martes, 25 de abril de 2017

Bien milonga

Isamel Spitalnik tituló así a su hermoso tango, pensando en los milongueros, para que pudieran recrearse bailándolo, tanto en la versión de Pugliese como en la de Troilo, en 1951. Incluso, este bandoneonista que reemplazara a Roberto Peppe en la orquesta de Osvaldo Pugliese, realizó numerosos arreglos para orquestas varias, incluida la del  director de Villa Crespo, Aníbal Troilo, Francini-Pontier y otras formaciones.

                                  
Spitalnik en la orquesta de Pugliese, junto a Ruggiero y el director

Y la milonga nuestra se llama así, homenajeando a su tango y tratando de arle un aire bien milonguero en las clases que diseñamos con Charo; en la selección musical -bailable al mango-, y en el ambiente que uno ha trajinado de jovencito y en el cual tratamos de mantener un tono bien milonga, que es la clave de todo.

Por eso, esta noche de martes estamos recreándola, como todos los martes del año, atendiendo a las necesidades y requerimientos de los asistentes, que son fieles a la casa. Y nosotros a ellos, claro. Buena pista, buena música, buena atención, qué más podemos brindar... Por eso invitamos a los que todavía no han tenido oportunidad de conocer esta milonga, que se asomen por el sitio y descubrirán que colma sus expectativas.

                                 

                               

Y de paso cañazo, como decían los muchachos del barrio, les traigo un testimonio histórico, para que vayan calentando motores con vistas a esta noche. En 1994, Sebastián Arce tenía 14 años, Geraldine Rojas contaba apenas 13 primaveras y ya mostraban en público el arte que los haría famosos en todo el mundo. Pueden comprobarlo en este video, donde se los puede apreciar bailando juntos el tango de Brignolo: Chiqué, por la orquesta de Osvaldo Pugliese.

                             


Unos años más tarde la vemos a la precoz Geraldine bailando con su pareja de entonces, Javier Rodríguez, esta Milonga de mis tiempos, por la orquesta de Francisco Canaro, en una lección para sus alumnos. Y son perfectos, vamos, geniales. ¿O no?

                                        

Y por su lado, Sebastián Arce, en pareja con Mariana Montes desde 1998, se ha convertido en un maestro consumado y trotamundos. Con Mariana fueron pareja de baile y de vida, pero luego han quedado unidos, sólo como pareja de danza. Ella se ha casado en Italia y tiene una hija, por lo cual, no puede estar con Sebastián en todos sus compromisos, pero sí en la mayoría porque tienen un  caché especial, son buenísimos y cuentan con numerosos fans en el mundo entero. ¿Los vemos bailando esta milonguita por Francisco Canaro y su orquesta?


Y ya te dí cuerda de sobra para que nos acompañes en la velada de esta nochecita.                                       

lunes, 24 de abril de 2017

Héctor Farrel

Hoy quiero dedicarle unas líneas a este cantor del barrio de Boedo, que supo incursionar en el tango con cierta fortuna e incluso se vareó por Europa, en una gira con el conjunto de Carlos Vicente Geroni Flores y en el que militaba otro cantor: Alfredo Marino, el autor de los versos de El ciruja. Fue en el año 1931 y de aquel viaje guardaba el recuerdo de su actuación en una película española: Mercedes, donde canta el tema del título, acompañado por una orquesta local.

El viaje tuvo altos y bajos y volvería a Buenos Aires luego de cuatro años de aventuras enriquecedoras pero sin buenos resultados económicos. Lo que pesaría notoriamente en su futuro, ya que cantando tangos, si bien le resultaba atractivo, no le alcanzaría para tener la vida profesional que soñaba. Sus actuaciones más descollantes las tuvo en las orquestas de Pedro Laurenz y Julio de Caro, especialmente con esta última, en la cual dejó 24 registros.

                                               


A propósito de esta cita, recuerdo en la charla larga que mantuve con De Caro en radio, cuando hablamos de sus vocalistas, me dijo, precisamente sobre Farrel:
 -Tenía una muy buena planta y se adaptaba fácilmente a la orquesta. Los ensayos eran menos exigentes que con otros cantores, y además tenía éxito con las muchachas que seguían a la orquesta. Pero estaba muy preocupado por ganar más dinero y buscó otro trabajo para satisfacer sus necesidades.

Se llamaba  Héctor Domingo Cardinale y cuando despuntó en sus inicios como cantor, adoptó el seudónimo de Héctor Morel. Así debutaría en un cine del barrio de Caballito, acompañado por guitarristas amigos. El siguiente paso sería en una emisora radial y de allí iría saltando a otras hasta recalar en Radio Nacional. Tenía apenas 23 años, buscaba con afán el salto a la popularidad, cuando se le presentó la oportunidad de viajar a Europa con el citado Geroni Flores y ni se lo pensó.

                                               


En el viejo continente, su juventud le dio alas para soñar con el éxito, pero hubo buenas y malas, y estas últimas en un medio extraño y lejos de la casa natal, se sienten sobremanera. Por eso, quizás, buscaría siempre la seguridad de un trabajo bien remunerado, que fue lo que lo alejaría del tango y lo llevaría  formar un hogar y sentirse respaldado por un empleo fijo.

Cuando Pedro Laurenz arma su orquesta y es contratado por el sello Victor, en 1937, buscaba un cantor y le arrimaron a Farrel. En las pruebas terminaría conformando al director, luego de algunas dudas iniciales, pero le cambió el nombre de Morel por el de Farrel. Y sería quien interviene en el primer disco de 78 rpm que graba la orquesta. de un lado,  Milonga de mi amores, y del otro, una ranchera: Enamorao. Me parece muy buena la intervención del cantor en la milonga y el conjunto vuelta alto, con una orquestación maravillosa y una fuerza que obliga a lamentarnos por las pocas grabaciones que dejara y que son un imán para los bailarines en la pista.

                                   
La orquesta de Laurenz. Héctor Farrel está parado detrás del Director a su izq.


El segundo disco de Laurenz contiene el instrumental Arrabal y el tango de Homero Manzi y Pedro Maffia, Abandono, antes llamado Amarguras. El tema suena genial, por la fuerza musical de la orquesta y la intervención parcial de Farrel. Sería la despedida del cantor que, aprovechando el impuslso que le dio Laurenz proseguiría su carrera en radio como solista, acompañado por guitarras y luego formaría en un trío con Joaquín Mora y Rodríguez Lesende, regresando a su antiguo nombre de Héctor Morel.

El salto a la consagrada orquesta de Julio De Caro  le dio una nueva perspectiva de trabajo y estaría cuatro años con el afamado director y llevando al disco la cantidad de versiones citadas más arriba. Pero también sería su punto final como cantor porque buscó organizar su vida de otra manera, una vez pasado el berretín del canto. Su figura aparece en la película Petróleo, dirigida por Arturo S. Mom, estrenada en diciembre de 1940. Allí canta el tango de Julio de Caro y Enrique Cadícamo: No me pidas la exclusiva.

                                                     
Héctor Farrel junto a Julio De Caro
                  

Hoy lo recuerdo a Héctor Farrel en dos temas: El tango Abandono con la orquesta de Pedro Laurenz, llevado al disco el 24 de septiembre de 1937 y el vals de Félix Lipesker y Homero Manzi: Tu nombre, que grabó en la orquesta de Julio De Caro el 5 de abril de 1940.

Abandono- Pedro Laurenz-Héctor Farrel

Tu nombre - Julio De Caro-Héctor Farrel





sábado, 22 de abril de 2017

Chiqué

                                                    En nuestro abrazo ha de bailar otra vez
                                                    la yunta criolla que hace un siglo engendró
                                                    el primer tango en gracia sacramental
                                                    de Eva y Adán del arrabal.
                       
                                                    Bailar el Tango es un hipnótico andar,
                                                    siendo uno el otro en un instante y, al fin,
                                                    espiritualizadamente bailar
                                                    sobre el pañuelo del adiós al partir.                                                                                      
                                                   Bailando el Tango en Buenos Aires así,
                                                   un paso y dos y tres, la vida bailás,
                                                   la vida misma, un tango amargo y feliz
                                                   sabio en amor y despedidas.
                                                                                          Horacio Ferrer
           
Y esta noche como todas las noches de los sábados, Chiqué se hace milonga de ley, en la Casa de Aragón (Pza. República Argentina nº 6), desde las 21 a ls 0.30 horas. Las clases son individuales y debe contratarse previamente. Si querés lucir chapa de milonguero/a, no tenés más que conctactar con nosotros y apuntarte a alguna clase sabatina para instalarte en los meandros del tango de pista.

                                          


Y para que te inspires mientras vas lustrando los tarros para esta noche, te dejo esta milonguita bailada por el troesma y amigo Miguel Ángel Zotto con su pareja Daiana Gúspero en Turín -Italia- : No hay tierra como la mía, por la orquesta de Francisco Canaro, cantando Charlo.


Es sólo para ir dándote manija, ¿viste?                                                 

jueves, 20 de abril de 2017

Orlando Goñi

Lo he repetido en numerosas ocasiones y lo hago, convencido de que este pianista fue un genio  que iluminó el tango en su época, como integrante y guía de la primera orquesta de Aníbal Troilo, a la que prácticamente conducía desde su instrumento. Con su rara manera de sentarse al piano, sus piernas abiertas, sin usar los pedales y unas síncopas que elevan la fuerza de la música instalándola en el corazón de los bailarines, o de los que escuchan aquellas grabaciones de Pichuco.

Fueron 71 registros, que son los que utilizo de Troilo, cuando selecciono música para la milonga o festivales. Porque son súper milongueros y su piano tiene efectos increíbles en los movimientos que se producen en la pista. Es cierto que con José Basso, como reemplazante suyo, todavía tenía Pichuco material para orientar los pies de los participantes en la ronda, pero la presencia de Goñi fue revolucionaria. Con su mano zurda dibujando matices bordoneados, se convierte en el bastonero de la orquesta, con el permiso del joven director, que es el responsable final del armado y que con su  fueye hace pesar también las jerarquías.

                                             
Orlando Goñi

El tango ha tenido pianistas de alto nivel y lo hemos destacado tantísimas veces: Salgán, Maderna, Delfino, Francisco De Caro, Demare, Salamanca, Polito, Di Sarli, Barbato, D'Agostino, Armando Federico, Pascual, Pugliese, Biagi, Firpo, Mores, Tarantino y tantos otros, pero a mí siempre me sedujo la maravillosa forma de llevar a la orquesta en volandas, que tuvo Orlando Goñi en esa época brillante de Pichuco. Sus contrapuntos con el fueye del director cobran unas alturas impresionantes, y cuando estoy bailando lo siento más que nunca y me inspira de una manera muy especial.

Lamentablemente, sabemos que su vida fue muy corta. Escasos 31 años vividos a toda prisa, inmerso en una bohemia de trasnoches, alcohol y desenfrenos que lo llevaron a la muerte prematura en Montevideo, donde se había refugiado, junto al músico Pirincho Martínez, en su casa. Era la gran promesa del tango, cuando se va de la orquesta de Pichuco dejando tamañas grabaciones para la historia, que siguen goteando sin descanso sobre las pistas de baile del mundo entero.

                                   
Orlando Goñi al frente de su orquesta y el circunstancial paso de Raúl Berón


Sus admiradores, los críticos, todos esperaban su presencia al frente de una orquesta. Le sobraban méritos. Había estudiado con Vicente Scaramuzza, formado desde niño en las orquestas de Manuel Buzón en la de Samuel Aguayo, Miguel Caló, Cayetano Puglisi, Ciriaco Ortiz,  y también integró un Sexteto en el que estaban su hermano José en violín, Troilo y Attadía en bandoneones, él al piano y Pucherito Adesso en contrabajo. Era la gran esperanza del tango y cuando se fue de la orquesta de Troilo (que lo echó por sus faltazos), se aguardaba con expectativa su alternativa como director.

Y pareció que no iba a defraudar a sus innumerables seguidores. Porque convocó a músicos importantes para integrar su orquesta. Nada menos que Eduardo Rovira, Antonio Ríos, Eduardo Di Filippo, Luis Bonnat y Pirincho Martínez eran los 5 bandoneonistas. Rolando Curzel, Emilio González, Antonio Blanco (el fiel escudero de Gobbi) y José Amatrain en violines. Domingo Donaruna en bajo y Enrique Storani en cello, completaban la formación que despertó grandes pasiones. Como cantores, pasaron rápidamente Rodríguez Lesende, Fiorentino, Osvaldo Cabrera, Raúl Aldao.

                               


El debut fue en el café Nacional el 1 de diciembre de 1943 y el lleno total se repitió invariablemente en las dos semanas de actuación que cumplió en dicho templo del tango. Luego vendría la contratación en radio Belgrano y las críticas favorables. Sus seguidores estaban creciendo, su popularidad iba en aumento pero faltaron las grabaciones. Una vez más, los directores de los sellos discográficos, erraron en su cometido.

Y sólo quedarían de muestra para la historia cuatro registros en forma de acetato, de muy baja calidad que nos muestran a la orquesta que pudo entrar en la historia grande y se quedó en la puerta, porque en febrero de 1945, Goñi dejaría este mundo. Esos registros citados fueron: El taura, de Agustín Bardi, la milonga Mi regalo (de Dizeo y el propio Goñi), que canta Osvaldo Cabrera; Y siempre igual, de Arturo Gallucci y Luis Caruso, cantado por Raúl Aldao y Chiqué, de Ricardo Luis Brignolo.

                                                 

Estos cuatro temas, gracias al especialista que firma como: Cantando tangos, los podemos escuchar en este armado tan bueno que ha realizado. El sonido dista de ser perfecto pero se percibe un aire a Pichuco, aunque la orquesta estaba dando sus primeros pasos y todavía andaba buscando su horma.

¡A escuchar, pues!

                                       

martes, 18 de abril de 2017

Bien milonga

                                                                        

      Lindos tangos del ayer 
      las historias que ha de haber
      enredadas en sus flecos...
      Viejas quejas de pasión
      renovando parejas
      con este son..                           
            (Fco. García Jiménez  
                                                                                                                   
                                                                                                                
Martes, no te cases ni te embarques, porque te espera la milonga que hacemos en la Casa de Aragón de Madrid, y que tiene todos los ingredientes necesarios para que la pases muy bien. Buena pista, música milonguera al mango y ambiente ideal. Justo para retomar el pulso bien milonga después de la semana santa en la playa y parajes varios. 

                                                 


Y allí estaremos todos los de la barra amenizando la noche y dándole ritmo a los remos. Tenemos aire acondicionado para evitar los rigores de los movimientos y la noche se presta para que milongueemos a tope. No te lo pierdas.

Y para que te suban los decibeles, y vayas calentando motores te dejo esta estampa de prima, así te vas entonando y practicando algunos pasitos en tu casa mientras te deleitás con ellos. Son los number one, Sebastián Arce y Mariana Montes. Que, en Karslruhe, Alemania,  se mandan esta milonguita: Compadreando, por la dupla D'Agostino.Vargas. 


Andá practicando andá, que después nos vemos...                                         

lunes, 17 de abril de 2017

Copacabana

Este paraíso terrenal ubicado en la maravillosa Río de Janeiro, atesora en mi cuore numerosos y gratísimos recuerdos. Igual que le pasó a Julio De Caro en 1927, cuando actuó con su afamado conjunto en el Copacabana Palace, el lujoso hotel de Jorginho Guinle, integrante de la escudería aristocrática de dicha ciudad.

Con el conjunto viajó también Miguel Bucino, como bailarín acompañante. En una cálida charla que tuvimos en mi programa "Dialogando con swing" en radio Argentina, Bucino me contaba que dio clases de tango a muchas personas de la alta sociedad que concurrían al Copacabana Palace para escuchar a la orquesta de De Caro, y que había sido un éxito total la actuación del conjunto argentino. Incluso me hacía  gestos frotándose las yemas de los dedos, señalando el dinero que había ganado.

                                   
Julio De Caro


Sin embargo, y pese a todos los afectos que cosecharía en Río, a su hermosa y abacanada estancia en las instalaciones del imponente albergue, como la actuación en dicho lugar estaba establecida por contrato desde marzo a agosto de 1927, con el paso de los días, semanas y meses, al director de la orquesta lo comenzó a atenazar la nostalgia por su cercano país. Y las cartas de la madre realizaban un efecto punitorio para su morriña porteña.

Y entonces, Julio De Caro -que también pasó por ese micrófono y me regaló su libro autografiado "El tango en mis recuerdos", rememoraba así el nacimiento del tango cuyo nombre recuerda a la bella Copacabana que vivió un romance con el tango en aquellos meses de 1927, gracias a la actuación de la gran orquesta argentina en el hotel que lleva el nombre de la bella ciudad balnearia .

                                   



   -En cada carta de mi madre la nostalgia tremenda me invadía y doblé mi esfuerzo, no queriendo aparecer ingrato con los que, permanentemente, tenían conmigo en sus puertas abiertas, las más finas atenciones. Pero esta modalidad, de introvertida, me llevaba a recluirme, refugiándome en una correspondencia sin pausa, para así... acortar distancias.

   -Una de esas veces, atrapado  por el mal que "apretaba fuerte", recurrí a mi válvula de escape: el balcón de mi apartamento del Copacabana, cuya ubicación, mirando al mar, permitía admirar la costa enjoyada, de multicolores luces.

   -Respiré hondo... tan hondo como pude, impregnándome por dentro y fuera de aquel ambiente paradisíaco, obra de genio benéfico, para con su soplo mágico, disipar penumbras, donde me debatía... Nunca más propenso a la composición que esa noche, cuyo encuadre tan ajustadamente se prestaba. Primavera... luna llena... cielo diáfano... como si poco fuese, acarameladas parejas en el Boulevard Marítimo y, hasta mi balcón, llegando el atortolado susurro... ¿qué mayor inspiración?

                           
Copacabana Palace


   -En mi éxtasis, dieron las tres de la madrugada. Fue entonces cuando volví a sentir esa sensación, previa a algún acontecimiento. Algo o alguien guió mi mano hasta el cuadernillo de papel de música, escribiendo un título: Nido de amor, para luego continuar su cometido el fluido creador... Al día siguiente lo orquesté con mi hermano Francisco, agregándole Laurenz un solo de bandoneón (verdadera filigrana), y que estrenaríamos por la noche.

El Director del Hotel, señor Pinto, cenaría con los De Caro antes de la actuación de la noche, y allí luego de felicitarlo por el éxito, le sugeriría a Julio:
   -De Caro, ¿Podría usted componer un tango como recuerdo de su brillante estadía en Copacabana?
   -Naturalmente que sí, esta misma noche podrán escucharlo. se llama Copacabana y como subtítulo: Nido de amor...

                                     


Así nació este tango que sigue teniendo un encanto especial, más allá de las circunstancias que lo originaron. Al margen de las grabaciones que realizara de dicho tango la orquesta de De Caro, Hay una versión muy especial de Osvaldo Pugliese con la suya, que incluye un solo de piano del director, de 40 segundos, al inicio,  y un aire especial  en la interpretación, casi de música de cámara. Lo grabó el 26 de diciembre de 1985 y acá lo podemos recordar. Ben Molar, entre febrero y marzo de 1975 produjo un Disco Homenaje a Julio De Caro. En una de las interpretaciones, Luis Stazo y José Libertella convocaron a Horacio Salgán, Enrique Mario Francini y Leopoldo Federico, para dejar, juntos, esta versión de Copacabana.

Copacabana - Osvaldo Pugliese

Copacabana- Salgán, Francini, Federico, Stazo, Libertella


sábado, 15 de abril de 2017

Chiqué

Ricrado luis Brignolo, al que llamaban "La Nena" por su atuendo siempre elegante, fue un bandoneonista que se formó con el Tano Genaro y luego estudió solfeo y buscó perfeccionarse. Tocando en la academia "La olla popular", de la calle Sarmiento, entre Cerrito y Libertad, donde las mujeres eran contratadas para  formar pareja con los hombres que acudían al lugar, pagando diez centavos la pieza, escuchó la palabra que daría lugar a la creación de su famoso tango.

   -No hagás "chiqué" - le dijo una de las bailarinas, francesa ella, a su acompañante, bailando.

                                       

                                  
La palabra, en el argot parisino venía a significar afectación, empaque, teatralidad. Porque el bailarín se estaba excediendo en su demostración milonguera y la muchacha "le paró el carro", como diríamos luego nosotros. Y Brignolo confesaría tiempo después, cuando ya había pergeñado su famoso tango con aquella palabra como título..
   -Yo había volcado en la pieza un fantaseo que me parecía de muchas ínfulas para un bailable. Sonaba bien aquello, pero lo encontraba pretencioso. Y como para curarme en salud, le puse Chiqué de título.

No imaginaba Brignolo, en su modestia,  la categoría que obtendría su creación. En el futuro lo grabarían orquestas como las de De Caro, Canaro, Troilo, Pugliese, D'Arienzo, Basso, Piazzolla, Maderna, Lomuto, Donato, Francini-Pontier, Salamanca, Do Reyes, Ciriaco Ortiz y tantos otros conjuntos.

Y Chiqué es la milonga de los sábados donde seguimos los consejos de aquella bailarina francesa que se estaba ganando la vida con el tango. Los tiempos cambiaron y una porteña le hubiera dicho al exhibicionista:
   -No hagás bandera...

                                           



En efecto, Chiqué nos recibe esta noche a partir de las 21 en la pista de la Casa de Aragón (Pza. República Argentina nº 6). Ya han vuelto de sus minivacaciones muchos milongueros ansiosos de darle a las tabas y los esperamos con una música que los empujará con todo. El piso de madera y la barra de amigos y amigas, harán la velada entrañable. Este sábado no damos clases.

Yo me tomo el avión en forma virtual,  y para calentar motores, los invito a ver a algunas parejas que se exhiben en milongas europeas.Por ejemplo, en Belgrado -Serbia-, están Reija Dereta y Natasa Pavlovic que bailan un vals: Gramofon (Eugen Doga), por la Symphony Orchestra of the National State Teleradiocompany of the Republic of Belarus.

    

Acto seguido me piro a Estambul (Turquía). allí, la pareja integrada por  Esref Tekinalp y Vanesa Gauch Arabacioglu se mandan esta milonguita; Cantando se van las penas, por la orquesta de Rodolfo Biagi, cantando Jorge Ortiz.     


                                  

Y de allí me mando a Rusia porque veo que los milongueros rusos siguen mejorando cada día. En este caso,  la orquesta  Solo Tango se arranca precisamente con el tango Chiqué, al estilo Pugliese. Y Sergei Kurkatov y Yulia Burenicheva lo bailan con mucho empaque, sin hacer demasiado "chiqué", que diría aquella francesa de "La Olla popular". 

        

Y con estos masajitos que nos movilizan, nos vemos esta noche en Chiqué para pasarlo bomba. ¡Dale!