sábado, 18 de mayo de 2013

Roberto Ray

Se llamaba en realidad Roberto Raimondo, era un porteño del barrio de San Cristóbal y no tenía en su acento ese matiz barrial, ese tono casi arrabalero de los sucesores de Carlos Gardel.

Se puede decir que fue el creador de los cantores que entran en la categoría de voces fresedianas. A tal punto que influyó notablemente en el acento de sus sucesores. Esa forma de entonación que cuadraba con los cánones musicales impuestos por el director del barrio de La Paternal.

                                            
Por aquella época cantaban apenas los estribillos y en muchos casos no aparecían en los créditos del disco. Se les llamaba estribillistas precisamente por esa costumbre instaurada a fines de los años veinte. Como si no se quisiese que interfirieran en el sonido de la orquesta, que tocaba para los bailarines. Y Fresedo lo hacía por entonces para los niños bien de la haute societé porteña.

Por este motivo, Ray fue siempre el preferido entre los muchos vocalistas que fueron pasando por su orquesta, respetando siempre ese tono que había marcado el muchacho de San Cristóbal. A los 19 años ya estaba instalado en el micrófono del conjunto de Fresedo, del cual se iría y retornaría en dos oportunidades, buscando un techo propio que nunca alcanzó fuera de esa orquesta.

Osvaldo Fresedo al frente de su gran orquesta. Roberto Ray está detrás suyo a su izq. 1933.
Al principio se les llamó chansonniers, designación francesa equivalente a cancionista, y Ray fue indudablemente quien marcó en el inicio, esa adaptación del cantor de tango en su solo vocal, al arreglo instrumental y el estilo orquestal.

Había arrancado cantando con Francisco Canaro, durante las actuaciones del conjunto de Pirincho en el cabaret Chantecler, e ingresa en la formación de Fresedo reemplazando a Ernesto Famá, en 1931.

Este director comprendió de inmediato el alcance que podía tener Ray (apellido achicado a petición del director que lo veía más llamativo) por su impecable dicción, su voz de tenor contenido y adaptado para siempre a la orquesta. De hecho creó páginas impecables y de enorme resonancia en el tiempo: Aromas, Sollozos, Vida mía, Como aquella princesa, que demuestran cabalmente el sutil ensamble entre la poesía y la música, la orquesta y la voz.
                         

Se puede decir sin exageraciones, que Ray colaboró fundamentalmente en la importancia del cantor de tango dentro de las orquestas típicas y ayudó a la formación de Fresedo a consolidarse como una de las preferidas por el público. De ahí la larga permanencia de este cantor en el gusto del público y en el micrófono de la gran orquesta del fueye de La Paternal.
                                         

Así como uno no puede imaginar a Ángel Vargas sin el piano de D'Agostino a su lado, o a Fiore sin Troilo, ni a Julio Martel fuera de De Angelis, tampoco podemos representarlo en otra formación a este caballero del tango que regresó en 1948 a la orquesta que había abandonado en 1939.

Para Carlos Di Sarli era el paradigma de lo que quería para su orquesta y de no mediar el felicísimo descubrimiento del pibe Roberto Rufino, ya había tendido los cables para llevarlo a su formación.

Murió joven, con cuarenta y ocho años y su desaparición no ocupó titulares destacados en los medios, pero sí en el corazón de los tangueros, especialmente en la legión de seguidores del maestro que vestía de smoking para darle al tango la jerarquía que según él, merecía tener.

Roberto Ray nos acompaña con Osvaldo Fresedo en este sábado de mayo,  con dos hermosas creaciones. Ojos muertos (llamado también Ojos tristes), de Rafael Iriarte (Rafael Yorio) y Alfredo Navarrine, grabado en 1938.Y el tango Vuelves, de Virgilio San Clemente y Maruja Pacheco Huergo (los creadores de El adiós) registrado en 1939.

Ojos muertos - Fresedo-Ray

Vuelves - Fresedo-Ray

jueves, 16 de mayo de 2013

Toda mi vida

Esta belleza de tango la escribió José María Contursi cuando tenía 29 años y la musicalizó Aníbal Troilo a sus 27 años. Está dedicado por el poeta a su amada Grisel.

Se habían conocido en 1934, cuando el hijo  de Pascual Contursi, en su rol de locutor de Radio Stentor, presentó en la emisora a las hermanas Nelly y Gori Omar, que habían venido de Guaminí, provincia de Buenos Aires, un pequeño pueblo agrícola situado a casi 500 kilómetros de la capital.

                                      
Con ellas vino su amiga Susa Gricel Viganó. Cuando José María y  esta última fueron presentados, quedaron encandilados  ambos. En ella ya se entreveía la futura belleza que ganaría tantos concursos luego en Córdoba, pues tenía apenas 14 años y el Catunga 23.

La historia es muy conocida y cuando José María compone Gricel, sobre música previa de Mariano Mores en 1939, da la orden de salida a una cantidad increíble de temas que le dedicaría a su añorado y perdido amor. Porque Contursi se casaría con su novia de entonces y Gricel a su vez se casará en Córdoba  con otro hombre.

Lo extraordinario del caso es la historia tendría un final feliz, pero entre medias todos los temas que fue escribiendo Contursi hasta ese reencuentro definitivo (su esposa  había fallecido) en Córdoba, fueron de una enorme calidad.

Troilo y Zita con José María Contursi y su esposa
Sombras nada más, Verdemar, Tu piel de jazmín, Sin lágrimas, Tabaco, Vieja amiga, Tú, Como aquella princesa, Como dos extraños, En esta tarde gris, Cada vez que me recuerdes, entre muchas otras, sembraron los pentagramas de las orquestas típicas del cuarenta con una profundidad y popularidad fantásticas.

El tango del título lo grabó Aníbal Troilo con la arrobadora voz de Francisco Fiorentino  el 4 de marzo de 1941. Lo estrenó Pichuco en el club Rancho Grande, del barrio de Villa Devoto en los bailes de carnaval de ese año, a la vez que lo repetía en el Club Pueyrredón de Villa Ballester, donde hacía doblete. El espaldarazo del público fue fulminante.

Justo había reaparecido en el disco Troilo ese año, pasando de Odeón a la RCA Víctor. Fue el tercer tema que registró para este sello y el primero como autor. El estreno, en este sentido, no pudo ser mejor.

Fiore lo canta como los dioses y la orquesta suena maravillosamente, te hace bailar el cuore, pero el piano de Orlando Goñi a mí me chifla, es algo genial, no me canso de decirlo. No hay más que ver el arranque del tema donde ya te pone en clima y te lleva en volandas. El tango se lo pone al hombro y te conduce por la pista a un ritmo genial. Incluso ribetea con el piano algunas partes de Fiore en contrapunto. Y cuando éste termina su parte, sale el fueye de Troilo haciendo poesía musical de la buena.

Un viejo amigo de Troilo, que anduvo con él en las primeras escaramuzas que tuvieron ambos en diversos lugares y que fueron grandes amigos hasta el final: Osvaldo Pugliese, lo tocó con su orquesta en el Teatro Colón el 26 de diciembre de 1985. Lo hizo en forma instrumental solamente, pero también este tango en la interpretación de la orquesta cobra un notable vuelo poético y uno no puede menos que pensar en toda la hermosura que guarda el tema en sus entrañas.

                                                           


Vamos a escuchar entonces las dos interpretaciones, la de Troilo con Fiore (¡Y Goñi!) y la de Don Osvaldo en el Colón, donde siempre tuvo que estar.

02- Toda mi vida - Troilo-Fiore

Toda mi vida- Osvaldo Pugliese

miércoles, 15 de mayo de 2013

Romeo Gavioli

Triste destino el de este mozo guapo uruguayo, violinista y cantor de fuste que supo gozar de las mieles del triunfo y caería abatido por problemas sentimentales, cuando estaba en plenitud de sus capacidades musciales y canoras.
                                                   

Procedía de una familia de músicos y con sus hermanos,Rolando -bandoneonista- y Lydia -pianista- trabajaron en conjunto y luego desplegarían su arte en distintas direcciones. Rolando sería integrante de la línea de fueyes de Pedro Laurenz, y Lydia se dedicaría a labores profesionales y trabajos en radio.

En aquella Montevideo bulliciosa y tanguera, Romeo fue haciendo su carrera en doble dirección. Había sido figura en el coro de la Iglesia de la Merced, a la vez que culminaba sus estudios de violín. A los 14 años formó el Trío Los Bemoles junto con Mario Orrico (violín) y Guillermo Aguirre (batería), a los que luego se agregarían sus dos hermanos.

Con 17 años ingresó en la orquesta de Juan Bauer "Firpito" (autor de Adiós arrabal y No te quiero más). Haría dupla orquestal con el pianista Lalo Etchegoncelay y en 1934 debuta en Buenos Aires, en la orquesta de Héctor Gentile en su doble faz de cantor y violinista.

Edgardo Donato que lo conocía muy bien, de sus largos años de vida en la capital uruguaya, lo incorpora a su conjunto en 1939, siempre aprovechando sus dos facetas artísticas. Lo curioso es que junto a la pareja de cantores de Horacio Lagos y Lita Morales (que además de matrimonio artístico lo  eran en la vida real), el agregado de Gavio -que cantaba con el apócope de Romeo Gavio- permite que haya un trío de cantores, cosa totalmente inusual en aquellas orquestas.

                           

Gavioli era todo un galán por su apostura fúsica y sus rasgos simpáticos. Además tenía una voz melódica de muchos quilates, en el estilo de Ricardo Ruiz y Roberto Ray. Y el romance surgido entre él y Lita Morales, creó un ambiente de convulsión en la orquesta, por lo cual Donato resolvió echarlos a los tres vocalistas.

De regreso en su país, el violinista-cantor forma orquesta y descubre el filón del candombe. Graba varios con su estilo y obtiene todo un suceso con los mismos. Ahora es toda una figura, sin acompañantes en la dirección orquestal, y además, luchando como destacado dirigente gremial, contribuye en 1946 a la fundación de la Sociedad uruguaya de intérpretes (SUDEI).
                                   


Pero los avatares amorosos le juegan una mala pasada.  Tenía 44 años, estaba en plenitud de su carrera, era querido y admirado, grababa con frecuencia en Odeón y Sondor, pero no puede soportar un frustrado metejón y en su desesperación, el 17 de abril de 1957 se arroja con su auto en las aguas del puerto de Montevideo, perdiendo la vida y dejando una huella dolorosa en el corazón de su gente.

Yo lo recuerdo aquí en dos temas con su orquesta. Noche campera, tango que lleva música suya y de Carmelo Imperio y letra de Juan Carlos Patrón, donde flamea su hermosa voz atenorada, en 1945. Y el candombe Tamboriles, de su autoría, también cantado por Gavioli.

Noche campera

1.4 - Tamboriles







martes, 14 de mayo de 2013

Ariel Ardit en Madrid

Por fin tendremos la suerte de poder verlo y escucharlo en directo a este gran cantor que merece situar su nombre entre los colosos del cuarenta y cincuenta. Pese a tratarse de un cantor joven, su voz, su estilo han sido escuchados en muchas ciudades del mundo y el domingo 19 de mayo tendremos la oportunidad de disfrutar de esa experiencia en la capital de España.




El Departamento de Cultura de la Embajada de la República Argentina, tiene el enorme placer de anunciar la actuación de la SELECCIÓN NACIONAL de TANGO, acompañada por la cotizada pareja de baile IVÁN & SILVANA, el día 19 de mayo a las 21:00 hs. en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.
La Selección Nacional de Tango, está compuesta por eximios músicos pertenecientes a distintas tradiciones tangueras. A su vez, Ariel Ardit en voz es un cantante digno de pertenecer a la gran serie de nombres propios del Tango: Fiorentino, Floreal Ruíz, Ángel Vargas o Roberto Goyeneche.

 Este es el anuncio que nos hace llegar el Departamento de Cultura de la Embajada Argentina, organizadora del evento, y nosotros lo difundimos con muchísimo gusto porque la oportunidad no se puede desaprovechar. Los amantes del tango pueden disfrutar de un gran espectáculo en esta visita de la delegación que viaja desde Buenos Aires. Especialmente Ardit nos permitirá apreciarlo como en este tango que le vemos cantando en el video.

Esta noche de luna, de José García, Graciano Gómez y Héctor Marcó.


Ahí estaremos, con luna o sin ella, en esta hermosa noche de tango. El próximo domingo en el Bellas Artes de Madrid.


                             


lunes, 13 de mayo de 2013

Delfy

En la historia del Tango, Enrique Delfino ocupa un lugar preponderante. Por la calidad de su obra, por su enorme aporte y porque patentó con Milonguita el molde musical del tango-canción. Pauta la nueva estructura para cantarlo, trabaja en la creación del mismo con el poeta y reduce a dos partes el tema cantable que antes estaba establecido en tres. Pascual Contursi había creado la letrística tanguera con Mi noche triste, pero lo había hecho sobre músicas escritas con anterioridad.

Delfino, conocido por Delfy en el ambiente, tenía una sólida formación musical. Sus padres regentaban la Confitería del Teatro Politeama en Corrientes y Paraná y él nació en pleno centro porteño. Jugueteaba con el piano del Teatro y su padre lo mandó a estudiar en un conservatorio de Turín, Italia.
                                               


Pero su progenitor no lo había despachado al viejo mundo para que se enrolara luego en las filas del tango. Pretendía para él un futuro de mayor jerarquía. Y con 15 años el adolescente Enrique se conchabó para tocar en un cine, a espaldas de sus padres. Descubierto al fin, fue sacado de una oreja del local y el padre lo confinó en un buque de la Armada "para que se hiciera hombre".

Mostrando la imagen que lo caracterizaría, Delfy se escapó, se fue a Montevideo y allí comenzó con 17 años a componer sus primeros tangos, a la vez que desarrollaba una vis cómica que sería vital en su trayectoria. Ejecutaba arias de ópera pero a la vez jugaba con el piano, y hacía acrobacia musical,  tocándolo de espaldas al mismo o desde la parte de atrás del instrumento. Imitaba tormentas, choques de automóviles, la partida de un tren, el tránsito atascado en un cruce callejero, la partida de excursionistas a un pinic y el retorno de los mismos agobiados por el cansancio. O le pedía tres notas a la platea para improvisar un tema, sin vacilar ni un segundo.

Fue unos de los creadores de lo que se dió en llamar "tango romanza", Con José González Castillo, precisamente, componen Griseta, donde Delfino muestra su predilección por Puccini, dado que los versos del padre de Cátulo están poblados de nombres de personajes de La Bohème.

Con Osvaldo Fresedo y Tito Roccatagliata viajarían a Nueva York para grabar aquellos temas de la que denominaron Orquesta Select. Anduvo tocando por toda Europa y entre tanto producía tangos para la posteridad. Durante su estancia en Montevideo creó dos páginas renovadoras de una enorme belleza: Bélgica y Sans Souci, con 19 y 22 años, respectivamente.
                                                                                                                 

A su regreso a Buenos Aires, actuaría en teatros, compondría música para películas y dejaría temas imborrables. Araca la cana, Lucecitas de mi pueblo, Ventanita florida, Claudinette, Aquel tapado de armiño, Qué lindo es estar metido, Palermo, Haragán, Santa milonguita, Bandita de mi pueblo, Dinero dinero,  Recuerdos de bohemia, Paisaje, Padrino pelao, A Montmartre, La copa del olvido, Otario que andás penando, Guapo y varón, Color de ausencia, Talán talán, No le digas que la quiero, No salgas de tu barrio, Al pie de la Santa cruz, hasta una lista de 300, en colaboración  con grandes poetas, de los cuales Carlos Gardel le grabó 26.


  

Dirigió orquestas, realizó infinidad de recitales  de piano y violín o guitarra, acompañó a cantantes como Azucena Maizani, descubierta por él y con su ocurrencia de siempre le contaba a Héctor Bates,  lo que le sucedió con su tango Re fa si.


-Lo escribí en 1913 en Montevideo, con 18 años, y por su edición cobré 1,20 pesos. Una madrugada venía por la calle silbando un motivo, cuando de pronto me salió el Re Fa Sí. Como me había gustado esa ocurrencia, agarro instintivamente un lápiz para anotarlo, pero no tenía papel. Todo estaba cerrado, no había donde comprar un cuaderno y tenía miedo de olvidarme la melodía. Entonces, se me ocurrió anotar en una pared los primeros compases con la intención de volver al día siguiente. Cuando regreso en busca de la anotación, toda la pared estaba repleta de carteles. En Montevideo había elecciones y sobre mi tema habían pegado las imágenes de un potencial diputado.  Encima no recordaba en qué sector de la pared lo había anotado. No quedaba otra salida que comenzar a arrancar carteles con el riesgo de que me vieran. Decidí esperar hasta la noche, y con mil precauciones, comencé a arrancar carteles. De pronto siento que alguien me toma del brazo: era un cana (policía). Traté de explicarle, usé mil argumentos para decirle que no tenía ninguna intención política. Por fin, el cana aceptó la historia pero puso una condición: Si no era cierto, ni Dios me salvaba del calabozo. Y ambos pusimos manos a la obra y a cuatro manos arrancamos carteles, hasta que aparecieron las notas apuntadas la madrugada anterior. El cana no salía de su asombro...



El tango fue estrenado en un café de la Avenida 18 de julio y como aún no tenía título, los músicos lo individualizaban por su tres primeras notas y así quedó. Re Fa Sí.

A este genio del piano y de la música, que nos legó un archivo fabuloso lo traigo en dos temas. Sobre el personaje literario de Ricardo Güiraldes, crearon con Manuel Romero, el Tango Don Segundo Sombra. Lo grabó la Típica Víctor con las voces de Roberto Díaz y Juan Carlos Delson el 2 de octubre de 1920. Y por la orquesta de Rodolfo Biagi, su tango Bélgica registrado el 20 de enero de 1942.

Don Segundo Sombra - Típica Víctor

Rodolfo Biagi - Bélgica

domingo, 12 de mayo de 2013

Las siete palabras

Tango de la guardia vieja que dió lugar a numerosos comentarios. Algunos utilizaron su título para referirlo a temas sexuales u orgánicos. Pero, lo más importante y extraño es que, siendo uno de los primeros tangos que se compusieron, tuvieron partitura y se llevaron al disco, los autores del mismo son Prudencio Aragón, por un lado y Juan Maglio Pacho, por el otro.

A Prudencio Aragón lo apodaron El Johnny, por su ascendencia. Su madre era ama de llaves en casa de una familia de clase alta, y el mechón rojizo que adornaba el cabello del futuro músico, también ayudó para el mote.
                                             
Según algunos historiadores, el primer tango que se escribió y se registró como tal, fue El talar, que lleva su firma. Se estrenó en 1895 y Aragón tenía por entonces 9 años de edad, lo que provoca cierto desconcierto.

Su hermano Pedro era violinista y junto con su primo Justo Tomás Morales, guitarrista apodado "El Príncipe", le dieron las primeras nociones musicales al Johnny, y así fue manejándose con el violín.. Otro hermano de distinto padre, Alejandro Cesáreo Pérez, lo encaminó en la enseñanza del piano, al cual se dedicaría finalmente.
                                                   

Las siete palabras que en muchos casos le adjudicaron, lo grabaría Eduardo Arolas en 1913. Curiosamente, en SADAIC, Aragón sólo tiene registrados cuatro títulos suyos y no figura este tema, que sí está en el haber de Maglio. Aragón destacaría en los albores del tango, pero escapando del servicio militar, anduvo por Rosario, Chile y finalmente Montevideo donde se radicaría definitivamente, creando numerosos discípulos.
                                                               

Pacho fue junto con Arolas el primer gran ídolo del tango y batió todos los récords de venta de discos en Buenos Aires y en Uruguay, donde también se radicó temporariamente para explotar su fama y de paso resarcirse de las pérdidas que le ocasionaba el juego, su gran vicio. Comenzó tocando en un bandoneón pequeño de 13 voces y fue sumando las mismas en 7 instrumentos distintos hasta llegar al de 75, con el cual lograría su consagración definitiva.

Grabó unos 900 temas y los discos se vendían en forma increíble. La gente pedía "un Pacho", en lugar de solicitar en los comercios del ramo, un determinado disco suyo. 
                                  
Cuarteto Maglio que es el 1º izq. Luis Suárez, piano, José Bonano, violín y Carlos Macchi, flauta,
El tango Las siete palabras o Siete palabras, dado que se le conoció con el artículo delante o sin él, lo grabó Maglio en 1930 con su orquesta y la voz de Carlos Viván en el estribillo. Mi ex compañero en el Diario la Razón, Alfredo Bigeschi le pondría letra. Como más interpretaciones tuvo fue sin duda en forma instrumental, pero aproveché una de las tantas conversaciones que teníamos con Alfredo, que era mucho mayor que yo, y le pregunté a, de quién era realmente el tango.

Su respuesta, de verdad, me aclaró poco al respecto. En aquellas melodías iniciales que flotaban en los ambientes tangueros hubo muchas que las tomaron determinados músicos y las registraron a su nombre. Me dijo Bigeschi que Pacho y el Johnny eran amigos y, según su opinión, éste último intervino en una parte del tango pero no le dió importancia alguna al asunto y Maglio le diseñó forma definitiva, lo grabó y lo registró a su nombre.

Lo cierto es que es notoria la influencia del piano en el arranque del tema y ahí estaría la mano de Aragón. Maglio en un principio lo puso como autor a Ambrosio Radrizzani que era cuñado suyo, y así lo grabó Arolas. Radrizzani trabajaba como actor y bailarín y murió en un incendio en el Teatro Maipo. Lo mismo hizo Pacho con El llorón.

Bigeschi escribió con Pacho ocho temas, entre ellos Tango argentino que estrenaría Gardel y Guarany.

Vamos a escuchar la versión cantada por la orquesta de Francisco Lauro y la voz de Argentino Olivier, registrado en 1952. A continuación una hermosa  indterpretación de Carlos Di Sarli que lo grabó dos veces, en 1945 y 1952. Ésta es la primera versión, del 27 de agosto del 45.


17- Siete palabras - Fco. Lauro-A.Olivier

Siete palabras - Carlos Di Sarli


sábado, 11 de mayo de 2013

El Tano Lauro

Fue un personaje que colmó el anecdotario del tango durante unos años. Recuerdo haber escuchado Algunas divertidas historias sobre este músico italiano, que según algunos que lo trataron de cerca era semi analfabeto, además de luchar contra el cambio de lengua que tuvo que afrontar al llegar con su familia desde el sur peninsular a la Argentina.

                             
Creo que los muchachos, que siempre gustaron de contar chistes sobre determinada gente del ambiente, se extralimitaron un poco con este bandoneonista que supo sacar adelante un conjunto y grabar discos.

Por sus filas pasaron nada menos que Alfredo De Ángelis, Juan Sánchez Gorio, el pianista Bernardo Blas, Jorge Caldara, Los hermanos Talián y hasta el novel Ástor Piazzolla.

Éste último contaba así su llegada a la orquesta de Lauro: "Y me largué, ya tenía destino, la pensión "Alegría", en Sarmiento 1492, donde me iba a cuidar Líbero Pauloni, hermano de Homero, según había arreglado mi papá. Lo primero que hice fue algo muy fugaz, en la orquesta de Gabriel Clausi, hasta que recibí un llamado de Francisco Lauro, el Tano Lauro, que no era un primera línea del tango, pero trabajaba mucho. Agarré el bandoneón y me preparé, lo quería impactar. Ensayé algo de Mozart, un poco de Gershwin. Cuando nos juntamos, el Tano me impresionó, era grandote como un ropero. Me pidió que tocara algo y yo arranqué con Mozart. Lauro me miraba sin mosquear. Terminé y me mandé con Gershwin. Fue el colmo. El Tano se levantó con las manos en la cintura, se agachó y me dijo: "Terminá con esa fantasía, marcame un tango en cuatro, chan chan chan chan." Se lo hice y a los diez minutos me paró. "Ya está, mañana empezás con la orquesta". 

Francisco Lauro con el bandoneón (2º izq.) al frente de su orquesta
Tocaban en el cabaret Novelty, de bajo nivel, a metros de Corrientes y Esmeralda. A Piazzolla no le gustó nada ese ambiente y empezó a hacer maldades, su diversión predilecta. "Me divertía como loco. Al Tano le hice una broma por la que casi me mata. Le aflojé todos los tornillos del bandoneón y le dije antes de subir al escenario, que un cliente había pedido que tocara el tango Loca, donde él hacía un acorde en mi menor, abriendo el fuelle. Lo hizo y en medio del tema volaron los tornillos, se le desarmó el bandoneón. Me miró y supo enseguida que yo era el culpable."

Este tipo de situaciones lo persiguieron al Tano y agigantaron su caricatura. El historiador de bandoneonistas Oscar Zucchi asegura que Lauro no sabía tocar o lo hacía como diletante. A su nombre le agregó un supuesto origen y actuaban con el membrete de Francisco Lauro y su orquesta Los Mendocinos. Pero simplemente se llamaron así porque actuaban  en un restaurante llamado "Un rincón de Mendoza".
                                               


La orquesta se formó en 1938 y en principio compartieron el nombre de la misma  entre Lauro, Sánchez Gorio y Blas. Después de una temporada de tres meses en el Hotel Hurlingham de Mar del Plata, varios integrantes de la orquesta deciden separarse en 1941 y De Ángelis formó su primera orquesta propia con varios de esos músicos.

Lauro volvería a armar conjunto y recién llegaría a grabar a partir de 1947 y lo haría como Sexteto y  con el cantor Argentino Olivier, sucesor de Luis Mendoza y Alberto Ortiz. Compuso un lote de 24 tangos, valses, milongas, pasodobles y rancheras de los cuales apenas un puñadito tuvieron su momento de gloria. Incluso firmó varios temas como Gaucho Picaflor.

Lo escuchamos en la milonga Beso gaucho que compuso con Francisco Laino y grabó  en marzo de 1950. Y en su vals Tú eres mi vida, registrado en 12952, ambos cantados por Argentino Olivier.

16- Beso Gaucho - Fco-Lauro-A.Olivier

18- Tu eres mi vida- Fco. Lauro-A.Olivier