jueves, 3 de septiembre de 2015

Noche callada

Éste es un tango algo atípico para los firmados por Julio De Caro. Tiene algo como de sabor campesino y quizás ello provenga porque el cordobés Cristino Tapia, a quien Gardel le grabaría doce temas, fue a quien recurrió en primer término el autor de la letra, Eduardo Ricardo Beccar, para que le pusiera música. Tapia, comenzó a pergeñar la misma pero por sus constantes actuaciones y viajes lo dejaría y Julio De Caro le daría la puntada final y el tono ajustado a los versos.

Beccar era un crítico teatral que firmaba sus comentarios en los periódicos de su época: El Diario, Última hora y Noticias Gráficas. Por sus contactos con actores y empresarios teatrales, comenzó a colaborar y se animó a escribir sus primeras obras en colaboración con otros autores y posteriormente, ya fraguado en el tema, realizó otras que alcanzaron el éxito. También construyó algunos versos de tango, uno de los cuales: Titiriteros con música de Salvador Merico, lo grabaría Carlos Gardel. En  los finales de su vida trabajó en el diario Clarín.

                                       


Noche callada lo grabaría Francisco Canaro con su orquesta en forma instrumental el 10 de marzo de 1927. Ese mismo año lo llevó al disco Ignacio Corsini con sus guitarristas. El estreno estuvo a cargo de Julio De Caro con su orquesta en los bailes carnestolendos realizados en el Teatro San Martín y Azucena Maizani realizó el bautismo de este tango cantado, en el Teatro Porteño.

En realidad no tuvo un recorrido importante, hasta que Alfredo de Angelis con su orquesta y el triunfante dúo de sus cantores Carlos Dante y Oscar Larroca lo vuelven a traer a la palestra en Radio El Mundo. Fue muy aplaudida la ejecución, igual suerte correría en las veladas danzantes y finalmente lo llevará al disco el 6 de octubre de 1953.

                                                 


Es un tango bastante distinto en relación a los que cumpuso Julio De Caro a lo largo de su exitosa trayectoria, por eso hoy lo he escogido y lo traigo al blog. Curiosamente Cristino Tapia no figura en la partitura del tema pero está reconocido como co-autor de la música.

Y lo escuchamos por las orquesta de Alfgredo De Angelis con las voces de Carlos Dante y Ocar Larroca.

Noche callada - A. De Angelis-Dante-Larroca


lunes, 31 de agosto de 2015

Bahía Blanca

Aunque ya le he dedicado una página del blog a este delicioso tango de Don Carlos Di Sarli, hoy me levanté con esta música en mi cabeza y no puedo dejar de paladearla. Porque es como un sedante para los nervios, según feliz expresión de Francisco García Jiménez, pero a la vez muy milonguera la música y la interpretación de la orquesta.

Cabe destacar que lo escribió en un momento de capa caída para el tango, cuando venía barranca abajo y había sido dejado de lado por la juventud. El rock primero, luego el pop, El club del clan que el ecuatoriano Ricardo Mejía pondría en pie desechando al tango desde su puesto en la RCA Victor, en 1960, y hasta el auge del folklore, destiñeron por unos largos años a la música ciudadana.

Di Sarli no llegó a ver esa fugaz creación y el desastre que hizo este gerente comercial con toda la discografía tanguera, porque falleció en 1960 precisamente, pero alcanzó a crear este tango que sigue girando infinitamente en los aparatos reproductores para deleite de los milongueros. Y realmente es un goce, un enorme placer el poder bailarlo en la pista.

                               


En nuetra barra juvenil, muy tanguera, éramos como treinta muchachos de barrio. Yo aprendí a bailar el tango, siendo un pibe,  de la mano de los más grandes. Particularmente era hincha de Troilo, y para bailar prefería a D'Arienzo. La mayoría eran fanas de Pugliese y un par de ellos de Di Sarli. Cuando se armaban las discusiones, que eran acaloradas, y salía a la palestra el nombre de Di Sarli, ahí coincidíamos todos, era una orquesta maravillosa que nos hacía disfrutar a tutiplén.

Bahía Blanca fue la ciudad natal de este gran pianista, que explota efectos antipianísticos para lo que se usaba entonces. Su diálogo con los violines le confería una atmósfera especial, tanto para escuchar como para bailar. Era distinto a todos y su disco instrumental Organito de la tarde (música de Cátulo Castillo- 1924), grabado en agosto de 1954, vendería dos millones de piezas. Tenía 5 bandoneones y seis violinistas en la orquesta y sonaba como los ángeles.

                                       


Lo cierto es que el sonido que Di Sarli consiguió con su orquesta, fue como un regalo de los dioses para los tangueros. Y directores  como Troilo,Salgán o Tanturi no vacilaron en admitir su admiración por la música que lograra el pianista bahiense con su formación. El mismo Di Sarli afirmaba: "Encontrar una interpretación exacta del tango, que tiene múltiples facetas, no es tarea fácil. Hay que comenzar por tener condiciones naturales y luego estudiar a conciencia".

Lo curioso es que no tenía grandes orquestaciones pero lograba un sonido muy especial, sobre todo por la imaginación de sus dedos en el piano y la preeminencia en los violines en desmedro de los bandoneones, aunque los tuviera muy buenos en este último rubro.

                                                 


Bahía Blanca lo había pergeñado allá por los años treinta y terminó de concretarlo a mediados de los años cincuenta. Lo grabaría en 1957 en la RCA Victor y un año más tarde repetiría en discos Philips. Fue un sacudón importante para el alicaído tango. Recuerdo que íbamos al Balneario El ancla ,de Vicente López,  con mi novia de entonces, y solían pasar en la confitería del mismo, música romántica. De repente sonaba Bahía Blanca, por Di Sarli, y nos quedábamos admirados de esa interpretación.

Sí, este tango tiene magia, nos despierta muchos sentimientos. Acá los dejo con la primera versión del 21 de noviembre de 1957.

¡Cuánta nostalgia disparan esos violines, porfa!!!

08- Bahía Blanca - Carlos Di Sarli


sábado, 29 de agosto de 2015

BIEN MILONGA

Llega septiembre y llega la milonga a la Casa de Aragón en Madrid. Volvemos luego de las vacaciones de Agosto, donde el sol, la arena y sobre todo las aguas templadas del Mediterráneo nos renovaron en todo sentido. Regresamos con fuerza y con  muchas ganas de dibujar en el piso de madera lustrada, con esa emoción antigua que nos atacaba en los preámbulos de la milonga del sábado o del domingo.

                                          
   


En este caso arrancamos el Martes 1º de setiembre y seguiremos todos los martes y sábados del año e anche piú. Cuando nos tiramos un mes sin milonguear, el cuore y los remos nos están pidiendo cancha y mientras voy armando la discoteca para este martes y sábado próximo, lo recuerdo al gran Raúl Berón cantando con Miguel Caló esa Milonga antigua, de Rafael Pignataro y Carlos Parodi.

Milonga, la clara huella
cuando en un baile me arrimo,
que me indica en el racimo
de mujeres la más bella;
y es al son de tu querella
que mis palabras desato;
y en el corazón las ato
de la que me gusta más,
mientras sigue tu compás
la punta de mi zapato.

Sí, es cierto que se trata de letras y músicas antiguas, pero qué sabor tienen y cómo empujan en la pista, todo ese bagayo de temas que se inventaron los muchachos en el veinte, el treinta, el cuarenta y suma y sigue... No pararon nunca de alimentarnos con esta música que es el alma de los tangueros y los milongueros.

Y para ir abriendo boca, me rajo hasta Singapur para ver a la pareja de Taiwan: Agnes Tang y Derrick Lee bailando el tango Ansiedad por Juan D'Arienzo, y Alberto Echagüe cantando los versos.




Y en el mismo Festival de Singapur, está la pareja integrada por Sergy Podbolotny y Ping Yu, procedentes de Shangai y Ucrania, bailando este valsecito: Recuerdo, por Ricardo Tanturi y la voz inconfundible de Alberto Castillo.


                                                                      

Y para cerrar las actuaciones de este sábado 29 de Agosto  (questa notte habrá que mangiare los ñoquis del 29, ¡ojo!), me voy a un Festival en Pamplona -España- y vemos a los porteñazos Ezequiel Herrera y María Antonieta Tuozzo (su padre era un milonguero de Parque Patricios). Y se arrancan con esta milonga: Ella es así, por la orquesta de Edgardo Donato, cantando Horacio Lagos.

                                      

                                  

viernes, 28 de agosto de 2015

Canaro en Japón

Pareciera que Francisco Canaro estuvo en todas, pero esta vez se trata de Juan Canaro que quedó en la historia, principalmente por haber encabezado aquella orquesta que actuó en el país del lejano oriente y abrió importantes caminos al tango. Dicha embajada artística, terminó de galvanizar el amor que sentían los japoneses por este género, y llevaban tiempo demostrándolo  de diversas maneras.

La gira arrancó a fines de 1953, pero ya un año antes, una cantante nipona, que interpretaba los temas por fonética, llega a Buenos Aires, actúa en un programa radial de difusión masiva y consigue los plácemes del público. Se llamaba Ranko Fujisawa y su esposo Shimpei Hayakawa, dirigía en Japón  la Orquesta Típica Tokio, lo que hablaba claramente del impulso que había cobrado el tango en aquel país. Ranko grabó en Buenos Aires acompañada por la orquesta de Víctor Buchino. Luego registraría con Miguel Caló una lista de temas e incluso alguno con Carlos García.

                                           


Los japoneses pretendían efectivamente llevarse a Pirincho, pero éste se negó a viajar, y el elegido fue su hermano Juan. El empresario Bernardo Salas se hizo cargo de la aventura como manager y fueron reclutados músicos de muy buen nivel con los cuales se armaría la orquesta bajo la dirección de Juan Canaro, que además llevaría dos voces de mucho tirón, como la consagrada María De la Fuente y Héctor Insúa, que venía de cantar en las orquestas de Horacio Salgán y Ástor Piazolla, entre otras.

Los arreglos del repertorio les fueron encargados a Argentino Galván, Ástor Piazzolla y Osvaldo Tarantino y la orquesta estaba integrada por: Alfredo Marcucci, Arturo Penón y Ramón Torreyra en bandoneones; Hugo Baralis, Emilio González y Henry Balestro en violines; Rufino Arriola en contrabajo y Tarantino al piano. Además completaron la comitiva, la pareja de bailarines Julia y Lalo Bello y un folklorista, Silvano González.

                                           
María de la Fuente, Baralis, Marcucci, Insúa, Penón, Tarantino, Canaro y el resto


El avión con la comitiva despegó de Buenos Aires en diciembre del 53 y después de dos días de viaje arribó a Tokio. donde fue recibida con honores oficiales. El debut se produjo en el Teatro Nichiyeki, con la presencia de la familia real en el palco, y el aforo completo. Juan Canaro escribió dos temas que se estrenaron esa noche: A su majestad y Saludo a Japón. La gira fue un éxito total en asistencia de público y críticas y el tango recibió su visto bueno definitivo.

Le contaba Osvaldo Tarantino a Horacio Ferrer, posteriormente:

  -La recepción fue la mejor que podías imaginar. El público deliraba, gritaba y lloraba de felicidad en ése y en otros teatros, jamás con menos de tres mil localidades, durante los sesenta recitales que dimos saliendo de la capital a casi todas las islas del país. Recuerdo especialmente nuestras actuaciones en Osaka, Kobe, Yokohama. En Hiroshima las topadoras estaban todavía rehaciendo calles, pero el acontecimiento del tango superaba todo lo sospechado por nosotros y todo lo que nos habían contado antes de partir. Tocamos también en radios y grabamos dos discos de larga duración. Fue para no olvidárselo nunca más.

                                             


Esto explica lo que llega a ser luego el tango en ese país tan lejano. Jorge Caldara y Fernando Tell, se radicarían un tiempo allí y dirigirían orquestas formando a músicos nipones.  Juan Canaro, incluso, retornará cuatro años más tarde, antes de retirarse definitivamente de las actividades artísticas para ir a vivir a Mar del Plata, donde fallecería en 1977.

La senda abierto por la delegación que encabezó Juan Canaro, sería transitada a partir de ahí por orquestas, músicos, cantantes de ambos sexos, y parejas de baile. El tango es hoy día una de las expresiones musicales que se imponen en el gusto de las japoneses. Incluso hay orquestas autóctonas que suenan muy bien y bailarines que se exhiben por el el mundo.

                                       


Vamos a recordar un par de temas de aquellos que grabó la orquesta en Japón, durante ela año 1954. El primero de ellos es Yira Yira, de Enrique Santos Discépolo, cantando Héctor Insúa. Y a continuación, Loca de Manuel Jovés y Manuel Romero, con la hermosa voz de María De la Fuente.

26- Yira yira - Juan Canaro - Héctor Insúa

27- Loca- Juan Canaro-María De la Fuente


miércoles, 26 de agosto de 2015

Sangre azul

Hoy traigo al blog este tango olvidado, porque ganó el Primer Premio en el Cuarto Concurso del Disco Nacional, en tangos Instrumentales, del año 1927. El mismo se realizaba en el Palace Theatre que estaba ubicado en la porteña calle Corrientes 757 y su autor fue el uruguayo Fioravanti Di Cicco, que lo dedicó a la señora Margot Tenaud. Curiosamente, el tercer premio de esta categoría lo obtuvo el tango Río de oro, del mismo autor en sociedad con Lucio Demare.

La orquesta animadora del concurso fue en esta ocasión la de Francisco Canaro con los cantores Agustín Irusta y Roberto Fugazot. Y el mismo Canaro grabaría Sangre azul, el 5 de agosto de ese año. Precisamente Fioravanti Di Cicco era pianista de su orquesta, como también militarían en la misma sus hermanos Enrique (Minotto) y Ernesto, pero éstos fungían de bandoneonistas. Y Ernesto terminaría incluso siendo secretario de Pirincho, que apreciaba muchos sus dotes personales.



Fioravanti era el menor de los Di Cicco, que no tenían sangre azul, ya que sus padres eran inmigrantes italianos, de esos cientos de miles que partieron en busca de un mejor destino en toda América. El jefe de familia era acordeonista y fue transmitiéndoles sus conocimientos musicales a los hijos. Minotto y Fioravanti, aprendieron a manejar el instrumento y posteriormente estudiarían seriamente, volcándose los dos mayores al bandoneón y Fioravanti al piano.

Este último comenzó tímidamente a tocar en lugares de expansión, en pequeños conjuntos con su hermano Ernesto y se enrolaría en la orquesta de Minotto, lo mismo que Ernesto, y será convocado por Francisco Canaro para su agrupación. Es en 1925 cuando Pirincho decide pegar el salto a Europa y lleva su orquesta que integran: el mismo Canaro y Agesilao Ferrazzano en violines; Carlos Marcucci y Juan Canaro en bandoneones; Rafael Canaro en contrabajo y serrucho; Romualdo Lo Moro en batería, Fioravanti Di Cicco al piano y Teresa Asprella como cantante. El pomposo título de CANARO ET SA SYMPHONY, le sirvió de carta de presentación.


Había viajado también Lucio Demare con ellos pero Canaro armó con él, Agustín Irusta y Roberto el famoso trío que tanto daría que hablar. Les costó conseguir el permiso de trabajo pero finalmente lo consiguieron, debiendo vestir el clásico traje de gauchos y el debut sería en el Dancing Florida, con mucha aceptación por parte del público, lo que les valió para  ser invitados a trabajar en Estados Unidos. Con su enorme visión, Canaro dejó una orquesta armada en París, en la cual estaba Demare al piano,  y partieron en barco para la nueva aventura.

La presentación fue en el Hotel Mirador de Nueva York y la orquesta quedó formada por Fioravanti Di Cicco al piano; Ernesto Bianchi,  Juan Canaro y Luis Petrucelli en bandoneones; Pirincho y Emilio Puglisi en violines, Romualdo Lo Moro en batería; Linda Thelma como cantante y el Vasco Casimiro Aín con su compañera como bailarines., que ya andaban haciendo firuletes por distintas ciudades norteamericanas. Al enfermarse Linda Thelma, su lugar lo ocuparía Carmen Alonso, una cancionista que estaba en dicha ciudad yanqui y además hablaba inglés...

                                               
La orquesta de Canaro en Nueva York. Di Cicco sentado al piano

Fioravanti se había acostumbrado a los viajes, regresaría fugazmente a Montevideo para integrarse en la orquesta que había formado su hermano Minotto, y luego de algunass actuaciones en Buenos Aires, decidió rumbear hacia Europa, donde se establecería definitivamente. En la ciudad italiana de Turín, encontró su pareja de vida, formó una familia y además de actuar, se dedicó a la enseñanza.

                                        

En Buenos Aires compuso dos temas junto a Carmelo Santiago, que siguen iluminando a los milongueros en la pista: La melodía de nuestro adiós y la Melodía del corazón. En este último tema participó también Héctor Artola. Con Francisco García Jiménez realizó el tango Navidad.

Y para ilustrar la historia de marras podemos escuchar Sangre azul, en la versión de Francisco Canaro. Y también les dejo Río de oro en versión de la orquesta Juan Maglio Pacho, también grabado en ese año 27.

02- Sangre azul- Francisco Canaro

Río de oro - Juan Maglio Pacho




                                                  





lunes, 24 de agosto de 2015

Roberto Peppe

De este excelente bandoneonista, guardo un recuerdo personal bastante triste, porque falleció justo antes de actuar la orquesta de Osvaldo Pugliese en el Club Atlético Huracán, donde fuimos con la barra a milonguear ese sábado, como lo hacíamos siempre. Lo anunciaron por los micrófonos y se hizo un minuto de silencio en su homenaje.

Era un excelente bandoneonista que integraba esa líneas de fueyes junto a Osvaldo Ruggiero, Jorge Caldara (luego Mario Demarco) y Esteban Gilardi. Además de ello también estaba encargado de varios arreglos en la orquesta, y entre otras cosas era profesor teniendo algunos alumnos que destacarían luego. Había nacido en 1921 y tenía en el momento del fallecimiento, apenas 34 años.

                                            
En la orquesta de Demare, Peppe es el bandoneonista de la derecha

Su muerte ocurrió en las aguas del Rio de la Plata a la altura de Vicente López, producto de un accidente. Había nacido en Mercedes, provincia de Buenos Aires, y sus restos mortales fueron enterrados en su ciudad natal. En la orquesta lo reemplazaría Ismael Spitalnik, pero su recuerdo permanecería, por los valores humanos, su maestría y el hermoso tango que compuso cuando actuaba en la orquesta de Lucio Demare: El refrán, además de algunos arreglos.

Demare lo dejaría grabado el 20 de septiembre de 1951, y un mes más tarde, cuando Peppe ingresa en la orquesta de Osvaldo Pugliese, también lo lleva al disco este último, el día 2 de octubre del mismo año. En el conjunto de Pugliese, Roberto Peppe había reemplazado a Oscar Castagniaro.

                                  

Este malogrado bandoneonista mercedino, había debutado de muy pibe en una orquesta de su pago y con los deberes hechos se largó a la Capital para confirmar su nivel. Pasó por un par de conjuntos y ya era un fueye de primera cuando lo incorpora Lucio Demare a su orquesta, formando la línea de fueyes junto a Santiago Cóppola, Máximo Mori y Domingo Capurro. El talentoso Mori le daría sus bendiciones, y lo alentó cuando dió el salto al conjunto de Pugliese. 

Ante el fallecimiento de su compañero, Esteban Gilardi, le dedica el tango: A Roberto Peppe. La orquesta de Pugliese lo dejará grabado el 20 de marzo de 1956.

Y precisamente para recordarlo, podemos escuchar su tango, El refrán por la orquesta de Osvaldo Pugliese.

042- Osvaldo Pugliese - El refrán


sábado, 22 de agosto de 2015

Sollozo de bandoneón

Si habremos bailado este tango de Enrique Cadícamo y Ricardo Tanturi, grabado por la orquesta del  pianista de Barracas, con la voz de Enrique Campos. Y aunque la grabación sea de 1943, hoy nos sigue acompañando en innumerables milongas, porque tiene ese toque genial que albergaban aquellos tangos. La forma como la orquesta va cortando la música es genial, igual que los solos de fueyes. La voz maravillosa de Enrique Campos le da el toque definitivo.

Ven a bailar, que quiero hablarte,
aparte de tus amigas.
Quiero que escuches mi fracaso
y que en el tango mis pasos sigas.
Después de un año vuelvo a hallarte
y al verte me pongo triste,
porque esta noche he de contarte
que por perderte sufro de amor.

                                 



Son estas cositas que me atacan el día sábado, con su infalible noche milonguera. Porque, ¿a quien no le habrán tocado estos avatares de encuentros y desencuentros, de amores y desamores, en esas noches enfebrecidas de la milonga?  Pero, yo sigo juntando ganas para la reapertura de BIEN MILONGA, una vez retornados de las vacaciones y con la Casa de Aragón de Madrid, otra vez recibiéndonos con sus puertas abiertas para los bailarines de Madrid y visitantes, los Sábados y Martes, a partir de Setiembre.

Y como todos los saturdays me doy una vueltita por las distintas milongas del mundo para ver a estas parejas que nos encienden el ánimo y nos empujan a la pista de baile.

Por ejemplo podemos ver a a la pareja integrada por Facundo De la Cruz y Paola Sanz, bailando en Sunderland, el tango del título que me está motivando esta mañana sabatina: Sollozo de bandoneón.

                                                


De acá me subo al avión, me voy a Nueva York, visito la milonga "Nocturne", y me encuentro a Eleonora Kalganova y Michael Nadtochi, girando con el Valsecito criollo que ejecuta la orquesta del "Grillo", Juan D'Arienzo.

                                     


Hago yirar el globo terráqueo que tengo sobre mi mesa, de repente planto el dedo en un sitio del mismo y me encuentro en Moscú. Y hurgando por esta gran ciudad, vuelvo a toparme con esta bailarina rusa, Eleonora Kalganova, pero esta vez bailando con Sebastián Arce, la milonga Retrolonga, por la orquesta Electrocutango. Mirá vos.