lunes, 27 de abril de 2015

Di Sarli en inglés

Ésta es otra muestra de la calidad , receptividad y profesionalidad del gran maestro de Bahía Blanca. Sucedió en el año 1945, durante la emisión del programa radial: "Ronda musical de las Américas". Dicho programa había sido ideado por la empresa Coca Cola al radicarse en Argentina y lo conducía el Locutor-presentador Iván Casadó por Radio El Mundo. En el mismo participaron varias figuras de la música popular, como Miguel Caló, Aníbal Troilo, Sabina Olmos, Azucena Maizani, Carmen Duval, Mercedes Simone y Alberto Gómez que estaban actuando en Cuba, e incluso la orquesta titular se llamaba como el producto que auspiciaba el programa y lo dirigía el pianista Carlos Demaría.

Carlos Di Sarli en radio El Mundo con Iván Casado y el actor Mario Fortuna

En este caso a Di Sarli se le ocurrió llevar a un cantor melódico colombiano a actuar con su orquesta en la radio. Para ello debió efectuar varios ensayos en la misma emisora con dicho cantante, Bob Toledo, que se adaptó perfectamente al ritmo tanguero de la orquesta e incluso lucirse en dos temas por su bella voz melódica.  El maestro lo explicaría por la radio en el momento de su actuación, en diálogo con Ivan Casadó, como una deferencia hacia el público de toda América.


Bob Toledo, había nacido en Cartagena -Colombia-, de padres sirios y se llamaba en realidad Alberto Basmagi Balán. Destacó por sus condiciones artísticas cantando en orquestas de su tierra como las de Dante Varela, Claudio Forbach y Dante León entre otros. También cantó con la célebre Sonora Matancera. Como tenía mucha facilidad para interpretar las canciones en inglés, se puso ese sobrenombre artístico e interpretaba en castellano o en la lengua de Shakespeare, indistintamente.


Bob Toledo
Llegó a Buenos Aires en ese mismo año 1945 y se quedó diez años en Argentina, enrolado en orquestas de jazz. En este momento escogido por Di Sarli actuaba en el celebrado conjunto de Ken Hamilton. Éste último compartió escenario con Di Sarli en una velada y era admirado por el maestro bahiense. Hamilton había estado enrolado como pianista en la Santa Paula Serenaders, el primer conjunto de jaz que hubo en la Argentina. Los vocalistas de aquella orquesta eran Backie y Juan Carlos Thorry. Luego Hamilton formó una orquesta muy bien considerada por los críticos hasta que en 1955 fue perseguido por el gobierno del golpe militar, dado que era afiliado al Partido Comunista y deshizo su orquesta. Sus músicos se integrarían en la nueva formación que llamaron Los bambucos, con los cuales bailamos en algunas milongas.

En el momento que traigo hoy al Blog, Bob Toledo cantará en la radio con Di Sarli, el tango del pianista de Bahía Blanca: Verdemar, que lleva letra de José María Contursi, y el maestro consagrara con su orquesta dos años antes, cantándolo Roberto Rufino. El colombiano interpreta los versos del Catunga en inglés y realmente quedan muy bien.

                                                                                


Y el otro tema fue Nido gaucho de Di Sarli y Héctor Marcó, que comparten Jorge Durán y Bob Toledo. Durán hace la primera parte y este último la segunda en inglés. Curiosamente, Di Sarli grabó este tango en tres oportunidades: En 1942 cantando Alberto Podestá y en 1951 y 1955, ambas con Mario Pomar. O sea, el sanjuanino Durán no llegó a grabarlo con la orquesta.

Bob Toledo pondría fin a su vida, suicidándose, en la hermosa isla colombiana de San Andrés en abril de 1974, a raíz de un fracaso sentimental. Hoy revivo aquellos días de la "Ronda musical de las Américas", con las palabras de Carlos Di Sarli y las interpretaciones citadas de esos dos tangazos.

Atenti!

01- Nido gaucho - Carlos Di Sarli - English version

02- Carlos Di Sarli. Verdemar - Jorge Durán-Bob Toledo (versión radial)

sábado, 25 de abril de 2015

BIEN MILONGA

Cada  día se suman más personas mayores y jóvenes a esta pasión del baile del tango, que es totalmente distinta a lo que se practica en otros bailes de salón, donde priman otras premisas, como la diversión y el mover el esqueleto, que también es muy saludable.

El Tango es algo más íntimo y el abrazo de la pareja lo denota claramente. En esa unión física de los dos cuerpos hay implícita una necesidad de diálogo, de relación, de sociabilidad. Algo necesario en una época en que se vuelven a construir muros que separan, en la cual no se tiene relación con los vecinos, ni se vive aquella amistad barrial que unía a grandes y chicos espiritualmente.

Por eso el tango crece permanentemente y en cualquier región del mundo se lo baila en forma habitual. Y en algunos países con muy buenos resultados técnicos, interpretativos y posturales.

En nuestro hermoso salón  hacemos culto de la amistad y la dignificación del baile del tango.


                                             
 


Y para comprobar cómo avanza el gusto por esta danza, acá los vemos a la pareja integrada por Steffi Oz y Alain, pasándola muy bien con la milonga villera de Aureliano Martín: Milonga en la 31. Miralos en pantalla grande.






Y para que no se queden con las ganas de admirar a esta dupla y los movimiento rítmicos de Steffi, los volvemos a apreciar bailando en un arreglo muy propio, el tango de Ástor Piazzolla: Libertango.


                                              

viernes, 24 de abril de 2015

Discépolo: Cómo hizo Cambalache

Ésta de hoy es la entrada número 1000 en el Blog. Un número lindo al que llegué sin darme cuenta. Porque cuando uno le pone pasión a su tarea, le resulta fácil, placentera y disfruta con la misma, sin que le resulte complicada, aunque lo parezca, en principio.

Por estas 1000 páginas han desfilado  infinidad de personalidades ligadas al Tango: Músicos, cantantes, poetas, bailarines, comentaristas, filmes, videos, y todo ese material que se acumula en mi Biblioteca, videoteca, discoteca y cineteca. Todo el material vinculado al tango, canción de Buenos Aires,  nacido en el suburbio que hoy reina en todo el mundo, como expresó lúcidamente Manolo Romero, allá por 1933.

                                                       


Tendría que agradecer a mi hijos: Patricio que me ha ayudado en el armado y en tantas otras cosas, como Marina, que están siempre dispuestos a solucionarme problemas técnicos, dejando a un lado momentáneamente su trabajo. También a la gente de tango. Y ésto lo supe hace muchos años y lo sigo comprobando: los tangueros son personas dispuestas a echar una mano en todo momento. Siempre. Si lo hacían Troilo, Julián Centeya, Gobbi, Pugliese, su hija Beba, Camilloni, Cadícamo, el Polaco,  y podría seguir un rato largo...

Entonces, cómo no vamos a colaborar cuando nos piden algo que no podremos llevarnos a la tumba. Así sucede con muchos amigos que siempre me están mandando cosas desinteresadamente, cumpliendo con lo que ellos estiman que es un deber. Claro, que ello no quita que la experiencia me sirva de base para todos mis escritos, como mi labor profesional de periodista durante tantos años.

                                       
Laaurenz, Marcó, Troilo, Rossi, Cosentino, Caló, Larroca, D'Arienzo, Do Reyes, Héctor, Canaro, Barbero y otros.


Yo era muy jovencito y se me ocurrió enviar una carta  para participar en Odol pregunta, un programa donde los participantes debían rendir una prueba de sus conocimientos en la materia que pretendían competir. Se transmitía desde el Palais de Glace, en una época en que había un solo Canal de Televisión, el estatal Canal 7, y era muy popular. La prueba me la tomó Julio Jorge Nelson en Radio Mitre y estuve dos horas respondiendo sus preguntas. Al fin me aceptaron para responder sobre La Historia del tango.

Lo increíble para mí, es que en mi segunda participación en el programa, después de haber pasado la primera respondiendo a 5 preguntas, varios coleccionistas de tango se apersonaron en el Palais de Glace para presenciar mi participación. Y al terminar el programa en el que pasé sin problemas al siguiente turno de la semana próxima, se me presentaron varios coleccionistas de fuste, sorprendidos por mi edad y mis conocimientos. Y me invitaron a cada una de sus respectivas casas con el fin de ayudarme, dado que les llamaba la atención que un imberbe como yo supiera esas cosas.

                             


Entonces las recorrí febrilmente durante la semana -vivían en distintos barrios- me nutrieron de infinidad de conocimientos, me regalaron revistas, folletos y hasta el libro de los Bates que estaba fuera de circulación. Un día le comenté a Troilo que tenía ese libro y me lo pidió encarecidamente para echarle un vistazo. Se lo presté y, por supuesto nunca más lo vi porque se lo habrá olvidado en algún lado. Muchos años después lo conseguí en la Feria de Plaza Dorrego, 100 dólares mediante. También conocí a Francisco García Jiménez allí y pude departir un rato largo con él.


Todo este espiche es para agradecer a las personas que me mandan material, que puedo o no utilizar, pero siguen demostrando cómo somos los tangueros. Y si no nombro a ninguno en particular es porque temo dejar algún nombre afuera, por distracción momentánea y prefiero englobarlos a todos, aunque ninguno te da algo para que se lo agradezcas. Somos así, una raza aparte.

                                   
Osvaldo Fresedo, José Razzano, Aníbal Troilo, Francisco Canaro y Enrique S. Discépolo

Y para festejar como se debe esta cifra de mil páginas de Tangos al bardo, nada mejor que con este hermoso documental, que se puede ver maravillosamente en un televisor de plasma pues está armado para ello en el estudio de un gran amigo, que es quien me lo cedió. Desfilan por el mismo conocidas figuras, está muy bien realizado y termina con una gran interpretación del tango de marras.

Se llama: "Cómo hizo Cambalache Enrique Santos Discépolo", y acá lo pueden ver.

                                      Como hizo Cambalache Enrique Santos Discépolo

                                        


miércoles, 22 de abril de 2015

Tres perlitas

El tiempo corre y el blog ya cuenta con 999 páginas, incluida ésta de hoy. Me encanta hacer este trabajo -hobby, afición, pasión tanguera-, y como preludio a la página número mil, que será la próxima, les dejo estas tres perlitas. La primera está interpretada por Gregorio Barrios, un barítono vasco que iba para clásico y terminó anclando en Argentina - luego en Brasil donde fallecería-, como afamado cantor de boleros y temas románticos. Incluso filmó cuatro películas en la que lucía su porte y su gola.

                                                     
Gregorio Barrios con Pola Alonso en la película: "Hoy canto para tí"


Fue el que estrenó el hermosísimo bolero de Mario Clavell: Somos, y grabó infinidad de temas de este género, luciendo su voz tan apropiada para ello. Había nacido en Bilbao y su debut en radio, ya en Buenos Aires, le fue tan propicio, que incluso la gente le pedía aquellos boleros en una época propicia para ello y comenzó a grabar numerosos títulos que se exportarían a diversos países de toda América, abriéndole la puerta de los mismos, y así recorrió diversos lugares desde Argentina a México.

Hoy lo traigo al blog interpretando el valsecito de Rosita Melo: Desde el alma.

A continuación, en este pequeño recordatorio de artistas que hicieron breve escala en el catastro tanguero, y la figura de Antonio Tormo, ese gran trovador mendocino que  vendió discos por carradas, se hace presente en el desfile. Un muchacho hijo de padres valencianos, que trabajaba como tonelero en una conocida bodega de su provincia y cantaba vocacionalmente con conocidos grupos cuyanos, con los cuales llegó a Buenos Aires y daría sus primeros pasos en radio. Su padre murió antes de nacer Antonio, y seguiría sus pasos en la bodega.

                                     


Luego de algunos regresos a sus pagos, volvió a la Capital de la República y logró hacerse conocido. Coincidió ello con el gobierno peronista y el traslado a Buenos Aires de numerosos trabajadores de las provincias que lo erigirían en ídolo. Con El rancho'e la cambicha vendió cinco millones de placas, cifra jamás igualada por artista alguno en el país.

El poeta Armando Tejada Gómez lo bautizó como "El cantor de las cosas nuestras" con toda justicia y acierto. Los bares de todo el país se llenaron de máquinas en las cuales depositando una moneda se podía escoger un disco y escucharlo. Los de Antonio Tormo sonaron sin interrupción hasta que en 1955, el gobierno militar que dió el Golpe de Estado contra el General Perón lo prohibió en una clara seña de racismo y odio de clase. Pero los números cantan, igual que cantaba él. Fue el que más discos vendió en la historia de Argentina.

Hoy lo traigo al Blog con sus maravillosas guitarras y en este valsecito de Héctor Pedro Blomberg y Enrique Maciel: La pulpera de Santa  Lucía.

Y para culminar esta página, llega como invitada Lolita Torres poniéndole tono femenino al recuerdo y a este homenaje a artistas de gran repercusión que pasaron por el cancionero ciudadano. Lolita nació en Avellaneda, hija de padres españoles, hincha del Club Atlético Independiente y desde niña se mostró como una artista precoz, que con el tiempo llegaría a la cima de los ídolos populares.

                                         


La precocidad de Lolita (Beatriz Mariana Torres Iriarte), motivó a sus padres para llevarla a un profesor de canto. Se sabía de memoria las coplas andaluzas que se escuchaban en su casa y las cantaba con un garbo impresionante. A los 12 años ya actuaba en el Teatro Avenida de la Avenida de Mayo, adonde acudían en masa los inmigrantes españoles para solazarse con los artistas llegados de su país, que actuaban en dicha sala.

Debutó en cine con 14 años y ya no paró nunca más. Pocos artistas filmaron tantas películas en su carrera dentro del país. Cantaba con salero, picardía y una gracia natural, tanto canciones gallegas, como andaluzas, asturianas y de todas las regiones españolas, por lo cual se convirtió en la gran figura de la colectividad. El estreno de sus películas en la Unión Soviética, hizo que las jóvenes rusas se enamoraran de su Figura, su canto y desenvoltura y realizó largas giras, no sólo por Rusia sino por otros paises europeos, Estados Unidos, Canadá, México y Asia.

Su estilo, su voz están presentes en este tango. De Osvaldo y Emilio Fresedo: Tango mío. La acompaña la orquesta de Jorge Calandrelli.

Muchachos esta noche se hará recordación...

Gregorio Barrios - Desde el alma 

Antonio Tormo - La pulpera de Santa Lucía 

Lolita Torres - Tango mío 

lunes, 20 de abril de 2015

Azucena

Despintada por las nuevas generaciones, opacada por el paso del tiempo, por el hecho de haber cantado con ropas masculinas, por su estilo temperamental y emotivo, lo cierto es que la Maizani, mereció y conquistó por méritos propios un lugar preponderante entre las cantantes exitosas de su tiempo y logró un sitial de privilegio. Y no era chiste competir con Libertad Lamarque, Rosita Quiroga, Mercedes Simone, Ada Falcón, Amanda Ledesma o Sofía Bozán, entre muchas otras.

                                           


El gran vate lunfa, Esteban Celedonio Flores  que fue contratado en exclusividad por Rosita Quiroga y a la cual le escribió 24 temas que ella grabaría, no tuvo empacho en calibrar poéticamente la garra artística de Azucena con estos versos, que lo dicen todo:

Cachá cuatro compases de un tango rante,
de esos con más pelusa que un gato angora,
y el verso  más  lunfardo y asonante
de un poeta reo (Perdón, señora...)

Metele unos pedazos de barrio bajo
cuando el sol los pincela de poesía
y la marca primera que deja el tajo
de dos guapos parejos de hombría a hombría.

La bronca de un compadre que quedó en banda, 
la curda de un porteño que de parranda
sale a tirar, alegre, manteca al techo;
mezclá todo con gloria, pasión y pena
¡y tendrás el retrato de la Azucena,
la tanguera más grande que Dios ha hecho!

Lo cierto es que la Maizani tenía un temperamento emocional notable y a veces su canto se quebraba en una nota sollozante que expresaba la dramática condición del poema. Era capaz de crear una atmósfera propia privilegiando la poesía sobre la música y, eso, que era un agregado notable que conmovía a los oyentes, podría también jugarse en su contra a la hora de las comparaciones con otras cantantes exitosas, aunque ella siempre estuvo entre las más aplaudidas y seguidas. Y se la conocerá en todos los ámbitos como "La Ñata gaucha".

                                               
Con su buen amigo Gardel


Ese gran artista que es Alberto Cortez, me contaba una noche en su casa, acá en Madrid, que llegó a compartir escenario con ella en la Confitería El Olmo del barrio del Once. Y me lo decía con admiración, porque si bien ella ya había dejado atrás su etapa más feliz en cuanto a actuaciones, grabaciones y repercusión, comentaba:
-Era emocionante escucharla y verla ahí de cerca, a ella que era una leyenda y yo estaba en mis primeras actuaciones en esos lugares. Conmovía por la manera de cantar y llegaba hondo.

No fue nunca una mujer afortunada, ni siquiera en su infancia. Nació en el Hospital Rivadavia con una salud precaria, en una época que la tuberculosis y otras plagas estragaban a la población. Los médicos aconsejaron a su madre que la enviara a la isla Martín García como prevención, acompañada de un familiar a fin de evitarle males mayores. Allí estaría confinada entre los 5 y los 17 años.

                                                           


En el regreso a casa comprobó que la vida era aún más dura y la guerra mundial había traído muchas penurias para la gente. Debieron mudarse al Abasto y tuvo que ponerse a trabajar en un taller de camisería, donde cosía. Entretenía sus horas escuchando por radio a Gardel-Razzano, a Canaro, Firpo y acompañaba muchos temas canturreando mientras le daba duro a la aguja y el hilo.

Era una veinteañera cuando se presentó en el Pigall y le dijo a Canaro que sabía cantar. El mismo Canaro lo recuerda en sus Memorias. Le cayó simpática, ensayó un poco con ella y salió al escenario cantando Mi rebenque plateado y La verdolaga, una cifra y una milonga que le escuchaba a Gardel. Canaro la presentó como Azabache, por su cabello renegrido y un día sintió un fuego interno dentro, cuando el mismo Carlos Gardel le diría, a la vez que la abrazaba:
-Sabés como cantás vos, Ñatita...? ¡Con éso que tienen los hombres!...

Por un anuncio entraría en el Teatro Apolo como corista y en una fiesta la descubrió el gran Enrique Delfino:
-Ésa es la voz que necesito - y le preguntará:
-¿Se animaría a cantar un tango mío en la obra que estrenamos en unos días?


Y así debutaría en el Teatro Nacional con la obra de Alberto Vaccarezza: "A mí no me hablen de penas". Lo haría acompañada por la orquesta de Salvador Merico, en el tango de Delfino y Vaccarezza: Padre nuestro, escrito para una mujer. Con todo el miedo del mundo se lanzó con su voz dramática, y ante los estruendosos aplausos del público debió repetirlo...¡5 veces!
Esa noche de agosto de 1923, había nacido una estrella.

Pero Azucena siempre vivió entre la gloria y la tristeza. Se casó en 1928 y se separó con el nacimiento y muerte del hijo. Roberto Zerrillo, que la acompañaba entabla con ella una relación amorosa y viajarán artísticamente por España, Portugal y Francia. Al regreso la pareja se disuelve y su sino se repetirá con otra pareja que terminará suicidándose después de haberse gastado todo el dinero  de Azucena, de quien era administrador. En su bello tango: Pero yo sé, hay detalles de la primera  relación frustrada.

                                               


Y en el tango En esta soledad, que lleva música de Vicente Demarco y letra suya, refiere su drama:

En la calle desierta 
de tu abandono
me siento perdida,
y estas sombras que apagan
la voz de mi canto,
me quitan la vida.
Te llevaron los vientos
de otros amores
con rumbo ignorado,
y en la ruta del tiempo
confiada al destino
te habré de esperar.

En 1962, después de cuatro décadas de glorias artísticas, canta por última vez en el Teatro Astral y sus fieles la despiden de pie emocionados y aplaudiéndola largamente. Tendrá un triste final, con hemiplejía incluido, y morirá en la miseria total junto a un hijo de procedencia desconocido. Para el recuerdo quedan sus 276 grabaciones, el cariño de su público, la admiración de colegas, músicos y público, y su intervención en algunas películas.

                                             

Hoy la recuerdan una plaza pública y una calle de Puerto Madero.

Y yo también la traigo del olvido con dos temas. Su tango Pero yo sé del 7 de julio de 1928,  y de José María Contursi, O. Amoroso y D. Varela Conte: Para qué, grabado el 24 de mayo de 1935.

Azucena Maizani - Pero yo sé

13-Azucena Maizani- Para qué











sábado, 18 de abril de 2015

BIEN MILONGA

Ángel Vargas lo cantaba así:  

Lista tu figura, llegada la noche
te vestís ligero después de cenar,
con un cigarrillo prendido en los labios
sales de tu casa, te vas a bailar.

Y aunque los tiempos hayan cambiado, con cigarrillo o sin él, la ceremonia se nos antoja muy parecida. Porque el sábado a la noche tiene olor a tango, ¿viste?.

Y el tango siempre te espera, decía Troilo, por eso hay gente que cumplidos los cuarenta y pico o cincuenta, decide aprender a bailarlo, en todo el mundo. También a los jóvenes les ha picado el bichito. Y el descubrimiento de la milonga con su rante berretín  les deja un poso muy grande y se sentirán siempre obligados a volver.

Por eso en Bien Milonga los esperamos los  sábados y los martes a la noche para que no se les afloje la tensión.


                                         

           

Y para encender más al cuore con vistas a la milonga de esta noche, los invito a ver a Carolina Bonaventura y Francisco Forquera, cuando constituían una hermosa pareja, bailando la milonga de Elsa P. Güidini, La espuela, por Juan D'Arienzo.

                                                   

Y como broche de la matina podemos disfrutar a los profes Gustavo Naveira y Giselle Anne, bailando en Rosario, el tango de Francisco Canaro 9 puntos. Exquisitez.

A ver si se les pega algo, muchachada...

                                          

                       

viernes, 17 de abril de 2015

Silbando

Este es uno de los grandes temas que atesora la enciclopedia tanguera. Un tema escrito por Don José González Castillo, con música de su hijo Cátulo y Sebastián Piana. O sea, tres cracks. Un tango que sigue desfiando indemne el paso del tiempo porque encierra toda una gran belleza en su música y su letra. Por si le faltaba algo, Carlos Gardel, que lo grabó en 1925 con las guitarras de Ricardo y Barbier y en 1930 (Aguilar-Barbieri-Riverol), le agregó ese sonido tan porteño del silbido.

Hay infinidad de versiones de este hermoso tango que estrenó Azucena Maizani en 1925 en el Teatro San Martín, bajo la dirección de José González Castillo, precisamente. Éste fué todo un referente en la letra de los tangos, y en su evolución, porque le introdujo una literatura nueva, y algunas metáforas que abrirían camino a la futura llegada de los nuevos poetas. Ya había hecho con Piana Sobre el pucho, un tango para participar en un concurso de cigarrillos y los versos de Silbando siguieron marcando su camino de escritor, periodista, sainetero y hombre clave en el grupo de Boedo.

                                       


Su hijo Cátulo, violinista y futuro gran referente de las letras de tango a partir de la muerte de su padre, llegó un día a casa de Piana y le propuso: "Vamos a hacer este tango para que lo estrene Azucena. Yo hice la primera y vos hacé la segunda. La letra es de mi padre". Con la diligencia que aplicaba Piana para cumplir sus compromisos, o "hacer los mandados", como solíamos decir, Piana hizo la música de la segunda parte, esa que comienza: "...Y desde el fondo del Dock...".

Azucena lo estrenaría en el Teatro San Martín, en la compañía de Héctor y Camila Quiroga, junto con otro tango de González Castillo y su hijo: Organito de la tarde, metiendo dos golazos de media cancha.  Era la época en que Cátulo sólo se dedicaba a escribir la música por respeto a su querido viejo. Y no era manco tampoco en este rubro...

                                                    
Cátulo -20 año-s con su padre en París

El tango es de una belleza total, que refleja esa zona de Barracas al Sud, lugar de barracas, de fondines, el Riachuelo separando a ambas márgenes pero unidas por el viejo puente. Zona de comités conservadores, de tangueros, rufianes, inmigrantes, marineros, cantinas...

Hoy lo tengo metido en la oreja y en el cuore, y justo lo estaba escuchando en esta versión que acompaño ahora. Lo toca Aníbal Troilo con su cuarteto y Cátulo Castillo se manda un recitado precioso, muy a tono con el tema de marras y el fueye de Pichuco.

                                                   
Cuatro grosos: Cátulo, Manzi, Piana y Maffia


Y también traigo esta versión maravillosa de Edmundo Rivero que parece sostenerlo en la punta de la boca, como si fuera a silbarlo, al igual que Carlitos Gardel, el que siempre se inventaba y patentaba  algo con su desparpajo artístico genial. Lo acompaña la orquesta del bandoneonista Mario Demarco.

Cátulo y Pichuco
Dos versiones llegadoras y emocionales.

De orejitas paradas, como Yatasto cuando llegaba al disco primero por varios cuerpos.

56- Silbando - Cuarteto Anibal Troilo

57- Edmundo Rivero - Silbando