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jueves, 1 de agosto de 2019

Anselmo Aieta CD

MI HERMANO ANSELMO AIETA

En esa instancia mágica que la ciudad propuso al hombre de la vida en Buenos Aires, llegaron los arcángeles del tango, trepando a aquel misterio de los palcos que habitaron la geografía alegre de la calle Corrientes.

Y entonces, relumbraron los teclados de un instrumento virgen –bandoneónico- que se pulsaba a sangre, con las arterias tensas de una intuición de esquina, desesperada, loca ardientemente.
Pero entre todo aquello, que relumbró en las tardes y noches de los cafés “El Nacional”, “Guaraní”, “Marzotto”, estaba la afirmación de un ser predestinado, que demoró en su nombre de porteño, toda la admiración, todo el coraje, y el temblor de un aplauso que recorre el recuerdo, todavía.

                           

Se llamó ANSELMO AIETA…
Ciudadano bohemio del barrio de San Telmo, trajino las esquinas de la búsqueda incesante para inventar “un modo” que fue del todo suyo, repleto de lirismo callejero, en la asombrosa técnica que descubrió en aquel segundo patio del conventillo antiguo que existe, no se donde…

Y pienso: ANSELMO AIETA… y rememoro su figura de hueso y de sonrisa, su cabello tordillo, su mirada clarona, y el exorcismo aquel de paginas creadas con la impronta que solo esta al alcance de los dioses.

Rescatado secreto del alma musical de Buenos Aires, fue el de aquel hombre triste que una vez se escamoteó a si mismo, señalando el camino de la inmortalidad que aprendieron los duendes de la noche.

Repito: ANSELMO AIETA…
Y hay un disco con que rueda el recuerdo aquellas cosas de “una vez”, de “un momento”, de “un minuto” que se parece al tiempo llamado Eternidad.


Disco LP Vinilo Tango MH Anselmo Aieta Y Su Conjunto 33 RPM 1974

 Reafirmo: ANSELMO AIETA… y pienso, que en los palcos fantasmas que existen en el alba de las grandes ciudades –que son las más pequeñas- hay desde su partida una vieja lágrima asomada sobre la latitud dolorida del Tango.
Mi hermano, ANSELMO AIETA…

CÁTULO CASTILLO - Año 1974

martes, 30 de julio de 2019

BIEN MILONGA

         Hoy me luzco, compadreando
         y ante ninguno me arrollo
         écheme nomás al pollo
         que me quiera desbancar
         que sabré yo, demostrarle,
         al que en medio se me ponga,
         lo que es tango y es milonga
         cómo se debe bailar.
                  Mario Soto



 Se nos pira el mes de julio pero BIEN MILONGA sigue firme en su reducto de la Casa de Aragón (Pza. República Argentina nº6-Madrid). Como todos los martes desde las 21 a las 0 horas le damos cuerda al cuore y a los camambuses, en la pimpante pista de madera lustrada que nos permite dibujar a piaccere. Además un ambiente entrañable influye también para que la velada se nos haga corta y nos quedemos con ganas de más milonga...
                             

Y comienzo mi tour pre-milonga por distintos escenarios donde el tango está haciendo capote. Como debe ser, por toda la magia que contiene.

La primera parada es en Ferrara- Italia. Allí en Villa Regina la Asociazione de Tango presentó a la pareja Jimena Hoeffner-Fernando Carrasco, para esta exhibición. Y ellos se hacen aplaudir bailando el tango Emancipación, por la orquesta de Osvaldo Pugliese.

                                      
Un salto transoceoánico me lleva a Nueva York. Para poder ver allí en el Ballroom a Melisa Saccchi y Cristian Palomo. Ellos se mandan con esta milonga: Parque Patricios, interpretada por la orquesta de Francisco Lomuto, cantando Fernando Díaz.


Y vuelvo a mis pagos porteños y a esa milonga donde pasé tantas tarde-noches bailando: En lo de Celia. Son, en este caso Germán Ballejo y Magdalena Gutiérrez lo que bailan al compás del valsecito: Recuerdos de La Pampa, por la Orquesta de Juan D'Arienzo y la voz de Alberto Echagüe.

                                       
¡Qué te parece, Cholito! No me digás que no tenés ganas de salir pitando a la milonga...                                     

domingo, 28 de julio de 2019

Cuando el tango cambió de ritmo

Del 2x4 al 4x8
  
   Mucho se ha acusado a Piazzolla de haber desnaturalizado el tango. Suponemos que lo mismo habrá ocurrido cuando Mendizábal estrenó "El entrerriano" (1897) o cuando surgió el Sexteto de Julio De Caro (1923). Pero, más allá de ello, lo cierto es que el tango es un género musical que ha estado en constante evolución.

   La modificación más radical que debió sufrir fue, cuando en algún momento de la década de 1910, pasó del ritmo de corchea con puntillo-semicorcheas-dos corcheas (generalmente escrito en dos por cuatro) al de cuatro corcheas (que suele escribirse en cuatro por ocho). A lo cual se le sumó una desaceleración que venía, además, a alterar el tempo (velocidad).

                                         
    La primera vez que escribimos sobre el tema fue en 1985, en una comunicación de la Academia Porteña del Lunfardo. A pesar del paso de los años, la falta de documentación no nos ha permitido arribar a conclusiones definitivas. de todos modos no está de más volver sobre el asunto. 

   Resulta arduo establecer en qué momento se le imprimió al tango el nuevo ritmo. De todos modos hay algunos hechos sugerentes. Digamos, pues, que en 1917 Eduardo Arolas llevaba al disco su tango "La guitarrita", grabación en la que se oye tal ritmo. De allí podríamos inferir que ese compás fue concebido por su autor en 1913, aunque el armonizador que lo llevó al pentagrama haya escrito para la mano izquierda el viejo ritmo.

   En 1916, Roberto Firpo, al frente de su cuarteto, llevaba por primera vez al disco "La cumparsita". en esa grabación ya se interpretaba el acompañamiento de cuatro corcheas. En consecuencia, podría suponerse que el cambio pudo haber sido creado por Arolas o Firpo. Pero hay más aún por decir...
   Un año antes, en 1915, Agustín Bardi componía "Tinta verde": Si observamos la partitura, advertimos que, en la armadura dice dos por cuatro, pero al dirigir la vista al pentagrama en clave de Fa, veremos que está escrito, indudablemente, en compases de cuatro corcheas. Entonces, ¿el cambio fue producido por Bardi?

                                


   Todo puede resultar más complejo aún. Veamos.En 1913, cuando la orquesta del violoncellista Carlos Marchal interpretó los tangos del concurso organizado por el barón Antonio De Marchi en el Palace Thèátre, hizo decir al día siguiente, a un cronista del diario "Crítica". ("El concurso tanguero en el Palace Thèátre anoche", 24-6-1913): "En cuanto a las composiciones musicales ejecutadas anoche, ninguna se ajusta al estilo clásico del verdadero tango. Todas ellas tienen compás de habanera. El tango fue tango pero nunca habanera".

   ¿Qué quería significar el cronista? ¡Que el tango se había ejecutado lentamente! ¿Que además se le otorgaba el nuevo ritmo? Es probable. Nuestra danza venía de triunfar en París y aquel cronista seguía diciendo al respecto de lo antedicho: "Se deduce que, el ambiene europeo con que está impregnado el tango, lo ha devuelto a la patria con otro acento y otra indumentaria".

   ¿Interpretaría aquella orquesta de 1913 el tango ya con el nuevo ritmo? ¿Habrá sido en París  donde comenzó a modificarse el ritmo tradicional? Podría ser.... Quizás todo tenga que ver con otra modificación, la obrada por  los jóvenes de la sociedad porteña que lo bailaron por entonces, en la capital francesa, como Ricardo Güiraldes, Daniel Videla Dorna, Vicente Madero y otros.

                                 


   Al respecto, resulta interesante el siguiente párrafo de José Gobello ("Bailarín´e tranco largo", en Precisiones, 26-7-1979): "¿Cómo bailaba Vicente Madero?, preguntamos a su hija Malú: "No con firuletes -se apresura a responder- Era un tango caminado. Recuerdo que me decía cuando me invitaba a bailar: Tenés que tranquear largo". Y aclara el autor del artículo: "Ellos tomaron el tango de los pies de los compadritos, lo adecentaron, lo refinaron, lo convirtieron en un rito casi litúrgico".

   Y nos preguntamos: ¿No era, pues, preciso que el ritmo se adecuara a ese tango caminado? No sería demasiado arriesgado, inferir, entonces, que, a causa del tal innovación en la danza del tango, los músicos que lo interpretaban en París se hubieran propuesto limar asperezas en su ritmo, es decir, reemplazar la corchea con puntillo y la semicorchea de la primera mitad del compás por dos corcheas. 

   Con ese nuevo ritmo, probablemente, haya hecho oír el tango Marchal en el Palace Thèátre. Pero, ya sin dudas, con ese ritmo tocaron, a partir del 17, Arolas, Firpo, Canaro, Berto y siguió haciéndolo toda la tanguería posterior.

Roberto Selles- La Porteña nro.25  

  

viernes, 26 de julio de 2019

Percal

Este tango de Homero Expósito y Domingo Federico se escuchó por primera vez en Buenos Aires, interpretado por las orquestas de Miguel Caló y su cantor Alberto Podestá y Aníbal Troilo con Fiorentino. Y así nomás, en la largada, cosechó infinidad de adhesiones y se estableció para siempre en el corazón de tangueros y milongueros de ambos sexos. Por la metáfora del título y la realidad dibujada en los versos de Expósito y la música tan acorde del  primer bandoneón de Miguel Caló, entonces.

El poeta que con sus llamados interiores y su pluma culta revolucionó el ambiente del tango y recién llegado de Zárate fue mostrando su buril poético con temas que serían éxitos, cantados y silbados en los barrios porteños: Yo soy el tango, Al compás del corazón, Trenzas, Óyeme.  Y este Percal que encierra la clásica historia de la muchacha humilde que se larga al centro buscando un presente de maravilla que se va marchitando rápidamente. Y de paso provoca la tremenda tristeza en el amor que ha dejado atrás..

 Es conocida la anécdota ocurrida cuando debuta Aníbal Troilo con su orquesta, en el cabaret Tibidabo, el 5 de abril de 1943. Numerosas figuras del ambiente se hicieron presentes aquella noche. La mesa principal la ocupaban Canaro, José María Contursi, Razzano, Francisco Lomuto, Miguel Bucino y otros personajes. Homero Expósito estaba en otra mesa con amigos. El locutor del local, Julio Jorge Nelson lo descubrió y lo anunció por el micrófono. En seguida ingresan Discépolo y Tania y Nelson procedió a presentarlos pidiendo el correspondiente aplauso.  Homero entonces se levantó y fue a saludar a Discépolo "que era el úníco a quien quería conocer a mis 25 años", como recordaría.  Al llegar a su mesa, Tania lo recibió sonriente : "¡Mucho gusto Expósito!, Pero, qué casualidad... justamente Enrique ha ido a buscarlo a su mesa porque está ansioso por conocerlo..."

Cuando se encontraron, Discepolín lo sorprendió con este comentario inesperado: "Encantandísimo de conocerlo, pero hay algo que jamás  voy a poder perdonarle. ¡El tango Percal es mío, no suyo..!." Era el gran reconocimiento del vate mayúsculo a la obra del nuevo poeta que estaba dejando su marca en el tango, con temas que lo consagrarían. Y Percal era su último logro, en ese momento.

                                          
Homero Expósito arrastraba una historia amorosa que le dejó una herida importante y quizás en Percal, lo está gritando al mundo en las voces que cantan su nuevo tango. Percal es un símbolo. La palabra procede del francés percale, y ésta del persa pargâle, que significa: Trapo. Porque efecticamente el percal era una tela fina de escaso valor, de algodón, usada para indumentaria o de ropa blanca de escaso valor. Con ello se define el origen humilde de la muchacha protagonista.

Percal...
¿Te acuerdas del percal?..
Tenías quince abriles,
anhelos de sufrir y amar,
de ir al centro, triunfar
y olvidar el percal...
Percal...
Camino del percal,
te fuiste de tu casa...
tal vez nos enteramos mal.
Sólo sé que al final
te olvidaste el percal....

La juventud se fue...
Tu casa ya no está...
Y en el ayer tirados
se han quedado
acobardados
tu percal y mi pasado...
La juventud se fue...
Yo ya no espero más...
Mejor dejar perdidos
los anhelos que no han sido
y el vestido de percal...

Honda la pena, tremenda la realidad final...El énfasis, el tono, la imagen que se desprende el verso, la fugacidad del percal y el equipaje cargado de intensidad  y zozobra. La búsqueda del paraíso perdido que se deshace ante la grosura de las evidencias.Los agujeros negros del pesar también perviven en el protagonista masculino que nos pinta estos destinos divergentes y su frustración por lo que deja atrás.

Llorar...
¿Por qué vas a llorar?...
¿Acaso no has vivido,
acaso no aprendiste a amar
a sufrir, a esperar,
y también a callar?

Percal...
Son cosas del percal...
saber que estás sufriendo
saber que sufrirás más
y saber que al final
no olvidaste el percal...
Percal...
Tristezas del percal....

Las cosas del destino... ¿Lo escuchamos por el Polaco? Lo grabó el 13 de diciembre de 1977, acompañado por la Orquesta Típica Porteña, dirigida por Raúl Garello.

                                  

martes, 23 de julio de 2019

BIEN MILONGA

Va llegando gente al baile y hay que ver
como al compás
como al compás del tango sentimental, 
está la muchachada
rindiendo homenaje
al tango triunfal! 
     Lito Bayardo                                                                  
Martes 23 de Julio. en el veranito madrileño. BIEN MILONGA sigue convocando a los milongueros que están o pasan por la capital de España, para bailar al compás de las orquestas seleccionadas por este varón que conoce el paño desde hace mucho tiempo y sabe diferenciar entre lo que es bailable y lo que es para escuchar. 

Desde las 21 horas hasta las 0 horas le damos a los remos y al cuore, en la coqueta pista de la Casa de Aragón (Pza. República Argentina nº6 - MADRID) 

                                 
Y como preámbulo y para ir calentando motores con vistas a esta noche milonguera, me doy la consabida vuelta por esos lares del mundo donde el tango se ha hecho fuerte. Arranco por Londres, la capital de Inglaterra, porque allí están Los Totis, Cristian Márquez y Virginia Gómez. Que giran al compás del valsecito Alma dolorida, por la orquesta de Juan D'Arienzo.
                             
                           
De ahí me pego un salto europeo hasta Moscú, Rusia. Y son, en este caso Javier Rodríguez y Fátima Vitale los que se lucen con esta Milonga de Buenos Aires, que interpreta la orquesta rusa Solo tango.

                                        
 Y como cierre, nada mejor que esta demostración de lo que hacían ya por entonces Sebastián Arce y Mariana Montes. Los podemos ver en el Festival de Turín-Italia, bailando Tanguera, el tema de Mariano Mores, que interpreta la orquesta de su creador. ¡De película!!!

                                                                  
 Ya te vacuné, viste? Y esta noche venite a milonguear con nosotros que lo pasaremos genial.


lunes, 22 de julio de 2019

Los cantores y el baile

En los últimos tiempos entre cada cosa nueva que se pretende introducir en la danza del tango, también figura la supuesta diferencia entre los tangos instrumentales y los cantados. Incluso algunos "pinchas", agregan sus opiniones sobre dicha pretendida diferencia, que a mí, como milonguero curtido en tantas noches, en clubes, en salones del centro, con orquestas en vivo, con grabaciones y demás, me cuesta muchísimo llegar a entender, ni siquiera medianamente.

Porque la voz insertada en la orquesta es un ingrediente más, que obra en la mente y el cuerpo del bailarín. Un D'Agostino-Vargas, por ejemplo es mucho más convidante para el que sale a la pista, que un D'Agostino instrumental. No diría lo mismo de un Di Sarli-Rufino, pero sí que los temas con Rufino tienen un potencial tremendo. La tesitura y tensión interpretativa del "Pibe del Abasto", están insertadas en el cuore del milonguero y por eso fue ídolo siendo tan jovencito. Sus registros con la orquesta del pianista de Bahía Blanca, son un llamado permanente a la pista.

                           

Todos aquellos grandes intérpretas vocales del 40, cantaban a compás, como si fueran un instrumento más de la orquesta y alguno de ellos hasta tocaba un instrumento. El caso de Fiorentino y su bandoneón. Todas las grabaciones que dejó Fiore con Pichuco (59 registros), son una invitación constante para el milonguero porque la interpretación del cantor suena musical y los versos cobran vida y se instalan en el cuore de las parejas que invaden el piso de madera o el embaldosado.

Lo que está claro, demostrado y además buscaba un resultado distinto, es la presencia de dos grandes como Edmundo Rivero o Roberto Goyeneche en la orquesta del Gordo. Ésta había cambiado, tenía arreglos especiales, y trataba que la interpretación del cantor llegara a los oídos y el corazón de la gente que iba a escucharlos en vivo o en grabaciones. El estilo de la orquesta y la evolución también entró en el corazón de los seguidores porque era otra etapa maravillosa de Troilo, evidentemente.

                                  
La marea de la melodía nos arrastra en nuestro baile y el cantor por su interpretación le da el peso y el sentido a cada frase. Estamos en la maravillosa década del cuarenta (del 35 al 50 aproximamente) y los poetas del tango brillan con sus metáforas, sus historias de amor y sus pinturas barriales. Manzi, García Jiménez, Cadícamo, Expósito, Bahr, el Catunga Contursi, Cátulo, los Rubistein y tantos otros, llenan pentagramas y sus versos los canta el tout Buenos Aires.

Las canciones están hechas  con formas gramaticales del sentimiento y aquellos cantores geniales las traducían de manera íntima, adentrándose en la letra e insertándolas en la música con absoluta precisión. Parecían escritas especialmente para Vargas, Echagüe, Julio Martel, Alberto Castillo, Campos, Chanel, Podestá, Iriarte, Floreal, Berón, Ortiz, Dante, Laborde, Marino, Morán, Maciel, Ray, Ricardo Ruiz y todas aquellas voces que quedaron impresas en el disco y el corazón de tangueros y milongueros.

Yo escucho Al compás del corazón por Caló-Berón, Charlemos por Di Sarli-Rufino, Te aconsejo que me olvides por Troilo-Fiore, Al compás de un tango por Tanturi-Castillo, Tiempo por Pugliese-Chanel, No mientas por D'Arienzo-Echagüe, Marcas. por Biagi-Ortiz, Va llegando gente al baile por De Angelis-Julio Martel, Firuletear de bandoneón por Laurenz-Casas... y vuelo a la pista. Y estoy citando un puñadito de temas al voleo.

                                 

 La época más genial del tango fue la que aunó a los grandes músicos, orquestas, poetas y cantores. Y el legado está ahí a  nuestro alcance. Ya sé que a veces, en el afán de intentar cosas nuevas -como el "Tango Nuevo" al que le auguré un rápido olvido y así fue- lleva a algunos a buscar cambios, la mayoría de las veces desacertados. Lo bueno, lo contagiante, lo llamativo, todo ese fondo hermoso que tiene el tango y por lo cual se ha expandido de manera milagrosa por el mundo entero, cuando tantos géneros musicales han desaparecido, es lo que le ha permitido llegar a lo que es actualmente.

Recuerdo aquella frase de Ángel D'Agostino, con quien charlé en varias oportunidades. Decía el celebrado pianista-director:
-Cuando Ángel Vargas cantaba aquello de: "¡Qué-lindo-es-bailar.... un tango así a-com-pa-sado...". los bailarines estaban bailando con él, bailaban a Vargas... Porque les estaba marcando el compás con su canto...

Tenemos una fortuna maravillosa en forma de grabaciones y los tangos cantados tienen un valor tremendo. ¡Cuántos/as milongueros/as bailan tarareando mentalmente esos versos que llevan las raíces instaladas en sus cuores! Y van pisando en el suelo al compás de la música y del verso que entona el cantor.  Como en el tango de Gatti e Iglesias

Que el tango no dice la estirpe del rango
ni el gesto guarango pinta el arrabal.

martes, 16 de julio de 2019

BIEN MILONGA

    El tango es el tango... no hay vuelta que darle
    con cuello o pañuelo, lo mismo es gotán,
    que el traje no dice la estirpe del rango
    ni el gesto guarango pinta el arrabal.

    El tango es el tango por más que le pongan
    ribetes compadres o cintas de amor,
    el tango es el tango si tiene milonga,
    no importa que sea de ayer o de hoy.
                         Juan Bautista Gatti


Sábado 16 de junio y Bien Milonga nos cita en la poblada pista de la Casa de Aragón (Pza. República Argentina nº6-Madrid), para que desde las 21 a las 0 horas nos marquemos una velada milonguera a tope, con la música seleccionada por este veterano de tantas noches a puro gotán, valsecito y milonga. Después de unas vacaciones de playa, sol y mar, los remos piden cancha.

                                     
Y siguiendo la ronda de costumbre para ir templando ánimos, arranco por la porteña Avenida Entre Eíos. Porque allí, en la milonga Cachirulo, bailan María Inés Bogado y Roberto Zuccarino el tango Y la perdí. Lo interpretan Aníbal Troilo, su orquesta y el gran Floreal Ruiz.

                             
Me espiro a Londres, la capital inglesa para ver en acción a Gustavo Rosas y Gisela Natoli que se mandan al ruedo con la milonga Reliquias porteñas, por la orquesta de Francisco Canaro.


Y cierra el desfile la pareja de los troesmas Gustavo Naveira y Giselle Anne, en Seattle,(Washington)- Estados Unidos. Y lo hacen bailando este Valsecito criollo, por la orquesta de Juan D'Arienzo.

                                                                             

Si yo ya venía con ganas de bailar, viéndolos a todos estos... ¡vueloooooo!!!!!