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viernes, 14 de junio de 2024

Valseando

    Viernes, noche de milonga, como en aquellas Orillas del Plata, cuando arrancábamos Sin rumbo fijo, con algo de Miedo a fallar, por la novatada, pero que luego se convertiría en Flores del alma y nos decíamos: Vuelve otra vez...  Con Mi Novia de ayer, la Adoración que parecía Eterna de esa Muchachita porteña en aquel Romance de barrio, Inolvidable. El Corazón de oro Temblando por el Sueño florido de la Muchacha y Tu pálida voz me envolvía en una Visión celeste, entre Lágrimas y sonrisas de Esa noche en que con Cuatro palabras hacías brotar Lagrimitas de mi corazón.

   Con tus besos y la Luna de arrabal iluminándonos, se producía Un momento sublime, como una Ilusión azul de Esa noche en que el Alma mía vivía un Sueño de juventud. Con la expresión Romántica de tu mirar y esa Pasión, entre el Amor y celos que me hacían volar como en El aeroplano de los sueños, tocándome mis Fibras más íntimas, cuando...  Bailando me diste un beso.

                                             


   Estoy De vuelta en aquel Sueño  de juventud y Siempre te recuerdo, Olga, por esas Dichas que viví a tu lado. Hasta se me escapa Una lágrima cuando pienso en el final de nuestra  común Adoración. En aquel Adiós, adiós,  Tu olvido se convirtió en un montón de Penas, en Angustias del corazón. El Ensueño amoroso se fue diluyendo como una Ilusión azul y Lo que vieron mis ojos fue una especie de Palomita blanca que se alejaba agitando Tu pañuelo.

  Como un Valsecito amigo, me envuelvo en ese Ensueño que disfrutamos, esa Mecha hace que Siempre te recuerdo entre Lágrimas. Como cuando me dijiste: Álzame en tus brazos. Así Tu pálida voz llega a mi Alma dolorida  como una triste Rosa de otoño. Y pienso una y otra vez que Dos que se aman son como un Pedacito de cielo.

   De vuelta, a aquel inolvidable El viejo vals que bailábamos, lo escucho y me evoca Aromas de amor.  Mis últimas palabras fueron: Adiós querida y permanecí Prisionero de El viejo vals que nos unió, como si se tratara de un Castigo.. Sé que no estaba más En tu corazón y me costó superar el Miedo. Por eso Siempre te recuerdo, aunque descubrí que Mentías  cuando bailábamos aquel Valsecito de antes y me susurrabas cosas que yo pensaba que te venían Desde el alma, imaginándote envuelta en Violetas.

   Adiós querida, mi Corazón de oro está desdibujado por Lo que vieron mis ojos. Ya no es Amor y celos, porque Se apagó una estrella y Me duele el corazón. Cuando estaba enamorado pensaba en Soñar y nada más. Tus Lamentos de mujer los curábamos entre Lágrimas y sonrisas. Aquel primer  amor me hizo soñar con un Corazón de artista a mi lado.

   Desde el alma pienso que Llorarás...llorarás cuando recapitules sobre nuestro romance y Acariciando recuerdos recordarás amargamente El día que te fuiste. También divisarás tu Incomprensión, y recordarás que Mentir en amor es pecado. Después de aquellas Noches de amor, ya No nos veremos más, se esfumó Un jardín del amor y sólo nos queda... 

...Soñar y nada más.


                                    



miércoles, 12 de junio de 2024

Ada Falcón

 MISTERIO Y LEYENDA

   El paso de los años no ha logrado oscurecer el timbre cristalino de su voz cuando escuchamos algún disco suyo. Como a un palacio de la belle époque, la pátina milagrosa del tiempo, le confiere un encanto especial. Si a ello se le agrega el misterio de su vida, la aureola de Ada Falcón se incrusta en la leyenda.

  Se llamaba Ana Aída Falcone, nació en Buenos Aires el 17 de agosto de 1905, y con sus hermanas mayores Amanda y Adhelma conformó un reclamo de gran repercusión en una época en que la música ciudadana se inundaba de hermanas, reales o inventadas. Las Ledesma, Las Desmond, las Meyer, las Lamar, y más tarde las Berón o las Omar. Ella misma le contaría al historiador Roberto Gutiérrez Miglio, que no era hija de Domingo Falcone, sino de Miguel Nazar Anchorena, con quien su madre, Cornelia Boesio, vivió un tiempo. En 1929 la descubre Enrique Delfino en una fiesta  -como a la Maizani-, y la lleva a la Odeón para grabar con su trío 14 temas, aunque Ada ya había registrado 4 piezas para la RCA Victor con Fresedo en 1925. Los dos primeros fueron Oro y Seda y Pobre chica.

                                         



   Su madre las introdujo temprano a las tres hermanas en el ambiente artístico y con apenas 5 años, la menor, Ada, cantaba en varietés y fiestas, tonadillas y canzonetas con el nombre de La Joyita argentina.. Su voz de mezzosoprano, dramática y pletórica en matices, casó de inmediato con el tango. Canaro la escuchó, se enamoraron perdida y tempestuosamente, y a partir de ahí comenzó a grabar con su orquesta -203 temas-, aunque nunca actuó en público con él. Su rara belleza, sus enormes ojos castaños y su boca seductora la  proyectaron al estrellato junto a su hermosa voz que acaban de llenar el tango de un perfume sensual y lírico. Radio El Mundo fue su escaparate y las grabaciones el origen de su fortuna. Se compró un palacete en Palermo Chico, un Packard espectacular y le agregó un chófer negro, un criado afeminado y unas carísimas pieles con las cuales envolvía su pequeño pero atrayente contorno,

   No sólo cantó tangos. También grabó fox-trots, pasodobles, rancheras, valses y  canzonetas. Fue novedosa en el tratamiento de temas como el caso de Alma de bohemio -genial-, convincente, confesional en Te quiero o Lo  que nunca te dirán, que Canaro creó para ella y donde se atisba el fuego que terminaría abrasando a ambos. El mismo director financió el filme "Ídolos de la radio" (1934), donfe ella compartió cartel con Olinda Bozán y Corsini, y con quien cantaría a dúo, al igual que con Charlo y Famá. 

   Luis Riccardi, el notable pianista que estuvo muchos años con Canaro, decía una noche: "Ada tenía un magnetismo especial. Todos estábamos un poco enamorados de ella, aunque sabíamos de su fuerte relación con Francisco. Ensayaba apenas y agarraba los temas al vuelo. Su sentido musical era único y nos levantaba con su maravillosa voz.". Entre 1930 y 1935 alcanzó su apogeo.  Grababa un promedio de 15 discos mensuales y su colección  de joyas y costosos perfumes aumentaba también. La acosaban los millonarios y hasta algún príncipe, la seguía la gente  común y se la disputaban las radios como gran estrella. Entre las costosas alhajas que lucía, aseguraba que la más valiosa se la había obsequiado el maharajá de Kapurtala. 

                                       



   El periodista Roberto Lagomarsino acertaría a bautizarla como La Greta Garbo del tango, y eran pocos los que se atrevían a sostener la mirada de sus hermosos ojos. Discépolo que le dio sus temas Secreto y Confesión para que los cantase, decía: "Era tan divina que hacía mal mirarla", según relato de ella. Y Ada comentaba que Gardel cuando llegaba al estudio de grabación se adelantaba para escucharla a ella. Al terminar una cena compartida con Gardel y Canaro en La Boca, aseguraba: "Más tarde Carlitos me llevó caminado a la Costa y nos alejamos. Cuando estábamos solos, me besaba los ojos y me decía: "Piba, piba preciosa... enseñame a cantar Yo no sé qué me han hecho tus ojos". Me aseguraba que los hombres más poderosos de la Argentina estaban enamorados de mí".

   De repente entró en un trance místico y le pareció ver a la Virgen María en la cara de su ama de llaves. La relación con Canaro  se abigarró de colisiones y las iglesias comenzaron a recibirla en estado febril. Se pasaba horas rezando, faltaba a sus actuaciones, cantaba semi-recluida en la radio, sin público. Salía por la puerta trasera esquivando a los fans, incumplía contratos millonarios, donaba joyas y abrigos y se fue alejando paulatinamente del ambiente. Un sacerdote que recibió sus confesiones en la Iglesia del Pilar y que la escuchó conmovido cantar canciones religiosas, la recomendó a un convento de monjas en Salsipuedes, Córdoba.

   En 1942, Ada Falcón abandonó definitivamente al tango y el mundo exterior, y como hermana terciaria se radicó en las sierras cordobesas, imponiéndose en su voto, austeridad y frugalidad. Se compró un pequeño apartamento, muy humilde, luego de repartir sus bienes entre los familiares cercanos. Allí sobrevivió hasta los 96 años (4 de enero de 2002), después de ver morir a su madre con más de 90, que no se movió de su lado.

   Ese mismo año se estrenó un filme en su homenaje titulado: "Yo no sé que me han hecho tus ojos". Su leyenda y misterio se acrecentaron porque se negó a recibir visitas, rechazando a muchos fans que se trasladaron a  Salsipuedes. Y sólo las 221 grabaciones que dejó  como herencia permite aproximarnos a una de las voces más  hermosas que ha tenido el tango. En sus últimos años vivía en un asilo de ancianos administrado por monjas de Molinari, un pueblo cercano a Cosquín. 

   La rodeó un hálito de misterio siempre. Ella quería casarse con Canaro y según testigo de esa relación, el director estaba casi decidido a ello pero debía separarse  de su esposa francesa y debía dejarle la mitad de sus bienes. Para colmo hubo otro golpe de efecto. Cuentan que un día Ada estaba sentada en las piernas de Canaro, cuando llegó la indignada esposa de Pirincho y exhibió una pistola amenazando con dispararle si no desaparecía de vida de su marido.

   Allí terminó la historia de ese romance. Se despidió `para siempre del amor de su vida en 1942, grabando con él dos temas de Ivo Pelay y el propio Canaro: Corazones encadenados y Viviré con tu recuerdo. En ellos, el letrista parece reflejar la pasión incurable que le transmite Canaro a Ada. Su alejamiento del hombre que amó, no pudo tener un final más simbólico y reminiscente. Por si quedaba alguna duda en la mente de los tangueros, ahí sigue girando indefinidamente ese hermoso valsecito que Canaro dedicó a sus ojos: "Yo no sé cuantas noches de insomnio / en tus ojos pensando soñé...".

                                         

Interior de la casa-museo de Ada Falcón en Salsipuedes

   La casa de Ada Falcón en Salsipuedes se ha convertido en un hermoso museo que recrea sus imágenes y recuerdos. Es muy visitada y refleja en parte todo lo que ella representó como artista y como cantante inolvidable.

   Vale la pena recordarla cantando precisamente: "Yo no sé que me han hecho tus ojos". Lo grabó con la orquesta de Francisco Canaro el 17 de Septiembre de 1930.

                                   


   Y el tango de Francisco Canaro: "Te quiero", acompañada por la orquesta del autor y grabado el 4 de julio de 1932.

                                          



   

martes, 11 de junio de 2024

A unos ojos

     Calos Montbrun Ocampo dejó su Albardón natal  (Provincia de San Juan) y junto a su amigo Hernán Videla Flores, también de Albardón, viajaron a Buenos Aires donde formaron el dúo Ocampo -Flores. Este dúo tuvo mucho éxito, grabó para el sello Odeón y actuó en las principales radios del país. Después de 10 años de gran éxito se separan.

EL DANDY DEL FOLK CUYANO - La Melesca
Montbrun Ocampo, "El Dandy"
.   

   Y Montbrun Ocampo comenzó a producir el reconocido programa radial Las Alegres Fiestas Gauchas, uno de los sucesos artísticos más importantes de la radiofonía y del teatro argentino, desde LR4 Radio Splendid de Buenos Aires con su cadena de emisoras en casi todas las provincias. Un dato curioso es que el dúo se llamaba Ocampo-Flores pero sus integrantes tenían como primer apellido Montbrun y Videla..  

      Dicen que los amigos no utilizaron sus apellidos paternos pues en sus familias no veían bien que se dedicaran a la música. Carlos Montbrun Ocampo es autor de numerosas piezas del cancionero popular argentino, entre ellas las cuecas Las dos puntas y Entre San Juan y Mendoza; el vals Amémonos con versos del poeta Manuel María Flores, la zamba La majadita y la chacarera La Totora.

   Entre los muchos temas que compuso y que tuvieron notable repercusión, se encuentra este valsecito, que lleva versos de Hernán Videla Flores (Gabriel Héctor Hernán Videla).y al que Montbrun Ocampo le puso una música deliciosa, con lo cual salió ganando desde el vamos. A Edmundo Rivero le gustaba mucho el tema y se  lo propuso a Troilo para incorporarlo al repertorio.

                                           


  En principio, a Piichuco no terminaba de convencerlo, pero lo fueron trabajando con sus músicos y el propio Rivero, hasta que le encontraron la vuelta. Y terminaría también siendo un suceso de la orquesta cuando lo estrenaron cantándolo a dúo, Rivero y Aldo Calderón. Los versos son, quizás, un poco largos pero Pichuco los supo acomodar y terminaría convirtiéndose en un éxito.

Tus ojos que contemplo con delicia
Tienen el mismo brillo de la aurora
Tienen la suavidad de la caricia
Y la dulce mirada que enamora ¡ay¡
Y la dulce mirada que enamora...

Y por eso yo los adoro
Y hasta el fondo del alma me embeleso
Saben llorar de pena cuando lloran
Y se llenan de amor cuando los beso ¡ay¡
Y se llenan de amor cuando los beso….

Tus ojos de mirar adormecido
Tienen la placidez del agua en calma
Y muestran en su fondo cristalino
La divina pureza de tu alma ¡ay¡
La divina pureza de tu alma.

Y por eso yo los adoro
Y hasta el fondo del alma me embeleso
Saben llorar de pena cuando llora
Y se llenan de amor cuando los beso ¡ay¡
Y se llenan de amor cuando los beso...

Recuerda que mi vida está en tus ojos
Ellos son mi alegría y mi amargura
Ellos me hacen sufrir con sus enojos
Y me vuelven la paz con su ternura ¡ay¡
Y me vuelven la paz con su ternura. 

Y por eso yo los adoro
Y hasta el fondo del alma me embeleso
Saben llorar de pena cuando lloran
Y se llenan de amor cuando los beso ¡ay¡
Y se llenan de amor cuando los beso… 

   (Podemos escuchar esa grabación de Troilo con  Rivero y Aldo Calderón, del 31 de marzo de 1949.)
                            
                                     


   

miércoles, 5 de junio de 2024

Milongueando en el cuarenta

GLORIA Y EDUARDO


    -Fueron muchos los trabajos que hicimos con la Orquesta del maestro Armando Pontier. Una noche le dije: 
-Maestro con los Tangos tan buenos que escribió usted, los bailarines nunca le bailaron un tema suyo. Nosotros queremos bailar uno de esos lindos Tangos que usted compuso,
 
-¿ Cuál te gusta más? me dijo el maestro.  
   Yo tenía una duda, entre A los amigos o Milongueando en el cuarenta, pero al final me decidi y le dije: 
-Milongueando en el cuarenta
 
-Bueno- me dijo el maestro, yo te quiero regalar el arreglo
   Y así lo hizo, a los pocos días, estábamos bailando ese lindo tango en la "Carpa del Pueblo" de Hugo Del Carril.
                               


 
   Desde ese momento el Tango Milongueando en el cuarenta, quedó en nuestro repertorio junto al Maestro Armando Pontier.
 
   Lo bailamos en el viejo Café Nacional,  en Colombia y luego también en el teatro Astral de la calle Corrientes, en Buenos Aires.
 
   En 1983 los directores del espectáculo "Tango argentino", nos hablaron con el fin de que nos incorporáramos para un viaje a París y nos pidieron si podíamos bailar un Tango al estilo de los años 1940.
 
   Nosotros le dijimos que en nuestro repertorio hacíamos el tema del maestro Armando Pontier, Milongueando en el 40.
 
   A los Directores les pareció bien, pero entonces yo les pedí que para hacer una presentación entre tantas parejas, a este lindo Tango, le hacía falta una buena variación final, cosa que hasta el momento no tenía.
                                      



 
   Ellos hablaron con Libertella, yo le expliqué bien lo que queríamos y fue, efectivamente, José Libertella el que nos escribió la variación final de este maravilloso tango, que nosotros por suerte lo hicimos famoso en el mundo entero.
 
   Desgraciadamente la información de este éxito llegó tarde a Buenos Aires y el Maestro Armando Pontier, por un problema grave de depresión, fallece el 25 de Diciembre de 1983, en su casa del barrio de Belgrano.
 
   El Tango siguió por el camino del éxito. Triunfó en Broadway, Japón y en toda Europa, Hoy son muchos los jóvenes bailarines que sin conocer la historia de este tango lo suman a su repertorio justamente por la gran calidad que el Maestro Armando Pontier supo darle a todos sus temas.
 
 (Podemos ver a Gloria y Eduardo bailando ese hermoso tango de Armando Pontier, en el espectáculo "Tango Argentino".)
 
                             
                            



                             

martes, 4 de junio de 2024

Pugliese decía:

¿Los cambios de ritmo, de ámbito, la ausencia del baile, han perjudicado al tango?
Sí, la ausencia del baile ha perjudicado, por una parte; y por otra, las nuevas modalidades de trabajo lo han favorecido desde el punto de vista musical, ya que el tango ha crecido enormemente, se ha empleado una mejor técnica; muchachos jóvenes, estudiosos, han emprendido el camino para elevar al tango musicalmente. La cúspide de todo esto que estoy expresando, la dieron Piazzolla y Eduardo Rovira, luego continuaron otros, como Stampone, Osvaldo Piro, Berlingieri, y quedan los carteles, como el caso de Horacio Salgán, que sin llegar a modificaciones dentro de su estilo, hay que reconocer que es un músico… Igual que los muchachos que están en la dirección de las orquestas, o conjuntos más pequeños, como el Sexteto Mayor y el Sexteto Tango. Como profesionales son dignos de la música popular y el tango ha ganado en la puesta, en la elaboración de un tango distinto…

MM: ¿Y usted cómo ve a este tango “distinto”?

OP: Es un tango distinto al que se hacía en el 40… Al cerrarse las fuentes de trabajo, los cabarets, boites, al quedar perimidos los bailes populares, que eran fuentes de trabajo, donde el tango se escuchaba y se bailaba, vino la televisión, los famosos conciertos en las facultades, en salones, los recitales, y se le dio otro carácter a la música popular, más elitista. Por eso se los denomina “conciertos”, “recitales”, en fin…

MM: Usted no lo comparte…

OP: Para nada; lo que yo comparto es que las condiciones por las que se va desarrollando la música, entrelazadas con la situación económica y política en general, van a cambiar a favor de ese contenido rico en sentimiento y en ritmo, que tuvo el 26 y el 40; no puedo decir que “tal día va a cambiar”, pero sí, es seguro que va a cambiar…

MM: Usted no lo comparte…

OP: Para nada; lo que yo comparto es que las condiciones por las que se va desarrollando la música, entrelazadas con la situación económica y política en general, van a cambiar a favor de ese contenido rico en sentimiento y en ritmo, que tuvo el 26 y el 40; no puedo decir que “tal día va a cambiar”, pero sí, es seguro que va a cambiar…

MM: Hace poco, usted decía que el tango estaba “demorado”. ¿Cuáles cree que son las causas?

OP: Siempre debemos condicionar nuestro punto de vista a la situación cultural del país. Si hay una política cultural que entra a darle leña a todos los rasgos, a todos los sentimientos nacionales y las tradiciones progresistas nacionales, es imposible… Siempre va a venir el elitismo. Los partidos políticos, las organizaciones obreras, campesinas, de empresarios tienen que hacer un esfuerzo tremendo para marchar acorde con los intereses económicos, políticos y democráticos…

(Entrevistado por Mona Moncalvillo)


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domingo, 2 de junio de 2024

El legado de Arolas

    No llegó a completar sus 32  años de vida en este planeta. Pero su herencia es el mayor regalo que pudieron haber recibido todos los tangueros, ya sea compositores, músicos,  milongueros y toda la discografía repartida en las distintas interpretaciones de orquestas típicas que honraron su figura.

   Ese Tigre del fueye, ídolo de los tangueros, que vestía como un fiolo, con pinta de compadrito high life, funyi gris, traje por lo general a cuadritos, trencillado de negro, pantalón con franja del mismo color y en la bocamanga tres botoncitos de nácar; chaleco de fantasía ribeteado y corbata plastrón  decorada con grueso alfiler, como nos lo pintó Canaro. 

                           

 Arolas y su orquesta en Madrid
                                  

   Entre los muchos aportes de Arolas al Tango, deberíamos recordar que fue quien introdujo al violoncello en la orquesta.Ya en 1916 solía agregar a su conjunto de entonces a un alemán llamado Fritz, músico de cámara, amante del tango, en algunas actuaciones y también para grabar.  Incluso introdujo las variantes de saxofón y banjo como experimentación. ¡Y estamos hablando de la empírica guardia vieja!

   Fue el primero en poner un cantor, como el caso del payador Pancho Cueva (Francisco Bianco), con quien grabó en 1917 La Payanca, el tango de Berto, y a veces hacían coro los mismos músicos. Y creó en apenas 15 años unos 120 tangos, muchos de ellos clásicos e imprescindibles, que recreados por músicos posteriores alcanzaron toda esa belleza que intuyó su creador.

   "Muchos de esos temas -comentaba Rafael Tuegols-, los ideaba en los prostíbulos adonde concurrían a tocar durante varios días, contratados por el millonario de turno", y en los que Arolas era el predilecto de las pupilas. Con una de ellas se embarcó por primera vez hacia Francia a comienzos de 1922 y allí nacieron las semillas de El Marne y Comme il faut.

    

   Buenos Aires se le hacía insoportable por el drama que lo consumía y se embarcaría nuevamente hacia París en 1924 en el Lutetia, en compañía de una pupila, Alice Vignaud. Canaro lo despidió con una comida en su casa de Alsina 1743 y la esposa francesa de Pirincho olfateó un final poco feliz, pues el barco iba a Marsella y un clan de maquereaux de dicha ciudad portuaria había sido quien introdujo a la bella rubia en Buenos Aires.

    Arolas le dedicó un hermoso tango a dicha muchacha -Alice- que no ha sido muy difundido, grabándolo Manuel Buzón. El Tigre dejaba en su ciudad un legado invalorable, quizás la mejor producción que haya hecho un compositor de tangos. Títulos como Maipo, Suipacha, La cabrera, Lágrimas, Papas calientes, el premonitorio Adiós Buenos Aires, Marrón glacé, el vals Tu sueño, dedicado a Jorge Newbery, La trilla, el andamiaje rítmico tan hermoso de Comme il faut. 

    O el inmortal La cachila que en las versiones de Pugliese y Di Sarli alcanza su máxima expresión. Rodolfo Mederos se asombra hoy de que en 1917 se haya podido construir tamaña arquitectura musical y su cambiante y armónica configuración. Incluso al automóvil que tenía en París, Arolas lo llamaba La cachila.

                                   La Cachila | Tango en el Espejo                               

   La mafia marsellesa se cobró su vendetta, Alice se esfumó y Arolas fue desde entonces una sombra de sí mismo. Salvador Pizarro, tío de un amigo mío del barrio, en un regreso a Buenos Aires me contaba que era una persona destruida, nada que ver con el Arolas de años atrás. Su hermano Manuel le consiguió un trabajo en la cabaret L'Abayé de París, pero Arolas vivía bajo los efectos del alcohol y desaparecía constantemente.

   Lo internaron en el hospital municipal Bichard en estado lamentable y allí falleció oficialmente de tisis el lunes 21 de diciembre de 1924, a sus 32 años. Apenas cuatro amigos acompañaron su entierro en el cementerio parisino. Antes de morir compuso su último tema Place Pigall. Una raída valijita y su mítico bandoneón fueron devueltos por mediación de los Pizarro y ese legendario fueye dormita su sueño en SADAIC.

   Precisamente esta entidad repatrió sus restos el 19 de abril de 1954, por gestión de Cátulo Castillo y antes de depositarlos en el panteón societario, los pasearon por su viejo barrio e hicieron un alto en la Placita Herrera frente a la casa natal, donde estuve aquella noche con un amigo y otras personas que lo admiramos profundamente. 

   Hoy una calle de Barracas recuerda su figura y los tangueros de alma seguimos admirando su enorme talento  a través de esas creaciones suyas maravillosas, fundamentales. Y nos envolvemos en su recuerdo escuchando estas hermosas grabaciones:

   -Aníbal Troilo con su orquesta grabó "El Marne, el 29 de noviembre de 1967. Es el disco que podemos escuchar acá.                  

                          

Carlos Di Sarli nos dejó un notable registro de Comme il faut.el 14 de enero de 1947-

                                         


   Y Osvaldo Pugliese con su interpretación de La Cachila, lo clavó, grabándolo el 24 de noviembre de 1952

                                         




sábado, 1 de junio de 2024

Dos tangazos de Arolas

    La obra que nos dejó El Tigre del bandoneón en su corta existencia está sobrada de calidad, de polenta musical y de ese toque que deben tener las obras que perduran en el tiempo. De entre todo ese material rescato otros dos tangos que compuso y que siguen sonando en las pistas milongueras. 

   Uno de ellos es La cabrera, que lleva como sutbtítulo Buiapé y que lo estrenó en 1915, cuando contaba 23 años de edad. Lo dedicó a los dueños del café Apolo, señores Cova y Ruiz y su numerosa clientela. 

                                    

  

    Y el otro es Maipo. Recuerdo de una batalla tremenda con muchas bajas que fue decisiva para la independencia de Chile. . “Acabamos de ganar completamente la acción. Un pequeño resto huye: nuestra caballería lo persigue hasta concluirlo. La Patria es libre” fueron las palabras que dictó José de San Martín el 5 de abril de 1818, como parte del informe que envió sobre la batalla.. Justo se cumplía el centenario de aquel combate, cuando Arolas le dedicó este hermoso tango.


                                                          


      Osvaldo Pugliese con su orquesta grabó La cabrera logrando una página que engrosó su repertorio con enorme interpretación, en noviembre de 1963.

                           

                                                                  

Y Juan D'Arienzo con su conjunto se anotó un porotazo con la versión que logró de Maipo, llevándolo al disco el 13 de abril de 1939. Si Arolas levantara la cabeza y escuchara estaos registros discográficos....




jueves, 30 de mayo de 2024

Retintín

  En los cafés de camareras de la Boca, lo identificaban de entrada a Arolas por su exótico atuendo y con el bandoneón a cuestas, pegó fuerte de arranque. Fue en el café La turca, de Necochea y Pinzón donde comenzó a lucirse junto a Ernesto Ponzio y Leopoldo Thompson. 

   En ese momento coincidieron en la zona las dos futuras escuelas del fueye. Una, representada por Arturo Bernstein, la otra por El Tigre, como se lo entró a llamar a Arolas. "El alemán", como se le llamaba a Bernstein, ponía frente suyo un pequeño atril y leía música, algo insólito para una época donde mandaba la improvisación.

  Serio, sin alardes, apenas se movía en el banquillo y su bandoneón se abría lo justito, mientras controlaba de reojo los reposa vasos donde apoyaba los chops que iba empinando. De esa escuela serían Maffia y Troilo.

                                    

                         Arolas -derecha- estuvo muchas veces en Montevideo y paraba en esta pensión

   Mientras Bernstein, en La Marina, de Suárez y Necochea convocaba a sus adeptos, Arolas desbordaba su temperamento en ampulosos golpes de fueye, enardeciendo a su hinchada y dándole cada tanto un saque a la botella de ginebra que acomodaba junto a su banquito. Su estilo vibrante, de enorme tensión emocional, se apreciará luego en las figuras de Laurenz o Ruggiero. 

   En sus comienzos Arolas había trabado un trato compinchero con todos esos músicos de su barrio de Barracas, como el mismo Bernstein, Luciano Ríos, Eustaquio Urruzún y Luis Catalán, otro que le fue pasando al pentagrama varias de sus obras. Con ellos anduvo en la noche bohemia serenateando, en rondallas y bautizándolos en la garufa que lo marcaría para siempre.

   Una noche estrenó un tango que aún no tenía título. Justo estaba Juan Carlos Parpaglioni, un señor de clase alta, festejando con sus amigos, el triunfo de esa tarde que había tenido en el hipódromo de Palermo su caballo Retintín. Incluso les dio una jugosa propina a los músicos. Y allí, entonces Arolas decidió ponerle a su nuevo tango, el nombre de aquel caballo ganador: Retintín. Algo que le acarreó más propinas del  dueño.  

                                       


   Gabriel Clausi, que adosó letra a algunos de esos temas, como Pesce o Baldesarri, haría luego famoso el estribillo que Arolas le dedicó a su gran amigo e integrante del conjunto, el violinista Rafael Tuegols -otro cajetilla como él, a quien apodaban "La Nena" por su  atuendo atildado- en dicho tango: "¿Qué hacés, qué hacés? / ¡Ché, Rafael!/ decime donde vas  / con ese tren"

   Éste y prácticamente todos los temas de Arolas entraron por la puerta grande del tango y se mantienen gallardos, con nuevos arreglos, ejecutados por músicos de amplios conocimientos que ahondan febrilmente en unos temas imperecederos, que podrían ser firmados por afamados compositores.

   Juan D'Arienzo grabó con su orquesta Retintín, en 1936 y 1969. Podemos escuchar éste último registro, realizado el 20 de octubre de 1969.

                                 


   

miércoles, 29 de mayo de 2024

Arolas y su obra

                                         

               

                 Algunos aseguran que esta fue la última imagen en la que aparece Arolas.
  Está tomada en 1924 frente a la iglesia Notre Dame de París. Son Víctor Lomuto, Arolas y José Sciuto.

                                               

                                     

Este tango lo compuso y grabó con su orquesta Arolas, en 1924.



  Lo escuchamos por la orquesta de Francisco Lomuto. Grabado el 24 de octubre de 1945



                                                

                         



AROLAS

 

                    


      La orquesta de Eduardo Arolas en el Parque Rodó de Montevideo  en 1918. Actuaban con gran éxito en Uruguay. Arriba: Julio González (violín) y Gerardo "El Tano" Spósito (Bandoneón). Centro: José María Rizzutti (piano), José Quevedo (bandoneón) y Julio De Caro (violín). Abajo: Rafael Tuegols (violín), Eduardo Arolas (fueye) y Admiral (violoncello) 

                                             


  Escuchamos a la orquesta de Eduardo Arolas interpretando en 1918 su tango: Anatomía.

             




Rawson

                                               

      Eduardo Arolas dedicó este hermoso tango a los doctores Juan Carlos Armaburu, Pedro Sauré y Clebo Santa Coloma, que atendían pacientes en el Hospital Rawson. Este hospital, por cuya puerta pasé infinidad de veces rumbo al centro, estaba en el barrio de Barracas, frente a Plaza España. Hoy se ha convertido en un Hogar de ancianos.

   Juan D'Arienzo con su orquesta tuvo un éxito impresionante en la interpretación de Rawson. Por eso lo grabó en 1936 y lo repitió con sus nuevos músicos en 1947.

   Escuchamos la versión grabada el 8 de agosto de 1947.

                                             





martes, 28 de mayo de 2024

La guitarrita

                              


   Este tango: La guitarrita fue compuesto por Eduardo Arolas en 1917, y el 24 de abril de dicho año fue grabado con su propia orquesta. Se lo dedicó a su gran amigo, el guitarrista  uruguayo Mario Pardo.

   Pascual Contursi, que se había acostumbrado a ponerle versos a los tangos instrumentales, sin recabar el correspondiente permiso a su autor, también le adosó una letra a La guitarrita, titulándolo: "Que querés con esa cara". Y lo grabó Carlos Gardel, acompañado en guitarra por José Ricardo, en 1920.

   Osvaldo Pugliese lo llevó al disco con su orquesta el 14 de julio de 1954. Una de las grandes versiones instrumentales que tuvo este tango. 

                                                 


                 

               

Los tangos de Arolas

                                    

    
    Este tango dedicado a la provincia argentina ubicada en el noroeste del país, en la Región del Norte Grande, fue compuesto por Eduardo Arolas en 1918. Inicialmente lo tituló como "Estocada a fondo", pero luego lo cambió razonablemente, rindiéndole un homenaje a la provincia norteña.

   Como a tantos otros tangos de Arolas y de otros compositores, el vallisoletano Jesús Fernández Blanco, residente en Argentina desde pequeño, adonde llegó con su familia, le puso versos a Catamarca, pero no trascendieron porque  la música de Arolas no necesita letra, gana desde el vamos  y te atrapa. Por eso siguen sonando  sus creaciones en tantas milongas del mundo.

   Todas las orquestas destacadas tienen en su repertorio los tangos de este bandoneonista-compositor-director y ello se explica fácilmente en la hermosa melodía que engancha a los tangueros y milongueros. La página que citamos hoy fue grabada por orquestas como las de Carlos Di Sarli o Juan D'Arienzo. También lo hicieron Enrique Alessio, Francisco Lomuto, Julio De Caro.

(Escuchamos la versión de Carlos Di Sarli con su orquesta, grabada el 9 de febrero de 1940)

                                       


lunes, 27 de mayo de 2024

Moñito

    Tango de Eduardo Arolas, compuesto en 1917.

                                              

              

Arolas y Bardi fueron los genios creadores que iluminaron el pentagrama tanguero, estuvieron en las partituras de las grandes orquestas y sirvieron de ejemplo para los futuros compositores. Pero mientras Bardi prefirió trabajos seguros y sólo esporádicamente subió al piano de un escenario, Arolas  fue alineándose de orquestas importantes y luego fue armando y dirigiendo tríos, cuartetos y orquestas.

   El café y fonda "La Buseca", ubicado en Montes de Oca y Saavedra dejó muchos recuerdos y allí comenzó a lucirse el joven bandoneonista, como recuerda el historiador Luis Sierra.

-Esos jóvenes valores convocados, llegarán con el paso de los años a brillar en el Tango y logrando actuaciones que establecían un circuito “sui generis” de cafés y bares, que empezaban a evolucionar de las antiguas pulperías existentes en esos barrios, como el TVO, El Vasco, El Griego, La Turca, La Fratinola, La Marina, etc.

  Comenzando en nuestro detalle con un muchacho de Barracas al Norte, “trayendo envuelto en un paño negro un instrumento casi desconocido. En su fueye hacía brotar una música ronca, como una gárgara de grapa", al decir del poeta Nicolás Olivari, era EDUARDO AROLAS.

                                              El Tango y sus invitados: Eduardo Arolas

 

  Allí aparecía Arolas, noche a noche, con su indumentaria extravagante. Chambergo oscuro con cinta de colores llamativos, saco negro cortón, ribeteado de blanco, chaleco gris cruzado, pantalón bombilla a cuadritos con ancha franja brillosa, zapatos de charol con polaina de paño, guantes patito y sobre los mismos gruesos anillos con piedras artificiales, jugueteando con un bastón de fina caña de India, más un cigarro habano entre los labios, en arrogante actitud, con que trataba de disimular una profunda timidez. 

  Con esa increíble imagen casi carnavalesca, silenciosamente observado y respetado por aquellos provocativos parroquianos del lugar, encabezaba su trío con el violinista Eduardo Monelos y el “Gallego” Emilio Fernández, guitarrero de 11 cuerdas con bordona de bronce, apodado el “Rey de los bordoneos”, que AROLAS inmortalizará en su obra autoral a su gran acompañante. En otras épocas contó con el flautista Astudillo.

  Su visita diaria determinó que por un tiempo, se modificó el nombre del lugar, por la “Esquina del pibe Arolas” y éste a su vez, recibió el mote de “El Bandoneón de La Buseca”. Catequizaba a ese auditorio siempre propenso a la reyerta, que se mostraba extrañamente atraído por tan singular personaje del Tango, y aún el Tango era capaz de erigir en mito perdurable. 

   Los primeros aplausos cálidos y algunos pesitos primeros, fueron productos “del platito”, en sus noches de LA BUSECA.

   Escuchamos esta grabación de su tango Moñito, con el cuarteto que dirigía en 1917.

                            




                              

Nariz

    Este tango fue compuesto por Eduardo Arolas en el año 1913. Lo dedicó "A mi más y querida y estimada amiguita Delia López".

             


   A la misma mujer, le dedicaría otro tango que lleva el nombre de ella: "Delia"

                                                     


 Los definía como Tango Brillante y Tango Regalón, respectivamente. El dibujo de las partituras están realizados por el propio Arolas que también era un gran dibujante, y de hecho había vivido de ello durante un tiempo.

   Arolas conoció a Delia López, "La chiquita", en un burdel, durante la gira que hizo por distintos locales de este tipo,  de la provincia de Buenos Aires con los violinistas Ernesto Zambonini y Rafael Tuegols. En aquella época se estilaba pasar música en vivo en los burdeles para que los clientes pudiesen bailar con las pupilas. 

   El gran bandonenista-compositor se enamoró de Delia, allí en Bragado, y la trajo a su casa de Barracas para convivir con ella.

  Con el tiempo descubriría que mientras él salía de gira, Delia mantenía también relaciones sexuales con su hermano Enrique, con quien tendrían un niño, algo que le motivó un disgusto enorme que lo llevó a mudarse a Montevideo, donde permaneció una temporada tocando y componiendo.

  ( Podemos escuchar a la orquesta de  Miguel Villasboas, en la ejecución grabada del tango de Arolas: "Nariz". Grabado en 1997.)

                           



domingo, 26 de mayo de 2024

Una noche de garufa

     

     Eduardo Arolas tenía apenas 19 años cuando compone su primer tema. Todavía no sabía escribir la música en el pentagrama y en ese sentido lo ayudó su intuición y  sensibilidad artística, que lo llevarían a ser unos de los grandes pilares de la historia del tango.

    Comenzaría manejando un poco la guitarra, con las clases de su amigo Muchila (Ricardo González), pero al descubrir el sonido del bandoneón, se enamoraría para siempre de este instrumento, con el cual compondría tangos históricos, infinitamente interpretados por diferentes orquestas y recorriendo muchos lugares del mundo.   

    Esos temas siguen vivos en la escucha y el baile de tantas personas, porque tienen un profundo contenido musical que nos atraen permanentemente. A medida que el tango va evolucionando debido a los nuevos arreglos y los músicos capacitados que van ingresando en las principales orquestas, los temas de Eduardo Arolas florecen con toda su carga emocional-musical.

                               


   En 1909, con sus jóvenes diecisiete años, Arolas compone el primer tango de su maravillosa colección. Tenía apenas 19 años y está dedicado en la partitura origina al pianista amigo Prudencio Aragón.

   Francisco Canaro con su orquesta sería el primero en interpretarlo y lo recordaba así: -Una noche de 1909 cayó al café Royal, donde tocábamos, un jovencito con varios amigos, que no venía en tren de guerra, sino de cordialidad, pues llegaba provisto de un bandoneón. Tenía pinta de compadrito "high life" pues llevaba  sombrero gris claro con  cinta y ribertes negros,  requintado sobre la frente, y vestía traje de cuadritos blancos y negros, trencillados de negro y el pantalón  con ancha franja del mismo color y en la botamanga del mismo tres botoncitos de nácar, chaleco de fantasía fileteado y corbata plastrón, decorada con un vistoso alfiler....

  l mismo Canaro cuenta que al terminar la actuación de su trío, descendieron del palco y se juntaron con Arolas y sus amigos. Como uno de ellos manifestó que Arolas había compuesto un tango, Canaro y sus músicos le propusieron que se los hiciera escuchar, cosa que éste hizo de inmediato.
   -Colocó sobre sus  piernas una mantita de terciopelo negro con sus iniciales, coquetamente bordada.  Acomodó el bandoneón y ejecutó con muchísimo gusto el mencionado tango que había compuesto y bautizado  con el nombre de Una noche de garufa, que en realidad era muy bueno y nos entusiasmó mucho.

      El trío de Canaro fue el primero en darle difusión y según su director, como Arolas no sabía pautar  música, él mismo le escribió la partitura para violín y, posteriormente el flautista y compositor  Carlos Hernani Machi se encargó de la parte de piano. Ediciones Balerio, imprime este tango inicial del Tigre del bandoneón. En 1913, el propio Arolas lo graba por vez primera en Odeón, como inicio de su obra discográfica.

   Francisco Canaro lo llevó al disco con su Quinteto Pirincho, el 14 de agosto de 1953.

                          








                 

AROLAS

                

                                         

                                                                                      El bandoneón, hebra por hebra /                                                                                                   desenrosca la madeja larga”.                                                                                                                                                                                 Raúl González Tuñón

                                         Desfila una densa procesión extravagaria
                               de musicantes gatillando la cosmética
                               invención de tu atril, mágicas arias,
                               en la liturgia devota. De esa herética                          
                               
                               danzaria parda que inventó tu ferramenta,
                               corcoveando el reptil en tus gambusas
                               y regurgitando calandrias y farfalas en tormenta.

                               A tu tapín shushetón, guapeando en zona intrusa,
                               cafiolando franchutas choreadas, lupanardas,
                               en un mar falopardo y pernotario, commilfó,
                               la agarró en yanta una journée  la que no emparda
                               y el sabó te mandó al mazo, con rojo el treinta y dos.

                               Me dicen... sabés, que manoplas mandingueras
                               acunan por las noches tu oruga palorrosa
                               salmodiando tangamente esa orgía barraquera, 
                               taumaturgia fundante, de furcas sarmientosas,
                               tejida bardamente … 
                                                                    … ¡y sale cada cosa!.    

                                                                 José María Otero                   



    

jueves, 23 de mayo de 2024

Década del '40

    Los bailes de Carnaval permitían comprobar la popularidad de las distintas orquestas, contratadas muchas de ellas con más de un año de anticipación. En 1944, Carlos Di Sarli con Roberto Rufino, Aníbal Troilo con Fiorentino y Ricardo Tanturi con Enrique Campos recibieron veinte mil pesos cada uno por animar lo que se promocionaba como 8 Grandes Bailes en los clubes Independiente, Racing y Huracán.

   En el caso de Independiente y Racing, actuaban en la Sede central que cada club tiene en Avellaneda y en las filiales de entrences, en los barrios de Flores y Villa del Parque.

   Ángel D'Agostino, con Ángel Vargas, recibió 18 mil pesos por compartir los bailes en Independiente (ahí Vargas estrenó el tango Esta noche en Buenos Aires, de D'Agostino, Eduardo del Piano y Avlis, -Erasmo Silva Cabrera- que se convertiría en otro gran éxito del dúo). Miguel Caló con Iriarte y Podestá, y Rodolfo Biagi con Carlos Acuña y Francisco Amor, cobraron 16.500 pesos por sus presentaciones en Lanús y Alfredo De Angelis con Floreal Ruiz y Julio Martel, 9.200 pesos en el club Sportivo Pereira.

                                     

                              La orquesta de Juan D'Arienzo con Alberto Echagüe en el Chantecler

   Las soirées y veladas danzantes con grabaciones convocaban a multitudes en los clubes de barrio y los grandes teatros del centro: El Maipo, Broadway, Avenida, Politeama y Smart, levantaban las butacas para poder convertir  sus salas en pistas de baile. Pero el apogeo del tango no se opacaba al terminar los bailes de Carnaval.

   Las orquestas volvían a su actuación en vivo en las radios, a sus presentaciones en los cafés, en los salones o en los cabarets. y especialmente en los clubes de barrio, prácticamente los siete días de la semana, una fuente de trabajo que se acrecentaba en forma proporcional al crecimiento de la ciudad hacia las afueras, hacia los suburbios que desbordaban más allá de la avenida General Paz.

   Los bailes en los clubes de barrio, eran además, el lugar ideal para evaluar la reacción de los bailarines ante el estreno de un nuevo tema, hecho que ocurría con una frecuencia hoy inigualable pero entonces necesaria ante la demanda de un público  que se renovaba y aumentaba en forma creciente.

   Si el nuevo tango, milonga, vals gustaban, el director lo incluía en sus presentaciones radiales y, si también alcanzaba aceptación entre los oyentes, recién lo llevaba al disco.

   En el Buenos Aires del cuarenta, los niños disfrutaban del potrero (el 16 por ciento del territorio porteño era baldío) y el escaso tránsito les posibilitaba que también jugaran al fútbol en las calles. Las avenidas admitían la doble mano. Había agentes controlando desde garitas y esquinas y no habían desaparecido los carros y chatas, luciendo filetes e inscripciones nacidas del ingenio popular: "No me besés que me oxido", "Si tus besos me despiertan/besame que estoy dormido", "Yo soy como el picaflor: llego, pico y me voy".

La orquesta inicial de Aníbal Troilo en el cabaret Marabú

                                

   La ambición mayor de una mujer, y en algunos casos la única, era alcanzar a ser esposa y madre, luego de recorrer las inevitables etapas de aceptar una simpatía, ser festejada y darle vía libre al pretendiente antes de que el pedido de mano ante su familia le permitiera ser novio oficial.

   La vida cotidiana del varón en los cuarenta también tenía su rutina: laburo, esquina y radio los días de semana; siestas, bailables, milonga en el club del barrio o salida al centro los sábados; y los domingos ravioles, fútbol o hipódromo,  bailables, a las 7 en el Café y sexta edición con el "fóbal" y las carreras. 

   Un acelerado proceso de industrialización provocado por la necesidad de reemplazar las importaciones que ya no podían llegar de Europa en guerra, originó una migración masiva de los habitantes del interior del país hacia Buenos Aires. De los 7 a 8 mil provincianos que por año llegaban en la década del treinta, pasaron a ser más de cien mil por año en los cuarenta. El trabajo a pleno incentivó transformaciones sociales.

   El porteño se encontró de pronto viviendo la realidad que un periodista, Dante Panzeri, supo sintetizar de esta manera: " Perón pateaba lingotes de oro que impedían su paso en los pasillos del Banco Central. Yo cenaba en el Tabarís, con champán y show por cinco pesos. Toda la zona portuaria-aduanera, desde la Boca hasta Retiro, estaba abarrotada de kilómetros de cajones de mercadería y chatarra importada.

                                            


La madera de aquellos cajones, en su casi totalidad podrida bajo la lluvia y el sol, es prohibitiva ahora para muchos muebles finos. Por veinte guitas (un café) escuchábamos en el Nacional o en el Marzotto (Separados por el ancho de la Avenida Nueve de Julio) a las más grandes orquestas populares. Al mismo costo podíamos escuchar como curioso, a los más iluminados cerebros de la intelectualidad argentina que se reunían en los cafetines vecinos a Crítica, sobre la Avenida de Mayo.

El dólar del que poco se hablaba, costaba 3.55 pesos allá por el '45. Una noche de juerga de un clase media se cubría con dos o tres pesos. Con cinco  ya se podía agregar a la noche una "mina". La entrada al fútbol valía un peso la popular y recién en 1948 pasó a tres.".

    Esa es la noche que vivió , y explicó a su tiempo, Adolfo Pedernera, uno de los más grandes jugadores que tuvo la historia del fútbol argentino. "La vida nocturna nos juntaba a todos. siempre había alguien que nos hacía estrechar la mano con un nuevo amigo. Siempre se compartía una mesa con otro compañero.

Así conocí a D'Agostino, a Pichuco, a Juan D'Arienzo, a Fernando Ochoa, al Catunga Contursi, al flaco Discépolo, al Negro Celedonio Flores, a mucha otra gente que también formó parte de mi vida. Nos reuníamos preferentemente en Pichín, en la calle Maipú, enfrente del Marabú, pero también íbamos a la Cortada de Carabelas, al Águila de Lavalle, a muchos otros sitios.

Junto a José Manuel Moreno frecuentábamos la casa que tenía Fernando Ochoa en Palermo Chico. Allí, todos los lunes saboreábamos platos típicos y nos mezclábamos amistosamente, farándula, tangueros y deportistas. Recuerdo a Francisco Petrone, Pepe Basso, Roberto Escalada, Antonio Maida, el Conejo Floreal Ruiz y tantos otros.

Fue una época hermosa y cuándo me preguntan por qué no se repite digo ahora que las condiciones de vida son más duras y si cuesta mucho ganar un peso, cuesta más gastarlo.".

                                 

  El Marzotto de la calle Corrientes

   Esa era la forma de vivir que alimentaba el tango. La radio lo introducía en todos los hogares en programaciones diarias de orquestas y cantores en vivo, desde las 10,30 de la mañana hasta las 11 de la noche. En sólo un año, en 1946, radio El Mundo contó con la actuación de 36 orquestas, entre ellas las de D'Agostino, Troilo, Tanturi, Fresedo, Francini-Pontier y Maderna.

   Los Cafés de la calle Corrientes y sus aledaños "por veinte guitas", abrían un abanico de posibilidades: El Nacional, Marzotto, Germinal, Tango Bar, Ebro, Iglesias, Domínguez. Confiterías para sentarse y escuchar: Las Richmond, Ruca, El Olmo o las convertidas en dancings como Sans Souci, Montecarlo, Nobel y Picadilly.

   Algunas orquestas llegaron a identificarse con establecimientos que las tenían contratadas. Así pasó con D'Agostino-Vargas y el Imperio (Esmeralda entre Lavalle y Tucumán), Juan D'Arienzo y el Chantecler, Carlos Di Sarli y Marabú, Aníbal Troilo y el Tibidabo. Todos estos establecimientos estaban en pleno centro, alrededor de la calle Corrientes.

(Detallado y certero texto del inolvidable amigo y colega Eduardo Rafael, extraído de "Tango  de colección", 21 de julio de 2005)