martes, 19 de septiembre de 2017

Bien milonga


Así mi amor, así cosita linda,                      
juntitas las mejillas, uno solo los dos,
te juro, piba, que así bailando lento
distinta yo te encuentro, qué dulce sensación.
Tu cinturita dormida entre mis brazos
el tango, paso a paso, aumenta mi emoción,
bailando tango, vivamos nuestro tiempo
qué lindo este momento, bailemos corazón.  
                 Jorge Moreyra


    
Martes, noche convocante, ambiente especial, música milonguera al mango, pista de madera flamante, todo esto es lo que buscan los milongueros y es lo que te te espera en la casa de Aragón, de Madrid, (Pza, República Argentina nº 6), a partir de las 21 horas de hoy. Para más inri, es fácil aparcar, el metro República Argentina te deja a 4 metros de la entrada, y tenés restaurante, terraza y bar. Imperdible.


Ya te dí la precisa y, como de costumbre paso a recorrer distintos sitios del mapa europeo, donde el tango se ha hecho rey y donde cada día se lo baila mejor. 

Por ejemplo,  arranco en Patras, la antigua ciudad griega, en donde se desarrolla precisamente el Patras Ionian Tango Festival.mp3. Allí podemos ver a Stelios Stampaolidis y Despoina Amarantidou  bailando el valsecito Jugando...jugando,  por la orquesta de Miguel Caló, cantando Raúl Berón.   

                                                                     

De Grecia me tomo el raje hacia Rumania. Precisamente al 5th Tango Cazino Festival en el Club Napoja. Donde se lucen María Filali y Gianpero Galdi bailando la Milonga del ochenta y tres, por la orquesta de Juan D'Arienzo y el cantor Alberto Reynal.


                            

Y ahora aparco en Bélgica para terminar mi periplo turístico-milonguero y prepararme para esta noche. Estamos en la ciudad de Amberes, donde la consagrada pareja: Sebastián Arce-Mariana Montes nos muestra su gran ductilidad y técnica bailable. Porque se mueven en la pista al compás de unas guitarras y un cantor entonando el tango La abandoné y no sabía. No es nada fácil la cosa... para otros, pero ellos se la rebuscan de maravilla, como dos cracks que son. Junando que es gerundio...

                                         


Ya te prendí la mecha... y vos volvé pa'la milonga que un fueye rezonga, como llamandoté...
                                                                                

lunes, 18 de septiembre de 2017

Tiempo

Se trata de un tango que pongo seguido en la milonga, porque me transporta hacia atrás, lejos,  y viene a ser como una definitiva  vinculación al mundo de los sentimientos y las pasiones que viven en este género tan popular. En él también descubrimos el ángulo indeleble del olvido, las trampas que te juega la nostalgia cuando imaginás una vida en la ciudad natal que ha cambiado irremisiblemente para aquel niño y adolescente coleccionista de asombros.Y aunque vivamos lejos, llevamos un equipaje cargado de intensidad, donde se subliman los registros del habla coloquial.

Francisco García Jiménez fue uno de los baluartes de aquella generación de creadores de páginas tangueras, inteligentes y refinados. Junto con Cadícamo, Blomberg, Le Pera, sucedieron a la avanzada de José González Castillo, hombre de letras, padre de Cátulo, que desde el barrio de Boedo fue decisivo en la evolución de la literatura del tango.

                                     
Francisco García Jiménez


Autor de infinidad de tangos y valsecitos inclaudicables al paso de los años, García Jiménez, fue un hombre culto. dramaturgo, periodista, historiador, escritor de varios libros y con una brújula orientada a la exaltación de los valores del género musical porteño. Muy bien tallados en la acentuación y el fraseo, sus páginas constituyen una cosmofonía, ahormada en común con músicos como Anselmo Aieta -su gran compinche de creaciones- Bardi, Tuegols, Piana, Padula, Lambertucci, Villoldo, Humberto Canaro, los Servidio, Oscar Arona, Edgardo Donato, Guichandut, Paquita Bernardo y tantos otros músicos que firmaron con él  obras que vuelven con la semblanza del microcosmos porteño.


¿Dónde están sus ojos? ¿Dónde su sonrisa?
¿Dónde está el camino que la trajo a mí?
¿Y el aroma leve y el sol y la brisa?
Sombras en las sombras tristes del jardín.
Tiempo de alegría... ¿Dónde has terminado?
Tiempo de agonía... es lo que quedó.
Hoy acaso sea necio y trasnochado
Y estos versos tristes lloren por su amor.

Los versos de García Jiménez tienen un punto de contacto con Nada, el tango de Horacio Sanguinetti, con ese retorno al pasado, las postales del recuerdo, el vaivén íntimo y los distintos centros de gravedad emocional. La música de Osvaldo Lino Ruggiero, ese gran bandoneonista que luego nos dejaría unos magníficos temas instrumentales en la orquesta de Pugliese, le da al tema el tono justo al tema. Y no digamos de la interpretación de Roberto Chanel, que es toda una exaltación de la melancolía.

Tiempo eterno de vaivenes, tiempo eterno... 
¿Para qué tus primaveras? ¿Para qué?
Siempre el paso del fantasma del invierno
Por la casa desolada escucharé...
Todo tiempo será siempre de congojas
Sin sus ojos, sin su risa, sin su amor...
Toda música, rumor de secas hojas
Toda voz, el eco turbio de su adiós...

                                     
Osvaldo Ruggiero  entre Pugliese e Ismael Spitalnik

Y en el final, esa obra del tiempo, como el borrador en el pizarrón del colegio, pasando su definitiva y póstuma mano sobre las vivencias. Que son reflejos de un sentimiento sin fecha, aunque fantasmean en el mundo interior del protagonista. Las imágenes fugaces aparecen retenidas con cierta nitidez en la evocación de un ayer desdibujado, imágenes perfiladas de un tiempo construído con sentimientos y pasiones.

Lejos su sonrisa... lejos ya sus ojos..,
Sombras en las sombras del atardecer, 
Se cubrió el camino de yuyos y abrojos
Ella y mi esperanza nunca han de volver.
Todo es un recuerdo pálido y lejano
Todo como el eco turbio de un adiós,
Pobres ilusiones... Pobres sueños vanos...
Tiempo, fue tu mano, quien la muerte dio.

                                          


Goteando y martilleando nota a nota,  como si en su prosecución melódica estuviera todo el secreto y la razón misma del tango. Así es el registro de Osvaldo Pugliese, su orquesta y el cantor Roberto Chanel, del 31 de julio de 1946. Osvaldo Ruggiero tenía entonces 24 años y ya va dando muestras de su talento de compositor que explotaría en temas inolvidables y bien milongueros.

¿Lo recordamos? ¿Ponemos la marcha atrás en el tiempo? ¿Le damos cuerda a la nostalgia?
























 








































 



viernes, 15 de septiembre de 2017

Nestor Fabián

Apareció con su pinta, su voz y su desparpajo allá por el año 1961 y arrancó ganando. Con la orquesta de Mariano Mores, nada menos, y 40 músicos, en el programa de televisión Luces de Buenos Aires. No lo conocía prácticamente nadie, aunque desde chiquito siempre cantó, sin profesores, sólo porque le gustaba, era intuitivo y el tango estaba en los adoquines, donde se crió.

Nació en el barrio de San Telmo, perdió a su madre cuando tenía 5 años y a su padre a los 7. La calle fue entonces su hábitat. Apenas concurrió un año al colegio, trabajó de mandadero, se ganó unos pesos como pudo, boxeaba en la Misión inglesa y le atraía sobremanera este deporte que sigue siendo su gran afición. Pudo escoger el mal camino al vivir en la calle pero tuvo la fortuna de que lo adoptara una señora llamada Rosa, que era benefactora de niños y lo escuchó cantar en una fiesta.

                                         


Ella vivía en un local grande, con casa al fondo en Avellaneda, y se dedicaba a obras de ayuda y a darle una mano grande a chicos en deficultades. Así fue como a partir de ese día tuvo una madre y comenzó a llevar una vida más normal, aunque nunca dejara el canto, que un día lo llevaría a la fama. Se llama José Cotelo, y el libretista Norberto Aroldi (autor de algunos tangos, entre ellos Pa'que sepan como soy - golazo de Julio Sosa), lo escuchó cantar y lo llevó a tomar un café con Mariano Mores, de quien era libretista.

El muchacho uvo la sensación de que Mores no le dió mayor importancia, pero le dijo que fuera a la radio donde le tomaría una prueba. Y allí le gustó el color de su voz. Justo estaban sus cantores de vacaciones, tenía que debutar en televisión y sobre la marcha le dijo que se cambiara el nombre, porque el suyo no era apropiado para un cantor de tango. Y el muchachito, todavía algo emocionado, se acordó de un amigo que también cantaba: Fabián y soltó ese nombre. Mores lo aceptó y ahí mismo el futuro cantor de su orquesta le agregó el Néstor que saltaría a la fama de inmediato.

Tenía 23 años y arranca en aquel programa de canal 7 de TV, Luces de Buenos Aires, cantando el bolero La noche de mi amor, secundado por la gran orquesta de Mores. Debutó ganando, al insuflarle el aliento melódico a aquel tema y conseguir un impacto en el público. Mores lo contrata como vocalista titular a Fabián y éste se florea con la orquesta en comedias musicales de mucho éxisto, codeándose en el escenario con artistas consagradas como Virginia Luque o Susy Leiva.

                                 


Su primer disco con el sexteto de Mores en el sello Odeón, fue el tango Tan sólo un loco amor, del propio Mores con letra de Martín Darré. Todo un impacto que le da vuelo a su carrera. El cine lo tendrá como atracción en varias películas y se produce un hecho importante en su vida. La popularísima cantante Violeta Rivas necesitaba un galán para una telecomedia veraniega, en canal 9, y su dueño Alejandro Romay contrata para ese papel a Néstor Fabián. Y como en las películas en que actuaba, se produce el flechzo. Era enero de 1964 y se ponen de novios los dos cantantes de moda, casándose tres años más tarde, matrimonio del cual nacerá la hija Analía.

Un año en que volví a Buenos Aires, quedé con un amigo en Reviens, aquella boite de Olivos. Estando allí, éste me llamó dicéndome que tenía un problema y tardaría un poco en llegar. Justo me encuentro a Néstor y Violeta cenando junto a la piscina y me invitaron a la mesa. La familia de Violeta (Ana María Adinolfi) tenía una farmacia en mi barrio de Parque Patricios. Y con Néstor recordábamos un partido que nos enfrentó en el estadio de San Lorenzo de Almagro un domingo a la mañana con 10.000 personas en la tribuna: "Periodistas deportivos vs. Artistas".

                                 
Violeta Rivas y Néstor Fabián con los integrantes del Sexteto Tango


Néstor jugaba de interior derecho y tenía a su lado a Juan Carlos Copes de lateral y a Palito Ortega de extremo. Yo era el defensa central de los periodistas. Nos reímos recordando anécdotas, incluso con Violeta que también anduvo bailando en la sede de Huracán donde íbamos con la barra. Pareja encantadora que no se mareó con el tremendo éxito que tuvieron y siguieron siendo muy normales, sencillos, entrañables y compinches.

Fabián no paró de crecer en sucesos y popularidad. Grabó con varias orquestas, en 1974 actuó en Rusia con la orquesta de Atilio Stampone. En 1988 actuó en el Festival de Granada, acompañado por la orquesta dirigida por Osvaldo Requena y cantó también en Portugal. Fue figura en el legendario Caño14, donde pasé tantas noches y en las revistas del Maipo. Grabó con diferentes orquestas y entre ellas con la de Osvaldo Tarantino en disco Caval.

Podemos apreciar a la pareja de artistas: Néstor y Violeta en este mix de tango.




Y a Néstor cantando en el programa de Julio Márbiz, el tango de Juan José Paz y José María Contursi: A mí no me hablen de tango.

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martes, 12 de septiembre de 2017

Bien milonga


      

Aunque una luz al instante
cambia el paisaje de veras,
a bordo de mis zapatos
sigo gastando las suelas
            Eugenio Majul



Noche del martes en Madrid y nos espera la milonga que hacemos en la CASA de ARAGÓN, (Plaza República Argentina nº 6). Desde las 21 y hasta las 0 horas gastamos suela en un piso nuevecito, totalmente cambiado, de madera, para dibujar en ella, empujados por las hermosas grabaciones de los años cuarenta, que son lo mejor de la discoteca bailable tanguera.

Si es tan humilde y tan sencillo en sus compases, por qué anotarle un mal ejemplo en cada frase, como escribía José María Suñé, en el tango: Una emoción. Por eso basta con ofrecer un buen reducto donde juntarnos los milongueros de alma, crear un ambiente agradable y darle a los remos con esa pasión con que nos invita esa música  tan entrañable que nos convoca en la pista de los sueños.

                                    


A modo de ejemplo y para acariciar el cuore de los milongueros amigos, me hago la tournée habitual por distintas salas tangueras y así podemos debatir sobre formas y estilos. Para comenzar, Julio Luque y Géraldine Giudicelli, nos seducen con su interpretación del tango De floreo. Lo interpreta "a lo Pugliese" la orquesta típica francesa Silbando, en el Festival de Val Cenis (Comuna de Saboya - de la regiön Auvernia-Ródano-Alpes).

                              

Ya entrados en calor, me paso por Alemania. Estamos en el 12 Tango Tage Halle, en el estado de Sajonia-Anhalt. Allí la pareja rusa integrada por Eleonora Kalganova y Michael Nadtochi, gira elegantemente al compás del valsecito Desde el alma, estimulado por la grabación de la orquesta de Osvaldo Pugliese



Y cierro estas presentaciones con la dupla Sebastián Arce-Mariana Montes. En este caso están en el Ostuni Tango - Sun and sea (Región de Puglia-Italia). La hermosa región blanca de Ostuni ofrece su Summer Festival,  y nada mejor que esta pareja para combinar mar, turismo y tango. Bailan la milonga Arrabalera, por la orquesta de Francisco Canaro.  Agrandá la imagen y disfrutalos.

                                                                        
Ya te prendí el fueguito sagrado. Esta noche descargá tu emoción en Bien Milonga.