Una gran dupla de poesía-composición fue, por ejemplo, la de Enrique Cadícamo-Mariano Mores, que crearon este tango en 1944. Los versos de Cadícamo traquetean una vez más con la ruptura de la pareja y la añoranza constante del personaje al que la riqueza económica repentina, le llevó a dejarla. Podría resumirse con el título que José Canet le puso a su página: "La abandoné y no sabía...".
Porque realmente en su etapa bohemia y pobretona, la mujer que ahora recuerda con mucha tristeza, le ayudó no sólo a sobrevivir sentimentalmente, sino que lo impulsó para seguir adelante. Fue entonces cuando aparece la parte económica en forma casi inesperada y cuando él decide volar a su aire, disfrutando las noches, conociendo otras mujeres, perdiéndola a ella entre copas, amigas y besos...
Ella puso su grata tibieza
en mis noches de triste bohemia.
Ella puso sus flores de anemia
en mis sueños de frío y pobreza.
Mas un día llegó la riqueza
y cambió nuestras vidas. . .
Por eso entre copas, amigos y besos
la perdí por mi mala cabeza.
Cadícamo conoció muy bien la noche, con todos sus atractivos, la incitación que provocan esas horas donde la vida se mira de otra manera. Sobre todo para aquellos/as que no necesitan madrugar y así prolongan su ronda noctámbula entre la indefinición de los escenarios. En esta composición evocativa, fluyen rastros de una historia real, vivida por él o por otro personaje, que se proyecta en los versos del tango.
Y hoy, la llevo en mi negro lunatismo
como un grotesco fantasma de mí mismo.
Hoy la llevo en mis ojos doloridos
como una gota de llanto contenido...
Y la llevo, ¡Señor!,
como un eco que me sigue,
como un sueño hecho cenizas,
como un cargo de conciencia,
como un dedo acusador.
Sin embargo, hoy, que tengo riquezas,
me persigue implacable el hastío,
y es que añoro esas noches de frío
y el amor de su grata tibieza.
Ella puso sus flores de anemia
en mis sueños de locas fortunas.
Ella fue mi rayito de luna
que alumbraba mis noches bohemias.
Mariano Mores le adosó la música ideal para que los versos brillaran y entre las varias versiones grabadas de este tango, podemos escuchar la de Aníbal Troilo con su cantor Alberto Marino, grabado el 19 de diciembre de 1944.

.png)
.jpg)



