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jueves, 14 de febrero de 2019

D'Arienzo y su madre

¡Qué imagen! Juan D'Arienzo, con robe de chambre, y empilche y corbata debajo, tomando mate con su madre, Amalia Améndola, muy parecida físicamente a él. Los padres del que sería famoso músico popular, eran italianos y gozaban de muy buena posición económica, ya que su progenitor, Alberto, era representante de importantes firmas comerciales agropecuarias. Y quería para los hijos que siguieran su rumbo.


La madre, en cambio, los alentó a Juan, Ernani y Josefina, para que tuvieran un destino musical, que los tres emprendieron con mucha dedicación. Juan estudió violín en un conservatorio de niño y se perfeccionó más tarde con otros maestros. La imagen está tomada en la casa familiar del barrio de Balvanera, en la calle Pichincha 528.
 

D'Arienzo supo ganar su dinero mientras estudiaba y trabajó como vendedor en casas de música. Sabido es de su amistad infantil con Ángel D'Agostino, con quien actuaron en el Zoológico. Debutaría muy joven en la orquesta de Carlos Posadas, en 1917. Con el creador de El tamango, Cordón de oro, Retirao, El jagüel, comenzó a trabajar para la orquesta del Teatro Avenida y recibió los conocimientos e influencias de Posadas con quien compartió su pasión tanguera y una amistad que duró poco: con 34 años, Posadas muere y el futuro crack del tango se vio tristemente afectado

Con sus padres y hermanos viajó varias veces a Europa, a la tierra natal de Alberto y Amalia. El hermano de ésta y tío de Juan, tenía una empresa discográfica y sería allí donde la orquesta del futuro Rey del compás realizaría sus primeras grabaciones.


Juan D'Arienzo recordó siempre todo lo que le debía a su adorada madre, y no es casualidad que a lo largo de su carrera haya grabado: Un tango para mi vieja, Santa madrecita (Compuesto por D'Arienzo, Héctor Varela y Carlos Waiss) y cuatro valsecitos: Un vals para mamá, Para tí madre, No llores madre y La sonrisa de mamá (que compuso con Salamanca y Bahr).

martes, 12 de febrero de 2019

BIEN MILONGA

        Vamos, morocha a bailar
        este tango sin par 
        que rezonga en la orquesta.
        Vamos a vestir de fiesta el corazón
        que hasta la noche de hoy, se presta.
        Qué gusto da seguir ese compás
        más hondo, mucho más y tan amigo.
        Vamos, morocha a bailar
        que el salón encendido
        nos espera ya.
                Leopoldo Díaz Vélez

Y esta noche de Martes 12 de febrero, BIEN MILONGA también te espera en el coqueto y bien armado salón de la Casa de Aragón (Pza. República Argentina nº6-Madrid.). Desde las 21 a las 0 horas bailamos con la selección milonguera que armo para estos eventos entrañables.

                                  

Me doy la consabida vuelta por esas pistas donde el tango se ha hecho fuerte, ha ganado cuores a montones y las parejas milongueras dan rienda sueta a su pasión.

Arranco por la Milonga Parakultural, en Buenos Aires, para ver bailar a Suyay Quiroga y Diego Chandia. Que se muestran con el tango Racing Club por la orquesta de Carlos Di Sarli.


Ahora me pianto a Lyon-Francia, donde la Asociación de Tango de dicha ciudad, invitó a la pareja que integran Sebastián Achával y Roxana Suárez. Y allí, entre otros temas, se bailaron El viejo vals, por la orquesta de Francisco Rotundo, cantando Enrique Campos y Floreal Ruiz.


Y despacho la maleta a Atenas-Grecia, para ver en acción, hace apenas diez días, a los troesmas Mariana Montes y Sebastián Arce, bailando la Milonga del recuerdo, que interpreta la orquesta de Juan D'Arienzo y la canta Alberto Echagüe.


Y nosotros haremos "lo nuestro" esta noche en Bien Milonga. ¿Te piacce?                                                                                                    

sábado, 9 de febrero de 2019

Conferencia y Música en la Milonga

Esta tarde-noche en el Hotel Olympia, de Valencia, estaré dando una Conferencia sobre la Historia del Tango y otras cosas de la música popular rioplatense. Y más tarde, a partir de las 22 horas y hasta las 2 de la madrugada, selecciono la música para que bailen todos los milongueros/as asistentes.

                                


Se presenta muy linda la jornada, con buen tiempo y mucha gente interesada en el tango, en sus aconteceres y anécdotas, y, por supuesto, con muchas ganas de milonguear al compás de las grandes orquestas típicas, y el invalorable Cofre de recuerdos que nos legaron en forma de grabaciones..

                               

Si están por la Costa Valenciana, ya lo saben...

jueves, 7 de febrero de 2019

Carlos Viván

El tango está lleno de personajes pintorescos, llamativos, especiales, llenos de anécdotas y de vivencias que concitan la atención, por motivos diversos. Es, por ejemplo, el caso de este cantor que se llamaba realmente Miguel Rice Treacy, era hijo de irlandeses, por ello hablaba correctamente el idioma inglés y tuvo trabajos donde se lo estimaba y se le pagaba un sueldo altísimo, debido precisamente, a su manejo de la lengua de Shakespeare.

El ambiente en que se movió desde niño, potenciador de sus inquietudes, despertó en él la llama del fútbol y llegaría a ser jugador de primera división en Estudiantil Porteño, Huracán y Ferro Carril Oste, destacando en el puesto de centrehalf, como me recordaba mi amigo y compañero José Barcia. Le ayudaba su físico, alto, espigado y la técnica adquirida en las calles de su barrio de San Telmo con la pelota de goma rebotando en los adoquines y las paredes, obligando a dominarla con talento.

                                     
Carlos Viván


A la vez, también fue importante en la murga del barrio que había armado Enrique Dizeo, llamada los "Fachatosta", por su voz y su soltura encabezando los coros de los pibes. En las giras que hacían estos conjuntos por cines y teatros, fungía de "mannequin vivant", como se estilaba entonces, dado que la pinta le permitía sobresalir en el grupo, además de su templada voz. Con el tiempo, ya dedicado a cantar tangos en compañías teatrales, radios y en orquestas, aquello de vivant, lo utilizaría para firmar su nombre artístico: Carlos Viván.

Canta de forma genética, con sentimiento y buen gusto. Voz de tenor de bajo volumen, en un estilo que luego plasmará con soltura y enorme acierto Ángel Vargas. Pero rápidamente va pasando por distintas orquestas y grabando con muchas de ellas: Juan Bautista Guido, Brignolo, Maffia, Bonavena, Fresedo, De Caro, Donato, Firpo. Maglio. Con éste último deja numerosos registros discográficos.

                                  
Carlos Viván en el filme "Noches cariocas", dirigido por Cadícamo

Trabajó en varias obras teatrales, en algunas películas, pero en su realidad existencial se sentía impelido por los viajes, conocer otros países y luego de una gira teatral por provincias, estaría en Río de Janeiro durante año y medio, como crooner de la orquesta que actuaba en el casino de Urca. Cantaba en inglés y cada tanto se mandaba algunos tangos. Incluso se enteró de que Enrique Cadícamo estaba por filmar alguna película y le escribió y le hizo mandar un pasaje para que también lo hiciera allí. Se trataría finalmente de una comedia musical llamaba "Noches cariocas", en la que Viván hacía de galán-cantor. Durante la filmación llegó a Rio la noticia de la muerte de Gardel en Medellín, antes que a Buenos Aires.

El próximo paso era Estados Unidos. No se lo iba a perder. Se enganchó rápidamente en clubes nocturnos de Nueva York como cantor de jazz y animador incluso. Su inglés le abría puertas más fácilmente de lo esperado y lució en night clubs prestigiosos, cada tanto se mandaba algún tango acompañado por el pianista del lugar y también eso le devolvía aplausos. Fue muy mujeriego, al estilo de Cadícamo, se casó una vez, disolviéndose rápidamente el matrimonio  y tuvo infinidad de amantes. Noctámbulo, con amigos de su índole, buen trasegador de whiskies, así la vivió mientras le dió cuerda el físico.


Entre sus grandes méritos hay que apuntar su faceta de creador. El tango Como se pianta la vida -letra y música propias- refleja tal vez su vida. Como las imágenes efímeras que titilan en la pantalla del ordenador, también él pareciera haber comprendido lo rápido que había pasado todo. Pero recién tenía 26 años cuando escribió y musicalizó este hermoso tango

Berretines locos de muchacho rana / me arrastraron ciego en mi juventud / en milongas, timbas y en otras macanas / donde fui palmando toda mi salud./ Mi copa bohemia de rubia champaña / brindando amoríos borracho la alcé./ Mi vida fue un barco cargado de hazañas / que junto a las playas del mal lo encallé .

¿Un presagio? Tal vez. Tuvo grandes amigos en el ambiente del tango cuando atravesó problemas graves de salud y lo ayudaron en todo momento. Así cómo él también supo ganarse esas amistades. En su rol de creador vale la pena recordar algunos de sus temas, muy valiosos, por cierto:
Domani (con versos de Cátulo Castillo). El barco María, Moneda de cobre, Viviane de París, Palomita mía, Amiga, con Horacio Sanguineti. Suplicio, con Francisco Bohigas. Y entonces qué más querés con Enrique P. Maroni.

Hoy lo traigo a la página cantando el estribillo de este bello tango suyo: Como se pianta la vida, que grabó con la orquesta de Pedro Maffia, el 2 de abril de 1930. Y previamente Milonguero viejo, de Carlos Di Sarli y Enrique Carrera Sotelo, llevado al disco el 2 de abril de 1928 con la orquesta de Pacho.

Milonguero viejo - Juan Maglio-Carlos Viván

                           

                   

martes, 5 de febrero de 2019

BIEN MILONGA

           Estar así... ensimismados en la unión
           sintiendo en los cuerpos el calor,
           apasionados.
           Estar así... plenas las ansias de vivir,
           y en el abrazo presentir  
           satisfacción.
           Estar así... ilusionados vos y yo
           entusiasmados, haciendo nuestra,
           nuestra la emoción. 
                         Jorge E. Padula Perkins                                                                                            

 En BIEN MILONGA vivimos constantemente todas las emociones que nos brinda esta danza única y atrapante, que gana día a día adeptos en todo el mundo, porque la magia del abrazo es realmente emotiva, mágica, nos estremece y nos convoca permanentemente.

Esta noche de martes y todos los martes del año, en la Casa de Aragón (Pza. República Argentina nº 6-Madrid), desde las 21 a las 0 horas, nos convocamos con la selección musical que nos impulsa en la pista y nos permite vivir otra noche de ésas que dejan señales positivas en el cuerpo y en el cuore.


Comienzo mi visita diaria por pistas lontanas donde el tango ha plantado su bandera ganadora, convocando a gente de todas las razas, profesiones y edades sin distinción.

No hay mejor arranque que una milonga porteña de esas que echan chispas, como "A la parrilla", de la calle Yatay, donde la pareja que forman Suyay Quiroga y Diego Chandía, se manda con el tango "La vida es corta", por la orquesta de Ricardo Tanturi cantando Alberto Castillo.

                            
Me doy una meneíto por Berlín, que me trae recuerdos de cuando estaba el muro que dividía a las dos Alemanias y daba impresión ver Berlín Oriental desde arriba del muro. Allí están en el Embrace Festival Tango de dicha ciudad, los cordobeses Clarisa Aragón y Jonathan Saavedra. En este caso se mandan con el valsecito Para tí, madre, por la orquesta de Alfredo de Angelis, cantando Carlos Dante.

                                          
Y cerrando estas exhibiciones que nos sirven de precalentamiento para esta noche de Bien Milonga, vemos a los maestros Miguel Ángel Zotto y Daiana Gúspero, en el Tango Festival Atenas, de Grecia,  luciéndose al compás de La Milonga de Buenos Aires, que grabara la Orquesta de Francisco Canaro, con la voz de Ernesto Famá.

                                      

¡Y ahora sí, con el cuore a punto, a gastar suela en Bien Milonga!!!!            


lunes, 4 de febrero de 2019

Canchero

Hace un par de días estuve hablando de este tango de Celedonio Esteban Flores y Arturo De Bassi, con una joven amiga española. A ella le gusta indagar en orígenes, historias, temas, música y poesía del género, incluso el lunfardo, la gran especialidad de Celedonio. Estos mágicos versos que aliados a unos compases musicales, se convierten en páginas maravillosas, cuya tonalidad nunca nos cansamos de oir. Ya sabemos que canchero es alguien ducho en una especialidad. En este caso, el protagonista lo es en lances amorosos y timbas varias.

Celedonio Esteban Flores

El Negro Cele fue un poeta de barrio. Sus pinturas, enraizadas por sensibilidad y vivencias propias en la musa lunfarda que se vivía en las calles, en los conventillos, en el ambiente "reo" de los cafetines y la esquina del buzón donde se agrupaba la infaltable barra, sucedieron a la creación iniciática de Pascual Contursi: Mi noche triste. Esa crónica realista y sentimental que nos muestra en sus versos Celedonio, incluye las pasiones argentinas, simbolizadas en el ejido porteño, entre ellas, el mundo del turf: las carreras de caballos.

Los que hemos frecuentado los hipódromos de Palermo, San Isidro y La Plata (además de los muchos que conocí en mis viajes por Sudamérica y Estados Unidos), conocemos el parlamento, los textos en los que se analizan las marcas cronometradas en determinadas distancias, previas a las carreras, o sea el entrenamiento, las performances, cuidador, jockey... Así vamos (íbamos...) estudiando las chances de cada caballo antes de la carrera, para apostar por uno determinado,  y para eso están las revistas especializadas. Además, el hecho de haber trabajado durante años en un periódico como "La Razón" también me llevaba a las charlas con los compañeros de la "Sección Carreras".

                                   
Celedonio, como muchos otros tangueros, también caminó la Popular del hipódromo, se jugó sus boletos y frecuentó las mesas de juego. Y en esa jerga le está hablando su personaje a la mujer con la que está emparejado en este momento. En términos turfísticos, tratándola de potranca de carreras cuadreras (que se realizan entre los gauchos, a campo abierto), mientras él "ha sido relojeao p'al Nacional". Que es el Clásico más importante del hipódromo de Palermo y se celebra desde 1884, todos los años, el primer domingo de octubre.

Para el record de mi vida sos una fácil carrera
que yo me animo a ganarte sin emoción ni final.
Te lo bato pa'que entiendas, en esta jerga burrera,
que vos sos una potranca para una penca cuadrera
y yo, che vieja, ya he sido relojeao p'al Nacional.

Vos sabés que de purrete tuve pinta de ligero,
era audaz, tenía clase, era guapo y seguidor.
Por la sangre de mi viejo salí bastante barrero,
y en esas biabas de barrio figuré siempre primero
ganando muchos finales a fuerza de corazón.

El cariño de una mina, que me llevaba doblado
en malicia y experiencia me sacó de perdedor;
pero cuando estuve en peso y a la monta acostumbrado
¡Que te bata la percanta el juego que se le dio!

Los caballos barreros son los que se mejor se adaptan, en la pista de tierra o de arena, al barrizal que se forma con la tormenta. Muchos favoritos fracasan precisamente en esas condiciones de la pista. Cele le apunta otro mérito a su personaje, en ese sentido. Aprendió a vivir el amor con una mujer mayor y con un legajo importante y después de varias batallas vuelve a los términos turfisticos -"pero cuando estuve en peso y a la monta acostumbrado..."-, para explicarle a la pareja actual que "ya sabe mucho de estos lances, gracias a aquellas experiencias...". Las que le permitieron ser canchero en las vicisitudes del amor..

                                       
Como en Mano a mano, Margot, Audacia, Mala entraña, La mariposa y tantos tangos que escribió este morocho, ex boxeador, presentador de figuras del tango en milongas y emisoras; en Canchero deja volar su pluma en lungas estrofas donde le está cantando las cuarenta, aparentemente a una novia-amante agrandada y que pretende menoscabarlo para ganar esa batallita. Pero, entonces, en la estrofa final, después de hablar de muchos lances del escolaso, termina abriendo su cuore y confesando su amor por la mujer. A su manera.

Ya ves que por ese lado vas muerta con tu espamento;
yo no quiero amor de besos, yo quiero amor de amistad.
nada de palabras dulces, nada de mimos ni cuentos;
Yo busco una compañera pa'batirle lo que siento
y una mujer que aconseje con criterio y con bondad.

Ese tango cancherazo y entrador, fue uno de los 21 temas que le grabó su gran amigo Carlos Gardel. Lo hizo en 1930 con las guitarras de Aguilar y Barbieri, e incluso con la inclusión de Riverol. Hay muy buenas versiones de Edmundo Rivero, de Julio Sosa y la de Alberto Echagüe con D'Arienzo (10 de marzo de 1945) todavía sirve como mecha para encender las piernas de los bailarines en la milonga.

Pero vamos a escuchar y admirar a Gardel cantándolo, acompañado por sus tres guitarristas citados.

                       




martes, 29 de enero de 2019

BIEN MILONGA

               Tango, compás y amor...
               Con este tango 
               soñarás entre mis brazos.
               Tango, compás y amor...
               Con este tango
               sentirás el corazón.
                       Ángel Di Rosa
                 

 Martes 29, de enero. Al mediodía degustamos los ravioles del veintinueve y a la noche BiEN MILONGA. Está todo planificado para pasar un día de esos que te dejan el cuerpo a gusto, sobre todo después de milonguear desde las 21 a las 0 horas en la  invitante pista de la CASA de ARAGÓN (Pza. República Argentina nº 6-Madrid). 



Ahora para ir calentando motores con vistas a la velada nocturna me doy la vuelta de rigor por otras pistas donde el tango es rey y señor y cada día conquista más corazones.

Para comenzar me tomo el buque rumbo a San Francisco - U.S.A.- para ver en acción a Gustavo Naveira y Giselle Anne. La pareja se manda al ruedo con este tango: El adiós, por la orquesta de Edgardo Donato, cantando Horacio Lagos.


Dopo me mando una passegiatata por Bari-Italia, donde están Sebastián Achával y Roxana Suárez, que bailan esta milonga: Sacachispas, por la orquesta de Julio De Caro, cantando Luis Díaz. 


Y cierro el giro en Bari-Italia, donde están Sebastián Arce y Mariana Montes. Acá los podemos ver bailando al ritmo de un valsecito: En el rosal, por la orquesta de Juan D'Arienzo con la voz de Jorge Valdez. 


Y ya estoy lustrando los tamangos para esta noche...