche en dicho lugar con Fulvio Salamanca y Héctor Varela para incorporarlo a su orquesta.                                                            

Justo lo escuchó Agustín Irusta esa misma noche,  y le pasó el dato a Lucio Demare que buscaba un cantor. Éste lo mandó llamar y le dijo que iba a hacerle una prueba para la película que estaba por filmar su hermano Lucas. Era un pretexto. pasó la prueba con nota, lo rebautizó artísticamente como Horacio Quintana y por sus dotes canoras y su pinta,  pasó a integrar la orquesta de Demare.

Un día de 1944  llegan a Radio El Mundo y en la conserjería había una carta para Lucio. Venía de Cuba, la abrió y tenía un poema y el papel firmado con este final: "Ahí te lo mando. Homero Manzi".

Lucio le puso música esa misma noche y al día siguiente se lo pasó a Quintana. Con este hermoso tango: Solamente ella,  debutó el cantor de Santa Isabel, en la orquesta de Lucio Demare y lo grabarían de inmediato.


                                    

Seguramente Manzi, en la lejanía, pensaba hermosamente en Nelly.



 Solamente ella

Ella vino una tarde y era triste
fantasma de silencio y de canción,
llegaba desde un mundo que no existe.
Vacío de esperanza el corazón.
Era nube, sin rumbo ni destino,
tenía la ternura del adiós.
Mi paso la siguió por cien caminos
y un día mi fatiga la alcanzó.

Ella,
piel de sombra, voz ausente.
Ella, en mis brazos se durmió.
Juntos, sin saberlo, torpemente,
aprendimos duramente
las verdades del amor.
Ella, floreció bajo la luna.
Ella, renació para mi afán.
Juntos, sin angustias, sin reproche,
sin pasado, noche a noche,
aprendimos a soñar.

Sus palabras que estaban ateridas.
Entonces se encendieron de emoción.
Con fuego de mi amor volvió a la vida,
la que era sólo el eco de un adiós.
Ella vino a mi mano en el invierno,
vacío de esperanza el corazón.
Hoy vive entre mis sueños y es eterno
su sueño de mujer y de canción.


Y qué mejor que escucharlo por el Polaco  con Armando Pontier y su orquesta
                                                                                                  

Solamente ella. Roberto Goyeneche
















2 comentarios:

  1. Muchisimas gracias por esta historia! buscaba blog como este desde hace algun tiempo. soy un polaco enamorado de Argentina y el tango. Tuve suerte vivir alla un tiempo. Escribo sobre Buenos Aires, sobre la gente y su experiencia con el tango. Traduzco letras de tangos al polaco, por eso me alegro cuando pueda encontrar historias como esta. Cordialmente Sylwester (desde Islandia) desde hoy soy su lector permanente

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  2. Bienvenido Pierre. Acá te trataré bien porque el tango nos une a todos.
    José María

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