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martes, 7 de abril de 2026

Veredas que yo pisé (2)

 A alguno le podés ortibar: "A vos no te fue tan mal gordito", como hizo Alfonsín, ¿te acordás?. O hacé un imaginario techito con la mano en la frente para junar hacia lo que dejaste atrás y rápidamente te darás cuenta que sos producto de la baldosa inicial.

A mí me ne fute toda esta panoplia del modernismo provocador si tengo que tirar al tacho mi prontuario, por las ambiciones de la filosofía capitalista.  Quiero volver a sentir el calor húmedo del rioba  cuando se me canta el culo, aunque sigan andado catraminas por las calles, tengamos las cosas atadas con alambre y te duela que a algunos viejos amigos les haya ido p'al joraca y estén forfai.

                                                   Pronóstico trimestral del SMN: cómo será el otoño en Buenos Aires y qué  pasará con las lluvias | canal26.com        

Heráclito, que no era ningún belinún, batía que "La armonía más bella nace del enfrentamiento de las diferencias". Cuando manyás la escena política dominada por los demagogos, la dañina aguja del rencor, ese permanente estado de éxtasis y prozac en la sociedad, la guerra de insultos a la que llamamos política, la atmósfera de venalidad consentida, ves que todo este pastiche vitaminado es un tango de Discépolo.

¿O no, fierita? Estas falsas convenciones posmodernas son un embole para dogmatizarnos, no te dejés cajetear,. Hay males que forman parte del decorado del mundo y para distraernos, la neoburguesía hace un curso en Alemania para elegir al mejor culo del mundo y coronan a una japonesa que lo tiene más chato que un naso de boxindanga. 

O te meten  el baile del ñoca, patinan en la TV, hacen concursos para pánfilos o retardados, producen cine champú y con este gran lienzo te tienen en el buche. Las grandes ideas se tomaron el bondi. Tal vez la otoñada, la luz callejera que disparata la arquitectura del jardín, me transporta  por los ríos arteriales de la existencia y me impregna de una melanco temporalista, pero ¡qué querés!...

Se me saltan los tapones con estas costumbres sociales y religiosas diseñadas para sojuzgar a las mayorías. En fin, fierita, que hay que ser como Gardel que se peinó para siempre y preparar el  morfi-chupi  debute para tener la noche a punto caramelo, invitando a una argenta de esas que se hacen rasta hasta en las pestañas y a un par de atorrras para amenizar la giornatta.

                             


Poné un CD de Pugliese y escrachá el matambre a la parrilla que preparaba Don Juan, el carnisa del barrio. Comprá un matambre tierno y abrilo con la grasita hacia arribeño. Zampale ahí ajo picadito, perejil, ají molido y algo de sal. Metelo en el horno con el grill fierro a fondo.  (Si tenés parrilla, avanti:). A medio hacer, dalo vuelta, con la nerca  siempre doblada.

Cuando lo tenés a point, lo abrís y dejás que se queme la grasita para que quede crocantona, apuntándola al grill. Lo sacás y en una tabla lo cortás en tiras finas empezando por la parte más gordita. Agregale sal si ves que anda cortina. Acordate que en la parrilla al final la grasita apunta a las brasas. Con esta podés presentarte a un Concurso y dejar a esos mamelucos modernistas que arman toplas, a los que les faltan dies para el sope, muriéndose de envidia .

¿Qué te cerepa?

Cacho Panza 

(Publicado en el número 59 de la revista "Mundo Argentino", que creé y dirigí durante diez años en Madrid. Y estas notas las firmaba como Cacho Panza.) 

 

 

Veredas que yo pisé

                                                                    "La noche , la magistral sapiencia de lo oscuro".                                                                                                                          Alejandra Pizarnik    

¡Qué hacés, tres  veces, que hacés! ¿Viste que hoy me vine bien tanguero? Es que me dio el ramalazo y me parece estar tomando mate bajo el fiel ombú de Parque Patricios. Ya sé que es un gomero pero siempre le dijimos ombú y es como si a vos que te dijeron toda la vida Tito, Zurdo o Pirulo,  y me vas a venir ahora con que te llame por tu nombre de pila.                                                                                                                     

¿Junás a alguno a quien llamemos por su nombre de verduque? Sí fierita, hoy hacé de cuenta que estamos caminando por la alfombra de adoquines viejos y asfalto cuarteado de aquel barrio que nos marcó en la hormiguesca ciudad querida.                                                              En esta globalización que es ante todo un proceso político donde las decisiones se toman cada vez más lejos, las errancias introspectivas me sopapean de continuo y me invade como una nostalgia ardida, ¿viste?                                                                                                                                 

Buenos Aires es un barrio grande que puede estar en el Sur de Manzi, en Tres esquinas de Cadícamo, el Bajo Belgrano de García Jiménez, o la Boca y el Doque de González Castillo en Silbando. ¿Qué sería de Buenos Aires sin las letras de tango y el bandoneón de Pichuco? Proust decía que todos somos reflejos del sitio en que vivimos.Nos mimetizamos, somos parte de su fauna y su paisaje. Estamos envueltos en el rioba como cubiertos por un manto paternal y maternal a la vez.

 

Arrastrás contigo aquellas historias banales o increíbles. Y aunque algún salamín picado fino se intente quitar esa costra y busque el glamour de otras latitudes, en algún momento se le caerá la careta trucha y se desayunará con que está pegado a esa paisajística barrial que lo marcó, y el subconsciente lo sacará a relucir como el "otro yo del Doctor Merengue". 

El mismo Proust batía que la realidad se forma en la memoria. Y el bocho te encana en un truco a cara de rrope en el boliche esquinero, un chamuyo lunfardiano, el desfile de pebetas diqueras que saben amar, la cumbia colectivera, esa forma de discutir epidérmicamente, la Coca con Fernet, los cantos de la tribuna...   Y el turmix con la posmodernidad te ancla en una realidad hecha de adoquines y malvones, de pava, mate y bizcochitos...

Y aunque el chabón se quiera hacer el friki imitando a los políticos que se han dado cuenta que no hay que creer sino hacer creer, por más lavandina que le eche al fato, en la molicie de la vida diaria el Yo interior lo deschava y la canta la tosca. Mirá fierita que no me quiero hacer el filósofo aunque hay 37 millones de filósofos en nuestro ispa y sobre todo, uno clavado en cada esquina porteña o en la same del feca.

Es que estas cosas me sacan, te juro, al ver como bardean. El punto puede ser un banana, pero que muestre la chapa, viejo, que no la esconda. Y que no bata fulerías de ese rioba que estará desvencijado, pero arrastra las arquitecturales voces del pasado. Si querés darte una biaba en el repaso de las estaciones de tu vida, dejá un rato Interné, el ipod, la playestéishon y escuchate unos tanguitos de Angelito Vargas  para volver a espejear la ciudad que te dejó su marca, como al ganado, y esgunfiarte de estos plomazos... 

                                                                                                                                    (Continúa...)

 

 

 

 

 

sábado, 4 de abril de 2026

Cambalache

 Fue otra pegada discepoleana muy grosa que impactó fuertemente en el estamento tanguero. Había sido creado para un filme que dirigiría Mario Soficci, en 1934, donde lo cantaría Ernesto Famá.  Pero lo estrenaría con enorme éxito Sofía Bozán en el Teatro Maipo y se difundió rápidamente en los medios radiales y periodísticos.

La función en la cual se daba a conocer una nueva Revista Musical, con el estreno del tango discepoleano se presentó muy complicada, porque Discépolo le había vendido en exclusividad el tema al productor Ángel Mentasti para su película dirigida por Mario Soffici, con la estrella Libertad Lamarque: "El alma del bandoneón".

                                  

  Luis César Amadori


Antes de levantarse el telón, Mentasti apareció con un abogado para impedir el estreno del tango. Luis César Amadori, dueño del Teatro, para distraerlo y confiando en el éxito del tango, llevó al enojado productor a la Confitería Richmond, de la calle Esmeralda, que estaba justo enfrente del Maipo, y le habló largamente  sobre el tema de Cine y Teatro. Y le insistía en que no competían entre ambos escenarios.

Y seguía con largas explicaciones. Sobre todo tratando de convencerlo en el sentido de que si el tango tenía el éxito esperado en su Sala, ello beneficiaría a la película. Continuaba con su oratoria y Mentasti después de escucharlo, lo semblanteó a Amadori e inesperadamente, tuteándolo le preguntó: "Decime, tenés algo para Pepe Arias?". Instintivamente, Amadori respondó: "".

Enrique Santos Discépolo | Meer
 Enrique Santos Discépolo

                                       

Cuando vio que la gente salía del Teatro y la función había terminado, recién dejó de hablar. Y había nacido un tango para la eternidad. Amadori contaba  que le había ayudado a Discépolo en la composición poética del tango con la nómina de personajes que desfilaban en el nuevo tango que sería otro éxito rotundo y duradero.

Y así iban desfilando esos personajes reales de Cambalache: "Mezclaos con Stavisky, van Don Bosco y la Mignon, Don Chicho y Napoleón...". Y Amadori  comentaba que le había dicho a Discépolo: "Poné a Carnera y San Martín...". Y parece que Discépolo le hizo caso porque  todos ellos entraron en los versos del tango.

Posteriormente, en sociedad, Amadori y Discépolo compondrían otros tangos que también tuvieron su ronda de aplausos: "Confesión", "Alma de bandoneón", "Desencanto" y el vals "Tu sombra". Con más éxito unos que otros, pero estableciendo un pacto que, sobre todo en el caso de "Cambalache", fue decisivo para la suerte de la yunta creadora. 

                                      cambalache. partitura tango grabado por julio s - Compra venta en todocoleccion 

Amadori había nacido en Pescara, Italia, y llegó a la Argentina con sus padres, a los cinco años de edad. Además de dueño del Maipo, fue un celebrado director de cine con 64 películas en su haber. Se casó con la hermosa actriz Zully Moreno y debieron exiliarse a España con la llegada del gobierno militar. Allí permanecieron durante diez años y dirigió 17 películas. 

 Podemos escuchar la versión que realizó Julio Sosa, acompañado por la orquesta de Leopoldo Federico, del tango de Discépolo: Cambalache. Lo grabaron el 1 de marzo de 1964.

                             


 

 

viernes, 3 de abril de 2026

¿Qué sapa, señor?

 La catilinaria discepoleana se vuelca en este tango, compuesto en 1931, y que pinta la situación política-económica que vivía Argentina, desde el golpe de estado que el 6 de septiembre de 1930 derrocaría al gobierno presidido por Hipólito Yrigoyen. Casi todas las provincias habían sido  intervenidas durante el mandato de Yrigoyen.

Enrique Santos Discépolo 

En este clima sumado a la grave crisis económica en 1930 se produce el primer golpe de Estado de Argentina. El diario "Crítica" fue evolucionando cada vez más hacia posturas de la extrema derecha. Fue así que dio su pleno apoyo al golpe de Estado del 6 de septiembre de 1930 que encabezado por el general José Félix Uriburu derrocó al gobierno de Yrigoyen.                                                                                                                                                               En enero de 1929, durante la segunda presidencia de Hipólito Yrigoyen, Roberto Arlt publicó en el diario El Mundo, un artículo titulado "Su Majestad, la coima", donde escribe:

   - La coima es la polilla que roe el mecanismo de nuestra administración, la rémora que detiene la marcha de la nave del Estado (y esta vez es cierto el mito de la rémora y la macana de la nave del Estado), la coima es el aceite lustral conque cuanto bicho inspector y subinspector que vagabundea por ahí, lubrifica sus articulaciones y engorda su estómago; la coima es la madre de muchos bienestares, el alma de numerosas prosperidades, el ángel tutelar de los que venden aserrín por harina, achicoria por café, pan quemado por chocolate, mármol molido por azúcar, la coima es la diosa protectora de todos los tahúres que pululan en nuestra tierra, de todos los comisarios que entran flacos y salen gordos, de todos los magistrados que se taponan los oídos para no escuchar los alaridos de la justicia, ¿qué no es la coima, la enorme, la nutritiva coima? 



Donde se clave la vista, allí está: invisible, segura, efectiva, certera. La coima es la que moviliza los escritos en un juzgado; la coima es la que arranca un certificado de buena conducta para un específico fascineroso, la coima es la que le da ciudadanía de honestidad a un granuja cien veces más ladrón que el ladró Gesta; la coima es la que ablanda y humaniza al inspector personudo, al abogado recio, al escribano melifluo, al oficial de justicia inexorable, al médico talentudo. La coima, invisible, penetrante, ardua e infalible, penetra por todas partes y compra al grande, al cogotudo y al severo como al pequeño, al modesto y al humilde que se conforma y transige con tal que le den para un café con leche". 

El 8 de noviembre se realizan las elecciones en las cuales ganó la Concordancia con 607.765 votos que representaban el 43.26% de los votos y le otorgaron 237 electores que configuraban mayoría en el Colegio Electoral y votaron por Justo-Roca, quienes asumieron sus cargos el 20 de febrero de 1932. Sánchez Sorondo en una nota publicada en 1958 consideró que la anulación de los comicios del 5 de abril de 1931 y la prohibición posterior de presentar candidatos al radicalismo constituyeron graves errores institucionales y quitaron legitimidad a la elección de Agustín P. Justo.​

Discépolo pintaba toda esta tremenda situación del país en este tango demoledor.
  

La tierra está maldita                                                                                                                            y el amor con gripe, en cama.
La gente en guerra grita,
bulle, mata, rompe y brama.
Al hombre lo ha mareao
el humo, al incendiar,
y ahora entreverao
no sabe dónde va.
Voltea lo que ve
por gusto de voltear,
pero sin convicción ni fe.

Hoy todo Dios se queja
y es que el hombre anda sin cueva,
volteó la casa vieja
antes de construir la nueva...
Creyó que era cuestión
de alzarse y nada más,
romper lo consagrao,
matar lo que adoró,
no vio que a su pesar
no estaba preparao
y él solo se enredó
al saltar.

¡Qué "sapa", Señor...
que todo es demencia!...
Los chicos ya nacen
por correspondencia,
y asoman del sobre
sabiendo afanar...
Los reyes temblando
remueven el mazo
buscando un "yobaca"
para disparar,
y en medio del caos
que horroriza y espanta:
la paz está en yanta
¡y el peso ha bajao!...

¿Qué "sapa", Señor,
que ya no hay Borbones,
las minas se han puesto
peor que los varones;
y embrollan al hombre
que tira boleao;
lo ven errar lejos
a un dedo del sapo
y en vez de ayudarlo
lo dejan colgao?.
Ya nadie comprende
si hay que ir al colegio
o habrá que cerrarlos
para mejorar...
 
(El 12 de agosto de 1931, la orquesta de Francisco Canaro, cantando Charlo, grabó este tango de Enrique Santos Discépolo. Acá lo podemos recordar. (Qué "sapa", significa Qué pasa, al vesre, o sea al revés, costumbre muy porteña de hablar.)
 
                           

 


martes, 31 de marzo de 2026

Historia de una foto

   "Para Raquel, es decir para mí...". Debajo de la sentida dedicatoria fechada en 1946, un pentagrama ilustra los compases y la letra de una de las composiciones más célebres de Enrique Santos Discépolo: Canción desesperada.     

Raqauel Díaz de León, la musa de ese desgarrador tango que habla de dolores y traiciones, tiene hoy 85  años, vive en México y, a seis años de la muerte del genial artista, sigue esperando que la justicia argentina reconozca a su hijo como fruto del romance de tres años que los unió.                                                                                                                                -"Para mí sería una gran satisfacción, porque ya no soy ninguna jovencita y necesito irme tranquila", aseguró la mujer que supo conquistar el corazón de Discepolín durante su paso por tierras aztecas.

                                                                                             Discépolo y Raquel   

-No se trata de un interés económico. lo que quiero es que mi hijo, Enrique Luis obtenga un reconocimiento legal en el país en que el padre es una leyenda.                                                   -¿Cuándo conoció a Discépolo?                                                                                                 -Lo conocí en 1945, en Cuernavaca. Yo tenía 18 años y me habían dicho que él había sido invitado por otros compositores mexicanos para darle una comida en un hotel. Al llegar a aquella comida vi a un hombre flaquito, alegre, muy entusiasta. Entonces le pregunté al mesero y me respondió que era Santos Discépolo.                                                                -¿Cómo se produjo el encuentro?  

-Él también preguntó por mí y me invitó a su mesa. Me senté y nos agarró un amor a primera vista. Yo lo miraba con una locura tremenda porque era un hombre muy gracioso, alguien que siempre tenía algo que decir. Me conquistó inmediatamente.  

-¿Y quién dio el primer paso?                                                                                                          -¡Él, claro!  En un momento, tiró su servilleta al piso, la levantó y aprovechó para decirme: "Me voy para México porque mañana salgo para Cuba". Se iba a La Habana porque allí lo esperaba Tania. ¿Y si nos vamos juntos?, me preguntó. Ya estábamos enamorados.

-¿Conocía sus tangos?                                                                                                                  -Sí, -Estaba enamoradísima de sus composiciones.... Ya en México, me dijo que al otro día se iba muy temprano, pero que volvería en 15 días a buscarme. ¡Estaba enloquecida de la emoción, que Discépolo se fijara en mí!                                                                                        -¿Y volvió?                                                                                                                                       -Sí, antes del tiempo anunciado. Me llamó y empecé a gritar como una loca. Iba a quedarse por tres meses en México porque él y Tania habían firmado contrato con un club para presentarse. En ese tiempo, nuestro amor fue creciendo cada día.                                               -¿Tania estaba al tanto de la relación?                                                                                 -Entiendo que ellos tenían una relación abierta, o al menos esa señora tenía fama de que andaba con quien le diera la gana sin importarle poner en ridículo a su marido. Por esa época, de hecho, mantenía una relación con un futbolista muy famoso y se sabía que le gustaban los hombres grandotes. Todo lo contrario de lo que era Discépolo.                                                -Pero él la seguía considerando su esposa...                                                                                -El decía que era su representante, pero la verdad que le despertaban mucho temor sus reacciones. De hecho, ella estaba en Buenos Aires cuando se enteró que Discépolo y yo esperábamos un hijo. Vino hasta México y lo obligó a volver con ella a Argentina.       -¿Cuántos meses llevaba de embarazo?                                                                                      -Seis. Él estaba muy triste, me besaba, me hizo muchas promesas por cumplir,... Pero antes de irse le pidió a su amigo. Jorge Reyes, que me consiguiera un departamento. Estaba permanentemente en contacto para saber cómo estaba,  y siempre se las ingeniaba para que nada me faltara.                            

-¿Llegó a conocer a su hijo?                                                                                                          -No, pero designó a a Tita Merello y a Luis Sandrini como sus padrinos, porque ellos vivían en México por entonces. Tita, de hecho , declaró a favor de mi hijo en uno de los juicios por filiación, algo que Tania nunca le perdonó.                                                                                   -¿Cómo se enteró de la muerte de Discépolo?                                                                 -Estaba trabajando como periodista en el Excélsior de   México. Llegué a la redacción y vi la noticia. No podía parar de llorar; nuestro hijo tenía apenas 4 años.                                       -¿Qué recuerdos le quedan de él?                                                                                                    -Sesenta años después de su muerte, lo sigo amando. Y lo sigo esperando, porque sé que va a venir por mí y nos vamos a ir a la mar de la mano.. 

Martín Artigas                                                                                                                                                                

(Escuchamos la versión de "Canción desesperada", el tango de Discépolo que Troilo grabó con su orquesta y el cantor Alberto Marino. Lo llevaron al disco el 9 de octubre de 1945.)

                                             


 

 

                                    


sábado, 28 de marzo de 2026

La importancia de Eduardo Arolas

                                      [Efemérides] El 24 febrero de 1892 nacía el bandoneonista, compositor y  director Eduardo Arolas. El Tigre del bandoneón | La2x4 | Facebook

     

Julio  De Caro: "Fue el creador del rezongo y del fraseo. Sus composiciones encierran una estructura definida y una línea melódica de verdadera inspiración. El bandoneón que pulsaba, hablaba siempre musicalmente, el idioma porteño, sin cosas raras". 

José Pécora: "Cuando estrenábamos un tango me decía: "Mirá pibe, hacé esta armonía". Era una armonía fraseando, desconocida para la época". 

Pedro Maffia: "La ejecución de Arolas era brillante, enérgica. Tocaba el tango muy sencillo, sin variaciones, muy matizado y colorido". 

Pedro Laurenz: "Vivía adelantado a su época. Él ha sido el creador del fraseo que se utiliza ahora (1954). El rezongo era creación personal suya. Ha sido tan creador que lo que hacemos hoy, él ya lo hacía en 1920". 

Gabriel Clausi: "Los fraseos octavados  son invención de él. Fue el más grande de su época y, sin darse cuenta, el que transformó el tango del 2 por cuatro al del 4 cuatro por ocho2.

Enrique Delfino: "Tocaba de alma, ponía el corazón en los pliegues del fueye y no porque tuviera la digitación de un Marcucci. Ante Arolas yo tenía siempre la sospecha de que era poco instrumento para un corazón tan grande". 

(Escuchamos a la orquesta de Aníbal Troilo en esta "Selección de tangos de Eduardo Arolas". )                                                                                                                                                                                                     


                     

         

 

viernes, 27 de marzo de 2026

Primavera porteña

Primavera | ©Marisol Torremocha Lopez

Así, así quedaste en mí / 
 clavada en la raíz 
 remota del recuerdo”.
           Mario C. Arrieta


En el ambiente densos perfumes
jacarandáes, palos borrachos; los limoneros y los lapachos
lucen sus copas enguirnaldadas.
Calle Florida, chic pasarela: 
canyenguea tangos muy villoldeanos  una pareja
y aroma el aire enjazminado.
Las minifaldas de las muchachas
revoloteando por esa brisa acariciante que manda el río,
copan miradas.
Algarabía de los casales:
gorriones y torcacitas; horneros, mirlos y benteveos
acarrean ramas, tejen sus nidos.
Sol de suburbio, rumor de barrio
purretes reos, con su bullanga tras la pelota,
pueblan de goles a su destino.
Bajo Belgrano tan estulero:
pingos nerviosos que en su prosapia velan el sueño 
de un batacazo.
Verde setiembre, cien terracitas
fértil despliegue de estudiantinas alborotadas
tocando a diana.
Plazas porteñas, chuchos saltones
ladran inquietos marcando al bardo su territorio
de ciudad en celo.
Perfil de ardores palermitanos:
Mbucuruyáes, botes, senderos; sudan los cuerpos
labrando músculo hacia el verano.
        Santa Maria de los Buenos Aires; es primavera.
 
JOSÉ MARÍA OTERO

 

  

jueves, 26 de marzo de 2026

La casita de mis viejos

 Enrique Cadícamo: "Cobián estaba a cargo de la asesoría musical de la Editorial Ricordi y un día me telefonea pidiéndome que me acerque allá, a San Martín al 500, para escuchar un tango que acaba de componer. Aquella sería nuestra primera colaboración.

Llego a su despacho y luego de invitarme con un café, me hace escuchar al piano una melodía, tan de su estilo que me agradó muchísimo, pidiéndole que la repitiera a fin de compenetrarme y de retenerla en mis oídos. Comencé a tomar un "monstruo" de la misma y al probar sus acentos, notamos que funcionaba perfectamente dentro de la medida musical.

Cobián se entusiasmó con el "monstruo" y se puso a cantarlo. Al terminar me dijo muy convencido de que lo dejara tal cual estaba, porque ya era una letra. Le rogué que habláramos en serio porque había que mascar mucho aquello para sacar una letra presentable.

Yo alquilaba un pequeño departamento en Talcahuano 309. Habiendo quedado desocupado el del piso de arriba y sabiendo que Cobián buscaba uno para mudarse, lo llamé para que viniera a verlo. A los pocos días lo tuve de vecino. 

                             

   Juan Carlos Cobián
 

Nos comunicábamos de balcón a balcón proyectando el programa de la noche, Yo escribía unos sketchs para una revista teatral que encabezaban María Esther Pomar y Segundo Pomar, en la sala del teatro Astral y su debut se produjo el 12 de diciembre del 31.

La nuestra era una bohemia de camisa de seda y gomina. Quizás hayamos sido con Cobián unos de los primeros "sin-sombreristas"; esto le hacía exclamar muy divertido: "Nos van a tomar por legionarios". En ese tiempo se denominaba así a una legión juvenil político-nacionalista cuyo líder era Carlés, que se identificaba precisamente en las calles por no usar sombrero.

Poco tiempo después le llevo la letra de su tango al que había titulado "La casita de mis viejos". El mismo fue estrenado por una cancionista llamaba Ïtala Ferreyra, que actuaba en el Teatro Buenos Aires con la compañía revisteril de Jardel Jércolis. "La casita de mis viejos" fue publicada por Ricordi.

                                                   

 

Tania se hallaba actuando en el Teatro Maipú. Una tarde fuimos a visitarla a su domicilio de la calle Cangallo 1700, donde vivía con Discepolín, con el propósito de hacérselo conocer. Cobián se sentó al piano y comenzó a ejecutarlo. Discepolín era la primera vez que lo escuchaba tocar. Le miraba las manos prodigiosas, aladas, llenas de recursos técnicos, asombrado...

Pensando quizá cómo se atrevía a tocar él con un dedo ese mismo teclado que ahora Cobián hacía sonar como una orquesta. Cuando concluyó, sin duda impresionado por el vigor de su pulsación, Discepolín le dijo felicitándolo a su manera: "¡Sos un caballo...!"

Pocos días después Tania lo estrenó en el Maipú". 

(Enrique Cadícamo: "Mis memorias".) 

(Entre las numerosas grabaciones de este tango, podemos escuchar la de Julio Sosa con la orquesta de  Armando Pontier. Grabado el 12 de agosto de 1958.)

                                       


 

                              

 

lunes, 23 de marzo de 2026

Las 22 figuras de la Guardia vieja

 El tiempo de la Guardia vieja puede considerarse aquel que se extiende desde la gestación del tango hasta su primera evolución musical. Este período abarca de su indescifrable origen a 1920. Por tal motivo, las figuras de esa época tienen el mérito de haberse convertido en precursores y fundadores del tango. A continuación, se consignan sus nombres, sus fechas de nacimiento y muerte y las obras que crearon y que por más tiempo trascendieron.

-Rosendo Mendizábal (1868-1913). El entrerriano, don José María, Rosendo, Z Club, Don Padilla. 

-Ángel Villoldo (1868-1919). El choclo, El porteñito, El esquinazo, Cuidado con los cincuenta, El torito.

-Carlos Posadas (1874-1919). El jagüel, El tamango, Cordón de oro. 

-Alfredo Antonio Bevilacqua (!874-1942). Venus, Emancipación, Independencia, Primera Junta. 

-José Luis Roncallo (1875-1954). El purrete, El rosario, La cachiporra.

-Enrique Saborido (1876-1941). La morocha, Felicia, Papas fritas.

-Alfredo Eusebio Gobbi (1877-1938). El sanducero, El tigre, Bajale la mano al negro, Tocá fierro. 

-Manuel O. Campoamor (1877-1941). Sargento Cabral, La cara de la luna, En el séptimo cielo. La metralla.                                                                                                                                                                               

                             Vicente Greco y su orquesta típica, con Canaro de violinista

                         

-Juan Maglio Pacho (1880-1931). Sábado inglés, Armenonville, Un copetín, Royal Pigall, Tango argentino. 

-Luis Teisseire (1883-1960). Entrada prohibida, La Nación, Muy de la plataforma, El rubito.

-Roberto Firpo (1884-1931). Didí, El amanecer, El apronte, Argañaraz, La marejada, Honda tristeza.

-Domingo Santa Cruz (1884-1931).  Unión Cívica, Hernani, Pirovano.

-Ernesto Ponzio (1885-1934). Don Juan, Ataniche, Quiero papita, Culpas ajenas.

-Prudencio Aragón (1886-1964). El piñerista, Mate amargo.

-Manuel Aróstegui (1888-1938). El apache argentino, Champagne tangó, El Cachafaz, El granuja. 

-Vicente Greco (1888-1924). El pibe, El morochito, Rodríguez Peña, Ojos negros, La viruta, Racing Club, El flete, Popoff.

-Juan Carlos Bazán (1888-1936). La chiflada, Pampa, La timba.

-Francisco Canaro (1888-1965). Pinta brava, El chamuyo, El alacrán, Charamusca, El opio, Madreselva, Carasucia, La última copa, Sentimiento gaucho, Halcón negro, Pájaro azul.

-Augusto Pedro Berto (1889-1953). La payanca, Don Esteban, Azucena.

-José Martínez (1890--1939). Pablo, La torcacita, El cencerro, Canaro, De vuelta al bulín, Polvorín, El pensamiento.

-Arturo De Bassi (1890-1956). La catrera, El caburé, Manón, El romántico, Don Pacífico

-Eduardo Arolas (1892-1924). Una noche de garufa, La guitarrita, La cachila, El Marne, Derecho viejo, Lágrimas, Comme il faut, Qué querés con esa cara, Maipo, Suipacha, Catamarca, Bataraz, La trilla, Retintín.

(Revista "La Maga" - 1994)

 

 

miércoles, 11 de marzo de 2026

La revancha del tango

A  40 años del mítico show de Pugliese en el Colón.

El histórico concierto de 1985 cristalizó una aspiración largamente repetida en las salas populares. La orquesta sonó con autoridad y convicción, ante un público conmovido.

Por: Raúl Devera

Se cumplen cuarenta años de la noche en que Osvaldo Pugliese llenó el Teatro Colón de tango. Cuatro décadas después, aquel concierto sigue funcionando menos como una efeméride que como un punto de inflexión: no porque el tango necesitara ser legitimado, sino porque una institución históricamente asociada a las élites culturales terminó por reconocer, sin mediaciones, el peso artístico de una música que ya había alcanzado su madurez.

Durante décadas, el tango mantuvo con el Colón una relación distante y desigual. Carlos Gardel nunca cantó allí: su consagración fue masiva, popular y mediática, ajena a la validación institucional. Aníbal Troilo recibió homenajes y menciones, pero no una ocupación plena del escenario con la orquesta típica en su forma más reconocible. Astor Piazzolla sí cruzó ese umbral antes, aunque lo hizo en una zona ambigua, presentado como compositor contemporáneo más que como parte de la tradición tanguera. El género, incluso en sus figuras mayores, parecía quedar siempre un paso afuera.

Sin embargo, en los clubes, en los teatros barriales y en las salas populares, circulaba desde hacía años una consigna que condensaba una certeza estética: “¡Al Colón, al Colón!”. No era un chiste ni una provocación ingenua. Era la forma en que el público expresaba que la música de Pugliese -por su complejidad formal, su densidad expresiva y su ambición artística- ya dialogaba de igual a igual con las grandes tradiciones de la música académica. El grito no pedía permiso: anunciaba un destino.

                   

                                    Osvaldo Pugliese y su orquesta en el Teatro Colón. Una postal histórica.

Pugliese, cuando finalmente llegó a ese escenario, no cambió de registro ni de vestuario simbólico. Llevó su orquesta tal como era. Un sonido colectivo, dramático, construido desde el peso del conjunto más que desde el lucimiento individual. El piano marcando un pulso común, los silencios cargados de tensión, el fraseo arrastrado como una forma de memoria musical. El tango no entró al Colón para embellecerlo ni para adaptarse a sus códigos: entró para afirmarse.

Esa noche, el concierto siguió un repertorio pensado como un cruce entre tradición y celebración, donde se alternaron clásicos instrumentales y piezas cantadas por voces históricas de su orquesta. Abrieron con tangos como «Arrabal» y «Los mareados», siguieron obras como «Recuerdo», y pasaron por milongas de fuerte pulso rítmico antes de acercarse a los momentos más intensos del programa, con piezas que cruzaban memoria y virtuosismo.

El cierre, y quizás el momento más celebrado, fue con «La Yumba», el emblemático tango compuesto por Pugliese en 1946 que, por su ritmo onomatopéyico y su mezcla de tensión y alivio, se volvió sinónimo de su estilo. En la interpretación final, varios de los músicos que habían integrado su histórica orquesta se sumaron al conjunto, un gesto que condensó la idea de continuidad y testimonio colectivo que atravesaba toda su trayectoria. El público lo reconoció de inmediato: ovaciones prolongadas, aplausos de pie y la emoción que sigue asociando ese tema con el cruce entre música popular y gran escenario que simbolizó esa noche.

.Pugliese y la revolución

Desde lo estrictamente musical, Pugliese fue uno de los grandes revolucionarios del tango del siglo XX. Amplió las posibilidades expresivas de la orquesta típica, trabajó el contrapunto interno, reforzó el carácter coral del conjunto, su complejidad rítmica y desarrolló un dramatismo contenido que influyó decisivamente en generaciones posteriores. Su obra demostró que el tango podía ser popular y complejo a la vez, sin resignar intensidad ni comunicación.

Ese ideario estético estaba íntimamente ligado a una forma de organización poco común en la música popular argentina. Durante décadas, la orquesta de Pugliese funcionó como una cooperativa: no había patrón ni figura dominante, sino socios, reparto equitativo y decisiones compartidas. Esa estructura no fue una rareza administrativa, sino la traducción práctica de sus convicciones ideológicas. Comunista declarado, Pugliese sostuvo una coherencia infrecuente entre pensamiento, práctica artística y vida cotidiana, aun cuando eso implicara censuras, detenciones y largos períodos de marginación.

El concierto del Teatro Colón se realizó el 26 de diciembre de 1985, a poco más de dos años del regreso de la democracia. En ese contexto, el acontecimiento adquirió una dimensión que excedió lo musical. No fue una consagración tardía ni una concesión institucional, sino el reconocimiento explícito de un valor que ya estaba allí. El Colón no elevó al tango: aceptó escucharlo en igualdad de condiciones.

El gran Osvaldo Pugliese constituye un fenómeno musical y popular único.

Cuarenta años después, aquella noche conserva su potencia simbólica. No como postal nostálgica, sino como recordatorio de que las jerarquías culturales no son naturales ni eternas. A veces, simplemente, terminan cediendo ante la evidencia.

Y volvemos a aquella noche involvidable con la orquesta de Osvaldo Pugliese interpretando su tango: "La yumba".

                                 


Y también, el vals de Rosita Melo: "Desde el alma"

                                           


                                            

martes, 10 de marzo de 2026

Andá que te cure Lola

 Esta milonga la compuso allá por 1947 el bandoneonista Luis Caruso, al que algunos llamaban "Carusito" y que estuvo varios años radicado en Montevideo, donde se fue a sus 20 años. Dirigió conjuntos, volviendo cada tanto a Buenos Aires y a su barrio de Villa Crespo que lo extrañaba. Su tío era José Servidio, que le enseñaría los secretos del fueye y lo incrustaría tempranamente en su orquesta.

Carusito, era un niño cuando ingresó en la formación musical de Servidio y a los 18 años, saltó de la misma para aventurarse  musicalmente. Al viajar, más tarde  a Uruguay, encontraría el refugio definitivo, al frente de su propia orquesta. Pero antes peregrinó por distintas formaciones, de tríos, cuartetos, formándose para la batalla tanguera que lo estaba esperando.

                                         


 

Como compositor y poeta, tuvo muchos aciertos. No sólo con el tema que traigo hoy, sino también con páginas como Bomboncito, Este carnaval, Y siempre igual, Anselmo Acuña el resero, Se va una tarde más, La fulana (b), Quedó en venir a las nueve, Lecherito del Abasto, Es inútil que la llores, Para negros solamente y otros que engrosan su curriculum creador. 

Y esta milonga que compuso en 1947, con letra y música suya, levantó vuelo en la versión que hizo Osvaldo Pugliese de la misma. Incluso lo grabó con su orquesta, cantando Roberto Chanel y llamó mucho la atención por su estilo lunfardesco y el discurso del personaje. Chamuyándole a la paica que lo abandonó para enrollarse con un inglés "chicato" y recordándole todo lo que hizo por ella. 

 Luis Caruso
                                           

Che rea vestida a plazos,
con desplante de señora,
que no me “das ni la hora”
desde que “chapaste al ganso”;
acordate que este “manso”
con paciencia de “mamita”
cuando se acabó la guita
para parar el buyón,
empeñó hasta el bandoneón
para tenerte gordita...
 

La trata de rea ("de baja condición social, que se entrega con facilidad"), que pretende jugarla de gran señora por haber enamorado al incauto inglés que lo desplazó. Y recuerda que él hasta empeñó el bandoneón que era muy importante en su vida, para complacerla económicamente. Y entonces le pide que no lo mire con desprecio, subestimándolo, después de todo lo que hizo por ella. De paso muestra su negativa por una posible vuelta de la damisela.

No me mirés de reojo
por arriba de esas pieles,
yo “manyo bien tus pasteles”
pa’ que esto te cause enojo...
Cuando “con tierra en el coco”
te salvé de la “perrera”,
aunque estaba en la “palmera”
como pude te paré,
hasta que vino ese inglés
que te bajó la bandera...

Perdoname este arrebato
que no es el “guiye de un boncha”
pero “reviento de bronca”
porque hoy me dejaron “pato”...
Seguí con ese “checato”
y a mí no me “des más bola”;
y si la inglesa vitrola
deja un día de sonar
no me vengas a “escorchar”
“Y... andá que te cure Lola”.
 

Los términos lunfardos le dan más fuerza a los versos. El "guiye de un boncha", significa "chifladura, , estado del que pierde la cabeza. Boncha es el revés de "Chabón"(Torpe). Se queja de que lo dejaron "pato", o sea pobretón, y " estaba en la palmera" - mal económicamente- . A su nuevo amor lo trata de "checato" o sea : "Chicato-miope". Y si la cosa con el inglés se termina, le recuerda: "no me vengas a escorchar" (fastidiar) y andá que te cure Lola...".
Pugliese con su orquesta y  la voz de Roberto Chanel la grabó el  1 de febrero de 1947. 

 

                             

                                  


sábado, 7 de marzo de 2026

Aquellos fines de semana milongueros..

 ... con estas orquestas...


                        


              



             


jueves, 5 de marzo de 2026

Mala suerte

Francisco Gorrindo y Francisco Lomuto crearon este tango en 1939, y éste último lo grabó inmediatamente con su orquesta y el cantor Jorge Omar. El quilmeño Gorrindo, que nunca abandonó su barrio, tenía 31 años cuando se mandó estos versos que trillan sobre el desencuentro de la pareja, por la afición del "calavera" que nunca quiso abandonar su tránsito nochero.  

                                    EL QUILMERO: FRANCISCO GORRINDO, ESQUINA TANGO                                                                                        Francisco Gorrindo                                             

 Gorrindo ancló tempranamente en las huestes tangueras y se lo recordaba en el ambiente como un tipo de envergadura estirada, alta, lucía un moño coloreado y amplio en el cuello de su camisa en las noches céntricas, destacando la bonhomía que lo llevó a intimar con los grosos del tango, de la época. Su tango "Las cuarenta", que lleva música de Roberto Grela, sacudió al ambiente en 1937. 

De ahí en adelante la varita mágica de su talento creador, volvió a lucirse con tangos como "Paciencia", "Ansiedad", "Gólgota", "La bruja" y el citado que compone con el guitarrista Roberto Grela, "Las cuarenta". El que lo consagra en el ambiente y es interpretado por orquestas y cantantes, grabándolo con sus vocalistas, Canaro y Lomuto en 1937. En 1969, la versión de D'Arienzo-Echagüe le da un nuevo impulso.                                                                                                                                                                                                   


"Mala suerte", es un éxito en la versión del "Rey del compás", aunque el título aluda a la mufa" que nos empuja a cruzar los dedos, "por si las moscas...", cuando la situación pinta oscura. Tan oscura que la pareja del personaje le clava el adiós final a la relación y éste se refugia en el boliche esquinero para tapar con alcohol su penuria.

¡Se acabó nuestro cariño!, me dijiste fríamente,
Yo pensé pa' mis adentros, puede que tenga razón,
Lo pensé y te dejé sola, sola y dueña de tu vida,
Mientras yo con mi conciencia me jugaba el corazón.
Y cerré fuerte los ojos, y apreté fuerte los labios,
Pa' no verte, pa' no hablarte, pa' no gritar un adiós
Y tranqueando despacito me fui al bar que está en la esquina 
para ahogar con cuatro tragos lo que pudo ser tu amor.

Y es entonces cuando deschava su espíritu farrista, nocherniego y milonguero. La completa. También la señal de agradecimiento a la que fue su compañera, la que le aguantó sus pecados y define el cierre de la situación como una señal de "mala suerte", y con ese signo sella el mensaje, aunque reconociéndole a ella todo lo que le aportó como novia y mujer.

Yo no pude prometerte
Cambiar la vida que llevo,
Porque nací calavera
Y así me habré de morir.
A mi me tira la farra,
El café, la muchachada,
Y donde anda una milonga
Yo no puedo estar sin ir.

Bien sabés cómo yo he sido,
Bien sabés cómo he pensado,
De mis locas inquietudes,
De mi afán de callejear.
Mala suerte si te pierdo,
Mala suerte si ando solo,
El culpable soy de todo
Ya que no puedo cambiar.

Porque yo sé que mi vida no es una vida modelo,
Porque él que tiene un cariño, al cariño se ha de dar,
Y yo soy como el jilguero, que aun estando en jaula de oro,
en su canto llora siempre el antojo de volar...
He tenido mala suerte, pero hablando francamente,
Yo te quedo agradecido, has sido novia y mujer;
Si la vida ha de apurarme con rigores algún día,
¡Ya podés estar segura que de vos me acordaré!

Lomuto le embocó una música adecuada a los versos de Gorrindo y D'Arienzo con Echagüe le dieron el pasaporte definitivo al éxito -aunque no se trate de una obra destacada- grabándolo el 11 de diciembre de 1974..  

                                 


 También podemos escuchar esta versión en directo de Ricardo Chiqui Pereyra, acompañado por la orquesta de Carlos Galván.

                                           


 

                                            

  

                             

miércoles, 4 de marzo de 2026

¿A qué te recuerda esta canción?

 Soraya: 

Todos tenemos en la cabeza una especie de banda sonora de nuestra vida, canciones que nos evocan tiempos pasados, momentos que nos transportan con exactitud a un lugar específico, que nos recuerdan a una persona o incluso a una sensación.

En numerosas ocasiones ocurre que nos sentimos bien y contentos, entonces escuchamos esa canción que nos recuerda a aquel día no tan agradable o a aquella situación difícil de hace años. De repente y, como por arte de magia, nos inunda una sensación extraña, la luz que desprendíamos antes de escuchar esa melodía se torna gris y nos apagamos levemente. Seguro que os ha pasado muchas veces. También puede ocurrir todo lo contrario: nos levantamos cansados, sin ganas de empezar el día, saliendo de la cama a regañadientes, sin saber cómo vamos a afrontar todo lo que queda por delante y, entonces, escuchamos en algún lugar esa canción que nos gusta, que nos recuerda a algo feliz, que nos llena de energía como si se nos metiera dentro y nos manejara como a marionetas incitándonos a bailar. Y, sencillamente, cambia nuestro humor.

                                    

Y es que existen estudios científicos, entre ellos, el liderado por Petr Janata (Centro de Neurociencias Cognitivas de la Universidad de Darthmouth), que explican qué ocurre en el cerebro cuando escuchamos canciones que nos proporcionan algún recuerdo (http://www.cooperativa.cl/noticias/sociedad/ciencia/estudio-del-cerebro-explica-como-la-musica-evoca-los-recuerdos/2009-02-24/111551.html). En este estudio, trece estudiantes de dicha Universidad, escucharon treinta fragmentos de canciones pertenecientes a listas musicales de cuando ellos rondaban entre los siete y los diecinueve años. 

Mientras tanto, Janata, mediante una resonancia funcional magnética, observaba sus cerebros y de ese modo, pudo ver que cuanto más importante era el recuerdo que le evocaba una melodía, mayor actividad registraba la dorsal del córtex prefrontal medial del cerebro. Por lo que esta zona está ligada a la recuperación de las memorias pero también a las respuestas emocionales que la música produce. Además, Janata creó mapas tonales de cada fragmento de las canciones y observó cómo la misma zona del cerebro continuaba el proceso de la melodía a la vez que iba evocando los propios recuerdos que ésta le producía; por lo que, el cerebro es capaz de “seguir los aspectos estructurales de la música”.

La música nos emociona a toda velocidad y es que, tan solo necesitamos escuchar unos cuantos acordes, para que se nos erice la piel. ¿Con qué canción te ocurre? Seguro que con más de una.

Pero la música no solo nos evoca, también nos inspira. En numerosas ocasiones no nos hace falta ver nada para inspirarnos, sino simplemente basta con escucharlo. La música puede convertirse en la mayor de las musas, es la mayor fuente de inspiración para los creativos. Grandes pintores de la historia han reconocido necesitar de la música para pintar un cuadro, para aislarse del resto del mundo y concentrarse en sus pinceladas, para conseguir esa evocación necesaria para idear una pintura. La mayoría de los escritores necesitan de su música favorita de fondo, para que sus letras fluyan y sus mentes puedan volar.                                                                                                                                                                      


Y por supuesto, la música nos transmite. Los creativos, los directores de cine, etc., los artistas en general, nos transmiten mediante la música. Eligen una melodía, según la emoción que quieran provocarnos. Y es que, pensad en una película sin banda sonora, sin nada de música. No nos diría mucho, no nos transmitiría lo mismo que lo hace al ir de la mano de un acompañamiento musical minuciosamente escogido. 

Muy diferentes hubieran sido nuestras sensaciones al ver la película “Titanic” escuchando “Wannabe” (Spice Girls) de fondo en lugar de la emotiva “My heart will go on” (Céline Dion). Por eso, la música es tan importante, porque nos hace sentir y hace que podamos hacer sentir a los demás, nos llena, nos inspira, nos hace recordar, nos hace aflorar sensaciones, nos hace ver más allá y nos acerca a otras personas. Y esto último, en plena era tecnológica, es esencial.

 

 


domingo, 22 de febrero de 2026

El Tango en el Hipódromo

 Esta foto reúne a los tangueros que se reunieron en el Hipódromo de Palermo, para asistir a la inauguración de un busto de Carlos Gardel, en ese circo hípico. Ocurrió el 24 de junio de 1985, recordando el cincuentenario de la desaparición del gran cantor.

                       

 Lo organizó la Asociación Gardeliana que presidía el Juez Penal en San Isidro, Víctor Sasson, reconocido fan de ese género musical y quien encargó al escultor y elogiado artista plástico Ernesto Bourse Herrera, la realización del mismo. 

Aprovechando la reconocida pasión "burrera" del Morocho del Abasto, esa  tarde se corrió también el Clásico "Carlos Gardel", en el circo palermitano, y a partir de ese momento se disputaba anualmente el premio que recuerda al gran cantor, dueño además de caballos de carrera y gran amigo de Ireneo Leguisamo, los hermanos Torterolo y el cuidador Francisco Maschio. 

La Asociación Gardeliana se creó en una reunión en la Boca, en 1968, por Cátulo Castillo que fue su primer presidente y entre los socios fundadores estaban Julián Centeya, León Benarós, Juan Carlos Copes y Sigfredo Pastor. En el momento de producirse esta escena, además de Sasson, éste tenía como principales colaboradores a Edmundo Guibourg -que fuera apoderado de Gardel-, César Tiempo, Raúl Matera y el pintor Pérez Celis.

En la foto puede verse a algunos personajes del tango que acudieron a esta cita hípica por la trascendencia de la misma. Parados de izquierda a derecha: Joaquín Do Reyes, Mineral (cronista hípico), Jorge Rigo -cantor y directivo de SADAIC-, Víctor Visconti (de Los Visconti), Alfredo De Angelis, Claudio Matas -cantor-, Eduardo Del Piano, Carlos Del Mar,  Alberto Del Rosal (Presentador preferido de Troilo.). Sentados de izq. a der.: La señora de Jorge Vidal, Osvaldo Pugliese (primera vez que pisaba un hipódromo), su esposa Lidia y su hija Beba Pugliese..

Gardel en 1929 grabó el tango "Palermo" de Enrique Delfino, Juan Villalba y Hermido Braga, cuyos versos arrancaban diciendo: "¡Maldito seas Palermo! / Me tenés seco y enfermo, / mal vestido y sin morfar,/ Porque el vento los domingos,/ me patino con los pingos / en el Hache Nacional...".

                                       Las hazañas de Leguisamo, el talentoso jockey que se hizo amigo de Gardel y  quería a Palito Ortega como a un hijo - Infobae                                                                     Leguisamo y Gardel en el Hipódromo de Palermo

En esa estrofa se notaban los vestigios del antiguo Hipódromo Nacional, que estaba en lo que entonces se conocía como "Barrio River", y ya había desaparecido. Había sido inaugurado el 14 de agosto de 1887 y absorbido luego por el de Palermo. El estadio de River Plate se levanta sobre parte de ese predio.

El tango y los "burros" mantuvieron un constante y estrecho vínculo y Gardel cantó muchos temas referidos al turf: Por una cabeza, Soy una fiera, Bajo Belgrano, Leguisamo Solo, Preparate p'al domingo, La catedrática, Polvorín o Canchero.

Por una cabeza, hoy día es un tango famoso en el mundo entero. Motivos más que suficientes para dedicarle un clásico anual y plantar su figura entre los porteños "burreros". Porque además, Gardel  era todo un turfman hecho y derecho. 

Podemos recordarlo cantando precisamente "Por una cabeza"acompañado por la orquesta de Terig Tucci. Los versos son de Alfredo Le Pera y la música de Carlos Gardel. Grabado en 1935.

                               


  



 

lunes, 16 de febrero de 2026

Copas, amigos y besos

Una gran dupla de poesía-composición fue, por ejemplo, la de Enrique Cadícamo-Mariano Mores, que crearon este tango en 1944. Los versos de Cadícamo traquetean una vez más con la ruptura de la pareja y la añoranza constante del personaje al que la riqueza económica repentina, le llevó a dejarla. Podría resumirse con el título que José Canet le puso a su página: "La abandoné y no sabía...".

Porque realmente en su etapa bohemia y pobretona, la mujer que ahora recuerda con mucha tristeza, le ayudó no sólo a sobrevivir sentimentalmente, sino que lo impulsó para seguir adelante. Fue entonces cuando aparece la parte económica en forma casi inesperada y cuando él decide volar a su aire, disfrutando las noches, conociendo otras mujeres, perdiéndola a ella entre copas, amigas y besos...

Ella puso su grata tibieza
en mis noches de triste bohemia.
Ella puso sus flores de anemia
en mis sueños de frío y pobreza.
Mas un día llegó la riqueza
y cambió nuestras vidas. . .
Por eso entre copas, amigos y besos
la perdí por mi mala cabeza. 

                                             


 Cadícamo conoció muy bien la noche, con todos sus atractivos, la incitación que provocan esas horas donde la vida se mira de otra manera. Sobre todo para aquellos/as que no necesitan madrugar y así prolongan su ronda noctámbula entre la indefinición de los escenarios. En esta composición evocativa, fluyen rastros de una historia real, vivida por él o por otro personaje,  que se proyecta en los versos del tango.

Y hoy, la llevo en mi negro lunatismo
como un grotesco fantasma de mí mismo.
Hoy la llevo en mis ojos doloridos
como una gota de llanto contenido...
Y la llevo, ¡Señor!,
como un eco que me sigue,
como un sueño hecho cenizas,
como un cargo de conciencia,
como un dedo acusador.

Sin embargo, hoy, que tengo riquezas,
me persigue implacable el hastío,
y es que añoro esas noches de frío
y el amor de su grata tibieza.
Ella puso sus flores de anemia
en mis sueños de locas fortunas.
Ella fue mi rayito de luna
que alumbraba mis noches bohemias. 

Mariano Mores le adosó la música ideal para que los versos brillaran y entre las varias versiones grabadas de este tango, podemos escuchar la de Aníbal Troilo con su cantor Alberto Marino, grabado el 19 de diciembre de 1944. 

                         


 

 

 

martes, 10 de febrero de 2026

Loca de amor

Uno de los valsecitos que introdujeron su ronda tempranera en el tango y que dejó una estela que llega hasta nuestros días, fue sin ninguna duda éste que compusieron Ricardo Podestá y Pablo Vázquez. Puede engramparse entre los clásicos de esa lista que incluye a  Desde el alma, Lágrimas y sonrisas, El aeroplano, Orillas del Plata, Pabellón de las rosas, Tu diagnóstico, A su memoria, Un placer, Obsesión...

En este caso, muchos cantores y payadores de la época, tomaron la métrica del vals "Santos Vega", que el payador-cantor Pablo Vázquez había compuesto en 1895, para crear otros temas. Se tomaba como algo normal por entonces. Lo cierto es que la raíz creada por el "Rey de los payadores", como se le trataba a Vázquez, dio tela inventiva para los compositores, aunque él falleciera dos años más tarde, en 1897. 

Se inició en el año 1880 y como todos los payadores, recorrió el país de uno a otro extremo en busca de adversarios o sosteniendo desafíos que hacían vibrar a los concurrentes. Sus encuentros más duros los tuvo con Nemesio Trejo en 1884 y con Gabino Ezeiza en la más célebre payada que se recuerda en toda la historia del contrapunto y realizada en Pergamino en el mes de octubre de 1894. 


 

El  uruguayo Ricardo Podestá le adosó unos versos  a la música original de Vázquez y la letra sería entonada por diversos cantantes, acompañados por guitarras o con orquesta. En su desarrollo el poeta va pintando la vida de la "Loca de amor" en la tierra pampeana, cuando se va su amor. Los versos tienen 18 estrofas, son muy extensos, pero se cantan sólo cuatro de ellas. En la partitura figura Enrique Caviglia como compositor, pero Caviglia era realmente el editor.

En los anchos de montes frondosos
Do la vida pasara el paisano,
Vaga sola en el suelo pampeano
Una loca con lánguida faz;
Esta loca que en tiempos pasados
Habitara en las horas de amores,
Hoy esparce sus tiernos clamores
En la pampa que duerme en la paz.

Esa gentil escultura
Que a la virgen fue copiada,
Hoy ya se encuentra bañada
Por un profundo dolor;
La magnánima dulzura
De su voz, casi no suena,
Y al sonar pinta la pena
Que le ha causado el amor.

A los rayos del sol que iluminan
El sendero que va atravesando,
Con su llanto lo va tapizando
Que en torrentes le brota al llorar;
El cabello, en los hombros reposa
De la boca, color rubicela,
Y es su talle gentil de gacela
Lo sublime que deja extasiar.

Llámase Lola, la loca
Del paisano condolida,
Y en el pago conocida
Por una “loca de amor”;
A Marcelo le quería
Pero la patria adorada,
Lo llamó, cuando ultrajada
Se vio por el invasor. 

 Rodolfo Biagi con su cantor Teófilo Ibáñez, lo grabaron el 15 de agosto de 1938.

                                     

Los Reyes del compás (antiguos músicos de D'Arienzo), lo llevaron al disco el 12 de septiembre de 1956 en su forma instrumental. Y está lindo para bailarlo...