viernes, 22 de agosto de 2014

El abrazo

En este encuentro de dos personas que se unen para bailar una tanda de la milonga, se produce el milagro del abrazo, que tanta literatura ha despertado en los últimos años, debido al boom de esta danza argentina de pareja.

Y se puede hablar del milagro porque en momentos como los presentes, en que el mundo entero está conmocionado, envuelto en guerras y con tantos problemas de supervivencia para tantas personas, el hecho de que se abracen dos personas es llamativo. En este laberinto de insatisfacciones  sentimentales y afectivas, de sirenas, alarmas, puertas cerradas, y falta de diálogos entre vecinos, el abrazo íntimo, tête a tête, pechos unidos,  entre dos desconocidos suena casi a milagro.

En mi libro Perfiles milongueros, que saldrá próximamente al mercado, lo defino al abrazo del tango en un poema, que acá les muestro:




EL ABRAZO



                          
Entrelazados los cuerpos con densidad emocional,
por el temblor de una pasión,
unidos vis a vis en el enjambre
con intención de eternidad y venas tangoespuma
recorren amorosamente el lento límite.

 Con la nota antigua recobrada,
 los  pies sinuosos
 en busca del ansiado paraíso,
 dibujan sobre la frontera exigua.
                              
Emborrachando el corazón entre galopes de piernas
abrevando en el ritmo,
trascienden sobre el movimiento incesante
con un redoble de sístoles y diástoles.
Los pasos apretados, insinuados
cual enjaulados pájaros en celo,
devorando la noche de luz lila.

La efímera fiesta encuentra la urgencia cancelada 
 y se introduce sobre el movimiento incesante
con la cortina musical interrumpiendo
ese abrazo amoroso, creando la dispersión ondulante
en  los difuminados rostros del paisaje.

Ellos se buscarán y volverán a unir sus formas
soñando, imanados, abrochar epifanías
sobre compases yumbeados o eternas troilerías
 para alcanzar al fin su cielotango.

                                Y el espejo devolviendo alegorías.



También, con una destacada pintora y artista plástica, Isabel Caraffi, hicimos el libro ArTango, que contiene pinturas de ella y textos míos. Entre algunos de esos textos,  introduje incluso poesías, y una de ellas en lunfardo, sobre un motivo de Isabel. Es muy lunfa y les muestro la pintura y el texto, difícil de entender para profanos.

                          
                                  

Dequerusa



Arde la hoguera, en sazón, patibularia,
chamuscante, yirando, con la grela
escaldando su mirada perdularia

que suncha al vareador; alma y candela,
floreando su altivez de rompe y raja
y embrocando con perfil de centinela

al carancanfunfa que marca la baraja
del milongón con yeite y espamento
metejoneando en orsái a la terraja

para zaparla debute a sotavento
al rebufo de curdas bandoneones
que fungen su tenaz compadreamiento.

Baten la justa violines y violones
empardando al que cincha con los gratas,
al tordo y al caftén con los minones
y al dandy con un reo en alpargatas.



                                                 
Y, ya que estamos y como huelo el aroma marino, que me despejará desde domani, voy con otro tema que escribí, siempre en lunfa, sobre un dibujo de mi gomía Carlos Killian. El abrazo es el leit motiv de estos versos que dejan de lado los estudios filosóficos sobre la técnica, y hurgan en el corazón de la milonga, en aquellos momentos bravíos e iniciáticos. 


                                              
El rito


                                                             “Puedo vistear tu estampa, tu arquetipo…”
                                                                                      Héctor Chaponick

La calza en un abrazo de rante malevaje
enfunyinado el mate, con aire de shofica,
masticando compases su sangre shomistraje,
y la paica ensobrada, lo chaira y lo replica.

El punto se embalurda de’sparo y farolea
dibujándole verduras de furca a la chirusa
que con sabia menesunda, el fato relojea
cinchándolo al breón, sarpada de carpusa.

En el orre bailetín, va diquera la papusa,
colibriando, reluciendo cartel con el bramaje,
alardeada de musa, abrojada al pogua como chusa

pa' que su Cacha choree perfil en el baraje
arrastrando los fangruyos, ¡dequerusa!
mostrando en el leiba prontuario sin truchaje.

Y en la feria del engrupe taya fuerte el misturaje
del gavión de gacho gris y la grela rantifusa,
floriándose bajo la luna naerma, ranera y comifusa.



                                       

 Y para el cierre nada más oportuno que un tanguito para acompañar estas parolas lunfas. Y ¡qué mejor" que el cabezón Alberto Castillo llamándonos al ruedo. Con la fecunda orquesta de Ricardo Tanturi grabó el 18 de marzo de 1942: Al compás de un tango, de Alberto Suárez Villanueva y Oscar Rubens.






                




                







jueves, 21 de agosto de 2014

Milongueando que es gerundio

Estoy con medio pie en la playa y preparándome para mandarme unas mergulhidas en el Mediterráneo. Pero, mientras voy armando la mochila escucho tangos de rompe y raja, unos valsecitos que me hacen derretir el cuore y unas milongas que me llevan a los saltos por la casa. Además pienso en mi Milonga a la que retorno el mes próximo y voy aceitando las tabas con esta música maravillosa.

Héctor Marcó lo pintó muy bien en su tango, que musicalizó Carlos Di Sarli:

Porteño y bailarín, me hiciste tango, como soy:
romántico y dulzón... 

                                          


Y bailándolo por la orquesta del maestro de Bahía Blanca, miel sobre hojuelas. Curiosamente no estuvo en el repertorio de otras orquestas importantes, pero hizo historia y se sigue bailando a tutiplén en las pistas de todo el mundo. Además Marcó, pese a que cantaba y escribía, no era milonguero, y sin embargo lo describe muy bien::

Me inspira tu violín, me arrastra el alma de tu compás,
me arrulla el bandoneón...

Aunque yo para bailar voy siempre a ritmo con el piano, y el de Di Sarli te lleva deslizándote por la pista con una suavidad tremenda y un goce interno maravilloso. Orquestas como la suya fueron las que pusieron al tango en el gran escenario universal de la historia.

Porque, pese a que el tango sea porteño por excelencia y Buenos Aires tenga las mejores milongas del mundo, afortunadamente, hoy día, se lo baila en infinidad de países y en algunos de ellos, en forma increíblemente ajustada a los cánones.

Michelle y Murat
                                   

El tango ha sacado carta de ciudadanía universal y en las milongas porteñas se puede bailar con hombres y mujeres de distintas procedencias. En Marzo último, en Buenos Aires, entre otras, bailé maravillosamente con una alemana, una francesa y especialmente con una japonesa en Grisel, con la cual me parecía estar flotando entre las nubes. Claro que también con muchas milongueras locales que llevan la marca en el orillo y me hicieron disfrutar de lo lindo.

                                                       


Para demostrar hasta dónde ha llegado el tango, bastaría con ver a esta pareja integrada por el turco Murat Erdemsel y la hawaïana Michelle, que son un lujo para el espectador. Ya han visitado estas páginas en otras oportunidades pero verlos moverse con tanta elegancia y sentimiento, me produce un gran placer. Acá los traigo, bailando este año, en Zagreb, el valsecito de Eugenio Carrere y Hermes Peressini: Sin rumbo fijo, que canta Ángel Vargas, con la Orquesta Típica Victor. Belleza.



Efectivamente, el tango no tiene fronteras y hoy día se puede bailar en todos los continentes, incluso con algunas orquestas locales. Siempre usarán el molde de los grandes conjuntos argentinos que hicieron historia y diseñaron las coordenadas del tango bailable y hermoseado para escuchar, incluso.

Y para confirmar el auge y exaltación de esta música danzable, también retorno al ejemplo de la pareja norteamericana integrada por Nick Jones y Diana Cruz, que se sacan de la manga piruetas de todo tipo, aprovechando su capacidad y dominio escénico y musical. Además Nick usufructúa al mango, el arsenal dancístico que ha cultivado Diana y un físico que parece ser de goma por los movimientos y despliegues insólitos que realiza con su cuerpo, aupada por Nick y su sapiencia musical.  En este caso bailan el tango de Scarpino y Caldarella: Seguime si podés por la orquesta de Francisco Canaro.

                                                         

Pero Argentina tiene muy buenos maestros de la pista, con un gran bagaje de conocimientos tangueros, además, cosa muy importante que ayuda a meterse en el cuore todo lo que palpita detrás de cada tema. La interpretación, los arreglos, los solos, cantores, músicos y sabores de las distintas épocas. En ese sentido, mi querido amigo Miguel Ángel Zotto es un avanzado, un gran experto que aúna experiencia, sabiduría, porteñidad y organización de espectáculos con los cuales ha dado la vuelta al mundo envuelto en grandes aplusos y críticas maravillosas.

                                   


Desde hace unos años baila con su esposa y madre de las gemelas, que son el fruto de esta relación amorosa. En la pista se entienden a la perfección y Miguel le ha transmitido a Daiana todo el secreto del tango, sus adentros, los yeites. Y ella que venía del baile clásico ha ido escalando hacia el corazón del tango y ahora lo bailan y se entienden disfrutando de maravilla en cada actuación.

En este caso los vemos en un Festival en Amsterdam, el año pasado bailando la milonga de Graciano De Leone. Reliquias porteñas, acompañados por una orquesta. Dos cracks.

                                 

Porteño y bailarín, me hiciste tango, como soy,
romántico y dulzón...


                                                                                   


miércoles, 20 de agosto de 2014

Troilo en Brasil

Fue sorprendente porque a Troilo no le gustaba nada viajar, y aunque no le tenía tanto miedo al avión como D'Arienzo, tampoco le atraía la idea de andar por otros países, lejos de su radio de acción: el centro porteño. Sin embargo estuvo en Brasil, contratado con toda su orquesta y rodeado de grandes expectativas.

Fue a fines de 1951, y el viaje ha sido revivido por el el celebrado hombre de tango, Gabriel Soria, que incluso realizó el trayecto en avión a San Pablo y luego  en el barco turístico con tutti i fiocchi, a puro tango, saliendo del puerto de Santos. Durante los festejos realizados este año en Buenos Aires por el Centenario del nacimiento de Pichuco, Soria reprodujo en su totalidad el concierto que la orquesta realizara en San Pablo.

                                                


La orquesta de Aníbal Troilo estaba integrada entonces por Pichuco, Domingo Mattio, Eduardo Marino, Fernando Tell y Alberto García en bandoneones; Juan Alzina, David Díaz, Nicolás Alberó y Reinaldo Nichele en los violines; Cayetano Giana: viola; Alfredo Citro: cello; Carlos Figari  al piano y Enrique Kicho Díaz en contrabajo. Los cantores eran Raúl Berón y Jorge Casal.

La presentación fue el 23 de Noviembre de 1951 en el Teatro Braz Bandeirantes y la transmitió en directo Radio Bandeirantes. También actuarían en el Teatro-Auditorio de la propia Radio Bandeirantes. Troilo tenía mucho prestigio en Brasil y para ese evento preparó un regalito destinado al público paulista. La orquesta tocó el baión Delicado, un tema de Waldir Azevedo que también en Buenos Aires estaba de moda. Y la canción Copacabana, de Alberto Ribeiro y João de Barro,  en tiempo de tango, cantada por Jorge Casal.


También actuaría Pichuco en los famosos carnavales de Rio de Janeiro,compartiendo escenario con la famosa jazz del trombonista norteamericano Tommy Dorsey, contratados por la boite Night and Day, donde se celebraban los grandes espectáculos de Carlos Machado, que tuve la suerte de ver años después, cuando estuve una temporada viviendo en Rio de Janeiro.

Al respecto, me contaba mi buen amigo Marcelo Guaita, que, cuando la orquesta de Pichuco arribó a Rio de Janeiro para actuar en esa boite, al llegar al hotel advirtieron que faltaba la bolsa con el calzado que usaban los integrantes de la orquesta en las distintas funciones. Tuvieron que salir a comprar de urgencia zapatos para todos y subir con ellos al escenario. Y Raúl Berón decía que "caminaban como marcianos" con esos zapatos nuevos, que, por entonces, no tenían la misma calidad que los argentinos. Además Troilo se los hacía a medida.

                                                     


Y después de la anécdota, nos quedamos con un par de temas que interpretaron en esos dos sitios. Arranco con el tango de Ástor Piazzolla, Prepárense, grabado el 21 de marzo de 1951, cuyo arreglo le pertenece al propio autor. Y sigo con el vals Un momento, de Héctor Stamponi, cantando Raúl Berón, grabado ese mismo año.

093- Prepárense - Aníbal Troilo

21- Un momento - Troilo-Berón

martes, 19 de agosto de 2014

TA-BA-RIS

Fue el gran cabaret por excelencia, de todos los que hubo en la Buenos Aires que buscaba ser la París de Sudamérica. Estaba ubicado en la calle Corrientes 831, en el mismo lugar del que había sido hasta entonces el Maipú Pigall, y fue inaugurado con todos los faroles, el  7 de julio de 1924.

Su dueño era Andrés Trillas, un francés absolutamente aporteñado, y nacionalizado argentino, que llegó al país con 14 años, en el año 1915, sin tener oficio alguno. A los 16 se conchabó como camarero en el Royal Pigall, y terminó fungiendo  de gerente cuando todavía no había alcanzado la mayoría de edad. Posteriormente tuvo el mismo cargo en el Armenonville, con una remuneración mensual de 1.900 pesos, y contaba años más tarde el propio Trillas:

- En 1920 mi sueldo era mayor que el del Presidente de la República. En 1925 ya era millonario.

Era la época en que los niños bien de la clase alta tiraban manteca al techo y tomaban champán francés, pero el tango consiguió hacer pata ancha en el lujoso cabaret que llegó a alojar a unas quinientas personas. Por su escenario pasaron artistas de gran tirón internacional como la esbeltísima negra Josephine Baker, la Mistinguette de las piernas maravillosas, la orquesta de Ray Ventura, Sara Rivera, la mujer araña, Lucienne Boyer, Celia Gámez,  y otras celebridades.

Con motivo del ensanche de la calle Corrientes, al transformarse en Avenida, en 1937,  el arquitecto Rafael Sanmartino, modificó totalmente la estructura y fachada del TA-BA-RIS, dándole un aire estético modernista, de líneas sobrias, con columnas de influencia art decó, en su fachada vidriada. La pista de baile se elevaba y se convertía en prolongación del escenario entre las mesas, para unos 550 comensales. Tenía tres pisos de palcos con alfombras que no hacen ruido y mesa puesta al amor,  amén de espesas cortinas que brindaban absoluta intimidad, para aquellos que buscaban encontrarse con las escogidas cocottes del cabaret. Algunas de ellas hablaban varios idiomas, incluso, por los turistas. Fue la primer casa de este tipo, de Buenos Aires en tener aire acondicionado. La cubertería era toda de plata. El cheff de cocina ganaba lo mismo que un diputado.

                                   
El TA BA RIS en 1937, remodelado

 Entre las personalidades que pasaron por el lujoso cabaret estuvieron Eduardo Windsor, Príncipe de Gales -que era un entusiasta bailarín de tango-,  el Maharajá de Kapurthala con sus esposas, Aristóteles Onassis y sus amigos, Orson Welles, Walt Disney, Federico García Lorca, Witold Malcuzinsky, Luigi Pirandello, Louis Jouvet,  Maurice Chevalier. Alí Khan , el Conde Ciano, el príncipe Bernardo de Holanda, Jacinto Benavente, Leopoldo Stokowski, María Félix, Errol Flynn, Vittorio de Sica, Ruggero Ruggeri y varios artistas y estrellas famosas.

                                          
Josephine Baker "La Diosa de ébano"

En el programa del TA-BA-RIS podía leerse, en español, francés e inglés: "Tres condiciones esenciales son las que lo distinguen: la calidad de su concurrencia, el alto nivel artístico de sus atracciones teatrales, y la bondad de su cocina. reunir a los amigos a comer en el Ta-Ba-Ris, supone: ofrecerles la perspectiva de pasar una velada alegre y entretenida; y la más absoluta seguridad de hallarse en un ambiente de sociabilidad y compostura jamás alcanzado por establecimientos similares de la Capital.
 Dos grandes y numerosas orquestas amenizan sus reuniones: una Típica criolla y otra de "jazz", cuyos repertorios musicales son siempre renovados y de actualidad."

                                                     


Allí reinaba la orquesta de Francisco Canaro y curiosamente en la jazz de Eleuterio Iribarren estaba sentado al piano un adolescente llamado Lucio Demare, que había arrancado para clásico. Era primo de Luis Riccardi, en ese momento pianista de Canaro. Demare había decidido intentar ganarse un lugar en el tango y mediante la intercesión de Riccardi logró hablar con Pirincho:"Me gustaría tocar en su orquesta...". Canaro lo relojeó y su respuesta fue terminante: "El tango hay que sentirlo, no basta con saber música...".

                                       

Pero poco días después, el mismo Canaro lo encaró a Lucio:  "¿Sigue dispuesto a tocar conmigo? Tengo que mandar una orquesta a Europa, y si acepta, lo haré preparar por Minotto". Con toda la ilusión por el reto, Demare, luego de las respectivas actuaciones, en las madrugadas, se puso a captar los yeites del tango de la mano del gran bandoneonista oriental. Hasta que llegó el día de la partida con esa  orquesta que formó Pirincho para actuar en el Dancing Florida de París. Juan Canaro, Rafael Canaro, Miguel Orlando, Mochila González, Agesilao Ferrazzano, Domingo Demare (violinista, padre de Lucio), y el propio Lucio Demare.

                                     
Andrés Trillas en el cierre de Ta-ba-ris


En 1961, como consecuencia de una seria crisis económica ("Los ingresos se los llevan los artistas y el personal" -que llegaba a 120 personas), anunció Andrés Trillas la noche del 31 de diciembre de 1961, ante numerosos periodistas y transmitido por radio, el cierre del famoso Cabaret. Se iba con él un pedazo importante de la pretendida grandeur porteña, aunque seguiría existiendo el sitio, con distintos fines regentado por sucesivos empresarios. "Había que cerrar con todos los honores -explicaba Trillas- y así lo hemos hecho. Con mucho dolor también".


En el TA-BA-RIS Canaro supo desglosar sus orquestas, como acostumbró cuando se subió al carro del éxito, manejando siempre las riendas. Por eso en este cabaret tocaron también las orquestas dirigidas por su hermano Juan o por el citado Minotto Di Cicco. De este último escuchamos dos temas. Hoy ya no puede ser, de M. Nastra.  Y Barra canyengue, de Rafael Campos, que canta Jorge Omar. Y recordamos aquellos años de grandes cabarutes porteños.

13- Hoy ya no puede ser - Orquesta Minotto

14- Barra canyengue - Minotto-Jorge Omar