martes, 11 de diciembre de 2018

Día Nacional del Tango

  
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BIEN MILONGA

    Era tan suave la armonía
    de aquella extraña melodía,
    que lleno de gozo sentía
    mi corazón soñar.
    Igual que en pos de una esperanza
    que al lograrla toda se alcanza,
    giraba loca en esa danza 
    que me enseñaba a amar.
                      Luis Roldán 


Martes, quedan pocos martes en este año 2018 que se nos va yendo entre tango y tango. Entre milongas y valsecitos. Al menos, a los que tenemos la suerte de ser milongueros y disfrutar de lo lindo, en cualquier pista del mundo que nos convoque. Yo los cito en BIEN MILONGA, la que funciona todos los martes en la Casa de Aragón-Madrid, desde las 21 a las 0 horas, con la música que selecciono con mucho mimo milonguero.

                                               
Pero, como precalentamiento, nos cae de perillas un tour por otras pistas del planeta donde hoy reina nuestro querido tango, que se ha ganado a tantos bailarines para sus filas. Por ejemplo, arranco en Varsovia, la capital polaca, donde están bailando María Inés Bogado y Roberto Zuccarino, el tango Café Domínguez, por la orquesta Baldonegro, al estilo de Ángel D'Agostino.


                                    
Me hago un saltito hasta Zuca-Italia- para ver a esa pareja que talla fuerte desde hace años en muchos lugares del mundo, pero que han fijado su residencia en Milán, donde regentan una hermosa milonga. Son el maestro  Miguel Ángel Zotto y Daiana Gúspero. Acá podemos verlos bailando el valsecito Pobre flor, por la orquesta de Alfredo De Angelis, cantando Carlos Dante y Julio Martel.


                                       
Y ahora a la cercana Bruselas, capital de Bélgica, donde están milongueando de lo lindo Los Totis (Chritian Márquez y Virginia Gómez). Se mandan al ruedo con la Milonga del ochenta y tres, por Juan D'Arienzo, su conjunto y la voz de Alberto Reynal.



¿Se te acerleró el cuore? No es para menos. Esta noche lo masajearemos con gusto en BIEN MILONGA.                                        

lunes, 10 de diciembre de 2018

Salgán: "Para encauzar mi fantasía"

 Mientras Salgán evoca las circunstancias anteriores a la constitución de su orquesta, se me asoma a la memoria, también, algo que me dijo Carlitos García, que estuvo con Firpo y con Martínez-Ledesma más o menos en las mismas épocas que Horacio, su amigo de  toda la vida.
-En aquel tiempo -recuerda Carlitos- nos fascinaba la música brasileña y nos pasábamos tocando y jugando con choros y sambas.

   -Ahora, Horacio: ¿cuál fue el motivo que lo empujó a formar su conjunto de tango en el 44?
   -Una necesidad imperiosa de manifestar lo que sentía. Vea: en ese entonces actuaban muchas orquestas típicas. Pero ninguna expresaba el Tango como a mí me gustaba. Es posible que parte de esa diferenciación de sensibilidades tenga este origen: dos o tres generaciones familiares atrás, probablemente mis bisabuelos, fueron negros. Acaso de ahí procede mi manera de sentir y de tocar las síncopas, por ejemplo.

                     
                    
   -Entendido. Pero, ¿cuáles fueron los incentivos de su estilo?
   -Ahora verá. El principal, creo, radicó en una obsesión, hacer Tango; quiero decir que lo que  yo tocara fuera Tango, que tuviera los valores esenciales de temperamento de de forma que definen al Tango.

   -¿Por qué?
   - Por una razón muy simple. resulta que le escribía los acompañamientos a Carmen Duval, que en ese tiempo era mi primera esposa. ¿Y qué pasaba? que me decían: Eso no es Tango.
   -¿Tenían razón?
   -Tenían. Yo me expresaba en un Tango sin ritmo. Fíjese qué cosa. Me dominaba una profunda tendencia a fantasear. Era un fantaseador de la música.

Horacio Salgán, Carmen Duval, Juan Carlos Thorry, Lucas Demare, Eddie Kay
                   
   -Cuando concibió su orquesta; digo, en el momento en que empezó a plasmarla, en el corazón, en la imaginación, en la cabeza, ¿qué hizo de esa fantasía?
   -Lo que tenía que hacer: luchar obstinadamente contra ella. O mejor, disciplinarla en una obstinada búsqueda de las fuentes esenciales del Tango. Quería, necesitaba encontrar un norte, un polo magnético para dar con una forma rítmica para canalizar mi fantasía.
   -Cómo lo consiguió?
   -Aunque parezca mentira, por la indeclinable voluntad de querer tocar ¡al modo tradicional! Por eso le he dicho que mi mayor incentivo fue una obsesión. La fantasía me alejaba del tango y mi obsesión era ¡meterme dentro del Tango! Con fidelidad fanática. Y observe qué curioso: mi estilo nace y cobra forma por un proceso exactamente inverso al de Piazzolla. Él plasma el suyo por la necesidad de salirse del Tango. Y yo, por el mío, por la fijación excluyente de quererme meter dentro del Tango.

                             
   -¿Cuáles fueron los primeros arreglos que escribió para su orquesta?
   -Fueron: Ojos negros de Greco; El Marne de  Arolas, Shusheta de Cobián.
   -¿Los mismos que fueron novedad absoluta y revolucionaria siete años después, cuando empezó a grabar en Victor?
   -Los mismos. Ni una nota más ni una nota menos.

(De un reportaje que le hiciera Horacio Ferrer)

sábado, 8 de diciembre de 2018

Contando tangos - Afiches

Me encanta este trabajo de Félix Taylor, un locutor de gran prestigo, que además canta y lo hace realmente bien, porque su interpretación, está atravesada por pulsiones tan variadas, como el relato y los versos y música de este hermoso tango de Atilio Stampone y Homero Expósito. Un tema donde cohabitan  acentos, voces y timbres, con relieve y atmósfera poética.

                                 
Félix Taylor en su trabajo habitual de locutor profesional

La voz tan bien trabajada y personal, de Félix Taylor, identifica a la señal pública de la Televisión Argentina. Además de estar presente en el Noticiero central y en la Edición Internacional. Incluso trabaja en radio y en numerosas publicidades y detalles artísticos para diferentes emisoras del país. Confiesa que mamó el tango desde pequeño, gracias a su padre que los escuchaba por radio o en el tocadiscos. No los entendía muy bien en su infancia, pero le dejaron un poso que ahora, en su madurez le da margen para interpretarlos.

 Son parte de nuestro ser emocional, y a este profesional le gusta entonarlos con su cálida voz, a la vez que toca muy bien la armónica. Actualmente se está presentando, en cafés-concert, acompañado de músicos de nivel y así va orillando un camino que le está granjeando muy buenos resultados artísticos. También desvela los inagotables significados y alegorías que inspiraron a los autores de tantos temas que siguen estando en el corazón de innumerables seguidores del tango.

                                 


Como al desgaire de lo cotidiano, Félíx Taylor ha dedidido crear para ello su espacio personal: Contando tangos. En el mismo hace desfilar diversos títulos conocidos y va buscando el detalle de la inspiración de sus autores. Cómo aquel fermento individual o común fue fraguando en un tema que nos estalla en la cabeza y el corazón.  Así avanza sobre el paisaje de la memoria y, de paso, hasta puede incluso servirle de apoyo este blog,  en algún tema determinado. Él lo explica así

-La intención es que vayamos descubriendo los orígenes de los tangos, claro que no de todos se conocen los motivos que generaron algunas creaciones maravillosas, sin embargo, esos tangos forman parte de los mitos, nuestros mitos argentinos, siempre tan trágicos y drámaticos como la vida misma, y que son reflejados, como no podía ser de otra manera, por el tango, esta expresion artísitica que nos hace vibrar el alma...!Espero que lo disfruten...!

Y arranca con el tango Afiches, de Stampone y Expósito, como queda dicho. 

Atenti!  Show

 Contando Tangos "Afiches".mp4














viernes, 7 de diciembre de 2018

Reportaje a Carlos Gavito

Gavito se hizo bailarín profesional. Fue boy en el Teatro Nacional cuatro años, trabajó con Nélida Roca, Susana Brunetti, “pero cuando no he tenido, trabajé de lavaplatos, en el extranjero, para darle de comer a mi hija recién nacida, y lo haría de nuevo porque vale la pena sacrificarse”.
-Usted tiene sus conceptos propios. ¿Cómo cree que hay que influenciar en los nuevos bailarines?
-Que piensen un poquito más dentro de ellos y no hacia afuera. No exteriorizar el sentimiento, que se exteriorice en forma natural.
-Están enseñando mal?
-Si, lo digo con todas mis palabras. Primero, porque la mayoría han cambiado su profesión de otra cosa para enseñar tango porque hoy día el tango es marketing. Hoy día yo digo, por favor, piensen que es patrimonio nuestro. Yo soy muy argentino y esto me enfurece. No tengo miedo de hablar y decir las cosas de frente. No se puede manosear nuestro patrimonio, ni venderlo tampoco. Y si se lo vendemos al extranjero, hagámoslo bien.



-¿Que sea el verdadero tango…?
-O es tango, o no es tango. Perdóneme la muchachada, los chicos jóvenes, pero no creo en los Narcotango, y los menciono porque tienen tanto valor musical que si se hubieran dedicado al tango sería divino porque habría una sucesión, pero así estamos perdiendo porque quieren inventar nombres nuevos cuando el tango no necesita. Dejalo como es, inventá otra cosa, no sé… mambo-rambo, qué sé yo…

-¿Y la evolución…?
-Sí, pero dentro del tango. Yo no bailo como El Cachafaz y Troilo no tocaba como Canaro, hubo una tremenda evolución. Y hasta Piazzolla dijo: “Yo toco música de buenos Aires”. ¿Por qué se empeñan en hacer música que no lleva el nombre de tango y darle un ritmo que no es el dos por cuatro? Ya no se escucha el dos por cuatro. Y pasa con el baile también.
¿Bailan o aprenden mal?
-Bailan bien, tienen mucha técnica, hacen ganchos acá, ganchos allá, una furia tremenda y de pronto porque viene un solo de violín él abraza y la besa a la chica. ¡Eso es una falsedad tremenda! No podés salir a las piñas y después darle besitos.
-Pero existen algunos buenos ejemplos…
Javier y Geraldine son un ejemplo en esta nueva época porque a pesar de su juventud, tienen adultez, que es madurez.
¿Chicho Frúmboli?
-Él está haciendo un tango que no es maduro para él. El maduró antes y cuando bailaba Pugliese me pareció sensacional por su improvisación, su creatividad es fabulosa, pero ahora… Es una fórmula nueva, que creó Gustavo Naveira, un gran bailarín y excelente coreógrafo, pero se fueron para un tango que no es del sentimiento sino del movimiento. Por eso yo no hago pasos, yo bailo sentimiento, me muevo libre, como un pájaro. No estoy atado a una memoria porque entonces soy una computadora.


Chicho Frúmboli y Juana Sepúlveda

-¿Y eso es lo que pasa con la mayoría de los bailarines?
-Sin querer se hacen computadoras. No digo que no hagamos movimientos, formas, pasos, pero hay que tratar de evitarlo al máximo para que no sea lo preponderante del baile sino lo que hay adentro.
El camino no es la faz coreográfica porque esto es memoria, es donde se congela la mente para ser nada más que el recuerdo del movimiento y no lo que encierra, que tiene que ser un sentimiento. Aquí es donde se escapan todos, donde se van por la tangente, donde pierden su propio valor. ¡No tengo ninguna duda de que Naveira y Chicho tienen sus valores y creatividad! ¡Ah, yo quisiera decirles “¡dormite y bailá”!... Como vos lo sentís, pero sin apartarte del tango. A ellos les quisiera decir: perdónenme muchachos, pero si es verdad que el tango es un sentimiento triste que bailamos, entonces quiere decir que es una emoción y no un movimiento. Analicen esto, piénsenlo, insúltenme, díganme lo que quieran, pero piénsenlo. Verán que no estoy tan equivocado. El mejor tango de ellos cuando bailan es cuando se nota que no es estudiado, no es impostado.
- Naveira me dijo los argentinos no saben lo que está pasando con el tango.
- Es verdad. No es un baile, posiblemente, de mayorías. No es un baile que se vuelva popular como era antes, cada vez se hace más elitista. ¿Por qué? Porque es difícil de bailarlo.
De “Forever Tango” siempre fui el menos aplaudido, pero yo terminaba de bailar y la gente se iba al baño a llorar. Ahora, ¿Qué preferís: sentir o explotar? El sentimentalismo se nota como una flojedad, pero bueno, si somos todos humanos. La cara de guapo la podemos hacer, pero adentro somos muy flojos. El sentimiento nos hace pedazos, nos podemos morir de tristeza. No de alegría.

-¿Cuál fue el momento más doloroso de su vida dentro de la milonga?
- Son muchos… Yo veo bailar mal y para mí es como una obscenidad. Una falta de respeto para los que amamos el tango. Y diferencio el tango de escenario al tango social.
- ¿Tuvo muchos amores en la milonga?
- Sí, muchísimos. A veces correspondido, a veces no correspondido. A veces es el metejón. A mí me conquistaba una mirada que puede ser una caricia. Soy casado dos veces con bailarinas.
- La milonga tiene sus propios códigos y romances...
- Yo diría que si uno se quiere enamorar y casar no tiene que ir a la milonga. Y si se es casado, tiene que tener mucho cuidado de no romper la pareja porque la milonga trae nuevas emociones, muchas sensaciones, uno se da cuenta de que no está tan viejo, o vieja, o genera el entusiasmo de encontrar la persona y decirse: ¿cómo puede ser que perdí tantos años de mi vida y no la encontré? Y ahí es peligroso. Es un juego, y no debe ser juego. Debe ser un sentimiento. Lo lindo es ir con la esposa de uno, abrazarla y hacer de cuenta que empezamos la relación hoy. Eso es el abrazo. El abrazo es lo que le falta a la sociedad.
- Ahora, ¿está casado?
- No, separado. Tengo una hija, Eva Carolina, de 17 años, que nació en Inglaterra y ahora vive en Escocia con la madre, Helen Cambell, ella muy escocesa. Casi me casé con la pollerita, no me la quise poner (Sonríe).
- ¿Y su primera esposa?
- Mirta, diecisiete años casados, dimos la vuelta al mundo bailando, tres o cuatro veces.

                                      
- Antes me habló de la química de las parejas… Eso es un misterio.
- Cambiar una pareja es cambiar una forma de vivir y de ser. Cada vez que cambiás una pareja, cambia tu personalidad. Al margen de que se gusten, de que sea una relación de baile. Una evidencia fue la pareja Margot Fonteyn y Nureyev: los veías en el escenario y era el amor vestido de danza. Con Mirta, yo tenía la velocidad, la fuerza y la juventud, el entusiasmo, el sacrificio que no me costaba. Después, vino mi segunda pareja, Helen - bailarina del Royal Ballet -, fue la seriedad, el profesionalismo. Me costó lágrimas enseñarle porque rehusaba mi estilo improvisado... Después, Marcelita (Durán) fue una química “boom”, inmediata. La conocí cuando yo tenía una milonga en Londres y ella vino con Forever Tango. Durante siete años dimos la vuelta al mundo. Esa pareja representó la ambición de algo que uno busca en la vida y lo encuentra sin necesidad de que eso llegue a ser porque nunca tuvo la intención de ser otra cosa más que el baile. El baile tuvo mucho más fuerza que la relación personal.
- ¿Y María (Plazaola)?
- Hace tres años que empecé a bailar con María. Es muy joven para mí, así que tuve que darle otro aspecto y otro carácter a mi baile, y ahí cambió de la sensualidad y lo apasionado que era con Marcela a la ingenuidad y la pureza que es con María. El abrazo es diferente, la mirada. Es una hermosa mujer, pero veo que puede ser mi hija. Hay un afecto diferente, es la caricia con la parte externa de la mano. (Hace un gesto con su mano).
- ¿Por qué existe tanta divergencia entre los bailarines?
- Porque todos quieren ser primeros, ninguno se conforma con ser tercero o cuarto. Y las cosas tienen que venir cuando se merecen, si no, estás falsamente ocupando un puesto que no te corresponde. Cuando ponen Gavito, número uno, a mí me da vergüenza porque yo no compito. Ni soy competidor de nadie. Yo soy Gavito, nada más.

- ¿Cuál es su mayor preocupación como docente?
- Ahora no estoy enseñando pasos, estoy enseñando a no chocar en la milonga. ¡Hacé lo que quieras, pero no choques, por favor! Porque se hace desagradable ir a bailar. Y cada día va a pasar peor, a no ser que los maestros nos pongamos críticos y no enseñar pasos que no pueden hacer en la milonga. Dejen los ganchos y las patadas para el escenario. Uno va a la milonga para disfrutar y no a sufrir. Hay chicas que te hacen sufrir porque bailan solas. No escuchan ni la marca, Y el abrazo es el tango, los pies el vocabulario.
-Me imagino que sus problemas de salud habrán influenciado mucho en su vida. ¿Quiere hablar del tema?
- Lo podés poner porque no me asusta. Son consecuencias de la vida, unos tienen mal de muelas, otros de reuma, y bueno, yo tengo cáncer. Uno me lo extirparon del cerebro, ya pasó, y el otro lo tengo en un pulmón. Me cuesta un poquitito ahora, y no puedo bailar milonga porque me agito mucho. Pero mirá a Rufino, con un pulmón, era el mejor cantante de tangos. ¡Todo se puede!.. Mis sentimientos son mucho más fuertes que saber que tengo una enfermedad terminal. Mirá, tengo 62 años y te voy a decir dos palabras: ¡Gracias a la muerte que me dejó vivir tanto!

Silvia Rojas (Año 2004)

lunes, 3 de diciembre de 2018

BIEN MILONGA

        Al cantar
        quisiera yo pintar
        tu figura tan risueña
        mujer porteña.
        Y decir
        a quien me quiera oír,
        al son de esta milonguita:
        Ella es así.

             Manuel Carretero


Martes 4 de diciembre. Bien milonga abre sus puertas a los bailarines que disfrutan moviéndose al compás de un tango, un valsecito o una milonga. Como siempre en el coqueto salón de la Casa de aragón (Pza. República Argentina nº 6-Madrid). Desde las 21 a las 0 horas gastamos suela, con aquellas grabaciones que siguen alimentando el alma milonguera, seleccionadas por el administrador de este blog.

                             

Y vuelvo al yiro de los martedi por esas pistas en que el tango pisa fuerte y no sabe de banderas ni religiones. Por ejemplo, me planto en Finlandia, país donde el gotán argentino ha desplazado al finlandés. ¿Qué te parece?. Allí Diego El Pájaro Remer y Natalia Crisstóbal Rivé, bailan el tango Oigo tu voz, por la orquesta de Ricardo Tanturi, cantando Enrique Campos.

                       

 De ahí a Budapest, que me tira mucho desde aquel valsecito que escuchaba de pibe: Amor en Budapest, precisamente. Pero en este caso, Sebastián Arce y Mariana Montes, se lanzan con otro valsecito: Ilusión azul por la orquesta de Alfredo De Angelis, cantando Carlos Dante.

                                         
Y el salto a Nueva York, que allá también el tango se ha ido haciendo capo de las pistas de baile. Máxime si lo bailan parejas como las de Gabriél Missé y Guillermina Quiroga, que dan cátedra en el Shall We Tango NYC, con esta milonga: Reliquias porteñas, por el conjunto de Francisco Canaro.

                                      
                                         
¿Qué me diciembre? Nosotros esta noche también haremos cositas en Bien Milonga.

sábado, 1 de diciembre de 2018

Treinta años de recuerdos alrededor de un Globo


                                   

Los arqueólogos se empeñan en hacer la cuenta exacta de las ciudades superpuestas a lo largo de sucesivas civilizaciones. Ayer, sentados en las butacas de “Huracán”, sin querer, hacíamos nuestra arqueología sentimental, superponiendo en el recuerdo las distintas canchas del club del Parque de los Patricios, que nació bajo el símbolo de aquel globo ausente –que llorará todo Buenos Aires- y que tuvo como presidente honorario a Jorge Newbery, el príncipe de los deportes argentinos, aquel de la sonrisa triste y la muerte gloriosa.

Es que habían pasado muchos años sobre nuestras vidas. Ya no estamos con “Tuco”, el extraño vagabundo del conventillo de la calle Garay, mirando “medio partido” desde las montañitas de Chiclana. Ya no corría sobre la líneas lateral de la cancha el “Ruso Chavin·, con el pañuelo colgando del bolsillo trasero de su largo pantalón azul.
Y el “Negro Laguna”, mañero y limpio al mismo tiempo, y “Ginebra”, el ídolo de la calle Rioja, “Iriarte”, “Basaldene”, “Carabelli”, “Marquez”, “Soulas” y “Martinez” (Pedrito Martinez) tampoco andaban sobre el pasto.

Onzari, Loizo y Negro en el viejo estadio de Huracán. año 1928
                       
Comprendimos que habían pasado muchos años sobre nosotros y sobre los demás, y que, en su curso, el escenario y los actores se habían transformado. Claro, algo había quedado como antaño, y eran el corazón indomable de un “once” que empuja como si fuera el de siempre, y el globo simbólico que para jerarquizarse puede apelar a la tradición deportiva mezclada a la ciudad de 1910, que subía a las azoteas bajas para ver pasar sobre los molinos y las chimeneas los inflados aparatos de “Newbery y el Sargento Romero”.

También estaba sobre la cancha –otorgando con su presencia serena categoría de seguridad, el “Cachorro Alberti”. Porque hace mucho, cuando en lugar de las tribunas actuales apenas si existía una casilla de madera, ya jugaba un “Alberti”, que desde la misma línea lucia el arte del rechazo infalible y rotundo. Y también estarían sobre las tribunas, mezclados a la multitud, los muchachos de “Danel”, de “Metan”, de “Prudan”, de “Casacuberta”, de “Gallegos”, de “Cabot” –famosas cortadas del Sur- y sobre cuyas piedras sin tranvías se levantaron escuelas primarias de football ¡con pelotas de veinte!

El estadio lleno en el año 1930

Estaban allí. Yo los he visto otra vez como hace muchos años, inflando el globito con todos los pulmones y festejando la victoria con las gorras al aire y ocupando orgullosos las gradas de cemento.
La historia de los barrios porteños esta escrita, sin duda alguna, en los libros de acta de los clubes de barrio. Huracán es casi la historia misma del Parque de los Patricios. Alrededor de su nombre Pampero, giran los recuerdos del barrio sur. Al globo rojo sobre campo blanco –heráldica suburbana- están adheridas las cosas del barrio, y los cafetines del barrio, y los baldíos del barrio…con melancólicas suturas.

¿Es que el Café Benigno, desde cuyo palco molía tangos el bandoneón de “Arturo la Vieja”, y en cuya pizarra de billar se colocaba el resultado de los partidos de primera cuando no había radio ni sextas ediciones… no formaba parte de la historia de Huracán…?                                                           
El Café Benigno de la calle Rioja entre la Avenida Caseros y Rondeau

¿Es que el Colegio Luppi, aquel que fundara Colombo Leoni, y en cuyos recreos del lunes se comentaban los goles y las jugadas del domingo… no era un vivero de jugadores y simpatizantes de Huracán…?

¿Es que el “Cine Ruso” – “El del Capuchino” – y “La Esclava” y “El Americano” y “La Tipográfica”, no estaban ligados a los mismos recuerdos…? ¡Sì…!

Todos esos lugares y la “Quinta de Pancho Moreno”, y cada una de las esquinas del Parque, están estampados en las paginas del club, que de tan modesto recibiera el mote de “Mate Cocido”, pues en lugar del te habitual obsequiaba con la criolla infusión a sus rivales, y que hoy, al correr de los años, es dueño de una sede lujosa y del primer estadio sudamericano.

Muchos de estos nombres y de estas evocaciones resultarán guarismos extraños a los ojos de los hinchas de hoy, pero todos ellos, probablemente harán llorar de emoción a los que aún quedan de aquellas primitivas jornadas. Que me perdonen los nuevos y que me acompañen en la evocación los de entonces. He escrito estas líneas para que la lean “Mario Luppi”, “Malerva”, “Ginebra”, “Banchero”, “Pepe Barreiro”, “Bivernat”, “Cantón”, “Armando”, “Bergantito”, “Duran”, “Sabelli”, “Ader”, “Tamangotes Rabanal”, y todos los que entonces parecían muchos en la tribuna de Chiclana y que hoy son tan pocos sobre las gradas del circo de cemento.

HOMERO MANZI

(*) Este texto fue publicado en el diario “Critica” del 8 de septiembre de 1947 un día después de la inauguración del estadio que seria el Tomas A. Ducó. Entre sus evocaciones el poeta fundamental de Buenos Aires rescata –en su recuerdo- a los jugadores del equipo de 1917 a los que admiró teniendo sólo diez años, mientras crecía su amor por el Globo, el barrio y su gente.

El Mortero del Globito - Típica Victor - Alberto Gómez