Translate

miércoles, 16 de julio de 2014

Pugliese con cuerdas

Son las grabaciones que al principio permanecieron inéditas durante un tiempo. Época de vacas flacas para el tango que venía en picada, en una de esas mareas bajas que cada tanto lo asaltan. Pero, a diferencia de otros ritmos, el tango siempre vuelve con nuevas fuerzas, nuevos instrumentistas y cantantes y nuevos impulsos.

Osvaldo Pugliese se vio obligado, como otros directores de orquesta, a darle vía libre a los integrantes de su conjunto para que pudieran buscarse recursos por la necesidad de sobrevivir y entre 1969 y 1970, él grabaría en el sello Philips unos temas con su piano y cuerdas. Estos últimos fueron: Mauricio Marcelli, Raúl Domínguez, Santiago Kutchevasky en violines; Bautista Herrera en viola, Pedro Vidaurre al violoncello y Fernando Romano en contrabajo.

                                     


El tano Marcelli fue el arreglador de los temas y el encargado también de nuclear al resto de instrumentistas. Y entre los temas grabados figura uno de su autoría, en colaboración con Timoteo Dino Saluzzi, el eximio bandoneonista salteño: Sensorial, un tango de bella factura

Con Pugliese conversé sobre esta etapa difícil, en una oportunidad que estuve con él y su gente en el Café de los Angelitos y luego en Michelángelo, adonde me invitó. Sus palabras demostraron todo el carácter que mostró a lo largo de una vida de persecuciones y prohibiciones: "Nunca hay que bajar la guardia. La vida es lucha. El tango siempre va a volver porque es la música del pueblo. Malos momentos tenemos todos, pero la fuerza del tango es tremenda".

Mauricio Marcelli, que sigue en actividad y viaja constantemente, integró la orquesta de Aníbal Troilo durante un año completo. Tuvo que dejarla porque le tocó el servicio militar, pero luego Pichuco lo seguiría llamando para grabar porque siempre quería que las cuerdas sonaran más grandes. También integra desde hace más de  veinte años la Orquesta Estable del Teatro Colón. Viajó a Japón con su propia orquesta, con Marconi, con Salamanca y el año pasado vino a Europa con la "Selección Nacional de Tango" y ese cantorazo: Ariel Ardit.

                                                 
Con el Tano Marcelli en el Bellas Artes de Madrid. Mayo 2013

Estuve esos dos días de permanencia en Madrid, charlando bastante con él. Es un gustazo la charleta  porque militó en orquestas de lujo como las de Alfredo Gobbi, Francini, Stampone, Caló, Argentino Galván. Recorrió Japón, país donde dio 61 conciertos en diferentes ciudades, o en China y toda Europa. Y hablamos, entre muchas otras cosas de esas grabaciones de Pugliese que permanecieron inéditas durante bastante tiempo. Él lo ayudó a Don Osvaldo a armar los temas que llevaron al disco y aportó el tango suyo que le gustó mucho al maestro.

Por eso hoy los invitó a catar este tango: Sensorial, por el conjunto de Osvaldo Pugliese con las cuerdas citadas. Y de yapa va otro tango precioso de la misma añada, Ciudad triste, de Osvaldo Tarantino,  que viene de perlas por la final perdida en Brasil. Si el fútbol sigue el ejemplo de Pugliese, el sol siempre vuelve a salir.

Escuchando que es gerundio.

03- Sensorial - Osvaldo Pugliese y cuerdas

05- Ciudad triste - Pugliese y cuerdas





martes, 15 de julio de 2014

Cascabelito

Este tango de lunga fama e interminable suceso, nació allá por el año 1923, cuando el alemán-chileno-argentino José Bohr (Yopes Elzer Böhr), lo creó como regalo a un español que tenía un negocio millonario en Punta Arenas (sur de Chile). Lo tituló entonces Feria franca.

Una serie de casualidades influyeron en la deriva de este tango. Bohr fue un personaje multifacético que tanto podía ser director de cine (¡de aquel incipiente cine!), actor, pianista, cantor, compositor, artista múltiple, charlista, inventor de un instrumento musical, el serrucho, que fue asombroso en su momento. Por sobre todas las cosas, Bohr fue un aventurero que solicitó y obtuvo la ciudadanía argentina cuando se afincó en el país en 1921 y logró dos éxitos fenomenales: el camel-trot Tut-Ankh-Amón, que grabaría la orquesta de Francisco Canaro con un resultado espectacular en la venta de discos, y enseguida, Cascabelito.

                               


                                               
Francisco Lomuto, que se había empleado en la casa de música Castiglioni, como encargado de tocar al piano las piezas de moda, con el fin de atraer clientes para vender estos instrumentos, partituras, discos y demás, consiguió una plaza en el vapor Cap Polonio, que hacía viajes llevando turistas desde Brasil al sur de Argentina. Formó un sexteto para ello y le cedió su plaza a Bohr en la casa de música.

Allí este artista multifacético, además de tocar diversos temas que iban saliendo al mercado, ejecutaba diariamente estas dos composiciones suyas, que lograron gran repercusión de los oyentes que se paraban a escucharlo. Ya se había hecho un nombre con el éxito de Tut-Ankh-Amón, que Gardel también grabó en 1924 con el acompañamiento de las guitarras de Ricardo y Barbieri. La letra le pertenece a Cancio Millán.

                                     
José Bohr - actor en Hollywood


La editorial Perroti sacá a la venta la partitura de Cascabelito, con su título inicial: Feria franca. El poeta y sainetero Juan andrés Caruso, que visitaba seguido la Casa Castiglioni, ya que era amigo de los dueños, escuchó este tema y le propuso a Bohr, ponerle versos. Caruso había cosechado fama con sus creaciones y el autor de la música, ni lo dudó, le dió el sí rápidamente.

Entonces Caruso, pensando en los próximos carnavales decidió crearle una letra relacionada con los mismos, que entonces representaban una fiesta maravillosa y popular, lo tituló Cascabelito y los versos se remiten precisamente a las mascaritas con que se disfrazaba la muchachada. Fue lanzado en los carnavales de 1924, y el intrépido Bohr, con un armonio portátil que le cedió la empresa y montado en un mateo, fue tocando su pieza por cuantos desfiles y palcos se montaron en Buenos Aires.

                                                   


Al día siguiente comenzaron a venderse partituras del mismo en cantidad importantes y Francisco Canaro, siempre visionario,  lo llevaría al disco de inmediato en forma instrumental. Enterado Gardel del suceso, y luego del éxito de Tut-Ankh-Amon, lo llamó a la Casa Castiglioni y a continuación de la sanata inicial divertida que  caracterizaba al Morocho, fue al grano.
-Pibe, me dijeron que sacaste un tangazo romántico que tiene que ver con el carnaval.
-Sí, Cascabelito - respondió Bohr.
-¿Porque no te venís con el pianito, nos lo pasás a mí y a los muchachos, lo grabamos,  la semana que viene está en la calle y será un flor de gol...

                                   


Efectivamente, fueron palabras proféticas. El tango que también cantaría Azucena Maizani en el Teatro logró la súbita aprobación popular que se mantiene hasta nuestros días. Gardel le grabaría a Bohr los tangos Cascabelito, Mía y Por el camino. Los foxtrots ¡Oh París, Pero hay una melena y el citado Tutankamón. Y el shimmy Los reyes del aire.

Bohr, nació en Bohn, Alemania, pasó su infancia en Turquía, donde su padre fue veterinario de caballerizas privadas y del zoológico que tenía en su Palacio el último sultán. En un reportaje que le realizara  Viviana  Gorbato en 1987, añadía que depués vivió duros tiempos en los que permaneció con su familia en Chile y se crió en Puerto Porvenir, del sur chileno, "entre 80 personas decentes y 100 prostitutas".  En ese momento confesaba tener 86 años. Falleció finalmente en Oslo, capital de Noruega.  En Punta Arenas es considerado "ciudadano ilustre".

                                         


Escuchemos dos versiones de este tango, inmune a las modernidades. La primera es la de Ada Falcón acompañada por la orquesta de Francisco Canaro, grabada el 17 de junio de 1930. 

                                                  

 Y a continuación la de Carlos Di Sarli con Roberto Rufino, del 6 de junio de 1941, que anoche precisamente lo bailé en la milonga.
                                          






lunes, 14 de julio de 2014

Troilo en el Obelisco

Hermosura de festejo. Varias decenas de bandoneonistas se reunieron en un mediodía porteño, frente al Obelisco para homenajear a Aníbal Troilo en el centenario de su nacimiento.

El día 7 de este mes de Julio se pudieron ver en la Peatonal "Ástor Piazzolla", entre otros a grandes bandoneonistas como Walter Ríos, Raúl Garello, Alberto Garralda, Julio Pane, Daniel Binelli, Horacio Romo, Lautaro Greco, Yuki Okumura, Nicolás Enrich, Cindy Harcha,  o la pequeña y hermosa Lisette Grosso -que además de ejecutante del fueye es cantante-, y otros muchos.

                                            

                           
En un momento dado Lisette cantó el tango del Catunga Contursi y el propio Troilo, Toda mi vida, acompañándose en el bandoneón, en el estilo de la maravillosa grabación de Pichuco con Fiorentino y Orlando Goñi en el piano. Momentos como éstos, enriquecen al tango, a la cultura y demuestran una vez más la sensibilidad y grandeza de la gente del tango que saben reconocer a aquellos que lo dignificaron y le dieron realce.

José Colángelo

A propósito, el que fuera último pianista de la orquesta de Ánibal Troilo, el maestro José Colángelo, lo recordó con palabras certeras y emotivas.

-Yo había hecho un remplazo de Berlingieri en la orquesta de Troilo, en el '66. Fueron apenas diez días porque el Tano tuvo que viajar a EE UU. Y salió todo muy bien. Dos años después Berlingieri se fue para armar la orquesta con Baffa. Pichuco necesitaba un pianista, le ofrecieron varios de gran renombre, pero él dijo: "Vayan a buscarme a ese pibe que hace unos años hizo el cambio con el Tano'.

                                   
Colángelo en el piano, Pichuco, Roberto Achával y Aníbal Arias


-Yo tenía 27 años y estaba trabajando en un boliche con Ciriaco Ortiz. Cuando llegó el representante de Troilo, Ciriaco que tenía un gran sentido del humor, me dijo: 'Pibe, decile a tu mujer que compre otra olla que ahora vas a comer todos los días.' El Gordo era muy generoso y siempre te soltaba la frase justa. Solía decirme: 'Usted toca con alegría. Nunca la pierda". O "si alguna vez llega tarde, que sea por una mina linda." Para mí fue el más grande. Lo tenía todo. Como bandoneonista, compositor, director y ser humano. Y fue la única persona que vi que podía desayunar Old Smuggler. Más allá de la anécdota, tocar con Troilo era como tocar con Dios.

- Troilo sabía guiar a sus músicos. Alguna vez le consulté sobre tal o cual forma de interpretar mejor cierto pasaje, y me respondió: 'Usted tiene, pibe: entonces ponga.' Uno se sentía apoyado y seguro con Pichuco. Eso tenía que ver con su generosidad y don de gente. Una vez me aplaudieron mucho después de un solo en el Colón, y él tenía una sonrisa aprobatoria y de satisfacción muy sincera. A él le gustaba que sus músicos también brillaran. Dejaba hacer, pero nunca dejaba de ser Troilo. Algunos le criticaban que no hacía arreglos, pero con la goma de borrar arreglaba mejor que nadie. Era un sol enorme y creo que de alguna manera nos sigue alumbrando.


Lisette, Walter Ríos, Binelli, Garello, Garralda y Pane encabezan el homenaje

Nada mejor para recordarlo que reproducir ese momento en que sus pares lo homenajean en un paisaje invernal pero con un calor humano enorme,  ejecutando uno de sus grandes éxitos: Quejas de bandoneón.

                                            






domingo, 13 de julio de 2014

No aflojés

Hoy tenemos los argentinos (y los alemanes) una cita que pasa inmediatamente a la historia, sea cual fuere el resultado. La final del Mundial de fútbol 2014, en la cual le estamos tirando un corner a la esperanza, porque no todos los días se llega a una instancia de este calibre.

Por eso, para empujar a los nuestros recurro al título de este tango de Sebastián Piana, Pedro Maffia y Mario Battistella: No aflojés. Aunque en los versos de este último, arranque con el recuerdo de las piantadas hazañas:

Vos, que fuiste de todos el más púa,
batí con qué ganzúa
piantaron tus hazañas

Parece más bien dedicada a la Selección de Brasil que paseó sus miserias actuales como anfitrión. A los que hemos admirado la categoría de sus grandes futbolistas de siempre nos apena una caída así. Y Battistella en su final al guapo que cayó en decadencia  lo despide con tristeza por el derrumbe.

Macho lindo de aquel pasado,
te saludo desconsolado,
porque en tu reino sentimental
vuelco la esquina final.

                                     
                                                              

Yo aprovecho para volver a gozar la categoría artística de Tita Merello, que lo canta en la película Morir en su ley, dirigida por Manuel Romero en 1949, sobre guión propio. La acompaña Víctor Buchino al piano. Impagable Tita, que en este caso le endilga el tema a Juan José Míguez.

                                                  
Y ya que estamos con la inolvidable Tita, podemos seguir disfrutándola con su voz tan especial, con ese arrastre nasal y suburbial que la distinguió y que era su estandarte.

En este caso se trata de una escena de la película La historia del tango que se estrenó el 29 de junio de 1949. La dirigió también el gallego Manuel Romero sobre un argumento de Enrique Cadícamo y Francisco García Jiménez.

Los papeles centrales estaban a cargo de la recientemente desaparecida Virginia Luque, Juan José Míguez y Fernando Lamas. En esta parte del filme, Tita interpreta los versos de "El choclo", el tango de Ángel Villoldo, con la letra que le adosara Enrique Santos Discépolo, a pedido de Libertad Lamarque.

                                     


La acompaña la orquesta de Francisco Canaro, A propósito, Canaro aseguraba que Tita salió de las filas del bataclán, para cantar un tango suyo, con letra de juan Andrés Caruso, Pedime lo que querés, en 1922. Trabajó en varias temporadas treatrales con Pirincho como actriz y cancionista, afianzando poco a poco su personalidad.

-Tita luchó con talento y dedicación, sin omitir sacrificos hasta alcanzar un cartel que la consagra en la actualidad como la actriz nacional más completa -decía Canaro-. Tiene la virtud de  una gran expresión y cuando canta tangos les infunde sus eficaces recursos de actriz que sabe lo que dice, fraseando la letra con clara dicción. En estos último tiempos ha comenzado a grabar discos conmigo, y aunque no posee gran voz, en la interpretación vigoriza sus canciones con una admirable fuerza de expresión,  no común en otras cantantes criollas. 

                                  


En el final de la película se los ve abrazados a Virginia Luque y Fernando Lamas. Éste último, partiría un año más tarde a Hollywood para triunfar como actor y no volvería nunca más a su país natal.

La vemos y escuchamos a Tita cantando El choclo entre numerosos bailarines.







                                              


sábado, 12 de julio de 2014

Noches de Colón

Este tangazo que grabara Ricardo Tanturi con  el inolvidable Alberto Castillo, sigue sonando en las milongas de medio mundo, con una fuerza inusitada. Genial la versión que lograra el pianista de Barracas, con este tema del pianista Raúl de los Hoyos y el sainetero Roberto Lino Cayol.

                                           


El tango fue estrenado en 1926, por el actor y barítono Vicente Tito Climent, en la revista del Teatro Maipo "En el Maipo no hace frío".

                                             

Carlos Gardel lo grabó ese mismo año con el acompañamiento de las guitarras de José Ricardo Y Guillermo Barbieri. El propio Raúl de los Hoyos le ayudó con la interpretación al piano para que agarraran el tono justo. Gardel cantaba la letra del tango entero, mientras que Castillo con Tanturi sólo hizo la mitad del mismo.

Raúl de los Hoyos, paseando por Europa en 1928, se lo encontró a Gardel en Madrid cuando éste había cambiado un poco los versos para adaptarlos al lugar donde estaba cantando. Entonces lo titulaba como "Noches del Royal". Luego de la función se abrazaron y estuvieron riéndose con el cambiaso de Carlitos.

                                       


Ricardo Tanturi lo grabó con su orquesta y la voz del cabezón Castillo el 14 de agosto de 1941. La interpretación del conjunto y cantor tiene una polenta tremenda y te dan unas ganas locas de bailarlo. El propio Raúl De los Hoyos,  inspirado melodista nacido en Saladillo (provincia de Buenos Aires), lo llamó a Tanturi para agradecerle y felicitarlo por el resultado final. De los Hoyos es autor de numerosos temas que escalaron en el corazón del pueblo.

Osvaldo Fresedo grabó Noches de Colón en versión instrumental el 16 de septiembre de 1927 y años más tarde lo registraría Francisco Canaro cantando Alberto Arenas.

Lo podemos escuchar en la grabación de Gardel y la posterior de esa dupla que te hace gastar suela a lo loco en la pista, con sus milongueras creaciones.

17- Noches de Colón - Carlos Gardel

05- Noches de Colón - Tanturi-Castillo




viernes, 11 de julio de 2014

Edmundo Rivero

Omar Gómez Sánchez, un querido compañero que tuve en los informativos de Canal 9 de la Televisión argentina, me escribe para recordarme una anécdota del gran cantor, que lo pinta de cuerpo entero. 

                                              
                                         

- En 1968 y yo era coordinador de Canal 7 TELBA de Bahia Blanca, apropiado por Alejandro Romay (a) El Benefactor....de su familia.

"Coordinador" quería  (¿quiere?) decir: arquero/zaguero/volante/delantero goleador/aguatero.

Recibíamos artistas para hacer números en vivo y remontar el pálido rating.

Entonces llegan Edmundo Rivero y sus guitarristas.

Ibamos a televisar en vivo ese sábado a las 21 hs un show de 2 horas. Y Rivero aparece....a las 2 de la tarde.

-"Es muy temprano", le digo un poco confundido.

-"No crea. Vamos a calentar un poco la gola", me dice el Feo con la misma voz que cantaba  "El hombre de la esquina rosada". 
´-"¿Tiene un lugar donde no molestemos?"- pregunta.

                                           
Rivero y el Rey Juan Carlos en El Viejo Almacén


Y Rivero canta sin parar durante ¡5 horas! . Hice lo que había que hacer: abandoné el control de la producción, escenografía, etc. y me senté deslumbrado frente a él: Edmundo cantaba y yo era su único espectador ! Qué momento inolvidable !

Volví a saludarlo, años después, en El Viejo Almacén.  Y me abarajó con un "¡Qué paciencia que me tuvo!". La misma humildad que muchos de los artistejos actuales.

Después dicen que esta profesión es un sacrificio.

                                                             Omar Gómez Sánchez


                                                     

                                                           
Y después de este recuerdo imborrable de mi gran compañero y amigo, nada mejor que ver a Rivero cantando con la orquestaza de Horacio Salgán, el hermoso tango de Homero Expósito y Armando Pontier: Trenzas.

¡Qué maravilla!


                                 

jueves, 10 de julio de 2014

Enrique Lomuto

Víctor Lomuto, calabrés, y Rosalía Narducci, napolitana, llegaron como tantos inmigrantes que huían de las guerras y miseria europeas, se conocieron en Buenos Aires, se casaron y se establecieron en la calle Cochabamba y Rioja, en el barrio porteño de Parque Patricios. Aunque formaron una familia pobre, con todos los problemas de aquella época y del idioma, tuvieron nada menos que doce hijos, de los cuales dos fallecerían tempranamente, debido a las epidemias de la época..

Entre los varones de la familia, Francisco fue el primogénito. El padre era peluquero y tocaba el violín de oído, por lo cual se anotó en algunos conjuntos de tango iniciáticos. La madre sabía música, consiguió comprar un piano a plazos y le dio clases a todos sus hijos. Algunos de ellos luego complementarían sus estudios con profesores especializados, en el Conservatorio Santa Cecilia.

Enrique Lomuto
                                         
Al morir tempranamente el progenitor, Francisco tuvo que salir con apenas 13 años, a buscar trabajo obligado a ayudar a la familia. Además, en los momentos libres trataba de colaborar con la sufrida madre -que cosía para la firma Gath & Chaves-, para orientar musicalmente a sus hermanos menores. Enrique, que tenía 13 años menos que Francisco tuvo siempre el ejemplo del mayor de los varones y siguió su camino como pianista.

                               


A los 14 años, Enrique logró encontrar sitio en la radio, siempre con la mediación de Pancho, y se foguearía en la orquesta de éste. Incluso el mayor le cedería su sitio en los cruceros turísticos del vapor Cap Arcona, donde había trabajado antes y se fue abriendo camino, consiguiendo plaza en emisoras como Municipal o Splendid al frente de su orquesta, en los bailes del Círculo Militar, y hasta tendría un papel importante en la película Palermo, en 1937, con su conjunto.

                                       


Todos los hermanos se enrolaron en el peronismo, apena, este movimiento accedió al poder, Blas Lomuto tuvo un cargo importante y fue autor de la marcha 4 de junio que simbolizaba el arribo del Coronel Perón como Ministro, y Enrique, a su vez,  creó la milonga Argentino cien por cien, aunque lo firmó con el seudónimo de Julio Duval. La letra fue escrita por Rubén Fernández Tabanillo de Olivera (Rubén Nicolás Fernández Barbieri). La misma fue grabada  por la orquesta en el sello Odeón en 1944 y en el disco estaba la imagen de Juan Domingo Perón, atravesado por una bandera argentina.

El buenazo de Francisco Lomuto no tuvo reparos en señalar que los mejores músicos de la familia eran sus hermanos Enrique y Héctor, que estuvo al frente de su destacada orquesta de jazz. A su vez, todos ellos coincidían en que Francisco era como un segundo padre y que los había ayudado mucho a todos. Víctor, otro integrante de la familia se fue tempranamente a Europa con Manuel Pizzarro y se alistó en varios conjuntos de los que tocaron en la Francia de los años treinta. Volvería para morir joven.

                                      


Enrique formó una orquesta que sonaba muy bien y por ello ingresó a las principales radios de la época y animó milongas y palcos importantes. Como autor, su mayor éxito fue Llorá hermano, que lleva letra de Augusto Espinosa y que obtuvo el primer premio en el concurso de Discos Nacional de 1926. También fue autor de temas como Muchacha moderna, Llorá hermano, Bésame mi amor, Quiero olvidar, Volvé pronto, Escoba nueva, Muñeca, Mienten, Arlequín, con distintos letristas. Gardel le grabó Llorá hermano y Muñeca.

Su hijo, Daniel, fue un excelente bandoneonista y arreglador, muy cotizado en el ambiente, que viajó un par de veces a Japón, acompañó a numerosos cantores y cantantes y lamentablemente se quitó la vida a los sesenta años de edad. 

                                                      


Podemos escuchar a la orquesta de Enrique Lomuto y apreciarla en un par de temas. En primer término el tango: No me preguntes nada de Ciriaco Ortiz y Enrique Cadícamo, grabado en 1937. Y el vals Déjame, de Vicente De la Vega y el propio Enrique, registrado en 1944. Ambos son cantados por Roberto Torres.

No me preguntes nada - Enrique Lomuto- R. Torres

3- Déjame - E.Lomuto-R.Torres