Translate

martes, 7 de abril de 2026

Veredas que yo pisé (2)

 A alguno le podés ortibar: "A vos no te fue tan mal gordito", como hizo Alfonsín, ¿te acordás?. O hacé un imaginario techito con la mano en la frente para junar hacia lo que dejaste atrás y rápidamente te darás cuenta que sos producto de la baldosa inicial.

A mí me ne fute toda esta panoplia del modernismo provocador si tengo que tirar al tacho mi prontuario, por las ambiciones de la filosofía capitalista.  Quiero volver a sentir el calor húmedo del rioba  cuando se me canta el culo, aunque sigan andado catraminas por las calles, tengamos las cosas atadas con alambre y te duela que a algunos viejos amigos les haya ido p'al joraca y estén forfai.

                                             Pronóstico trimestral del SMN: cómo será el otoño en Buenos Aires y qué  pasará con las lluvias | canal26.com        

Heráclito, que no era ningún belinún, batía que "La armonía más bella nace del enfrentamiento de las diferencias". Cuando manyás la escena política dominada por los demagogos, la dañina aguja del rencor, ese permanente estado de éxtasis y prozac en la sociedad, la guerra de insultos a la que llamamos política, la atmósfera de venalidad consentida, ves que todo este pastiche vitaminado es un tango de Discépolo.

¿O no, fierita? Estas falsas convenciones posmodernas son un embole para dogmatizarnos, no te dejés cajetear,. Hay males que forman parte del decorado del mundo y para distraernos, la neoburguesía hace un curso en Alemania para elegir al mejor culo del mundo y coronan a una japonesa que lo tiene más chato que un naso de boxindanga. 

O te meten  el baile del ñoca, patinan en la TV, hacen concursos para pánfilos o retardados, producen cine champú y con este gran lienzo te tienen en el buche. Las grandes ideas se tomaron el bondi. Tal vez la otoñada, la luz callejera que disparata la arquitectura del jardín, me transporta  por los ríos arteriales de la existencia y me impregna de una melanco temporalista, pero ¡qué querés!...

Se me saltan los tapones con estas costumbres sociales y religiosas diseñadas para sojuzgar a las mayorías. En fin, fierita, que hay que ser como Gardel que se peinó para siempre y preparar el  morfi-chupi  debute para tener la noche a punto caramelo, invitando a una argenta de esas que se hacen rasta hasta en las pestañas y a un par de atorrras para amenizar la giornatta.

                             


Poné un CD de Pugliese y escrachá el matambre a la parrilla que preparaba Don Juan, el carnisa del barrio. Comprá un matambre tierno y abrilo con la grasita hacia arribeño. Zampale ahí ajo picadito, perejil, ají molido y algo de sal. Metelo en el horno con el grill fierro a fondo.  (Si tenés parrilla, avanti:). A medio hacer, dalo vuelta, con la nerca  siempre doblada.

Cuando lo tenés a point, lo abrís y dejás que se queme la grasita para que quede crocantona, apuntándola al grill. Lo sacás y en una tabla lo cortás en tiras finas empezando por la parte más gordita. Agregale sal si ves que anda cortina. Acordate que en la parrilla al final la grasita apunta a las brasas. Con esta podés presentarte a un Concurso y dejar a esos mamelucos modernistas que arman toplas, a los que les faltan dies para el sope, muriéndose de envidia .

¿Qué te cerepa?

Cacho Panza 

(Publicado en el número 59 de la revista "Mundo Argentino", que creé y dirigí durante diez años en Madrid. Y estas notas las firmaba como Cacho Panza.) 

 

 

Veredas que yo pisé

                                                                    "La noche , la magistral sapiencia de lo oscuro".                                                                                                                          Alejandra Pizarnik    

¡Qué hacés, tres  veces, que hacés! ¿Viste que hoy me vine bien tanguero? Es que me dio el ramalazo y me parece estar tomando mate bajo el fiel ombú de Parque Patricios. Ya sé que es un gomero pero siempre le dijimos ombú y es como si a vos que te dijeron toda la vida Tito, Zurdo o Pirulo,  y me vas a venir ahora con que te llame por tu nombre de pila.                                                                                                                     

¿Junás a alguno a quien llamemos por su nombre de verduque? Sí fierita, hoy hacé de cuenta que estamos caminando por la alfombra de adoquines viejos y asfalto cuarteado de aquel barrio que nos marcó en la hormiguesca ciudad querida.                                                              En esta globalización que es ante todo un proceso político donde las decisiones se toman cada vez más lejos, las errancias introspectivas me sopapean de continuo y me invade como una nostalgia ardida, ¿viste?                                                                                                                                 

Buenos Aires es un barrio grande que puede estar en el Sur de Manzi, en Tres esquinas de Cadícamo, el Bajo Belgrano de García Jiménez, o la Boca y el Doque de González Castillo en Silbando. ¿Qué sería de Buenos Aires sin las letras de tango y el bandoneón de Pichuco? Proust decía que todos somos reflejos del sitio en que vivimos.Nos mimetizamos, somos parte de su fauna y su paisaje. Estamos envueltos en el rioba como cubiertos por un manto paternal y maternal a la vez.

 

Arrastrás contigo aquellas historias banales o increíbles. Y aunque algún salamín picado fino se intente quitar esa costra y busque el glamour de otras latitudes, en algún momento se le caerá la careta trucha y se desayunará con que está pegado a esa paisajística barrial que lo marcó, y el subconsciente lo sacará a relucir como el "otro yo del Doctor Merengue". 

El mismo Proust batía que la realidad se forma en la memoria. Y el bocho te encana en un truco a cara de rrope en el boliche esquinero, un chamuyo lunfardiano, el desfile de pebetas diqueras que saben amar, la cumbia colectivera, esa forma de discutir epidérmicamente, la Coca con Fernet, los cantos de la tribuna...   Y el turmix con la posmodernidad te ancla en una realidad hecha de adoquines y malvones, de pava, mate y bizcochitos...

Y aunque el chabón se quiera hacer el friki imitando a los políticos que se han dado cuenta que no hay que creer sino hacer creer, por más lavandina que le eche al fato, en la molicie de la vida diaria el Yo interior lo deschava y la canta la tosca. Mirá fierita que no me quiero hacer el filósofo aunque hay 37 millones de filósofos en nuestro ispa y sobre todo, uno clavado en cada esquina porteña o en la same del feca.

Es que estas cosas me sacan, te juro, al ver como bardean. El punto puede ser un banana, pero que muestre la chapa, viejo, que no la esconda. Y que no bata fulerías de ese rioba que estará desvencijado, pero arrastra las arquitecturales voces del pasado. Si querés darte una biaba en el repaso de las estaciones de tu vida, dejá un rato Interné, el ipod, la playestéishon y escuchate unos tanguitos de Angelito Vargas  para volver a espejear la ciudad que te dejó su marca, como al ganado, y esgunfiarte de estos plomazos... 

                                                                                                                                    (Continúa...)

 

 

 

 

 

sábado, 4 de abril de 2026

Cambalache

 Fue otra pegada discepoleana muy grosa que impactó fuertemente en el estamento tanguero. Había sido creado para un filme que dirigiría Mario Soficci, en 1934, donde lo cantaría Ernesto Famá.  Pero lo estrenaría con enorme éxito Sofía Bozán en el Teatro Maipo y se difundió rápidamente en los medios radiales y periodísticos.

La función en la cual se daba a conocer una nueva Revista Musical, con el estreno del tango discepoleano se presentó muy complicada, porque Discépolo le había vendido en exclusividad el tema al productor Ángel Mentasti para su película dirigida por Mario Soffici, con la estrella Libertad Lamarque: "El alma del bandoneón".

                                  

  Luis César Amadori


Antes de levantarse el telón, Mentasti apareció con un abogado para impedir el estreno del tango. Luis César Amadori, dueño del Teatro, para distraerlo y confiando en el éxito del tango, llevó al enojado productor a la Confitería Richmond, de la calle Esmeralda, que estaba justo enfrente del Maipo, y le habló largamente  sobre el tema de Cine y Teatro. Y le insistía en que no competían entre ambos escenarios.

Y seguía con largas explicaciones. Sobre todo tratando de convencerlo en el sentido de que si el tango tenía el éxito esperado en su Sala, ello beneficiaría a la película. Continuaba con su oratoria y Mentasti después de escucharlo, lo semblanteó a Amadori e inesperadamente, tuteándolo le preguntó: "Decime, tenés algo para Pepe Arias?". Instintivamente, Amadori respondó: "".

Enrique Santos Discépolo | Meer
 Enrique Santos Discépolo

                                       

Cuando vio que la gente salía del Teatro y la función había terminado, recién dejó de hablar. Y había nacido un tango para la eternidad. Amadori contaba  que le había ayudado a Discépolo en la composición poética del tango con la nómina de personajes que desfilaban en el nuevo tango que sería otro éxito rotundo y duradero.

Y así iban desfilando esos personajes reales de Cambalache: "Mezclaos con Stavisky, van Don Bosco y la Mignon, Don Chicho y Napoleón...". Y Amadori  comentaba que le había dicho a Discépolo: "Poné a Carnera y San Martín...". Y parece que Discépolo le hizo caso porque  todos ellos entraron en los versos del tango.

Posteriormente, en sociedad, Amadori y Discépolo compondrían otros tangos que también tuvieron su ronda de aplausos: "Confesión", "Alma de bandoneón", "Desencanto" y el vals "Tu sombra". Con más éxito unos que otros, pero estableciendo un pacto que, sobre todo en el caso de "Cambalache", fue decisivo para la suerte de la yunta creadora. 

                                      cambalache. partitura tango grabado por julio s - Compra venta en todocoleccion 

Amadori había nacido en Pescara, Italia, y llegó a la Argentina con sus padres, a los cinco años de edad. Además de dueño del Maipo, fue un celebrado director de cine con 64 películas en su haber. Se casó con la hermosa actriz Zully Moreno y debieron exiliarse a España con la llegada del gobierno militar. Allí permanecieron durante diez años y dirigió 17 películas. 

 Podemos escuchar la versión que realizó Julio Sosa, acompañado por la orquesta de Leopoldo Federico, del tango de Discépolo: Cambalache. Lo grabaron el 1 de marzo de 1964.

                             


 

 

viernes, 3 de abril de 2026

¿Qué sapa, señor?

 La catilinaria discepoleana se vuelca en este tango, compuesto en 1931, y que pinta la situación política-económica que vivía Argentina, desde el golpe de estado que el 6 de septiembre de 1930 derrocaría al gobierno presidido por Hipólito Yrigoyen. Casi todas las provincias habían sido  intervenidas durante el mandato de Yrigoyen.

Enrique Santos Discépolo 

En este clima sumado a la grave crisis económica en 1930 se produce el primer golpe de Estado de Argentina. El diario "Crítica" fue evolucionando cada vez más hacia posturas de la extrema derecha. Fue así que dio su pleno apoyo al golpe de Estado del 6 de septiembre de 1930 que encabezado por el general José Félix Uriburu derrocó al gobierno de Yrigoyen.                                                                                                                                                               En enero de 1929, durante la segunda presidencia de Hipólito Yrigoyen, Roberto Arlt publicó en el diario El Mundo, un artículo titulado "Su Majestad, la coima", donde escribe:

   - La coima es la polilla que roe el mecanismo de nuestra administración, la rémora que detiene la marcha de la nave del Estado (y esta vez es cierto el mito de la rémora y la macana de la nave del Estado), la coima es el aceite lustral conque cuanto bicho inspector y subinspector que vagabundea por ahí, lubrifica sus articulaciones y engorda su estómago; la coima es la madre de muchos bienestares, el alma de numerosas prosperidades, el ángel tutelar de los que venden aserrín por harina, achicoria por café, pan quemado por chocolate, mármol molido por azúcar, la coima es la diosa protectora de todos los tahúres que pululan en nuestra tierra, de todos los comisarios que entran flacos y salen gordos, de todos los magistrados que se taponan los oídos para no escuchar los alaridos de la justicia, ¿qué no es la coima, la enorme, la nutritiva coima? 



Donde se clave la vista, allí está: invisible, segura, efectiva, certera. La coima es la que moviliza los escritos en un juzgado; la coima es la que arranca un certificado de buena conducta para un específico fascineroso, la coima es la que le da ciudadanía de honestidad a un granuja cien veces más ladrón que el ladró Gesta; la coima es la que ablanda y humaniza al inspector personudo, al abogado recio, al escribano melifluo, al oficial de justicia inexorable, al médico talentudo. La coima, invisible, penetrante, ardua e infalible, penetra por todas partes y compra al grande, al cogotudo y al severo como al pequeño, al modesto y al humilde que se conforma y transige con tal que le den para un café con leche". 

El 8 de noviembre se realizan las elecciones en las cuales ganó la Concordancia con 607.765 votos que representaban el 43.26% de los votos y le otorgaron 237 electores que configuraban mayoría en el Colegio Electoral y votaron por Justo-Roca, quienes asumieron sus cargos el 20 de febrero de 1932. Sánchez Sorondo en una nota publicada en 1958 consideró que la anulación de los comicios del 5 de abril de 1931 y la prohibición posterior de presentar candidatos al radicalismo constituyeron graves errores institucionales y quitaron legitimidad a la elección de Agustín P. Justo.​

Discépolo pintaba toda esta tremenda situación del país en este tango demoledor.
  

La tierra está maldita                                                                                                                            y el amor con gripe, en cama.
La gente en guerra grita,
bulle, mata, rompe y brama.
Al hombre lo ha mareao
el humo, al incendiar,
y ahora entreverao
no sabe dónde va.
Voltea lo que ve
por gusto de voltear,
pero sin convicción ni fe.

Hoy todo Dios se queja
y es que el hombre anda sin cueva,
volteó la casa vieja
antes de construir la nueva...
Creyó que era cuestión
de alzarse y nada más,
romper lo consagrao,
matar lo que adoró,
no vio que a su pesar
no estaba preparao
y él solo se enredó
al saltar.

¡Qué "sapa", Señor...
que todo es demencia!...
Los chicos ya nacen
por correspondencia,
y asoman del sobre
sabiendo afanar...
Los reyes temblando
remueven el mazo
buscando un "yobaca"
para disparar,
y en medio del caos
que horroriza y espanta:
la paz está en yanta
¡y el peso ha bajao!...

¿Qué "sapa", Señor,
que ya no hay Borbones,
las minas se han puesto
peor que los varones;
y embrollan al hombre
que tira boleao;
lo ven errar lejos
a un dedo del sapo
y en vez de ayudarlo
lo dejan colgao?.
Ya nadie comprende
si hay que ir al colegio
o habrá que cerrarlos
para mejorar...
 
(El 12 de agosto de 1931, la orquesta de Francisco Canaro, cantando Charlo, grabó este tango de Enrique Santos Discépolo. Acá lo podemos recordar. (Qué "sapa", significa Qué pasa, al vesre, o sea al revés, costumbre muy porteña de hablar.)
 
                           

 


martes, 31 de marzo de 2026

Historia de una foto

   "Para Raquel, es decir para mí...". Debajo de la sentida dedicatoria fechada en 1946, un pentagrama ilustra los compases y la letra de una de las composiciones más célebres de Enrique Santos Discépolo: Canción desesperada.     

Raqauel Díaz de León, la musa de ese desgarrador tango que habla de dolores y traiciones, tiene hoy 85  años, vive en México y, a seis años de la muerte del genial artista, sigue esperando que la justicia argentina reconozca a su hijo como fruto del romance de tres años que los unió.                                                                                                                                -"Para mí sería una gran satisfacción, porque ya no soy ninguna jovencita y necesito irme tranquila", aseguró la mujer que supo conquistar el corazón de Discepolín durante su paso por tierras aztecas.

                                                                                             Discépolo y Raquel   

-No se trata de un interés económico. lo que quiero es que mi hijo, Enrique Luis obtenga un reconocimiento legal en el país en que el padre es una leyenda.                                                   -¿Cuándo conoció a Discépolo?                                                                                                 -Lo conocí en 1945, en Cuernavaca. Yo tenía 18 años y me habían dicho que él había sido invitado por otros compositores mexicanos para darle una comida en un hotel. Al llegar a aquella comida vi a un hombre flaquito, alegre, muy entusiasta. Entonces le pregunté al mesero y me respondió que era Santos Discépolo.                                                                -¿Cómo se produjo el encuentro?  

-Él también preguntó por mí y me invitó a su mesa. Me senté y nos agarró un amor a primera vista. Yo lo miraba con una locura tremenda porque era un hombre muy gracioso, alguien que siempre tenía algo que decir. Me conquistó inmediatamente.  

-¿Y quién dio el primer paso?                                                                                                          -¡Él, claro!  En un momento, tiró su servilleta al piso, la levantó y aprovechó para decirme: "Me voy para México porque mañana salgo para Cuba". Se iba a La Habana porque allí lo esperaba Tania. ¿Y si nos vamos juntos?, me preguntó. Ya estábamos enamorados.

-¿Conocía sus tangos?                                                                                                                  -Sí, -Estaba enamoradísima de sus composiciones.... Ya en México, me dijo que al otro día se iba muy temprano, pero que volvería en 15 días a buscarme. ¡Estaba enloquecida de la emoción, que Discépolo se fijara en mí!                                                                                        -¿Y volvió?                                                                                                                                       -Sí, antes del tiempo anunciado. Me llamó y empecé a gritar como una loca. Iba a quedarse por tres meses en México porque él y Tania habían firmado contrato con un club para presentarse. En ese tiempo, nuestro amor fue creciendo cada día.                                               -¿Tania estaba al tanto de la relación?                                                                                 -Entiendo que ellos tenían una relación abierta, o al menos esa señora tenía fama de que andaba con quien le diera la gana sin importarle poner en ridículo a su marido. Por esa época, de hecho, mantenía una relación con un futbolista muy famoso y se sabía que le gustaban los hombres grandotes. Todo lo contrario de lo que era Discépolo.                                                -Pero él la seguía considerando su esposa...                                                                                -El decía que era su representante, pero la verdad que le despertaban mucho temor sus reacciones. De hecho, ella estaba en Buenos Aires cuando se enteró que Discépolo y yo esperábamos un hijo. Vino hasta México y lo obligó a volver con ella a Argentina.       -¿Cuántos meses llevaba de embarazo?                                                                                      -Seis. Él estaba muy triste, me besaba, me hizo muchas promesas por cumplir,... Pero antes de irse le pidió a su amigo. Jorge Reyes, que me consiguiera un departamento. Estaba permanentemente en contacto para saber cómo estaba,  y siempre se las ingeniaba para que nada me faltara.                            

-¿Llegó a conocer a su hijo?                                                                                                          -No, pero designó a a Tita Merello y a Luis Sandrini como sus padrinos, porque ellos vivían en México por entonces. Tita, de hecho , declaró a favor de mi hijo en uno de los juicios por filiación, algo que Tania nunca le perdonó.                                                                                   -¿Cómo se enteró de la muerte de Discépolo?                                                                 -Estaba trabajando como periodista en el Excélsior de   México. Llegué a la redacción y vi la noticia. No podía parar de llorar; nuestro hijo tenía apenas 4 años.                                       -¿Qué recuerdos le quedan de él?                                                                                                    -Sesenta años después de su muerte, lo sigo amando. Y lo sigo esperando, porque sé que va a venir por mí y nos vamos a ir a la mar de la mano.. 

Martín Artigas                                                                                                                                                                

(Escuchamos la versión de "Canción desesperada", el tango de Discépolo que Troilo grabó con su orquesta y el cantor Alberto Marino. Lo llevaron al disco el 9 de octubre de 1945.)

                                             


 

 

                                    


sábado, 28 de marzo de 2026

La importancia de Eduardo Arolas

                                      [Efemérides] El 24 febrero de 1892 nacía el bandoneonista, compositor y  director Eduardo Arolas. El Tigre del bandoneón | La2x4 | Facebook

     

Julio  De Caro: "Fue el creador del rezongo y del fraseo. Sus composiciones encierran una estructura definida y una línea melódica de verdadera inspiración. El bandoneón que pulsaba, hablaba siempre musicalmente, el idioma porteño, sin cosas raras". 

José Pécora: "Cuando estrenábamos un tango me decía: "Mirá pibe, hacé esta armonía". Era una armonía fraseando, desconocida para la época". 

Pedro Maffia: "La ejecución de Arolas era brillante, enérgica. Tocaba el tango muy sencillo, sin variaciones, muy matizado y colorido". 

Pedro Laurenz: "Vivía adelantado a su época. Él ha sido el creador del fraseo que se utiliza ahora (1954). El rezongo era creación personal suya. Ha sido tan creador que lo que hacemos hoy, él ya lo hacía en 1920". 

Gabriel Clausi: "Los fraseos octavados  son invención de él. Fue el más grande de su época y, sin darse cuenta, el que transformó el tango del 2 por cuatro al del 4 cuatro por ocho2.

Enrique Delfino: "Tocaba de alma, ponía el corazón en los pliegues del fueye y no porque tuviera la digitación de un Marcucci. Ante Arolas yo tenía siempre la sospecha de que era poco instrumento para un corazón tan grande". 

(Escuchamos a la orquesta de Aníbal Troilo en esta "Selección de tangos de Eduardo Arolas". )                                                                                                                                                                                                     


                     

         

 

viernes, 27 de marzo de 2026

Primavera porteña

Primavera | ©Marisol Torremocha Lopez

Así, así quedaste en mí / 
 clavada en la raíz 
 remota del recuerdo”.
           Mario C. Arrieta


En el ambiente densos perfumes
jacarandáes, palos borrachos; los limoneros y los lapachos
lucen sus copas enguirnaldadas.
Calle Florida, chic pasarela: 
canyenguea tangos muy villoldeanos  una pareja
y aroma el aire enjazminado.
Las minifaldas de las muchachas
revoloteando por esa brisa acariciante que manda el río,
copan miradas.
Algarabía de los casales:
gorriones y torcacitas; horneros, mirlos y benteveos
acarrean ramas, tejen sus nidos.
Sol de suburbio, rumor de barrio
purretes reos, con su bullanga tras la pelota,
pueblan de goles a su destino.
Bajo Belgrano tan estulero:
pingos nerviosos que en su prosapia velan el sueño 
de un batacazo.
Verde setiembre, cien terracitas
fértil despliegue de estudiantinas alborotadas
tocando a diana.
Plazas porteñas, chuchos saltones
ladran inquietos marcando al bardo su territorio
de ciudad en celo.
Perfil de ardores palermitanos:
Mbucuruyáes, botes, senderos; sudan los cuerpos
labrando músculo hacia el verano.
        Santa Maria de los Buenos Aires; es primavera.
 
JOSÉ MARÍA OTERO