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jueves, 18 de julio de 2024

Soñar y nada más

    Con este valsecito de Francisco Canaro e Ivo Pelay, seguimos llenándonos el cuore en la pista de baile, pero también al escucharlo, en esas versiones maravillosas de Pirincho con su orquesta y sus cantores. También Alfredo De Angelis, especialista en la interpretación de  valsecitos como éste, logró un versión formidable con las voces de Carlos Dante y Julio Martel, grabándolo el 29  de agosto de 1944.

   Canaro y Pelay, dos creadores inagotables, estrenaron en 1943 una comedia musical en el teatro Presidente Alvear, con la empresa de Pascual Carcavallo. Una sala inaugurada un año antes por García Velloso. La obra se llamaba "Buenos Aires de ayer y de hoy". Canaro recordaba que se habían encontrado una tarde de 1942, con  Pelay y le propuso realizar una obra para el año próximo.

                                       


   La misma debería abarcar dos épocas: la primera parte podría desarrollarse entre 1840 y 1852, durante la tiranía de Rosas, y la segunda parte en la época actual, con los mismos personajes, demostrando ideas, trajes y hábitos sociales de ambas eras. Y contaba Canaro: "A Pelay le gustó mi sugestión, y así fue que algunos meses después, escribíamos "Buenos Aires de ayer y de hoy". 

   Tita Merello era la primera actriz de la compañía y fue muy aplaudida en cada presentación. Para esa comedia  compuso Pirincho: "Refalosa federal" bailada por los marzorqueros. "Candombe", música de ritmo africano, que fue bailado por un cuerpo coreográfico de negros candomberos. "Desesperanza" (vidalita), cantada en escena por Mariano Mores; Moño rojo, minué; Soñar y nada más, vals-serenata cantado a dúo por Carlos Roldán y Eduardo Adrián, y un "Intermezzo" musical que resumía la obra.

                                                  


   Lo cierto es que el valsecito de marras fue el gran éxito de Canaro-Pelay en dicha obra,  y sigue vigente en todas las milongas del mundo por su pomada musical--poética. En sus versos, Pelay le hablan a una jovencita, aconsejándola que si sueña con el amor de su vida  no despierte y siga soñando... Una moraleja simplona pero que, acompañada por la música, cobra vida y echa vuelo.

No despiertes si sueñas amores,
niña hermosa, que amar es soñar…
Despertar es quebrar ilusiones
y hallar, entre sombras, la amarga verdad.
No despiertes si vives soñando
y en tu mente hay torrentes de sol;
si en tus sueños se encienden suspiros
que te cercan y acallan tu voz.

   Y sigue dictándole el camino a seguir en un mundo de sueños. Volcado en una melodía pegadiza y la temperatura emocional que instalará a este valsecito en el gusto popular, con ese aroma de malvón y viejos patios. La nervadura tierna de la sinfonía realza la simplicidad de los versos, provocando un cúmulo de sensaciones musicales-poéticas. 

Soñar y nada más, con mundos de ilusión… 
Soñar y nada más, con un querer arrobador…
¡Soñar que tuyo es él y vive para ti!…
Soñar, siempre soñar que dicen que,
en amor, es triste despertar.
Soñar y nada más, con noches de quietud,
que, misteriosas, van, cantando amor y beatitud.
Volar a las estrellas de divinos resplandores
y, en esa eternidad, vivir un ideal…
¡Soñar y nada más!…

    

    Canaro con su orquesta y las voces de Carlos Roldán y Eduardo Adrián lo grabó el 22 de enero de 1944 y continúa llegándonos con toda su ternura y musicalidad. 

                                                                                  


   

                                                                                    

domingo, 30 de junio de 2024

El Negro Cele

    

   Fue de los primeros en asumir poéticamente el voceo, cuando sus colegas renegaban de ello y seguían afirmados en el tu castellano. Es antológica su pintura de Pa'lo que te va a durar, donde bate:  "Estás cachuzo a besos, te han descolado a abrazos / se te arrugao la jeta de tanto sonreír. / si habrás gastao puños en mesas de esolaso. / Si habrás rayao alformbras muchacho bailarín".

   En Muchacho le reprocha a un porteño presumido y mishé: "Que decís que un tango rante no te hace perder la calma / y que no te llora el alma / cuando gime un bandoneón..." . En Viejo smoking sinonimiza la decadencia y metaforiza: "Poco a poco todo ha ido de cabeza p'al empeño / se dio juego de pileta y hubo que echarse a nadar..."

                             


   En Atenti pebeta, que compuso con otro jocundo, el cordobés Ciriaco Ortiz, le da consejos a una muchacha: "Cuando estés en la vereda y te fiche un bacanazo / vos hacete la chitrula y no te le deschavés´ / que no manye que estás lista al primer tiro del lazo, / y que por un par de leones bien planchados te perdés". 

   Y el final es magistralmente gracioso: "Después, comprate un bufoso y cachando al primer turro / por amores contrariados le hacés perder la salud...". Suelta una irónica  carga de moralina en Audacia, que Rivero recrea magistralmente: "Me han contado y perdoname que te increpe de este modo / que la vas de partenaire en no sé qué bataclán". 

   Cuando Corrientes angosta daba paso a la nueva avenida y Scalabrini Ortiz hablaba del hombre de Corrientes y Esmeralda, Celedonio Flores exhumó unas cuartetas suyas de 1922 sobre aquella esquina, y con música de Francisco Pracánico inmortalizó su propio Corrientes y Esmeralda, que comienza con ese homenaje a Jorge Newbery: "Amainaron guapos juntos a tus ochavas /cuando un elegante los calzó de cross ". Acá recordaba su época de boxeador (las calzó de cross). Y retrataba una Buenos Aires que se estaba yendo...

                             


   Tal vez su veta poética estaba definiendo ciertas aristas del alma porteña. Perfiló con un estilo único, los dramas y miserias de su tempo. Sobrio de toda sobriedad, amigo hasta la exageración, orejas abiertas de par en par para la confesión, frecuentador de mesas intelectuales donde cabían un Arlt, los González Tuñón o Dante Linyera; y de peringundines en los que daba rienda suelta  a su cartera siempre flaca.

   Cele fue hasta su despedida definitiva un espécimen nuestro como el dulce  de batata, necesario, imprescindible, una tarjeta postal de la ciudad que amamos. su academia fueron los libros y las calles que transitó a fondo, con sus personajes, sus chatas, sus garitos, sus milongueras y sus estaños. Cuando el cáncer lo devoró tenía apenas 50 años y el tango que amaba vivía su momento mejor. 

   Una luna de barrio, la fragua de su Remington, el humo de los fasos del reaje, la pareja pobreza acompañan la ofrenda de despedida en su casa de Palermo. Se nos fue, seco el bolso, abigarrado el corazón de afectos y dejándole a su viuda el legado de innumerables tangos y poemas que producirían muchos beneficios. 

   Como en el imprescindible Tengo miedo, con su alma de timbero proclamaría en un saludo ritual a sus amigos colaboradores, artistas y colegas que lo admiraron: "En la timba de vida me planté con siete y medio.."

(Extracto de su biografia que escribí en mi libro: "ABC del Tango".  Y podemos verlo junto a Carlos Gardel que cantará su inmortal tango: "Mano a mano", en este corto de Morera. Gardel y Razzano le pusieron música)

                                   


                                  

sábado, 29 de junio de 2024

Edmundo Rivero

                                     Ciudadano y granadero

   Mi mundo había pasado a ser el de la música. Eran tiempos en que la economía y la política eran temas mucho menos obsesivos. Incluso dos gobiernos libremente elegidos por el pueblo iban a cumplir enteramente sus períodos. Sin embargo, en Italia, Mussolini había marchado sobre Roma y conquistado el poder, aunque nos haya impresionado mucho más la notica de la pérdida de Caruso..

                                   


   La muerte de Lenin o la de Wilson merecieron mucho menor atención que la pelea Firpo-Dempsey y, aún un año después  el "Toro Salvaje de las Pampas" iba a reunir casi cuarenta mil personas en su pelea con Spalla, en la vieja cancha de River Plate, de Avenida Alvear y Tagle. La venida del Plus Ultra de Ramón Franco o la llegada de Aimé Tschiffely con sus pingos nos demoraban en un limbo que iba a empezar a derrumbarse con la vecina guerra Bolivia-Paraguay, con la crisis del 29 y la revolución del 6 de septiembre de 1930.

   Por la época en que recibí mi libreta de enrolamiento, 1929, Yrigoyen había salido ileso del atentado de un ex anarquista, Gualterio Marinelli, a quien la custodia había matado a balazos luego del paso del presidente. Don Hipólito, ignorante del final del asunto, se había dirigido a la comisaría seccional pidiendo que no se castigase al agresor. La anécdota me la contó mi propio padre que, ya hacía tiempo, había cambiado su destino de ferroviario por el de policía, uno de esos hombres de azul a quienes no temían ni los chicos..

   El flamante ciudadano Leonel Edmundo Rivero había pasado a ser socio pleno de un país que aún era el granero del mundo, habitado por hombres de buena voluntad que todavía cantaban y silbaban pero a quienes un famoso filósofo visitante, el conde Keyserling, les había creído descubrir una enfermedad grave, nueva y seguramente importada: la tristeza.

   Al llegar a los veinte años, tenía salud como para no imaginar siquiera que me exceptuaran de la conscripción. Además, no era por entonces un compromiso temido sino de verdadero honor. Fui un buen soldado, uno más, pero en un regimiento glorioso: Granaderos a Caballo. De aquel servicio militar conservo los mejores recuerdos.

   La colimba fue una especie de reencuentro con mis antepasados, con el campo y las destrezas del jinete. Yo sabía algo de trotes y hasta de galopes, pero fue en Granaderos donde me enseñaron de veras. El aprendizaje me costó algunos dolores y no pocos moretones pero todavía me llenan de orgullo. No es lo mismo pilotear un tanque o un "carrier" que manejar un pingo. Meter los cambios o mover la torreta cuarenta y cinco grados es muy otra cosa que hacer un volteo simple o doble, que dibujar una "tijera" con el caballo.              

                                 


    Carreras en pelo, lanceo al galope tendido, salto de obstáculos parado en los estribos o sentado al revés, todo eso fueron alegrías ganadas entre revolcones y polvaredas, por lo menos hasta el día que los caballos me consideraron digno de andar arriba de ellos, de hacer buen papel.

   También en el servicio militar me ayudó la guitarra. No por privilegio, sino por consideración de mis compañeros y del sardo, solía tener una que otra aliviada en la fajina, algún choclo más en el rancho. ¡Tocate algo, Leonel! o !A ver si nos toca algo lindo, Rivero!, eran pedidos que yo nunca dejaba de complacer en el cuartel o en la carpa, en el fogón o en el descanso. 

   Lo mismo que ahora, el público también era generoso. El año largo de Granaderos al final se me hizo corto. Fue volver a otro tiempo que llevaba en la sangre; una manera de entender mejor mi origen y mi gente, una lección de humildad que no me humilló.

   Mucho tiempo después todavía me quedan, aparte de los buenos recuerdos, algunos amigos y camaradas de aquella conscripción, pero cada año que pasa me sucede lo que a todos: los encuentros son más espaciados, los ausentes empiezan a ser más, a transformarse en una noticia que hubiésemos preferido no recibir. 

  Por eso, quizá, mi mejor manera de recordarlos es volver, de vez en cuando, al viejo cuartel.

(De su libro "Una luz de almacén)
 

viernes, 28 de junio de 2024

Nelly Omar

  La voz dramática del tango

   Con el apotegma de "La Gardel con polleras", no sólo blindaron a esta gran artista, sino que la vacunaron contra el olvido. Nelly Omar tenía 102 años en el momento de su muerte, en plena lucidez y cuando estaba preparando su definitivo concierto de despedida. El último lo ofreció ante una multitud reunida en el mítico Luna Park, el 11 de septiembre de  2011.

   Fue con motivo de su centésimo cumpleaños, donde mostró ese milagro artístico que fecundó desde niña, allá en su pueblo de Guaminí, en la provincia de Buenos Aires. El tango, con su densidad emocional, la instaló en las preferencias del público, peo nunca renunció al cancionero criollo de proyección folclórica que mamó en las guitarreadas de amigos de su itálico padre, fallecido cuando ella tenía 11 años.

   Gracias a las actividades del progenitor pudo ver a Carlos Gardel en su casa. Pero, obedeciendo a la "moralidad" imperante en la época, sólo pudo verlo a través de las cortinas junto a su hermana Nélida. De ésta tomaría su nombre artístico, dado que se llamaba en realidad Nilda Elvira Vattuone. Y Nélida usaría el apodo de "Gori Omar"para dedicarse también al canto y se casaría con Julián Centeya.

                                 


   Nelly llegaría a ser musa del gran Homero Manzi, que intentó conquistarla y le dedicó tangos enormes. Como por ejemplo: Ninguna, que musicalizó el pianista Fernández Siro: "No habrá ninguna igual, no habrá ninguna, / ninguna con tu piel ni con tu voz. /Tu piel, magnolia que mojó la luna. / Tu voz, murmullo que entibió el amor..."

   Los intérpretes ignoraban la frustración que yacía en esos versos. Manzi estaba casado,  y nunca se decidió por la separación. Y el tango se llenó de temas impresionantes por ese romance imposible. Ella también estaba casada pero el matrimonio no funcionó y se separarían. Nelly no fue afortunada en el amor ni en la comprensión de los políticos.

   Por su adhesión al peronismo, estuvo prohibida durante 17 años y vivió en Montevideo y en Caracas. Ello oscureció notablemente una parte de su vida artística aunque contó con la amistad inalterable de Eva Perón, o Tita Merello, que quiso ayudarla. Pero los discos grabados muestran a una cantante que supo mantenerse y conquistar públicos, apoyada en el brillante guitarrista José Canet, que la secundó en las buenas y en las malas. 

   En los comienzos de los setenta, cuando el tango estaba en horas bajas, cantaba en el boliche: El Rincón de los artistas, donde actuaban sobrevivientes del género. Ella, con un viejo poncho lo hacía tapando sus prendas porque carecía de vestuario apropiado. Pero al final, Nelly Omar supo vencer las trampas del destino, los desamores, la ingratitud y las persecuciones políticas.

   Sus más de cien temas grabados, en los que tuvo acompañamiento de orquestas como Francisco Canaro, Domingo Marafiotti, Alberto Di Paulo, o con los guitarristas, que fueron sus preferidos para interpretar: José Canet, Roberto Grela, Ubaldo De Lío y sus conjuntos entre otros, nos permiten apreciarla. Supo reverdecer canciones de Manzi y Hugo Gutiérrez,  como el valsecito "Llorarás llorarás"..., feliz creación.

                              

Acá la está acompañando Roberto Grela

   Convertida definitivamente en artista de culto, se le abrieron las puertas y los escenarios de los grandes teatros porteños. Las cámaras de televisión permitieron al público comprobar que su voz se mantenía mágicamente inalterable, aunque hubiese pasado los ochenta años. Y así comenzaron a llegar los reconocimientos.

   El amor otoñal pareció arrimarle su vela, pero la muerte volvió a apagarlo, como le sucediera con el locutor Aníbal Cufré y luego con Héctor Oviedo.  Lo que nunca murió fue su romance con el canto que la redimió de su eterna frustración sentimental, como me reconoció en una charla que tuvimos a comienzos de los setenta. 

   En la certidumbre de su ausencia, para recordarla, no rengo más que poner la victrola y escucharla, por ejemplo,  con su voz inoxidable en ese tango de Manzi y Canaro: "Cuando el domingo asolea / por no hacer de perezoso, / traigo el balde desde el pozo / y refresco el corredor. / Y aprovechando el fresquito / me siento bajo la parra / y al compás de mi guitarra /  canto décimas de amor..."... 

   No habrá ninguna igual, escribió Manzi. Lo suscribo.

  La  escuchamos cantando ese tango de Juan Caruso y Francisco Canaro: Nobleza de arrabal. Lo grabó con la orquesta de Francisco Canaro el 22 de octubre de 1947.

                                    


miércoles, 26 de junio de 2024

Gardel en la NBC de Nueva York

   Fue en oportunidad de filmarse un pasacalle que pretendía ser un lugar de la Boca. En este pasacalle parecían haberse dado cita todos los vendedores ambulantes del mundo: aquí un italiano vendiendo fainá, allá una mujer gorda ofreciendo helados. Por ahí un vendedor de pescado frito, otro con castañas asadas, un turco con un fardo de toallas y otro -que era el que hacía más bochinche- vendiendo maníes.

   Como no se había conseguido una vulgar cornetita de manicero, le habían dado un pistón que el hombre se encargaba de hacer sonar estridentemente.  Yo les dije que en la Boca había vendedores callejeros, pero nunca imaginé que los iban a poner así,  todos juntos como un atado de espárragos.

   Cuando tengo que componer un vals o un tango para una de mis películas, lo primero que hago es compenetrarme bien de la situación. De ello deduzco el grado de sentimiento o de alegría que debe inspirar la canción. Y sin pensar en las palabras, empiezo a tararear hasta que doy con la melodía que juzgo apropiada para la ocasión.

                                


   Entonces llamo a mi simpático amigo Alfredo Le Pera, autor de todas mis películas, y con su ayuda y la del pianista, poco a poco comienzo a componer. A veces, ello nos toma una hora o pueden ser dos... Y en algunas ocasiones la falta de inspiración nos obliga a suspender el esfuerzo, para reanudarlo al día siguiente...

   No cabe duda de que yo tengo una ventaja sobre los otros compositores, pues yo compongo mis canciones para mí, mientras que otros lo hacen para Bing Crosby, José Mojica, Ramón Navarro, etc. Y es evidente que la tarea de ellos tiene que ser más difícil que la mía (Declaraciones  durante el rodaje de la película :"Tango bar".

   Cómo voy a cantar palabras que no entiendo, frases que no siento. hay algo en mí que vibra al sonido de las palabras que me son familiares, que están hondamente arraigadas en lo más íntimo de mi ser; palabras que aprendí en mi niñez, que tienen el significado de cosas muy nuestras, imposible de transmitir... Mi idioma, señores, es el español... o mejor aún, el porteño

   La pregunta: ¿me quieres?, no contiene para mí la emoción que se vuelca en la misma pregunta porteña: ¿Me querés?.  El pronombre vos, en lugar de tú. el verbo vení em lugar de ven...¡Qué pena amigos, que no pueda satisfacer sus deseos. yo sé cantar solamente en criollo...!

(En los estudios de la NBC cuando le proponían grabar en un lenguaje neutro para los países de habla hispana)

   

lunes, 24 de junio de 2024

Recordando a Gardel

    Hoy se cumplen 89 años de la desaparición del más grande cantor que ha tenido el tango en su historia. O del "inventor" del tango cantado, porque realmente, cuando él, en 1917 graba su primer tango, Mi noche triste, de Castriota y Pascual Contursi, era el tema número 35 en su lista de registros discográficos.

   De su primer tema grabado, en 1912 hasta entonces, había llevado al disco canciones en tiempo de vals, canción, estilo, vidalita, cifra, gato, zamba. Aunque también es cierto que en 1917, grabó la canción El Moro, de  José María Gutiérrez con su guitarrista José Ricardo y lo hizo  a continuación en tiempo de tango, acompañado por la orquesta de Roberto Firpo. 

                                           


   Seguiría entonando y llevando al disco, temas em tiempo de canción, bambuco,  estilo, zamba, cueca,  cifra, tonada, serenata, fado, chacarera, triunfo campero, pasillo, shimmy, foxtrot, triste, pero a partir de 1923/24 el tango va copando la parada en su extenso repertorio y se convertiría en el gran intérprete que consagraría para siempre el tango cantado.

   En 1925, por ejemplo, con sus guitarristas José Ricardo y Guillermo Barbieri, grabará y populizará, entre otros, tangos como: Adiós para siempre, Amigazo, Caminito del taller, Caricias, Cicatrices, El bulín de la calle Ayacucho, Entrá nomás, Fea,  Galleguita, Langosta,  Leguisamo solo,  Mentiras,  Milonguera,  Organito de la tarde,  Oro y Seda, Perdón viejita, Sentimiento gaucho,  Silbando, Viejo rincón y Yo te bendigo.

   Ya está lanzado para siempre el gran cantor que consagró al tango en América y Europa, que será estrella del cine y que será  el ejemplo a seguir. Porque ha marcado para siempre el rumbo del tango y la categoría del género. No llevó al disco temas que cantaba, como En la vía, Puente Alsina o Corrientes y Esmeralda, de Celedonio Flores que se estrenó en 1932 y Gardel lo cantó modificando la estrofa final en aquella parte: "Cualquier cacatúa sueña con la pinta de Carlos Gardel". Y él cambió su nombre por el del actor Charles Boyer.

   Su alianza, en pleno éxito con Alfredo le Pera sería decisiva para la consagración definitiva. Habían tenido una discusión muy fuerte, a raíz de un brulote del poeta-periodista que escribió en el diario "Última hora", sobre el cantor. Gardel lo fue a buscar a la redacción, lo increpó duramente y Le Pera terminaría confesándole que lo había escrito a instancias de un compañero de redacción.

                                


   Años más tarde, Gardel estaba cantando en París y Le Pera había sido enviado por el empresario del Teatro Sarmiento para comprar material de Revistas teatrales y de paso hacía reportajes para el diario Noticias Gráficas. El empresario teatral y periodista Mariano Hermoso, que era amigo de ambos y estaba en Europa, logró juntarlos en una cena donde restablecieron la amistad.

   Y sería en París donde Le Pera se convierte en  el guionista de los filmes gardelianos como Espérame, (hizo de corrector), La casa es seria, Espérame, Melodía de arrabal y las cuatro realizadas en  Long Island (Nueva York): Cuesta abajo, El tango en Broaway,  El día que me quieras,  Tango Bar y las escenas de The big broadcast (Cazadores de estrellas), en 1934.

   Y en esa vorágine crean entre ambos temas inmortales, que de la pantalla pasan a engrosar el cancionero popular de todo el mundo: Volver, Cuesta abajo, El día que me quieras, Sus ojos se cerraron, Lejana tierra mía, Arrabal amargo, Golondrinas, Soledad, Silencio, Mi Buenos Aires querido...

   El 24 de junio de 1935 se produjo la catástrofe de Medellín (Colombia), donde chocaron los dos aviones y en uno de ellos iban Gardel, Le Pera, los guitarristas que acompañaban al cantor: Barbieri, Riverol y José María Aguilar que milagrosamente salva su vida. Pero quedó desfigurado  y con muchos problemas físicos.

   Carlos Gardel se mantendrá vivo para siempre en la memoria de los argentinos, uruguayos y muchos otros. Por eso lo recordamos con tanto cariño cada 24 de junio, como él rememoraba a su querida Buenos Aires. El último tango que cantó en su vida fue Tomo y obligo, que lleva versos de Manuel Romero y música suya (otra de las grandes virtudes de Gardel). 

   Y es el tango que ahora vamos escuchar, interpretado por el más grande de los cantores de tango. 

                                   


    

   

   

miércoles, 19 de junio de 2024

Horacio Salgán

  

                                    AUTENTICIDAD PARA EL EXTERIOR

                                          

    Hablemos del tango en el exterior. Con la mejor intención, sin duda, se han hecho tentativas para adaptar el tango en su instrumentación, con el fin de complacer al público extranjero, agregándole saxofones, acordeón, trombones, etc.

   Sin perjuicio de que apoyemos todo intento de renovación con bases serias, para dar variedad al tango, creo que hay que aspirar a que se toque y se conozca en el exterior de la manera a que estamos acostumbrados, es decir, con la inclusión del bandoneón y conservando en todo lo posible un "sabor" porteño.

   Que yo sepa, jamás nos han enviado fox-trots instrumentados para bandoneón, y han hecho bien. Los que quisieron ejecutar jazz -que fueron muchos- tuvieron que aprender saxofón y tan cierto es, que este instrumento era muy poco conocido hasta que comenzó el auge del género jazzístico.

   Por consiguiente, todo aquel que tenga interés en tocar el tango, como es, que aprenda bandoneón. No significa esto que una ejecución en la que no haya bandoneón no pueda ser un tango, pero en principio y para hacerlo conocer bien, es de desear su inclusión.

   En etapas sucesivas se podrán hacer todas las modificaciones posibles. Y que no andamos desencaminados en esta idea del bandoneón, es que en Japón y en Francia, por ejemplo, existen ya muchos amantes del tango que han aprendido este expresivo instrumento.

   Tratemos pues, de hacer llegar al resto del mundo expresiones genuinas de nuestra música popular y tengamos fe en el tango, que tiene méritos de sobra.

   

(Escuchamos "Entre tango y tango", del propio Salgán con letra de Jesús Otero, aunque en este caso es instrumental y lo grabó con su orquesta el 17 de julio de 1957.)