Translate

domingo, 9 de agosto de 2026

Churrasca

A veces, escuchando música, reaparecen temas perdidos en la historia del tango, tan poblado de temas exitosos y otros perdidos en archivos históricos a los cuales acudimos ya pocas veces. Porque el tango, las orquestas, cantores, letras, músicas, autores, compositores, fueron dejando su sitio a las nuevas ondas y todo cambia, se moderniza, deja paso a lo novedoso.

Pero que los tangueros seguimos firmes, milongueando con los antiguos registros discográficos e incluso escuchándolos en el ordenador, el teléfono, la radio o el reproductor, permite que sigan teniendo vigencia. Y entonces reaparecen aquellos temas que en su día recibieron mucha repercusión, porque el tango tuvo un protagonismo especial durante los años de gran eco popular.

 

Como este de Francisco Lomuto, por ejemplo, que compuso en 1934 firmando la letra como Pancho Laguna (su seudónimo) y la música con su verdadero nombre y apellido. El tema ganó el Primer Premio en el Concurso de Tangos  que organizó ese año Francisco Canaro, en su comedia teatral "La canción de los barrios". Segundo se clasificaría nada menos que el tangazo de Manzi y Piana: "El pescante".                                                                                                                                                                                        

Y lo más notable es un Ministro de Japón le entregó a Lomuto un Diploma por este tango que compusiera, a raíz del premio de “Churrasca”, en aquel concurso. El tango ya empezaba a encantar a los japoneses y esta gentileza del Ministro lo vino claramente a demostrar. Los versos del propio Lomuto  le hablan a la "churrasca", término lunfardo que señala a la mujer bella. 

Pasé una noche
para explicarte, vidita,
mi querer;
frases bonitas
que hablaban con ternura
de tu atrayente figura,
tus encantos de mujer.
Pero no pude
terminar esa cartita
para poderte, vidita,
convencer;
y tantas cosas
en ella te decía
que al final ni yo entendía
y la tuve que romper.
escribiendo una cartita

La letra del tango no tiene mayor trascendencia. Es un poco ingenua y como escrita "a la bartola", o sea sin mayor esfuerzo. Pero la música engancha y así el tango de Lomuto tuvo repercusión y podemos seguir bailándolo. De paso le batimos "¡churrasca!" a la compañera de turno y dejamos la explicación para cuando ella escuche la grabación del tema.


¡Churrasca!...
¡Mi churrasquita!...
Yo no encuentro otra palabra
que mejor la puerta me abra
para expresarte mi amor.
Ahora que siento
que se abriga en mí un cariño
lo confieso, como un niño,
así, estoy.
¡Churrasca!...
¡Mi churrasquita!...
Entendé esta palabrita
que te dice tantas cosas...
y abrí tu corazón.

No ando con vueltas
y te hablo con franqueza:
temo perder la cabeza
y el valor.
Pasé las horas
consultando diccionarios,
libritos, epistolarios
y formularios de amor;
pero en ninguno
de esos libros con versitos
encontré mi amor escrito
con calor.
No hubo un poeta
que me diera un buen consejo...
Por eso, derecho viejo,
yo me haré entender mejor.

(Francisco Lomuto con su orquesta y el cantor  Fernando Díaz,  grabó su tango "Churrasca", el 21 de junio de 1934. Y hoy lo traigo a la palestra.)

                   


(También lo grabó la orquesta de Juan D'Arienzo, cantando Armando Laborde, el 12 de noviembre de 1974.









miércoles, 5 de agosto de 2026

"Viejo Tortoni"

 Héctor Negro: "Poco tiempo después que el palco del Café Tortoni volviera a llenarse de tangos, comencé a entreverarme cn algunas noches de "La Bodega". Otra vez el arte llenaba ese ámbito en el que muy pronto empecé a ser protagonista con los compañeros de la revista "Buenos Aires, Tango y lo demás".

Presentaciones de la revista, de libros de poesía, de discos; con tangos, cantores, poetas, músicos y bailarines, sirvieron para convocar a viejos duendes del Café. Era como recuperar la historia de aquella "Peña" que allí había sido. En el sótano, que era la famosa "Bodega", con su escenario, su atmósfera especial y su historia. Del asiento de espectador, pasé un día al escenario, a decir mis versos, a presentar a algún músico o cantor...

De a poco me fui enterando de pedacitos de su historia: en esa mesita leía poemas Alfonsina Storni cuando en el sótano funcionaba la legendaria "Peña" de Quinquela Martín, a la cual solían concurrir Baldomero Fernández Moreno, Raúl González Tuñón, Carlos de la Púa y otros notables que llenaban de bullicio y poesía el recinto. Hasta allí había llegado una vez, caminando desde la Casa Rosada, el presidente Alvear. 

Y bajó hasta el sótano atraído por la fama de la "Peña" y sus habitués. Justo cuando leían versos Tuñón y de la Púa...En ese subyugante escenario había cantado Carlos Gardel, había debutado la orquesta de Juan de Dios Filiberto, había actuado Josefine Baker...y muchos nombres relevantes que se sumaban a una lista increíble.

Estuvimos algunos años, con la muchachada de la Revista"Buenos Aires Tango y lo demás", organizando recitales de música, canciones y poesía; presentando libros, discos, espectáculos; lunes a lunes, en noches memorables. Ya había aprendido a descubrir a los duendes del Café y hasta los sentía aletear en las paredes. Arriba y abajo. 

Héctor Negro (Ismael Héctor Varela)

Esa atmósfera me envolvía y me sentí orgullosamente parte de todo eso. Tanto, que le pedí a Fanego (uno de los dueños), datos, referencias, algunas pequeñas historias que algunos escribieron, testimonios... Un día sentí que era mucho lo que estaba acumulando, vivencial y documentalmente. Mucho lo que el Tortoni me había dado a mí y a Buenos Aires, y mucho lo que nos seguía dando. 

¿Qué cosa mejor podría brindarle que un tango? Era cuestión de atreverse. Los versos salieron casi de "un tirón". Fue porque ya "estaban adentro". Tenía muy en claro que había que conjugar su pasado con su presente, lo que había pasado con lo que estaba pasando. Las figuras de ayer con las voces de hoy. Los antiguos fantasmas con los duendes que aún lo habitaban. Cantarle a un lugar que era parte de la historia de la ciudad, pero a la vez un ineludible sitio de su presente. Con historia, pero vivo...                                                                                                                                                                                  Quise conocer esa historia, las leyendas y anécdotas que se contaban. Hablando con algunos viejos protagonistas, accediendo a la información que me facilitó el "alma máter" del Tortoni, Roberto Fanego y leyendo antiguos recortes, la magia me ganó y quise juntar aquella historia con el fuego encendido del presente.

La estructura poética del Tango me permitió encontrar el mejor lenguaje. Y con inspiración y pasión, nacieron los versos de Viejo Tortoni. Después de pensarlo, sentí que la destinataria de esos versos debía ser Eladia Blázquez.  Ése era el tango que nos habíamos prometido mutuamente. No obstante, tuve que convencerla para que aceptara.

Su modestia me recomendaba a otros posibles compositores presuntamente más apropiados. Insistí, y como la "letra" le gustó, se la llevó, al poco tiempo estaba terminada la primera parte de la música. La segunda tardó más. Eladia rompió su estructura y armó una nueva que le fue permitiendo un hallazgo melódico.                                                                                                                                                                                              


Un día me llamó para hacerme escuchar lo que había resultado. Era justo lo que yo había intuído. Cuando terminó de cantarlo esa primera vez, había nacido Viejo Tortoni. Era el año 1979"...


Se me hace que el palco llovizna recuerdos,
que allá en la Avenida se asoman, tal vez,
bohemios de antaño y que están volviendo
aquellos baluartes del viejo Café.
Tortoni de ahora, te habita aquel tiempo.
Historia que vive en tu muda pared.
Y un eco cercano de voces que fueron
se acoda en las mesas, cordial habitué.

Viejo Tortoni.
Refugio fiel
de la amistad junto al pocillo de café.
En este sótano de hoy, la magia sigue igual
y un duende nos recibe en el umbral.
Viejo Tortoni. En tu color
están Quinquela y el poema de Tuñón.
Y el tango aquel de Filiberto,
como vos, no ha muerto,
vive sin decir adiós.

Se me hace que escucho la voz de Carlitos,
desde esta "Bodega" que vuelve a vivir.
Que están Baldomero y aquel infinito
fervor de la "Peña", llegando hasta aquí.
Tortoni de ahora, tan joven y antiguo,
con algo de templo, de posta y de Bar.
Azul, recalada, si el fuego es el mismo,
¿quién dijo que acaso no sirve soñar?


 Eladia Blázquez lo grabó acompañada por el Sexteto Mayor, en diciembre de 1979.

                       






sábado, 1 de agosto de 2026

Qué significa ser milonguero

Explicar qué es ser milonguero es realmente muy difícil porque el sentimiento de esta hermosa emoción es algo único en cada persona. Es casi imposible poner en palabras, pero voy a tratar de hacerlo, y espero que pueda hacerlo sin ofender el sentimiento de nadie.

Ser milonguero, primero tenés que tener tu propio estilo de baile. Eso significa que posees un sentimiento único por la música, ritmo, cadencia y abrazo. Cuando tenés esto, la música te invade el cuerpo y la mente, y en este momento y solo en este momento, la química empieza, lo que vos realmente transmitís a tu pareja – como si fuera un diálogo, susurrando, deslizándose en el piso con sacadas, corridas, giros, bailando uno para el otro, y no para la gente. En este momento cuando ambos están escuchando la magia de la música, la piel de uno y la piel del otro, la fragancia, el tacto produce el milagro de algo parecido a un mantra, y el yin y yan están ahí. Estamos bailando tango.

Las prioridades de un milonguero son el sentimiento y la mujer. Los códigos son como los mandamientos que nacieron con el tango, y la música se define en tres partes. La primera es una pregunta, la segunda es una pausa o prólogo, la tercera parte contiene la respuesta. Todo eso está en nuestro sentimiento y éste es el porqué los milongueros improvisamos, teniendo nuestro propio placer, y nuestro propio estilo con el ritmo y la cadencia.

Hoy, la gente enseña con diferentes métodos, pero el tango, el real tango de salón, no tiene un método, porque es un sentimiento. La técnica y la coreografía son solo para demostraciones. Este es un tango que se ha venido aprendiendo durante horas y horas de ensayo para el negocio de show. Hay centenas de parejas haciendo lo mismo, y solo unas pocas de ellas, digamos diez o quince – son realmente buenas, porque ellas son diferentes y eso es otra cosa.

Cada bailarín de las calles, aquellos que practicaban en las esquinas y los parques con otros hombres desarrollaban una técnica natural sin saberlo. Sus pasos y su sentimiento eran la técnica.

Mi consejo es caminar, caminar con la punta de los pies y siempre con la música, caminar y practicar siendo tú mismo y no ser la copia de otro.

Ricardo Vidort

(Esta nota ya la publiqué en 2021, pero vale la pena recordarla:)

                                               

                       Ricardo Vidort en una exhibición con su compañera. 


jueves, 30 de julio de 2026

APOLOGÍA DEL TANGO




Triste, sensual, dormilón,
mezcla de risa y lamentos,
vuela de los instrumentos
y se mete al corazón.
Allí enciende la pasión
que en el alma está dormida,
nos habla de la querida,
del amigo traicionero
y es un grato mensajero
que se nos cruza en la vida.

Por eso, cuando lo siento,
le abro de mi alma las rejas
y entra cantando sus quejas
a amargar mi sentimiento.
Entonces, mirá, no miento
veo que en mi pecho anida
todo el dolor de la vida
y por eso me encurdelo;
tengo hambre de consuelo
y lo busco en la bebida.

Tango que me hiciste mal
y que, sin embargo, quiero
porque sos el mensajero
del alma del arrabal;
no sé qué encanto fatal
tiene tu nota sentida,
que la mistonga guarida
del corazón se me ensancha,
como pidiéndole cancha
al dolor que hay en mi vida.

Por vos he morfao más canas
que pelos tengo en el mate,
por vos hizo el disparate
de envenenarse mi hermana.
No hay bochinche ni macana
que en tu homenaje no hiciera,
y en la fiesta arrabalera,
donde campeas con honor,
me diste siempre valor
pa' hacerle frente a cualquiera.

Tango de triste motivo,
cuando pienso tu chamuyo,
se queda en mi alma el arrullo
de tus cantares, cautivo.
Por eso, cuando percibo
tu melancólico son,
me acongoja la emoción
de tu rezongo compadre,
y entonces pienso en mi madre
y me llora el corazón.

Es cosa linda y fiereza,
es cachetada y caricia,
tiene amargura y delicia,
tiene fealdad y belleza.
Es la infinita tristeza
que a ser malo me convida,
es la cárcel, la guarida,
mis versos y mi guitarra;
el tango es como una garra
que se ha clavao en mi vida.


Enrique Maroni
 
 
 
 

martes, 28 de julio de 2026

Grosos del Tango

 ¿Te imaginás a estos capos del tangos compartiendo mesa de comida y bebidas...? ¡Hermosa creación!








lunes, 27 de julio de 2026

De todo te olvidas

 Este tango de Enrique Cadicamo que lleva música del violonchelista, pianista, trombonista Salvador Merico, fue compuesto en 1929. Y tiene una curiosa historia detrás de su creación por el gran poeta, que trazó una línea interminable de composiciones exitosas sin parangón. Sobre todo porque se basa, se baña, en un poema del legendario poeta entrerriano Evaristo Carriego.

                                    

Evaristo Carriego

Carriego vivió desde su niñez en el barrio porteño de Palermo. Algunos poetas como Rubén Darío y Almafuerte influyeron en su estilo. Ello se notó de entrada. Pero luego evolucionaría, nos dejaría su libro "Misas Herejes" y aunque se fue tempranamente de este mundo con apenas 29 años, le alcanzaría para consagrarse como el primer gran poeta del suburbio porteño. Su visión poética de la ciudad, influiría en sucesores como Homero Manzi, por ejemplo. 

Incluso Cátulo Castillo reconococía  que en algunos de sus temas iniciales que compondría con su padre, como por ejemplo; Organito de la tarde, hay una clara influencia carriegana.

                                            


Esas cuartetas de Evaristo Carriego tituladas "Tu secreto" integran los "Ofertorios Galantes" de las "Misas Herejes" y en su breve expresión le calzan a Cadícamo como idea creativa. Y le salen tan redondos sus versos tangueros que obtendría con ellos el primer premio de "Tangos con letra" en el sexto Concurso Max Glücksmann, realizado en el Palace Theatre de 1929.

El poema de Evaristo Carriego: "Tu secreto" está desarrollado en tres cuartetas.

¡De todo te olvidas! Anoche dejaste
aquí, sobre el piano, que ya jamás tocas, 
un poco de tu alma de muchacha enferma: 
un libro vedado, de tiernas memorias. 

Íntimas memorias. Yo lo abrí, al descuido, 
y supe, sonriendo, tu pena más honda, 
el dulce secreto que no diré a nadie: 
a nadie interesa saber que me nombras. 

....Ven, llévate el libro, distraída, llena 
de luz y de ensueño. Romántica loca..... 
Dejar tus amores ahí, sobre el piano! 
..De todo te olvidas, cabeza de novia! 

La transformación en versos tangueros que desarrolla Cadícamo, aunque estén están tintados en el poema de Carriego, logran alcanzar el esplendor preciso para que, con la adecuada música que le acopla Salvador Merico, alcance el esplendor y la polenta necesaria para entrar en el repertorio de orquestas y cantantes prestigosos. Y se instale en la discografía activa, desde que Gardel lo llevó al disco en 1929 con sus guitarristas Barbieri y Aguilar..

De un tiempo a esta parte, muchacha, te noto
más pálida y triste... Decí ¿qué tenés?
Tu carita tiene el blancor del loto
y yo, francamente, chiquita, no sé...
¿Qué pena te embarga? ¿Por qué ya no ríes
con ese derroche de plata y cristal?
Tu boquita, donde sangraron rubíes,
hoy muestra una mueca, trasuntando un mal...

El piano está mudo.
Tus ágiles manos
no arrancan el tema
del tango tristón...
A veces te encuentro
un poco amargada,
llorando, encerrada,
en la habitación.
Y he visto, extrañando,
que muy a menudo,
"de todo te olvidas",
cabeza de novia,
¡nimbada de amor!

¿Qué es lo que te pasa? Cuéntame; te ruego
que me confidencias tu preocupación...
Acaso tu pena es la que Carriego,
rimando cuartetas, a todos contó.
"De todo te olvidas, cabeza de novia",
pensando en el chico que en tu corazón
dejó con sus besos sus credos amantes,
como un ofertorio de dulce pasión...


Roberto Goyeneche acompañado por la orquesta de Osvado Berlingieri, lo grabó en 1980

                  


Aníbal Troilo con su cantor Floreal Ruiz, lo llevó al disco el 23 de febrero de 1948.

                                           

             
Eduardo Rovira le dedicó un hermoso tango instrumental al poeta con su nombre "Evaristo Carriego". Osvaldo Pugliese con su orquesta lo grabó en agosto de 1969.

                                           

                                           
                                           

martes, 21 de julio de 2026

Muñequita

 He vuelto de mis hermosas vacaciones en las playas de Santander, con la familia, y el tango está golpeando en las puertas del cuore. Ganas de espiar un poco en la discoteca y darle manija a las orquestas que dejaron un reguero impresionante de temas. De repente aparece este tango del cantor-guitarrero-cajetilla Adolfo Herschel y Francisco Lomuto.

                             

 

Lo compusieron en 1918 y Lomuto le dedicó el tango a la actriz María Luisa Notar que lo estrenaría en el Teatro San Martín. Con este tema Lomuto plantó su bandera ganadora en la calle Corrientes. La Típica Select lo registró en Estados Unidos, y sería uno de los primeros tangos que grabaría Gardel -el noveno en su discografía), que tenía detrás "Linda provincianita" por Gardel-Razzano. Fue en el año 1920.

Incluso el gran cantor lo ensayaría con Lomuto y establecerían una sólida amistad. Y le grabaría otros tangos suyos: Cachadora, Nunca más,  Pa' que te acordés, Rosas rojas, Si soy así y Tierra del fuego, además de la ranchera En la tranquera. Cuando Lomuto formó su primera orquesta, en 1927, lo llevó al disco en forma instrumental. Lo repetiría en 1931 con sus cantores Acuña y Fernando Díaz, y en 1949 con Miguel Montero.

 Los versos de Herschel transitan en la eterna historia del abandono amoroso. No tienen mayor nivel, es todo simpleza. El hombre se pregunta angustiado "¿Dónde andará?", y sigue buscando a la "Muñequita", como la llamaban los muchachos del barrio. Los recuerdos lo persiguen y las imágenes se le agigantan en su peregrinar. 

¿Dónde andará
Mi amor que no
Puedo hallarlo?

Yo no hago más
Que buscarla
Porque sin ella
No es vida

Besé sus manos queridas
Sentí la dicha de amarla

¿Dónde andará?
Mi amor
Que no puedo hallarlo?

La tenía muy mimada
Por lo elegante y bonita
Por eso la muchachada
La llamaban "Muñequita".

Daba gusto ver su mesa
Con flores y marrón glace
Todo era alegría y riqueza
Donde estaba esa mujer

¿Dónde andará
Mi amor que no
Puedo hallarlo?

 

Podemos escuchar la versión de Francisco Lomuto con su orquesta y el cantor Miguel Montero, grabado el 6 de octubre  de 1949.

               


Y también la de Ángel D'Agostino, su orquesta y Ángel Vargas, que lo llevaron al disco, el 19 de julio de 1944.