sábado, 25 de junio de 2016

Taconeando

Ya lo decía José Horacio Staffolani en este tangazo que compuso junto a Pedrito Maffia:

¿Quién no sintió       
la emoción del taconear
y el ardor
que provoca el bandoneón al llorar?
Tango brujo de arrabal
triste son...

Y si, los días de milonga los tangos nos recorren todas las venas y nos preparan para el encuentro nocturno. Es que los muchachos la sabían lunga y te la dibujaban de todos los colores, te batían la justa, te relojeaban en la pista y después lo pasaban al papel, y se lo entregaban al músico amigo con el fin de que éste le diera la horma ideal para milonguearlo.

 Si incluso, después, hasta ellos lo bailaban...

Pichuco y Zita le dan rienda suelta a los remos en el Marabú
                                         

BIEN MILONGA sigue funcionando en la Casa de Aragón de Madrid, todo el mes de Julio que se viene, y descansaremos en Agosto. Cuando nos iremos a recargar el fueye del cuore y las gambusas en el Mediterráneo, entre esas olas mansas y el sol que te borra las ojeras noctámbulas y te deja morocho por más protector solar que te pongas.

Y como todos los sábados, me doy mi vueltita de rutina por esas milongas del mundo y comienzo en la mítica capital de Alemania. Berlín. Allí durante el Embrace Tango Festival, podemos ver a la pareja integrada por Mimi Hirsch y Nikita Gerdt, bailando el tango Dos fracasos, por la orquesta de Miguel Caló, cantando Alberto Podestá.

                               

Ya que estoy en este país, me doy una vuelta por la céntrica ciudad de Kassel, a orillas del río Fulda. Allí se presenta la yunta Ruth Manonellas y Andreas Erbsen. Los mismos que dan clases en El Tacuuarí, el club del barrio de San Telmo que tantas veces crucé, camino al Colegio Nacional. En este caso los troesmas se diquean bailando el tango Ensueños, por el Quinteto Real.




Y doy un salto a Polonia. Allí están los muchachos santafecinos Mariel Robles y Gonzalo Alonso, que luego de dar cátedra y clases en su provincia, se instalaron en Buenos Aires. Siguieron pegando saltos y ahora están instalados en Berna, la capital suiza donde montaron su Escuela.  Acá los vemos en el Pacaltowo Palace polaco, bailando la milonga Sentir del corazón, por la Orquesta de Edgardo Donato y los cantores Horacio Lagos  y Romeo Gavioli.

                                                                        

Y me pianto a la piscina porque hace un lorca bárbaro hace...

viernes, 24 de junio de 2016

Últimos momentos de Gardel

Hoy se cumplen 81 años desde aquel día aciago en que Carlos Gardel, Alfredo le Pera, Guillermo Barbieri, morían en el  terrible accidente aéreo sobre la ciudad de Medellín, Colombia. Cinco días már tarde era Angel Domingo Riverol, otro guitarrista del Morocho, el que fallecía por no recuperarse de las terribles quemaduras. Como en todos los 24 de junio, Gardel emerge del posible olvido y lo recuerdan, homenajeándolo en Argentina y en otros países de América, donde era ídolo de masas.

Lo absurdo y lamentable, es que algunos aprovechados y otros, tal vez de buena fe, sigan intentado haciéndole creer al mundo que Gardel nació en Tacuarembó-Uruguay. Una ciudad pequeña donde es más fácil ubicar el bulo, que por ejemplo, en Montevideo. Lo cierto es que el cónsul uruguayo en Buenos Aires, por amistades comiteriles de aquellos tiempos le extendió un salvoconducto uruguayo, de favor a Gardel para que pudiera viajar a Europa y no fuera reclamado por las autoridades francesas para incorporarse al servicio militar, dado que había nacido en Toulouse.

                                     
Carlos Gardel en Bogotá rodeado de admiradores


Me parece lamentable que se ofenda la memoria del propio Gardel que siempre se declaró francés de nacimiento y argentino por adopción, como aseguró además en su testamento ológrafo. Y según la fábula que inventó Avlis (Erasmo Silva Cabrera) para el Diario El País de Montevideo, y que en los últimos tiempos retomaron otros, incluso argentinos: no sólo mintió Gardel. También mintieron historiadores, sus amigos, los que que sí eran orientales, como José María Aguilar, su guitarrista. O Pirincho Canaro. Y mintió el prestigioso Francisco García Jiménez que trazó la vida de Gardel en un libro, precisamente. O los Barsky. Todos mintieron, incluso Gardel. Sólo Avlis dijo la "verdad"...

Todos mintieron, según el bulo que ha renacido, ignoro con qué motivo, sobre el "Gardel uruguayo". Jamás se habló del "Gardel uruguayo" hasta que Avlis se inventó la novelita que incluso provocó burlas entre sus compañeros, como me consta. Y lo hizo después de 77 años del nacimiento de Gardel, y cuando el gran cantor ya no existía. El salvoconducto que le extendió el cónsul uruguayo en Buenos Aires, y que ahora menean, fue un favor personal. No mostró documento alguno de nacimiento, como exige la ley, era válido por un año y "el salvoconducto no figura registrado en Registro Consular alguno, revelando su condición fraudulenta y de favor" (Juan Carlos Esteban).

                                 
Con mi hija en el Hospital donde nació Gardel


Gardel además puso como padres a Carlos y María (Gardel), que ni siquiera era su nombre verdadero, dado que su apellido era Gardes. Por tal motivo, cuando años más tarde, el Gobierno uruguayo reclamó la nacionalidad del cantor como nacido en Uruguay, se encontraron que no tienen fe de nacimiento que lo muestren como nacido en Uruguay. Y desistieron de ello.  Porque no consta en documento público alguno y sólo fueron fabulaciones para vender periódicos, sin relevancia alguna. Y como bien señala el estudioso Jack Lupic, cuando le extienden ese salvoconducto, en 1920, del que muestra copia, lo dan como nacido en Tacuarembó en 1887. Pero resulta que en esa época el pueblo se llamaba San Fructuoso y recién el 17 de junio de 1912, fue elevada a categoría de ciudad y fue llamada entonces: Tacuarembó... De risa.

Cuando Carlos llegó de Francia con su madre al puerto de Buenos Aires (todos sus documentos son los únicos que existen), se instalaron en una casa de inquilinato de la calle Uruguay 160, en Capital.  La misma donde también vivieron  los futuros actores Tita Merello, Elsa O'Connor, Luis Sandrini o Pierina Desalessi. Esta última, nacida en Turín, Italia, que sería gran actriz  y radicada en Argentina, lo recordaba a Gardel niño: "Yo también viví en Uruguay 160. Yo tenía 12 años cuando vino Carlitos: era un chico travieso y vivaz. Qué alto llegó. Quien diría...".

                                       


Walt Disney creo una serie de personajes de historietas que fueron una delicia para los niños. En un momento de su vida le diagnosticaron una enfermedad mortal. Resolvió congelarse y que lo despertasen dentro de 50 o 100  años, cuando la enfermedad fuese curable. Pensó que podía vivir eternamente como el pato Donald, el ratón Mickey o Pluto...
Avlis, a pedido del dueño del Diario El País, quiso aprovechar aquel salvoconducto trucho que tuvo alguna vez Gardel y en el cual aparecía como uruguayo. Entonces se inventó una historieta por capítulos que sirvió para vender algunos diarios y despertar algún interés. Casi nadie se lo tomó en serio, lo leían como una historieta. Luego tuvo que agregar más personajes y convertir la historieta en un par de libros que pasaron sin pena ni gloria. Que alguien pretenda hacernos creer, hoy, que esa historieta fue real, es un chiste.

El atrevimiento de quienes sostienen y elucubran con el inexistente Gardel uruguayo, pretenden ahora, con una total desfachatez, que se quite el cuidado de la bóveda de Gardel en el Cementerio de la Chacarita, al Centro de Estudios Gardelianos, el más serio y respetado de los que representan la memoria del cantor, aduciendo un supuesto estado de abandono del mismo. Incluso han intento forzar la cerradura rompiendo la misma.  Y su presidente: Enrique Espina Rawson, comenta en esta nota explicatoria enviada a varios medios:

"He visto la recolección de firmas que impulsa un grupo de personas para que se revoque la tenencia de la bóveda de Charles Romuald Gardes, conocido como Carlos Gardel y su madre, Marie-Berthe Gardes otorgada al CEG. Se invoca como causal el supuesto abandono en que se encuentra la misma. Entre quienes impulsan este objetivo CLAMOR, figura un señor, que con burlona irreverencia se exhibe abrazando la estatua de Carlos. Dice ser descendiente de Gardel, lo que ameritaría un examen psiquiátrico. Los firmantes, curiosamente, coinciden en que la tenencia le sea otorgada a FICA, institución que fabricó una “recreación artística” de una cédula de Gardel, donándola al pseudo Museo Gardel de Tacuarembó. 
      
                                        


Ayer estuvimos visitándola junto al Vice-Presidente del CEG, Dr. Norberto I. Regueira. Acompaño la foto de mi amigo que tomé junto a los féretros de Carlos y Berta Gardes. En ella puede verse el estado actual del interior del monumento. En este ámbito de silencio y respeto no ha entrado jamás ninguna de las personas que, maliciosamente, impulsan esta campaña de desinformación que persigue fines muy distintos a los que se manifiestan. Volveremos sobre el tema.

Surge una pregunta: ¿Con qué elementos de juicio puede aludirse al estado del interior de la bóveda? Quienes sostienen esa falacia, ¿han ingresado acaso al mausoleo?
Si así fuera, y dado que las únicas llaves del candado de la puerta están en nuestro poder, sólo cabe sostener la violación de la bóveda. Preguntamos a nuestros inquisidores, ¿Quiénes han cometido este delito? Esperamos respuestas".
Enrique Espina Rawson
Presidente del CEG


 Y yo aprovecho este día para traer a la página, el documental donde se ve a Gardel despidiéndose en el aeropuerto de Medellín, de su multitud de seguidores. Enseguida sobrevendrá la tremenda desgracia y el inventor del tango cantado, el que triunfó en las filmes de París o Nueva York como gran ídolo, entrará en la leyenda. Veinticuatro de junio de 1935.


                                       
               

                                   

                                   




 





miércoles, 22 de junio de 2016

Dos fracasos

La década del cuarenta resultó prodigiosa para el devenir del tango, por las constantes creaciones de músicos, poetas, orquestas y cantores. Todas las semanas inundaban el mercado con nuevos y hermosos temas que de inmediato los cantaban hombres y mujeres, los silbaban, tarareaban y los bailaban con el fervor propio de un ambiente iluminado de música y de voces maravillosas. Y hoy seguimos dándole cuerda a esos temas en la milonga porque representan la espina dorsal del tango y el linimento mágico que nos transporta en la pista.

La radio era el vehículo lírico que instalaba esos temas en el corazón de conventillos, casas chorizo, pobladas de inmigrantes y las familias que habían formado en Buenos Aires. Con los frutos del amor que representaban los nuevos argentinos, entre los cuales habría numerosos tangueros. Todo Buenos Aires era tango. Se cantaban, se respiraban esos versos y esas músicas que harían historia grande.

                               


Miguel Caló con su Orquesta de las estrellas fue un constante proveedor de éxitos al ávido mercado de oyentes y milongueros. En sus filas lucían los fueyes de Domingo Federico, Armando Pontier o Eduardo Rovira. El violín de Francini. El piano enorme y romántico de Osmar Maderna. ¡Y qué voces! Raúl Berón, Alberto Podestá, Raúl Iriarte le daban el tono justo a los versos, algunos de los cuales venían firmados por ese gran poeta que tuvo el tango: Homero Expósito. Como esta belleza que compuso con la iluminada música de Miguel Caló.

Me sorprendí
cuando te hallé
como un dolor sin palabras.
Homero Expósito

El arranque te pone en situación y ya vas al corazón del tema que bordaría Alberto Podestá en la primera grabación que hace, de este tango,  la orquesta de Caló, el 31 de julio de 1941.

La voz mareada de copas
se me anudó en la garganta.
Quise gritar
pero, pa'qué
si al fin
yo estoy igual.

Anoche lo bailé una vez más y soy de los que se enancan en los fueyes, el piano y la copla que va enhebrando el cantor. Sintiendo el peso de cada expresión. En esa unión de notas y palabras, que decía José María Suñé en Una emoción. Y entonces, bailando y sintiendo, me voy al limbo, máxime cuando lográs tejer con la mujer que te acompaña en ese momento, la hiladura nerviosa y romántica que esos versos y esos compases te están sugiriendo.

Sueños...
que gastamos conversando
cuando                                                                
nos hablábamos de amor.                 
Horas...
que ya están en el olvido,
sensación de haber perdido
la esperanza en el adiós.
Rabia...
de sabernos tan cambiados,
miedo...
de gritar esta verdad,
somos...
dos fracasos que se amaron
y partieron y olvidaron
y hoy se miran asombrados
de morder la realidad.

Si estos versos no te emocionan, es porque no te gustan ni la poesía ni el tango. Homero Expósito  teje una madeja tremenda ante el desconcierto de la pérdida del amor. De dejar atrás una historia fuerte que todos hemos vivido de alguna manera. Pero cómo lo dice...

Vuelve otra vez                                 
a tu rincón
que yo me voy con los años.                     
Ya llueve plata en mis sienes
y hay un dolor en tus manos.
Todo el ayer
¡pa' que llorar
si ya no puede ser!.

Cómo tenía que dolerle a Expósito aquel fracaso... Cómo lo habrá sentido que pareció no poder olvidarlo nunca, de acuerdo a lo que expresa en tantos tangos y en las palabras de su hermano Virgilio, cuando recordaba ese romance juvenil vivido allá, en su Zárate natal.


Hay temas que enganchan y te quedan grabados. Y vuelven con el tiempo y los bailás según con qué estado de ánimo y con qué pareja. Pero cuando lográs la aleación ideal, te metés en el poema cantado y lo bailás con el alma.  Dos fracasos es uno de ellos.


Ese cantorazo que es Ariel Ardit lo recrea, lo renueva, con el acompañamiento y los arreglos del excelente pianista, director y arreglador Andrés Linetzky, al frente de su orquesta.

                                                  





lunes, 20 de junio de 2016

Los recuerdos de Troilo

Hoy estoy con la música de Pichuco y me pongo a repasar su historia previa a la primera orquesta que tuvo y que debutara el 1º de julio de 1937, en Marabú, el cabaret que sigue existiendo en Maipú 359 y que ahora regentea mi amigo Jorge Di Capua, el risueño... Recopilando datos de su currículo, contados a distintos periodistas, gambeteando otros momentos de su carrera hasta llegar allí, vale la pena recordarlos.

Vardaro-Pugliese

Elvino Vardaro y Osvaldo Pugliese habían formado un quinteto en 1929. En el 30 lo renovaron. Siguieron ellos dos, Corleto en el contrabajo, Miguel Jurado como bandoneón, y entramos Alfredito Gobbi y yo. Los dos nos fuimos en el 32. Yo me fui con Ciriaco Ortiz al cabaret Casanova y Gobbi se abrió para ir con Osvaldo Pugliese al Moulin Rouge. Al mismo tiempo grababa con Ciriaquito, Kalisay, Germino, Vardaro, Corleto y Francia.

                                              
La orquesta de Julio De Caro. Troilo está parado arriba, detrás de Armando Blasco

                                                  
Julio De Caro

Julio De Caro formó una orquesta para actuar en el Astor y me ofreció un puesto en la línea de fueyes que compartí con Pedro Laurenz, Armando y Alejandro Blasco y Calixto Sallago. Tenía dos pianos: Francisco De Caro y José María Rizzuti. Dos contrabajos: Vicente y José Sciarreta. Los violines eran Julio De Caro, José Nieso, Vicente Tagliacozzo, Sammy Friedhental y Simón Reznik, El cantor era Antonio Rodríguez Lesende.
Con esa orquesta Julio ganó el primer premio en un concurso realizado en el Luna Park. Enseguida me ofrecieron participar en la película Los tres berretines, punto inicial de la carrera de Luis Sandrini.

                                       


Orlando Goñi

A Orlando Goñi me lo presentó Alfredo Gobbi. Trabajamos en el cine Garay y enseguida pasamos los tres a un sexteto que formó Attadía y que completaban el director, José Goñi y Agustín Furchi. Duró poco. Gobbi y Goñi se fueron con Manuel Buzón y yo volví a reunirme con Elvino Vardaro.


                                


Vardaro II

Elvino Vardaro formó un sexteto para actuar en Radio Belgrano. Estaban él y Hugo Baralis en violines. José Pascual en el piano, Pedro Caracciolo en contrabajo y Jorge Fernández y yo en bandoneones. En esos años tallaban los dúos de fueyes: Maffia y Laurenz, De Franco y Clausi. Ellos hacían temblar a las barras milongueras. Con Jorge hicimos un dúo de bandoneones que la ciudad entró a considerar con el mejor de los apoyos. Con ese sexteto viajamos a Montevideo y actuamos en el Tupí Nambá nuevo, que estaba en la 18, cerca de la Plaza Independencia.  Allí venían a ponerle la oreja al sexteto, el escritor Sabat Ercasty, aquel centro half glorioso que fue Zibecchi, el ñato Pedreira, Pintín Castellanos, el Loro Collazo, Di Feo, el Flaco Pérez. Venía todas las noches un pibe que se llamaba De los Hoyos...

                                     
Ángel D'Agostino su orquesta, con Troilo y Alberto Echagüe


Ángel D'Agostino

En 1935, y sin dejar a Vardaro, me salió un trabajo con Ángel D'Agostino. Fuimos con Huguito Baralis, el cordobés Escamez, Jorge Fernández y Pedro Caracciolo. El cantor era Alberto Echagüe. Eso duró poco y seguí con Varadaro hasta que en 1939 resolvió disolver el sexteto. Me arreglé para acompañar al trío Irusta-Fugazot-Demare y allí me encontré otra vez con el violín brujo de Alfredo Gobbi. Héctor Varela hacía el dúo de bandoneón conmigo. Anduve un año dividiéndome y multiplicándome. Actué con Eduardo Ferri, con Juan D'Arienzo, pasé a la Victor con Federico Scorticatti, hasta que me llamó Ciriaco Ortiz para integrar el conjunto Los Provincianos, que actuaba en radio Excelsior y en el cabaret Casanovas.

Juan Carlos Cobián

Cuando llegaron los Carnavales de 1937, Juan carlos Cobián me llamó para sumarme a un orquestón que estaba formando para actuar en el Teatro Politeama. Fui con Ciriaco Ortiz,  y estaban: Eduardo Marino, Jorge Fernández, el Cachito Presas, Tito Rodríguez, Nicolás Pepe, Hugo Baralis, Eugenio Nóbile, Claudio Cassano, Cayetano Pugliesi. Cobián presentaba instrumentistas de percusión y cinco contrabajos y cantaban Antonio Rodríguez Lesende y Susy del Carril. Terminados los bailes de Carnaval con Cobián, me lleva con él a una orquesta que formó para trabajar en Radio El Mundo y en el Charleston, un cabaret de la Boca. Cuando terminó el ciclo de la radio disolvió la orquesta y los músicos nos quedamos sin trabajo.

Fue en ese momento cuando advertí que era mi hora, que yo también podía tirarme a la aventura de formar mi propia orquesta.

                           


Y acompañando este racconto que les hiciera a Julián Centeya, Horacio De Dios, María Ester Gilio, Eduardo Rafael, Julio Lagos, Ricardo Yrurtia, Horacio Salas y respondiendo a distintas preguntas que le fueron haciendo a lo largo de los años, voy a recordar el primer disco que graba Troilo con su orquesta en el sello Odeón el 7 de Marzo de 1938. lo componen: Comme il faut, de Eduardo Arolas y Tinta verde, de Agustín Bardi. Maravillosamente bailables.


Tinta verde - Aníbal Troilo (1a. versión)

Comme il faut - Aníbal Troilo


                                     

sábado, 18 de junio de 2016

Mil doscientas entregas

Efectivamente, con esta entrega de hoy, culmino las 1200 páginas de Tangos al bardo. Mis tango papers no quiero compararlos ni de casualidad con los "Panamá papers", por ejemplo, porque esos son papeles más relevantes y unos buenos paquetes de ellos pueden servir incluso para consagrar a grandes empresarios, financistas e incluso ministros, diputados, senadores o Presidentes de países del Mondo cane actual. Qué vachaché!

Mis papers son mucho más modestos, pero llevan implícitos una carga de trabajo por la afección a algo relacionado con la cultura y el arte, como es el tango. Y me produce mucho orgullo poder llegar a tangueros y milongueros del ancho mundo que siguen esta página que hoy llega a su número 1200, que se dice pronto. Sin tener la grandiosidad de los Panamá papers -porca miseria- nos sirven para seguir el hilo y las vicisitudes de todos aquellos que siguen haciendo grande el tango con su obra.

                                     


Y como esta noche tenemos BIEN MILONGA en Madrid, y como representación de los que se lucen en el encerado o en un escenario, mostrando la grandeza del tango bailado; para festejar el acontecimiento voy a traer a tres parejas que subliman el arte milonguero y pasean sus estilos y dibujos por aquí, por allá y por acullá. Chán chán..

Y arranco con la esplendísima Alejandra Mantiñán. En este caso está en Viva la Pepa, del Villa Malcolm, bailando con Gonzalo Ángeles. Entre ambos se mandan el tango Destino de flor, por Carlos Di Sarli y su cantor Roberto Florio.


 Y de paso por Catania -Italia- los disfrutamos a ese cacho de pareja que integran Murat Erdemsel y Sigrid Van Tilbeurgh. En este caso bailan una rara adaptación del tango Silencio.

     

Y para cerrar, nada menos que esas dos figuras que están haciendo roncha por el ancho mundo. Un santiagueño y una porteña que han encontrado todos los matices para unirse en la pista y en la enseñanza, para ser aplaudidos y admirados en todos los rincones. Son Sebastián Arce y Mariana Montes, pareja de muchos quilates. Acá los vemos en el Festival de Beirut, arrancando ovaciones por su interpretación de la milonga Con flauta y guitarra, por Héctor Varela y sus cantores Jorge Falcón y Fernando Soler.


                                     

Y chau pinela...

viernes, 17 de junio de 2016

Carlos Marcucci

El hecho de que su obra cumbre -el tango Mi dolor- siga latiendo en los corazones de los bailarines de todos los ruedos, y continúe escuchándose como si fuera de hoy -con gotas de su bandoneón cargado de ese líquido sentimental que fluye del mismo-, lo coloca en la memoria musical de los tangueros sin época. Y de la historia en que está envuelto, gracias también a los versos del gallego Manuel A. Meaños, aquel hombre de Avellaneda que fuera creador de tantos programas radiales de éxito, merced a sus libretos eficazmente llegadores.

                                                       
Carlos Marcucci

Muchachito del barrio de Barracas, estudió con Arturo Bernstein los secretos de esa caja musical y fue precursor de la escuela virtuosista del bandoneónn.Incluso, con Félix Lipesker escribieron y publicaron un Método de aprendizaje del bandoneón, que sirvió y sirve de guía para las siguientes generaciones a la suya, dadas las dificultades que tiene este instrumento para terminar de entenderlo y dominarlo con cierta perfección.

 El cantor y guitarrista Carlos Marambio Catán, en sus Memorias dice:

-Marcucci era Mi dolor, tan compenetrada estaba la obra con el espíritu del autor, pero de ese angustiado encierro sobre sí mismo, emergió un ansia feroz  de mejorarse incesantemente como instrumentista, arrancándole todas las posibilidades al bandoneón. Si bien con una tónica estrictamente técnica que traía de su maestro Bernstein, limando o taponando toda expresión emocional. De allí que la interpretación de Marcucci aparezca perfecta pero fría, impecable pero demasiado cerebral.

                                           


En 1925 iría a Francia con la orquesta de Francisco Canaro y teniendo como ladero a Juan, hermano del director.  Posteriormente formaría su propio y exitoso Sexteto en el que militan: Alberto Soifer en piano, Luis Gutiérrez del Barrio y Mauricio Saiovich en violines, Adolfo Krauss en contrabajo y Marcucci y Salvador Grupillo en fueyes. Éste último era pupilo suyo. Serían largamente aplaudidos en el Café El Nacional, el Richmond Bar, el cine Metropol y los cabarets Chantecler y Tabarís.

Sucedería a Pedro Laurenz en la orquesta de Julio De Caro e incluso formaría su hermano Romualdo en la misma, a su lado. Y, a propósito, el propio De Caro le dedica unos textos laudatorios que lo muestra al "Pibe de Wilde" -como le llamaban, en su verdadera dimensión.

                                   
El autor de Mi dolor, primero, izq, en la orquesta de De Caro.

    -Quién llegó a conocer a este gran bandoneonista, podrá decir de sus cualidades como instrumentista, real valor dominando al "fuelle". Llegó desde su barriada a dictar cátedra de tecnicismo, con su escuela académica de gran envergadura musical, hasta entonces no superada.
   -Ejecutaba conciertos en dicho instrumento, a pesar de ser éste muy ingrato cuando no va acompañado, pero su maestría suplía tal carencia.
   -Los valses de Chopin, obras de Beethoven, como también Albéniz, etc, encontraron el él al fiel intérprete. ¿Qué decir de su obra: Aires españoles?... Sobrio, humilde, tenaz para el estudio, y cumplidor como ninguno en su labor, jamás puso mala cara a los continuos ensayos, sabiendo crearse el concepto respetuoso de quien lo conociese. Integró mi orquesta desde 1932 hasta el 53, colaborando sin desmayo, en forma muy efectiva; él y no otro, creó las variaciones en los tangos. Murió prematuramente, dejando un recuerdo que el tiempo acrecentará.

                       
Ciriaco Ortiz, Sebastián Piana, Pedro Maffia, Carlos Marcucci y Pedro Laurenz

Y si juzgamos las vueltas al mundo que sigue dando su tango mítico, habrá que coincidir con las palabras de De Caro. Porque también integró aquel Quinteto formado por la revista Sintonía, sobre los votos de sus lectores y lo ubicó junto a Pedro Maffia, Pedro Laurenz, Ciriaco Ortiz y él, con Sebastián Piana, en el Quinteto denominado Cinco Ases Pebeco.

Carlos Gardel grabó dos tangos suyos: La Reja y Viejecita mía, realizados con Manuel Meaños y Enrique Dizeo, respectivamente. No fue un autor muy prolífico, pero dejó algunos temas, de esos entrañables que siempre vuelven goteando como canilla de suburbio: Luna arrabalera y Milonga gris, con Gomila; Esta noche y Una vez,  con Lito Bayardo; Aquí me pongo a cantar, con Cadícamo.

                                                                                                
Y especialmente ese tango mítico que seguimos bailando como si fuera de esta época milonguera. Mi dolor es una belleza que nació en 1930  y resiste a todas las tempestades musicales. Tengo numerosas versiones de este tangazo y voy a dejarles estas dos que escojo:

La de Ángel Vargas acompañado por la orquesta dirigida por Edelmiro Toto D'Amario, registrada el 24 de noviembre de 1955 y la del propio Marcucci. Lo grabó con su Sexteto el 23 de mayo de 1930 y lo canta Roberto Díaz. Al final podemos apreciar los dedos brujos de Marcucci con su fueye, en las variaciones.

Mi dolor - Ángel Vargas-Toto D'Amario

Mi dolor- Sexteto Carlos Marcucci-Roberto Díaz

miércoles, 15 de junio de 2016

La Típica Victor

Una feliz ocurrencia de algún directivo del sello RCA Victor permitió crear esta orquesta modélica, allá por el año 1925, con músicos extraídos de las distintas orquestas que grababan en el sello del perrito. Curiosamente, la orquesta sólo tuvo posibilidad de expresarse en las grabaciones, dado que nunca  actuarían en público y sus integrantes podían cambiar constantemente debido a las distintas ocupaciones que tenían con sus respectivas orquestas en las cuales cumplían sus roles diarios.

Adolfo Carabelli, un hombre formado en la música clásica, que estuvo radicado unos años en Italia para completar sus estudios, como director artístico del sello, conformó la primera orquesta del sello y puso a su frente al bandoneonista, pupilo del alemán Berstein: Luis Petrucelli. Un acierto total, porque la categoría del fueye que estaría en el Sexteto de Julio De Caro como fundador; mostraría a un músico maravilloso, y en las grabaciones, su sonido es perfectamente distinguible, como asimismo esos rubatos y el fraseo que lo distinguiría hasta su temprana muerte en 1941, con 37 años, apenas..

                                 


La pirmera formación de la Típica Victor estuvo integrada por Luis Petrucelli (primer bandoneón y director), Ciriaco Ortiz y Nicolás Primiani en los fueyes; Agesilao Ferrazzano, Manlio Francia y Eugenio Romano en violines;  Humberto Constanzo en contrabajo y en el piano Vicente Gorrese ("Kalisay"): Los cambios serían constantes pero en la historia quedan estos nombres como fundadores de la saga que tanto juego darían.

A tal punto que suelo pasar discos de esta orquesta en la milonga que tengo en Madrid y los bailarines lo salen a bailar con  placer, por el regusto añejo que tiene el conjunto pero, a la vez, con ese deje milonguero que incita al baile. Este conjunto con las variantes obligadas por las circunstancias dejó unas 427 grabaciones, a las que luego sumarían otras 28, bajo la dirección del pianista Mario Maurano. Si pensamos que una orquesta de primera línea como la de Carlos Di Sarli no pasó de las 336 grabaciones, tenemos una idea, de la importancia que tuvo la Típica Victor en ventas y en la historia del tango.

El excelente violinista Manlio Francia (que actuó durante veinte años en la orquesta de Julio De Caro) contaba al respecto:

-Creo que lo único que me faltó fue llevar la cama a los estudios de la Victor. Porque acompañé a todos quienes pasaron por allí: Mercedes Simone, Charlo, Agustín Irusta, Agustín Magaldi, Iván Serra Lima, Tito Schipa. E integré todas las orquestas que formaban los músicos, verbigracia, la de Petrucelli, ya que éramos todos de la Típica Victor.  Es que trabajábamos siempre los mismos, formábamos como una mafia, que no permitía llegar a otros músicos. Era un problema de adaptación de alguien nuevo a la orquesta. Nosotros éramos músicos, y muchas piezas, sabiendo cual era su estructura musical, las leíamos una vez y las grabábamos. No podíamos arriesgar a esperar la adaptación de uno nuevo, implicaba explicar todo de vuelta.

                                             
Freddy Scorticatti, centro, al frente de su orquesta típica


Otro gran bandoneonista, Federico Scorticatti, se haría cargo de la dirección en 1936. Y la orquesta seguía teniendo ese sello de distinción que motivó a la empresa a montar otras como Radio Victor, la Orquesta Victor Popular, Los Provincianos, el Cuarteto Victor, la Orquesta Típica Porteña. Ante tal aluvión de éxitos en ventas, los sellos competidores quisieron emular a los del perrito y así aparecerían las Orquesta Típica Columbia o la Típica Brunswick.

Me gusta distinguir los fueyes de Ciriaco Ortiz, de Scorticatti, de Laurenz, de Marcucci, el violín de Vardaro que estuvo en la mayoría de estas formaciones, o el de  Puglisi. O de otros músicos que fueron alternando en la orquesta. Y la ristra de voces que pasaron por esos discos de pasta que guardo como un tesoro: Carlos Lafuente, Charlo, Ernesto Famá, Roberto Díaz, Mario Corrales (Pomar), Ángel Vargas, Fiorentino, Mariano Balcarce, Dorita Davis, Oscar Ugarte, Hugo Gutiérrez, Fernando Díaz, Lita Morales, Osvaldo Moreno, Ortega del Cerro y tantos otros.

                                           
Ciriaco Ortiz con su orquesta, Pichuco, Goñ, Puglisi y otros

Estas agrupaciones dejaron de existir cuando apareció el vendaval de las orquestas del cuarenta que arrasaron con todo. El tango había entrado en una vorágine y se formaron y consolidaron las orquestas de más éxito que ha tenido el tango en su historia y que colonizaron el mismo en Argentina. Cada una con su perfil definido y distinto. Pero las grabaciones de la Tipica Victor tienen ese acento que reencarna el espíritu del tango y de aquel suburbio que le dió alas para siempre. Por eso vuelven ahora a las pistas de baile para impulsarnos y dejarnos esa sensación de dulce nostalgia en su sonido.

Traigo, un poco al bardo, dos temas de aquella época por esta Orquesta: Desesperanza, de Federico Scorticatti y Manuel A. Meaños, que canta Mario Corrales y fue grabado el 7 de septiembre de 1939. Y el valsecito Noches de invierno, de José Luis Padula y Enrique Cadícamo, que canta Lita Morales y lo llevaron al disco el 30 de abril de 1937.

Desesperanza - Típica Victor-Mario Corrales

14- Noches de invierno- Típica Victor-Lita Morales