miércoles, 25 de julio de 2012

Los yeites del tango


La palabra lunfarda yeite, procede del portugués  geito, que significa aptitud, disposición natural para alguna cosa. Con el tiempo se usa también para describir las habilidades o picardías de algunas personas que sacan provecho de ello.

Hay una nueva generación de músicos que bucean permanentemente en las entrañas del tango, para intentar desentrañar los diferentes estilos orquestales de la belle époque. Los yeites de aquellos músicos que los patentaron.

Cuando Osvaldo Pugliese creó en 1943  La yumba, por ejemplo, rompió con las fórmulas tradicionales. Hizo un dibujo breve de dos compases -uno débil y uno muy fuerte-, y los fue desplegando con intercalaciones melódicas y pasajes lentos, contrapunteados, en un clima obstinadamente rítmico.

Juan D'Arienzo, por el contrario, desarrolló, desde el ingreso de Rodolfo Biagi como pianista, una marcación rítmica dura, acentuando uniformemente los cuatro tiempos de cada compás. Los mechaba con rellenos pianísticos plenos de polenta (Biagi, Polito, Salamanca) en los claros de la melodía, solos graves de violín y variaciones bandoneonísticas en riguroso staccato, en tiempos muy rápidos.

Dos estilos de ejcución totalmente opuestos, pero hermosamente llamadores para los bailarines y también para aquellos que degustan de oreja el tango.

Tanto el uno como el otro, que traigo acá de ejemplos, son fruto de un intenso trabajo artesanal en el cual intevienen no sólo los músicos y el director, sino incluso los arregladores y orquestadores.

Y en la febril década del cuarenta las orquestas se distinguieron fundamentalmente por tener un estilo distinto a las otras. Se reconoce fácilmente a un Troilo (con Goñi al piano), Tanturi, D'Agostino, Di Sarli, Gobbi, Biagi, Caló, Fresedo, Laurenz, Enrique Rodríguez, Donato, Salgán, Francini-Pontier.

Éste es el estudio que realizan los jóvenes músicos actuales, destripando los yeites de aquellos conjuntos que dejaron una herencia maravillosa en forma de grabaciones. Ayudados en muchos casos por músicos veteranos que les enseñan sus secretos.

En el video podemos escuchar la explicación y ver cómo desarman las coyunturas de esas formaciones y llegan a las entrañas de dichas orquestas.

Muy buen trabajo para la historia, aunque no me parece de buen gusto que salgan imitadores de aquellos grandes conjuntos, en lugar de creadores de su propio y renovador estilo.

Vale la pena verlo. Y los bailarines deberían bucear en estos yeites que los guían en la pista.


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