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domingo, 19 de abril de 2026

Como abrazado a un rencor

Conforta poder aludir a la modestia de nuestros músicos populares de la primera hora, viéndola reflejada en uno que continúa en la brecha de la era sin premios (y con apremios). Ha llegado a conquistar el halago que se traduce en cifras. De Rafael Rossi hablo hoy. Un hombre para el cual la suma de años no cuenta más que para las fórmulas de la vida civil, pues su estampa y espíritu siguen conservando una agilidad joven.

Pertenece a una esforzada "guardia nueva" de hace medio siglo, que cinchó por el tango al lado de los primitivos, en una hora crucial que ahora calificamos de gloriosa. Siguió años en el género, apegado simplemente a la modalidad de ejecución simplista, respetuosa de la línea melódica. Vinieron nuevas formas orquestales, el perifollo se inmiscuyó en la obra; se insinuó el vanguardismo que arribaría después entre los vientos de fronda de la polémica.

                                     

Rafael Rossi

 

Rafael Rossi -que no es precisamente un hombre dado a la discusión -resguardó en el alma su "pasatismo" y trasladó su sencilla manera interpretativa a un repertorio de miscelánea, consultando el gusto de la gente del interior de la República. con sus versiones incomplicadas salió en giras y grabó discos. Tocó en trío; flanqueando su bandoneón con dos guitarras; en cuarteto, agregando violín; con orquesta, incluyendo cantores en dúo.

Tocó desde el el vals criollo al foxtrot, del pasodoble a la ranchera, del tango al bailecito boliviano. Y al sucederse los días, tocó baión, pachanga y twist. Tocó y toca, grabó y graba, para los insobornables "chacareros", que lo han convertido en una de sus simpatías. Sus giras de bailes por tierra adentro, baten récords de concurrencia. Sus discos están al tope de ventas, por encima de grandes carteles.

Y él firme en su continencia modesta, en su acento moderado de criollo, y en esa risa franca que le llena de arruguitas el rostro y muestra sus dientes sanos; alegría de hombre que puede dormir de un tirón porque no tiene cargos de conciencia ni deudas y puede esperar tranquilo - sin "metejones"- que salga de perdedora alguna potranca que le cuida su aparcero, el Pocho Lofiego. 

Tango porteño con espaldarazo uruguayo                                                                                                      

Elijo uno de sus grandes tangos. Sin alterar su elocución pareja, detallista, veraz, él me narra el nacimiento de "Como abrazado a un rencor". Yo la transfiero a continuación a mis lectores, corriendo de mi cuenta la adjetivación. En 1931 frecuentaba Rossi las tertulias nocheras del vespertino "Última hora", en cuyo plantel de redactores estaba el extinto Antonio M. Podestá; "el gauchito", para la mención cariñosa de todos los del gremio. Podestá le dio a Rossi unos versos para que los considerara:

                                 

 

Esta noche, para siempre, terminaron mis hazañas;                                                                    un chamuyo misterioso me acorrala el corazón.                                                                            Alguien chaira en los rincones el rigor de una guadaña                                                                y anda un "algo" cerca'el catre olfateándome el cajón... 

Le gustó a Rossi el asunto dramático de esa cuarteta y la que le seguía. Les puso ritmo de tango e hizo, por las suyas, la segunda parte musical. El "gauchito" Podestá le adicionó la respectiva letra, de la cuál surgiría el título.

Yo quiero morir conmigo,                                                                                                                sin confesión y sin Dios,                                                                                                            crucificao en mis penas                                                                                                                  como abrazao a un rencor... 

Un editor tradicional, Natalio Pirovano, imprimió la pieza y, a los 6 meses le dio una mala noticia al músico... ¡No se había vendido un solo ejemplar! Pero, de pronto, la situación cambió. Desde Montevideo los comerciantes musicales pedían ejemplares de Como abrazado a un rencor. ¿Qué ocurría?... Que Gardel actuaba allá, estrenó el tango y lo convirtió en un suceso extraordinario.

Tres ediciones al hilo salieron de la Editorial Pirovano para Montevideo. Al regresar Gardel a Buenos Aires, contratado por radio América -una emisora muy escuchada entonces-, su interpretación del amargo tango de Rossi y Podestá fue una de las más celebradas. Al llevarlo al disco consolidó el éxito, que ha pervivido. 

Y aquí debo decir que el recuerdo de Carlitos Gardel empañó de sentida emoción el final del relato de Rafael Rossi, que durante años colaboró con su bandoneón en los ensayos del gran cantor, pasándole a sus guitarristas los tonos de las composiciones nuevas.

Francisco García Jiménez ("Así nacieron los tangos") 

(Escuchamos la versión de Horacio Salgán con su orquesta cantando Ángel "El Paya" Díaz. Lo grabaron el 21 de junio de 1950.)

                       


 

 

sábado, 18 de abril de 2026

Historia de una foto

 Esta imagen reúne a los tangueros que se reunieron en el Hipódromo de Palermo, para asistir a la inauguración de un busto de Carlos Gardel en el circo hípico, el 24 de junio de 1985, recordando el cincuentenario de la desaparición del gran cantor.

                             


 Lo organizó la asociación gardeliana que presidía el juez penal en San Isidro, Víctor Sasson, reconocido fan de esta música y y que fue quien encargó al escultor y elogiado artista plástico Ernesto Bourse Herrera, la realización del mismo. 

Aprovechando la reconocida pasión "burrera" del Morocho del abasto, esa tarde se corrió también el Clásico" Carlos Gardel", en el circo palermitano, y a partir de dicho momento comienza disputarse anualmente el premio que recuerda al gran cantor, dueño de caballos de carrera y gran amigo del jockey Ireneo Leguisamo, los hermanos Torterolo y el cuidador Francisco Maschio. 

La Asociación Gardeliana se creó en una reunión realizada en el barrio de la Boca, en 1968, por Cátulo Castillo, que fue su primer presidente, y entre los socios fundadores estaban Julián Centeya, León Benarós, Juan Carlos Copes y Sigfredo Pastor. En el momento de producirse esta escena, además de Sasson, éste tenía de principales colaboradores a Edmundo Guibourg (que fuera apoderado de Gardel), Cesar Tiempo, Raúl Matera y el pintor Pérez Célis.

En la foto pueden verse a algunos personajes del tango que acudieron a esta cita hípica por la trascendencia de la misma. Parados de izq. a der.: Joaquín Do Reyes, Mineral (cronista hípico), Jorge Rigo, Víctor Visconti, Alfredo De Angelis, Claudio Matas, Eduardo Del Piano, Carlos Del Mar, Alberto Del Rosal (locutor, representante y presentador preferido de Troilo.)

Sentados, de izq. a der.: La esposa de Jorge Vidal, Jorge Vidal, Osvaldo Pugliese (que era la primera vez que pisaba un hipódromo), su esposa Lidia, y Beba Pugliese. El Hipódromo de Palermo, con acceso por Avenida Libertador 4101, fue inaugurado el 7 de mayo de 1876, bajo el nombre de "Hipódromo de Palermo", aunque en 1953 se la agregó la palabra "Argentino".

Imagen
  Gardel y el famoso jockey Ireno Leguisamo 

Gardel en 1929 grabó el tango "Palermo", de Juan Villalba, Hermido Braga y música de Enrique Delfino, cuyos versos decían: "¡Maldito seas Palermo! / Me tenés seco y enfermo, / mal vestido y sin morfar, / Porque el vento los domingos / me patino con los pingos / en el Hache Nacional..."...

En esa estrofa de notaban los vestigios del antiguo Hipódromo Nacional que estaba en lo que actualmente se conoce como "Barrio River" y ya había desaparecido. Lo inauguraron el 14 de agosto de 1887 y absorbido luego por el de Palermo. El estadio de River Plate se levanta sobre parte de aquel predio. 

El tango y "los burros" mantuvieron un constante vínculo y Gardel cantó muchos temas vinculados al turf: Por una cabeza, Soy una fiera, Bajo Belgrano, Leguisamo solo, Preparate p'al domingo, La catedrática, Polvorín o Canchero. Motivos más que suficientes para dedicarle un Clásico anual y plantar su figura entre los porteños burreros. Porque además, Gardel era un turfman hecho y derecho.

 (Escuchamos a Gardel cantando el tango del pianista/compositor  Modesto Papavero: "Leguisamo solo", acompañado por sus guitarristas.

                               


 

 

jueves, 16 de abril de 2026

El pensamiento

-Lo llamaban  "el gallego" y era criollo y morocho. El gallego Martínez. ¡Qué pianista genuino del tango! ¡Qué melodista privilegiado! Los ditirambos no son gratuitos para José Martínez., compositor de tangos como Pablo, De vuelta al bulín, El cencerro y otros más de esa calidad y además de ese exquisito "El pensamiento", del que hablaré hoy.

José Martínez vivía permanentemente en un estado de gracia inspirativo. La mirada de sus ojos buenos un poco perdida en oros cielos.  Con la sonrisa entregada, pero un poco triste. Con la palabra quieta y criteriosa, que lo hizo siempre simpático y escuchado. Pertenece a la promoción señera del tango; la que  hubo de crear la melodía al tiempo de ejecutarla..

                                         

   José Martínez
 

Fondo y forma espontáneos. La que en esta función instrumental liberó la limitación del solista de la casa de baile, del guitarrero del tabladillo o del dúo recorredor de boliches, y dio salida al camino triunfante del breve conjunto abriendo cancha consagratoria a la "orquesta típica". 

Su acompañamiento en el teclado del piano era inconfundible. Cuando en 1918 Francisco Canaro da el gran paso adelante en su carrera, como él mismo ha calificado a su primera actuación en en el cabaret Royal Pigall (hoy Ta-Ba-Ris), los dos positivos créditos de su conjunto son el bandoneonista Osvaldo Fresedo y el pianista José Martínez. Al poco tiempo se independiza Fresedo y se va al casino Pigall,  

Martínez forma orquesta propia para el cabaret L'Abbaye, de la calle Esmeralda. "Esa sí que fue una lamentable baja - confiesa Canaro-. Lo suplanté con Luis Riccardi, pianista de estudios y buena técnica..., y me tuve que aguantar las justas quejas de la muchachada. Notaban el cambio y echaban de menos el típico compás de Martínez. ¡Me costó un triunfo ir convenciendo a la clientela del cabaret". 

Ahí le dolía a Canaro, y por tanto la información es incontrovertible. Desde años atrás, Martínez tocaba habitualmente con él. Habían comenzado en trío con el bandoneonista Pedro Polito, guiando los pies danzantes de una famosa academia de las de "a diez guitas la pieza", en el desaparecido teatro Olimpo, situado en la calle Pueyrredón y Arenales. 

                                       

 

En los pisos de esas "academias" también se sacaban chispas los mejores bailarines porteños, para gusto y honra de los novatos que las frecuentaban. El piso del Olimpo conoció las suelas y los tacos de los más "tauras", mientras les daba compás desde el piano un tanguero virtuoso: ese "gallego" Martínez, morochito él, y pese al apodo, hijo y nieto de argentinos...

Una noche cualquiera le nació el apodo. ¿Cómo te llamás vos?", le preguntó alguien. Y al conocer su apellido, el otro salió por lo más cómodo: "Ajá, Martínez... Así que sos gallego vos...". El mocito era callado, de temperamento tranquilo; sonrió y se encogió de hombros. Se oyó llamar "el gallego" con tono cordial y eso le bastó.

José Martínez, pianista insuperable del tango canyengue, muchacho observador y sosegado, mostró el hilo de su inspiración en "El pensamiento", la flor pintada en el palio de un rey del pescante, que con 6 riendas en una mano transitaba triunfal sobre las piedras de una ciudad que se transformó, sin mella de la musiquita que sigue fiel a la limpia ascendencia y la antigua imagen. Como lo refleja este tango.:

Francisco García Jiménez

 

(Entre las grabaciones que existen de este hermoso tango, hoy podemos escuchar la que realizó Osvaldo Pugliese con su orquesta, en mayo de 1969.) 

                                


                                 

 

miércoles, 15 de abril de 2026

Ivette

 Este tango de Pascual Contursi lo grabó Carlos Gardel en 1920. Lo interpretarían varias orquestas y cantores  y seguiría consiguiendo su sitio  en otras etapas del género. Los versos le pertenecen a Pascual Contursi y en cuanto a la música aparecen como compositores  Julio A. Roca y Enrique Costa. Aunque después de seguir muchas investigaciones sobre el tema, creo que la música es de José Martínez.

Vale la pena entretenernos un rato con los versos que creó el autor de "Mi noche triste", para esta página, que tuvo muchos intérpretes por su polenta lunfarda. Con el deschave de un señor de clase alta que llora el abandono de su querida, envuelto en copas y recordando todo lo que hizo por ella, los regalitos que le fue dejando, producto algunos de su "mano larga", más las cremas que embellecían su rostro.

A la puerta de un boliche
Un bacán encurdelado,
Recordaba su pasado
Que la china lo dejó,
Entre los humos de caña
Retornan a su memoria,
Esas páginas de historia
Que su corazón grabó.
                                                

                                                 
 
 
El personaje de los versos tenía un bulín (habitación), donde hacían el amor con la muchacha que toda la barra amiga le festejaba, por su atractivo. Ella lo dejará por otro bacán, atribuyéndoselo el sufridor a una pavada, pero la opinión de la mujer no cuenta en la historia. Sólo es el recuerdo triste de todo lo que hizo por ella, incluso los versitos que le dedicaba. Y lo desmenuza así:                                                       

Bulín que ya no te veo
Catre que ya no apolillo,
Mina que de puro esquiyo
Con otro bacán se fue.
Prenda que fuiste el encanto
De toda la muchachada,
Y que por una pavada
Te acoplaste a un no sé qué...

 ¡Que te ha de dar ese otro                                                                                                             que tu viejo no te ha dado!
¿No te acordás que he robado
pa´ que no falte el buyón?
¿No te acordás cuando en cana
te mandaba en cuadernitos
aquellos lindos versitos
nacidos del corazón?

¿No te acordás que conmigo
Usaste el primer sombrero
Y aquel cinturón de cuero
Que a otra mina le saqué?
¿No te traje pa´ tu santo
Un par de zarzos de bute,
Que una noche a un farabute
Del cotorro le pianté.
Y con ellos unas botas
Con las cañas de gamuza,
Y una pollera papusa
Hecha de seda crepé?


¿No te acordás que traía
Aquella crema ´e lechuga,
Que hasta la última verruga
De la cara te sacó?
Y aquellos polvos rosados
Que aumentaban tus colores...
Recordando sus amores
El pobre bacán lloró..  


 (Entre las varias versiones grabadas de este tango, escuchamos la de Aníbal Troilo  con su cantor Raúl Berón. Lo grabaron en 1955.) 

                         


 

 

martes, 14 de abril de 2026

La vi llegar

 Cuando echamos manos a nuestra discoteca, siempre terminamos encontrando algún disco que nos reengancha con el pasado tanguero-milonguero y que a la vez, nos trae algún pasado olvidado de nuestra caminata por la vida. Por supuesto, me refiero a aquellos temas que desde jovencitos los escuchábamos en la radio, en el candombear de la calesita del barrio, y en los que los silbaban por calle mientras caminaban. 

Con los años fui conociendo a muchos personajes del tango, en mis andanzas por las milongas del centro y los cafetines donde actuaban orquestas y cantores. A Julián Centeya lo traté mucho en el boliche que estaba frente a radio El Mundo y terminé compartiendo muchos momentos juntos. Un personaje increíble. Teníamos raíces barriales cercanas y eso nos comunicó más. Con el tiempo trabajaríamos ambos en un programa de Antonio Carrizo en radio El Mundo. Y años después lo tuve  de charleta en el el programa que conducíamos con Osvaldo Papaleo en radio Argentina.

      

Julián Centeya 

Entre sus éxitos como poeta tanguero figura éste que escribió sobre una música previa de Enrique Mario Francini: "La vi llegar". Lo compusieron en 1944 y Julián describe con su pluma fértil el encuentro con la mujer amada y el cortocircuito que los aleja sin retorno. Realmente, los versos contienen una barahúnda de reflexiones que, al arrebato de la memoria, muestra las pasiones humanas en toda su esencia intemporal.

La vi llegar...
¡Caricia de su mano breve!
La vi llegar...
¡Alondra que azotó la nieve!
Tu amor -pude decirle- se funde en el misterio
de un tango acariciante que gime por los dos.                                                                           ............................................................................................. 

...Y el bandoneón
-¡rezongo amargo en el olvido!-
lloró su voz,
que se quebró en la densa bruma. 
Y en la desesperanza, tan cruel como ninguna,
la vi partir
sin la palabra del adiós.

Era mi mundo de ilusión...
-Lo supo el corazón,
que aún recuerda siempre su extravío-.                                                                                        Era mi mundo de ilusión
y se perdió de mí,
sumándome en la sombra del dolor.
Hay un fantasma en la noche interminable.                                                                                hay un fantasma que ronda en mi silencio.
Es el recuerdo de su voz,
latir de su canción,
la noche de su olvido y su rencor.
 

La vi llegar...
--¡Murmullo de su paso leve!-
La vi llegar...
-¡Aurora que borró la nieve!-                                                                                                      Perdido en la tiniebla, mi paso vacilante
la busca en mi terrible camino de dolor.
.........................................................................................

...Y el bandoneón 
dice su nombre en su gemido,
con esa voz
que la llamó desde el olvido.
Y en este desencanto brutal que me condena
la vi partir, sin la palabra del adiós. 

 

(Entre las varias grabaciones que lucieron este tango, podemos escuchar la de Miguel Caló con Raúl Iriarte. Lo llevaron al disco el 19 de abril de 1944.)

                                 


 

 

sábado, 11 de abril de 2026

Evita y el Tango

 Eva Duarte tenía predilección por algunos tangos. Cuando trabajaba como actriz en un radioteatro que se transmitía por Radio Belgrano, al comienzo de su carrera, coincidiría varias veces con Rodolfo Biagi, cuya orquesta se había convertido en  gran atracción, en dicha emisora de Don Jaime Yankelevich.

Evita era novata  y en una ocasión en que coincidieron en la emisora con Biagi, le manifestó al direcctor-pianista que el tango "Indiferencia", le provocaba mucha emoción, cada vez que lo escuchaba interpretado por su conjunto.

Al respecto, Juan Carlos Thorry recordaba cuando las emisoras realizaban sus programas desde el escenario de algún teatro. La primera que lo hizo fue "La voz del aire", de Emilio Kartulovic, que transmitía desde el Teatro San Martín, de la calle Esmeralda. Luego lo imitó Radio París, que montaba sus espectáculos en el escenario de un hermoso teatro, ubicado en Suipacha, entre Cangallo y Bartolomé Mitre. 

Estaba dentro del edificio de una enorme tienda, la "Casa Argentina Sherrer" que ocupaba toda una manzana. Ese teatro tenía setecientas localidades con escenario, camarines, etc.

Su director fue Claudio Martínez Payva y su director de escena Atilio Supparo. Estos nombres dan la pauta de la seriedad que se le dio al espectáculo, en el cual desfilaron grandes figuras nacionales e internacionales, como, por ejemplo, la cantante española Concha Piquer. El conductor del programa era Fernando Ochoa.
  

En el mismo se presentaron la orquesta típica de Juan Canaro y la jazz de Rudy Ayala, con su crooner Juan Carlos Thorry, que además era animador y y también maestro de ceremonias, compartiendo con Ochoa,  presentando los diferentes cuadros. La típica y la jazz se presentaban juntas en escena. Realizaban una especie de contrapunto y el público votaba su preferencia en una urna a la salida. 

                                          Indiferencia. Tango (1937)

 

En uno de esos intervalos Biagi le hizo escuchar la melodía de su tango a Juan Carlos Thorry. Al futuro esposo de Analía Gadé le gustó la música y le pidió permiso para ponerle letra.  Y allí mismo comenzó a garabatear los versos sobre el piano:                                                         "Yo también como todos un día / tenía dinero, amigos y hogar. / Nunca supe que había falsía, / que el mundo sabía también traicionar...".

El tema, finalizado, sería todo un éxito en la grabación de Biagi con su orquesta el 10 de septiembre de 1942. Y los posteriores de  Canaro-Maida, D'Arienzo Echagüe que lo robustecieron para que el tango siguiera sonando en radios y en las milongas bailables hasta hoy.

Evita se emocionaba una y otra vez al escucharlo, como le pasaba con el valsecito de Pascual de Gullo: Lágrimas y sonrisas, un verdadero capolavoro del pianista de San Telmo, que lo compuso en 1913.

(Escuchamos a la orquesta de Rodolfo Biagi con su cantor Jorge Ortiz en la grabación del tango "Indiferencia", llevado al disco el 10 de septiembre de 1942.)

                        







martes, 7 de abril de 2026

Veredas que yo pisé (2)

 A alguno le podés ortibar: "A vos no te fue tan mal gordito", como hizo Alfonsín, ¿te acordás?. O hacé un imaginario techito con la mano en la frente para junar hacia lo que dejaste atrás y rápidamente te darás cuenta que sos producto de la baldosa inicial.

A mí me ne fute toda esta panoplia del modernismo provocador si tengo que tirar al tacho mi prontuario, por las ambiciones de la filosofía capitalista.  Quiero volver a sentir el calor húmedo del rioba  cuando se me canta el culo, aunque sigan andado catraminas por las calles, tengamos las cosas atadas con alambre y te duela que a algunos viejos amigos les haya ido p'al joraca y estén forfai.

                                                   Pronóstico trimestral del SMN: cómo será el otoño en Buenos Aires y qué  pasará con las lluvias | canal26.com        

Heráclito, que no era ningún belinún, batía que "La armonía más bella nace del enfrentamiento de las diferencias". Cuando manyás la escena política dominada por los demagogos, la dañina aguja del rencor, ese permanente estado de éxtasis y prozac en la sociedad, la guerra de insultos a la que llamamos política, la atmósfera de venalidad consentida, ves que todo este pastiche vitaminado es un tango de Discépolo.

¿O no, fierita? Estas falsas convenciones posmodernas son un embole para dogmatizarnos, no te dejés cajetear,. Hay males que forman parte del decorado del mundo y para distraernos, la neoburguesía hace un curso en Alemania para elegir al mejor culo del mundo y coronan a una japonesa que lo tiene más chato que un naso de boxindanga. 

O te meten  el baile del ñoca, patinan en la TV, hacen concursos para pánfilos o retardados, producen cine champú y con este gran lienzo te tienen en el buche. Las grandes ideas se tomaron el bondi. Tal vez la otoñada, la luz callejera que disparata la arquitectura del jardín, me transporta  por los ríos arteriales de la existencia y me impregna de una melanco temporalista, pero ¡qué querés!...

Se me saltan los tapones con estas costumbres sociales y religiosas diseñadas para sojuzgar a las mayorías. En fin, fierita, que hay que ser como Gardel que se peinó para siempre y preparar el  morfi-chupi  debute para tener la noche a punto caramelo, invitando a una argenta de esas que se hacen rasta hasta en las pestañas y a un par de atorrras para amenizar la giornatta.

                             


Poné un CD de Pugliese y escrachá el matambre a la parrilla que preparaba Don Juan, el carnisa del barrio. Comprá un matambre tierno y abrilo con la grasita hacia arribeño. Zampale ahí ajo picadito, perejil, ají molido y algo de sal. Metelo en el horno con el grill fierro a fondo.  (Si tenés parrilla, avanti:). A medio hacer, dalo vuelta, con la nerca  siempre doblada.

Cuando lo tenés a point, lo abrís y dejás que se queme la grasita para que quede crocantona, apuntándola al grill. Lo sacás y en una tabla lo cortás en tiras finas empezando por la parte más gordita. Agregale sal si ves que anda cortina. Acordate que en la parrilla al final la grasita apunta a las brasas. Con esta podés presentarte a un Concurso y dejar a esos mamelucos modernistas que arman toplas, a los que les faltan dies para el sope, muriéndose de envidia .

¿Qué te cerepa?

Cacho Panza 

(Publicado en el número 59 de la revista "Mundo Argentino", que creé y dirigí durante diez años en Madrid. Y estas notas las firmaba como Cacho Panza.)