miércoles, 27 de junio de 2012

Responso

 Sí, Aníbal Troilo había invitado a casa a los amigos a jugar al bacará, pero era como si él  no estuviese.

Y el trago de licor que invita a recordar...

El 3 de mayo de 1951 moría Homero Manzi, su gran amigo, con quien habían compuestos tangos hímnicos.
Y su cabeza estaba con el Barbeta. Compartiendo una mesa, una charleta, un trago.

Ya nunca me verás como me vieras... 


Dejó la reunión, se fue a su habitación, abrió la jaula y se puso a viajar con su amigo-hermano.


...y su nombre flotando en el adiós...


Parecía como si esa música que estaba gatillando, se la dictara alguien.


















      


...desde el recuerdo te vuelvo a ver...


Lo veía ahí cerca, despidiéndose. Y escribía lo que el fueye le decía, poseído.


El alba no perdona no tiene corazón...

Era como un responso íntimo. Si Homero tenía apenas cuarenta y cuatro años...


...y el fraternal amigo que se hundió... 

Lo tenía a su lado, como cuando componían juntos.

Y esas ganas tremendas de llorar...

Y cayeron unos lagrimones sobre el fueye cuando escribió el final, chamuyándole al instrumento.

Si el alma está en orsay, ché bandoneón...



Le salió eso, un Responso.

Y quedó para siempre como la muestra musical de dolor más sublime, más intensa, más pura del Tango


No hay comentarios:

Publicar un comentario