Este valsecito folklórico tuvo mucha pegada popular cuando lo interpretaron "Los del Suquía". Su autor, Raúl Fernando Montachini, nacido el 28 de Noviembre 1947 en El Arañado, Córdoba, fue cantor y compositor. Es el autor de varios clásicos del folklore, aunque ninguno llegó tener el éxito de "A Jardín florido", que fue incluso interpretado por orquestas típicas.
Lo curioso es que "Jardín Florido", era en realidad un personaje cordobés llamado Fernando Albiero Bertapelle, muy popular en las calles céntricas de Córdoba por su elegante vestimenta a toda hora y por su talante piropeador a las mujeres que circulaban por la calle, cerca suyo. Allá por el año 1936 fue cuando la gente comenzó a observarlo con curiosidad por esa faceta tan extraña para la época.
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| "Jardín Florido" |
Curiosamente, su manera de despachar piropos a la damas que encontraba en su trayecto no provocaba rechazo, por el contrario, ella sonreían por su desparpajo y manera de adularlas. Hubo que rebuscar en publicaciones antiguas para descubrir, en la revista "Mistura", que vivía en el barrio Alta Córdoba. Exactamente en la calle Antonio del Viso 738.
"Jardín Florido" trabajaba de camarero en Confiterías del centro de la ciudad cordobesa, al llegar desde su pueblo. Gracias a un político que conoció, logró ser contratado para esa misión en el Jockey Club de esa ciudad, que venía ser un refugio de la aristocracia cordobesa en aquella época. Y allí fue refilando su manera de andar por la calle luciendo sus "presuntos blasones".
Le gustaba salir siempre de frac, galera en la cabeza y un llamativo bastón cuya empuñadura era una bola de marfil. Pero también se enganchaba en la solapa un pequeño y llamativo ramo de flores, que completaban un perfil sumamente llamativo y del que derivaría su sobrenombre de "Jardín florido", tan conocido en toda la ciudad.
Y en su caminata por las calles no cesaba de piropear a las damas atractivas que pasaban cerca suyo, con frases únicas, distintas, elegantes y elogiosas. Lo conocían y en general aceptaban sus palabras galantes porque eran distintas, novedosas y pronunciadas de forma cariñosa, a la vez que tomaba con la mano su galera y la levantaba un poco, a modo de saludo.
Con el tiempo fue progresando y se compraría un coche de lujo, al que le agregaría floreros a los costados. Fallecería en 1968, pero por mucho tiempo su figura quedó viva en la memoria de sus paisanos y en la de las mujeres que sonreían por su elegante estilo piropeador.
El valsecito de Montachini lo recuerda siempre, algo que seguro, ni se imaginaría Jardín Florido. También tendría de título "Caballero de ley".
corazón elegante de mi docta ciudad,

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