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jueves, 22 de octubre de 2026

Haragán

 El título de este tango retrata a algunos "vagos" que conocimos hace años en el barrio. Los que siempre leían los avisos clasificados de "Clarín" donde había numerosos anuncios y ofertas de trabajo. Pero con la excusa rayada de tanto usarla,  se las rebuscaban para poder levantarse tarde de la cama y esperar al día siguiente, "a ver si encontraban" la oferta que les satisfaciera.

Manuel Romero y Luis Bayón Herrera crearon los versos que musicalisaría Enrique Delfino para la obra teatral: "La hora de la sátira", donde lo estrena Sofía Bozán el 23 de agosto de 1928, aunque no lo grabaría. Pero ocho días más tarde lo lleva al disco Francisco Canaro con su orquesta, cantando Charlo que sólo interpreta el estribillo. 

                                       


Ignacio Corsini lo llevará, completo, al disco, con sus guitarristas Pagés, Pesoa y Maciel, el 5 de noviembre de 1928,  y luego Gardel  lo graba dos veces en el sello Brunswick, en Nueva York, en 1929. La primera con las guitarras de Aguilar y Barbieri y la segunda con  Ricardo, Aguilar y Barbieri, cantando la letra completa. Azucena Maizani acompañada por Enrique Delfino y Manuel Parada lo grabó el 11 de septiembre de 1928. 

Los versos de Romero y Bayón Herrera, en un umbral imaginario de buhonero filosófico, con sabia y chispeante creatividad, le reprochan al personaje que "se quede en el molde" y sueñe con ser un capo, clavando  una flecha en el centro de la realidad.  Y con labrado descaro, ella  le pinta la soñada y diluvial simbología que representa con su actitud.

La pucha que sos reo                                                                                                                    y enemigo de yugarla,
la esquena se te frunce
si tenés que laburarla.
Del orre batallón 
vos sos el capitán,
vos crees que naciste
pa´ ser un sultán.
Te gusta meditarla
panza arriba en la catrera
y oír la campanada
del reloj de Balvanera.
Salí de tu letargo,
ganate tu pan, 
si no yo te largo, sos muy haragán. 

Y le bate la justa, en su discurso poético que desmorona la chatarrería sentimental. El esteticismo palabrero baja su nivel para clavar una flecha en el centro de la realidad. En el dramatis personae, ella le reprocha que todo ha sido, justo  al revés de lo que pensaba respecto de su pareja. Entiende que ha llegado el momento de batirle la justa y cantarle las cuarenta... Y le pone el nombre justo...

Haragán,
si encontrás al inventor del laburo lo fajás;
haragán, 
si seguís en ese tren yo te amuro;
grandulón,
prototipo de atorrante, robusto,
gran bacán,
despertá
si dormido estás, pedazo de haragán.

El día del casorio
dijo el tipo ´e la sotana:
“El coso debe siempre
mantener a su fulana”, 
y vos interpretás
las cosas al revés,
que yo te mantenga  
es lo que querés.
Al campo a cachar giles,
qu´ el amor no da pa´ tanto, 
a ver si se entrevera
porque yo ya no lo aguanto.
Si en tren de "cara rota"
pensás continuar,
“Primero de Mayo”
te van a llamar.

Entre las grabaciones que se hicieron de este tango, podemos escuchar la de Carlos Gardel que lo interpreta, como siempre, con gran estilo.

                       



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