miércoles, 16 de abril de 2014

La Valentina y el Burlesque Tango

Bajo este rótulo un tanto ambiguo se esconde una explosión de juvenilia que se inserta en las filas del tango, sin provenir del rock ni de otros géneros all'uso nostro. Son seis jóvenes capitaneados por la cantante que trae del pasado algunos fantasmas y los hace revivir en su interpretación.

Valentina (Odriozola) tiene mucha frescura, dones artísticos y una vis cómica sumamente atractiva, que recibe la respuesta positiva del público. Ese desenfado para recrear antiguos  temas que galvanizaron a Tita Merello, a la Bozán, a Ada Falcón o Nelly Omar encuentran en esta joven a una convincente discípula que ya ha cosechado aplausos entusiastas en países como Venezuela, Colombia o Uruguay, y también en la misma Buenos Aires y lugares del interior.

                                                

Los músicos que la acompañan no son mancos aunque estriben también en ese estilo arrabalero y a veces murguero, que le da un color especial al conjunto. Gastón Goldberg y Adrián Massara son los guitarristas del elenco. Ambos con estudios superiores y que ya han compartido escenarios con profesionales de alto nivel. Daniel Moggio es el violín. Egresado como maestro de la escuela de Música Juan Pedro Esnaola, además de actuar, es docente. Gabriela Nieto toca el violoncello: profesora, pianista, egresó con nota del Conservatorio Superior de Música de la Ciudad de Buenos Aires "Ástor Piazzolla". Y el percusionista Nicolás Moggio hace un poco de todo y estudió batería con José Wilkys.

                                                       

Volviendo a La Valentina, ella misma me cuenta que: "El tango me gustó desde pequeña, desde que un cassette de Carlos Gardel llegó a mis manos. Inmediatamente me puse a cantar todos los tangos que escuchaba. Y los repetía una y otra vez..., a veces la única interrupción eran los guisos humeantes de mi abuela. O los partidos de carta y trucos con mis abuelos.

-El grupo comienza como un trío: Dos guitarras, Matías y Gastón y la voz: una "sotreta" como diría mi abuela. Comenzamos a sacar un repertorio de tangos al terminar el colegio y entramos a tocar en lugares para la familia y los amigos, en principio.

                               


-Con el transcurso del tiempo se fueron sumando compañeros al grupo: Gabriela en cello, Lisandro en guitarra, Daniel en violín, y fuimos ampliando el repertorio. Ya no eran sólo tangos de Gardel, sino que descubrí a la gran Tita. Y ella me ayudó a atravesar muchas barreras. Su personalidad, su lucha, y te aseguro que soy más resistente que resistida.

-Finalmente el grupo creció, tuvimos la suerte de embarcarnos a otros países donde nos recibieron con mucho amor y pasión. Y logramos grabar el primer disco de La Valentina y el Burlesque Tango. Lo presentamos en todos lados durante el 2013, culminando el cierre en diciembre, en el Teatro del Viejo Mercado, en la mítica zona del Abasto donde seguramente tantas veces Gardel y Tira habrán compartido huellas.

-En lo personal estoy orgullosa de estar acompañada por mis compañeros músicos, por tanta gente de todas las edades y géneros que se acerca a nuestros shows a darnos su aliento. Y a la vez, de poder transitar este camino con alegría y pasión.... El futuro será otra historia.

                                          
Por lo pronto el tango no la ha apartado de sus estudios y se ha recibido de abogada. Pero no creo que de momento ejerza tal función. El tango la ha atrapado fuerte, ha estudiado canto con tres profesoras destacadas y el resto lo hacen su vocación, su lealtad al arrabal, al cacho de suburbio que aún palpita en algunas zonas, el tono, la dicción barrial, los modos naturales del género y el sabor de una época.

Confieso que me gustan el estilo y el desenfado. El tiempo irá haciendo el resto. Pero vale la pena abrirle un crédito a esta muchacha y a los jóvenes músicos que le dan el pie justo para que calce su interpretación.Al fin, todos los tangos hacen el tango, porque la tanguedad nunca se da entera, decía el maestro José Gobello.

Podemos ver a valentina en Arrabalera, el tango de Sebastián Piana y Cátulo Castillo, como lo hacía en 2008.



Y más acá en este especie de milonga-candombe, que homenajea a un barrio porteño: Balvanera. Está compuesto por los integrantes del conjunto, y es un video clip grabado en la Plaza 1º de mayo, en el cual también interviene el cantor Nico Favio. Les dejo el enlace:


Burlesque Tango BALVANERA - YouTube

www.youtube.com/watch?v=Qt1xEouJt48
17/11/2013 - Subido por Burlesque Tango
La Valentina y el Burlesque Tango junto a NICO FAVIO "BALVANERA" - VIDEO Dirección/edición: Diego ..

Y finalmente la/los disfrutamos en Se dice de mí, la milonga de Francisco Canaro e Ivo Pelay. Vale la pena.



                                     


                                                                              
                     

martes, 15 de abril de 2014

Carlos Dante

Fue otra de las celebridades tangueras que emergieron del porteño barrio de Boedo para trascender no sólo en la calle Corrientes que diplomaba definitvamente a los artistas populares, sino incluso en Europa. Hacia allí viajaría empujado por Francisco Canaro para que se enrolara en la orquesta de su hermano Rafael, que era una especie de sucursal de las de Pirincho.

De estilo sobriamente expresivo, con mucha musicalidad en su característica voz de tenor, el barrio le dió los fundamentos y la expresión que requiere este género, dado que se necesita calle para abordar el tango y varios vecinos suyos como los Caló, los Canaro y otros, supieron rápidamente de sus cualidades canoras.

                                                 

Cuando D'Arienzo lo recibió en su incipiente orquesta por indicación de la grabadora, apenas contaba 22 años y ya había estado cantando con Francisco Pracánico, con Pedro Maffia, con Aieta y otros músicos y guitarreros. Incluso dejaría su sello en el surco grabando con el acompañamiento de guitarras. Lo suyo era apenas un esbozo, porque no estaba muy seguro de que llegaría a destacado profesional del canto, y por ello dudaba entre ser futbolista -y tenía condiciones-  o seguir los estudios, de noche en el Colegio Carlos Pellegrini.

De repente la manivela del destino, y Francisco Canaro lo escucha en la orquesta de Maffia y le habla para viajar a Francia donde tenía varias orquestas que conducían sus hermanos Rafael, Juan y Mario. El mismo Dante recordaría que como estaba de novio con  Celia Alonso -que sería su compañera eterna en la vida-, y permanecería en Europa seis meses, decidieron casarse y viajaron juntos a París en una inolvidable luna de miel y trabajo.

En esa época Europa era un mercado que reclamaba tangos y la voz de Dante se hizo conocer en en el Empire de París, donde Gardel había dejado una huella imborrable. Después Niza, España (allí grabaría 36 temas), Lisboa, Berlín, Atenas y otras ciudades cercanas. Los seis meses de contrato se fueron extendiendo casi hasta los cuatro años, en que de acuerdo con su esposa, decidieron que la experiencia había sido maravillosa en todo sentido pero ya extrañaban Buenos Aires y decidieron regresar en barco como final de una aventura inolvidable.

                               


Y en 1933 ya estaba Carlos Dante Testori (que se había quitado el apellido para adoptar su nombre artístico) otra vez con su amigo del barrio, Miguel Caló, actuando en salas céntricas,  grabando con Francisco Canaro y hasta formando dúo con Pedro Noda, que había sido compañero de dupla con Agustín Magaldi, a sugerencia de Agustín Irusta. No pasaría gran cosa en este terreno y pensando en alargar la familia, se buscó un trabajo bien remunerado en YPF y decidió dejar el canto, con el cual no había logrado consolidar una posición económica..

Entonces se produce un hecho fundamental en su vida. Alfredo De Angelis, se estaba convirtiendo en todo un capo del tango con su orquesta, y recordaba que lo había conocido a Dante en un teatro de Lanús, donde habían establecido una amistad. Se había ido Floreal Ruiz de la orquesta y De Angelis le pidió a Néstor Rodi -su presentador y glosista- que lo fuera a buscar a Dante a su casa para incorporarlo a su triunfal formación.

Carlos Dante, Alfredo De Angelis y Julio Martel
Finalmente Rodi logar establecer contacto con Carlos, que cuando escucha la oferta de éste, responde
-Oiga, ¿usted me está cargando?...
Entonces Rodi le insistió que De Angelis lo quería para su orquesta y ante las dudas y las reticencias de Dante para volver a moverse artísticamente en la noche, a sus 38 años de edad, para terminar de ablandarlo, el Director le propuso un pacto: Hacer un contrato de tres meses y si no estaba conforme, se iba. Y así volvería al canto para realizar la mejor etapa de su carrera. El pacto de tres meses se alargó a ¡trece años! No sólo fue la mejor parte de su vida artística, sino además la que le permitió cumplir el sueño de la casa propia, un hermoso chalet en el barrio Naon de Mataderos, y el abrazo estremecedor de su público en el recordado Glostora Tango Club.

                                         

Mi gran amigo y excelente cantor de Alfredo De Angelis, entre otros conjuntos, Roberto Mancini, me dice que Dante, como Gardel, sacó lo mejor de sí mismo en su última etapa artística. O sea, creció como cantor. Es probable que De Angelis haya tenido mucho que ver en ello porque le hizo cambiar el registro (Se nota en la interpretación de Remembranzas) y supo hacer florecer todo su talento interpretativo. Una afinación perfecta, gran profesionalidad y estilo propio. Decía el Director que a veces le costaba un poco agarrar la melodía, pero cuando la tenía no la perdía jamás. Ni le recordaba un furcio, ni que olvidase la letra. Un profesional ejemplar.

                                      
Con Julio Martel fonformaron el mejor dúo que existió en el tango. Todos los temas que interpretaron en yunta (Martel subió un poco más el tono, a sugerencia de De Angelis), constituyeron éxitos impresionantes que cantaron y bailaron il tout Buenos Aires. Luego, con la salida de Martel, repetiría dupla con Oscar Larroca, pero fue muy distinto, aunque siguieron vendiendo a  lo loco. Carlos Dante dejó con la orquesta de Alfredo De Ángelis nada menos que 139 composiciones. Una colección maestra sobre cómo interpretar el tango. Y luego diría: "me retiré a tiempo". Efectivamente, había hecho historia y fue a disfrutar su jubilación en familia y con miles de recuerdos imborrables. Aunque siguió actuando esporádicamente porque lo requerían de todas partes y numerosos músicos.

La época de los grandes éxitos de De Angelis-Dante-Martel
Vamos a recordar  a este maestro y caballero del tango en dos temas con la Orquesta de Alfredo De Angelis: Para qué te quiero tanto, de Juan Larenza y Cátulo Castillo, grabado el 13 de noviembre de 1945. Y Para mí lo mismo da, de Alberto y Eduardo Talian y Santiago Adamini, registrado el 29 de marzo de 1946.

Para qué te quiero tanto - De Angelis-Dante

Para mí lo mismo da - De Angelis- Dante


lunes, 14 de abril de 2014

Dioni d'Amaral

O acaso aquel romance / que solo nombra / cuando se pone triste / con el alcohol...

Esta extremeña nacida en La Mancha española como Dionisia Gómez Amelia,  pero criada en ese pedazo de tierra que linda con Portugal y Andalucía, comenzó a cantar tangos en el 2000. Había regresado a su país el argentino que la había enamorado en Extremadura y le dejó impregnados todos esos sentimientos que genera el tango y que bucean en el desamor.

Más, muchísimo más extrañan mis manos extrañan mis manos tus manos amantes...

                            

En realidad, ella se había preparado para otra cosa ya que cosechó una vasta cultura y es doctora en geomorfología, lo que la llevó a impartir sus conocimientos en diversos congresos internacionales del género. Su madre portuguesa, le transmitió su cariño por el fado y su padre los entresijos de la copla andaluza. La música la llevaba puesta y cantar era un pasatiempo necesario para su alma. Incluso comenzó a cantar el tango con un grupo español, en el que fungía un acordeón en lugar del bandoneón. Y recuerda que su primera interpretación fué el recitado de Apología del tango.

¿Por qué / me atormento por vos / y mi angustia por vos / es peor cada vez?...

                                       
Anclada en Buenos Aires, instalada en un departamento del barrio de Palermo, decide cantar y contar las imágenes que el tango atesora con fidelidad de crónica, sobre todo  cuando narra las peripecias del desamor. Coincide con su paisano Ramón Gómez de la Serna, en el momento en que éste "siente que el tango merece respirarse, que él no se conforma con menos y que, cuando te atrapa, nada puedes hacer para defenderte..."


La abandoné y no sabía / que el corazón me engañaba / y hoy que la vengo a buscar / ya no la puedo encontrar... /¡A dónde iré sin su amor!

                                   
Así aprendió a mirar, a amasar sus ganas, y su representación del tango pasa a ser el resultado de una necesidad expresiva. Secundada por las guitarras de Jorge Caruso y Guillermo Martel (apellidos bien tangueros), más el bandoneón de Alejandro Guerschberg, descubre que el desgarro del tango, de la copla andaluza y el flamenco mismo, han abrevado en una misma fuente nutricia: la del dolor y el desengaño. Y entonces saca un disco "Malquerer de tango y copla", en 2012, donde mezcla tangos acoplados con coplas tangueadas. El quejío que brota de su garganta, lo lleva en su venas y en el resultado final convergen los protagonistas del pasado convertidos en fantasmas.

Hoy estarás / como nunca lejos mío, / lejos de tanto llorar...

                            
Confiesa que le apasiona la historia del tango y su imaginario y ha indagado en su larga historia. Todo ello la lleva a participar en tertulias y congresos donde se discute desde la raíz, la fuerza de su música y lo tremendo de una poesía que  ha cautivado a gente del mundo entero. Sobre todo percute en él  una drástica melancolía por todo aquello que se lleva el paso del tiempo.

Vamos a escucharla en el tango de José María Contursi y Armando Pontier: Tabaco. Y en el vals de Homero y Virgilio Expósito: Absurdo.

05- Tabaco - Dioni d'Amaral

14- Absurdo - Dioni d'Amaral 





domingo, 13 de abril de 2014

Pedro Vargas

En los triunfantes años del tango, la maravillosa década del cuarenta, también el bolero hizo pie en las radios y discográficas porteñas y numerosos cantantes de este género melódico, cosecharon aplausos en la tierra del tango.

Era como una devolución de atenciones por las constantes giras de nuestros artistas por Centro y Norteamérica, donde dejaron una huella profunda Irusta-Fugazot-Demare, Alberto Gómez, Charlo, Francisco Canaro, Libertad Lamarque, Hugo del Carril, Amanda Ledesma, Héctor Stamponi y tantos artistas argentinos que pasearon su arte por el mundo.

Nombres como los de Elvira Ríos, Pedro Vargas, Fernando Albuerne, Alfonso Ortiz Tirado, Juan Arvizu, fueron muy exitosos en sus visitas artísticas a la Argentina. Llenaron horas de radio, fueron seguidos en boites y Espectáculos y hasta se atrevieron con el tango, que para ellos ya era familiar. Incluso algunos de ellos participaron en películas junto a estrellas argentinas y grabaron temas del cancionero ciudadano con orquestas reconocidas.

Pedro Vargas (Pedro Cruz Mata) fue reconocido con apelativos rimbombantes que hicieron justicia con su arte: El Ruiseñor de las Américas, El tenor continental, o El samurai de la canción. Como actor, estuvo en primera fila de la denominada Época de oro del cine mexicano, y participó en unas setenta películas, en las cuales sus canciones formaban parte de atracción de las multitudes.

                                       
Había nacido en un pueblito de Guanajuato -San Miguel de Allende-, y fue el segundo de doce hermanos, en una familia muy humilde. A los siete años cantaba en el Coro de la Iglesia y el propio director del mismo, al comprobar sus condiciones vocales, le dió las primeras lecciones que luego completarían dos profesores más, cuando se trasladó a la capital mexicana con 14 años.

Se había preparado para cantar ópera, pero el destino lo llevó hacia la canción popular. Fue quien estrenó más temas de Agustín Lara. En su primer viaje a Buenos Aires grabaría para el sello Víctor dos temas propios que no tuvieron mayor recorrido y en los cuales participó incluso, el violinista Elvino Vardaro. Luego incorporaría los tangos a su repertorio y grabaría con directores de orquesta mexicanos y de distintos países que visitaba.
          
 En 1945, en un periplo más extenso y con mucho éxito, tuvo gran aceptación popular, por su portentosa voz y la emoción que sabía imprimir a los temas que interpretaba. Osvaldo Fresedo no dejó pasar la oportunidad y lo invitó a grabar con su orquesta. En Buenos Aires dejó impresos unos cuantos temas y yo traigo su voz y el acompañamiento de Fresedo en este bolero del famoso pianista y compositor cubano Bobby Collazo -Roberto Collazo Peña- "La última noche", que en realidad éste titularía "La última noche que pasé contigo".

Fresedo lo arregló en tiempo de tango y el resultado fué el que escuchamos a continuación.

La última noche - Pedro Vargas con Osvaldo Fresedo

viernes, 11 de abril de 2014

Antonio Agri-Cacho Tirao

¡Qué lujo escuchar a estos instrumentistas que nos dejaron hace un tiempo! Menos mal que quedan sus trabajos para relajarnos, entusiasmarnos, emocionarnos y disfrutarlos. El rosario Antonio Pablo Agri comenzó su carrera a los 15 años integrando un cuarteto en Córdoba. Tocó en la Sinfónica de Rosario. Pasó por varios conjuntos tríos, cuartetos, orquestas y en 1962, Nito Farace y José Márquez lo presentaron a Piazzolla.

Con Ástor alcanzaría todas sus metas y sería considerado como maestro por la crítica especializada por su maravillosa manera de decir y ejecutar cada pieza, haciendo recordar en muchos aspectos a Elvino Vardaro por su sensibilidad, talento y temperamento expresivo. Integró numerosas formaciones de Piazzolla, viajó con el marplatense por medio mundo, tuvo su propia orquesta, y enroló su talento de solista en numerosos conjuntos como los de Fresedo, Pansera,  Mores, Salgán, Troilo y demás.

                               


Cacho Tirao, por su parte, ha sido uno de los mayores ejecutantes de guitarra de todos los tiempos en el tango. Se llamaba Oscar Emilio Tirao, nació en Berazategui, provincia de Buenos Aires, y a los seis años de edad, era un niño prodigio y daba con su padre recitales por la provincia. Tocaba tanto la guitarra española como la americana y su ductilidad y afán de progreso lo llevó a estudiar el clarinete y el saxofón, instrumentos que tocó profesionalmente, e incluso hizo largas giras acompañando a Los 5 latinos y su estrella: Estela Raval.

Guitarrista ecléctico, conoció en Francia a Joaquín Rodrigo, que quedó maravillado con sus condiciones al verlo actuar junto a Paco de Lucía y otros grandes guitarristas en el Festival de Arlés, y luego en París. El gran maestro le sugirió hacer en Argentina un equivalente al Concierto de Aranjuez, pero con música de su país. Cacho Tirao interpretó en concierto música clásica, de autores como Bach, Schubert, Häendel y otros. Y grabó numerosos discos que se siguen vendiendo en todo el mundo.

                 


Estuvo tres años con Ástor Piazzolla desde 1968 al 70 y el tango se le fue pegando.  En 1973 grabó un LP con música porteña exclusivamente y viajó con embajadas artísticas numerosas veces por Europa y América. Fue artista exclusiva de la CBS Columbia y en sus recitales en el Teatro Regina o el Coliseo, resultaría ovacionado por sus fieles seguidores.

Osvaldo Manzi, Cacho Tirao, Kicho Díaz y Agri con Piazzolla
                                              
Tuvo su propio preograma de televisión y me parece que vale la pena que disfruten con este dúo de grandes instrumentista de la cuerda, como lo fueron Agri y Tirao y cuyos currículos he sintetizado al máximo, porque me llevaría mucho tiempo completarlos. En este caso los vemos primero en el vals de Aníbal Troilo y Homero Manzi: Romance de barrio. Les dejo el enlace.

Cacho Tirao y Antonio Agri Romance de Barrio Tango

www.frequency.com/video/cacho-tirao-y.../8335637...Traducir esta página
Cacho Tirao y Antonio Agri Romance de Barrio Tango. 1y ago. SOURCE. YouTube. 


Y a continuación en esa otra maravilla, el tango de Juan Carlos Cobián y Enrique Cadícamo: Los mareados. 

ANTONIO AGRI - CACHO TIRAO (audio corregido) - YouTube

www.youtube.com/watch?v=QiZhso1zJJA
21/10/2013 - Subido por Crist Carrea
ANTONIO AGRI - CACHO TIRAO (audio corregido) LOS MAREADOS. Crist Carrea·21 ... Cacho Tirao y Antonio ...


                             

                         
                    

jueves, 10 de abril de 2014

Julio Pollero

Ya me ocupé con anterioridad de este pianista que supo brillar con luz propia entre los años veinte y fines del treinta. Primero, haciendo yunta con ese violinista que hizo punta en la renovación del tango, Agesilao Ferrazzano, quien luego emigraría a Europa y nunca pegó la vuelta. Luego con su propia formación, que tendría recorrido..

                                 


La orquesta Ferrazzano-Pollero se formó en 1926 y conformó un núcleo de excelentes músicos. Ferrazzano era el primer violín y lo acompañaban en la fila: Eugenio Nóbile y Remo Bernasconi; Los bandoneones eran Salvador Grupillo y Nicolás Primiani; Nerón Ferrazzano el violoncellista; Olindo Sinibaldi contrabajo; Salomón Nisguritz estaba a cargo de la batería y Julio Fava Pollero era el pianista y co-director  de este conjunto, que realmente sonaba muy bien y debutaron con mucho eco de público y crítica en el lujoso cabaret "Folies Bergere" de la calle Cerrito.

                                             
La orquesta Ferrazzano-Pollero en 1927

Además en esos escasos dos años que se entreveraron juntos, tuvieron la oportunidad de componer un par de tangos que merecieron larga vida: Una tarde, que lleva versos de ese pedazo de poeta: Benjamín Tagle Lara; y Cuando tú me quieras con letra de Francisco Bohigas. Este último lo llevó al disco Agustín Magaldi en 1926 y un año más tarde Carlos Gardel hizo lo propio con el precioso: Una tarde, acompañado en guitarras por los negros José Ricardo y Guillermo Barbieri. Muchos intérpretes tuvieron en su repertorio estos dos temas, especialmente el segundo.

                                   


Pero Julio Pollero hizo además la música de un tango que todavía se considera modélico hoy día, en cuanto a los versos lunfas de Lorenzo Juan Traverso: Uno y uno. Tania fue la primera en cantarlo, Gardel lo grabó en 1929 con las guitarras de Aguilar y Barbieri y muchos años más tarde Roberto Goyeneche dejaría una versión magistral. También Jorge Casal supo darle nueva vida a este tangazo que lleva de título todo un axioma turfístico. Traverso era del barrio del Abasto y empresario del Teatro Soleil.

Volviendo a Julio Pollero, ya dijimos que nació en Colonia, Uruguay, y que su padre era músico y barítono. Julio supo formar en las filas del maestro Canaro antes de abrirse paso en el centro porteño, merced a sus buenas condiciones. Dirigió incluso la Orquesta Dacapo que grabaría en el sello Brunswick, con Francisco Fiorentino, y también grabó con la suya en RCA Víctor y Odeón.

                                   

Hoy rescatamos de su  orquesta, para poder calibrarla, dos temas: Pobre mascarita de Salvador Granata y Orlando Romanelli, grabado el 15 de marzo de 1928, y De estirpe porteña, de Rosita Quiroga, registrado el 28 de marzo del mismo año.

12- Pobre mascarita - Julio Pollero

11- Julio Pollero - De estirpe porteña




miércoles, 9 de abril de 2014

Hugo Rivas

En su casa se dieron cuenta rápido de que el chico tenía uñas pa'guitarrero. Y resultaba lógico porque su padre y su tío ya andaban entreverados con sus violas en distintos eventos y se enrolarían en el conjunto de guitarras de Adolfo Berón a fines de los 50, cuando éste triunfaba en actuaciones y venta de discos. Incluso los ví en el Club Atlético Huracán donde íbamos a milonguear.

Pero Hugo nació en 1974, año de mi exilio y los Hermanos Rivas destacaban entonces  haciendo tangos y boleros, al estilo de los inolvidables Cava Bengal, en Radio El Mundo y Radio Splendid. En 1966 grabarían temas del repertorio campero de Gardel con mucho éxito y tenían trabajo en abundancia.

                                               


En esas fuentes bebió Hugo y se incorporaría muy jovencito al conjunto familiar, lo que le permitiría adquirir experiencia y seguridad. Eso sí, sin dejar de estudiar porque sus metas eran altas y su espejo era el maestro Roberto Grela, el más grande, a quien conocería a inicios de los noventa, poco tiempo antes del fallecimiento de éste. Pero le quedaron esos consejos del maestro: "Cada uno tiene que hacer su propio camino, buscar su estilo personal y su ruta en la música. Después la música te va llevando sola".

En mis constantes viajes a Buenos Aires, varios amigos tangueros me hablaban de las cualidades de Hugo Rivas e incluso lo seguían entusiasmados. Recuerdo que fuimos una noche a La casona de Fernando, de Garay y Pichincha (mi barrio) a escucharlo, con Roberto Perfumo y otros amigos y me impresionó gratamente por su temperamento y su fraseo, además de una sensibilidad especial.

                             


Argentina ha sido cuna de grandes guitarristas y ya de chico me entusiasmaba con los dúos o tríos que pasaban de noche por el boliche del barrio, nos regalaban tres o cuatro piezas, pasaban el platito y se iban  dejándonos un sentimiento muy lindo en el cuore. Y por radio escuchábamos al conjunto de guitarras de Edmundo Zaldívar, al de Abel Fleury, los de Canet, de Grela, los que acompañaban a Corsini o a Edmundo Rivero cuando se fue de la orquesta de Troilo.

Hugo Rivas se alinea en esa parva de violeros inmortales y a sus 39 años ya ha editado nueve discos como solista, y con su nombre otro en el que participan artistas de la talla de Leopoldo Federico, Luis Salinas (otro genio de las cuerdas), Raúl Garello, Julio Pane, Ernesto Baffa y Pablo Agri. Incluso participa en una pieza su pequeño hijo de 10 años, que también se abraza al instrumento como guitarrista precoz que es y perfila la continuidad de la saga en el destino artístico de Buenos Aires.

Hugotocando con el maestro del fueye: Julio Pane.
                                 

Además de estas delicatessen que nos regala, Hugo es todo un maestro de las tijeras y la navaja. Un coiffeur de primera línea que tiene su peluquería unisex en el barrio porteño y tanguero donde nació: Boedo. Orgulloso de sus genes, piensa que nació para tocar. Es autodidacto, y trata de aprender música pero lo suyo va por la oreja y el instinto. De casta le viene al galgo.

-Hay cosas que nacen de forma natural -dice-. Creo que nací para tocar. El desafío, muchas veces es encontrar el equilibrio entre la nota simple y con gusto y las habilidades musicales de un buen arreglo. Yo nunca busco el circo ni el trapecismo para que el público se dé cuenta de lo que puedo hacer con el instrumento. Eso es ir en busca del aplauso fácil.

                                         
Y acá gastándola con Leopoldo Federico
Hugo escucha mucha música y les gustan Los Panchos, Los Beatles, e incluso las armonías de Oscar Alemán o del brasileño Jobim. "Pero lo mío es el tango -subraya-, por más que me tire lo melódico. Esa marcación en cuatro de la acentuación tanguera tan nuestra y tan enraizada en nuestros sentimientos".

Vale la pena verlo y escucharlo. Por ejemplo, con su cuarteto de cuerdas, en ese precioso tango de Osmar Maderna: Lluvia de estrellas.

                                       


Y también los invito a disfrutarlo junto a Leopoldo Federico y su conjunto en ese tangazo de Julián Plaza: Danzarín.

Cosa'e locos.