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martes, 18 de abril de 2017

Bien milonga

                                                                        

      Lindos tangos del ayer 
      las historias que ha de haber
      enredadas en sus flecos...
      Viejas quejas de pasión
      renovando parejas
      con este son..                           
            (Fco. García Jiménez  
                                                                                                                   
                                                                                                                
Martes, no te cases ni te embarques, porque te espera la milonga que hacemos en la Casa de Aragón de Madrid, y que tiene todos los ingredientes necesarios para que la pases muy bien. Buena pista, música milonguera al mango y ambiente ideal. Justo para retomar el pulso bien milonga después de la semana santa en la playa y parajes varios. 

                                                 


Y allí estaremos todos los de la barra amenizando la noche y dándole ritmo a los remos. Tenemos aire acondicionado para evitar los rigores de los movimientos y la noche se presta para que milongueemos a tope. No te lo pierdas.

Y para que te suban los decibeles, y vayas calentando motores te dejo esta estampa de prima, así te vas entonando y practicando algunos pasitos en tu casa mientras te deleitás con ellos. Son los number one, Sebastián Arce y Mariana Montes. Que, en Karslruhe, Alemania,  se mandan esta milonguita: Compadreando, por la dupla D'Agostino.Vargas. 


Andá practicando andá, que después nos vemos...                                         

lunes, 17 de abril de 2017

Copacabana

Este paraíso terrenal ubicado en la maravillosa Río de Janeiro, atesora en mi cuore numerosos y gratísimos recuerdos. Igual que le pasó a Julio De Caro en 1927, cuando actuó con su afamado conjunto en el Copacabana Palace, el lujoso hotel de Jorginho Guinle, integrante de la escudería aristocrática de dicha ciudad.

Con el conjunto viajó también Miguel Bucino, como bailarín acompañante. En una cálida charla que tuvimos en mi programa "Dialogando con swing" en radio Argentina, Bucino me contaba que dio clases de tango a muchas personas de la alta sociedad que concurrían al Copacabana Palace para escuchar a la orquesta de De Caro, y que había sido un éxito total la actuación del conjunto argentino. Incluso me hacía  gestos frotándose las yemas de los dedos, señalando el dinero que había ganado.

                                   
Julio De Caro


Sin embargo, y pese a todos los afectos que cosecharía en Río, a su hermosa y abacanada estancia en las instalaciones del imponente albergue, como la actuación en dicho lugar estaba establecida por contrato desde marzo a agosto de 1927, con el paso de los días, semanas y meses, al director de la orquesta lo comenzó a atenazar la nostalgia por su cercano país. Y las cartas de la madre realizaban un efecto punitorio para su morriña porteña.

Y entonces, Julio De Caro -que también pasó por ese micrófono y me regaló su libro autografiado "El tango en mis recuerdos", rememoraba así el nacimiento del tango cuyo nombre recuerda a la bella Copacabana que vivió un romance con el tango en aquellos meses de 1927, gracias a la actuación de la gran orquesta argentina en el hotel que lleva el nombre de la bella ciudad balnearia .

                                   



   -En cada carta de mi madre la nostalgia tremenda me invadía y doblé mi esfuerzo, no queriendo aparecer ingrato con los que, permanentemente, tenían conmigo en sus puertas abiertas, las más finas atenciones. Pero esta modalidad, de introvertida, me llevaba a recluirme, refugiándome en una correspondencia sin pausa, para así... acortar distancias.

   -Una de esas veces, atrapado  por el mal que "apretaba fuerte", recurrí a mi válvula de escape: el balcón de mi apartamento del Copacabana, cuya ubicación, mirando al mar, permitía admirar la costa enjoyada, de multicolores luces.

   -Respiré hondo... tan hondo como pude, impregnándome por dentro y fuera de aquel ambiente paradisíaco, obra de genio benéfico, para con su soplo mágico, disipar penumbras, donde me debatía... Nunca más propenso a la composición que esa noche, cuyo encuadre tan ajustadamente se prestaba. Primavera... luna llena... cielo diáfano... como si poco fuese, acarameladas parejas en el Boulevard Marítimo y, hasta mi balcón, llegando el atortolado susurro... ¿qué mayor inspiración?

                           
Copacabana Palace


   -En mi éxtasis, dieron las tres de la madrugada. Fue entonces cuando volví a sentir esa sensación, previa a algún acontecimiento. Algo o alguien guió mi mano hasta el cuadernillo de papel de música, escribiendo un título: Nido de amor, para luego continuar su cometido el fluido creador... Al día siguiente lo orquesté con mi hermano Francisco, agregándole Laurenz un solo de bandoneón (verdadera filigrana), y que estrenaríamos por la noche.

El Director del Hotel, señor Pinto, cenaría con los De Caro antes de la actuación de la noche, y allí luego de felicitarlo por el éxito, le sugeriría a Julio:
   -De Caro, ¿Podría usted componer un tango como recuerdo de su brillante estadía en Copacabana?
   -Naturalmente que sí, esta misma noche podrán escucharlo. se llama Copacabana y como subtítulo: Nido de amor...

                                     


Así nació este tango que sigue teniendo un encanto especial, más allá de las circunstancias que lo originaron. Al margen de las grabaciones que realizara de dicho tango la orquesta de De Caro, Hay una versión muy especial de Osvaldo Pugliese con la suya, que incluye un solo de piano del director, de 40 segundos, al inicio,  y un aire especial  en la interpretación, casi de música de cámara. Lo grabó el 26 de diciembre de 1985 y acá lo podemos recordar. Ben Molar, entre febrero y marzo de 1975 produjo un Disco Homenaje a Julio De Caro. En una de las interpretaciones, Luis Stazo y José Libertella convocaron a Horacio Salgán, Enrique Mario Francini y Leopoldo Federico, para dejar, juntos, esta versión de Copacabana.

Copacabana - Osvaldo Pugliese

Copacabana- Salgán, Francini, Federico, Stazo, Libertella


sábado, 15 de abril de 2017

Chiqué

Ricrado luis Brignolo, al que llamaban "La Nena" por su atuendo siempre elegante, fue un bandoneonista que se formó con el Tano Genaro y luego estudió solfeo y buscó perfeccionarse. Tocando en la academia "La olla popular", de la calle Sarmiento, entre Cerrito y Libertad, donde las mujeres eran contratadas para  formar pareja con los hombres que acudían al lugar, pagando diez centavos la pieza, escuchó la palabra que daría lugar a la creación de su famoso tango.

   -No hagás "chiqué" - le dijo una de las bailarinas, francesa ella, a su acompañante, bailando.

                                       

                                  
La palabra, en el argot parisino venía a significar afectación, empaque, teatralidad. Porque el bailarín se estaba excediendo en su demostración milonguera y la muchacha "le paró el carro", como diríamos luego nosotros. Y Brignolo confesaría tiempo después, cuando ya había pergeñado su famoso tango con aquella palabra como título..
   -Yo había volcado en la pieza un fantaseo que me parecía de muchas ínfulas para un bailable. Sonaba bien aquello, pero lo encontraba pretencioso. Y como para curarme en salud, le puse Chiqué de título.

No imaginaba Brignolo, en su modestia,  la categoría que obtendría su creación. En el futuro lo grabarían orquestas como las de De Caro, Canaro, Troilo, Pugliese, D'Arienzo, Basso, Piazzolla, Maderna, Lomuto, Donato, Francini-Pontier, Salamanca, Do Reyes, Ciriaco Ortiz y tantos otros conjuntos.

Y Chiqué es la milonga de los sábados donde seguimos los consejos de aquella bailarina francesa que se estaba ganando la vida con el tango. Los tiempos cambiaron y una porteña le hubiera dicho al exhibicionista:
   -No hagás bandera...

                                           



En efecto, Chiqué nos recibe esta noche a partir de las 21 en la pista de la Casa de Aragón (Pza. República Argentina nº 6). Ya han vuelto de sus minivacaciones muchos milongueros ansiosos de darle a las tabas y los esperamos con una música que los empujará con todo. El piso de madera y la barra de amigos y amigas, harán la velada entrañable. Este sábado no damos clases.

Yo me tomo el avión en forma virtual,  y para calentar motores, los invito a ver a algunas parejas que se exhiben en milongas europeas.Por ejemplo, en Belgrado -Serbia-, están Reija Dereta y Natasa Pavlovic que bailan un vals: Gramofon (Eugen Doga), por la Symphony Orchestra of the National State Teleradiocompany of the Republic of Belarus.

    

Acto seguido me piro a Estambul (Turquía). allí, la pareja integrada por  Esref Tekinalp y Vanesa Gauch Arabacioglu se mandan esta milonguita; Cantando se van las penas, por la orquesta de Rodolfo Biagi, cantando Jorge Ortiz.     


                                  

Y de allí me mando a Rusia porque veo que los milongueros rusos siguen mejorando cada día. En este caso,  la orquesta  Solo Tango se arranca precisamente con el tango Chiqué, al estilo Pugliese. Y Sergei Kurkatov y Yulia Burenicheva lo bailan con mucho empaque, sin hacer demasiado "chiqué", que diría aquella francesa de "La Olla popular". 

        

Y con estos masajitos que nos movilizan, nos vemos esta noche en Chiqué para pasarlo bomba. ¡Dale!                                                                                                

viernes, 14 de abril de 2017

Vuelve la serenata

Cátulo Castillo y Aníbal Troilo tejieron en común una ristra imperdible de tangos, milongas y valsecitos que nos siguen sacudiendo a través de las versiones que quedaron grabadas. Con el gesto de situarse en el pasado, mostrando las estampas de la época, los desamores, rituales, romances y costumbres de aquellos tiempos, Cátulo desborda su fluencia versicular. Y Pichuco le pone el cáliz de su música para dejarnos estos temas instalados en el alma.

Entre ambos compusieron páginas como Carmín, El último farol, La última curda, Desencuentro, A Homero, La retrechera, Vals del carnaval, Milonga de La Parda, Fujiyama, María, Una canción, La cantina, Milonga del Mayoral, Patio mío, Testamento tanguero, Y a mí qué, además del valsecito que hoy traigo y que recuerda aquellas serenatas  en las que incluso Pichuco participó alguna vez, cuando era un adolescente que acompañaba al cantor del barrio para homenajear a la novia de un amigo.

                                     


Cátulo las vivió en su barrio natal de Boedo y las dibuja, devolviéndonos el pasado, en su modo sentimental, la atmósfera  impregnada de sentimientos amorosos, aromada de porteñidad, en una feliz conjunción de forma y fondo. Un canto a la tradición. Perfila y recuerda un escenario en el que la emoción domina y contagia. Porque resume la esencia de cómo se vivían ciertas cosas en los barrios.

Yo te traigo de vuelta muchacha
la feliz serenata perdida,
y en el vals que el ayer deshilacha
la luna borracha, camina dormida.
A los dos el dolor nos amarra
con el mismo cansancio dulzón,
palpitando en aquella guitarra,
la dulce cigarra de tu corazón.

Alberto Castillo, en su gran momento de esplendor artístico,  popularizó el vals de Sandalio Gómez y Teófilo Ibáñez: La vieja serenata, que bucea precisamente en el mismo tema que años más tarde idearon Cátulo y Pichuco. Pero los versos del hijo de González Castillo tienen ese gusto artesanal por el detalle y regresan a los lugares de su juventud con un estilo que borda las imágenes y los recuerdos.



Cátulo y Pichuco

Hoy ha vuelto, ya ves y a su modo                              
te despierta, cantando en sigilo,
las tristezas que doblan el codo
nos dicen que todo descansa tranquilo.
Asomate, no seas ingrata,
que la serenata
te llama al balcón.

Y entonces, sí, el don de la anacronía se desplaza en una órbita que parece flotar en el terrritorio de los afectos y se pierde en los dominios del tiempo. La juventud en su inmensa aventura, los grisados de la noche y el humus poético hacen las veces de exordio y se funden en el poema de Cátulo. La serenata  sobrevive melancólicamente al naufragio de los amores perdidos.

Serenata del barrio perdido
con sus ecos de esquina lejana,
hoy que sabes que todo está herido
tu mano ha corrido la vieja persiana.
Asomate otra vez como entonces
y encendele la luz del quinqué,
porque quiere decir con sus voces
muchacha no llores, no tienes porqué.


Además de ponerle música, Aníbal Troilo lo grabó con su orquesta y los cantores Raúl Berón y Jorge Casal, en 1953. Y así lo traemos para iluminar esos versos.


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miércoles, 12 de abril de 2017

Los cantores de orquesta

Después del invento de Gardel, llegarían los Corsini, los Magaldi y la pléyade de cantores y cantantes que enriquecieron notablemente la panoplia del tango, sembrando en el disco creaciones maravillosas que perduran en el tiempo y suenan cada día mejor. La textura polisémica de cada frase creada por los grandes poetas, encontró en los cantores de orquesta la representación excelsa de aquellos versos que pasaron a la historia. Las revereraciones idiomáticas de los tiempos pasados crepitan en estos registros con una fuerza inusitada y la fecundidad creativa de esos cantores de orquesta, nos transportan hacia los grandes registros de aquella fecunda época.

De cuando estaban en boga los concursos de intérpretes que arrastraban multitudes. De aquellos espacios radiales surgieron numerosos intérpretes que dejaron huella. Se podían ver grandes finales en teatros e intervenían tanto cantantes masculinos como femeninos. La imagen de los grandes citados más Charlo, Hugo del Carril, Libertad Lamarque; Rosita Quiroga, Mercedes Simone sirvieron de faro orientador a los que venían detrás, con todas sus ansias de intérpretes de la canción popular.

                                         


Los años cuarenta nos trajeron todo tipo de modelos de cantor de orquesta: Fiorentino, Marino, Rufino, Podestá, Vargas, Floreal Ruiz, Castillo, Enrique Campos, Berón, Chanel, Echagüe, Dante, Julio Martel, Iriarte, Rivero... Los moldes abundaban y en los barrios porteños había cantidades de jóvenes que ansiaban con ocupar esos puestos, porque el tango arrasaba en el corazón del pueblo.

Incluso orquestas que no estaban en los primeros planos, como por ejemplo José Garcia ("y sus zorros grises"), tenía un cantor como Alfredo Rojas, que no trascendería, pero estaba magníficamente acoplado al estilo del conjunto y sus registros discográficos lo muestran modélicamente en sus interpretaciones. Lo mismo sucedía con la de Ricardo Malerba, por ejemplo, que encontró un perfecto intérprete en el cantor Orlando Medina. O Juan Carlos Miranda con Demare. Y Horacio Lagos con Donato, o Armando Moreno con Enrique Rodríguez.

                                     


Canaro había inventado la dupla de cantores, reforzando la parte cantable, dejando atrás la figura del estribllista y Troilo siguió esa línea conformando unas yuntas geniales que empinaron su producción. El cantor solista, volvería a aparecer luego de esta etapa, gracias a sus éxitos como integrante de una orquesta. Pero, en general se presentaban y grababan acompañado por un conjunto  que actuaba bajo el peso del nombre suyo, aunque dirigido y arreglado por un músico determinado. Así pasó con Fiorentino, Marino, Castillo, Rivero y varios que siguieron su ejemplo.

El caso contrario se dió con dos grandes como Floreal Ruiz o Raúl Berón que siguieron siendo cantores de orquesta hasta el final de su ciclo. Algunas esporádicas grabaciones con guitarra no modificaron su status ni su enorme historial. Fiorentino quedó retratado en la historia por sus años en la orquesta de Pichuco. Los cantores del cuarenta y cincuenta fueron el ejemplo válido y definitivo. Las orquestas  tuvieron en esos intérpretes a una parte importante del conjunto, que reforzó al mismo.

                                               

Y con qué placer podemos escuchar esas grabaciones que nos dejaron para siempre. Qué maravilla. Incluso nos acompañan y nos estimulan en la pista de baile porque cantan a ritmo, marcando incluso los compases como hace Angelito Vargas con D'Agostino, Fiore con Troilo, Rufino con Di Sarli o Chanel con Pugliese. Y como cada orquesta tenía su estilo propio, inconfundible, el cantor resaltaba todavía más, el sonido de la misma.

                                     
Por eso hoy se me dio por recordar a los cantores de orquesta que uno lleva en la mente y el cuore y que incluyen al Polaco  Goyeneche, formado en los conjuntos de Raúl Kaplún, Horacio Salgán y Pichuco. Hay infinidad de nombres que mrecerían figurar en esta agenda, como Jorge Ortiz, Carlos Roldán, Ángel Díaz, Horacio Deval, Jorge Maciel, Miguel Montero, Alberto Morán, Armando Laborde, Carlos Lafuente, Aldo Calderón, Roberto Mancini, Mario Bustos, Argentino Ledesma, Jorge Valdez, Armando Guerrico, Rodolfo Lesica, Roberto Ray, Jorge Durán, Ricardo Ruiz, Héctor Mauré, Osvaldo Ribó, Juan Carlos Godoy, Raúl Lavié y una lista interminable.

El Polaco Goyeneche con Aníbal Troilo

Escojo dos temas al voleo para representar esa época genial, ilustrativos de lo que fueron los cantores de orquesta en el tango. Arranco con Mi tango es triste de Elías Randal y Marvil (Elizardo Martínez Vilas) , por Miguel Caló, cantando Raúl Iriarte, grabado el 28 de agosto de 1944. Y El tango es una historia, de Roberto Chanel y Reynaldo Yiso, por Osvaldo Pugliese, cantando Roberto Chanel, llevado al disco el 22 de agosto de 1944.

Mi tango es triste- Miguel Caló-Raúl Iriarte

El tango es una historia - Osvaldo Pugliese-Roberto Chanel

martes, 11 de abril de 2017

Bien milonga

Como todos los martes, esta noche nos espera la milonguita que nos cobija todo el año. La disfrutamos en la Casa de Aragón, de Madrid. Ahí le damos a las tabas con una música super milonguera, desde las 21 horas hasta las 24. Tiempo más que suficiente para cargar el alma y las alforjas vitgales, con ese ritmo interminable que nos pone en situación.

Camino a la semana santa, nada mejor que bailar a tope con esas orquestas que nos legaron un botín formidable. Si además ayuda una pista de madera bien encerada y el ambiente entrañable que tenemos, lo mejor que podés hacer esta noche en Madrid, si sos milonguero/a, es darte una vuelta por esta milonga y quedarás más que satisfecho/a.

                                   


Y para que vayas preparando el cuore y las ganas de milonguear, te pongo en situación con esta pareja que se mueve bien debute. Mejor dicho, se movía. Porque fueron una dupla joven genial, que como tantas otras capotó en la trampera de la vida. Pero dejaron muestras más que sobradas de su calidad de bailarines. Hoy cada uno continúa la vida por su lado,  siempre bailando como maestros, pero vale la pena echar la vista atrás y recordarlos en aquellos momentos de éxito en común.

Y los vamos bailando Gallo ciego, el tango de Bardi, en Amsterdam - Holanda-, por la orquesta de Osvaldo Pugliese.

                               

lunes, 10 de abril de 2017

Jovita Luna



Nació en una familia de artistas y pronto aprendería ballet. Su figura y belleza la ayudarían y Jovita Luna, née María Eugenia Luna, desarrollaría una gran carrera en los escenarios merced a sus conocimientos de baile y a su espléndido porte. Alfredo Alaria la escogió como primera figura para su ballet y la llevó a España y Francia, donde después de exhibirse con gran suceso la compañía en el Casino de París, llegaría ella a ser primera vedette del Lido. 

En España, filman en 1962 la película Diferente junto a Manuel Monroy y Julia Gutiérrez Caba que dirigiría Luis Manuel Delgado y revitalizada hoy como película de culto por tratarse de una historia subliminal de gays, increíble para su época. Y más insólito es que fuera premiada por el Sindicato Nacional del Espectáculo. Jovita Luna, fallecida a los 81 años en su Buenos Aires querido, fue una artista polifacética, que con idéntica fortuna podía danzar sobre el escenario, lucir como gran vedette en el Teatro Maipo de revistas junto a Nélida Roca y Beba Bidart o hacer un festejado skecht cómico interpretando a dos viejecitas sentadas en un banco de plaza con Antonio Gasalla. 

                                        


En 1951 desarrolló un lucido papel en la película El Patio de la Morocha, dirigida por Manuel Romero y basada en el tango de Cátulo Castillo y Mariano Mores. En 1972 volvería al cine argentino en otro papel muy distinto y donde demostró su enorme capacidad. El filme se llamó Argentinísima, dirigida por Fernando Ayala y Héctor Olivera y está totalmente dedicado al folklore argentino, presentando a las grandes figuras de este rubro. Entre otros: Atahualpa Yupanqui, Eduardo Falú, Mercedes Sosa, Los Chalchaleros y una larga lista. 

En el ínterin Jovita brilló en escenarios de diferentes países y las marquesinas de grandes teatros de Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Italia o Brasil, incluyeron su nombre y mostraron su admirado físico y su sonrisa triunfadora, a la vez que su arte interpretando tangos o folklore arrancaba muestras de aprobación. En 1977, en el Teatro El Nacional de la calle Corrientes, Romay montó el musical Chicago, con Nélida Lobato, Ambar la Fox y Juan Carlos Thorry, y allí volvió a destacar Jovita en el entrañable papel de Mamá Morton.

                                                   


También en teatro hizo con Gloria Montes y Alba Solís un hermoso desfile de temas bajo el título de Tango y Carmín. Y cuando parecía que su trayectoria artística entraba en un declive forzoso, por razones de edad, la misma que en 1938 integraba el dúo Las Porteñitas por radio, le pondría la guinda del postre a su proficua carrera, haciendo de arrabalera por el mundo. Fue en noviembre de 1983 cuando el parisino Teatro de Chatelet asistió al nacimiento de un fenómeno sin precedentes en la cultura y el arte populares, con el estreno de Tango Argentino

Este espectáculo, planeado y montado por los coreógrafos Claudio Segovia y Héctor Orezzolli, que habían acometido la ardua empresa de reunir bailarines, músicos y cantantes de tango atendiendo fundamentalmente a su carácter de epígonos de una noble tradición, más que a moldes tradicionales de belleza, destreza o plenitud vocal. El mentor fue el director argentino Jorge Lavelli que accedió a un requerimiento del director del Theatre de Chatelet que quería un espectáculo completamente original de tango. 

Lavelli, en sus viajes a Buenos Aires, escuchaba como Segovia le hablaba de un proyecto con Troilo, que se cayó con la muerte de éste. Luego lo intentó con Piazzolla, pero desistió porque Astor sólo quería hacerlo en base a su música. Lavelli lo presentó al empresario francés y luego de hipotecar el dinero de su familia, Segovia y Orezolli sacaron adelante el proyecto, que incluía a los grandes del tango: Horacio Salgán-Ubaldo De Lío, Roberto Goyeneche, Elba Berón,  el Sexteto Mayor, Raúl Lavié,  los mejores bailarines : Copes-María Nieves, Virulazo y Elvira,  Mayoral y Elsa María, Nélida y Nelson, María y Carlos Rivarola. Un elenco impresionante. 

                                   
Jovita Luna

Y Segovia-Orezolli recurrieron a Jovita Luna. El primero la veía así: “Tenía un físico extraordinario, como el de Marlene Dietrich, cultivado para estar en escena: su delgadez increíble, su elegancia, su conocimiento de la caja escénica… Además, en los 50 había triunfado en los grandes escenarios”. En París, como había pocas entradas vendidas, el Director pidió hacer un ensayo general para el periodismo y los coreógrafos se negaron. Entonces aquel corrió el telón y  descubrieron que estaba lleno de críticos y fotógrafos.   

Apremiado por las circunstancias Segovia decide hacer solo una canción y la escena final. Y la eligió a Jovita por su clase y experiencia. Apenas ella empezó a cantar se escucharon unos “¡bravos1” ensordecedores y al día siguiente la prensa parisina le dedicó páginas enteras al espectáculo y fue un éxito impresionante. La gente hacía colas bajo la nieve y actuaron a teatro lleno durante mucho tiempo. A partir de ahí vinieron las giras por media Europa y dos años en Estados Unidos de costa a costa. Tango Argentino popularizó y puso sobre el tapete mundial al Tango.
                                                                        

                               

            
Jovita Luna volvía a ser una estrella y su voz se luciría en temas tan distintos como Balada para mi muerte, Nunca tuvo novio o De mi barrio, que parecía escrito para ella: “Yo de mi barrio era la piba más bonita, / en un colegio de monjas me eduqué /  y aunque mis viejos no tenían mucha guita, / con familias bacanas me traté…” 

Este tango que compuso el pianista Roberto Goyheneche en 1923, es el tema con el que podemos recordar a esta genial artista que pasó del folklore y el music hall al tango, demostrando el mismo talento para todo lo que representara la música y el arte de su país. La acompaña, en Tango argentino, la orquesta que dirige Osvaldo Berlinghieri.