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sábado, 20 de mayo de 2017

Chiqué

                                                                           Un sábado más, un sábado más
                                                                           sobre Buenos Aires, un sábado más.

Así como lo describía Chico Navarro en la capital porteña, sucede en Madrid y en tantos puntos del orbe con las milongas sabatinas que entibian las noches y madrugadas a puro tango, milonga y valsecito. En Chiqué también te reservamos ese espacio lúdico donde podés tomar clases -previa anotación-, a partir de las 20 horas del sábado, y milonguear tupido desde las 21 hasta las 0.30 hs.

La Casa de Aragón de Madrid, nos permite danzar en su salón, con hermoso piso de madera, espejos y música expresamente bien milonga. Además ofrece su elegante restaurante, la terraza que da a la Fuente de los delfines, en la Plaza República Argentina; el bar y sus instalaciones. La completa, que dirían en Buenos Aires, disfrutando de un sábado más a pura milonga. Por eso te invitamos a que compartas este espacio con todas las excelencias que te ofrece.

                                   


Para ayudarte a despuntar tu bagaje milonguero, no hay nada mejor que llevarte a pasear por distintos escenarios con el fin de que admires la fuerza expresiva de algunas parejas, el vendaval prodigioso de sus exhibiciones, estilos sugerentes, originalidad con tensión y chispa, sumada a la brillantez rítmica con que acometen la interpretación de lo que les va sugiriendo la música de la orquesta.

Arranco con los argentinos Alejandro Berón y Verónica Vázquez. Se lucen en unos salones del barrio de  Plantage -Amsterdam- Holanda, bailando el valsecito Temo, por la Orquesta Típica Victor, cantando Mario Corrales (que luego se llamaría artísticamente Mario Pomar).

                               

Continúo con una pareja rusa que se mueve de maravillas en la pista de baile. Son Dmitry Vasin y Ester Omerova, en el Showcase de Tango argentino. Y lo hacen bailando A Evaristo Carriego, en la versión de la orquesta Luis Bravo Forever Tango.

                                

Y para cerrar este abanico de muestras artísticas sobre el tango bailado, te dejo con la miel en la boca. porque vas a disfrutar con las travesuras de Sebastián Arce y Mariana Montes (¡Qué pedazo de pareja!). Es de hace unos años pero tiene una frescura total. Mirá cómo se lo pasan bailando la milonga De mis tiempos, por la orquesta de Francisco Canaro. ¡Una pasada!...

                                       


¿Que me contursi? Si no te agarró el embale, es porque andás algo hipotenso. Seguí viéndolos un rato y después me batís la justa...

viernes, 19 de mayo de 2017

Abel Córdoba


    -Yo tuve la suerte de incorporarme a la orquesta de Osvaldo Pugliese cuando la misma estaba atravesando unos de sus mejores momentos. Estaba integrada por el tano Ruggiero, Penón, Lavallén y Plaza en bandoneones. En los violines estaban Cacho Herrero, Balcarce y el uruguayo Julio Carrasco. En la viola, Norberto Bernasconi y Quique Lannó, en el bajo Alcides Rossi y, por supuesto, Osvaldo en el piano. Y yo vine a la orquesta. Debuté el 10 de Octubre de 1964 traído de la mano del negro Luis Mela, el recitador en la orquesta que me había escuchado cantar en mi ciudad, en San Francisco, en una confitería de aquel pueblo.

                              


   Me dijo: "Pibe, tenés que bajar a Buenos Aires porque sería importante que te escuchen los muchachos de la orquesta, que están realizando un certamen para tratar de incorporar una voz joven", porque yo también fuí joven. Entonces viajé a la Capital y tuve la suerte de llegar a una final donde participaron dos muchachos de aquí, uno de Rosario y el cuarto era yo. Así que dimos todos la prueba en la sala de Callao 11, que Don Osvaldo y los muchachos escucharon con suma atención a todos los postulantes que estábamos. En ese último día sale el negro Mela a los minutos de realizar la acostumbrada conferencia donde se votaba y dice: "Por unanimidad ha quedado elegido el cantor de Córdoba". No reaccionaba que el único que venía de esa provincia era yo, así que tuve la enorme satisfacción de integrarme a la orquesta. 

El siguiente sábado debuté en la misma y fué una emoción impresionante. Tenía que suplir a Alfredo Belusi, que no iba a ausentarse de la orquesta, íbamos a estar los tres, Maciel, que estaba en esa época, Belusi y yo, pero como me incorporaron a mí, Alfredo se "tomó el raje" volviendo con la orquesta de José Basso con la que ya había estado unos años atrás, así que desde esa época quedé incorporado a esa gran orquesta de tanta jerarquía, que fue la de Don Osvaldo, hasta los últimos días (1995). 
                                 


Tuve la suerte, al poco tiempo de haber debutado, de hacer una presentación de dos meses, una temporada hermosa en el teatro Maipo, que todavía era un teatro de revistas importante, donde estaban Tita Merello, Marrone, Dorita Burgos, las hermanas Ponce, Maruja Montes, Alfredo Barbieri... todas importantes figuras de aquella época. Dos meses después tuve la enorme satisfacción de hacer una gira por Japón, lugar al que fuimos por sesenta días y la gira duró cinco meses, así que nos fue muy bien. Bueno, esto es como realizar el sueño del pibe, en esa época era como jugar en la primera de River o Boca. 

El primer tema que grabé con la orquesta fué el hermoso tango de Oscar Zito Fresedo y Márquez, Enamorado estoy. Yo no lo cantaba, pero como era un tema melódico y me querían encarrilar por esa línea me lo hicieron grabar. A lo mejor, algo que no todos saben, es que en esa grabación no estuvo Don Osvaldo en el teclado y la parte de piano la realizó Armando Cupo, porque Osvaldo tenía la mano lastimada por una caída que había tenido. Así que grabamos un doble. Ese mismo día grabó Maciel -no recuerdo que tema (*)- y también los instrumentales La cabrera y Charamusca

                                
Con la orquesta de Pugliese en RE FA SI de Mar del Plata y otros artistas.1971

Inmediatamente después grabé un tema de Javier Mazzea, Como aprender a quererte. Después vendría Whisky, el tango con el cual rendí la prueba y que todavía me piden. Yo no tuve caballito de batalla. El tango estaba medio de capa caída, cuando yo entré ya estaba la nueva ola. Anteriormente a mi llegada, los cantores estaban cinco o seis años con las orquestas, se hacían su nombre y se desvinculaban para encaminarse como solistas, porque era más conveniente. Yo no tuve esa oportunidad, siempre me quedé en la orquesta, no había muchas alternativas, además estaba muy cómodo. 

También me piden los tangos Después, Callejera, Bien de abajo... Si yo tuviera oportunidad de grabar, haría este último tema, es un tango que me gusta mucho y tiene una letra (Héctor Negro) importantísima y una música (Arturo Penón) excelente. Cuando vine a Buenos Aires me fui a vivir a una cueva de un amigo del negro Mela, ahí en la calle Cerrito, donde ahora por la modificaciones urbanas está la avenida 9 de Julio. Estuve allí hasta que me gané los primeros mangos y me mudé al Hotel Casino que quedaba en Carlos Pellegrini y Santa Fe y fíjense ustedes que al poquito tiempo que yo había ido a vivir a ese hotel aparecieron cinco zaparrastrosos que venían de Rosario, que eran Los Gatos, la agrupación de Lito Nebbia. 

                           
Abel Córdoba, Adrián Guida y Osvaldo Pugliese
  
 
La semana antes de debutar me invitaron a presenciar una actuación de la orquesta. En el micro iban Gloria y Eduardo y el maestro de ceremonias, que era Julio Jorge Nelson. Entonces yo estaba por ahí cerca en el ómnibus y el tano Ruggiero le dice a Julio: "Mirá, este pibe va a debutar el sábado que viene pero no sabemos como llamarlo". Julio Jorge se da vuelta y me dice: "¿Cómo te llamás?. Yo le respondí: Abelardo González. Entonces me preguntó de dónde venía y yo le respondí que de Córdoba. Yo nací en Caballito, pero a los cuarenta días me piantaron para Córdoba, así que por adopción soy sanfrancisqueño. Julio espontáneamente dijo: Abel Córdoba, a los muchachos le gustó y quedó así".


Y vale la pena volver a escuchar aquel tango con el que ganó la prueba para estar durante 31 años, como cantor de la orquesta de Osvaldo Pugliese. Se trata de Whisky, de Héctor Marcó, que grabó con la orquesta en septiembre de 1965.

Whisky - Osvaldo Pugliese-Abel Córdoba


(*) El tango grabado en esa oportunidad por Jorge Maciel fué "Decime, Dios, ¿dónde estás?".

Nota: Este texto pertenece al Seminario Tango y Sociedad "Un siglo con Osvaldo Pugliese, ética y estética", que el Foro Argentino de Cultura Urbana desarrolló en la bodega del Café Tortoni de Buenos Aires entre el 3 de Agosto y el 23 de Noviembre de 2004.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Leo Lipesker

Se llamaba León Lipezker, era hijo de un matimonio ruso de Odessa que llegó a Rosario, Argentina, escapando de las penurias europeas del momento y donde tendrían seis descendientes, de los cuales cuatro se dedicaron con éxito a la música: Félix, León (que le quitaría artísticamente la ene final a su apellido). Santos y Freddy. Los dos últimos se deicaron preferentemente al jazz, aunque el popular Santos Lipesker, tocara el bandoneón, escribiera algunos tangos, militara en orquestas y grabara también esta música.

Leo estudió el violín, bandoneón, saxofón y clarinete y siguió los pasos de su hermano Félix, bandoneonista,  que se enrolaría tempranamente en la orquesta de Julio De Caro. Con 13 años, Leo  ya estaba instalado en Buenos Aires y sería primer violín en la orquesta de Pedro Maffia, e incluso participaría de la gira que hizo la misma por Chile en 1935, y en la que también formaba su hermano Santos, tocando el bandoneón y el clarinete.

                                       


De allí saltaría a la formación de Miguel Caló, que ya palpitaba los futuros éxitos de su orquesta de las estrellas, y luego de las actuaciones con un trío en el exterior, se enrolaría en la orquesta de su hermano, Roberto Caló. En la misma lo ví varias veces cuando estaban en la confitería Nobel, donde yo acudía a bailar. Y se lucía Leo Lipesker en los solos de violín que le marcaba el pintón director.

Siempre supo aunar las aspiraciones artísticas con las comerciales. En 1959, formó el cuarteto Los notables del tango, con Leopoldo Federico, Omar Murtagh, y Manuel Flores (lo reemplazaría Osvaldo Berlingieri)  y daría un gran salto de calidad al conformar el Primer Cuarteto de Cámara del tango. Para ello alistó a Hugo Baralis como segundo violín, Mario Lalli en viola  y José Bragato en violoncello. Leo era el primer violín y los arreglos se los encargó a Pascual Mamone.

                                              

Tuvieron  notables audiciones, grabaron en los ellos Odeón y Microfón, temas como Recuerdo, Lo que vendrá, La cumparsita, Loca bohemia, Todo corazón, La bordona y Sueño azul, entre otros. Luego formaría su propia orquesta, acompañaría a Roberto Rufino, formó un Sexteto con Osvaldo Requena y comenzaría a despachar éxitos como compositor, aprovechando su unión con Alejandro Romay en "Grandes valores del tango", que salía por radio Libertad. Entre sus trabajos, registró un CD con temas de Mariano Mores, utilizando el respaldo de éste, y como directivo de un sello lanzó un larga duración con voces jóvenes del tango.

                                   


En la ristra de composiciones que fue cosechando se mezclaron piezas de distintos géneros populares. Entre los tangos que firmaba con el seudónimo de Riel, se destacaron El último guapo y Sueño malevo (con Abel Aznar), La porteñita, Puede ser que no te rías y Milonga de cien esquinas, con Reinaldo Yiso, Todo es amor, con Alejandro Romay, Eslava con Pascual Mamone, Una historia más , con Raúl Hormaza y José Basso,  o Tuyo es mi corazón, con Héctor Stamponi. Su alianza con Romay y su perfil profesional en la Editorial Julio Korn, le permitieron la difusión y popularidad de estos temas, que seguramente no merecieron tal éxito, en su mayoría. Pero, en su faceta de músico, no se le pueden negar las virtudes que atesoró y que demostró en los distintos trabajos que desarrolló.

Podemos apreciarlo en dos temas. Con el Cuarteto de cámara del tango en La cumparsita. Y con su orquesta, en los temas instrumentales de Mariano Mores, Cada vez que vez que me recuerdes y Cristal, en un mismo registro.

Cuarteto de cámara - La cumparsita

Leo Lipesker Orquesta_Cada vez que me recuerdes-Cristal

martes, 16 de mayo de 2017

Bien milonga

                    ¿Quien fue el raro bicho   
                     que te ha dicho, che pebete,
                     que pasó el tiempo del firulete?

                 


Sí, hoy tendremos una nochecita ideal para firuletear en Bien milonga, desde las 21 hasta las 24 hs., en la Casa de Aragón, de Madrid, situada en la Plaza de la República Argentina nº 6.  El tiempo ayuda, se afloja la vestimenta, las gambusas están bien lubricadas porque el tiempo asoleado invita a estirarlas, corriendo, o en tranquilas caminatas por estos parques floridos. Y la música termina de encendernos el ánimo para milonguear duro y parejo.

Crear y consolidar un ambiente milonguero y entrañable no es tarea fácil y en Bien milonga lo tenemos curtido y armado con los milongueros que nos visitan a diario, en este cuarto año de nuestra andadura. Los elementos que nos han hecho perdurar en el colectivo, están a la vista: una buena pista de madera lustrada, música bien milonga, la atención y los buenos bailarines de ambos sexos, claro.

                                     



Y para ir preparando el cuerpo con vistas a questa bella notte, los invito a repasar algunos momentos firuleteros de esas parejas de fuste que acuden a festivales y lucen su arte en exhibiciones muy aplaudidas y comentadas por los espectadores de las mismas.

En este trance, me planto en Malmöe, en el sur de Suecia. Allí veo a Daniel Carlsson bailando con Sigrid Delicatessen van Tilbeurgh en el Festivalito de tango de dicha ciudad. Y lo hacen al compás de Muchacha, el tango que grabara la orquesta de Héctor Varela, cantando Argentino Ledesma.




Vos ya conocés mis gustos y los bailarines que me piaccen por su forma de interpretar, de moverse en el encerado, de tener ese touch que los distingue, sin caer en mamarrachos que los despinten. Bueno, tá bien, por eso insisto con esta muchacha Sigrid, a la que le diría, como González Castillo:
-Francesita / que trajiste pizpireta,/  sentimental y coqueta/ la poesía del quartier...". Ya sabés que el quartier, es el barrio, en español.
Ahora la Griseta de marras está bailando con Murat Erdemsel y sigue subiendo escalones de popularidad. Entre ambos se lucen bailando en la Galería Ideal de Viena, Austria, el tango Uno, por la orquesta de Aníbal Troilo, cantando Alberto Marino.
                                         




Y para terminar con lujitos recurro siempre a nuestros Sebastián Arce y Mariana Montes que la saben lunga y te dejan con ganas de correr a la pista, después de verlos en acción. En este caso están en Amberes, Bélgica y entre otras cosas se mandan la milonguita Todos te quieren, por Ángel D'Agostino y su orquesta milonguera. Junalos...

                                       


Vos, dejá nomás, que algún chabón
chamuye al cuete y sacudile tu firulete,
este arabesco que en el alma
la milonga nos bordó...
Es el compás criollo y se acabó.  







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lunes, 15 de mayo de 2017

Argentina, patria del bandoneón

   El Bandoneón llegó a Buenos Aires en el bagayo de un inmigrante alemán, quién jamás pudo suponer que con él traía el instrumento que andaba buscando la emoción porteña para poder desparramarse por el mundo. Y así fue que una noche, allá por el 1900, cuando todavía los muchachos se recostaban en las paredes de las esquinas para que no se derrumbaran y se ataban el pescuezo con un pañuelo para que no se les cayera la cabeza al escupir fuerte por el colmillo,

   El alemancito se sentó en el patio de su conventillo, para llorar en manga de camisa, sobre las notas largas de su "Bandoneón", un dramita de inmigración, de ausencia y de distancia. Y sin quererlo, las notas litúrgicas de su fueye, desangradas en la desolación de los patios porteños, repercutieron en el corazón de las costureritas sentimentales y temblaron en los dedos ligeros de las barras, como si hubieran nacido para repicar compadronamente sobre el doble teclado de aquel lindo aparato.
Dicen que un día, Domingo Faustino Sarmiento trajo de Italia una yunta de pajaritos grises, y al poco tiempo Buenos Aires era una jaula de gorriones. Asi también un día el arrabal se pobló de bandoneones.                                               

   Buenos Aires se le entregó, a condición de que primero, se le entregara el "bandoneón". Y así fue que empezó a rezongar como si llevara adentro el alma atormentada de un garabito. Y se emocionó en la noche de las cortadas, como si hubiera nacido a la luz de un farol, y compadreó en el alarde de una serpentina, como si en él chiflaran los gorjeos de las patotas. Y entonces, ya no fué más bandoneón. En el registro civil de los almacenes, lo bautizaron mandoneón, y para ser más chorro y más porteño, le acomodaron un mote de prontuario; "alias", Fueye.

Homero Manzi
   
    Y en los barrios de Buenos Aires, aparecieron las manos que habrían de estirarlo como nadie. Vicente Greco, Pacho, el ruso Antonio, Pepín, Santa Cruz, Chiappe y el pibe de oro, ese pibe que a los doce años con un par de brazos que apenas podían abrazarlo, sacó al fueye sonidos secretos, dulzuras desconocidas, armonías inéditas: Pedro Maffia. Luego vendrán otros, y luego también serán superados,para nuestro bien.

   El bandoneón es un alma que tomó forma de gusano a fuerza de arrastrarse detrás de un amor imposible. Cuando estaba por morirse de pena en una esquina olvidada del mundo, las caricias de las manos criollas, lo ayudaron a sufrir su congoja. Al hambre de su pena solitaria, el tango le entregó el pan de una amistad derecha y compañera. El suburbio lo emborrachó en sus copas para hacerlo olvidar. Los compadritos lo llevaron a sus fiestas para ahuyentarle los recuerdos malos. Y Juan de Dios Filiberto, que tiene algo de fueye en su arrugada silueta, le compuso un himno de homenaje: "Quejas de Bandoneón"


   El bandoneón es un órgano de Iglesia con alma requintada, que siguiendo la estrella rea de su destino, se escapó de una catedral disfrazado de fueye, para poder ambular por la noche de la calle Corrientes. Por eso desde que él se entreveró en el tango, las milongas adquirieron una solemnidad religiosa, y por eso cuando sus hermanos recogen los sonidos y talla solo el bandoneón, la canción de los barrios parece un misal taura. Y por eso también, Pascual Contursi, poeta de suburbios, le rezó un Padre Nuestro: "Bandoneón Arrabalero".

Pedro Maffia
   
   Enrique Santos Discépolo, se ha ganado el título de inspector honorario de las emociones de Buenos Aires. Envuelto en un mínimun de materia, recorrió las calles o se sentó a tomar un café, dispuesto a requisar cuanta emoción circulara sin patente.

   Nervioso, flaco, afiebrado, pura nariz y talento, de pronto ha encontrado algo que buscaba; una canción, un grito, un gesto; se lo pone debajo del brazo y en su casa lo hace bailar sobre el piano, para inspirar las teclas. Es el drama que un borracho olvidó sobre una mesa o un lío que descubrió por la rendija de una persiana. Una noche oscura, al cruzar una calle del suburbio, Discépolo tropezó con el alma del bandoneón que se había escapado de la caja; entonces hizo un tango: "Alma de Bandoneón".


    Pedro Maffia, inició su vida en el piano. Pero aquel armatoste era demasiado grande para la honda humildad de su espíritu. Sus dedos ligeritos resbalaban inútiles sobre la dentadura del teclado. Es que Maffia, necesitaba un instrumento más pequeño, para hacerlo llorar de emoción en el temblor de una caricia. Un instrumento que lo pudiera tener entre los brazos, para llevarlo más cerca del corazón. Tal vez por ello eligió el bandoneón. Y por ello también, cuando aún era un pibe, ya sabía pasearlo como nadie por los carcomidos tinglados de los cafés de Buenos Aires, entre el humo de la admiración. Ese instrumento se le adentró tanto en su cariño, que al ejecutarlo era como si estrujara un pedazo de su alma.

   Cuando un instrumento se ha moldeado de tal forma al perfil filosófico de una ciudad, solo cabe hacerlo nuestro definitivamente, para que en sus días futuros, pase de una mano a otra, como entrando en cada casa a hacerse amigo y maestro a la vez. Las esperanzas que se derramaron en él, dieron nacimiento a más hermanos.

                                           
Aníbal Troilo

   Quizás alguien piense que no encaja en el desequilibrio del modernismo, porque tiene cara de viejo y está vestido de negro, que es su manera de pasar desapercibido. Si algún día sus hermanos fueran a dejar de ver nacer nuevos bandoneones de las manos de sus creadores, un día se terminará de hacer, el último bandoneón. Lo demás va a ser historia, y cada uno de ellos, aferrándose a las manos de quienes lo acarician, pedirán que ésta patria que los cobijó, sepa que no puede repartirse en versos si no hay quién aprenda a darle vida en aires porteños.

Haceme dos cajas con punta en ochava,
que puestas de frente, aferren los pliegues
y encierren el aire para mi pulmón.
Que asomen mis teclas con mueca sonriente,
y que al apretarlas, un peine de bronce,
libere los flecos de mi propia voz.
Que un muchacho loco me aprenda en sus dedos
y que de sus manos nazca una emoción.
Y en mi frente negra, que se frunza el ceño
de la filigrana de un fileteador.
Que mi nacarada suerte peregrina,
sepa que las manos que mi fueye estira,
dejan por sentada mi ciudadanía,
en cada latido de mi corazón

   Si alguien inventó un día esa jaula de pájaros..! ¿Qué otra alma sensible podrá volver a adivinar sus secretos para envolverla en el fervor de aquel primer encuentro..?

                                                                   HOMERO MANZI

La historia, que debería ser nuestra historia, esa a la que se ajustan las descripciones de los vencedores, es la que nació en Alemania y se escribió en Argentina antes de 1900. Y los argentinos hemos vencido sobre el destino de un instrumento sentenciado a morirse de sueño. Y porque ya llegó al tinglado de los más famosos escenarios del mundo y es escuchado con respeto, se abre ante nosotros el verdadero dilema. Lo que antes era el tesoro de un país, hoy es la búsqueda desenfrenada del resto del mundo por conseguir los mejores exponentes de lo que nos dio ese sabor sentimental.

Y los bandoneones salen gota a gota del país, sin pasaje de regreso.

Cada día son menos los que nos quedan, cada día son menos los mejores instrumentos, que tendrían que ser nuestro mejor orgullo.

Cada vez que me entero que en el exterior se vende un bandoneón traído por un tanguero que quiere hacerse de unos pesos, se arruga dentro de mi pecho este pequeño fueye que nos dejó su apariencia de juguete navideño, que se resiste a pensar que vamos entregando la ilusión que nos dejó alguno de esos tres Reyes Magos. Se van vendiendo uno a uno, y ya quedan los imprescindibles para continuar la tradición.

Que su voz no se pierda en los vientos de otros cielos. Que la ausencia de su voz no nos resulte un ausente más entre tantas presencias que damos por perdidas. A ver, argentinos...no vendamos también el alma..!

¡Este es un bien, no renovable..!

                                                                    ACHO MANZI

sábado, 13 de mayo de 2017

Chiqué

                                                                                 ¡Soy milonguero de ley!
                                                                                 ¡Milonga mía!,
                                                                                 Vos solamente sabés

                                                                                 de la alegría que me vendés...
                                                                                           Mario C. Gomila 

Las nochecitas sabatinas tienen ese que sé yo, ¿viste?  Salís de casa, empilchado debute, listo para la milonga, cuando en el coche vas escuchando un tangazo de D'Arienzo, otro de Pugliese y se te te van inflando las expectativas milongueras. Vas cruzando semáforos, y así, medio bailando, medio escuchando mientras conducís, ves pasar muchachos y muchachas enfaroladas, suena un valsecito volador y te ataca la mágica locura total de revivir...  tantas noches inolvidables...

¡Vení, volá, vení! ¡Trai-lai-la-larará! 

                                            

Sí, el sábado a la noche tiene ese encanto, que en Chiqué intentamos reproducir, aprovechando las cómodas instalaciones que nos ofrece la Casa de Aragón de la Pza. República Argentina nº 6, de Madrid. Con restaurante, terraza, bar, y un rinconcito arrabalero, con espejos, pista de madera y todos los chiches para disfrutar una hermosa noche, bien milonga. Mientras preparo el material musical de prima, te invito a recorrer distintas pistas de otros lares para ir calentando los remos y el cuore.

Arranco en Dublín, Irlanda. Allí Sayaka Higuchi y Joscha Engel, se florean con el compás de Don Osvaldo Pugliese, su orquesta, el cantor Jorge Maciel  y el tango Remembranzas. Junalos.

                                          


El siguiente paso nos lleva a Moscú, la capital rusa. Allí podemos apreciar cómo bailan Kirill Parshakov y Anna Gudino. Están el en Tango Ball, que se desarrolla en el The Ritz Carlton. Son dos máquinas y también disfrutan bailando en el estilo de la orquesta de Osvaldo Pugliese. Aunque en este caso son los músicos rusos de Solo Tango, los que interpretan El marne.                                                                                     
                                         


Y me quedo otro rato en Moscú, que ya no está cubierta de nieve, como lo sufría Agustín Magaldi cuando buscaba a Olga. En este caso, el ruso Dmitry Vasin y la argentina Carla Espinosa, se mandan otro tangazo: Patético, interpretado también por la orquesta Solo Tango. Y lo hacen en el show Planetango.

                                        


Sí, ya sé que vos lo hacés mejor, no me lo expliques... Venite entonces a mostrarte esta noche en Chiqué. Te esperamos.

viernes, 12 de mayo de 2017

Tangolandia

La comedia musical que llevó el nombre del título, la estrenó Francisco Canaro, con su orquesta, sus cantores Marcelo Paz, Juan Carlos Rolón, Francisco Amor e Isabel de Grana, un numeroso elenco artístico, la actuación  de Jorge Vidal y Alba Solís, el ballet de Juan Carlos Copes y María Nieves, además de la pareja Julia y Lalo Bello como bailarines, en el Teatro Alvear, en 1957, conmemorando los cincuenta años con el tango, del mítico director de orquesta.

Muchas cosas se le dieron muy bien a Canaro: la composición (Unos 250 temas de su autoría), la faz dirigencial y la creación de SADAIC para garantizar los derechos autorales, la creación del quinteto Pirincho, exclusivamente para grabaciones, las giras por Europa, Sudamérica y Estados Unidos, sus 43 fiestas de carnaval, amenizando bailes, sobre todo en el Luna Park, o las temporadas teatrales que arrancaron en en 1919, con Nobleza de arrabal, un sainete lírico estrenado en el Teatro Variedades, de Plaza Constitución. El sainete llevaba libreto de Juan Andrés Caruso y en el mismo, Canaro incluyó su tango Nobleza de arrabal,  respaldando el nombre de la obra.

                                 

                                
En 1932, Canaro se combina con el comediógrafo y sainetero Ivo Pelay, para realizar juntos La muchachada del centro, en el Teatro Nacional. En este caso, se incluye la presencia de su orquesta en el foso y compuso, además del tema central sobre el que gira el argumento, cantado por Tita Merello. Además otros que trascenderían como  El jardín del amor, Me enamoré una vez, Rosa de amor, Te quiero (cantado por Ernesto Famá) y En la Ribera. Dos años de éxitos acompañaron a esta comedia.

En 1934, vuelven a unirse Canaro e Ivo Pelay en otra comedia musical con aires de sainete, que se llamó La canción de los barrios. Se estrenaría en el teatro Sarmiento con numerosos artistas de prestigio y los cantores Ignacio Corsini y Ernesto Famá. Para esta ocasión la orquesta de Pirincho estrenaría sus temas: La canción de los barrios, Los amores con la crisis, Un jardín de ilusión, Yo no sé por qué te quiero, El tango de la mula, El casamiento no me interesa y El Tigre Millán, que lleva además letra del mismo Canaro.

                                             


Llega 1935, la dupla Canaro e Ivo Pelay -que le puso versos a innumerables temas de su amigo-, están otra vez en el Sarmiento y estrenarán Rascacielos, escrita en colaboración. Gran éxito de público, con la consabida gira posterior por el interior y Uruguay. En la misma Canaro estrena sus temas: Mi Buenos Aires, Casas viejas, Tú y yo, Coplas porteñas y Tangón, que baila Manuel Silva con su compañera. Miguel Bucino con la suya, en el final también baila con la orquesta y es ovacionado. A propósito de esta actuación, Bucino me contó en radio que bailó seguido con Canaro en teatros, actuaciones y giras y que era muy cuidadoso el director en la preparación de las escenas.

En 1936, Canaro requiere a José González Castillo la creación de una obra musical teatral y el padre de Cátulo en unión con Antonio Botta y Luis César Amadori, escriben el guión de La Patria del tango, estrenada en el Teatro Buenos Aires. Para la misma, Canaro pergeñó Marcha cordial, Cariño, El bichito del amor, Qué le importa al mundo, La Patria del tango, el Porteño -tangón que bailaban Mario Faig y Teresita Padrón-, La polca del espiante, Cómo te quiero y Estampa gaucha, bailada por toda la compañía. La obra, exhibida en 2 funciones diarias, tuvo 500 representaciones y luego vendría la infaltable gira.

                                           
 
                              


Al año siguiente Canaro e Ivo Pelay presaentan en el Teatro Politeama, su obra Mal de amores, que llegaría a las 500 representaciones pero, que, en realidad fue un bajón artístico fácilmente visible en el escaso entusiasmo de los espectadores. Lo mismo sucedería durante sus exhibiciones en Montevideo. Y Pirincho resolvió tomarse 1938 con calma, sin hacer teatro.

Volvería, empero en 1939, siempre con Pelay, al Teatro Nacional con la comedia musical: El muchacho de la orquesta. En la misma debuta un jovencito Mariano Mores, que le es presentado a Pirincho por Pelay, y que estará 9 años en la orquesta. Miguel Bucino y Teresita Padrón constituyen la pareja de baile, y Mores con Luis Riccardi componen la dupla de pianistas. Canaro escribe para esta obra: La Milonga de Buenos Aires, Porque sí, Dónde hay un novio, La Polca del casamiento, El Rey del bosque, Los Parias, Todo te nombra, Las promesas en amor, Sinfonía gaucha, Esa es mi patria, Yo nací para querer y Sublevación.

En 1941, Canaro y Pelay regresan con La historia del tango. En esta obra lucirán sus figuras Benito Bianquet El cachafaz, con Carmencita Calderón, bailando un tango y una milonga. Miguel Bucino con Beba Bidart, por su parte, también se ganan los aplausos con sus cortes milongueros. Francisco Amor interpreta el papel de Ángel Villoldo, y canta el valsecito: Bajo el cielo azul. Famá interpreta El recuerdo de los tangos y Myrna Mores, que será la esposa de Mariano, entona dos temas, uno en dúo con Famá.

                                  

La nueva comedia musical que estrenarán Pelay y Canaro en 1942 se llamará Sentimiento gaucho, que, además,  será el tema básico de la obra. Numerosas creaciones de Pirincho se estrenan en esta obra, incluso un malambo para el lucimiento de El Chúcaro,  y en el final con la presencia especial de Mariano Mores y las voces de Carlos Roldán y Eduardo Adrián, Miguelito Bucino y Beba Bidart se mandan un festín de figuras de baile en el escenario.

En 1943 y 1944, Canaro y Pelay tendrán al teatro Presidente Alvear como epicentro de sus obras. Y en el mismo se empinan con Buenos Aires de ayer y de hoy, donde se lucirán Carlos Roldán y Eduardo Adrián cantando a dúo: Soñar y nada más. Marianito Mores cantará la vidalita Desesperanza; alborotará un candombe bailado por un cuerpo coreográfico de negros candomberos y un Intermezzo musical que resume los motivos principales de la obra. Tita Merello es ovacionada cuando interpreta: Se dice de mí y la obra alcanza las 600 representaciones.

Y continúan en el mismo Coliseo con Dos corazones, al año siguiente. El vals del mismo nombre, compuesto para la obra en cuestión, lo cantan a dío Chola Luna y  Carlos Roldán. Los actores Pedro Quartucci y Elena Lucena también se lucen  en Nieve en las almas, acompañados por el coro. Se estrenan varios temas en el escenario y la obra sigue en Montevideo, donde Canaro enferma y estará un tiempo inactivo


Luego vendrán El tango en París (1945), La canción de los barrios -reprisse en 1946-,  Luna de miel para tres en 1947 y Con la música en el alma (1949) en el teatro Casino con un niño actor llamado Andrés Poggio y conocido como Toscanito. El libro lo firmaron Homero Manzi, Pedro Bruno y Antonio de Bassi. Los cantores eran Alberto Arenas y Enrique Lucero (hermano de Mariano Mores, que había dejado su lugar  a Oscar Sabino, para independizarse). Seis meses en escena eran bastantes y Canaro resolvió dar por terminada su labor teatral, hasta que surgiría la posibilidad de hacer Tangolandia,  ocho años más tarde, que es el leit motiv de la nota de hoy. Y también la síntesis del trabajo teatral, tremendo, de Francisco Canaro.

                                       


Y lo recuerdo con el tango instrumental que exhibió en su primer obra de teatro:  Nobleza de arrabal, que llevará luego letra de Homero Manzi -reemplazando a la de Caruso que no trascendió-  y que Canaro grabó con su orquesta el 25 de abril de 1927, por vez primera.

Nobleza de arrabal - Francisco Canaro