Es imposible dejar de recordar las noches porteñas, esas horas en que los sueños quieren materializarse y la vida se ve y se vive de otra manera. No hubo ciudad en el mundo que tuviera la vida nocturna de la ciudad de Buenos Aires.
Héctor Marcó lo reflejaba en su hermoso tango: Esta noche de luna. Una declaración de amor en la que desliza estos versos incitantes:
La noche es azul, Convida a soñar,
ya el cielo ha encendido su faro mejor.
Si un beso te doy, pecado no ha de ser:
culpable es la noche que incita a querer.
Con la obsesión insalubre de los veinte años, me sentí atrapado por la magia de aquellas noches irrepetibles en que el tango habitaba los boliches, los cafés, las discusiones, las confiterías y cabarés. En aquellos periplos nocturnos de una ciudad y época irrecuperables, cimentado en los afanes, venturas y deseos, recorrí milongas, postas noctámbulas y el tango se afincó en mi oreja y mi cuore.
Eran unos tiempos en los que sonar en la radio garantizaba llegar a nutridas cantidades de público y se constituía en un impacto hoy sólo reservado, quizás, a una final futbolística de alto nivel. Así amasé una historia de formación y descubrimiento, con aquellas grandes orquestas y cantores que poblaban las noches de Buenos Aires en sus recintos íntimos.
Con el correr de los años y el descubrimiento de distintas ciudades de Europa y Estados Unidos, en los años sesenta, sentí más que nunca, que el mapa de la noche porteña era único. Como un dictum desde el cual la nocturnidad no se presenta como un tiempo sino como un espacio donde expandir la otra vida. La de la aventura incierta.
El tango lo refleja con rotundidad. La primera letra del género escrita por Pascual Contursi no habla del día sino de Mi noche triste. Como el tango de José María Contursi y Osmar Maderna: La noche que te fuiste. Porque la noche es el amor consumado, o el fin del romance, las copas compartidas, la ilusión que nos lleva a la milonga, la belleza de las mujeres preparadas para la fiesta, el abordaje cognitivo de las emociones, el espesor de las apariencias que nos permiten ignorar lacras y miserias cirncundantes.
Incluso, Manolo Ferradás Campos en el tango al que le puso música José Tinelli: Será una noche, sólo imagina la vuelta del amor, en horas noctámbulas.
Yo sé que habrá una noche
feliz de mi existencia,
será la noche aquella
triunfal de mis amores,
cuando el cansancio de vivir
te haga volver,
yo sé que habrá una noche
en que vendrás a mí.
Y en ese valsecito que no nos cansamos de escuchar o bailar: Pedacito de cielo, Homero Expósito hasta metaforiza la noche y las cosas que con la luz del día cobran otro cuerpo. Otro espíritu. Y necesita recurrir a la noche para pintar la felicidad del amor y la tristeza del final.
La casa tenía una reja
pintada con quejas y cantos de amor.
La noche llenaba de ojeras
la reja, la hiedra y el viejo balcón.
Recuerdo que entonces reías
si yo te leía mi verso mejor.
Y ahora, capricho del tiempo,
leyendo esos versos lloramos los dos.
Anoche estaba romántico, un amigo me mandó uno de esos modernos power point, donde aparecen imágenes nocturnas de Buenos Aires, un fondo del fueye de Rodolfo Mederos sobre Romance de barrio, el valsecito deTroilo y Manzi; y unas palabras del escritor y poeta Abelardo Castillo, extractadas de un texto suyo titulado: Buenos Aires azul. Me gustó mucho, agudizó mi estado romántico y por primera vez decidí introducir uno de ellos en el Blog. Es corto, pero lindazo.
Lo titulan: Nocturno de barrio y lo pueden disfrutar a piaccere manejando el ratón o el enter.
Atenti.
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jueves, 29 de mayo de 2014
miércoles, 28 de mayo de 2014
La primera orquesta de Pugliese
La etapa de formación inevitable la fue cumpliendo Osvaldo Pugliese en los palcos de cafés, como se estilaba y luego, a medida que avanzaba en sus conocimientos musicales, integrándose en conjuntos como el de Paquita Bernardo, aquella mujer bandoneonista; con Enrique Pollet ("El francesito"); y contratado por Pedro Maffia debutó en el Sexteto de éste en noviembre de 1926, que completaban Alfredo De Franco como segundo bandoneón, Elvino Vardaro, primer violín, Cayetano Puglisi, segundo violín y Francisco De Lorenzo en contrabajo.
El que ya era autor nada menos que del tango Recuerdo, formaría con Elvino Vardaro el recordado Sexteto que debuta en el año 1929, en el Café Nacional, de la calle Corrientes. No les fue nada bien en una gira que realizaron por provincia y se disolvieron. Pero al año siguiente ya habían conseguido rearmarlo con Pugliese al piano, Elvino Vardaro y Alfredo Gobbi en violines, Miguel Jurado (luego entraría Aníbal Troilo en su lugar) y Ciriaco Ortiz en fueyes y Luis Pucherito Adesso en contrabajo. El debut fue en 1930 en el cine Metropol de la calle Lavalle, pero, por lo que fuera, la suerte no les acompañó.
En 1932 actúa en otro Sexteto, con Alfredo De Franco, Eladio Blanco, Elvino Vardaro, Carlos Campanone, Alfredo Corleto y la famosa (por el tango que le dedicó Homero Manzi), Malena Tortolero como cantante. En el interin, con Alfredo Gobbi y Aníbal Troilo cuando conseguían contrato en alguna sala o Café, formaban conjunto y a la cabeza del mismo figuraba el que había logrado el acuerdo respectivo con el sitio. Pedro Laurenz lo incluye en su orquesta que actúa en "Los 36 billares" de la Avenida de Mayo y su nombre ya tiene chapa ganadora en el ambiente.
Es en 1936, cuando Osvaldo Pugliese se larga como director con una orquesta de siete miembros: Alfredo Calabró, Juan Abelardo Fernández y Marcos Madrigal en bandoneones; Rolando Curzel y Juan Pedro Potenza (violines), Aniceto Rossi (contrabajo) y Pugliese al piano. Arrancaron en el Germinal de Corrientes 942 y allí estrena uno de sus primeros tangos: Las marionetas. Vendría la disolución, el paso del muchacho de Villa Crespo por las orquesta de Elvino Vardaro y Eduardo Chon Pereyra, otro fugaz intento en 1938 con conjunto propio que toca en el Germinal y otra vez en la rueda de la espera, buscando cumplir su sueño.
Por fin el 11 de agosto de 1939, ahora sí, el Café El Nacional de Corrientes 1974, es el escenario del debut con su nueva orquesta, que según cuenta su hija Beba, es la que siempre añoró. La conforman Enrique Alessio, Osvaldo Ruggiero y Luis Bonnat en bandoneones y en ese orden jerárquico; Enrique Camerano, Julio Carrasco y Jaime Tursky en los violines; Aniceto Rossi al contrabajo, Pugliese al piano y Amadeo Mandarino como cantor. Y Beba recuerda que su padre había salido de la cárcel cinco días antes del debut en el Café El Nacional. El Chino Tuursky fue quien iba consiguiendo los músicos que le recomendaba Pugliese desde el canuto.
-Cuando terminaban la actuación , cada día a las 7 de la tarde, Mandarino -comentaba mi viejo- tenía un cochecito, y en él íbamos con el Chino Tursky a recorrer todos los clubes ofreciendo la orquesta -rememora Beba en su libro-.
En el pequeño palco del Café-Bar Argentino de Villa Crespo (Corrientes y Canning) comenzaron a convocar a un público fervoroso que aplaudía a rabiar cada una de las interpretaciones de la orquesta. En 1940 la orquesta estaba integradaEl éxito le permitió escalar rápidamente posiciones y actuarían en clubes, cabarets y en Radio El Mundo, adonde llegan finalmente en el año 1941. "No se imaginan la de matrimonios que salieron de aquellos bailes" -comentaría Pugliese años más tarde.
Fueron pilares fundamentales de la orquesta: Aniceto Rossi -al que el bandoneonista de la Orquesta, Esteban Gilardi le dedicaría su tango Don Aniceto en señal de reconocimiento-, Enrique Camerano, Julio Carrasco y Osvaldo Ruggiero que arrancó como segundo fueye con 17 años y en 1945 pasaría a ocupar el primer atril de los bandoneones al alejarse Enrique Alessio. En 1940 (foto de arriba) se habían agregado Antonio Roscini en bandoneón, Antonio Puleio en violín y Augusto Gauthier como cantor,
El 15 de julio de 1943, la orquesta debuta por fin en el disco, en el Sello Odeón. El primero que sale a la calle es uno de 78rpm, como se estilaba por entonces, conteniendo, de un lado Farol, el tango de Homero y Virgilio Expósito, cantado por Roberto Chanel, y en la otra faz, El rodeo, de Agustín Bardi. Osvaldo Pugliese ya estaba en la Historia grande del Tango. La incorporación de Chanel a la orquesta fue otro gran acierto del Director, ya que "El Turco", con su voz nasal y su chamuyo de barrio, le dió gran relieve a las obras que interpretó con la orquesta de Pugliese.
Creo que vale la pena recrear hoy esos dos primeros temas que Pugliese largó a las calles porteñas para demostrar que se identificaba plenamente con el pueblo que habría de seguirlo para siempre.
Farol - Osvaldo Pugliese-R. Chanel
El rodeo - Osvaldo Pugliese
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| Sexteto Vardaro-Pugliese |
El que ya era autor nada menos que del tango Recuerdo, formaría con Elvino Vardaro el recordado Sexteto que debuta en el año 1929, en el Café Nacional, de la calle Corrientes. No les fue nada bien en una gira que realizaron por provincia y se disolvieron. Pero al año siguiente ya habían conseguido rearmarlo con Pugliese al piano, Elvino Vardaro y Alfredo Gobbi en violines, Miguel Jurado (luego entraría Aníbal Troilo en su lugar) y Ciriaco Ortiz en fueyes y Luis Pucherito Adesso en contrabajo. El debut fue en 1930 en el cine Metropol de la calle Lavalle, pero, por lo que fuera, la suerte no les acompañó.
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| Osvaldo Pugliese (arriba 2º por der.) en la orquesta de Laurenz |
En 1932 actúa en otro Sexteto, con Alfredo De Franco, Eladio Blanco, Elvino Vardaro, Carlos Campanone, Alfredo Corleto y la famosa (por el tango que le dedicó Homero Manzi), Malena Tortolero como cantante. En el interin, con Alfredo Gobbi y Aníbal Troilo cuando conseguían contrato en alguna sala o Café, formaban conjunto y a la cabeza del mismo figuraba el que había logrado el acuerdo respectivo con el sitio. Pedro Laurenz lo incluye en su orquesta que actúa en "Los 36 billares" de la Avenida de Mayo y su nombre ya tiene chapa ganadora en el ambiente.
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| Orquesta Pedro Maffia 1926. Pugliese está arriba. |
Es en 1936, cuando Osvaldo Pugliese se larga como director con una orquesta de siete miembros: Alfredo Calabró, Juan Abelardo Fernández y Marcos Madrigal en bandoneones; Rolando Curzel y Juan Pedro Potenza (violines), Aniceto Rossi (contrabajo) y Pugliese al piano. Arrancaron en el Germinal de Corrientes 942 y allí estrena uno de sus primeros tangos: Las marionetas. Vendría la disolución, el paso del muchacho de Villa Crespo por las orquesta de Elvino Vardaro y Eduardo Chon Pereyra, otro fugaz intento en 1938 con conjunto propio que toca en el Germinal y otra vez en la rueda de la espera, buscando cumplir su sueño.
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| La primera orqueta de Pugliese que debutó en el Café El Nacional |
Por fin el 11 de agosto de 1939, ahora sí, el Café El Nacional de Corrientes 1974, es el escenario del debut con su nueva orquesta, que según cuenta su hija Beba, es la que siempre añoró. La conforman Enrique Alessio, Osvaldo Ruggiero y Luis Bonnat en bandoneones y en ese orden jerárquico; Enrique Camerano, Julio Carrasco y Jaime Tursky en los violines; Aniceto Rossi al contrabajo, Pugliese al piano y Amadeo Mandarino como cantor. Y Beba recuerda que su padre había salido de la cárcel cinco días antes del debut en el Café El Nacional. El Chino Tuursky fue quien iba consiguiendo los músicos que le recomendaba Pugliese desde el canuto.
-Cuando terminaban la actuación , cada día a las 7 de la tarde, Mandarino -comentaba mi viejo- tenía un cochecito, y en él íbamos con el Chino Tursky a recorrer todos los clubes ofreciendo la orquesta -rememora Beba en su libro-.
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| Pugliese y Mandarino de traje blanco. Ruggiero y Alessio últimos (arriba y abajo) |
Fueron pilares fundamentales de la orquesta: Aniceto Rossi -al que el bandoneonista de la Orquesta, Esteban Gilardi le dedicaría su tango Don Aniceto en señal de reconocimiento-, Enrique Camerano, Julio Carrasco y Osvaldo Ruggiero que arrancó como segundo fueye con 17 años y en 1945 pasaría a ocupar el primer atril de los bandoneones al alejarse Enrique Alessio. En 1940 (foto de arriba) se habían agregado Antonio Roscini en bandoneón, Antonio Puleio en violín y Augusto Gauthier como cantor,
El 15 de julio de 1943, la orquesta debuta por fin en el disco, en el Sello Odeón. El primero que sale a la calle es uno de 78rpm, como se estilaba por entonces, conteniendo, de un lado Farol, el tango de Homero y Virgilio Expósito, cantado por Roberto Chanel, y en la otra faz, El rodeo, de Agustín Bardi. Osvaldo Pugliese ya estaba en la Historia grande del Tango. La incorporación de Chanel a la orquesta fue otro gran acierto del Director, ya que "El Turco", con su voz nasal y su chamuyo de barrio, le dió gran relieve a las obras que interpretó con la orquesta de Pugliese.
Creo que vale la pena recrear hoy esos dos primeros temas que Pugliese largó a las calles porteñas para demostrar que se identificaba plenamente con el pueblo que habría de seguirlo para siempre.
Farol - Osvaldo Pugliese-R. Chanel
El rodeo - Osvaldo Pugliese
martes, 27 de mayo de 2014
Homenaje a Pichuco en Madrid
Como lo anuncié hace unos días, el próximo 11 de junio, la Embajada Argentina en Madrid organiza un homenaje a Aníbal Troilo, al cumplirse cien años de su nacimiento. El lugar escogido para dicho evento, es La Casa de Vacas de Madrid, ubicada en el hermoso Parque del Retiro.
Tendré el honor de ser el Presentador de esa fiesta tanguera y de poder contar historias y anécdotas relacionadas con Pichuco. La entrada es gratuita y una vez completado el aforo, se cierran las puertas de dicha Casa de Cultura.
Participan destacados artistas, orquesta, cantantes, guitarristas, parejas de bailarines, como está detallado en el Programa respectivo. Casa Argentina de Madrid colabora en la organización y difusión del Homenaje.
Tendré el honor de ser el Presentador de esa fiesta tanguera y de poder contar historias y anécdotas relacionadas con Pichuco. La entrada es gratuita y una vez completado el aforo, se cierran las puertas de dicha Casa de Cultura.
Participan destacados artistas, orquesta, cantantes, guitarristas, parejas de bailarines, como está detallado en el Programa respectivo. Casa Argentina de Madrid colabora en la organización y difusión del Homenaje.
Y para ir entrando en calorcito, nada mejor que esta interpretación del tango de Julián Plaza: Danzarín, por la Orquesta de Aníbal Troilo, en el Teatro Colón, espectáculo que tuve la enorme fortuna de poder disfrutarlo en vivo, en ese Coliseo que algunas veces le abrió la puerta al tango.
lunes, 26 de mayo de 2014
Ángel Cabral
Se llamaba en realidad Ángel Amato, pero desde joven le gustó usar ese seudónimo cuando empezó a guitarrear en boliches y cantinas de los barrios porteños de Villa Luro y Mataderos. En aquella época de dúos y trios se alineó con los guitarristas Juan José Riverol y Ángel Robledo, aunque éste último dejaría su sitio a Alfredo Lucero Palacios. Sería esta última la etapa en que compuso su renombrado vals.
Así se fue introduciendo en el mundo de la bohemia, de la noche, la radio y...las carreras de caballos. En el hipódromo, donde lo conocí, tuvo un compañero de correrías: Enrique Dizeo, que colaboraría con él en la letra de ese valsecito peruano que lo haría famoso y daría la vuelta al mundo: Que nadie sepa mi sufrir. Ese vals del cual se enamoró Edith Piaf en su visita a Argentina y con el título de La foule, lo paseó por Europa. Raphael, Julio Iglesias, Claude Lelouch, Plácido Domingo, Franck Pourcel, Nati Mistral, Francis Lai, María Dolores Pradera, o Charles Aznavour serían algunos de los artistas famosos que lo interpretaron, además de numeros cantores y orquestas de tango. Alberto Castillo, Argentino Ledesma, De Angelis-Carlos Dante, Gobbi-Alfredo Del Río-Tito Landó, Alberto Marino.
Con las regalías que le fueron produciendo este tema, contaba que las había aprovechado para comprarse un casa grande en Mercedes, donde invitaba a su barra de amigos a cantar, guitarrear y a saborear los suculentos asados que preparaba en la misma.Y también le sirvieron a él y a su compadre de aventuras, Enrique Dizeo, para apostar parvas de boletos en Palermo o San Isidro, a caballos que les dejaron algunas alegrías pero sobre todo bastantes desencantos.
Curiosamente, ni Dizeo ni Cabral llegarían a casarse aunque tuvieron novias de larga duración y también efímeras. La bohemia de ambos les impediría llegar a formalizar la unión con una mujer y obligarse a mantener un ritmo de vida más ordenado y quizás más sedentario. Entre ambos compondrían otras páginas: Y con eso dónde voy, La miel de tu boquita, Que sea lo que Dios Quiera, Un cielo para los dos y La hormiguita.
Cabral fue autor de unas doscientas páginas. Colaboraron con él numerososos poetas, pero sobre todo su vecino y amigo del barrio, Reinaldo Yiso (Ghiso), con quien, entre muchas otras obras firmaron juntos: El clavelito (Roberto Rufino también aportó), Maldito Corazón, Desagradecida, Mentiras y una larga lista.
Otros temas que tuvieron bastante relieve fueron: Su nombre era Margot (letra y música suyas, que escribió pensando en un amor del barrio frustrado y que le permitió lucirse a Morán con Cupo), Adiós adiós (Con Félix Lipesker y Sara Rainer), Incomparable con Manolo Barros; Tu beso y nada más (Con Floreal Ruiz y José Basso); Corazón con Atahualpa Yupanqui; Amor de chiquilina con Erma Suárez; Fueron tres palabras con Titi Rossi, por citar algunos.
Bien cargada de vida y aventuras su mochila y su guitarra (también tocaba el violín) , murió en su ley a los 86 años. Un poco antes, cuando el periodista le preguntaba por Que nadie sepa mi sufrir, el tema que lo instaló en las orejas y el corazón de tantos enamorados, con su parsimonia y elegancia sempiternas, no tuvo reparos al responder modestamente:
-Es un lindo valsecito peruano, pero pienso que a mí me tocó el ser supremo con la varita mágica. No lo puedo comprender, sinceramente. Si hay veinte mil canciones mejores...Incluso creo que he hecho otras superiores, pero así es la vida... y no me puedo quejar, todo lo contrario, he sido un afortunado. Un gran afortunado.
Hoy traigo al Blog ese vals peruano que todos cantamos en algún momento. Hay innumerables versiones, y yo lo traigo por Alfredo Gobbi con sus cantores Alfredo Del Río y Tito Landó. Lo grabaron el 30 de junio de 1950. Y por Osvaldo Pugliese con la voz de Miguel Montero el tango: Y con eso donde voy, también de la yunta Cabral-Diseo. Fue llevado al disco el 28 de noviembre de 1956.
Que nadie sepa mi sufrir . A.Gobbi-Del Río-Landó
Osvaldo Pugliese- Y con eso donde voy- Miguel Montero
Así se fue introduciendo en el mundo de la bohemia, de la noche, la radio y...las carreras de caballos. En el hipódromo, donde lo conocí, tuvo un compañero de correrías: Enrique Dizeo, que colaboraría con él en la letra de ese valsecito peruano que lo haría famoso y daría la vuelta al mundo: Que nadie sepa mi sufrir. Ese vals del cual se enamoró Edith Piaf en su visita a Argentina y con el título de La foule, lo paseó por Europa. Raphael, Julio Iglesias, Claude Lelouch, Plácido Domingo, Franck Pourcel, Nati Mistral, Francis Lai, María Dolores Pradera, o Charles Aznavour serían algunos de los artistas famosos que lo interpretaron, además de numeros cantores y orquestas de tango. Alberto Castillo, Argentino Ledesma, De Angelis-Carlos Dante, Gobbi-Alfredo Del Río-Tito Landó, Alberto Marino.
Con las regalías que le fueron produciendo este tema, contaba que las había aprovechado para comprarse un casa grande en Mercedes, donde invitaba a su barra de amigos a cantar, guitarrear y a saborear los suculentos asados que preparaba en la misma.Y también le sirvieron a él y a su compadre de aventuras, Enrique Dizeo, para apostar parvas de boletos en Palermo o San Isidro, a caballos que les dejaron algunas alegrías pero sobre todo bastantes desencantos.
Curiosamente, ni Dizeo ni Cabral llegarían a casarse aunque tuvieron novias de larga duración y también efímeras. La bohemia de ambos les impediría llegar a formalizar la unión con una mujer y obligarse a mantener un ritmo de vida más ordenado y quizás más sedentario. Entre ambos compondrían otras páginas: Y con eso dónde voy, La miel de tu boquita, Que sea lo que Dios Quiera, Un cielo para los dos y La hormiguita.
Cabral fue autor de unas doscientas páginas. Colaboraron con él numerososos poetas, pero sobre todo su vecino y amigo del barrio, Reinaldo Yiso (Ghiso), con quien, entre muchas otras obras firmaron juntos: El clavelito (Roberto Rufino también aportó), Maldito Corazón, Desagradecida, Mentiras y una larga lista.
Otros temas que tuvieron bastante relieve fueron: Su nombre era Margot (letra y música suyas, que escribió pensando en un amor del barrio frustrado y que le permitió lucirse a Morán con Cupo), Adiós adiós (Con Félix Lipesker y Sara Rainer), Incomparable con Manolo Barros; Tu beso y nada más (Con Floreal Ruiz y José Basso); Corazón con Atahualpa Yupanqui; Amor de chiquilina con Erma Suárez; Fueron tres palabras con Titi Rossi, por citar algunos.
Bien cargada de vida y aventuras su mochila y su guitarra (también tocaba el violín) , murió en su ley a los 86 años. Un poco antes, cuando el periodista le preguntaba por Que nadie sepa mi sufrir, el tema que lo instaló en las orejas y el corazón de tantos enamorados, con su parsimonia y elegancia sempiternas, no tuvo reparos al responder modestamente:
-Es un lindo valsecito peruano, pero pienso que a mí me tocó el ser supremo con la varita mágica. No lo puedo comprender, sinceramente. Si hay veinte mil canciones mejores...Incluso creo que he hecho otras superiores, pero así es la vida... y no me puedo quejar, todo lo contrario, he sido un afortunado. Un gran afortunado.
Hoy traigo al Blog ese vals peruano que todos cantamos en algún momento. Hay innumerables versiones, y yo lo traigo por Alfredo Gobbi con sus cantores Alfredo Del Río y Tito Landó. Lo grabaron el 30 de junio de 1950. Y por Osvaldo Pugliese con la voz de Miguel Montero el tango: Y con eso donde voy, también de la yunta Cabral-Diseo. Fue llevado al disco el 28 de noviembre de 1956.
Que nadie sepa mi sufrir . A.Gobbi-Del Río-Landó
Osvaldo Pugliese- Y con eso donde voy- Miguel Montero
sábado, 24 de mayo de 2014
Homenajes a Pichuco
En muchos lugares del mundo se va a celebrar el Homenaje al Centenario del Nacimiento de Aníbal Troilo. Incluso en Madrid, lo haremos en la Casa de Vacas del Parque del Retiro, el próximo mes de junio y participan diferentes artistas, músicos, cantantes, bailarines. Yo estaré presentado el espectáculo, recitando y contando cosas de Pichuco. Ya iré arrimándoles más detalles.
Ahora me gusta destacar este homenaje que le realizan en Montreal, Canadá para que palpemos el alcance que tuvo Aníbal Troilo con su música, sus tangos, y todo lo que significó en vida, para convertirse a partir de su muerte, en un verdadero mito, que trasciende a nuestras fronteras..
Reynaldo Nichele, que fuera violinista de Troilo desde su primer orquesta, la que debutó en Marabú, el 1º de julio de 1937, decía que "Pichuco tenía el tango en la piel, para él era una caricia tocarlo, una caricia cantarlo. Él tocaba como bailaban los bailarines de antes, resbalando sobre el piso encerado. Eso no se lo enseñó nadie. Eso no se aprende. Eso viene del alma".
También en Mar del Plata, uno de sus lugares preferidos y donde alguna vez charlamos en la terraza del Re-Fa-Si y en el Bar Ricardito, le hicieron este año un homenaje.
Ahora me gusta destacar este homenaje que le realizan en Montreal, Canadá para que palpemos el alcance que tuvo Aníbal Troilo con su música, sus tangos, y todo lo que significó en vida, para convertirse a partir de su muerte, en un verdadero mito, que trasciende a nuestras fronteras..
Reynaldo Nichele, que fuera violinista de Troilo desde su primer orquesta, la que debutó en Marabú, el 1º de julio de 1937, decía que "Pichuco tenía el tango en la piel, para él era una caricia tocarlo, una caricia cantarlo. Él tocaba como bailaban los bailarines de antes, resbalando sobre el piso encerado. Eso no se lo enseñó nadie. Eso no se aprende. Eso viene del alma".
También en Mar del Plata, uno de sus lugares preferidos y donde alguna vez charlamos en la terraza del Re-Fa-Si y en el Bar Ricardito, le hicieron este año un homenaje.
Pichuco recordaba cuando Juan Serrat lo llamó para actuar en un cabaret que habían inaugurado con su socio Capone "en la calle Corrientes "entre Talca y Libertad -como hablaba el Gordo-. D'Arienzo y D'Agostino rechazaron la oferta de inaugurarlo porque tenían otros trabajos, "...y fue cuando Juancito pensó en este gordo. Y agarré. ¡Mirá que no! se iba deshilachando el 40. Las noches del Tiubidabo están embauladas en un rincón de mi corazón. Hubo éxitos de indiscutible gravitación, taladrados a fueyes, nurmurados en el piano de Goñi, en el susurro de la voz de Fiore..."
Esa gran cantante y hermosa mujer que es María José Mentana, con quien estuvimos recordando los tiempos de Canal 9, hace un par de años en Los 36 billares de la Avenida de Mayo, donde actuaba el orquestón de Fabián Bertero, también se anotó en el recuerdo de Pichuco y me place destacarlo. Lo ubicó como un homenaje a Las minas de Troilo, que son las cantantes que alguna vez compartieron escenario o grabación. Y Zita, la griega que adosó su vida a la del Gordo, con todos sus avatares.El apoyo de Gabriel Soria fue una garantía de éxito al emprendimiento de María José que además lo hizo con su enorme profesionalidad y el calor que pone en el empeño. Las "minas" son Aída Luz, Virginia Luque, Elsa Rivas, Zita Troilo, Nelly Vázquez y Elba Berón. Obviamente algunas de ellas sólo están en el recuerdo, pero María José supo "ponerlas en escena" con su brillante actuación.
La noche del sábado 16 de agosto de 2008
un grupo de artistas, algunos muy jóvenes y otros no tanto, subieron al escenario
del Teatro Avenida para homenajear a la orquesta de Aníbal Troilo debido a que
ese año se cumplían 70 años de su primera formación orquestal e hicieron una
perfecta recreación de la misma. Los 14 temas interpretados fueron los
siguientes: "Comme il faut", "Tinta verde",
"Cachirulo", "Guapeando", "Milongueando en el '40",
"Una carta", "Te aconsejo que me olvides", "Yo soy el
tango", "Tabernero", "Toda mi vida", "El bulín de
la calle Ayacucho", "Con toda la voz que tengo", "Mano
brava" y "Pájaro ciego".
Los intérpretes fueron: Federico Pereiro,
Lautaro Greco y Marcelo Nísinman (bandoneones), Fernando Suárez Paz, Miguel
Ángel Bertero, Carlos Sanguino y Pablo Agri (violines), Horacio Cabarcos
(contrabajo), Andrés Linetzky (piano y dirección), Guillermo Fernández y Ariel
Ardit (canto - Ardit sólo el dúo en "Pájaro ciego"). Ernesto Baffa y
Raúl Garello (bandoneones), José Colángelo (piano) y José Votti (violín) (este
último fallecido a sus 82 años en 2009), se les unieron para la
recreación de las dos primeras grabaciones de 1938 en el sello Odeón:
"Comme il faut" y "Tinta verde".
Podemos recordar de aquel insólito pero hermoso homenaje, uno de los temas interpretados esa noche. Se trata del tango de José María Contursi y el propio Pichuco: Toda mi vida, un bellezón de creatividad que interpreta la orquesta con Guillermo Fernández en el canto. La sapiencia de Andrés Linetzky en el piano nos recuerda al gran Orlando Goñi y Marcelo Nisinman nos transporta en el tiempo maravillándonos con las variaciones que realizaba Pichuco y que nos iluminan en la pista.
viernes, 23 de mayo de 2014
Puglieseando
Alguna vez la Cultura argentina y los gobernantes comprenderán el valor impresionante que ha tenido y tiene nuestro tango, por su arraigo popular y por la enorme difusión que ha llegado a alcanzar en otros países y continentes. Y que incluso les han llevado a realizar películas y documentales sobre el Tango argentino y rioplatense..
Por culpa de ese rechazo o ignorancia de la clase dirigente y de las capas altas de la sociedad, no se ha hecho justicia con toda esa pléyade de músicos, poetas, cantantes, compositores, arregladores que han logrado la maravilla de la continuidad y perpetuidad de esta música-danza, paseándola por el mundo incluso con enorme éxito, y la bienvenida de los críticos. Ástor Piazzolla logró el reconocimiento internacional a puro pulmón. Y su música se viene tocando desde hace años en Teatros y Salas de concierto.
Si Carlos Gardel representó todo eso que nos enorgullece, fue porque filmó en Europa y Estados Unidos, cuando tal hazaña definitiva parecía imposible de alcanzar. O Francisco Canaro colocando en Europa cinco orquestas en demostración de coraje. O Julio De Caro tocando en la Mansión del barón Rothschild. O Juan Canaro y María De la Fuente llevando por vez primera el tango a Japón, iniciando un constante ida y vuelta y logrando que nuestra música prendiera con mucho vigor en ese lejano país que siguen visitando nuestros representantes: músicos, cantantes, bailarines. Mientras Buenos Aires recibe a muchos milongueros nipones de ambos sexos en las abigarradas salas porteñas.
Osvaldo Pugliese representa el ejemplo más claro de las injusticias que se cometieron en Argentina contra este género. Simplemente por pensar políticamente distinto a los gobernantes de turno, fue perseguido, encarcelado y le cerraron muchas veces las puertas de grabadoras y emisoras.
El mismo Juan Domingo Perón, cuando volvió al país en 1973 para volver a presidirlo y numerosos artistas participaron en una gran fiesta popular en Plaza de Mayo, lo recibió a Pugliese en Olivos y le dijo: "Gracias por saber perdonar".
Pero la persecución le llegó desde distintos gobiernos, sobre todo por parte de los militares. Y ese caso lo he comentado muchas veces que le sucedió a tantos artistas del tango en 1955, con la caída del gobierno de Perón: Hugo del Carril, Nelly Omar, Libertad Lamarque, Rodolfo Scianmarella, Luis César Amadori, Cátulo Castillo, Alfredo Attadía y otros.
Por eso siento un gran placer cuando noto el reconocimiento a la música de Osvaldo Pugliese en un país, como por ejemplo, Holanda, hoy también muy vinculado al tango, porque se ha enraizado gracias a la danza y tienen incluso orquestas propias en ese país.
Y aunque ya hace años que se filmó este documento donde se lo escucha al Maestro, me satisface volver a traerlo a la memoria colectiva. El Director y editor holandés Henryk Gajewski fue el autor del homenaje y lo podemos ver a Don Osvaldo chamuyando con esa vocecita tan personal y a Piazzolla junto a él trasmitiéndose mutuo afecto-admiración y tocando juntos en un escenario de dicho país.
Atenti.
Por culpa de ese rechazo o ignorancia de la clase dirigente y de las capas altas de la sociedad, no se ha hecho justicia con toda esa pléyade de músicos, poetas, cantantes, compositores, arregladores que han logrado la maravilla de la continuidad y perpetuidad de esta música-danza, paseándola por el mundo incluso con enorme éxito, y la bienvenida de los críticos. Ástor Piazzolla logró el reconocimiento internacional a puro pulmón. Y su música se viene tocando desde hace años en Teatros y Salas de concierto.
Si Carlos Gardel representó todo eso que nos enorgullece, fue porque filmó en Europa y Estados Unidos, cuando tal hazaña definitiva parecía imposible de alcanzar. O Francisco Canaro colocando en Europa cinco orquestas en demostración de coraje. O Julio De Caro tocando en la Mansión del barón Rothschild. O Juan Canaro y María De la Fuente llevando por vez primera el tango a Japón, iniciando un constante ida y vuelta y logrando que nuestra música prendiera con mucho vigor en ese lejano país que siguen visitando nuestros representantes: músicos, cantantes, bailarines. Mientras Buenos Aires recibe a muchos milongueros nipones de ambos sexos en las abigarradas salas porteñas.
Osvaldo Pugliese representa el ejemplo más claro de las injusticias que se cometieron en Argentina contra este género. Simplemente por pensar políticamente distinto a los gobernantes de turno, fue perseguido, encarcelado y le cerraron muchas veces las puertas de grabadoras y emisoras.
El mismo Juan Domingo Perón, cuando volvió al país en 1973 para volver a presidirlo y numerosos artistas participaron en una gran fiesta popular en Plaza de Mayo, lo recibió a Pugliese en Olivos y le dijo: "Gracias por saber perdonar".
Pero la persecución le llegó desde distintos gobiernos, sobre todo por parte de los militares. Y ese caso lo he comentado muchas veces que le sucedió a tantos artistas del tango en 1955, con la caída del gobierno de Perón: Hugo del Carril, Nelly Omar, Libertad Lamarque, Rodolfo Scianmarella, Luis César Amadori, Cátulo Castillo, Alfredo Attadía y otros.
Por eso siento un gran placer cuando noto el reconocimiento a la música de Osvaldo Pugliese en un país, como por ejemplo, Holanda, hoy también muy vinculado al tango, porque se ha enraizado gracias a la danza y tienen incluso orquestas propias en ese país.
Y aunque ya hace años que se filmó este documento donde se lo escucha al Maestro, me satisface volver a traerlo a la memoria colectiva. El Director y editor holandés Henryk Gajewski fue el autor del homenaje y lo podemos ver a Don Osvaldo chamuyando con esa vocecita tan personal y a Piazzolla junto a él trasmitiéndose mutuo afecto-admiración y tocando juntos en un escenario de dicho país.
Atenti.
miércoles, 21 de mayo de 2014
Pastora
Este tema de Alfredo De Ángelis y José Rótulo pegó fortísimo allá por el año 1948 è anche piú.
Fue record de ventas y sonaba a todas horas en radios y vitrolas. Y muy
especialmente en todas las calesitas de Buenos Aires. A la orquesta del
Colorado, pretendieron degradarla con el apelativo de "Orquesta de calesita",
cuando en realidad ese mote devenía de la costumbre de los calesiteros
de poner la música de De Ángelis y sus cantores Dante y Martel, porque
estaban de súper onda y atraían a madres, muchachos y muchachas con los
temas que iban lanzando desde el inolvidable Glostora Tango Club. Ese programa que marcó toda una época en el gusto popular.
En una oportunidad Alfredo De Angelis fue a visitar a Juan Manuel Fangio que tenía una concesionaria de autos en la calle Bernardo de Irigoyen y enfrente de la misma habían colocado una calesita. Fangio, normalmente serio, recibió así al Colorado: "Me voy a ir de acá. Voy a incendiar el negocio. Ya estoy podrido de escuchar siempre los temas tuyos. La voy a incendiar". Era un chiste, claro, pero revela una realidad de ese momento.
La ristra de temas que idearon juntos esta dupla autoral, incluye todos estos temas: Alelí, Como la caperucita, Felicidad, Malambo, Mañanita linda, Mi cariñito, Mi promesa, Nadie quiso más, Pastora, Pimpollo roto, Por qué doblan las campanas, Pregonera. Pastora y Remolino/s. Algunas de estas páginas tuvieron una tremenda difusion en toda Sudamérica, y la orquesta logró convocar a oleadas de milongueros a los bailes para los que fue contratada la orquesta de Alfredo De Angelis en aquella época de grandes y sucesivos éxitos.
Curiosamente, Pepe Rótulo, que ya había escrito poesía en Montevideo, tenía un negocio de peluquería.
Uruguayo de nacimiento (Rocha 1905), había recalado en Buenos Aires a final de los años treinta y ante el suceso del tango Pregonera, decidió ponerle a la peluquería ubicada en San Juan y Boedo, su propio nombre y apellido. Desde entonces
no paraba de atender mujeres, en sus gabinetes separados. De Angelis grabó ese tema el 20 de marzo de 1945 con la dupla Dante Martel y en 1962 lo
repetiría con Godoy-Mancini.
En la revista El Canta Claro de noviembre de 1949, Rótulo explicaba así su alianza exitosa con De Angelis.
-Lo que pasa con Alfredo De Angelis es una de esas cosas raras que pasan en la vida. Es una especie de afinidad artística, es el paralelismo de dos almas que se encuentran un día dentro del arte, en este caso desgranando canciones.
-De Angelis se sienta junto al piano y vuelca en él su estado de ánimo de ese momento, tratando de dar vida musical a ese mismo estado producido por una pena o una alegría; así le nacen esas magníficas melodías que el público tanto aplaude.
- Cuando me las hace escuchar, se apodera de mí una especie de ensoñación e instantáneamente como si esa música me dictara palabras, escribo sus versos.
-De Angelis es el músico que me da menos trabajo, su música es tan comunicativa que no requiere tiempo para estudiar el motivo que se ha de escribir. Así ocurrió con Pregonera, Remolino, Alelí, el vals Mi cariñito y Pastora.
- En este último traté de escribir un tema sobre un cuento que cuando chico me contaba mi abuela. ¿A quien no le contó la abuelita un cuento de una pastora que arreando una majada de ovejas blancas se internaba por caminos y montañas cantando una canción que la abuela trataba de tararear terminando siempre con el sueño del nietito que guardaba bajo sus brazos?
- Alfredo de Angelis es el músico que menos trabajo me ha dado, pues sus tangos siempre se los devolví escritos al otro día de serme entregados, y de esta forma los tocó, sin objetar ni una sola palabra de las escritas por mí.
-El día que escuché los compases musicales de Pastora por teléfono, que me tocó él con su piano, pasé casi toda la noche sin poder concilar el sueño; su música resultaba una especie de embrujo que se había apoderado de mí. Él me dijo: "Pensá en algo y después lo vemos...a mí me parece como un pájaro negro que vuela...no sé...por la fuerza de la música". Esa misma noche escribí sus versos y al otro día se los leía a De Angelis. Por toda contestación recibí un abrazo del joven maestro. No hacían falta las palabras.
Con el dinero ganado por su letra de Pastora o La Pastora (los dos nombres valen), edificó en el terreno de su peluquería el espacio para una concesionaria de autos. Realmente las letras de Rótulo no encierran una gran dosis de filosofía, pero acertó sobradamente creando temas que volaron alto. Escribió además con muchos compositores. Su tema Parece un cuento con música de Lalo Etchegoncelay, fue premiado en Uruguay. Algunas otras composiciones que demuestran su acierto son: Como tú, Llámame y Firuletear del bandoneón con Ángel Domínguez; Como el hornero con Manolo Sucher; Mimí Pinsón con Aquiles Roggero; Canción celestial con Carlos Figari; Tu confidencia con Romeo Gavioli; Nací en Pompeya con Nelly Paredes; Y no volvió con Carlos Cubría y Héctor Gentile; la milonga Repique del corazón con Osvaldo Donato y hasta escribió con Astor Piazzolla el tango Como las golondrinas, para la película Con los mismos colores.
Y como arranqué con Pastora, ese tema que sigue dando vueltas, hoy lo vemos a ese dúo que también formó De Angelis, el gran especialista: Roberto Mancini y Juan Carlos Godoy, reviviéndolo con la orquesta del Colorado de Banfield, el autor de la música. Viene envuelto en una alegoría.
En una oportunidad Alfredo De Angelis fue a visitar a Juan Manuel Fangio que tenía una concesionaria de autos en la calle Bernardo de Irigoyen y enfrente de la misma habían colocado una calesita. Fangio, normalmente serio, recibió así al Colorado: "Me voy a ir de acá. Voy a incendiar el negocio. Ya estoy podrido de escuchar siempre los temas tuyos. La voy a incendiar". Era un chiste, claro, pero revela una realidad de ese momento.
La ristra de temas que idearon juntos esta dupla autoral, incluye todos estos temas: Alelí, Como la caperucita, Felicidad, Malambo, Mañanita linda, Mi cariñito, Mi promesa, Nadie quiso más, Pastora, Pimpollo roto, Por qué doblan las campanas, Pregonera. Pastora y Remolino/s. Algunas de estas páginas tuvieron una tremenda difusion en toda Sudamérica, y la orquesta logró convocar a oleadas de milongueros a los bailes para los que fue contratada la orquesta de Alfredo De Angelis en aquella época de grandes y sucesivos éxitos.
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| José Rótulo |
En la revista El Canta Claro de noviembre de 1949, Rótulo explicaba así su alianza exitosa con De Angelis.
-Lo que pasa con Alfredo De Angelis es una de esas cosas raras que pasan en la vida. Es una especie de afinidad artística, es el paralelismo de dos almas que se encuentran un día dentro del arte, en este caso desgranando canciones.
-De Angelis se sienta junto al piano y vuelca en él su estado de ánimo de ese momento, tratando de dar vida musical a ese mismo estado producido por una pena o una alegría; así le nacen esas magníficas melodías que el público tanto aplaude.
- Cuando me las hace escuchar, se apodera de mí una especie de ensoñación e instantáneamente como si esa música me dictara palabras, escribo sus versos.
-De Angelis es el músico que me da menos trabajo, su música es tan comunicativa que no requiere tiempo para estudiar el motivo que se ha de escribir. Así ocurrió con Pregonera, Remolino, Alelí, el vals Mi cariñito y Pastora.
- En este último traté de escribir un tema sobre un cuento que cuando chico me contaba mi abuela. ¿A quien no le contó la abuelita un cuento de una pastora que arreando una majada de ovejas blancas se internaba por caminos y montañas cantando una canción que la abuela trataba de tararear terminando siempre con el sueño del nietito que guardaba bajo sus brazos?
- Alfredo de Angelis es el músico que menos trabajo me ha dado, pues sus tangos siempre se los devolví escritos al otro día de serme entregados, y de esta forma los tocó, sin objetar ni una sola palabra de las escritas por mí.
-El día que escuché los compases musicales de Pastora por teléfono, que me tocó él con su piano, pasé casi toda la noche sin poder concilar el sueño; su música resultaba una especie de embrujo que se había apoderado de mí. Él me dijo: "Pensá en algo y después lo vemos...a mí me parece como un pájaro negro que vuela...no sé...por la fuerza de la música". Esa misma noche escribí sus versos y al otro día se los leía a De Angelis. Por toda contestación recibí un abrazo del joven maestro. No hacían falta las palabras.
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| De Angelis, Rótulo, Isabel (esposa de Alfredo) la esposa de Rótulo y una amiga |
Con el dinero ganado por su letra de Pastora o La Pastora (los dos nombres valen), edificó en el terreno de su peluquería el espacio para una concesionaria de autos. Realmente las letras de Rótulo no encierran una gran dosis de filosofía, pero acertó sobradamente creando temas que volaron alto. Escribió además con muchos compositores. Su tema Parece un cuento con música de Lalo Etchegoncelay, fue premiado en Uruguay. Algunas otras composiciones que demuestran su acierto son: Como tú, Llámame y Firuletear del bandoneón con Ángel Domínguez; Como el hornero con Manolo Sucher; Mimí Pinsón con Aquiles Roggero; Canción celestial con Carlos Figari; Tu confidencia con Romeo Gavioli; Nací en Pompeya con Nelly Paredes; Y no volvió con Carlos Cubría y Héctor Gentile; la milonga Repique del corazón con Osvaldo Donato y hasta escribió con Astor Piazzolla el tango Como las golondrinas, para la película Con los mismos colores.
Y como arranqué con Pastora, ese tema que sigue dando vueltas, hoy lo vemos a ese dúo que también formó De Angelis, el gran especialista: Roberto Mancini y Juan Carlos Godoy, reviviéndolo con la orquesta del Colorado de Banfield, el autor de la música. Viene envuelto en una alegoría.
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