... y hay que saberla bailar...
Esta milonga bien jaileife y entradora tiene unos versos escritos hace nada menos que 85 años por Rodolfo Scianmarella. El bandoneonista Fernando Montoni les puso música y logró darle más realce a la poesía milonguera de Scianmarella, que no era bailarín pero manyaba bien el estofado milonguero. Porque asistió muchas veces a actuaciones de orquestas con innumerables bailarines/as disfrutando en la pista.
Como lo saben muy bien los milongueros de turno, lo que bate Scianmarella en sus versos, son cosas reales que suceden en la pista, aunque sigan pasando los años. Porque siempre habrá novatos/as que necesitan adaptarse a la circulación milonguera, necesaria para poder moverse en la pista con cierta movilidad y sin chocar con otras parejas.
El hijo de Scianmarella, también llamado Rodolfo contaba: "Mi viejo fue un creador absoluto: hizo la música de 70 películas argentinas, compuso tangos (siete de ellos grabados por Carlos Gardel) y también canciones populares como Salud, dinero y amor, Por cuatro días locos y Total para qué. También fue el primer tipo en la Argentina que hizo campañas políticas y música para cine y publicidad”.
Me lo presentó mi compañero de "La Razón" Coco D'Agostino en el café Tortoni. Como Coco sabía que yo era muy tanguero, me llamó y me invitó a tomar un café con él. Scianmarella acababa de llegar de España, donde había recalado durante 12 años, huyendo de la dictadura que derribó al gobierno constitucional de Juan Domingo Perón, al que Sciamarella había adherido. Incluso fue el autor de "Evita capitana", una marcha partidaria que pasaban en los campos de fútbol.
Elegante, simpático, buena figura, me costaba en principio mezclar al autor de tantos tangos y valses de mucho éxito, con su creación de "Por cuatro días locos", la marcha-canción que Alberto Castillo convirtió en un éxisto sensacional en 1953. Incluso lo cantó en la película del mismo nombre que protagoniza el "Cabezón", y que dirigiera Julio Saraceni con guión de Scianmarella y Ariel Cortazo..
Y en esta milonguita le bastan cuatro cuartetas para darle vida al tema:
Acá podemos escuchar la interpretación de Pedro Laurenz con su orquesta y el cantor Martín Podestá. La grabaron el 5 de agosto de 1941 y la seguimos bailando.
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