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viernes, 7 de mayo de 2021

Los muchachos de la orquesta

                         

                                
                                         Eran todos poetas

                                         Sentados en sus sillas con sus instrumentos
                                         las testas inclinadas y los cuerpos tensos
                                         moldeaban con sus manos la música del pueblo.

                                         Eran todos maestros

                                         Callados y en las sombras
                                         unánimes y tercos
                                         ritmaron con sus cuerpos los tangos y milongas

                                         Eran todos talentos

                                         Sus caras de realistas y románticos
                                         capaces de todos los ensueños
                                         y todas las diabluras
                                         se dormían en los solos profundos y nostálgicos

                                         Eran todos artistas

                                         Visionarios e insomnes
                                         atildados y líricos
                                         forjaron con sus pianos y violines
                                         bandoneones y chelos
                                         el canto del porteño

                                                                   Alberto Vanasco



                                        

jueves, 6 de mayo de 2021

Las Marcas del Tango

                                                            ¡Qué saben los Pichucos, Lomutos y Sassones...!

   Son los apellidos que dejaron su sello en el Tango y siguen vendiéndose sus productos discográficos, continúan sonando, destacando sus constantes Mancione y uno les da la Canaro enseguida, les Stamponi el nombre del gotán y la orquesta. Porque son todos distintos, el que sabe, escucha un conjunto y lo Caló enseguida por su estilo único. Yo también lo Firpo al instante y ésa es quizás la grandeza del Tango.Y no lo digo de Grupillo, soy muy Franco en estas cosas.

   Es necesario que Salgán a relucir estas cosas para desentrañar y profundizar en las entrañas del género con todo De Caro, porque es como vamos a conocer y valorar de modo Rotundo la realidad. Así hay que desenrrollar la Piazzolla para llegar a la Pontier del ovillo y los entretelones, en un Biagi emocional. Y conste que no hablo al Bardi, apenas ensayo un  Rossi en el historial, porque hay Maderna de sobra cuando estamos inmersos en esta música que me ganó Di Cicco. No hay que ser muy Aguilar para desentrañar su historia.

   Es sabido que hay tangueros y milongueros. Unos son Fanelli de orquestas y cantores. Los otros de ambas cosas o sólo dibujan en la pista. Yo te soy De Franco, desde pibe me ganaron las dos y me quedó la Marcucci para siempre. Realmente me da Penón que un milonga no Scalise los temas, autores, orquestas, Cantore y demás. No saben lo que se pierden:. 

                                 


                                                                                                          De angelis y santos   

   Los tangueros consagraron a San Pugliese como el Protector de los músicos. Por las calles Corrientes, Lavallén, Paraná, desfilan los fantasmas de aquellos intérpretes milagrosos que reaparecen en discos interminables. Esos que yo escuchaba en la radio cuando todavía todavía andaba en Scarpino por casa. Aieta está el secreto del éxito. No hubo ningún Ponzio Pizarro en el tango que le echara agua al fuego. Todos fueron al frente y aportaron su grano de arena.  Y nos llenaron la Plaza. Yo lo Demarco, porque lo viví.

   Echando la Visca atrás, algunos le encuentran orígenes Demare lejanos: tano, hispano, Greco, africano, hay Libertella para inventar al respecto, aunque hay mucho Gilardi.  O Nieso. Porque el tango nació en Buenos Aires y ¡Polito pa'la vieja! Ahora que estamos Baralis por la pandemia y hay tanta gente en los Spitalnik, el escuchar esas grabaciones, me vuela el Mattio y noto que los Laurenz conseguidos han sido tan grosos, que en el mundo entero se escuchan y los bailan como locos.  

   Aunque a aquella Caldara que era la milonga parece que le hubieran pasado la Sciarreta. Si no milongueamos lo escuchamos y ensayamos en casa, aunque estemos bastante aGobbiados por la cuarentena y porque  de golpe hicimos¡Kaplún!... No, no hay fiesta ni Rizzuti, ni café con los amigos. Todo está Guisado y las vacunas parecen ser el remedio Do Reyes. Pero al tango no lo para Nieso. Aunque los Díaz pasan, acabo de meter el Votti en la urna y lo único que me falta es pincharme, pa' bajar la Pansera, tomarme el Piro y Piana piana ir a milonguear y volar como una Garza, con una Grela que te siga a muerte.....
 
                                       

                                                                 Lo que Tanturi non da, Salamanca non presta.
 
    Todos bebieron y bebemos De la Fuente. El que quiere inventar un tango Nóbile, se da un Castagnaro, termina tocando al Pepe, y medio Tarantino... Ya sabés que, en casa del Herrero cuchillo de Pane. Yo Junnissi  a algunos que se apuntaron a ese "Tango Novarro" y así les fue, no pudieron sacarle Nichele. Como temas milongueros, con ese ritmo tenías que tomarte varios Aniceto y terminabas bailando un Domínguez con el Buzón de la esquina. ¿Habrán aprendido la Alessio?
  
    Los milongueros de los años cincuenta/sesenta tuvimos la suerte de bailar con aquellos músicos en directo y verlos en vivo en actuaciones. Con el agregado de que por unas chiArolas pasabas una noche mágica con una Mise en scene que pa'que te cuento. Darré lo que sea por vivir algo lejanamente Paracino. De momento solo me espera la milonga, las Dames y  milongueras, el pincha que no se Rovira "descubriendo orquestas". Al quía ese que cree "inventar" le Stampone como batía Mario Fortuna: "Garralda lo'libro que no muerden...".

   Y sí, el Cupo de la cuarentena, creo que está recontra cubierto. Lo digo de Vardaro, sé que hay que tener paciencia pero hablo entre sueños. Me veo saliendo Del Bagno, sacando la ropa del D'Amario, me arreglo bien y pico algo antes de salir. Me gusta un poco de Piazzolla con Fugazot y algo de Muzzi, un Basso de Binelli y con las Marconi del gotán.. ¡A bailar .... a bailar...!

                                                                                                               El Tango te espera.  

6 de Maglio de 2021

   

sábado, 1 de mayo de 2021

Milongueando con los cantores

    Aprendí jovencito, con los muchachos grandes de la barra a milonguear. Al lado de mi Casal había un club donde nos juntábamos a ensayar. Yo escuchaba todos los días tango en la radio, Durante mucho tiempo gracias a mi hermano. Él tenía un gran Amor por el género, todos los Díaz sintonizaba programas tangueros y tempranamente Videla de la historia del tango su grandeza. Devin así engancharme y un muchacho de la barra, Omar, también mayor que yo, con quien compartíamos partidos de fútbol, fue quien me invitó un Díaz a practicar en el club del Barrios, el baile del gotán.

   Recuerdo que la primera práctica fue un día de Reyes, y fue el mejor regalo que me pudieron hacer. Había que Galarce el sitio y haciendo primero de mujer, con Adrián, milonguero consumado, especialmente. Yo tranqui, Mancini, en seguida le fui agarrando la mano y al poco tiempo me sentía como Valentino en la pista y Luque sucedió fue que debuté en la milonga a mis 16 pirulos. Los muchachos me dieron la Medina justa y el Polaco Zenkis me acompañó en esa primera vez tirándome muchas Flores y sabios consejos que yo Cané enseguida. Esa noche inolvidable estrené mi primer traje con pantalones largos, color azul Marino,  que mi vieja me compró en Casas Iriarte de Belgrano y Avenida Del Río. Y los zapatos bien lustrados con Pomar y  franela. Todo un Galán. El Campos se me hacía orégano.

                               



    En aquellas Arenas movedizas del arranque, la ilusión de ser un milonguero debute me llevó a copiar pasos, ensayarlos y a Soler practicarlos durante la semana. Era como una fiebre. A veces se nos ocurría un paso nuevo y lo practicábamos en la calle, junto al Bozán de la esquina.Tuve un Ortiz bárbaro con un Moreno que en Huracán, me llevó a un costado y me marcó dos errores que cometía. Sobre todo por el temor a apretar los Bustos de las chicas que bailaban conmigo. Lo digo de Berón, me sirvieron de mucho sus palabras y con el tiempo me lo cruzaría en varias milongas. Era un tipo fornido, de Cuello ancho que bailaba con elegancia. Me guiñaba el ojo y me dijo que Ledesma al tranco largo, Lamarque mejor a la mina y Viván el compás de la orquesta.. Le di las García por sus consejos y me palmeó el hombro.
    
   Al principio bailaba con las hermanas de los muchachos del barrio, para ir ganando confianza. Sabía que no se le pueden pedir peras al Olmedo. Pero eso para escalar, lo Charlo seriamente, me sirvió de mucho. Una de ellas, muy Sosa, y fea, sin embargo bailando Pugliese era una maravilla y yo la buscaba en seguida cuando sonaba esa orquesta. Te juro que en ese trance la sentía como mi Margarita y yo Armando Duval. Y no es por tirarme Flores, es que gracias a ella, al Dante cuenta, aprendí a sentir y dosificar al mango los movimiento yumbeados de Don Osvaldo, para siempre. Ella estaba calentita como una Fugazot, conmigo... Muchos años más tarde la encontré por Plaza Lesica. Estaba avejentada, se apoyaba en un bastón y llevaba una bolsa de la compra en la mano. Me vio, abrió grande los ojos y mientras yo la estaba Miranda con ganas de saludar, ella, me dio la espalda y se fue despacito.
    
   Todavía me sentía medio aprendiz y Luque sucedió una noche me dejó un recuerdo imborrable. En el Corsini de la milonga hay de todo, barras de diferentes barrios, las chicas de un lado, los varones enfrente, la mirada, el cabezazo, el asentimiento por parte de ellas. Y en esos Ramos de gente, a veces salíamos dos o tres a la vez al “sí” de la chica, y la poníamos en un apuro. En ese caso concreto, fuimos dos, la chica me señaló a mí, para explicar que el “sí” era para mí, y el otro, un morocho fornido de pelos Cárdenas, me puso la mano en el pecho y me invitó a tomármelas. Muy Ruiz el tipo, la pista era un Calderón y la chica le Echagüe a la posible pelea que se avecinaba tomándome de un brazo y arrastrándome a la pista. El movimiento Belussi como un rayo de esa muchacha me salvó, porque el tipo – luego me enteré- era de la Isla Maciel, un Gavioli que tenía Famá de quilombero y camorrero.
  
   Aquellas noches de Luna llena, de cielos estrellados, me vieron progresar y como el del tango, cacé el Biondini y me largué por esos barrios a encarnar el espinel. Aunque yo sólo quería milonguear. Así Galé un cierto prestigio de bailarín, porque lo Godoy todo. Aprendí que el que sólo Acuña pasos, Ramos de firuletes y se Florio con ellos, no es buen bailarín. En esta Vidal milonguera es fundamental que uno Serpa compaginar elegancia, musicalidad y caminata. No salir del Carril constantemente. Hay un Linares de bailarines que todos respetan. Lo mismo que esas milongueras expertas. Las que vos, por ignorancia, pretendés llevar en el ritmo de un Ferrrari y ellas te bajan al Falcon con suavidad, para colocarte con la música. Podestá muy nervioso que ellas te calan siempre. Y el que se va a Floreal, seguro que Palma.

                                     


    No es necesario que usen Perfumes Chanel, que vistan de gala, llevan un ramo De Rosas en el cuore milonguero. A una de ellas Laborde, recuerdo que era un Martel primaveral, en el Club Almagro. Yo acababa de bailar con una  que era Larroca de Durán, o así me pareció. Pero la otra,  milonguera de prima me habrá visto algo porque noté que me campaneaba de reojo. En la milonga no era normal Soler bailar las experimentadas con los que no tenían galones, como yo, por ejemplo. La había visto en un club de Flores y era divina en la pista, una reina en el Castillo milonguero y bailaba sólo con los grosos.

    Pero esa vez se me dio y te juro, no lo podía creer. Me miró fijo, me entró como un soponcio, yo era algo tímido pero pensé: "El que no Arrieta no gana". Entonces la cabeceé flojito, apenas,  y ella asintió con la cabeza. Salí con unos nervios bárbaros y el Ortega fruncido. Al abrazarla me sonrió, me pasó suavemente el brazo por la espalda, salimos a bailar y me sentí como los Reyes del mazo. Justo sonaba Di Sarli y puedo afirmar que hay pocas cosas que Vargas más la pena que vivir un momento de esos, para un milonga de poco recorrido. 

   Fue la noche que me recibí de Milonguero. Ella me guió, me susurró: “Bailás muy bien” y se me hinchó el pecho. En esa masa Coral yo estaba bailando con la mejor. Cuando terminamos, sonrió y me dijo: “Mañana voy al Morán...” . Me estaba poniendo chapa de milonguero. Como si me cayeran encima varios Valdez de tónico.

   Te juro que esa noche no pude dormir y estuve despierto hasta el Lucero del alba. Creo que ninguna Gómez de borrar me quitaría de la memoria aquella velada con Lamas linda y más grosa milonguera. No dejaba de pensar en esa tanda del Tuerto, en la milonga donde la volvería a encontrar mañana y en el salto que había pegado. Me acababa de diplomar, no era un Ray, pero ya las milongueras veteranas me sonreían.

    Esa noche me sentí GARDEL.