martes, 19 de junio de 2012

Parque Patricios

Hoy estoy con el cuore in ritornello hacia el barrio donde me crié. Donde mastiqué tantos códigos que siguen rigiendo mi andar por la vida.

Donde aprendí, entre tantos otras cosas a reservar la confidencia, a aguantar los cimbronazos, a pelear cuando no había más remedio, a conocer las primeras caricias e impericias del amor...

Y a valorar la amistad por sobre los vaivenes de la vida. A disfrutar las serenatas, los fueyes y las violas del barrio. ¡Y a bailar el tango!

Por todo eso, nada menos, estoy siempre volviendo, que diría el gordo Pichuco.

Infinidad de próceres del tango vivieron en Parque Patricios. Y para algunos historiadores, en este barrio nació el tango.
                                                                                                   

                                              
















Yo los recuerdo a ellos y a la querida barra,  en este poema, que dediqué a mi inolvidable barrio porteño.

DEL PARQUE
                                                                                               “Te fundo en la noche larga,
                                                                                               de trampas, sueños y yeites”.
                                                                                                          Juan Carlos La Madrid
 Fui de Parque Patricios, atalaya del tango,
donde hicieron estela Firpo, Manzi, Centeya,
José Rial y Barbieri, Angel Vargas, Discépolo,
y que fui abandonando, persiguiendo una estrella.

Con esto dejo claro qué bondi me retorna
hacia aquel piberío de mi infancia quemera,
rastreando el sur perdido de los versos de Homero,
como el rumbo certero de mi vieja gomera.

Hogañas madrugadas, recaladas de antaño,
germinadas en fintas, corridas y hamacadas,
porque aunque el destino diseñara destierros,
el tango, ese suncho, dejó un feite en mi alma.

Gastada geografía de profundos zaguanes,
paredes castigadas por soles oxidados,
que conservan vestigios de mis calcomanías
sobre filias y fobias, aventuras y amores.

Estoy siempre volviendo a Caseros y Luna,
a ese feca, confesionario de amores y de pecas, 
aunque acuse la mesa un menos diez chinchonero
por la cruel borratina en la barra lontana.

Me lubriqué en tangos viejos paridos en Corrales:
La piba Milonguita de la calle Chiclana,
El amanecer de Firpo urdido en un tranvía,
la cortada de Arena cantada por Centeya.

El Parque es ese rioba que me sigue esperando
cansao de que me estrole en refalosas cucañas
y mis borrosas hazañas sean sólo ceniza,
como aquel primer pucho que aplasté en la vereda.

                                                              jmo 


Y de paso, nos recreamos con Angelito Vargas, gran patricio, recordando al barrio con la orquesta de Ángel D'Agostino en el tango de Víctor Lucero y Carlos Felice: Yo soy de Parque Patricios.

El violinista Gerónimo Bongioni y su cuarteto, nos destapa a la Guardia vieja en: Viejo Parque Patricios, de Santos Bazilotti y Antonio Macchia (muchachos del barrio)

Y por otro patricio: Francisco Lomuto, con la voz de Fernando Díaz, la milonga: Parque Patricios de  Antonio Radicci y Francisco Laino.

Yo soy de Parque Patricios

Viejo Parque Patricios

Parque Patricios












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