Las nochecitas de Madrid, también tienen ese...qué sé yo, ¿viste?
Será por la necesidad de ir a bailar-escuchar tangos en un ambiente especial, de contactar con otros que llevan el hobby incrustado en la sangre...
Angelito Vargas definía muy bien en "Bailarín de contraseña", esos momentos previos cuando en casa te estás amasijando para ir a la milonga, pensando en lo que te espera. Sobre todo ese tintineo del cuore que precede al encuentro nochero.
Por eso, aunque uno lleve muchos años de milonga en el lomo, la sensación pre-milonga sigue siendo parecida, y ni te das cuenta que los remos están más durañonas y menos elásticos. Igual, cuando suenan D'Arienzo, Di Sarli, Pugliese, Tanturi, Pichuco, la ilusión te sube la temperatura del cuerpo y ponés la máquina en cuarta velocidad para seguir el ritmo de esas orquestas inolvidables.
Como mínimo, las nochecitas de martes y sábados, ahí estoy con mi arsenal musical invencible y los compases te llevan en el aire.
Después, ¿qué importa el después?
...Si salimos con el cuore rejuvenecido y los remos afilados como si nos entrenara el Cholo Simeone.
Como cantaba Echagüe: "Te bailás tus buenos tangos y stop... no hace falta más..."
Así que esta noche los espero en la Casa de Aragón, como de costumbre
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sábado, 11 de abril de 2015
viernes, 10 de abril de 2015
Di Sarli y sus orquestas
Aunque cambiase de músicos en su orquesta, la formación de Carlos Di Sarli continuó siendo un ejemplo de fidelidad al estilo que lo llevó a los primeros planos. Le había sucedido con el Sexteto y volvería a sucederle cuando en un momento brillante de su carrera profesional, con la orquesta instalada en el buen paladar o buena oreja del público tanguero, recibió la noticia de que desharía su formación a mediados de 1948, para tomarse una larga temporada de descanso que duraría dos años y medio nada menos.
Recién regresará en marzo de 1951, en medio de una gran expectación y con la sala mayor de Radio El Mundo abarrotada de público y amigos. La nueva orquesta tenía como cantores a Oscar Serpa -que ya había estado anteriormente- y Mario Pomar. (a quien le hizo cambiar su apellido: Corrales, con el que había actuado hasta allí.)
Y los músicos era: Federico Scorticati, Félix Verdi, Ángel Ramos, Juan Carlos Mattino y Luis Masturini en bandoneones; Tito Simón, Bernardo Weber, Claudio González, Daniel (Lito) Goicoechea y Adolfo Pérez en violines. En contrabajo Hamlet Greco y el director al piano. Será esta orquesta la que inaugure la presentación del sello Music Hall en Argentina, que armará sus discos en Estados Unidos y lanzará los mismos en 33 revoluciones por minuto.
Esta será la orquesta con la cual bailaremos con la barra en los carnavales de 1954, en la hermosa Sede Social del Club Atlético Huracán de la Avenida Caseros, frente al Parque Patricios. El arrastre que tenía Di Sarli era realmente impresionante y bailar con su orquesta era un placer inmenso. La dupla de cantores se complementa muy bien y alcanzan algunos éxitos sonados. El más grande, para mi gusto, fue la interpretación que hizo Pomar de Tormenta, el increíble tango de Enrique Santos Discépolo.
La orquesta sonaba más melódica y menos rítmica que la del comienzo, cuando cantaba el pibe Rufino, pero seguía manteniendo una jerarquía indudable que le reconocían todos sus colegas, comenzando por Aníbal Troilo, que siempre admiró a Di Sarli y lo confesó públicamente en varias oportunidades.
En el mes de enero de 1956, prácticamente la totalidad de los músicos le envían el telegrama al director anunciando su desvinculación para formar rancho aparte con la denominación de Los señores del tango, dedicatoria expresa para su director que por entonces ya ostentaba el título de El señor del tango. Di Sarli lo veía venir y ya tenía casi formada su nueva orquesta.
Permanecerían en la misma su fiel bandoneonista Tito Simón y el contrabajista Alfredo Sciarreta que había entrado en lugar de Greco. Y en esta nueva etapada disarliana, la orquesta quedaría integrada por instrumentistas de alto nivel, En bandoneones estarían: José Libertella, Julián Plaza, Alfredo Marcucci y Domingo Sánchez que regresaba a la misma. Los violines estarían a cargo de Elvino Vardaro, Antonio Rossi, Roberto Guisado, Szymsia Bajour, Carlos Arnáiz y Juan Schiaffino. . Los cantores eran Argentino Ledesma que venía de dar el campanazo con Héctor Varela, creando una gran expectación (volvería con Varela) y el mendocino Rodolfo Galé, que dejaría su puesto a Roberto Florio.
Con ligeras variantes mantendrá esta orquesta hasta 1959 en que comenzó a sentirse mal y fallecería en enero del 60. De esta etapa quedará para el recuerdo ese maravilloso tango que había compuesto allá por los años treinta, pero corregida y lanzada en 1957: Bahía Blanca. Un tema dedicado a su ciudad natal, que enaltece aún más toda la currícula de ese señorazo que dejó grabada una obra invalorable para los melómanos tangueros y muy especialmente para los milongueros de todo el mundo.
Nunca mejor recordado que con ese tango inmortal que les dejo a continuación y que grabara en dos oportunidades. En esta ocasión les dejo la versión de 1958. Y del mismo año, Indio manso, del pianista Héctor Quesada, grabado el 1º de noviembre de ese mismo año.
¡Qué maravilla!
Carlos Di Sarli - Bahía Blanca
035- Indio manso - Carlos Di Sarli
Recién regresará en marzo de 1951, en medio de una gran expectación y con la sala mayor de Radio El Mundo abarrotada de público y amigos. La nueva orquesta tenía como cantores a Oscar Serpa -que ya había estado anteriormente- y Mario Pomar. (a quien le hizo cambiar su apellido: Corrales, con el que había actuado hasta allí.)
Y los músicos era: Federico Scorticati, Félix Verdi, Ángel Ramos, Juan Carlos Mattino y Luis Masturini en bandoneones; Tito Simón, Bernardo Weber, Claudio González, Daniel (Lito) Goicoechea y Adolfo Pérez en violines. En contrabajo Hamlet Greco y el director al piano. Será esta orquesta la que inaugure la presentación del sello Music Hall en Argentina, que armará sus discos en Estados Unidos y lanzará los mismos en 33 revoluciones por minuto.
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| Di Sarli con Héctor Marcó, Mercedes Simone, Ortega del Cerro y otros. |
Esta será la orquesta con la cual bailaremos con la barra en los carnavales de 1954, en la hermosa Sede Social del Club Atlético Huracán de la Avenida Caseros, frente al Parque Patricios. El arrastre que tenía Di Sarli era realmente impresionante y bailar con su orquesta era un placer inmenso. La dupla de cantores se complementa muy bien y alcanzan algunos éxitos sonados. El más grande, para mi gusto, fue la interpretación que hizo Pomar de Tormenta, el increíble tango de Enrique Santos Discépolo.
La orquesta sonaba más melódica y menos rítmica que la del comienzo, cuando cantaba el pibe Rufino, pero seguía manteniendo una jerarquía indudable que le reconocían todos sus colegas, comenzando por Aníbal Troilo, que siempre admiró a Di Sarli y lo confesó públicamente en varias oportunidades.
En el mes de enero de 1956, prácticamente la totalidad de los músicos le envían el telegrama al director anunciando su desvinculación para formar rancho aparte con la denominación de Los señores del tango, dedicatoria expresa para su director que por entonces ya ostentaba el título de El señor del tango. Di Sarli lo veía venir y ya tenía casi formada su nueva orquesta.
Permanecerían en la misma su fiel bandoneonista Tito Simón y el contrabajista Alfredo Sciarreta que había entrado en lugar de Greco. Y en esta nueva etapada disarliana, la orquesta quedaría integrada por instrumentistas de alto nivel, En bandoneones estarían: José Libertella, Julián Plaza, Alfredo Marcucci y Domingo Sánchez que regresaba a la misma. Los violines estarían a cargo de Elvino Vardaro, Antonio Rossi, Roberto Guisado, Szymsia Bajour, Carlos Arnáiz y Juan Schiaffino. . Los cantores eran Argentino Ledesma que venía de dar el campanazo con Héctor Varela, creando una gran expectación (volvería con Varela) y el mendocino Rodolfo Galé, que dejaría su puesto a Roberto Florio.
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| El maestro Di Sarli rodeado de varios de sus cantores |
Con ligeras variantes mantendrá esta orquesta hasta 1959 en que comenzó a sentirse mal y fallecería en enero del 60. De esta etapa quedará para el recuerdo ese maravilloso tango que había compuesto allá por los años treinta, pero corregida y lanzada en 1957: Bahía Blanca. Un tema dedicado a su ciudad natal, que enaltece aún más toda la currícula de ese señorazo que dejó grabada una obra invalorable para los melómanos tangueros y muy especialmente para los milongueros de todo el mundo.
Nunca mejor recordado que con ese tango inmortal que les dejo a continuación y que grabara en dos oportunidades. En esta ocasión les dejo la versión de 1958. Y del mismo año, Indio manso, del pianista Héctor Quesada, grabado el 1º de noviembre de ese mismo año.
¡Qué maravilla!
Carlos Di Sarli - Bahía Blanca
035- Indio manso - Carlos Di Sarli
miércoles, 8 de abril de 2015
El tango, el bandoneón y sus intérpretes
Hoy tengo ganas de que se dén un atracón de fueye, ese instrumento germano que llegó a Buenos Aires para que lo recibiera como a tantos inmigrantes que arribaron a la Argentina, le diera un baño de ciudad, de potrero, de amores, de cabarute, de noche, de nostalgia, y lo injertaran en el tango, a ver si echaba raíces y frutos. ¡Y vaya si los echó!
Acomodao en las las gambas de Arolas, de Pacho, de Benrstein, de Greco y otros fueyeros de la vieja guardia, recibió el salvoconducto para que sus brotes tiernos se fortalecieran. Después llegarían los Maffia, Laurenz, Scorticati, Minotto, Marcucci, Fresedo, que lo bendijeron y lo trataron como si hubiera nacido junto al Río de la Plata.
Y cuando llegaron Ciriaco, Pichuco, Ruggiero y la savia nueva, ya estaba aquerenciado y en esas manos sabias haría milagros musicales que conquistarían el mundo. Piazzolla se encargaría de pasearlo por sus lugares de origen para oliera aquel viejo origen silvestre y comprendiera todo lo que había aprendido en esos toques mágicos que lo transformaron, lo agrandaron y lo fueron acomodando a las filas del tango, de las cuales no desertaría jamás.
Esta historia del bandoneón es un filme documental, obsequio de mi amigo Ruben, y hoy lo traigo para engalanar el blog y que disfruten con estos minutos de nostalgia y sabor porteñazo.Y recuerden el camino realizado para llegar a las nuevas manos que lo van acariciando y descubriendo sus legendarios secretos.
Una joyita imperdible.
Una caricia al cuore.
El tango, el bandoneón y sus intérpretes
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| Pedro Maffia y Pedro Laurenz |
Acomodao en las las gambas de Arolas, de Pacho, de Benrstein, de Greco y otros fueyeros de la vieja guardia, recibió el salvoconducto para que sus brotes tiernos se fortalecieran. Después llegarían los Maffia, Laurenz, Scorticati, Minotto, Marcucci, Fresedo, que lo bendijeron y lo trataron como si hubiera nacido junto al Río de la Plata.
Y cuando llegaron Ciriaco, Pichuco, Ruggiero y la savia nueva, ya estaba aquerenciado y en esas manos sabias haría milagros musicales que conquistarían el mundo. Piazzolla se encargaría de pasearlo por sus lugares de origen para oliera aquel viejo origen silvestre y comprendiera todo lo que había aprendido en esos toques mágicos que lo transformaron, lo agrandaron y lo fueron acomodando a las filas del tango, de las cuales no desertaría jamás.
Esta historia del bandoneón es un filme documental, obsequio de mi amigo Ruben, y hoy lo traigo para engalanar el blog y que disfruten con estos minutos de nostalgia y sabor porteñazo.Y recuerden el camino realizado para llegar a las nuevas manos que lo van acariciando y descubriendo sus legendarios secretos.
Una joyita imperdible.
Una caricia al cuore.
El tango, el bandoneón y sus intérpretes
lunes, 6 de abril de 2015
Osvaldo Cordó
Pudo ser un cantor de largo recorrido en las grandes orquestas del 40 y 50, pero por motivos personales, sólo irradió su luz en escasas placas discográficas que revelan a un vocalista de hermosa voz, buen fraseo y estirpe gardeliana que le contagiara su padre, fanático del Zorzal criollo y guitarrero. En ambas facetas le vió condiciones al chico y lo mandará a estudiar tempranamente con el maestro de cantores: Eduardo Bonessi.
Cordó se llamaba Alfredo Agustín Alberti y luego de su paso por los boliches del Dock Sud y Avellaneda, entraría con paso firme en emisoras, como Radio Argentina, donde lo escucharía y contrataría el bandoneonista Miguel Padula, autor del famoso vals: Amor y celo, entre otros temas. Era el primer paso para una carrera que se prometía feliz, dado el potencial canoro del muchacho.
Pero sus problemas iniciales nacieron en una bohemia sin límites, con trasnochadas largas y los excesos que tanto le perjudicarían, especialmente la bebida. Tenía 24 años cuando Osvaldo Fresedo, advertido de us grandes condiciones, lo contrata para cubrir el hueco que acababa de dejar en su orquesta, el mendocino Oscar Serpa, que había desertado para ingresar en la de Carlos Di Sarli.
Rodeado de sus amigos de siempre y seguidores convencidos de su valía, Cordó, ya identificado con este nombre artístico, debuta en la recordada boite de Fresedo: Rendez vous, ubicada en la calle Maipú, entre Córdoba y Paraguay. Su compañero de rubro será Roberto Ray que retornaba a las filas del maestro. donde había sido gran figura. En el ambiente ya se conocía a Cordó como Mocito, apodo que le impusieran cuando acompañaba a su padre en guitarreadas y cantos por los boliches de su zona.
Al año siguiente dejará 4 registros discográficos con la orquesta, que confirman lo que de él se esperaba: Por calles muertas, Volverás, Cafetín de Buenos Aires y Motivo de vals. Serán las primeras y últimas porque ya mostraba los problemas de salud que arruinarían su carrera, faltaba a los ensayos, cambiaba su carácter y con bastante pesar, Fresedo le comunicó la baja de su formación.
Tratado clínicamente, estuvo varios años fuera del circuito, siempre apoyado por sus amigos y familia y volvería a cantar, en apariencia recuperado, por radio del Pueblo y en la Confitería La Armonía de la calle Corrientes. Aníbal Troilo, aconsejado por Alberto Marino, que había sido compañero de Cordó en la Academia del maestro Bonessi, concurrió a verlo un par de veces con la idea de llevarlo a su orquesta, pero ya le habían dado los datos de la baja de Fresedo y su larga ausencia del ambiente.
Le gustaba su timbre de voz y la calidad con que entonaba musicalmente los versos, acompañado por el conjunto de guitarras que dirigía Roberto Grela. Finalmente desistió, por los informes recibidos. Lo cierto es que sus excesos con el alcohol, derivarían en un estado transitorio de delirius tremens que necesitaba de atención médica rigurosa. Llegó a formar brevemente en la orquesta de Di Sarli pero no alcanzó a grabar.
Me lo crucé varias veces por la Avenida Corrientes, ya estaba algo excedido de peso, y era notorio su problema, por la mirada perdida, cambiaba en la vereda de la pared al cordón, mientras caminaba y miraba hacia atrás, como si lo persiguieran. Además murmuraba cosas. Aunque siempre iba bien trajeado y con corbata y no se metía con nadie. Un cantor muy conocido que estuvo en orquestas grandes, me contó que estaba actuando en un boliche de Congreso, y allí se apareció una noche Mocito Cordó. Y de repente le decía excitado: "Me están incendiando por atrás", "Tengo la espalda en llamas". La enfermedad lo perseguiría hasta su fallecimiento en 1985. Tenía 62 años.
Fue una verdadera pena porque era un cantor excelente, con una dicción correcta y una media voz que lo distinguió en su corta carrera. Además, como persona siempre fue bien valorado por todos y hoy quiero recordarlo en sus buenos momentos con tres grabaciones. Dos de ella con Fresedo. El tango Por calles muertas, de José María Contursi y el pianista Sebastián Lombardo, grabado el 16 de julio de 1948 y Motivo de vals, de Horacio Salgán y Carlos Bahr, con arreglo de Horacio Salgán, registrado el 29 de septiembre del mismo año. Y para completar y captar su calidad interpretativa, lo escuchamos en el tango de Ángel Maffia y Mario Battistella: Sueño querido, grabado con las guitarras de Roberto Grela. Sin duda pudo haber sido un gran cantor con Troilo o Di Sarli, por ejemplo.
¡Bravo el Mocito!.
Por calles muertas - Osvaldo Cordó-Osvaldo Fresedo
Motivo de vals- Osvaldo Cordó-Osvaldo Fresedo
Sueño querido - Osvaldo Cordó
Cordó se llamaba Alfredo Agustín Alberti y luego de su paso por los boliches del Dock Sud y Avellaneda, entraría con paso firme en emisoras, como Radio Argentina, donde lo escucharía y contrataría el bandoneonista Miguel Padula, autor del famoso vals: Amor y celo, entre otros temas. Era el primer paso para una carrera que se prometía feliz, dado el potencial canoro del muchacho.
Pero sus problemas iniciales nacieron en una bohemia sin límites, con trasnochadas largas y los excesos que tanto le perjudicarían, especialmente la bebida. Tenía 24 años cuando Osvaldo Fresedo, advertido de us grandes condiciones, lo contrata para cubrir el hueco que acababa de dejar en su orquesta, el mendocino Oscar Serpa, que había desertado para ingresar en la de Carlos Di Sarli.
Rodeado de sus amigos de siempre y seguidores convencidos de su valía, Cordó, ya identificado con este nombre artístico, debuta en la recordada boite de Fresedo: Rendez vous, ubicada en la calle Maipú, entre Córdoba y Paraguay. Su compañero de rubro será Roberto Ray que retornaba a las filas del maestro. donde había sido gran figura. En el ambiente ya se conocía a Cordó como Mocito, apodo que le impusieran cuando acompañaba a su padre en guitarreadas y cantos por los boliches de su zona.
Al año siguiente dejará 4 registros discográficos con la orquesta, que confirman lo que de él se esperaba: Por calles muertas, Volverás, Cafetín de Buenos Aires y Motivo de vals. Serán las primeras y últimas porque ya mostraba los problemas de salud que arruinarían su carrera, faltaba a los ensayos, cambiaba su carácter y con bastante pesar, Fresedo le comunicó la baja de su formación.
Tratado clínicamente, estuvo varios años fuera del circuito, siempre apoyado por sus amigos y familia y volvería a cantar, en apariencia recuperado, por radio del Pueblo y en la Confitería La Armonía de la calle Corrientes. Aníbal Troilo, aconsejado por Alberto Marino, que había sido compañero de Cordó en la Academia del maestro Bonessi, concurrió a verlo un par de veces con la idea de llevarlo a su orquesta, pero ya le habían dado los datos de la baja de Fresedo y su larga ausencia del ambiente.
Le gustaba su timbre de voz y la calidad con que entonaba musicalmente los versos, acompañado por el conjunto de guitarras que dirigía Roberto Grela. Finalmente desistió, por los informes recibidos. Lo cierto es que sus excesos con el alcohol, derivarían en un estado transitorio de delirius tremens que necesitaba de atención médica rigurosa. Llegó a formar brevemente en la orquesta de Di Sarli pero no alcanzó a grabar.
Me lo crucé varias veces por la Avenida Corrientes, ya estaba algo excedido de peso, y era notorio su problema, por la mirada perdida, cambiaba en la vereda de la pared al cordón, mientras caminaba y miraba hacia atrás, como si lo persiguieran. Además murmuraba cosas. Aunque siempre iba bien trajeado y con corbata y no se metía con nadie. Un cantor muy conocido que estuvo en orquestas grandes, me contó que estaba actuando en un boliche de Congreso, y allí se apareció una noche Mocito Cordó. Y de repente le decía excitado: "Me están incendiando por atrás", "Tengo la espalda en llamas". La enfermedad lo perseguiría hasta su fallecimiento en 1985. Tenía 62 años.
Fue una verdadera pena porque era un cantor excelente, con una dicción correcta y una media voz que lo distinguió en su corta carrera. Además, como persona siempre fue bien valorado por todos y hoy quiero recordarlo en sus buenos momentos con tres grabaciones. Dos de ella con Fresedo. El tango Por calles muertas, de José María Contursi y el pianista Sebastián Lombardo, grabado el 16 de julio de 1948 y Motivo de vals, de Horacio Salgán y Carlos Bahr, con arreglo de Horacio Salgán, registrado el 29 de septiembre del mismo año. Y para completar y captar su calidad interpretativa, lo escuchamos en el tango de Ángel Maffia y Mario Battistella: Sueño querido, grabado con las guitarras de Roberto Grela. Sin duda pudo haber sido un gran cantor con Troilo o Di Sarli, por ejemplo.
¡Bravo el Mocito!.
Por calles muertas - Osvaldo Cordó-Osvaldo Fresedo
Motivo de vals- Osvaldo Cordó-Osvaldo Fresedo
Sueño querido - Osvaldo Cordó
sábado, 4 de abril de 2015
BIEN MILONGA
...y vamos a culminar la Semana Santa bailando tangos a tutiplén, con una selección imperdible. Los remos piden marcha y nada mejor que sumergirse en el hermoso salón de la Casa de Aragón, para darle gusto al cuerpo y al cuore. Yo ya estoy bailando sólo, a cuenta de mayor cantidad, con la selección de esta noche, como en los viejos tiempos.
Vamos a empardar a Carlitos, pero en lugar de sus rubias de New York, estaremos con las morochas de Madrid, que estarán mezcladas con argentinas, francesas, italianas y de otros países vecinos europeos.
Claro que enfrente están los muchachos milongueros con ganas de aprovechar esta excelente jornada primaveral que asolea y hermosea a la capital de España. Hoy bailaremos de 21 a 0.30 horas, en Plaza República Argentina nº6, y pondremos el cuerpo a punto para lo que se viene.
A veces uno le explica a la gente que quiere aprender a bailar tango a toda mecha, que se olvide de todos esos fuegos de artificio que rodean a esta hermosa danza, y que la cosa no estriba en la gran cantidad de figuras que podamos diseñar con la pareja de turno, sino en la comprensión de la música y de la pasión necesaria para poder desenvolverse en la pista sin necesidad de juegos malabares.
Un buen ejemplo de ello es esta pareja porteña: Luis Anchava y Marta Doctorovich que bailan el tango, aparentemente en forma sencilla, pero para lo que se requiere una gran práctica, amor por el tango, muy buena oreja musical y la elegancia natural que destilan tanto Luis como Marta.
Podemos verlos en mi querido Club Atlético Huracán, bailando Color cielo, el tango de Antonio Bonavena por Juan D'Arienzo y el cantor Armando Laborde.
Ellos fueron los ganadores del Campeonato Metropolitano 2013, Categoría Senior, en Buenos Aires, y muy merecidamente por cierto. Para que se nos inspiren los milongueros de esta noche, podemos
verlos bailando en la sala Gricel de la calle Rioja, ese valsecito de Arturo Gallucci y Barreiros Bazán: Mi novia de ayer, por Alfredo de Angelis y la voz de Floreal Ruiz.
¡A bailar, a bailar! que la orquesta se va!....
viernes, 3 de abril de 2015
Evocándote
Este tango le pertenece a Aníbal Troilo y José María Contursi. Fue uno de los siete temas que compusieron juntos. Los otros seis fueron: Toda mi vida, Valsecito amigo, Mi tango triste, Garras, Y no puede ser, y Con mi perro. Todos ellos han sido grabados por la orquesta de Pichuco, pero inexplicablemente, no lo hizo así con este hermoso tango que realizaron en 1942.
La idea de Pichuco era registrarlo, pero entendía que Fiorentino no era el intérprete ideal para este tango, que siguiendo la huella de tantos otros del Catunga Contursi, está escrito en primera persona y evoca amargamente la figura inalcanzable de Grisel. ¿Porqué no lo hizo con los cantores que le fueron sucediendo y que tenían la máxima valoración? No hay explicación a esta pregunta.
Y lo extraño es que el tema lo merecía y puesto en su gran orquesta y en voces como las de Alberto Marino, Floreal Ruiz, Edmundo Rivero, Aldo Calderón, Edmundo Rivero, Roberto Goyeneche, Ángel Cárdenas, Raúl Berón, Jorge Casal o el mismo Roberto Rufino, en su paso postrero por la formación de Troilo donde dejó cosas muy buenas, tendría que haber salido muy bien. En la partitura la yunta de autores le dedica el tema a Manolo Sojit Corner, con quien estuve en Miami, cuando fuimos con Bonavena, donde se hallaba radicado desde el golpe de estado del 55, y que fue muy importante en la formación de la primera orquesta de Pichuco para debutar en el Marabú. El mismo Sojit que me acompañó durante esos días, me recordaba este tema y lo orgulloso que se sentía por la dedicatoria.
Quizás haya mediado el propio Contursi para archivarlo por razones personales, dado que estaba casado desde hacía 7 años, cuando lo escribió, aunque con el tiempo casi todos sus temas evocarían al fantasma lejano de la bella Gricel, en forma explícita. Y éste es una confesión a puro cuore:
EVOCÁNDOTE
Ya hace un año y no la he vuelto a ver
y ella, sabe Dios si me recuerda,
y lentamente mata
mi tímida ilusión de no perderla.
Nadie más que yo tiene la culpa, ¡Sí!
yo soy el culpable de su olvido,
y el remordimiento de mi engaño
junto al frío de los años
me hiela el corazón.
Nunca...
vi la muerte tan de cerca, como hoy.
Cuando...
frente a un espejo me vi.
Tuve la horrible sensación
de ver sin luz, los pobres ojos míos.
Nadie...
puso albores en mi hastío.
Nadie...
Desde que me faltas tú.
Tengo entre mis manos el retrato aquel
y él, parece que me conversara.
Hay en su mirada tanta pena
y su expresión serena
me dice que un abismo nos separa.
Nadie más que yo tuvo la culpa, ¡Sí!
desde aquel castigo de mi engaño,
y hoy, al comprender que te he perdido
siento el peso de tu olvido
sobre mi corazón.
La confesión es muy dura y Catunga estaba casado desde 1935 con Alina Zárate, que le daría cuatro hijos, aunque el único varón, Lucio, moriría muy joven. El caso es que, el único, al parecer que rescató este tema del olvido sería Andrés Falgás, ese cantor surgido en 1933 del gran concurso de voces del limpia vajillas Puloil, que se emitía por Radio Splendid, y en que saldría segundo, detrás de Hugo Gutiérrez.
A raíz de una larga gira por países de América, a la que viaja enrolado en la orquesta de Juan Canaro, Falgás terminará recalando en México, tras la deserción del director y la disolución del conjunto. Allí logra hacerse un hueco importante, intervendrá en una película y graba en 1942 para el sello RCA Victor una serie de temas, entre ellos el que hoy nos ocupa, con la orquesta de la grabadora.
Evocándote lo tengo adosado a otro del mismo Falgás, pero registrado en 1963 en Colombia, para la Victor, acompañado por la Orquesta Argentina.. Se trata, este segundo tema, de No nos veremos más, de Luis Stazo y Federico Silva, grabado con "Los cinco del tango" y glosas de Antonio Cantó. Van ambos.
Andrés Falgás- Evocándote y No nos veremos más
La idea de Pichuco era registrarlo, pero entendía que Fiorentino no era el intérprete ideal para este tango, que siguiendo la huella de tantos otros del Catunga Contursi, está escrito en primera persona y evoca amargamente la figura inalcanzable de Grisel. ¿Porqué no lo hizo con los cantores que le fueron sucediendo y que tenían la máxima valoración? No hay explicación a esta pregunta.
Y lo extraño es que el tema lo merecía y puesto en su gran orquesta y en voces como las de Alberto Marino, Floreal Ruiz, Edmundo Rivero, Aldo Calderón, Edmundo Rivero, Roberto Goyeneche, Ángel Cárdenas, Raúl Berón, Jorge Casal o el mismo Roberto Rufino, en su paso postrero por la formación de Troilo donde dejó cosas muy buenas, tendría que haber salido muy bien. En la partitura la yunta de autores le dedica el tema a Manolo Sojit Corner, con quien estuve en Miami, cuando fuimos con Bonavena, donde se hallaba radicado desde el golpe de estado del 55, y que fue muy importante en la formación de la primera orquesta de Pichuco para debutar en el Marabú. El mismo Sojit que me acompañó durante esos días, me recordaba este tema y lo orgulloso que se sentía por la dedicatoria.
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| Aníbal Troilo y el Catunga Contursi con sus esposas |
Quizás haya mediado el propio Contursi para archivarlo por razones personales, dado que estaba casado desde hacía 7 años, cuando lo escribió, aunque con el tiempo casi todos sus temas evocarían al fantasma lejano de la bella Gricel, en forma explícita. Y éste es una confesión a puro cuore:
EVOCÁNDOTE
Ya hace un año y no la he vuelto a ver
y ella, sabe Dios si me recuerda,
y lentamente mata
mi tímida ilusión de no perderla.
Nadie más que yo tiene la culpa, ¡Sí!
yo soy el culpable de su olvido,
y el remordimiento de mi engaño
junto al frío de los años
me hiela el corazón.
Nunca...
vi la muerte tan de cerca, como hoy.
Cuando...
frente a un espejo me vi.
Tuve la horrible sensación
de ver sin luz, los pobres ojos míos.
Nadie...
puso albores en mi hastío.
Nadie...
Desde que me faltas tú.
Tengo entre mis manos el retrato aquel
y él, parece que me conversara.
Hay en su mirada tanta pena
y su expresión serena
me dice que un abismo nos separa.
Nadie más que yo tuvo la culpa, ¡Sí!
desde aquel castigo de mi engaño,
y hoy, al comprender que te he perdido
siento el peso de tu olvido
sobre mi corazón.
La confesión es muy dura y Catunga estaba casado desde 1935 con Alina Zárate, que le daría cuatro hijos, aunque el único varón, Lucio, moriría muy joven. El caso es que, el único, al parecer que rescató este tema del olvido sería Andrés Falgás, ese cantor surgido en 1933 del gran concurso de voces del limpia vajillas Puloil, que se emitía por Radio Splendid, y en que saldría segundo, detrás de Hugo Gutiérrez.
A raíz de una larga gira por países de América, a la que viaja enrolado en la orquesta de Juan Canaro, Falgás terminará recalando en México, tras la deserción del director y la disolución del conjunto. Allí logra hacerse un hueco importante, intervendrá en una película y graba en 1942 para el sello RCA Victor una serie de temas, entre ellos el que hoy nos ocupa, con la orquesta de la grabadora.
Evocándote lo tengo adosado a otro del mismo Falgás, pero registrado en 1963 en Colombia, para la Victor, acompañado por la Orquesta Argentina.. Se trata, este segundo tema, de No nos veremos más, de Luis Stazo y Federico Silva, grabado con "Los cinco del tango" y glosas de Antonio Cantó. Van ambos.
Andrés Falgás- Evocándote y No nos veremos más
miércoles, 1 de abril de 2015
Che, papusa, oí
Muñeca, muñequita que hablás con zeta
y que con gracia posta batís mishé;
que con tus aspavientos de pandereta
sos la milonguerita de más chiqué...
Esta deliciosa y ocurrente letra le pertenece al prolífico e imaginativo Enrique Cadícamo y lo realizó en 1927, grabándolo Gardel un año más tarde con las guitarras de José Ricardo y Guillermo Barbieri. También fue uno de los mayores éxitos del trío Irusta-Fugazot-Demare en Barcelona, como le informara al poeta, a través de una misiva el propio Lucio Demare. La música del tema es de Gerardo Matos Rodríguez.
...trajeada de bacana, bailás con corte
y por raro snobismo tomás prissé,
y que en un auto camba, de sur a norte,
paseás como una dama de gran cachet...
El argumento del tango versa sobre una de aquellas chicas que saltan al ambiente del cabaret pero es una pinturita distinta, con ese estro tan especial de Cadícamo. Y su sociedad con el uruguayo autor de La cumparsita para este tema, lo cuenta el vate en sus Memorias:
-En el "Café 36 billares", de la calle Corrientes, un voluminoso y muy simpático amigo mío, Casaravilla Sienra, me presentó a Matos Rodríguez, el autor de "La cumparsita". Era un hombre joven de alta estatura, de prestancia y señorío, ex estudiante de arquitectura en Montevideo y que a pesar de su solvencia económica, no lo demostraba. Tampoco gozaba de mucha simpatía entre quienes lo trataban. Continuamos viéndonos con Matos un par de veces en el mismo café y un día me pide que le escriba una letra de tango. Yo tenía un par de ellas escritas y a los pocos días le llevé una, titulada "Che, papusa, oí". El título le cayó muy bien. Luego de enterarse del contenido me pidió que le dejara unos días para ver si "embocaba" algún tema...
Che papusa, oí
los acordes melodiosos que modula el bandoneón;
Che papusa, oí
los latidos angustiosos de tu pobre corazón;
Che papusa, oí
como surgen de este tango los pasajes de tu ayer...
Si entre el lujo del ambiente
hoy te arrastra la corriente,
mañana te quiero ver...
-Un día me invita a su departamento de la calle Corrientes al 2300 para que escuchara al piano la música que había compuesto, la que me pareció acorde con el carácter de mi letra.
La mandó a la Editorial y quince días después los ejemplares invadieron las casas de música. Todas las orquestas y cantores comenzaron a ensayarla. Matos era de aquellos que hacía patria y la primicia para la grabación se la dio al cantor uruguayo Alberto Vila, agotándose la primera tirada de 5.000 discos que imprimió la Victor.
Otro sello competidor lo lanzó a la venta con Gardel, Corsini, Azucena Maizani. Esta última lo estrenó en el Teatro Porteño, donde se hallaba actuando.
Milonguerita linda, papusa y breva,
con ojos picarescos de pippermint,
de parla afranchutada, pinta maleva
y boca pecadora color carmín.
-Hallándose el tango en pleno éxito, comienza a resentirse nuestra amistad por haberme enterado un poco tarde de que Matos, antes de adaptarle música a la letra, la había ido ventilando ante sus amigos Vicente Martínez Cuitiño y el vizconde de Lascano Tegui, dramaturgo y periodista respectivamente, para que lo asesoraran si valía la pena ponerle música a tales versos, sin duda por faltarle a él capacidad para juzgarlos. Demás está decir que el veredicto de ambos fue una felicitación que le encargaron me hiciera llegar de su parte.
-Esto fue lo que me distanció de mi coautor. Estando nuestro tango en labios de Buenos Aires, cuando nos encontrábamos nos hacíamos los distraídos para no saludarnos...
...engrupen tus alhajas en la milonga
con regio faroleo brillanteril
y al bailar esos tangos de meta y ponga
volvés otario al vivo y al rana gil.
Cabe acotar que poco después viajarían en el mismo barco a Europa junto a Cátulo Castillo y Roberto Maida, y compartirán junto a otros compatriotas uruguayos y argentinos, unas buena calavereadas con el tango como leit motiv, en el viejo continente. Terminarían teniendo una buena amistad, como el mismo Cadícamo comentaría. Pero la anécdota, en el relato del propio poeta, tiene esos ingredientes que realzan la valía de este tango que sigue sonando en los silbos de un tanguero de barrio, y en las milongas, con los acordes melodiosos que modula el bandoneón.
Vamos a revivirlo en dos versiones: Las de la orquesta de Roberto Firpo con el cantor Teófilo Ibáñez, grabado el 29 de marzo de 1928, y del Polaco Roberto Goyeneche con la Orquésta Típica Porteña, y arreglos de Raúl Garello, registrado en 1976.
Roberto Firpo-Teófilo Ibáñez - Ché papusa oí
18- Che papusa oí - Roberto Goyeneche
y que con gracia posta batís mishé;
que con tus aspavientos de pandereta
sos la milonguerita de más chiqué...
Esta deliciosa y ocurrente letra le pertenece al prolífico e imaginativo Enrique Cadícamo y lo realizó en 1927, grabándolo Gardel un año más tarde con las guitarras de José Ricardo y Guillermo Barbieri. También fue uno de los mayores éxitos del trío Irusta-Fugazot-Demare en Barcelona, como le informara al poeta, a través de una misiva el propio Lucio Demare. La música del tema es de Gerardo Matos Rodríguez.
...trajeada de bacana, bailás con corte
y por raro snobismo tomás prissé,
y que en un auto camba, de sur a norte,
paseás como una dama de gran cachet...
El argumento del tango versa sobre una de aquellas chicas que saltan al ambiente del cabaret pero es una pinturita distinta, con ese estro tan especial de Cadícamo. Y su sociedad con el uruguayo autor de La cumparsita para este tema, lo cuenta el vate en sus Memorias:
-En el "Café 36 billares", de la calle Corrientes, un voluminoso y muy simpático amigo mío, Casaravilla Sienra, me presentó a Matos Rodríguez, el autor de "La cumparsita". Era un hombre joven de alta estatura, de prestancia y señorío, ex estudiante de arquitectura en Montevideo y que a pesar de su solvencia económica, no lo demostraba. Tampoco gozaba de mucha simpatía entre quienes lo trataban. Continuamos viéndonos con Matos un par de veces en el mismo café y un día me pide que le escriba una letra de tango. Yo tenía un par de ellas escritas y a los pocos días le llevé una, titulada "Che, papusa, oí". El título le cayó muy bien. Luego de enterarse del contenido me pidió que le dejara unos días para ver si "embocaba" algún tema...
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| Gerardo Matos Rodríguez |
Che papusa, oí
los acordes melodiosos que modula el bandoneón;
Che papusa, oí
los latidos angustiosos de tu pobre corazón;
Che papusa, oí
como surgen de este tango los pasajes de tu ayer...
Si entre el lujo del ambiente
hoy te arrastra la corriente,
mañana te quiero ver...
-Un día me invita a su departamento de la calle Corrientes al 2300 para que escuchara al piano la música que había compuesto, la que me pareció acorde con el carácter de mi letra.
La mandó a la Editorial y quince días después los ejemplares invadieron las casas de música. Todas las orquestas y cantores comenzaron a ensayarla. Matos era de aquellos que hacía patria y la primicia para la grabación se la dio al cantor uruguayo Alberto Vila, agotándose la primera tirada de 5.000 discos que imprimió la Victor.
Otro sello competidor lo lanzó a la venta con Gardel, Corsini, Azucena Maizani. Esta última lo estrenó en el Teatro Porteño, donde se hallaba actuando.
Milonguerita linda, papusa y breva,
con ojos picarescos de pippermint,
de parla afranchutada, pinta maleva
y boca pecadora color carmín.
-Hallándose el tango en pleno éxito, comienza a resentirse nuestra amistad por haberme enterado un poco tarde de que Matos, antes de adaptarle música a la letra, la había ido ventilando ante sus amigos Vicente Martínez Cuitiño y el vizconde de Lascano Tegui, dramaturgo y periodista respectivamente, para que lo asesoraran si valía la pena ponerle música a tales versos, sin duda por faltarle a él capacidad para juzgarlos. Demás está decir que el veredicto de ambos fue una felicitación que le encargaron me hiciera llegar de su parte.
-Esto fue lo que me distanció de mi coautor. Estando nuestro tango en labios de Buenos Aires, cuando nos encontrábamos nos hacíamos los distraídos para no saludarnos...
...engrupen tus alhajas en la milonga
con regio faroleo brillanteril
y al bailar esos tangos de meta y ponga
volvés otario al vivo y al rana gil.
Cabe acotar que poco después viajarían en el mismo barco a Europa junto a Cátulo Castillo y Roberto Maida, y compartirán junto a otros compatriotas uruguayos y argentinos, unas buena calavereadas con el tango como leit motiv, en el viejo continente. Terminarían teniendo una buena amistad, como el mismo Cadícamo comentaría. Pero la anécdota, en el relato del propio poeta, tiene esos ingredientes que realzan la valía de este tango que sigue sonando en los silbos de un tanguero de barrio, y en las milongas, con los acordes melodiosos que modula el bandoneón.
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| En el barco rumbo a Europa. están invertidos los nombres de Matos y Maida. |
Vamos a revivirlo en dos versiones: Las de la orquesta de Roberto Firpo con el cantor Teófilo Ibáñez, grabado el 29 de marzo de 1928, y del Polaco Roberto Goyeneche con la Orquésta Típica Porteña, y arreglos de Raúl Garello, registrado en 1976.
Roberto Firpo-Teófilo Ibáñez - Ché papusa oí
18- Che papusa oí - Roberto Goyeneche
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