En 1925, o sea hace un poquito más de cien años, Enrique Cadícamo debutaba en el tango como poeta, con este tango que musicalizaría el pianista Roberto Emilio Goyeneche. Lamentablemente, el 22 de abril de dicho año, fallecería tempranamente el citado músico que en 1922 viajó a España con la compañía teatral Muiño-Alippi.
Integraría luego la orquesta de Julio De Caro y dirigió la propia con Laurenz y Pollet en bandoneones, Germino y Marchiano en violines y él al piano. Compuso varios temas como El metejón, Yo te perdono, Roló, que te vaya bien, De mi barrio, Milonga, porque llorás, Albertito, Sin amor, Princeiata y éste que recuerdo ahora y que lleva versos de Enrique Cadícamo.
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| Roberto Emilio Goyeneche |
Carlos Gardel lo grabó el año de la creación, con su guitarrista José Ricardo y lo volvería a llevar al disco dos años más tarde, acompañado por Ricardo y Barbieri en guitarras. Y el tema no se iría destiñendo con los años porque fue interpretado por muchos cantantes y también estuvo en el repertorio de orquestas típicas.
Cadícamo en su libro "Mis memorias", recuerda: "La noche de la ciudad me había presentado a algunos músicos de orquestas típicas. Roberto Goyeneche actuaba en "Café Iglesias" de la calle Corrientes al 1500. era un excelente pianista que ya tenía en su haber algunas composiciones que, si bien no había llegado a popularizarse, eran conocidas.

A pesar de hallarse sobrellevando una penosa enfermedad, era dinámico y de carácter divertido. De tanto frecuentar aquel café donde yo concurría para escuchar exclusivamente a su orquesta, nos hicimos amigos. Recuerdo a algunos de sus integrantes;: Pedro Laurenz, Germino y Berstein . Con Goyeneche hice mi primera obra utilizando aquellos versos titulados "Pompas de jabón"...
Los versos muestras la cara oscura de las noches alegres disfrutando de una juventud que para la protagonista está llena de sueños interminables. Y Cadícamo le vaticina un final triste, propio de aquellas que piensan que la vida es un camino permanente de felicidad y que las madrugadas se llenarán siempre de mieles y regalos. Las relucientes pompas de jabón se difuminarán al primer soplido.
Pebeta de mi barrio,
papa, papusa,
Que andas paseando en auto con un bacán,
Que
te has cortado el pelo como se usa,
Y que te lo has teñido
color champán.
Que en los peringundines de frac. y
fuelle
Bailas luciendo cortes de cotillón
Y que a las
milongueras, por darles dique,
Al irte con tu "camba",
batís "allón".
Hoy tus pocas primaveras
Te hacen soñar en la vida
Y en la ronda pervertida
Del nocturno jarandón,
Pensás en aristocracias
Y derrochas tus abriles...
Pobre mina, que entre giles,
Te sentís Mimí Pinsón.
Pensá, pobre pebeta, papa, papusa,
Que tu belleza un día se esfumará,
Y que como todas las flores que se marchitan
Tus locas ilusiones se morirán.
El "mishé" que te mima con sus morlacos
El día menos pensado se aburrirá
Y entonces como tantas flores de fango,
Irás por esas calles a mendigar...
Triunfas porque sos apenas
Embrión de carne cansada
Y porque tu carcajada
Es dulce modulación.
Cuando implacables, los años,
Te inyecten sus amarguras...
Ya verás que tus locuras
Fueron pompas de jabón.

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