lunes, 30 de marzo de 2015

Tres esquinas

Es de esos tangos que se quedan pegados a la piel para siempre, sobre todo a aquellos que anduvimos por esos barrios de Barracas, Parque Patricios, Pompeya, Boedo... Barracas era un barrio de fábricas, poblado por familias de trabajadores, especialmente, y que albergó a clubes donde también supimos milonguear, como Barracas Central, Terremoto de Barracas, el Deportivo Pereyra, Barracas Juniors y otros de la zona.

Cadícamo que era un retratista poético, pintaba como muy pocos la época que le tocó vivir, que, afortunadamente fue larga. Y Ángel D'Agostino logró su mejor obra con este tango que Ángel Vargas clavó para neutralizarlo del voluble barrido del olvido. Lo sigo escuchando con una nostalgia tremenda y lo paso una y otra vez en la milonga porque además es maravillosamente bailable.

                                               
           

En una de esas charletas que tenía con Ángel y Coco D'Agostino, su sobrino, a la salida del Diario donde éramos compañeros con éste último -La Razón-, saqué a relucir la perenne condición de esta página y el rostro del celebrado pianista y director se iluminó. La historia de la esquina, del bar que tenía ese nombre y lo cambiaron, de la estación de ferrocarril, era muy conocida, pero el resto lo fuimos escarbando mientras sorbíamos la sidra de barril helada con amarettis.

- Allá por 1920 yo trabajaba en el Teatro con la compañía Arata-Simari-Franco y hacíamos un sainete de Enrique García Velloso llamado Armenonville, representándolo en el Teatro Nacional -contaba D'Agostino-. Y para una escena determinada, con aquellas historias del cabaret y las chicas que trabajaban allí, compuse un tango llamado Pobre piba, que era instrumental, solo con el fin de acompañar la situación escénica...

                             


-El tango quedó archivado entre tantos papeles amontonados, hasta que una noche a fines del cuarenta, estábamos en la boite Chez Nous y después de la actuación, me vino a la cabeza ese tema y lo empecé a tocar en el piano con la idea de rejuvenecerlo. Como estaba Cadícamo le dije si podía ponerle letra. Éste tomó unos apuntes y se lo llevó. Así fue como empezó la historia de Tres esquinas...

                             
D'Agostino y Cadícamo en los recuerdos.


Y ya con el tema compuesto lo estaban ensayando. Angelito Vargas con su vocecita fraseadora le estaba sacando punta y lo tenían bien enfilado, para entusiasmo de todos los integrantes de la orquesta. Pero había algo que no terminaba de satisfacer a D'Agostino, cuando a Vargas se le ocurre recitar el comienzo de la segunda parte:

Soy de ese barrio de humilde rango,
yo soy el tango sentimental...

Y continúa cantando:

Soy de ese barrio que toma mate
bajo la sombra que da el parral....

                                       
Alfredo Adolfo Attadía


Era el paréntesis que buscaba D'Agostino para no hacer tan largo el parlamento cantado. Y quedó redondito. Entonces venía el final de la segunda parte en la que el director había ideado una melodía con el piano, pero no salía como quería y en un paréntesis se puso a dialogar con el violinista Holgado Barrio. Y el primer bandoneón, que era Alfredo Attadía y había colaborado en el armado de la orquestación, entró a realizar unos acordes.

D'Agostino se incorporó y le dijo: "Dele, dele....".  Y quedó clavado. Cuando Vargas termina la segunda parte...

quemé en los ojos de una maleva
la ardiente ceba de mi pasión... 

..Attadia con el fueye se manda un solo maravilloso lleno de notas que emocionan. Y vendrá el violín de Holgado Barrio y el piano milonguero de D'Agostino, antes que vuelva Vargas con el final. Una obrita de arte. Me lo decía Alfredo Attadía en su exilio de Venezuela en 1967 o 68, cuando fuimos con la Selección argentina de fútbol.

-Lo tenía en la cabeza, había trabajado el tema con D'Agostino y lo tenía adentro. Sí, fue realmente precioso como quedó el tango, y aunque terminamos mal con Ángel, el capolavoro que hicimos con ese tango y la voz de Vargas, quedó para siempre entre los tangos imprescindibles...

                                     


El tema está filmado y es una delicia, incluso con un recitado previo de Vargas que suprimirán en la grabación.  Pero no resisto la tentación de verlo también en el corto que grabara Cadícamo, que lo ve sentado en la mesa del feca junto a  D'Agostino, que a su vez se levantará emocionado para terminar su parte. ¡Qué tangazo!


                                    


Y acá va el corto con D'Agostino y Cadícamo en vivo.

                        
                      





sábado, 28 de marzo de 2015

BIEN MILONGA

Sábado luminoso, primavera soleada, ritmo en el alma, música en los pies, hay ganas de darle el gusto al cuerpo y esta noche en la milonga lo haremos conn todo gusto. Para ello he seleccionado una música de primer nivel bailable, de manera que en la pista no quepa un alfiler. Así que le daremos con todo para rendirle honores a este sol que estábamos esperando y que nos calienta el ánimo.

                      
                                            




Y para ir abriendo boca, nada mejor que ver al gran maestro del gotán, Miguel Ángel Zotto, bailando a Pugliese, con su esposa y pareja Daiana, en un festival en Udinese, Italia.



                                        

viernes, 27 de marzo de 2015

Gaby, la voz sensual

Aunque la presenten con este aditamento vendedor, realmente la sensualidad está en su cuerpo juvenil, su sonrisa y rostro gatunos, sus maneras, su equipaje de vestimentas y el modus gentil. Por todo esto sorprende que se haya dedicado al tango, que, supuestamente, reclama otros bríos, voces pesadas y barrio, mucho barrio.

Gaby se llama Gabriela Anahí Biondo, nació en Bahía Blanca (Provincia de Buenos Aires), vivió  con su familia en un pueblo bonaerense hasta los seis años y luego se instalarán en Bahía Blanca. Los fantasmas de Di Sarli, Cobián, Achával, le habrán inyectado su fluido porque a los 12 años resolvió tomar clases de canto para seguir el camino del tango que delinearon aquellos próceres bahienses.

                                 


Hoy lleva grabados seis elepés y tiene un repertorio extenso. Es cabeza de espectáculos y ha frecuentado escenarios con figuras de la talla de Alberto Podestá, Oscar Ferrari, Tito Reyes o Luis Filipelli, que le dieron un empujón de fe a esa piba que parecía un bicho raro, con su hermosura juvenil, su desenfado y las ganas de triunfar en el género que había escogido de chiquilina.

Sus padres, su hermana la apoyaron siempre a muerte y fueron la base para que ella con 15 años participara en los Torneos Juveniles Bonaerenses, parándose por primera vez ante el público, cantando nada menos que El choclo. Siguió baqueteándose por festivales de los pueblos, luciendo su figurita, su voz educada y sus andares felinos, hasta que la contratan para el programa Sorpresa 2002 que conducía Julián Veich en Canal 13 durante 3 meses y merced al cual, la gran Capital le abre sus puertas de par en par.

                                             


Su profesora de arranque, Mónica Odoux, continúa vigilando su garganta y sus tonos, y ello le permite crecer ininterrumpidamente. Radicada en Buenos Aires a los 18 años, sus apariciones se suceden en escenarios, espectáculos, televisión, radio y grabaciones.  El empresario José Valle descubrió su gran caudal vendedor, y la incorporó a su equipo de Dandy Producciones. La esperaba La esquina de Homero Manzi, para darle el pase a la fama,  pero como le prometió a sus padres, nunca dejó los estudios, se matriculó en la Facultad luego de terminar sus estudios secundarios en Bahía Blanca, y sigue en el empeño.

 Confiesa sin rubores que "Mi primera "audición" fue en el pasillo de la casa de mis padres, entre su cuarto y el que ocupámos mi hermana y yo. Les canté "Garganta con arena" y "En esta tarde gris", con la luz apagada, porque me moría de vergüenza, pero quería demostrarles que lo que decía querer para mi futuro, venía en serio. Esos dos tangos eran algunos de los pocos que conocía ya que en casa no abundaban los cassettes de tango. Había alguno de Julio Sosa, otro de Gardel y uno de Valeria Lynch cantando tango. Y en casa de una de mis mejores amigas me aprendí el de Cacho Castaña".

                                               


Gaby integra el elenco de Muñecas bravas junto a Patricia Malanca y Geraldine Trenza Cobre, que a veces se presenta con otras cancionistas dependiendo del trabajo del momento. Y su capacidad intelectual le da pie, no sólo para guionar esas actuaciones sino incluso para ser coautora de libros: CARLOS DI SARLI - El señor con alma de niño, o "ROBERTO ACHÁVAL-El último cantor de Pichuco. También para dirigir programas radiales junto a mi querido amigo-humorista Calígula - (Fuimos compañeros en Canal 9). Y también otros programas en los que es la figura principal.

Muchacha joven, emprendedora, culta, bien aconsejada artística y tangamente, Gaby sigue jugando con sus poses, su figura de gatita mimosa, siempre juvenil y un look rompedor que arranca suspiros en la platea masculina. Se ha ganado a pulso el sitio que ocupa en las preferencias del público que la sigue y la aplaude, y yo coincido en que al tango le hacen falta estas artistas que lo rejuvenecen. Ha sabido elegir un repertorio macizo, llegador, y le eso también la ha aupado a su lugar de privilegio.

La podemos ver cantando el tango del bandoneonista Daniel Álvarez y Eduardo Maradei: Volvamos a empezar.


Y ya más asentada y con la suma de muchas piezas cantadas y grabadas, canta de Armando Pontier y José María Contursi: Tabaco

Dale Gaby!


                                                    
                                                     






miércoles, 25 de marzo de 2015

Roberto Grela

Aunque he hablado en anteriores notas del Blog, sobre este enorme guitarrista del barrio de San Telmo, lo he hecho por sus colaboraciones con Aníbal Troilo, Leopoldo Federico o Pepe Libertella. Estos dos últimos estaban sentados  en mesas aledañas de un boliche nuevo muy lindo que se inaguraba hace unos diez años en San Telmo. Y yo estaba en la vecina a Libertella. Y escuchaba cómo se reía el Tano con las salidas de Grela.  Esa noche actuaban el quinteto de Carlos Buono y Alberto Podestá.

Grela fue el gran guitarrista del tango, que en base a su oído y su gran intuición, marcó un estilo y una época que lo hizo diferente. Había comenzado de chico tocando el mandolín, por influencia de sus tíos Juan y Octavio que armaban verdaderas fiestas en el famoso conventillo de las 14 provincias en ese barrio porteñazo, a unos pocos metros del Colegio Juan Martín de Pueyrredón donde hice mis estudios secundarios.

                                           


Allí y en su casa natal conocería a otro instrumentista de fuste que compartía las guitarreadas, Manolo Parada, nacido en la Coruña y criado en su mismo barrio, que lo inclinó por la guitarra al advertir sus condiciones. Y lo que llegó a realizar con este instrumento lo empina como uno de los más grandes violeros que ha tenido el tango. Utilizaría la uña de carey, que al principio provocó comentarios despectivos de sus congéneres, pero que le daría una sonoridad distinta a sus ejcuciones.

Acompañó a cantores como Antonio Maida o Charlo, Jorge Casal, Roberto Díaz (que estrenó su famoso tango Las cuarenta), Edmundo Rivero, Alberto Marino, Osvaldo Cordó, Alberto Podestá, Nelly Omar y muchos más. Incluso a algunos que quedaron relegados en el olvido. Había conseguido darle un tono casi bandoneonístico a sus ejecuciones, y su bajo perfil, le impidió obtener un mayor reconocimiento popular, pero entre los músicos lo consideraron siempre en muy alta estima.

                                               


Su primer tango, en colaboración con Héctor Marcó, a quien tambien acompañó cuando éste cantaba, fue Callejón, que bastantes años más tarde merecería una hermosa creación de Ángel Cárdenas con Pichuco. Como autor dejó unos 70 temas entre los cuales destaca ese tango maravilloso: Las cuarenta, con letra de Francisco Gorrindo. Y otros como Viejo baldío con Víctor Lamanna, Hablando de tango, con Raúl Hormaza; Atardecer y A San Telmo, con Héctor Ayala o De punta y taco con Eifel Celesia.

En Caño 14, durante un intervalo, se sentó un rato en la mesa donde yo estaba con un amigo que le había entregado un premio y le pedí que viniera a un programa de radio que conducía con Papaleo los domingos de 8 a 12.30 por Radio Argentina. Me dijo que a esa hora le costaba levantarse pero charlamos bastante y me citaba entre sus maestros a Abel Fleury en cuyo conjunto gigante de guitarras había tocado, aprendiendo mucho y sobre todo contribuído a su amor por el foklore.

                                                   
Ensayando con el Polaco Goyeneche


Su hermosa y magistral consustación con el sentimiento de Pichuco arranca en 1952, cuando  Troilo lo invita a participar en la obra "El Patio de la Morocha" que con libro de Cátulo Castillo realizaban en el Teatro Presidente Alvear. Troilo hacía en un cuadro el personaje de Eduardo Arolas y Grela lo acompañó con su guitarra en La cachila, estableciendo una ligazón que dejaría obras mestras en el disco, cuando forman el cuarteto con Kicho Díaz en contrabajo y Eugenio Zaldívar con el guitarrón. Luego habrían algunos cambios pero la iniciativa tuvo tanto éxito que surgirían otros conjuntos que transitaban la misma senda y el propio Grela siguió buscando nuevos caminos.

                                               

A este guitarrista inolvidable lo escuchamos en su unión con Troilo, en el cuarteto, interpretando dos temas de gran impacto. Pa'que bailen los muchachos (de Troilo y Cadícamo) y Silbando, de Piana, Cátulo y González Castillo.

Maravillas.

Aníbal Troilo-Roberto Grela- Pa'que bailen los Muchachos - Silbando



lunes, 23 de marzo de 2015

Homenaje a Aníbal Troilo

Día lunes, ha comenzado la primavera, pero Madrid tiene el cielo encapotado, llueve intermitentemente desde hace unos días y me siento como Cadícamo en su tango Cuando tallan los recuerdos, con música de Rafael Rossi:

Llueve, llueve en el suburbio
y aquí, sólo en esta pieza,
va subiendo a mi cabeza
una extraña evocación....

Sí, me atoran los recuerdos, he vuelto a ver este filme documental sobre Aníbal Troilo y ha hecho mella en mi espíritu. En este documento impagable, desfilan grandes figuras del tango recordándolo y el mismo Pichuco en muchos momentos de su carrera. Y cuentan detalles, su metejón con la música, su infalible goma de borrar, su manera de ser, su porteñidad, Y esos toques de bandoneón maravillosos que contagiaban a sus músicos.

                                       


Como bien decía Domingo Mattio, su ladero en la orquesta: "Cuando Troilo, tocaba esos solos en el Tibidabo, con las luces tenues, a todos los integrantes de la orquesta se nos ponía la piel de gallina".

La película dura una hora veinte que pasa a toda velocidad y se nos hace corta. He tenido la suerte de haber vivido muchos momentos inolvidables con Pichuco. En una oportunidad me dedicó la hermosa foto que le sacó Annemarie Heinrich y la tengo frente a mí permanentemente.

Sinceramente me llega muy hondo este documento fílmico, las palabras de compañeros, artistas, músicos y confieso que se me escapan algunas lágrimas, por todo lo que representó para la ciudad, los milongueros, los tangueros, la obra que dejó, los tangos que firmó y esa manera íntima, recoleta, de tocar su bandoneón, haciéndolo hablar. Su fueye era poético, Hondo, sentimiento puro. Y como maestro de cantores, no tuvo igual en el tango. Todos los intérpretes vocales que pasaron por su orquesta, mejoraron y dieron un paso al frente en su carrera.

                                                   


Les invito a ver este documental que contiene muchos ingredientes, música, anécdotas y sobre todo, está presente el corazón de Aníbal Troilo.


                                                00 Pichuco. 2014

viernes, 20 de marzo de 2015

Orquestas rosarinas


La provincia de Santa Fe y especialmente su capital, Rosario, fueron cuna de numerosos puntales que aportaron a la causa del tango en Buenos Aires a lo largo de la historia, tanto en cantores como músicos o poetas. Al voleo podría nombrar a Julio Ahumada, Agustín Magaldi, Héctor Palacios, Antonio Ríos, Libertad Lamarque, Lito Bayardo, Alberto Suárez Villanueva, Aldo Calderón, Manuel Sucher, los hermanos Lipesker, Alfredo Belussi, Osvaldo Marinero Montes, Agustín Irusta, Emilio Barbato, Néstor Marconi, Ebe Bedrune, Nito Farace, Antonio Agri y una larga lista de intérpretes que enriquecieron el género.


Por eso creo que merecían esta página en el Blog y hoy traigo a dos orquestas de esa capital que Agustín Irusta ensalza en la zamba que compusiera con Lito Bayardo: Rosario de Santa Fe. La primera de esas orquestas es la del bandoneonista Ángel María Bellía.

Nació en Rosario, y fue uno de los cinco hijos de una familia italiana, de las tantas que se radicarían en esa provincia. Su padre le vió las aptitudes musicales y le compró un bandoneón, cuando era niño. A los doce años ya tenía el bandoneón en sus manos y luego de arduos estudios con dos profesores  pasa a tocar con 14 años, en cafetines rosarinos. Su buena técnica es el trampolín que le permite integrarse en orquestas como las de Nicolás Barbato, Salvador Eskenazi o Alejandro Migliazzo.

La Orquesta de Ángel Bellía (1º izq.) en Radio Litoral de Rosario.

En 1939 forma en la Orquesta Maipo, de Domingo Sala, y luego en la de José Alberto Migliazzo. En 1941 se casa y acude a la llamada de Buenos Aires donde toma parte en algunas orquestas como la de Roberto Zerrillo y regresará a Rosario para alistarse como primer bandoneón en el conjunto de Luis Chera entre 1944 y 1945. También será el primer bandoneón del conjunto de José Sala, quizás la orquesta de más arrastre en la zona.

En 1945 estará al frente de su primera orquesta, que actúa en Radio Litoral y también toca diariamente en la rambla Alberdi, junto a la jazz de Ery Mastro. Con una popularidad ganada a pulso, transita los mejores escenarios de la capital santafecina. Sus cantores Ricardo Faglia y Pedro Bassini ocupan los primeros lugares de las preferencias del público según una encuesta realizada en 1948 y que los muestra así: 1º) Ricardo Faglia, 2º) Pedro Bassini, 3º) Ricardo Argentino, 4º) Alfredo Belluschi, 5º) Aldo Calderón. La historia futura dará vuelta la encuesta.

Otra orquesta importante de esos años en la Chicago Argentina, como se denominara en los años 30 a Rosario, fue la de Raúl Higinio Bianchi, pianista, director, compositor y arreglador. nacido en 1904. Estudió música en el Conservatorio de quien sería futuro Director de la Sinfónica de Rosario: José Francisco Berrini. Allí se recibirá de maestro, pero cuando aún tiene pantalones cortos, actúa en el cine Empire, tocando música clásica en la época del cine mudo.

La orquesta de Raúl Bianchi (der.), Alfredo Belusi arriba (der,) y abajo centro Osvaldo Montes
El bandoneonista y empresario Carlos Leanza lo invita a formar en la orquesta que tendrá espacios preferentes en radio. Según testimonios de la época, Leanza le imprime un tono fresediano a la orquesta y se constituye en un claro ejemplo evolutivo del tango en Rosario, logrando lineamientos estéticos y profesionales más evolucionados, que otros músicos tomarán como ejemplo. El cantor era al principio Ángel Gandino El entrerriano, que venía de integrar en Rosario el dúo Gandino-Chavero (Atahualpa Yupanqui) .

En 1936, Leanza se convierte definitivamente en empresario, toma un local grande en la Avenida Costanera y Raúl Bianchi pasa a dirigir la orquesta desde el piano. El contrabajista de esa orquesta será inicialmente Juan José Fantín, que posteriormente realizará su carrera en Buenos Aires, integrándose en las orquestas de Antonio Rodio, Alfredo Gobbi (en su debut en la Confitería Sans Souci en 1942), o Argentino Galván, Julio De Caro y Ángel D'Agostino entre otras.

Osvaldo Montes

La orquesta, como tantas, irá teniendo cambios, ingresando en 1952 como primer bandoneón Osvaldo Marinero Montes y como cantor Alfredo Belluschi (luego Belusi), que más tarde harán gran carrera en Buenos Aires.

Con el recuerdo de estas dos fomaciones que contribuyeron a sentar baza en Rosario, contribuimos a hacer justicia con intérpretes que destacaron en el interior del país y que fueron bastantes más.

Y podemos escucharlas en sendos acetatos. Primero la Orquesta de Raúl Bianchi y el cantor Roberto Morel, en el valsecito: Serenata a mi amada, grabado en 1956, Y a continuación, el conjunto de Ángel María Bellía y el tango de Juan de Dios Filiberto y Juan Andrés Bruno: Yo te bendigo, que canta Pedro Bassini, de 1952.

Raúl Bianchi - Ricardo Morel - Serenata a mi amada

Ángel Bellía-Pedro Bassini - Yo te bendigo




jueves, 19 de marzo de 2015

Biografía de Francisco Canaro

Como les hablaba estos días de la obra enorme de este hombre nacido en San José (Uruguay) y radicado con su familia en Buenos Aires, cuando era un niño, junto a sus hermanos, ya que la prole del matrimonio italiano llegó a diez hijos. Pirincho, como lo bautizó la comadrona que asistió al parto, no tuvo prácticamente colegio y se crió en la más absoluta pobreza, por lo cual debió trabajar desde pequeño para ayudar al sostenimiento de la familia.

Por ello es mucho más valiosa su obra dentro del tango, y todas las aventuras que emprendió dentro del mismo, generalmente con resultado feliz. Pero, mejor que contarlo yo, es verlo adecuadamente en este documento que me cedió un gran tanguero, el amigo Ruben, como los otros anteriores de D'Arienzo y Di Sarli, y disfrutarlo junto con la música.

                                               


Pasarán un buen rato.


                                               Biografía de Francisco Canaro