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domingo, 5 de diciembre de 2021

Los jazzmen tangueros

    En aquellos años de fervor juvenilista, de milongas multitudinarias en los clubes de todos los barrios porteños, las veladas bailables eran amenizadas por orquestas de tango y de jazz, que alternaban en los escenarios. Esa costumbre también se extendería a las confiterías céntricas: Montecarlo, Nobel, L'Aiglon, Mi Club, Dominó y otras. Incluso en las principales emisoras radiales. El Mundo, Belgrano, Splendid, era costumbre presentar a unas y a otras.

   Esa música norteamericana, nacida en Louisiana, llegó a Buenos Aires y músicos de tangos se pasaron al género que  había invadido casi todo el mundo. Incluso hubo familias que dividieron sus integrantes entre uno y otro ritmo. Como los Lomuto, los Caló, los Schiffrin, o los Lipesker. O los hermanos Horacio Deval (Adolfo Tudisco ) y Alberto Deval. Este último comenzó cantando con la típica de Roberto Dimas y luego se pasaría a la Jazz Santa Anita (Ritmo en el alma).

                                      


   Entre los tantos tangueros que cambiaron de bando podría citar al pianista Héctor Lagna Fietta, que había pasado por las orquestas de  Juan Maglio Pacho, Alfredo De Franco, Ernesto Ponzio, José Servidio, Manuel Pizarro, Elvino Vardaro, Alberto Cima, Ciriaco Ortiz, Pedro Maffia y en 1928 compartió un quinteto con el catorce añero Aníbal Troilo en el cine Medrano Palace.

   O Raúl Fortunato, que de ser el primer violín en la orquesta de Ciriaco Ortiz, donde estuvo junto a Cobián, Vardaro , Cayetano Puglisi y Aníbal Troilo, pasaría a ser co-fundador, junto a Osvaldo Novarro, de los Hawaiian Serenaders. Fortunato tocaría el trombón y destacaría como arreglador. Por esta orquesta desfilaron músicos importantes como los hermanos Roy y José Granata -trompetistas-, el contrabajista Aldo Nicolini,  o el destacado pianista Carlos García, entre otros. 

  Osvaldo Novarro se llamaba en realidad Héctor Villanueva y era el que cantaba rumbas, porros, boleros, sambas. Anteriormente había militado en la orquesta de Roberto Firpo como bandoneonista y también cantó algunos estribillos en público. Es autor de temas como La rumbita candombé (Con Batistella y Fortunato) que grabaron Fresedo, D'Arienzo, Canaro, Enrique Rodríguez, entre otros y Candombera.
                                   
Raúl Fortunato y Osvaldo Novarro


   La Orquesta Panamericana de Eugenio Nóbile brilló en el laberinto de la noche porteña, circulando por radios, boites, escenarios y bailes. Tocaba música romántica, melódica y canciones caribeñas que invitaban a mover el cuerpo. Estudió con maestros de calibre y de niño intervino como violinista adelantado en conjuntos que hacían zarzuelas y operetas. Con Juan D'Arienzo, vecino del barrio -como D'Agostino-  fueron violinistas jovencitos en la famosa Cauvilla Prim, orquesta que tocaba zarzuelas y temas españoles.. 

   Pero el tango lo atrapó tempranamente por influencias familiares y así se alineó en orquestas destacadas como las de Augusto P. Berto,  o la de Juan Maglio Pacho.  Con Juan Polito formó una orquesta que grabó en Brunswick y luego se largó sólo en los cines Gaumont, Paramount y el cabaret Imperio. Por sus conjuntos pasaron músicos como José Pascual, Héctor Varela, Eduardo Del Piano y hasta el Mono Villegas que luego saltaría al jazz. Compuso los tangos Quimeras, que luciría en el Sexteto triunfador de Julio De Caro, Se fini, grabado por la orquesta Bruswick, El Lido, Cocoliche y Cuando hace falta un amigo, ambas con letra de Dante A. Linyera.

                              
Nóbile, Gobbi, Panchito Cao (otro que hizo jazz y tango) y Pugliese


   Eduardo Armani fue todo un personaje. Cajetilla de pinta y enorme talento. Su padre fue cantante lírico del Colón y él anduvo entre pinceles y atriles. Pudo ser un gran pintor pues frecuentó la amistad de Petorutti, Xul Solar o Spilimbergo. Nació y se crio en Corrientes y Paraná donde tuvo de compañeros de correrías infantiles a Juan José Castro y los hermanos Ennio y Remo Bolognini que serían músicos de alto nivel. Incluso anduvo con Ángel D'Agostino y Juan D'Arienzo, en aquellas aventuras tempranas, dado que eran también vecinos.

   Se decidió finalmente por la música y jovencito integró las orquestas del Colón y la primera Sinfónica del país. Como violín solista acompañó a Isadora  Duncan en el Ópera y a la compañía de Madame Rasimi, donde actuaba la venerada Mistinguette. Estuvo en el Moulin Rouge y en el Casino de París en los años '20. También acompañó a la Pavlova en el Coliseo y la rusa se lo llevó en gira por el continente. Merodearía el jazz pero destacó en la orquesta de Adolfo Carabelli que grababa en la Victor, y reforzaba orquestas (Lomuto, Cobián) en el disco.

                                       
Armani en la película Así es el tango - 1937


   Fue muy amigo de Gardel que lo felicitó  por su tango Normiña (Norminha), dedicado a una muchacha que conquistó en Brasil.  Como no tenía letra, Gardel se lo llevó a Antonio Capone, portero del Ta Ba Ris, que se la escribió y Gardel lo grabó el día de Nochebuena de 1926. A pedido de Canaro. que siempre reclamaba material, compuso unos 20 tangos. Fundó la orquesta Armani-Cóspito (otro que grabó tangos como Don Goyo). Luego tuvo su propio conjunto de jazz, con la cantante Helen Jackson, que animó  animó bailes aristocráticos o cajetillas en el Club Italiano, Gimnasia y Esgrima  junto a la típica de Fresedo, su socio en la boite Rendez vous.  Creó aquel porro "Santa Marta...Santa Marta tiene tren...", que triunfó en Colombia. Hizo cine y su orquesta mantuvo siempre un sello de distinción.

   Oscar Alemán fue un genio de la música. Nació en el Chaco, tocaban y bailaban de chicos con su padre y sus 4 hermanos. Viajaron todos a Brasil para actuar, la madre murió, se separaron con sus hermanos a dos de los cuales jamás volvió a ver, durmió en calles y plazas, abriendo coches, pidiendo limosna, hasta que pudo comprarse un cavaquinho, comiendo un pan y una banana diaria. Trabajando de portero en una boite, un día faltó un número y le dejaron armar dúo con el guitarrista Gastón Bueno Lobo, con el que luego  recorrería Brasil. Un bailarín negro los llevó a Europa. Estando en Madrid Josephine Baker se entera de sus cualidades y lo manda llamar. Con ella trabajó en el Casino de París, triunfó y al estilo de Django Reinhardt, armaría el Quinteto del Hot Club, de Francia.

   Tocó jazz al lado de grandes como Duke Ellington, Louis Amstrong o Billy Coleman en encuentros privados. Cuando regresó al país trabajó en la renovación del tango y formó el "Trío Victor" (o Les Loups), con Elvino Vardaro y Gastón Lobo. Grabó tangos: Recóndita, Página gris, El presumido y también su Guitarra que llora con guitarras hawaianas, en 1928. D'Agostino-Vargas dejaron una bella versión del tango en 1943. Luego Alemán se dedicó al jazz, la música brasileña y fue todo un suceso.

   Las denominadas "Orquestas características", fueron grandes animadoras de veladas milongueras y radios. Se distinguían por un repertorio ideal para inmigrantes españoles e italianos. Tocaban una música sencilla y alegre. Feliciano Brunelli (Felicien), nacido en Marsella, hijo de un italiano afinador y luthier de acordeones, fue el que tuvo más aceptación. A tal punto que grabó 763 temas, casi todos en la RCA Victor, en cuya sede central está su foto enmarcada como uno de los músicos que más dinero le hizo ganar a la empresa.

                             


   En Rafaela (Santa Fe), donde vivía con su familia, lo descubrió Elvino Vardaro que lo llevó a Buenos Aires, alojándolo en su casa.  Allí creó su famoso vals Ilusión de mi vida, dedicado a la sobrina de Elvino. Dominaba el piano y el acordeón y en 1933 creó el Cuarteto criollo, con Vardaro en violín, Spina en guitarra y Vicente Fertonani como segundo acordeón, actuando en el Café Lombardo y en El Nacional. Para debutar en radio Splendid forma el  Cuarteto del 900, con él al piano, Vardaro en violín, Troilo en fueye y Enrique Bour con la flauta, haciendo tangos de la guardia vieja. A continuación forma su Gran Orquesta Característica con 15 músicos que tendrán un éxito impresionante y duradero. Creó algunos tangos, entre ellos Vamos, con Scianmarella, que grabó Di Sarli con la voz de Podestá.

   El puntano Juan Carlos Barbará, (Se llamaba José Antonio Barbará) muy buen pianista, formó a sus 16 años, la orquesta típica Barbará-Canale, que actuó en clubes y emisoras radiales. Pasaría por la orquestas de José García, Mario Azerboni y Roberto Firpo hasta que en 1938 crea una Típica y Jazz que alterna con éxito en las confiterías de moda.  Y en 1940 por sugerencia de Jaime Yankelevich y padrinazgo de Francisco Canaro conforma su orquesta característica, convocando a excelentes músicos que además brillabaA Osvaldito en su vestimenta, dejando el piano por el acordeón.  

   Trabajó en dos películas y luego de una larga gira se radicó en Estados Unidos durante 14 años, viajando y actuando por todo el país. Lo convocan de Canadá en 1974 y se radica en Montreal, actuando con su acordeón y cantando. Volvió fugazmente a Argentina para presentar su Misa-Tango, con el auspicio de la Municipalidad de Lanús, que fue donde comenzó su carrera cuando llegó de San Luis. Falleció en Montreal y entre sus numerosas creaciones personales podríamos citar la Milonga del sentimiento que grabó Di Sarli con Rufino. 

    Entre otros destacados cabría agregar a Wáshington Bertolín (Osvaldo Bertone), hijo de unos inmigrantes piamonteses que arrendaban una isla del Delta conde cultivaban fruta que luego vendían. A Osvaldito le gustaba mucho el instrumento que tocaba un peón y su padre le compró un acordeón. Aprendió rápidamente estudiando con profesores y fue algo mágico. Lo contrataban para actuar en cines, fiestas y la familia comenzó a depender de su éxito. El dueño del Broadway lo bautizó Bertolín. A sus 16 años debutó en la orquesta de Edgardo Donato y fue una bomba. Estuvo 5 años con Donato, grabó numerosos temas con la orquesta y luego fundaría el sexteto de jazz con Washington García. Al fallecer éste se quedó con el nombre Wáshington Bertolín.
   
   Para matizar la nota podemos  escuchar Candombera, por la Hawaiian Serenaders, cantando Osvaldo Novarro. Grabado en 1948.
                                           
 
     Y también Recóndita , tango de Fausto Frontera, por el Trío Victor (Elvino Vardaro, Oscar Alemán y Gastón Lobo). Grabado en 1929.              
                                          

      O a Bertolín con su conjunto interpretando La cumparsita.
 
                                       

                       
   

martes, 30 de noviembre de 2021

Bien milonga

                                                        Silenciosos van los dos
                                                        y dejás que hable por vos
                                                        la milonga en sus floreos;
                                                        vieja queja de pasión
                                                        renovando parejas
                                                        con este son.

   Es la magia de la milonga. Las parejas girando en contra de las agujas del reloj y manteniendo la temperatura y el orden dentro de la pista donde circulan tantas ilusiones, sentimientos, afinidades, interpretación de la música. Y el placer en el desplazamiento colectivo. Como ocurre todos los Martes del año en BIEN MILONGA, desde las 21 horas, en la coqueta pista de la madrileña CASA de ARAGÓN.

                      
   Calentando motores con vistas a lo que nos aguarda esta noche, damos una vuelta por distintas pistas del mundo para ver cómo se mueven las parejas con este género que se ha extendido tanto, por su atractivo musical y milonguero.   

   Arrancamos por la Blues Lotus Milonga, de Copenhague (Dinamarca) donde la pareja integrada por .Paula Tejeda y Lucas Carrizo, se mueven al compás del tango Qué falta que me hacés, que canta Alberto Podestá con la orquesta de Miguel Caló.

     
   Un saltito a Barcelona, concretamente a la  milonga Bellos Aires. Y son Pablo Inza y Mariana Dragone, lo que bailan la Milonga criolla por Francisco Canaro y la voz de  de Roberto Maida.  

  
   Y pa' terminar de calentar la pava  nos vamos a La baldosa, (Buenos Aires). Allí vemos a Alejandra Armenti y Daniel Juárez girando y jugando con este valsecito: Vibraciones del alma, por el quinteto Pirincho.     
                                         

          Ahora nos toca a nosotros y ya tenemos listos los tarros, la camisa, el talompa y...sobre todo... las ansias de milonguear esta nocheeeeee!!
                                     

      

viernes, 26 de noviembre de 2021

¡Cómo se pianta la vida!

    Tal vez será porque uno va cumpliendo años, ves desfilar a tantas figuras que dejaron huella, amigos que se piraron, las limitaciones lógicas de los años, las ambiciones amenguadas y otra filosofía para encarar esa recta final que a veces es muy lunga y en otras se va acortando... La cuestión es que este tango te bate la justa, no hay tu tía, que diría un filósofo de café.

                                 

   Su autor fue un personaje que la vivió y de qué manera. Fue conocido popularmente como Carlos Viván, aunque en la vida real se llamaba Miguel Rice Treacy y era descendiente de padres irlandeses. Futbolista, actor, cantor, viajero incurable, compositor, poeta, libretista, lo cierto es que destacó en muchos de estos rubros y dejó patente su carisma en todos los ambientes por los que transitó.

    Jugó en clubes importantes (Huracán, Estudiantil Porteño, Ferro Carril Oeste), como centrehalf, fue empleado del Ferrocarril donde pudo aprovechar su dominio del idioma inglés, y gracias a ello estuvo en Estados Unidos. En locales nocturnos de Nueva York cantó tango, jazz y presentó espectáculos. En Brasil filmó dos películas, actuó en el casino de Urca, en Río de Janeiro, durante un año y medio..

   Como cantor grabó con varias orquestas unos 150 temas. Formó en orquestas como las de Juan Bautista Guido, con Pedro Maffia, Brignolo, Bonavena, Fresedo, Firpo, Maglio, Donato, Maglio, lo que demuestra que se adaptaba a los distintos estilos con su voz suave que entonaba los estribillos de entonces. Y también destacaría como creador de temas que hicieron roncha. Entre ellos, el que hoy traigo a la palestra.

Lagna Fietta, Nelly Omar, Carlos Viván y el Chato Flores
   

    Hay que apuntar el dato de que este personaje vivió la noche, las madrugadas, los romances fogosos, los amigos noctámbulos, las farras. No se privó de nada y fue querido por mucha gente del tango. Y en esos anversos y reversos, jugosos y odiseicos, las peripecias que fatigaría en su aventura diaria, irán, dejando paso al recuerdo, al olvido y a la realidad de los años. Su pluma se inyecta en la memoria de gente que desfila a su paso por distintos escenarios, bodegones, en las madrugadas infinitas... Y a sus veintiún años de edad habla y describe el final, como una persona que ya las hizo todas.

Berretines locos de muchacho rana
me arrastraron ciego en mi juventud,
en milongas, timbas y en otras macanas
donde fui palmando toda mi salud.
Mi copa bohemia de rubia champaña
brindando amoríos borracho la alcé.
Mi vida fue un barco cargado de hazañas
que junto a las playas del mal lo encallé.

   Era como un presagio, quizás, de lo que le esperaba, por la vida que había elegido, cuando sus trabajos en la Unión Telefónica y en una empresa inglesa le devenían un salario increíble para la época. Pero decidió cambiar todo por el tango, la actuación, el canto. Alternó con muchas mujeres y llegó a formar un hogar, pero el compromiso le duró poco, por su espíritu aventurero y nochero al mango. Lo describieron como un picaflor pero muy respetoso con las mujeres.  Y pinta el posible final.

¡Cómo se pianta la vida!
¡Cómo rezongan los años
cuando fieros desengaños
nos van abriendo una herida!
Es triste la primavera
si se vive desteñida...
¡Cómo se pianta la vida
del muchacho calavera!

   Entonces se instala en su presente y en lo que vendrá, como si supiera el final de la película, lo que no le impidió en lo más mínimo seguir con su berretín a muerte. Con el rumbo que le fija el cuore y las ansias de ser alguien el el tango. Gente como Troilo, D'Arienzo, Razzano, Cadícamo,  fueron sus amigos y confidentes. Y sus temas estuvieron en los repertorios de orquestas y cantantes. En la primera bis bate la justa de lo que le espera al calavera indomable. Palabras que firmarían varios grandes del tango...

Los veinte abriles cantaron un día
la milonga triste de mi berretín
y en la contradanza de esa algarabía
al trompo de mi alma le faltó piolín.
Hoy estoy pagando aquellas ranadas,
final de los vivos que siempre se da.
Me encuentro sin chance en esta jugada...
La muerte sin grupo ha entrado a tallar.

    El mismo Viván le adjuntó la música y hay numerosas versiones del tema. Pedro Maffia lo grabó cantando el propio Viván. Enrique Rodríguez con la voz de Armando Moreno. Alberto Castillo le dio manija  en la versión que registró con Tanturi. Héctor Mauré lo llevó al disco acompañado por guitarras. Luis Petrucelli con Alberto Díaz, Roberto Maida, Néstor Fabián, Alberto Vila, Jorge Falcón,  La típica francesa del bandoneonista Augusto Jean Pesenti, Anselmo Aieta con su orquesta en forma instrumental, Azucena Maizani, Tania acompañada por la orquesta de Alberto Castellano, Troilo con Goyeneche, Donato con Carlos Almada, Pugliese con Abel Córdoba o Libertella con Miguel Montero. 

   Hay para todos los gustos, y yo pongo la versión del Polaco, acompañado por la orquesta de Pichuco, grabado el 30 de abril de 1963.

                                 

  

martes, 23 de noviembre de 2021

Bien Milonga

                                                   Entre tango y tango, tango,
                                                   venga un tango y otro más, 
                                                   meta cortes y quebradas,
                                                   meta milonga y compás.
                                                   Vengan tangos y más tangos
                                                   que ya no puedo parar,
                                                   me han copao con su cadencia
                                                   y enredao con su compás.

   Sí, los Martes de BIEN MILONGA te copan con la cadencia de esa música que te hace soñar despierto y te invita permanentemente a deslizarte por el convidante piso de madera lustrada, para tu lucimiento. Desde las 21 hasta las 0 horas, siempre listos para lucir la estampa milonguera en la CASA de ARAGÓN (Pza. República Argentina nº 6- Madrid)
                                               
                                

   Y ya me largo por esas pistas de países diversos donde bailar tango se ha convertido en un hábito maravilloso, y cada día son más las parejas que se preparar para dar exhibiciones.

   Arranco por el Lyon Tango Festival, en Francia, donde la pareja que integran Roxana Suárez y Sebastián Achával, bailan el tango No nos veremos nunca, interpretado por la orquesta de Juan D'Arienzo, cantando Alberto Echagüe.
                             
   
   El siguiente paso es en la milonga El abraso, de San Petersburgo (Rusia). En este caso son Ricardo Calvo y Sandra Messina, quienes se lucen bailando el vals Amor y celos, también por la orquesta de D'Arienzo.
                                           

 
Y en el Recuerdo Tango Festival, de  Varsovia -Polonia- están Facundo Piñero y Vanesa Villalba bailando la Milonga de Buenos Aires, por la orquesta de Francisco Canaro, cantando Ernesto Famá.



Si con estas muestras no te dan dan ganas de saltar a la pista es porque no sos milonguero


sábado, 20 de noviembre de 2021

Mariposas en la pista

   Tenían un amor oculto y razones muy privadas para mantenerlo así. No se trababa de engañar una esposa, ni a ningún novio o marido. Eran libres pero pensaban que su amor no tenía porqué importarle a nadie. Por lo menos, así pensaban ellos, pero el ímpetu de la relación era tal, que cada vez se les hacía más difícil el disimulo.

                                             



   Comenzaron haciendo un acuerdo de esos tan comunes en la milonga. Estar en mesas separadas, bailar con todos los demás, y mirarse solo algunas veces en la noche, mirarse apenas para esos tangos esenciales, ineludibles, esos que de solo pensar en bailarlos con otros, les rompía el corazón. Pero lo mejor era esconder lo que sentían.
   Total, a la salida podrían encontrarse en cualquier esquina más o menos alejada y abrazarse contentos, como si hubieran burlado a cierta autoridad o salido bien en algún examen. Empezaron así, como tantos, pero al poco tiempo, algo insólito vino a deschavar todo.
   Fueron las mariposas.
Por suerte, el modo en que aparecieron en la pista quedó en una gran incógnita y nadie entendió bien cómo fue, pero ellos no pudieron engañarse.
   Bailaban temblando un poco, como siempre, estremecidos de giros y abrazo, cuando las maripositas empezaron a salir.
   Empezó ella, cuándo no, que abrió un poco la boca para dar ese suspiro. Entonces las mariposas agolpadas en su pecho aprovecharon y salieron en torrente. Él, alarmado, trató de controlar la situación y le dijo bajito:
_-Por favor, no suspires más, mi amor, que todos se van a dar cuenta.
Y en ese mismo momento, las mariposas contenidas a duras penas dentro de él salieron como tumultuosa catarata.
 
   Siguieron bailando muy serios, con la boca pícaramente apretada, mientras, la gente hacía comentarios, dejaba de bailar, trataba de agarrar algunas mariposas, miraba intrigada para todos lados tratando de saber de dónde habían venido volando.
   Los amargados que nunca faltan, dijeron que así no se puede bailar, esto no es serio y aprovecharon para criticar la música, el piso, el ambiente. Se fueron a sus mesas, muy enojados, a esperar que pasara la racha.
   Algunos enamorados se miraron emocionados y sorprendidos. Los recorrió cierta aprensión pensando si no se les habrían escapado a ellos. Descubrieron recién ahí, que pertenecían a un clan de poseedores de maripositas. Entonces intercambiaron con esos otros miradas chispeantes, cómplices y fraternas entre sí.
   Hubo asombros, porque nadie pensaba que ese hombre tan viejo y esa señora casi ridícula estuvieran en el clan, y sin embargo. Y también sorpresas negativas, porque esa pareja que tanto publicitaba su romance, no sabía ni qué eran esos bichitos molestos y aleteantes.
   Mientras tanto la gente en general armaba un terrible jolgorio. Las mariposas invadieron todo el recinto, llenas de color y encanto, se metieron en algunos escotes, en varios vasos, en ciertas conversaciones. Pulularon por las bolsitas de zapatos colgadas de las sillas, por las carteras y los sacos. 
 
   Se diseminaron por la zona de los espejos, de la barra, de los baños. Cruzaban de a montón la pista mientras mucha gente muerta de risa se hablaba por primera vez , después de tantos años de no saludarse.
   No faltaron los malignos que intentaban matar a las mariposas, usando todo tipo de recursos, sacudiendo vilmente servilletas por el aire, subidos a las sillas y hasta a las mesas.
   Pero las muy pillas huían , levantando el vuelo un poquito para zafar de los golpes. Para colmo parecía que se reproducían y que cada vez había más, tan gráciles y livianas, ocupando todo.
   La gente que organizaba el baile iba de aquí para allá tratando de hacer algo, pero era inútil. ¿A quién llamar? ¿A la policía? Ridículo.
   ¿A la emergencia médica? Insensato. Alguien sugirió los bomberos, pero la idea fue desechada. No se dieron cuenta de que en cierto modo todo era fuego.
   Ellos si, ellos sabían y callaban. No podían volver a hablar, pero sonreían con los ojos, llenos de expectativa, sin saber a ciencia cierta qué iba a pasar. Un tipo que hacía años tenía un entripado con otro, le habló bien como por causalidad. Y una mujer fea, que siempre se sentía desdichada, empezó a caminar como si fuera hermosa y todos la miraron admirados. Hubo alguien que tomó una decisión importantísima que venía postergando. A otro se le reveló, de pronto, que la persona que tenía al lado le hacía daño. Esa piba joven, siempre un poco desubicada, zafó como por milagro del tipo que empezaba a darle droga.
 
   El alboroto era enorme, y todo resultaba caótico y enloquecido. Pero al mismo tiempo había un clima de fiesta, de posibilidades infinitas y contagiosas. Algunos pocos se fueron, moviendo la cabeza con fastidio o con tristeza. Pero la mayoría aceptó el tremendo juego que esas desbocadas mariposas proponían. Manuel pensó de pronto en la cuadra de su barrio y se recordó jugando a la bolita, lleno de sol. Julia lo miró justo en el momento del deslumbramiento.
   Carlitos pensó en su primera novia y por primera vez dejó de sentirse culpable y a María de pronto, se le fueron todos esos rencores que no la dejaban vivir. Marcos el pelirrojo, en cambio, tuvo un anuncio más bien feo: supo que tenía que tomar otro camino y le dolió. No le gustaban los cambios.
   Hubo gente a la que increíblemente no le pasó nada, pero nada de nada. Tal vez estaban muy prevenidos, o habían perdido la emoción. Tal vez no creían ya en la magia.
   Pero fueron los menos.
   En cierto momento, volvió a sonar la música y la orquesta de Osvaldo Pugliese tocó para todos “La    Mariposa”. Era un homenaje del Disc Jockey a las circunstancias extraordinarias de esa noche.
Mientras sonaba el tango, las maripositas empezaron a calmarse, aleteando más suavemente. Fueron intentando tener alojamiento en distintos pechos. Los más receptivos, los más abiertos, las recibieron, aunque con bastante susto. Vaya a saber los cambios que esas hechiceras traerían a sus vidas.
   Mientras tanto ellos, que habían salido temblorosos a bailar, supieron que el encubrimiento era ya imposible.
  La noche siguiente dieron a conocer su amor a todo el mundo, no fuera cosa de que las maripositas volvieran a hacer de las suyas. 
  
   Graciela H. López.


miércoles, 17 de noviembre de 2021

Abel Aznar

   Se llamaba Mariano Abel Aznar. Autor, Compositor. Nació en la localidad de Libertad, Partido de Merlo, Provincia de Buenos Aires, el 26 de junio de 1913. Falleció el 5 de marzo de 1983. Su padre, aragonés, tocaba la guitarra y el bandoneón y era de profesión ferroviario. Desde los 13 años de edad Abel trabajó en los ferrocarriles con su padre, quien lo quería graduado de ingeniero químico:

   

   - El viejo -recuerda-, deseaba por sobre toda otra cosa, asegurarme el futuro; además veía que yo tenía un porvenir en el ferrocarril y combatía a muerte mi afición por los versos. A pesar de eso pude estudiar el violín desde mis ocho años hasta los trece. El colegio lo hice sólo hasta el sexto grado, pero aprendí muy bien el idioma inglés junto a mi madre que era irlandesa. Claro que lo que mí me gustaba no era el inglés ni los trenes de papá, ni la química del futuro, sino la noche, la poesía y escuchar a Juan Maglio Pacho, que a veces venía con su orquesta por los pueblos del oeste.

    Después de 1930, Abel se vinculó con gente del ambiente artístico; conoció a Mansilla (El abuelito) en radio Nacional y él le presentó a Antonio Maida -que era muy amigo de Samuel Yankelevich- y a Nelly Omar. Por entonces, haciendo la música y la letra, compuso su primer tango: Igual te quiero.

   -El 24 de junio de 1936, siempre opuesto a mis inquietudes, falleció mi padre, y cuatro días después Nelly Omar me estrenaba el tango por radio; y no alcancé a demostrarle al viejo que había emprendido algo serio en la vida, por mi propio camino. Y me tuve que hacer cargo de mi familia además. Entonces, aparte de mi trabajo en el ferrocarril, daba lecciones de inglés en mi casa todas las noches. Eduardo Farrell estaba entre mis discípulos y ayudaba a Eloy Rébora a traducir libros. Pero quedé enteramente desvinculado del medio que a mí me gustaba. Tuve que empezar de nuevo. 

    Fue Armando Cupo quien le presentó a Laurita Esquivel, a Reinaldo Yiso y a Roberto Chanel, con el cual hizo algunos tangos.

   -Fue en la época en que Chanel empezó con Osvaldo Pugliese. Entonces le llevé uno de los temas que habíamos hecho.. Pugliese leyó la letra y me dijo:
   -Escribiendo así, usted no va a ninguna parte.
   -Fue duro para mí. Pero se lo agradezco. escribía cosas demasiada poéticas, alejadas de lo popular. Él tenía razón.

  

   Pasó el tiempo y un día Reinaldo Yiso le trajo una música de Luciano Leocata. Aznar le puso versos convirtiéndose en el tango: Y volvemos a querernos. Gracias al entusiasmo que despertó en Jorge Casal, lo estrenó y grabó Florindo Sassone con su orquesta y Casal en la confitería La Armonía, de la calle Corrientes.

   Osvaldo Ruggiero, sobrino de Leocata se lo llevó a Pugliese y la obra, en 1948, constituyó su primer éxito. Luego, con el mismo Leocata vinieron: Y mientes todavía, Y no te voy a llorar, Y todavía te quiero.

   Con Carlos Olmedo: Lo que vos te merecés, De puro curda, Y no le erré. Con Azucena Maizani, Y no somos nada. Con Cholo Hernández, Sonatina. Con Carlos Di Sarli, De qué podemos hablar. Con Manuel Sucher, Y no lo vas a saber, Nuestra última partida, Te doy un beso y me voy. Con Leo Lipesker, El último guapo, Sueño malevo, Qué tenes que hablar de mí. Con Juan Carlos Howard, Y te parece todavía. Con Alfredo Calabró, Vos hacé lo que querés.

                                           
    Le pertenecen: En el corsito del barrio (Con Reinaldo Yiso), y con Héctor Varela y Titi Rossi, Azúcar, pimienta y sal (su gran éxito de 1978). Y los valses  Anoche te soñé (con Mario Canaro), Si vos no me querés, Aunque sea mujer y Mala yerba (con Arturo Galucci). En 1977 escribió el guion de la película Tango, Canción de Buenos Aires.

Horacio Ferrer

(En SADAIC figuran 233 obras suyas, pero sólo 88 fueron editadas y grabadas. Realizó traducciones para la editorial Julio Korn)

   Podemos escuchar ese primer gran éxito suyo: Y volvemos a querernos, grabado por la orquesta de Florindo Sasone con Jorge Casal el 25 de enero de 1949)


  

martes, 16 de noviembre de 2021

Bien milonga


                                                     Bailemos el tango
                                                     que nos hace estremecer
                                                     y así junto a tu oído
                                                     de amor yo te hablaré.

                                                     Bailemos el tango
                                                     y vivamos la emoción,
                                                     de que aún con tanta gente,
                                                     estemos ausentes
                                                     con nuestro amor.

   Bailemos, bailemos que nos hace bien al cuerpo, al cuore y al alma. Sobre todo el tango, la milonga, el valsecito. Ahí tenemos que improvisar, vivir la música, sentirla y trasladarla al piso junto con la pareja de turno. Como pasará esta noche en BIEN MILONGA. La de todos los martes del año en la pista de la CASA de ARAGÓN (Pza. República Argentina nº6- Madrid).
 
 
 
El tango sigue de moda en infinidad de países del ancho mundo. Por algo será, ¿no? Y lo comprobamos con este desfile donde vemos  a parejas en exitosas exhibiciones bailables.                                      
 
   Por ejemplo, nos vamos al Seúl Tango Festival, en Corea del Sur, donde brillan Sebastián Arce y Mariana Montes, bailando el tango Viviani, interpretado por la orquesta de carlos Di Sarli.

                        

   Acto seguido nos vamos más cerquita, al Tango Zaragoza Festival. En este caso para ver a Carlitos Espinoza y Noelia Hurtado luciéndose al son del valsecito La serenata de ayer, por D'Arienzo-Mauré.

   

   Cerramos el viaje en la Meca del tango: Buenos Aires. Y son Kei Hasegawa y Germán Landeira los que se mandan al ruedo con la Milonga criolla por la orquesta de Francisco Canaro, cantando Roberto Maida.

                                          
    No me digás que no te saltaron las ganas de empilcharte y venirte a la milonga.... Sería lo normal, ¿no te parece?