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lunes, 16 de febrero de 2026

Copas, amigos y besos

Una gran dupla de poesía-composición fue, por ejemplo, la de Enrique Cadícamo-Mariano Mores, que crearon este tango en 1944. Los versos de Cadícamo traquetean una vez más con la ruptura de la pareja y la añoranza constante del personaje al que la riqueza económica repentina, le llevó a dejarla. Podría resumirse con el título que José Canet le puso a su página: "La abandoné y no sabía...".

Porque realmente en su etapa bohemia y pobretona, la mujer que ahora recuerda con mucha tristeza, le ayudó no sólo a sobrevivir sentimentalmente, sino que lo impulsó para seguir adelante. Fue entonces cuando aparece la parte económica en forma casi inesperada y cuando él decide volar a su aire, disfrutando las noches, conociendo otras mujeres, perdiéndola a ella entre copas, amigas y besos...

Ella puso su grata tibieza
en mis noches de triste bohemia.
Ella puso sus flores de anemia
en mis sueños de frío y pobreza.
Mas un día llegó la riqueza
y cambió nuestras vidas. . .
Por eso entre copas, amigos y besos
la perdí por mi mala cabeza. 

                                             


 Cadícamo conoció muy bien la noche, con todos sus atractivos, la incitación que provocan esas horas donde la vida se mira de otra manera. Sobre todo para aquellos/as que no necesitan madrugar y así prolongan su ronda noctámbula entre la indefinición de los escenarios. En esta composición evocativa, fluyen rastros de una historia real, vivida por él o por otro personaje,  que se proyecta en los versos del tango.

Y hoy, la llevo en mi negro lunatismo
como un grotesco fantasma de mí mismo.
Hoy la llevo en mis ojos doloridos
como una gota de llanto contenido...
Y la llevo, ¡Señor!,
como un eco que me sigue,
como un sueño hecho cenizas,
como un cargo de conciencia,
como un dedo acusador.

Sin embargo, hoy, que tengo riquezas,
me persigue implacable el hastío,
y es que añoro esas noches de frío
y el amor de su grata tibieza.
Ella puso sus flores de anemia
en mis sueños de locas fortunas.
Ella fue mi rayito de luna
que alumbraba mis noches bohemias. 

Mariano Mores le adosó la música ideal para que los versos brillaran y entre las varias versiones grabadas de este tango, podemos escuchar la de Aníbal Troilo con su cantor Alberto Marino, grabado el 19 de diciembre de 1944. 

                         


 

 

 

viernes, 13 de febrero de 2026

Andá que te cure Lola

Luis Caruso se mandó esta milonga en 1947, y la interpretación de Osvaldo Pugliese con su orquesta y Roberto Chanel en su estilo de muchacho de barrio, cantando las estrofas lunfas, le dieron vuelo. En ellas el autor detalla la sanata reprobatoria del sujeto a su ex pareja, envuelta en la fatuidad del tiempo transcurrido.

El estilo  del personaje que, tocado de melancolía temporalista, recuerda la contramusa de la historia y la malaria que lo azotó, le viene de perillas al cantor. Y todo el problema económico le llegó por haberse desparramado en las lindes del clima emocional y temporal. Por eso, en el abismo expiatorio, las reminiscencias del romance las vuelca reconociendo su entrega y el costo que le produjo. 

 Che rea vestida a plazos,
con desplante de señora,
que no me “das ni la hora”
desde que “chapaste al ganso”;
acordate que este “manso”
con paciencia de “mamita”
cuando se acabó la guita
para parar el buyón,
empeñó hasta el bandoneón
para tenerte gordita...

                                             

Y le sigue cantando las cuarenta en su acervo íntimo, con la potencia genérica de la memoria y el poder germinador de aquella convivencia amorosa. Las rayuelas de sombras flotan en el relato de la traición, la atmósfera impregnada de toda su entrega, los sueños que chocan con la realidad, las resonancias místicas y los despliegues emocionales que se quiebran cuando llega el inglés que la conquista.

No me mirés de reojo
por arriba de esas pieles,
yo “manyo bien tus pasteles”
pa’ que esto te cause enojo...
Cuando “con tierra en el coco”
te salvé de la “perrera”,
aunque estaba en la “palmera”
como pude te paré,
hasta que vino ese inglés
que te bajó la bandera...

Perdoname este arrebato
que no es el “guiye de un boncha”
pero “reviento de bronca”
porque hoy me dejaron “pato”...
Seguí con ese “checato”
y a mí no me “des más bola”;
y si la inglesa vitrola
deja un día de sonar
no me vengas a “escorchar”
“Y... andá que te cure Lola”. 

La grabación de Pugliese con su orquesta y Roberto Chanel entonando estos versos, ocurrió el 1 de diciembre de 1947. En aquella época esta milonga tuvo bastante éxito.  Acá la revivimos otra vez. 

                                         


 

 

 

 

martes, 10 de febrero de 2026

Loca de amor

Uno de los valsecitos que introdujeron su ronda tempranera en el tango y que dejó una estela que llega hasta nuestros días, fue sin ninguna duda éste que compusieron Ricardo Podestá y Pablo Vázquez. Puede engramparse entre los clásicos de esa lista que incluye a  Desde el alma, Lágrimas y sonrisas, El aeroplano, Orillas del Plata, Pabellón de las rosas, Tu diagnóstico, A su memoria, Un placer, Obsesión...

En este caso, muchos cantores y payadores de la época, tomaron la métrica del vals "Santos Vega", que el payador-cantor Pablo Vázquez había compuesto en 1895, para crear otros temas. Se tomaba como algo normal por entonces. Lo cierto es que la raíz creada por el "Rey de los payadores", como se le trataba a Vázquez, dio tela inventiva para los compositores, aunque él falleciera dos años más tarde, en 1897. 

Se inició en el año 1880 y como todos los payadores, recorrió el país de uno a otro extremo en busca de adversarios o sosteniendo desafíos que hacían vibrar a los concurrentes. Sus encuentros más duros los tuvo con Nemesio Trejo en 1884 y con Gabino Ezeiza en la más célebre payada que se recuerda en toda la historia del contrapunto y realizada en Pergamino en el mes de octubre de 1894. 


 

El  uruguayo Ricardo Podestá le adosó unos versos  a la música original de Vázquez y la letra sería entonada por diversos cantantes, acompañados por guitarras o con orquesta. En su desarrollo el poeta va pintando la vida de la "Loca de amor" en la tierra pampeana, cuando se va su amor. Los versos tienen 18 estrofas, son muy extensos, pero se cantan sólo cuatro de ellas. En la partitura figura Enrique Caviglia como compositor, pero Caviglia era realmente el editor.

En los anchos de montes frondosos
Do la vida pasara el paisano,
Vaga sola en el suelo pampeano
Una loca con lánguida faz;
Esta loca que en tiempos pasados
Habitara en las horas de amores,
Hoy esparce sus tiernos clamores
En la pampa que duerme en la paz.

Esa gentil escultura
Que a la virgen fue copiada,
Hoy ya se encuentra bañada
Por un profundo dolor;
La magnánima dulzura
De su voz, casi no suena,
Y al sonar pinta la pena
Que le ha causado el amor.

A los rayos del sol que iluminan
El sendero que va atravesando,
Con su llanto lo va tapizando
Que en torrentes le brota al llorar;
El cabello, en los hombros reposa
De la boca, color rubicela,
Y es su talle gentil de gacela
Lo sublime que deja extasiar.

Llámase Lola, la loca
Del paisano condolida,
Y en el pago conocida
Por una “loca de amor”;
A Marcelo le quería
Pero la patria adorada,
Lo llamó, cuando ultrajada
Se vio por el invasor. 

 Rodolfo Biagi con su cantor Teófilo Ibáñez, lo grabaron el 15 de agosto de 1938.

                                     

Los Reyes del compás (antiguos músicos de D'Arienzo), lo llevaron al disco el 12 de septiembre de 1956 en su forma instrumental. Y está lindo para bailarlo...

                                         


 
 

sábado, 7 de febrero de 2026

MILONGA DE LA EXPERIENCIA

Milonga - La Cultural - Tango Valencia 

 Palpiten faltas y envidos 
en este truco los giles: 
nadie tiene más abriles
que los que lleva vividos
y nunca los años idos
deschavan al que vendrá. 

No hay púa que manye acá
lo que le habrá de ocurrir; 
a veces el porvenir 
piantó al otro barrio ya. 
Debo batir a conciencia
que te amasijan al par
el no saber chamuyar
y el sobrar en elocuencia.

¡Gran balurdo la experiencia! 
Dos por tres me pone chivo
el junar que lo que ortivo
no es fruto de lo que sé
sino de lo que sabré 
cuando deje de estar vivo.  (...)
Me enseñó que la cuestión
se define por derecha. 

Al tajo no le aprovecha
el ser hijo de un facón. 
Pintan calva a la ocasión
y escurridiza a la luca
pero, calva o con peluca,
sin la ayuda de algún otro,
la copa el taura que es potro
si hace patancha y retruca. 

Me enseñó que al Cielo van
los piolas, no los creyentes: 
si vos te ponés los dientes
Dios no te tira más pan.
Nunca termina un gotán
quien se duerme en la sentada.

 Si marcas el 8 y … ¡nada!, 
ensayá con la corrida,
que la milonga es movida 
y recién está empezada. 
Me enseñó sotas que bato
y ases que escondo en la manga.
En fin… una linda tanga
como pa’ pasar el rato.

La vida me dio un barato
y aprovecharlo he sabido.
Me voy del mundo vestido
con mi pilcha de experiencia.
¿Qué dejo aquí? En mi creencia,
palabras: polvo y olvido. 

DANIEL GIRIBALDI 

jueves, 5 de febrero de 2026

Dos temas bien porteños

 

Como en general, resulta muy conocido: Porteño es el gentilicio correspondiente a los oriundos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), capital de la República Argentina. No debe confundirse con el gentilicio «bonaerense», que está reservado exclusivamente a los habitantes de la Provincia de Buenos Aires y no es utilizado para designar a los habitantes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es decir el porteño no es bonaerense ni el bonaerense es porteño. 

El tango es porteño al mango, nació en la ciudad de Buenos Aires y desde allí extendió sus raíces por todas las provincias y luego por América y Europa. Además, los porteños lucimos con orgullo nuestra procedencia, algo también común con otros orígenes. Hay muchas cosas que nos identifican, y entre ellas cuando bailamos el tango, el vals y la milonga, en distintos lugares del mundo.

El porteñito fue compuesto por Jorge Villoldo en 1903 y podemos dar fe de que aún se mantiene en las pistas de baile por la polenta que atesora. En 1928 lo grabó la Típica Víctor y le sucedieron varias orquestas que lo interpretaron y lo llevaron al disco. En 2005 la Orquesta Típica Silencio lo grabaron con el título "El Porteñito Tropical", dándole, precisamente, un aire de trópico...


 

Reynaldo Yiso y Leo Lipesker crearon esta milonga  en 1959, que también entró fuerte en los bailes y en los cuores de la muchachada tanguera. La titularon "La porteñita" y pese a tratarse de una época en que el tango estaba de capa caída, las milongueras porteñas se sintieron "tocadas" y le dieron realce y la lucieron con arte en las milongas de entonces. 

La orquesta de Fulvio Salamanca, que estaba de moda en esos años, lo grabó con la voz de su cantor Armando Guerrico y también se podía escuchar en las distintas emisoras que tenían programas de tango. Y así quedamos empatados los porteños y las porteñas, cada uno con su tema, para lucirlo en todas partes como un agasajo del tango hacia los milongueros y milongueras...

Juan D'Arienzo grabó con su orquesta "El Porteñito", en tiempo de tango, en forma instrumental. Ángel D'Agostino con su cantor Ángel Vargas, lo grabaron en tiempo de milonga, el 3 de marzo de 1943. Esta versión de la consagrada dupla la podemos escuchar acá.

                                   


       

Y también podemos disfrutar de la interpretación de Fulvio Salamanca con Armando Guerrico interpretando la milonga "La porteñita". La grabaron el 20 de diciembre de 1959.

                                           


 

 


 

sábado, 31 de enero de 2026

Pompas de jabón

 En 1925, o sea hace un poquito más de cien años, Enrique Cadícamo debutaba en el tango como poeta, con este tango que musicalizaría el pianista Roberto Emilio Goyeneche. Lamentablemente, el 22 de abril de dicho año, fallecería tempranamente el citado músico  que en 1922 viajó a España con la compañía teatral Muiño-Alippi. 

Integraría luego la orquesta de Julio De Caro y dirigió la propia con Laurenz y Pollet en bandoneones, Germino y Marchiano en violines y él al piano. Compuso varios temas como El metejón, Yo te perdono, Roló, que te vaya bien, De mi barrio, Milonga, porque llorás, Albertito, Sin amor, Princeiata y éste que recuerdo ahora y que lleva versos de Enrique Cadícamo.

                                     

 Roberto Emilio Goyeneche
 

Carlos Gardel lo grabó el año de la creación, con su guitarrista  José Ricardo y lo volvería a llevar al disco dos años más tarde, acompañado por Ricardo y Barbieri en guitarras. Y el tema no se iría destiñendo con los años porque fue interpretado por muchos cantantes y también estuvo en el repertorio de orquestas típicas.

Cadícamo en su libro "Mis memorias", recuerda: "La noche de la ciudad me había presentado a algunos músicos de orquestas típicas. Roberto Goyeneche actuaba en "Café Iglesias" de la calle Corrientes al 1500.  Era un excelente pianista que ya tenía en su haber algunas composiciones que, si bien no habían llegado a popularizarse, eran conocidas.

                                             Pompas de jabón. Tango (1925)

A pesar de hallarse sobrellevando una penosa enfermedad, era dinámico y de carácter divertido. De tanto frecuentar aquel café donde  yo concurría para escuchar exclusivamente a su orquesta, nos hicimos amigos. Recuerdo a algunos de sus integrantes: Pedro Laurenz, Germino y Berstein . Con Goyeneche hice mi primera obra utilizando aquellos versos titulados "Pompas de jabón"...

Los versos muestras la cara oscura de las noches alegres disfrutando de una juventud que para la protagonista está llena de sueños interminables. Y Cadícamo le vaticina un final triste, propio de aquellas que piensan que la vida es un camino permanente de felicidad y que las madrugadas se llenarán siempre de mieles y regalos. Las relucientes pompas de jabón se difuminarán al primer soplido. 

Pebeta de mi barrio, papa, papusa,
Que andas paseando en auto con un bacán,
Que te has cortado el pelo como se usa,
Y que te lo has teñido color champán.
Que en los peringundines de frac. y fuelle
Bailas luciendo cortes de cotillón
Y que a las milongueras, por darles dique,
Al irte con tu "camba", batís "allón".

Hoy tus pocas primaveras
Te hacen soñar en la vida
Y en la ronda pervertida
Del nocturno jarandón,
Pensás en aristocracias
Y derrochas tus abriles...
Pobre mina, que entre giles,
Te sentís Mimí Pinsón.

Pensá, pobre pebeta, papa, papusa,
Que tu belleza un día se esfumará,
Y que como todas las flores que se marchitan
Tus locas ilusiones se morirán.
El "mishé" que te mima con sus morlacos
El día menos pensado se aburrirá
Y entonces como tantas flores de fango,
Irás por esas calles a mendigar...

Triunfas porque sos apenas
Embrión de carne cansada
Y porque tu carcajada
Es dulce modulación.
Cuando implacables, los años,
Te inyecten sus amarguras...
Ya verás que tus locuras
Fueron pompas de jabón. 

Escuchamos al polaco Goyeneche interpretando magistralmente este tango. Lo acompaña la orquesta de Baffa-Berlingieri que también se luce musicalmente.
 
                               

 
 
                          


miércoles, 28 de enero de 2026

Cuando miran tus ojos

 El valsecito criollo forma un terceto maravilloso junto al tango y la milonga, todos surgidos del tronco tanguero que les dio alas a sus compañeros musicales gracias a las virtudes de compositores, poetas e intérpretes. En la pista de baile el valsecito nos toca el cuore y nos llama a bailarlo y a disfrutarlo de manera distinta, pero siempre con la emoción que muchas veces nos desborda en los giros.

Las voces históricas de Gardel, Magaldi y Corsini lo consagraron y Gardel ya debutaba con tres valses criollos: Aurora, Ay Elena y Como quiere la madre a sus hijos, en 1919. La grabación que Roberto Firpo realizara en 1920 del vals "Desde el alma", sirvió de señal de partida para que numerosos compositores se dieran a la tarea de crear valsecitos y las orquestas típicas y cantantes los incorporaran de inmediato a sus repertorios.                                                                                                                                                                                   


 "Cuando miran tus ojos" es una creación de Enrique Cadícamo y el guitarrista José María Aguilar. Lo compusieron en 1932 y aunque no ha tenido demasiadas interpretaciones, hay algunas que nos permiten apreciar los abalorios verbales y la música que los acompaña. Ese mismo año lo grabó la orquesta de Adolfo Carabelli con su cantor Luis Díaz, el día 5 de junio.

Cadícamo arranca posándose en los ojos de la mujer que, en la poesía, se los dejó grabados para siempre, como una luz atrapante en sus pupilas, según su narración. Además les da un vuelo notable en la nostalgia ardida y lo lleva a derramar palabras poéticas que desfloran los versos. Cualquiera de las cuartetas tiene frases que guionan el pensamiento, ante los senderos que se bifurcan. 

Tus ojos han quedado grabados en los míos,
sus dulces brujerías volcaron al mirar,
hay luz en tus pupilas de todos los estíos,
lucero que en mis noches los veo parpadear.
 
Heraldos de pasiones, rutilan como extrañas
luciérnagas que llevan la llama del amor...
Tesoros custodiados por sedosas pestañas...
teorías impregnadas de ensueño arrobador.


¿Gitanos son acaso por sus destellos, dime?
¿O son los de una mora presa del español?
Es algo tu mirada que mata o que redime,
que hiere si se mira corno encandila el sol...

Puñales que en las luchas se yerguen iracundos
buscando al pobre pecho con ansias de clavar.
Ensartan corazones, los dejan moribundos...
¡Ah!... Espejos donde el alma se asoma a coquetear.

Si entornan sus pupilas, la luz que los anima
se pierde entre los astros y la constelación
adquiere nuevos brillos... Aunque mi pecho gima
por verlos siempre abiertos, yo doy mi corazón.

Pues ellos van contando las horas venturosas
que pasan a mi lado rimando una canción,
sus párpados abiertos son pétalos de rosas
que ofrecen dos luceros a mi desolación.

Este valsecito lo grabó Charlo con guitarras el 21 de marzo de 1932. Adolfo Carabelli con su orquesta, cantando Luis Díaz, lo llevó al disco 5 de junio de 1932. Raúl Iriarte lo llevó al disco acompañado por la orquesta de Armando Lacava. Entre otros, también lo grabó el destacado folklorista Horacio Guarany. 

Escuchamos la versión de Raúl Iriarte con la orquesta de Raúl Lacava.    

                                           

       Y a Los Solistas de D'Arienzo con Alberto Echagüe y Osvaldo Ramos, grabado en 1972.
 
                                           

                      
  


martes, 27 de enero de 2026

Horacio Salgán

 Porteño de ley, nacido en la calle Gallo, el 15 de julio de 1916, con apenas 3 años veía a su padre castigar el piano y se enamoró del instrumento. Sus primeros estudios musicales los desarrolló en la modesta academia del maestro Luppo, en el barrio de Caballito.  A los 13 ya era un  aventajado alumno del Conservatorio Municipal y consumado intérprete de Bach, Beethoven, Ravel, Debussy y Chopin.

En su casa escaseaban los recursos y a los 14 tuvo que salir a pelearla con sus manos fugitivas, tocando en orquestinas, casamientos, como organista de Iglesia y solista en las matinées de un cine en Villa del Parque. Cuando se sentó en ese taburete del cine Universal, Salgán ya había frecuentado la fuga, la armonía y el contrapunto. 

                       


Pero lo exaltaban otras músicas más íntimas, como a Borges, y el tango lo estaba llamando. Lo portaba en sus genes como una revelación epifánica, aunque antes fue folklorista acompañando al dúo Martínez-Ledesma, sucediendo a dos antecesores de lujo: El Mono Enrique Villegas y Carlos García. También tocó música tropical junto a Angel Riera.  A fines del 2000 recordaba:

"Yo me crié en el tango. Cuando era chico, cuando era joven, se tocaba tango como cosa principal, sin perjuicio de que hubiese otros géneros como los valses y los pasodobles. Pero el tango era la música nuestra y estaba a todas horas y en todos lados...".

Elvino Vardaro primero y Juan Caló luego, lo llaman a formar en las filas tangueras fugazmente. El legendario Roberto Firpo cambia el piano de su orquesta por la batuta y contrata a Salgán para el teclado. Ya había secundado a diversos cantantes en emisoras, era organista fijo en Radio El Mundo, estudió y se familiarizó con el contrabajo y saxofón, perfeccionándose en piano con Scaramuzza, Spivak y Amelia Weigand.

De 1936 -tenía 20 años- es su primer arreglo musical para la orquesta de Miguel Caló: el tango "Los Indios", de Francisco Canaro. Fue incluso una de las primeras orquestaciones, porque entonces, salvo excepciones, no se arreglaba. se estilaba que los segundos violines y bandoneones pusieran unas voces paralelas a los primeros.

                                


Pero su primer tango -"Del uno al 5"-, compuesto dos años antes, ya le había dado chapa de tanguero de ley. A los diez años de edad vio sobre el escenario al sexteto de Julio De Caro y su sueño dorado de emular a aquel ejemplar conjunto, lo cumplió en 1944, cuando armó su propia orquesta que debutaría en el estrechísimo palco de la Confitería Diamante, en Rivadavia y Castelli.

Las motivaciones que lo empujaban a formar su conjunto las definiría así: "En ese entonces actuaban muchas orquestas típicas, pero ninguna expresaba el tango como a mí me gustaba. Es posible que parte de esa diferenciación de sensibilidades tenga este origen: Dos o tres generaciones atrás, probablemente mis bisabuelos, fueron negros. Tal vez de ahí viene mi manera de sentir y de tocar las síncopas, por ejemplo". 


Podemos escuchar a Horacio Salgán con la orquesta Filiberto interpretando su tango: "A fuego lento":

                                  



                                  


lunes, 19 de enero de 2026

Por una cabeza

 Terig Tucci fue un notable músico argentino que acompañó con su orquesta  a Carlos Gardel  en las películas que filmó en Nueva York. También le transcribió al papel la música que creaba Carlos, y relataba así el nacimiento del ahora popularísimo: "Por una cabeza": 

-"Suena el teléfono a las tres de la mañana. Medio dormido levanto el receptor y oigo la voz de Gardel que me dice con evidente satisfacción:                                                                        -¡Ché viejo, acabo de encontrar una melodía macanuda para el tango "Por una cabeza".         Y procedió a cantármela ipso facto.

No sé si sería porque todavía no me había despertado del todo, que al oír por teléfono el fruto de mi inspiración, ni la melodía ni la letra me hicieron mucha impresión; y así se lo dije.            Algo amoscado Gardel me contestó con fina ironía:                                                                      -Mirá, Beethoven, vos te quedás con tus corcheas y semifusas, pero no te metás conmigo en asuntos de matungos.                                                                                                                                                                                    

 
                                  Alberto Castellanos, Terig Tucci, Gardel y Pettorossi. 
                                                    

Me causó gracia la comparación beethooveniana y comprendí que nadie como él -carrerista de caballos empedernido y dueño de un dispendioso stud- podía hablar con más autoridad de temas hípicos; nadie como él podía conocer la emoción de ver a su caballo llegar victorioso al disco, ni sentir desaliento por verlo flaquear en el momento mismo en que un esfuerzo supremo lo hubiese colocado en la categoría de ganador".

Como rezan los versos de Alfredo Le Pera para el tango que mezcla el amor y las carreras de caballos, musicalizado por Carlos Gardel:

Por una cabeza, de un noble potrillo
Que justo en la raya, afloja al llegar
Y que al regresar, parece decir
No olvides, hermano
Vos sabes, no hay que jugar
Por una cabeza, metejón de un día
De aquella coqueta y risueña mujer
Que al jurar sonriendo el amor que está mintiendo
Quema en una hoguera
Todo mi querer

Por una cabeza, todas las locuras
Su boca que besa
Borra la tristeza
Calma la amargura
Por una cabeza
Si ella me olvida
Qué importa perderme
Mil veces la vida
Para qué vivir

Cuántos desengaños, por una cabeza
Yo juré mil veces no vuelvo a insistir
Pero si un mirar me hiere al pasar
Su boca de fuego
Otra vez quiero besar
Basta de carreras, se acabo la timba
Un final reñido ya no vuelvo a ver
Pero si algún pingo llega a ser fija el domingo
Yo me juego entero
Qué le voy a hacer

Por una cabeza, todas las locuras
Su boca que besa
Borra la tristeza
Calma la amargura
Por una cabeza
Si ella me olvida
Qué importa perderme
Mil veces la vida
¡Para qué vivir...!

La versión de Carlos Gardel es insuperable. Lo cantó en la película "Tango Bar", su película póstuma. Fue estrenada el 5 de julio de 1935, en Nueva York, pocos días después del accidente que le costó la vida. En Buenos Aires el estreno fue el 22 de agosto de 1935.

                                








viernes, 16 de enero de 2026

La milonga y yo

 La letra es de Leopoldo Díaz Vélez y la música de Tito Ribero (Alberto Amado Ribero).  La milonga y yo fue concebida a pedido de Tita Merello, que la cantaría en la película Esto es alegría. dirigida por Enrique Carreras y estrenada en 1968. Tito Ribero le puso música. El propio Leopoldo Díaz la cantaba con la orquesta de Armando Pontier en los bailes de Carnaval del Centro Lucense, en 1980. 

   Y es un tema más de Díaz Vélez dedicado al sitio donde se milonguea a tope. Algunas de sus creaciones que versan sobre el tema y que muestran su sensación al respecto, creo que quedan perfectamente claras: Muchachos, comienza la ronda, En el salón, A bailar el tango, Salimos a bailar, Mil novecientos diez, Muchachos se armó la milonga.


La grabó Tita Merello, acompañada por la orquesta de Carlos Figari, en 1968.



lunes, 12 de enero de 2026

A BUENOS AIRES



En tu baraje gringo, ciudad mía,
vas perdiendo tus zarzos y tu brillo
tu malevaje está en la taquería
y apolilla en orsay tu conventillo.

Sos cadenera flor sin berretines
que currás a los cuores con tu rango; 
Pero el choma que aceita tus patines
es canchero y varón, se llama tango.

Mis escoberos siempre harán candado
y en mi bobo de zurda sin falsía
aunque te dieron juego marquillado
pa' mi valés más que una maría.

Yo seguiré scruchando en tu lunfardo
sin monseñor, ni jirafa, ni bandera
mi voz altillera será el bardo
que te cante la rima más canera.

Cuando llegue el final, si la de blanco
me lleva con el cura antes que al hoyo,
que el responso sea en lunfa, así lo manco.
Yo no aprendí el latín, de puro criollo.

Y así estarás feliz, matina y sera,
más contenta que santo en la leonera.


EDMUNDO RIVERO





domingo, 11 de enero de 2026

A JARDÍN FLORIDO

Este valsecito folklórico tuvo mucha pegada popular  cuando lo interpretaron "Los del Suquía". Su autor, Raúl Fernando Montachini, nacido el 28 de Noviembre 1947 en El Arañado, Córdoba, fue cantor y compositor. Es el autor de varios clásicos del folklore, aunque ninguno llegó tener el éxito  de "A Jardín florido", que fue incluso interpretado por orquestas típicas.

Lo curioso es que "Jardín Florido", era en realidad un personaje cordobés llamado Fernando Albiero Bertapelle, muy popular en las calles céntricas de Córdoba por su elegante vestimenta a toda hora y por su talante piropeador a las mujeres que circulaban por la calle, cerca suyo. Allá por el año 1936 fue cuando la gente comenzó a observarlo con curiosidad por esa faceta tan extraña para la época.

                                                   

 "Jardín Florido"
                                                                     

Curiosamente, su manera de despachar piropos a la damas que encontraba en su trayecto no provocaba rechazo, por el contrario, ella sonreían por su desparpajo y manera de adularlas. Hubo que rebuscar en publicaciones antiguas para descubrir, en la revista "Mistura", que vivía en el barrio Alta Córdoba. Exactamente en la calle Antonio del Viso 738.

"Jardín Florido" trabajaba de camarero en Confiterías del centro de la ciudad cordobesa, al llegar desde su pueblo. Gracias a un político que conoció, logró ser contratado para esa misión en el Jockey Club de esa ciudad, que venía ser un refugio de la aristocracia cordobesa en aquella época. Y allí fue refilando su manera de andar por la calle luciendo sus "presuntos blasones".

Le gustaba salir siempre de frac, galera en la cabeza y un llamativo bastón cuya empuñadura era una bola de marfil. Pero también se enganchaba en la solapa un pequeño y llamativo ramo de flores, que completaban un perfil sumamente llamativo y del que derivaría su sobrenombre de "Jardín florido", tan conocido en toda la ciudad.

                                             


Y en su caminata por las calles no cesaba de piropear a las damas atractivas que pasaban cerca suyo, con frases únicas, distintas, elegantes y elogiosas. Lo conocían y en general aceptaban sus palabras galantes porque eran distintas, novedosas y pronunciadas de forma cariñosa, a la vez que tomaba con la mano su galera y la levantaba un poco, a modo de saludo. 

Con el tiempo fue progresando y se compraría un coche de lujo, al que le agregaría floreros a los costados. Fallecería en 1968, pero por mucho tiempo su figura quedó viva en la memoria de sus paisanos y en la de las mujeres que sonreían por su elegante estilo piropeador. 

El valsecito de Montachini lo recuerda siempre, algo que seguro, ni se imaginaría Jardín Florido. También tendría de título "Caballero de  ley".

Calle 9 de julio esquina Rivera Indarte,
corazón elegante de mi docta ciudad,
donde late la vida al compás de los gritos
de un lustrín y los versos de un cieguito cantor.

Con su paso altanero se acerca el viejecito
que guarda veinte abriles dentro del corazón.
¿Quién no lo conoce? Ahí va Jardín Florido,
en el ojal prendido su infaltable clavel.

El piropo elegante que el caballero brinda
a la cordobesita que acaba de pasar,
la niña se da vuelta y esboza una sonrisa
que es como una caricia para el galán de ley.

Pasaron muchos años y el centro de la docta
lo vio todos los días sus calles caminar
y se fue marchitando el clavel en su pecho,
a la Dama de Negro no pudo galantear.

Galantería fina, piropos respetuosos,
quedaron en el aire del centro cordobés
y un clavelito blanco se fue rumbo al olvido,
murió Jardín Florido, caballero de ley.


El conjunto folklórico cordobés "Los del Suquía", lo grabaron en 1971.

                         


      El Cuarteto de Punta y Taco, lo registró en forma instrumental en 1974 y se hizo viral en la milonga.   
                                             

                  

                                                 
                          


viernes, 9 de enero de 2026

De Caro recuerda a Cobián

 -Corre el año 1922.                                                                                                                                             

Como profesional y compositor, Cobián ha llegado al pináculo, ubicándose su nombre en lo más alto, con nuevas producciones que afluyen de su incontenible caudal. A "Mi refugio" le siguen "Snobismo" y "Almita herida", cantado por todas las bocas y difundido por todas las orquestas. 

Después de actuar en diferentes conjuntos (entre ellos el de Fresedo) Cobián forma nuevamente una orquesta propia, que integran: Pedro Maffia y Luis Petruccelli (bandoneones), Humberto Costanzo (contrabajo), Agesilao Ferrazzano y Julio De Caro (violines). Este debut se realiza en el "Abdulla Club" con un éxito sin precedentes. Amplía su conjunto, para grabar con Remo y Astor Bolognini. Y la verdad es que la orquesta de Cobián hizo época.

                                      

Juan Carlos Cobián

A fines de 1923  Cobián parte a Norte América para hacer flamear el tango con todos los honores que su gran maestría le prestase. Ejecutando también música de jazz. Y a fe que lo consigue ampliamente, no sólo como  artista de cartel, sino además con su proverbial caballerosidad, clase y desprendimiento de millonario; pues bohemio, tan pronto recibía su dinero, lo volatilizaba, arguyendo siempre que se practicaba un sólo lema: "Vivir y dejar vivir". romántico al extremo, su vida oscila afectivamente, muy a menudo, dejándole como saldo hondas heridas...

Regresa a la patria después de permanecer también en Europa algún tiempo, y actúa en radio "El Mundo" con el terceto nº1, integrado por él,  Ciriaco Ortiz y Cayetano Puglisi. Más tarde, en la misma emisora, lo hace con un gran conjunto, al par que inaugurando la boite "Charleston" de la calle Florida, centro de la flor y nata de nuestra sociedad.

Allí da a conocer "Nostalgias", tango suyo que traspasa fronteras en el orbe, pues su melodía es purísima, de diáfana inspiración, demostrando a las claras, que su producción jamás declinó. Le sigue "Nieblas del Riachuelo"... Casi todas sus obras llevan letras del extraordinario Cadícamo. Más no obstante poseer este fecundo patrimonio, comienzan sus actuaciones a verse entorpecidas y con ello... el vía crucis en el trabajo... De esto puedo hablar, por haberme ligado a él una estrecha e inalterable amistad.

Cobián enfrentó valientemente su mala racha tan injusta en este especial caso. Sus leales amigos, uno de ellos Carlos Muñoz (Carlos de la Púa), distinguido periodista, el que suscribe y otros, entre ellos Cadícamo, tratamos de abrirle una brecha para ubicarlo nuevamente dentro de su justo marco, pero por desgracia, sin conseguirlo. No encontrando eco en quienes pudieron respaldarlo artísticamente.

                               


 

Así pasó el tiempo, en un presente sombrío, que no pudo doblegar a Juan Carlos, sostenido en la esperanza de mejores alboradas. Y en esa gris espera, tan prolongada pero sobrellevada con altura, saboreando a solas sinsabores y penurias... llega para él la hora de su liberación material, el 9 de diciembre de 1953, encontrándose a su lado, Juan Carlos Lamadrid, Martínez y el que suscribe. 

Tocándome a mí, recoger su último suspiro, por haberse alejado del lecho por instantes, los comunes amigos. Debo destacar como justo recuerdo, cuánto se preocupó Juan Carlos Lamadrid, en esas tristes circunstancias, evidenciando una vez más sus sentimientos hacia tan carísimo amigo. Durante esos días no se despegó de Cobián.

No olvidaré las noches en que solíamos ir a comer los tres juntos, cuando Lamadrid trataba de infundirle buen ánimo, sabiendo de las vicisitudes que pasaba Cobián en tan especial momento. Debo agregar que Lamadrid, atento al aniversario de la muerte de Juan Carlos, se ocupa personalmente de que se le rinda homenaje a su querida memoria.

(Del libro de Julio De Caro: "El Tango en mis recuerdos".)

 

lunes, 5 de enero de 2026

Las noticias del día.

 

            





Cambalache

 Si Discépolo levantara la cabeza y viera lo que está pasando en el mundo, reescribiría este tango inmortal que siempre nos  despertará y nos mostrará las tremendas realidades que nos despiertan cada día. Las interminables guerras, los dirigentes incapacitados o destructivos, las invasiones de países para apoderarse de sus riquezas. O lo último del Presidente de Estados Unidos, tomando prisionero al Presidente de Venezuela y, descaradamente, yendo a apropiarse de las riquezas de su país.

En su magistral tango "Cambalache", compuesto en 1934, define muy bien los horrores de su época y retrata al siglo veinte como un modelo de maldades, la mezcla de calamidades y muestra como los seres humanos son manoseados y explotados sin vergüenza ni conmiseración. Y en las primeras dos sílabas de su poema, lo deja bien claro. Muy claro.

Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé
En el quinientos seis y en el dos mil también
Que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafaos
Contentos y amargados, valores y dublés.

Hubo una lucha entre Luis César Amadori y el productor cinematográfico Ángel Mentasti por el estreno de este tango. Y la pulseada la ganó Amadori. El primero quería estrenarla en su película "El alma del bandoneón" que se estrenó en febrero de 1935. Pero Amadori le propuso un debate entre ambos, y mientras ello sucedía, La "Negra" Bozán lo estrenaba en una revista musical "Esmeralda al 4000".
                                    
                              


Cambalache se convertiría en un símbolo de lo que era corrupción pública, por lo que sucedió con los gobiernos de aquellos años. Y pese al tiempo transcurrido, el mensaje discepoleano no pierde fuerza ni se difumina en el olvido. Por el contrario, permanentemente podemos retrotraernos a sus versos para retratar tantas maldades insolentes, como él decía. Y seguimos revolcaos en un merengue...

Pero que el siglo veinte es un despliegue
De maldad insolente, ya no hay quien lo niegue
Vivimos revolcados en un merengue
Y en un mismo lodo todos manoseaos

Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor
Ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador...
Todo es igual, nada es mejor
Lo mismo un burro que un gran profesor.

Hoy  podemos indignarnos por las actitudes prepotentes de Trump, pero los argentinos también hemos pasado por momentos muy duros, difíciles, cargados de corrupción y gobiernos ineptos y por eso Discepolín se convierte en un relator histórico, dado que su tango perdura después de casi un siglo de su estreno. Por lo que encierra, simbólicamente, que toda Sudamérica lo ha vivido en algún momento.

No hay aplazaos ni escalafón
Los inmorales nos han igualao
Si uno vive en la impostura
Y otro roba en su ambición
Da lo mismo que sea cura
Colchonero, rey de bastos
Caradura o polizón

¡Qué falta de respeto, qué atropello a la razón!
¡Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón!
Mezclao' con Stavisky van Don Bosco y La Mignon
Don Chicho y Napoleón, Carnera y San Martín
Igual que en la vidriera irrespetuosa
De los cambalaches se ha mezclao' la vida
Y herida por un sable sin remache
Ve llorar la Biblia contra un calefón

Todos los que nombra fueron personajes famosos. Algunos, delincuentes, otros boxeadores, militares, el "Al Capone argentino" y, en general, monta un cambalache de figuras que ornamentan el tango. Y cuando vivimos esta historia actual de Donald Trump y sus deseos de ser el Rey del planeta, nos viene a la memoria el gran Discépolo y qué versos maestros se podría mandar con este peligroso personaje.

Siglo veinte, cambalache, problemático y febril
El que no llora no mama y el que no afana es un gil
Dale nomás, dale que va
Que allá en el horno nos vamo' a encontrar
No pienses más, sentate a un lao'
Que a nadie importa si naciste honrao'
Es lo mismo el que labura
Noche y día como un buey
Que el que vive de los otros
Que el que mata o el que cura
O está fuera de la ley.


Podemos escuchar a Julio Sosa, con la orquesta de Armando Pontier, interpretando el tango de marras. Lo grabaron el 25 de febrero de 1958.

                                 


                              

La sensibilidad vs. El virtuosismo

 


Que se busca en la música? La mujer podrá buscar el placer de escuchar la música, pero deberá buscar la música no en el aire, sino dentro del hombre. Cada bailarín contará una historia diferente con un mismo tema. Cada hombre siente y escucha distinto. Y lo que cada mujer responde y expresa es único. Tal vez por eso la sensibilidad y el descubrimiento en el tango no tiene límites.

Cuando el hombre sigue a la música, el tiempo fuerte de un tango se escucha muy claro, pero a veces ese instrumento que lo lleva (comúnmente el bandoneón o el piano), puede dejar paso al llanto de un violín, o cambiar la respiración gimiente del bandoneón y su ritmo estirado. Cada persona escuchará diferente, eso es cierto, pero el músico y la música nos cuentan cosas, habría que escuchar, no solo en sus tiempos fuertes, y ver si nos pide pasos marcados y figuras todo el tiempo; o si nos sugiere un silencio, un ralentizar del paso, marcar con suavidad o buscar la pasión en el siguiente compás.

Pisar en la estructura métrica musical no es suficiente. Técnicamente quizá se puedan meter más de tres pasos en un tiempo, pero tal vez habría que buscar algo que nos conmueva en la música y luego medir la velocidad. Encontrar la conexión de la compañera, o compañero tanto en un paso, como en un silencio. En el tango como en la vida, la cantidad, no es necesariamente calidad. Creo que cuando se escucha más, uno puede elegir mejor la elección de un paso adecuado. Como si la música nos dijera que paso usar. Es por esto que las estructuras coreográficas no sirven a no ser que bailemos siempre el mismo tema.

Imagino en un mundo ideal, a todos los hombres que guían la danza, teniendo posados sobre los hombros, como voces de la conciencia, dos pequeños angelitos dibujados por Sábat: un Pichuco de un lado y un Pugliese del otro. Ya ellos nos dirán que hacer. Y por supuesto, la mujer agradecida.

(Extracto de una nota de Manuel González)