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sábado, 17 de octubre de 2020

Los tangos que le debemos a Gricel

 Si su padre inventó los versos del tango con Mi noche triste y aquel octosílabo inicial tan certero -"Percanta que me amuraste", José María Contursi supo convertir en temas de gran llegada, su frustración amorosa. Es cierto que el estilo del Catunga es bien distinto al de su progenitor. Salvo en algunos temas como Milonga de mis amores, el vals Tu nombre, A mí no me hablen de tango, Mis amigos de ayer y quizás alguno más que se me escapa, toda su obra poética está dedicada a Gricel y son casi todas páginas de hondo calado.

Sinceramente, no creo que haya en la música popular una dedicatoria tan vasta, con semejante pegada, y el manejo del tono intimista, de gran manejo de las formas, que nos llega a conmover.  Ayudada en muchos casos por melodías que aúpan a esos versos y los convierten en páginas de gran vibración emocional, sobrevivientes al olvido, la mayoría de ellos.  Realmente, la lista es impresionante y para disfrutarse, vivir la sentimentalidad del tango y sentir ese mensaje de amor desconsolado que respiran las poéticas imágenes, donde pivota el desgarro y la destreza de la sensibilidad entre las aguas turbulentas de la imaginación, nada mejor que bucear en ellas una y otra vez..


La historia es muy conocida. Las hermanas Nelly y Gori Omar venían desde Guaminí a realizar una entrevista radiofónica a Buenos Aires, en radio Stentor. Susana Gricel Viganó había vivido en Guaminí con sus padres y era amiga de las Omar, pero ya se había trasladado con la familia a Córdoba. Ello no impidió que Nelly y Gori la llamaran y la invitaran a viajar junto con ellas. Por supuesto, aceptó encantada. Allí se encontrarían con el hijo de Pascual Contursi, locutor, presentador de la emisora y gran percha. Alto, elegante, buen mozo. El Catunga tenía 24 años, estaba casado, una hija. Gricel 15 primorosos años. 

Ella lo recordaba así: "Las hermanas Omar me invitaron para encontrarnos en Buenos Aires y concurrir a radio Stentor. El locutor era hijo de Pascual Contursi, y así se le conocía, aunque luego adquiere legítimamente nombre propio. Con José María entablamos una amistad que luego se convirtió en amor. Es por ello que mis estadías en Buenos Aires se prolongaban, y la relación la mantuvimos hasta cerca de 1940. Por esas cosas de la vida nos separamos: él se quedó en Buenos Aires y yo me volví a Capilla del Monte".

Allí ganaría varios concursos de belleza, se casaría, tendría una hija y terminaría separada. El Catunga tendría cuatro hijos, de ellos tres mujeres, el varón moriría tempranamente. Y durante años lloraría aquella separación en temas increíbles. Hasta tuvo que revelar su infelicidad y le puso nombre a la misma en 1942, con su tango Gricel, que lleva música de Mariano Mores: "No debí pensar jamás / en lograr tu corazón / y sin embargo te busqué / hasta que un día te encontré / y con mis besos te aturdí / sin importarme que eras buena... / Tu ilusión fue de cristal / se rompió cuando partí / pues nunca, nunca más volví... / ¡Qué amarga fue tu pena!"

En 1941 mostraba su corazón partido, en algunos tangos que compone. Uno de ellos con Mariano Mores y que titula En esta tarde gris. "Ven /-triste me decías-, / que en esta soledad / no puede más el alma mía... /Ven / y apiádate de mi dolor, / que estoy cansada de llorarte, / sufrir y esperarte / y hablar siempre a solas / con mi corazón". Y también escribe Toda mi vida con Troilo ese mismo año: "Hoy, después de tanto tiempo / de no verte, de no hablarte, / ya cansado de buscarte / siempre, siempre, / siento que me voy muriendo / por tu olvido, lentamente, / y en el frío de mi frente / tus besos no dejarás...".

                                
Son temas que llegan con gran eco popular y que se constituyen en éxitos instantáneos. El dolor del desamor, de la lejanía, la angustia, infelicidad, quedan decantados en la melancolía, que descarga en versos de tango. En 1938, con Pedro Laurenz crean otro éxito: Vieja amiga. "No he venido a suplicarte / ni un poquito de cariño / ni a que expliques tu silencio, / tus mentiras o tu olvido. / No es posible, vieja amiga, / nuestras vidas acercar.../ Sólo vine para verte / para verte, nada más...". Los encuentros, cada vez más esporádicos sólo agregan dolor en ambos. Con Francini y Stamponi lanza en 1942 este mensaje dramático, tremendo, sin veladuras de fantasía que titula Junto a tu corazón: Hoy como ayer / mis pobres ojos han quedado sin luz, / y en mis desvelos solamente estás tú / como una burla a mi dolor.../Hoy como ayer /  vuelvo a quedar tan solo...". 

En Como dos extraños (con Laurenz) dice: "Me acobardó la soledad / y el miedo enorme de morir lejos de ti...". En Garras (con Troilo) proclama: "Ansias de vivir para tu amor y no poder... / Siento que la vida se me va... y no me lloras". Con Mores en Cada vez que me recuerdes reconoce: "Mi corazón se fue tras de tus pasos.../ ¡El pobre estaba ya hecho pedazos!" Con Mora componen Al verla pasar: y allí entiende "que somos sombras de aquel pasado". En Tabaco (Pontier) se abre en canal: "Están mis ojos cerrados / por el terror del silencio; / mi corazón desgarrado / porque no me he perdonado /todo el mal que tte causé.". Con Fresedo componen Si te mí te has olvidado y muestra ese sufrimiento interminable una vez más: "Y en este drama horrendo / de andar por ti llorando / yo sé que ni muriendo / de ti me olvidaré".

  

Parece imposible seguir escribiendo de esta manera pero esto son solo breves apuntes porque en Quiero verte una vez más (con Mario Canaro), confiesa su locura nuevamente por el desamor: "¿Cuándo, cuándo vida, moriré para olvidarte?" . O en Garras (con Troilo): "Y me he quedado / como un pájaro sin nido, / como un niño abandonado, / con mis penas que se agarran como garras / y desgarran a mi corazón.". Vuelve con otro éxito junto a Mores. Cada vez que me recuerdes. Y dice: "Si grande fue tu amor  cuando viniste / más grande fue el dolor cuando te fuiste.../ Triste tañido de  las campanas / doblando en mi soledad...".

Lo cierto es que con los años, viudo él, separada ella, Ciriaco Ortiz le contaría en Córdoba a Gricel que José María estaba mal, que se había refugiado en el alcohol. Ella hizo la maleta, tomó el autobús en Córdoba y fue a buscarlo a Buenos Aires para llevárselo a sus pagos de Capilla del Monte. Donde se unieron definitivamente. Incluso se casaron. Él tenía 56 años y ella 47. Y atrás quedaron una parva de tangos que desvelan toda la historia de su amor y sus vericuetos. 

 

Algo mágico, insólito. Además de los temas nombrados hay que agregar: Pena de amor, Cada vez que me recuerdes, Desagravio, Mi tango triste, Cristal, Esta noche de copas, Que nunca lo sepa,  Otra vez, Sin lágrimas, Esclavo, Frío, Cosas olvidadas, Como me puse a llorar, Desagravio, Más allá, La noche que te fuiste, Como aquella princesa, Sombras nada más, Tu piel de jazmín, Es mejor perdonar,  Angustia, Solo tú,  Claveles blancos, Despojos, Para qué, Jamás vendrás a mí, Tú, Verdemar, Evocándote, Culpable, La lluvia y yo, En la capilla, Has de volver un día, Sin esperanza, Lluvia sobre el mar, Manos vacías, Y la perdí, Han pasado tantos años, Cosas pequeñas, Entre la lluvia, Otra vez.

Todos temas que tratan sobre el amour fou, el desencuentro, la lejanía, las lágrimas, el metejón  incurable. Y en todos le encuentra la vuelta poética a ese sol negro del afecto. Versos teñidos de un profundo lirismo con conmovedoras notas musicales de grandes compositores. En el estado de trance en que los fue concibiendo tuvo el talento necesario para volcar su vivencia con gran vibración emocional, llena de ternura. Ello, a la vez, y merced a su pluma apasionada, en estado de ensoñación, le permitió que todas sus composiciones fueran diferentes, aunque versaran sobre la misma historia de amor, algo que no está al alcance de cualquiera. Los hechos lo demuestran. Muchos de estos tangos siguen dándonos manija en la milonga y en la escucha entregada. José María Contursi fue un gran poeta que el tango tuvo la suerte de aquerenciarlo en su género. Y Gricel la figura a la cual agradecemos haber sido la protagonista que mereció tales versos de tango que hoy seguimos disfrutando.

¿Y si escuchamos uno de esta maravillosa colección? Por ejemplo: Junto a tu corazón que grabara Carlos Di  Sarli con Alberto Podestá el 23 de junio  de 1942

                 



1 comentario:

  1. Maestro,

    Que manera poética de recitar la historia del tango.
    ¡Gracias!

    Gustavo R.

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