Translate

domingo, 22 de febrero de 2026

El Tango en el Hipódromo

 Esta foto reúne a los tangueros que se reunieron en el Hipódromo de Palermo, para asistir a la inauguración de un busto de Carlos Gardel, en ese circo hípico. Ocurrió el 24 de junio de 1985, recordando el cincuentenario de la desaparición del gran cantor.

                       

 Lo organizó la Asociación Gardeliana que presidía el Juez Penal en San Isidro, Víctor Sasson, reconocido fan de ese género musical y quien encargó al escultor y elogiado artista plástico Ernesto Bourse Herrera, la realización del mismo. 

Aprovechando la reconocida pasión "burrera" del Morocho del Abasto, esa  tarde se corrió también el Clásico "Carlos Gardel", en el circo palermitano, y a partir de ese momento se disputaba anualmente el premio que recuerda al gran cantor, dueño además de caballos de carrera y gran amigo de Ireneo Leguisamo, los hermanos Torterolo y el cuidador Francisco Maschio. 

La Asociación Gardeliana se creó en una reunión en la Boca, en 1968, por Cátulo Castillo que fue su primer presidente y entre los socios fundadores estaban Julián Centeya, León Benarós, Juan Carlos Copes y Sigfredo Pastor. En el momento de producirse esta escena, además de Sasson, éste tenía como principales colaboradores a Edmundo Guibourg -que fuera apoderado de Gardel-, César Tiempo, Raúl Matera y el pintor Pérez Celis.

En la foto puede verse a algunos personajes del tango que acudieron a esta cita hípica por la trascendencia de la misma. Parados de izquierda a derecha: Joaquín Do Reyes, Mineral (cronista hípico), Jorge Rigo -cantor y directivo de SADAIC-, Víctor Visconti (de Los Visconti), Alfredo De Angelis, Claudio Matas -cantor-, Eduardo Del Piano, Carlos Del Mar,  Alberto Del Rosal (Presentador preferido de Troilo.). Sentados de izq. a der.: La señora de Jorge Vidal, Osvaldo Pugliese (primera vez que pisaba un hipódromo), su esposa Lidia y su hija Beba Pugliese..

Gardel en 1929 grabó el tango "Palermo" de Enrique Delfino, Juan Villalba y Hermido Braga, cuyos versos arrancaban diciendo: "¡Maldito seas Palermo! / Me tenés seco y enfermo, / mal vestido y sin morfar,/ Porque el vento los domingos,/ me patino con los pingos / en el Hache Nacional...".

No hay ninguna descripción de la foto disponible.
Gardel y Leguisamo en el hipódromo de Palermo

                               

En esa estrofa se notaban los vestigios del antiguo Hipódromo Nacional, que estaba en lo que entonces se conocía como "Barrio River", y ya había desaparecido. Había sido inaugurado el 14 de agosto de 1887 y absorbido luego por el de Palermo. El estadio de River Plate se levanta sobre parte de ese predio.

El tango y los "burros" mantuvieron un constante y estrecho vínculo y Gardel cantó muchos temas referidos al turf: Por una cabeza, Soy una fiera, Bajo Belgrano, Leguisamo Solo, Preparate p'al domingo, La catedrática, Polvorín o Canchero.

Por una cabeza, hoy día es un tango famoso en el mundo entero. Motivos más que suficientes para dedicarle un clásico anual y plantar su figura entre los porteños "burreros". Porque además, Gardel  era todo un turfman hecho y derecho. 

Podemos recordarlo cantando precisamente "Por una cabeza"acompañado por la orquesta de Terig Tucci. Los versos son de Alfredo Le Pera y la música de Carlos Gardel. Grabado en 1935.

                               


  



 

lunes, 16 de febrero de 2026

Copas, amigos y besos

Una gran dupla de poesía-composición fue, por ejemplo, la de Enrique Cadícamo-Mariano Mores, que crearon este tango en 1944. Los versos de Cadícamo traquetean una vez más con la ruptura de la pareja y la añoranza constante del personaje al que la riqueza económica repentina, le llevó a dejarla. Podría resumirse con el título que José Canet le puso a su página: "La abandoné y no sabía...".

Porque realmente en su etapa bohemia y pobretona, la mujer que ahora recuerda con mucha tristeza, le ayudó no sólo a sobrevivir sentimentalmente, sino que lo impulsó para seguir adelante. Fue entonces cuando aparece la parte económica en forma casi inesperada y cuando él decide volar a su aire, disfrutando las noches, conociendo otras mujeres, perdiéndola a ella entre copas, amigas y besos...

Ella puso su grata tibieza
en mis noches de triste bohemia.
Ella puso sus flores de anemia
en mis sueños de frío y pobreza.
Mas un día llegó la riqueza
y cambió nuestras vidas. . .
Por eso entre copas, amigos y besos
la perdí por mi mala cabeza. 

                                             


 Cadícamo conoció muy bien la noche, con todos sus atractivos, la incitación que provocan esas horas donde la vida se mira de otra manera. Sobre todo para aquellos/as que no necesitan madrugar y así prolongan su ronda noctámbula entre la indefinición de los escenarios. En esta composición evocativa, fluyen rastros de una historia real, vivida por él o por otro personaje,  que se proyecta en los versos del tango.

Y hoy, la llevo en mi negro lunatismo
como un grotesco fantasma de mí mismo.
Hoy la llevo en mis ojos doloridos
como una gota de llanto contenido...
Y la llevo, ¡Señor!,
como un eco que me sigue,
como un sueño hecho cenizas,
como un cargo de conciencia,
como un dedo acusador.

Sin embargo, hoy, que tengo riquezas,
me persigue implacable el hastío,
y es que añoro esas noches de frío
y el amor de su grata tibieza.
Ella puso sus flores de anemia
en mis sueños de locas fortunas.
Ella fue mi rayito de luna
que alumbraba mis noches bohemias. 

Mariano Mores le adosó la música ideal para que los versos brillaran y entre las varias versiones grabadas de este tango, podemos escuchar la de Aníbal Troilo con su cantor Alberto Marino, grabado el 19 de diciembre de 1944. 

                         


 

 

 

viernes, 13 de febrero de 2026

Andá que te cure Lola

Luis Caruso se mandó esta milonga en 1947, y la interpretación de Osvaldo Pugliese con su orquesta y Roberto Chanel en su estilo de muchacho de barrio, cantando las estrofas lunfas, le dieron vuelo. En ellas el autor detalla la sanata reprobatoria del sujeto a su ex pareja, envuelta en la fatuidad del tiempo transcurrido.

El estilo  del personaje que, tocado de melancolía temporalista, recuerda la contramusa de la historia y la malaria que lo azotó, le viene de perillas al cantor. Y todo el problema económico le llegó por haberse desparramado en las lindes del clima emocional y temporal. Por eso, en el abismo expiatorio, las reminiscencias del romance las vuelca reconociendo su entrega y el costo que le produjo. 

 Che rea vestida a plazos,
con desplante de señora,
que no me “das ni la hora”
desde que “chapaste al ganso”;
acordate que este “manso”
con paciencia de “mamita”
cuando se acabó la guita
para parar el buyón,
empeñó hasta el bandoneón
para tenerte gordita...

                                             

Y le sigue cantando las cuarenta en su acervo íntimo, con la potencia genérica de la memoria y el poder germinador de aquella convivencia amorosa. Las rayuelas de sombras flotan en el relato de la traición, la atmósfera impregnada de toda su entrega, los sueños que chocan con la realidad, las resonancias místicas y los despliegues emocionales que se quiebran cuando llega el inglés que la conquista.

No me mirés de reojo
por arriba de esas pieles,
yo “manyo bien tus pasteles”
pa’ que esto te cause enojo...
Cuando “con tierra en el coco”
te salvé de la “perrera”,
aunque estaba en la “palmera”
como pude te paré,
hasta que vino ese inglés
que te bajó la bandera...

Perdoname este arrebato
que no es el “guiye de un boncha”
pero “reviento de bronca”
porque hoy me dejaron “pato”...
Seguí con ese “checato”
y a mí no me “des más bola”;
y si la inglesa vitrola
deja un día de sonar
no me vengas a “escorchar”
“Y... andá que te cure Lola”. 

La grabación de Pugliese con su orquesta y Roberto Chanel entonando estos versos, ocurrió el 1 de diciembre de 1947. En aquella época esta milonga tuvo bastante éxito.  Acá la revivimos otra vez. 

                                         


 

 

 

 

martes, 10 de febrero de 2026

Loca de amor

Uno de los valsecitos que introdujeron su ronda tempranera en el tango y que dejó una estela que llega hasta nuestros días, fue sin ninguna duda éste que compusieron Ricardo Podestá y Pablo Vázquez. Puede engramparse entre los clásicos de esa lista que incluye a  Desde el alma, Lágrimas y sonrisas, El aeroplano, Orillas del Plata, Pabellón de las rosas, Tu diagnóstico, A su memoria, Un placer, Obsesión...

En este caso, muchos cantores y payadores de la época, tomaron la métrica del vals "Santos Vega", que el payador-cantor Pablo Vázquez había compuesto en 1895, para crear otros temas. Se tomaba como algo normal por entonces. Lo cierto es que la raíz creada por el "Rey de los payadores", como se le trataba a Vázquez, dio tela inventiva para los compositores, aunque él falleciera dos años más tarde, en 1897. 

Se inició en el año 1880 y como todos los payadores, recorrió el país de uno a otro extremo en busca de adversarios o sosteniendo desafíos que hacían vibrar a los concurrentes. Sus encuentros más duros los tuvo con Nemesio Trejo en 1884 y con Gabino Ezeiza en la más célebre payada que se recuerda en toda la historia del contrapunto y realizada en Pergamino en el mes de octubre de 1894. 


 

El  uruguayo Ricardo Podestá le adosó unos versos  a la música original de Vázquez y la letra sería entonada por diversos cantantes, acompañados por guitarras o con orquesta. En su desarrollo el poeta va pintando la vida de la "Loca de amor" en la tierra pampeana, cuando se va su amor. Los versos tienen 18 estrofas, son muy extensos, pero se cantan sólo cuatro de ellas. En la partitura figura Enrique Caviglia como compositor, pero Caviglia era realmente el editor.

En los anchos de montes frondosos
Do la vida pasara el paisano,
Vaga sola en el suelo pampeano
Una loca con lánguida faz;
Esta loca que en tiempos pasados
Habitara en las horas de amores,
Hoy esparce sus tiernos clamores
En la pampa que duerme en la paz.

Esa gentil escultura
Que a la virgen fue copiada,
Hoy ya se encuentra bañada
Por un profundo dolor;
La magnánima dulzura
De su voz, casi no suena,
Y al sonar pinta la pena
Que le ha causado el amor.

A los rayos del sol que iluminan
El sendero que va atravesando,
Con su llanto lo va tapizando
Que en torrentes le brota al llorar;
El cabello, en los hombros reposa
De la boca, color rubicela,
Y es su talle gentil de gacela
Lo sublime que deja extasiar.

Llámase Lola, la loca
Del paisano condolida,
Y en el pago conocida
Por una “loca de amor”;
A Marcelo le quería
Pero la patria adorada,
Lo llamó, cuando ultrajada
Se vio por el invasor. 

 Rodolfo Biagi con su cantor Teófilo Ibáñez, lo grabaron el 15 de agosto de 1938.

                                     

Los Reyes del compás (antiguos músicos de D'Arienzo), lo llevaron al disco el 12 de septiembre de 1956 en su forma instrumental. Y está lindo para bailarlo...

                                         


 
 

sábado, 7 de febrero de 2026

MILONGA DE LA EXPERIENCIA

Milonga - La Cultural - Tango Valencia 

 Palpiten faltas y envidos 
en este truco los giles: 
nadie tiene más abriles
que los que lleva vividos
y nunca los años idos
deschavan al que vendrá. 

No hay púa que manye acá
lo que le habrá de ocurrir; 
a veces el porvenir 
piantó al otro barrio ya. 
Debo batir a conciencia
que te amasijan al par
el no saber chamuyar
y el sobrar en elocuencia.

¡Gran balurdo la experiencia! 
Dos por tres me pone chivo
el junar que lo que ortivo
no es fruto de lo que sé
sino de lo que sabré 
cuando deje de estar vivo.  (...)
Me enseñó que la cuestión
se define por derecha. 

Al tajo no le aprovecha
el ser hijo de un facón. 
Pintan calva a la ocasión
y escurridiza a la luca
pero, calva o con peluca,
sin la ayuda de algún otro,
la copa el taura que es potro
si hace patancha y retruca. 

Me enseñó que al Cielo van
los piolas, no los creyentes: 
si vos te ponés los dientes
Dios no te tira más pan.
Nunca termina un gotán
quien se duerme en la sentada.

 Si marcas el 8 y … ¡nada!, 
ensayá con la corrida,
que la milonga es movida 
y recién está empezada. 
Me enseñó sotas que bato
y ases que escondo en la manga.
En fin… una linda tanga
como pa’ pasar el rato.

La vida me dio un barato
y aprovecharlo he sabido.
Me voy del mundo vestido
con mi pilcha de experiencia.
¿Qué dejo aquí? En mi creencia,
palabras: polvo y olvido. 

DANIEL GIRIBALDI 

jueves, 5 de febrero de 2026

Dos temas bien porteños

 

Como en general, resulta muy conocido: Porteño es el gentilicio correspondiente a los oriundos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), capital de la República Argentina. No debe confundirse con el gentilicio «bonaerense», que está reservado exclusivamente a los habitantes de la Provincia de Buenos Aires y no es utilizado para designar a los habitantes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es decir el porteño no es bonaerense ni el bonaerense es porteño. 

El tango es porteño al mango, nació en la ciudad de Buenos Aires y desde allí extendió sus raíces por todas las provincias y luego por América y Europa. Además, los porteños lucimos con orgullo nuestra procedencia, algo también común con otros orígenes. Hay muchas cosas que nos identifican, y entre ellas cuando bailamos el tango, el vals y la milonga, en distintos lugares del mundo.

El porteñito fue compuesto por Jorge Villoldo en 1903 y podemos dar fe de que aún se mantiene en las pistas de baile por la polenta que atesora. En 1928 lo grabó la Típica Víctor y le sucedieron varias orquestas que lo interpretaron y lo llevaron al disco. En 2005 la Orquesta Típica Silencio lo grabaron con el título "El Porteñito Tropical", dándole, precisamente, un aire de trópico...


 

Reynaldo Yiso y Leo Lipesker crearon esta milonga  en 1959, que también entró fuerte en los bailes y en los cuores de la muchachada tanguera. La titularon "La porteñita" y pese a tratarse de una época en que el tango estaba de capa caída, las milongueras porteñas se sintieron "tocadas" y le dieron realce y la lucieron con arte en las milongas de entonces. 

La orquesta de Fulvio Salamanca, que estaba de moda en esos años, lo grabó con la voz de su cantor Armando Guerrico y también se podía escuchar en las distintas emisoras que tenían programas de tango. Y así quedamos empatados los porteños y las porteñas, cada uno con su tema, para lucirlo en todas partes como un agasajo del tango hacia los milongueros y milongueras...

Juan D'Arienzo grabó con su orquesta "El Porteñito", en tiempo de tango, en forma instrumental. Ángel D'Agostino con su cantor Ángel Vargas, lo grabaron en tiempo de milonga, el 3 de marzo de 1943. Esta versión de la consagrada dupla la podemos escuchar acá.

                                   


       

Y también podemos disfrutar de la interpretación de Fulvio Salamanca con Armando Guerrico interpretando la milonga "La porteñita". La grabaron el 20 de diciembre de 1959.

                                           


 

 


 

sábado, 31 de enero de 2026

Pompas de jabón

 En 1925, o sea hace un poquito más de cien años, Enrique Cadícamo debutaba en el tango como poeta, con este tango que musicalizaría el pianista Roberto Emilio Goyeneche. Lamentablemente, el 22 de abril de dicho año, fallecería tempranamente el citado músico  que en 1922 viajó a España con la compañía teatral Muiño-Alippi. 

Integraría luego la orquesta de Julio De Caro y dirigió la propia con Laurenz y Pollet en bandoneones, Germino y Marchiano en violines y él al piano. Compuso varios temas como El metejón, Yo te perdono, Roló, que te vaya bien, De mi barrio, Milonga, porque llorás, Albertito, Sin amor, Princeiata y éste que recuerdo ahora y que lleva versos de Enrique Cadícamo.

                                     

 Roberto Emilio Goyeneche
 

Carlos Gardel lo grabó el año de la creación, con su guitarrista  José Ricardo y lo volvería a llevar al disco dos años más tarde, acompañado por Ricardo y Barbieri en guitarras. Y el tema no se iría destiñendo con los años porque fue interpretado por muchos cantantes y también estuvo en el repertorio de orquestas típicas.

Cadícamo en su libro "Mis memorias", recuerda: "La noche de la ciudad me había presentado a algunos músicos de orquestas típicas. Roberto Goyeneche actuaba en "Café Iglesias" de la calle Corrientes al 1500.  Era un excelente pianista que ya tenía en su haber algunas composiciones que, si bien no habían llegado a popularizarse, eran conocidas.

                                             Pompas de jabón. Tango (1925)

A pesar de hallarse sobrellevando una penosa enfermedad, era dinámico y de carácter divertido. De tanto frecuentar aquel café donde  yo concurría para escuchar exclusivamente a su orquesta, nos hicimos amigos. Recuerdo a algunos de sus integrantes: Pedro Laurenz, Germino y Berstein . Con Goyeneche hice mi primera obra utilizando aquellos versos titulados "Pompas de jabón"...

Los versos muestras la cara oscura de las noches alegres disfrutando de una juventud que para la protagonista está llena de sueños interminables. Y Cadícamo le vaticina un final triste, propio de aquellas que piensan que la vida es un camino permanente de felicidad y que las madrugadas se llenarán siempre de mieles y regalos. Las relucientes pompas de jabón se difuminarán al primer soplido. 

Pebeta de mi barrio, papa, papusa,
Que andas paseando en auto con un bacán,
Que te has cortado el pelo como se usa,
Y que te lo has teñido color champán.
Que en los peringundines de frac. y fuelle
Bailas luciendo cortes de cotillón
Y que a las milongueras, por darles dique,
Al irte con tu "camba", batís "allón".

Hoy tus pocas primaveras
Te hacen soñar en la vida
Y en la ronda pervertida
Del nocturno jarandón,
Pensás en aristocracias
Y derrochas tus abriles...
Pobre mina, que entre giles,
Te sentís Mimí Pinsón.

Pensá, pobre pebeta, papa, papusa,
Que tu belleza un día se esfumará,
Y que como todas las flores que se marchitan
Tus locas ilusiones se morirán.
El "mishé" que te mima con sus morlacos
El día menos pensado se aburrirá
Y entonces como tantas flores de fango,
Irás por esas calles a mendigar...

Triunfas porque sos apenas
Embrión de carne cansada
Y porque tu carcajada
Es dulce modulación.
Cuando implacables, los años,
Te inyecten sus amarguras...
Ya verás que tus locuras
Fueron pompas de jabón. 

Escuchamos al polaco Goyeneche interpretando magistralmente este tango. Lo acompaña la orquesta de Baffa-Berlingieri que también se luce musicalmente.