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viernes, 7 de junio de 2019

Ciriaco Ortiz en tono de solfa

Puso sostenidos y bemoles a tangos memorables —algunos de ellos, como 'Atenti, pebeta', se completó con los versos de Celedonio Flores—; hizo oír su bandoneón al frente de orquestas típicas en las que militaban también Orlando Goñi, Cayetano Puglisi, Aníbal Pichuco Troilo. Sin embargo —insólitamente—, Ciriaco Ortiz no parece haber afincado en el prestigio popular del mismo modo que otros intérpretes menos valiosos y personales. Y eso que tiene "tantos años de bandoneonista como de edad", según mentan sus amigos; una edad, por lo demás, imprecisa: C. O. elude con una sonrisa pícara todo lo que se refiera a su fecha de nacimiento, producido —eso sí es verídico— en la ciudad de Córdoba, cerca del Mercado Norte, en donde desplegó sus travesuras siesteras.

A poco de cumplir los 15 años Ciriaquito invadió Buenos Aires; las dos décadas siguientes lo verían transitar ante los micrófonos de Radio El Mundo y por cabarets que nutren cualquier historia de tango: Royal, Casanovas, Tabarís. ¿Por qué, entonces, tantos recién llegados al mundo de la noche lo conocen más por su agudo sentido del humor, ese que lo llevó a definir así a una mujer bajita y obesa que ingería un whisky en la barra de una confitería nocturna: "Parece un cero, pero antes de escribirlo" ... ? La clave fue susurrada la semana pasada por el poeta y letrista uruguayo Horacio Ferrer, durante una pausa de la actuación de Ortiz en El viejo almacén, sucursal marplatense del reducto fundado en Buenos Aires por Edmundo Rivero. Mientras Horacio Salgán, Rivero y el cantor Félix Aldao se sucedían en el escenario, Ferrer metaforizó: "Lo que ocurre es que no son dos cosas separadas, sino que Ciriaco toca el bandoneón con la misma pujanza expresiva, la misma inspiración que bulle en sus chistes". Para insistir: "Siempre hubo buenos bandoneonistas; pero creadores de una manera absoluta de tocar sólo unos pocos, y entre ellos descuella Ciriaco. Únicamente en un hombre del talento de Troilo —dice el coautor de Balada para un loco— campea una similar inventiva musical". Aunque enfatizan que "si hubiera sido su equivalente en jazz, Ortiz sería hoy un fenómeno famoso en el mundo entero", los colegas de C. O. le profesan una casi devoción por su culto —a la antigua— de la amistad, le retrucan con otras bromas: "Por lo petiso y morocho, Ciriaco es como sombra de horno ...", jugueteó Rivero.

Lo que sigue es una suerte de antología de las ocurrencias —cáusticas, tiernas, moderadamente surrealistas; referidas a alguna víctima propiciatoria o a hechos del momento— que desgrana cada noche este artista "equivalente a una rueda: como ella, fue un aporte decisivo, pero ya nos hemos habituado a verla", según describió para SIETE DIAS el imaginativo Horacio Salgán.
• Tania es dos años mayor que ella misma.
• Cuando se levanta a la mañana, Tania tiene en su casa un mapa para armarse.
• Tania fue azafata en el arca de Noé. Resulta que Noé le debía cuatro siglos de sueldos, y como no le pagaba se quedó a vivir en la Argentina.
• Cuando Tania se operó de cirugía estética, con la piel que sobró Los Chalchaleros se hicieron un bombo.
• Me contaron que en la farmacia Franco inglesa venden arrugas de colores de Tania.
• Aunque no es tan vieja como la gente dice, en realidad se murió dos veces y volvió a aparecer.
• La verdad es que Tania está muerta pero los amigos no se animan a decírselo.
• El mes que viene es el cumpleaños de Tania. Las velitas se las vamos a poner en la plaza Irlanda.
• Supe que a Tania la mordió un perro. El perro murió y ayer le hicieron la autopsia. El veterinario dijo: "A este animal le dieron vinagre".
• Por fin pude enterarme de cuántos años tiene Tania: tiene 65 años, Ley 18.188.
• Si será vieja Tania, que vivió al lado de la casa de Dios.
• Pero el hecho de que yo haga chistes sobre Tania no quiere decir que le falte el respeto. Es una gran amiga y tengo gran admiración por ella porque me he enterado de que conoció a Sarmiento. Algunos dicen que fue novio de ella, pero yo no lo creo: en esa época Sarmiento era menor de edad.
• Un día le preguntaron a Tania ¿cuántos años tiene usted? Ella dijo: "Todos".
• Edmundo Rivero fue al dentista. Este lo revisa y le dice: "¿Qué quiere que haga con esta muela, la saco o la asfalto?".
• El mismo dentista le sacó una muela a Rivero, y después los dos se pusieron a jugar a la taba en el consultorio.
• Con otra muela que le sacó a Rivero el dentista se hizo un macetero.
• Una vez iba Rivero en un taxi, un día de lluvia. Lo vio un muchacho, se acercó a la ventanilla y empezó a pasar la mano por el vidrio: creyó que era de aumento.
• Los jugos de frutas Rivero los hace en un lavarropas.
• En una oportunidad Ciriaco Ortiz caminaba por la calle Corrientes de Buenos Aires, y al pasar frente al Obelisco se encontró con que en torno de éste viboreaba una serie de estructuras de metal, destinadas a albergar una exposición. Entonces se hizo el asombrado: "¡Ah, éste es el meccano con el que juega Rivero . . . !"


La cabeza del cantor Alberto Gómez también mereció los venenosos dardos de Ciriaco:
• Alberto Gómez no es gobernador porque no quiere: ¡con la cabeza que tiene!
• Una vez Alberto Gómez se peleó a cabezazos con un árabe y se lastimó. Le tuvimos que poner 2.100 curitas.
• Alberto Gómez le dijo a su esposa Dorita: "Besame la cabeza, que me duele". Dos horas y medía después Dorita le rogó: "Voy a descansar un ratito y después sigo.
• Acabo de enterarme que las gorras de Alberto Gómez no las hace un sombrerero. Se las hace un sastre.
• Para dormirse por completo Alberto Gómez tarda una hora y 20 minutos: se duerme de a trozos.
• La Bayer fabrica unas aspirinas especiales para Alberto Gómez, se las cobra 72 pesos cada una y dicen arriba: "Calmante Gómez".
• Una vez se hizo un partido entre cantores y músicos y Alberto Gómez jugó como delantero. Marcó 18 goles, de cabeza.
                                         
Ciriaco Ortiz con su trío. Los guitarristas son Ramón Menéndez y Vicente Spina

El cantante Félix Aldao, que actúa junto a Ciriaco en El viejo Almacén, se compró hace algún tiempo un automóvil modelo 1936. Todos los días Ciriaco descerraja algún chiste sobre el coche, lo desarma a fuerza de ingenio. Como en la primera quincena de febrero, cuando se apuró hasta alcanzar a Aldao, que se dirigía a su auto, lo detuvo con gran aspaviento y le comunicó: "Cuidado, tu cafetera tiene plantas en el cárter". Otro día le aseguró, muy serio, que una familia humilde quería alquilarle el asiento de atrás.

Este intérprete que ya tocaba el bandoneón a los ocho años y que no ha perdido la tonada ni el amor por su terruño, pese a ser parte inseparable del folklore porteño, parece necesitado de inventar siempre: fraseos musicales, amistades, observaciones al paso; como la de que "ese tipo tiene tanta plata, que puede comerse un pollo cada media hora". Noches atrás, Horacio Ferrer lo notó muy cansado; eran las cuatro de la mañana y recién concluían su actuación. "Me imagino que ahora vas a tu casa a dormir", le dijo. Ciriaco contestó, en tono lúgubre: "Si llego a casa, me saco dos fotos y me acuesto. Nunca se sabe".
Claro que —cordobés al fin— los motes tienen en Ortiz un entusiasta cultor. Alguien no muy agraciado será bautizado "cara de otro"; de otro más feo aún, dirá: "Aquello no era cara, era un bochinche".

Pero quizás sea menos grave el caso de un vecino del flaco Lumbrís, quien —cuenta— murió días pasados: "El flaco fue a la casa de la pobre mujer y le preguntó: ¿Así que falleció su marido? Ayer murió el pobrecito, se lamenta la viuda. ¿Y de qué murió? De pulmonía, responde la mujer. ¿Doble?, se inquieta el flaco. No, simple, le responde ella. -"¡Menos mal!"

Revista Siete Días Ilustrados
02.03.1970

martes, 4 de junio de 2019

BIEN MILONGA

         Marcando una candombeada
         fue luciendo medias lunas
         y entre cortes y quebradas
         iba el tango provocador...
        Me acuerdo de aquellas farras
        que entre fueyes dormilones
        rimaban los corazones
        un paisaje sentimental.

              Enrique Cadícamo


Martes 4 de junio, con calorcito veraniego en el cuerpo y en el cuore, para milonguear a troche y moche, en esta invitante noche. Sí, desde las 21 a las cero horas, en esa pista que pide marcha y se la damos con gusto. Estamos en la madrileña Casa de Aragón (Pza. República Argentina nº 6).



De paso cañaso, me mando una passeggiata por otras pistas colegas. con el fin de ir templando gaitas con vistas a la milonga de esta noche y ver cómo bailan distintas parejas.

El primer paso lo planto en el Festival de Dubai, donde también se ha hecho fuerte el tango. Durante el Festival de dicho emirato, en el Golfo Pérsico, Magdalena Gutiérrez y Germán Ballejo se lucen con el tango Don Agustín Bardi, por la orquesta de Osvaldo Pugliese.

                                                     
Me traslado a Basilea, en Suiza. En este caso son Los Totis (Christian Márquez y Virginia Gómez), los que bailan este hermoso valsecito: Alma dolorida, interpretado por la orquesta de Juan D'Arienzo.

Y me marcho hacia atrás en el tiempo para ver cómo las gastaban, firuleteando, Sebastián Arce y Mariana Montes  hace diez años. Estaban abriendo puertas en Moscú, y así se ganaron a la parroquia de la capital rusa: Bailando en este caso La milonga de mis tiempos, por la orquesta de Francisco Canaro


Y ahora nos toca a nosotros gastar suela esta noche en Bien Milonga. ¡Allá vamos!                                                                             

lunes, 3 de junio de 2019

EXORDIO

Compadrito porteño
que veo por las calles de Montmartre
el quartier sin sueño,
siempre de traje negro sin chaleco,
con camisa de seda,
zapatos de charol con tacos altos
y prepotente volteador de muñecos.
Figurita escapada de Barracas
o de alguna carátula de tangos,
que habla un patois francés a toma y daca
y por decir 1 franco --dice un mango.
Esto da clima reo a rue Fontaine...
En el Moulin de la Galette
llora el acordeón
en el vals Musette
y hace estremecer
de celo y pasión
al apache corso
y a la apachinette.
Esto le da al quartier
un Rififi sabor local...
Del cabaret Garrón
lo encara y desafía un bandoneón:
"Manuel Pizarro"
que en guapo arremango
se juega entero
en un tute cabrero,
el prestigio del tango.
Y esto le da al faubourg
clima y fandango.
Bianco, Bachicha, Melfi, Pizarro.
Cuatro hombres que jamás se empañan
porque hacer bailar a París,
ya, es una hazaña.
Ecos dislacerantes de tangos
rebotan contra el bistró de Le coq-hardi
donde se emborracha a puro mandarain
"Eduardo Arolas".
Ante las cuatro aspas del Moulin Rouge
se persigna la revista teatral: París qui tourne
(une vraie folie con descaro)
con las piernas famosas de La Mistinguette
y la cara roja de Spadaro.                    
Raúl Santolín y Salvador Pizarro ( hermano de Manuel)
son los "santo-lines" que en el Florida
hicieron el milagro del debut de Gardel.
Rue Clichy 20, Florida Dancing, mil nueve veintiocho...
Noches de gigolós peinados a la gomina argentina.
soirée de lujo
donde el misterioso embrujo
es un cantor morocho...
Noche de gala...
La élite artística de tout París va a aquel debut:
Mauricio Chevalier
Gaby Morlay
Lucienne Boyer
Moro Giaffery ( el célebre abogado argelino que defendió a Landrú)
Josefina Baker
Fujita ( el pintor japonés,
con su flequillo,
su imperial kimono
y sus gruesos anteojos de carey)
George Carpentier ( la gloria del box francés)
Tito Saubidet ( el pintor argentino,
el artista estanciero
que decoró los muros del Florida
con motivos camperos...
Una Pampa muy verde,
un ombú solitario,
un rancho, y a lo lejos,
la carreta castillo,
la laguna de espejo.
En un panneau,
el casco de una estancia,
una hacienda, una yerra,
un asado bien criollo,
costillares enteros
en fuertes asadores
clavados en la tierra...
Y en otro,
dos gauchos a caballo
corriendo a toda rienda
haciendo filigranas
gambetas y boleando
avestruces pampeanas.
Y en un ángulo aparte,
sobre un poste esquinero,
como un símbolo nuestro,
el nido de un hornero).
…………………………………………

En la semi-penumbra del proscenio
aparece Gardel a la conquista
con su traje de gaucho legendario
seguido de Barbieri, Aguilar y Riverol,
sus nobles guitarristas.
Y es tanta su radiante simpatía
que resplandece más el escenario.
Es Rodolfo Valentino redivivo,
es la vedette, el macho,
la aparición de un divo.
Llega el instante de emoción.
La sala aplaude. Él, conmovido.
Y es otro aplauso el estampido
del detonante Moët- Chandon.
Va a enfrentar a París...
Tiembla su corazón...
Siente algo que se parece al miedo
de hallarse lejos de su país.
Cierra los ojos
y se deja flotar como en un sueño
pensando unos segundos
que París es un mundo
sordo y vasto...
Y en su confianza loca,
su voz,
del corazón salta a la boca
y comienza a cantar
como lo hacía ayer en el Abasto...
Y canta un tango cuya letra argentina
los franceses no entienden,
pero es su voz que nunca desafina,
es su honda ternura
y la arrogante y varonil figura
de aedo extranjero,
la que enciende en las damas, la galante aventura
y en los hombres, el aplauso sincero.
En una mesa de preferencia
acompañada de su bailarín
fuma su Chesterfield en larga boquilla,
platino y brillante en su gargantilla,
costosos pendientes de varios quilates
y en el dedo meñique luce un "chevalier".
Más que una habitué, por su deslumbrante fortuna de joyas
parece un anuncio
de Jacques Lacloche o Cartier...
Muerde displicente la almendra salada,
bebe a lentos sorbos rosado Cliquot
y de tanto en tanto
echa una mirada a Carlos Gardel.
Esta flor de otoño ya quincuagenaria
es la conocida multimillonaria
Madama Liggett.
Dos tangos son muy pocos.
Otros dos y otros tantos más también.
Los aplausos consagraban esa noche
a le chanteur sud-américain...

………………………………………...
Ese fue su debut y desde entonces
siempre ¡arriba Carlitos!
Ya en el Empire, o en Cannes,
en el Casino Mediterranée,
alternando y hablando de potencia a potencia
en correcto francés,
de turf, con el Aga Kan,
con el Príncipe de Gales, de steeple-chase,
con Madama Rasimi y Monsieur Volterra,
de llevar el tango a las revistas teatrales de París.
Y con su amigo predilecto, Samitier,
habla de goles hasta el amanecer...
Anterior a “Luces de Buenos Aires”
Gardel soñaba ser actor de cine.
Admiraba a Carlitos – a Carlitos Chaplin
su glorioso tocayo que gustaba del tango.
Y se hicieron amigos
durante un souper en Chez Maxim.
Mientras que en Monte Carlo
se daba su baraja...
Constelada de alhajas
suspiraba por él Madama Ligget...

                                                     
……………………………………….
Gardel había nacido
con un instrumento musical en la garganta
y aparte de su voz extraordinaria
Carlos tenía el ángel en el rostro,
eso que hace triunfar a los artistas
transformándolos luego en luminarias.
Con eso, nada más, aún sin saber cantar
podía haber triunfado.
Sonriendo solamente,
mostrando el estupendo encanto de sus dientes.
Era un predestinado...
Y cuando alguien por quemarle incienso
le decía al Morocho, ingenuamente:
"El Tango a vos te debe mucho, Carlos..."
Gardel le respondía humildemente:
"Yo soy el que le debe mucho al Tango"…
Hubo tan sólo uno que se llamó Gardel
y seguirá viviendo mientras haya una esquina
Corrientes y Esmeralda, porteña como él.
o mientras en Palermo haya un final reñido,
o del surco de un disco llegue un tango sentido
y su voz tan lejana nos erice la piel.

                                                           ENRIQUE CADICAMO
                                                           Buenos Aires. MCMLXV

(En la imagen, Gardel en París con sus guitarristas Aguilar, Barbieri y Ricardo)


viernes, 31 de mayo de 2019

Varchausky y Gobbi

Ignacio Varchausky: "La orquesta de Gobbi es la gran Enciclopedia del tango"


El músico revela los pormenores del material que dio origen a Gobbi inédito, el nuevo disco de la Orquesta Escuela Emilio Balcarce. Particularidades e influencias de la obra del mítico compositor y director.
                              
 

 En la gala de graduación de su decimocuarta camada, la Orquesta Escuela de Tango Emilio Balcarce interpretó diez temas recuperados de uno de los músicos más influyentes y maravillosos que dio el tango: Alfredo Gobbi. Producido por Ignacio Varchausky, fundador y director artístico de la formación, que está dirigida por su titular, Víctor Lavallén, y con la participación como invitado de Osvaldo Piro, la noche prometía ser inolvidable.
El disco ya lo es. "La escuela (que depende de la Dirección General de Enseñanza Artística del Ministerio de Cultura de la Ciudad) existe hace 18 años –explica Varchausky–. Desde el principio hemos tratado de codificar los elementos musicales y estilísticos que hacen al género, específicamente al lenguaje de la orquesta típica. Todos los capos con los que pudimos contar siempre pusieron todo su conocimiento,  herramientas y archivos personales para que pudiéramos acceder a esos materiales, y transmitirlos a las nuevas generaciones”.
El contrabajista y director de El Arranque agrega: "Estudiar los estilos de las orquestas es la excusa para que los nuevos músicos pudieran practicar y entender el vastísimo repertorio de articulaciones y herramientas que tiene el tango. En ese contexto, la típica de Gobbi siempre fue la orquesta de todas las orquestas.  Para muchos músicos del tango la orquesta de Gobbi es la gran enciclopedia del tango. 
Eso se debe a que no maneja una estructura mecánica que repite siempre los mismos elementos, sino absolutamente lo contrario: incluye elementos que tienen otros como D’Arienzo, Di Sarli, Pugliese, Piazzolla, y al revés: ellos incluyen elementos de Gobbi en sus orquestas. Escuchás la orquesta de Gobbi y es un sinfín de sorpresas, de detalles que te puede llevar toda una vida descubrir. Todo está en su lugar correcto y en su justa medida”.
                              


La fascinación de quien conduce desde hace años Ayer hoy era mañana (de lunes a jueves a las 23, FM 92.7), cuando uno escucha el disco se convierte en sentido de realidad: es de una exquisitez tan singular como la del mismo Gobbi, de quien se contó que era capaz de tirarse al piso para marcarle el movimiento y el apoyo de pies a los pianistas. 

"No es que nunca habíamos estudiado a Gobbi, por el contrario. Pero teníamos estas grabaciones tocando el piano a través de acetatos originales de la época; incluso hoy están en YouTube. Ese material lo presenta tocando otro instrumento, abajo del escenario, debajo de los estudios de grabación comerciales, tocando un instrumento que no era realmente su instrumento, contando cómo había compuesto sus temas; era la intimidad más pura, irreductible. Y nosotros hicimos nuestro mejor esfuerzo para tratar de respetar esa intimidad".

Ese mejor esfuerzo consistió en varios músicos puestos a transcribir en partituras lo escuchado, para pasárselas a otros, que desde su propia escucha aprobaban, sugerían o modificaban lo que el colega había escrito para que luego eso pudiera ser grabado en Gobbi inédito. "Creo que lejos de armar un sonido enorme, brillante, nos acercamos a la idea que tuvo el propio Gobbi. Y los temas orquestales van de la mano".

Varchausky resume su satisfacción como académico y docente. "Cualquier persona que dedica buena parte de su vida a investigar una temática o un personaje tiene una vinculación, por un lado intelectual,  por otro emotiva, pasa a ser parte de su vida: estas grabaciones me acompañan en su formato original desde hace 20 años. 
Que esté de por medio toda la juventud, la escuela Balcarce con alumnos y alumnas logrando un producto musical tan profesional es conmovedor. Significa un montón de cosas para la música argentina, para una tradición que pasa a otra generación, para la idea de que con un buen plan de trabajo las cosas salen bien". «
Por Belauza -TIEMPO ARGENTINO - (18 de noviembre de 2018)