Este tango de Enrique Cadicamo que lleva música del violonchelista, pianista, trombonista Salvador Merico, fue compuesto en 1929. Y tiene una curiosa historia detrás de su creación por el gran poeta, que trazó una línea interminable de composiciones exitosas sin parangón. Sobre todo porque se basa, se baña, en un poema del legendario poeta entrerriano Evaristo Carriego.
| Evaristo Carriego |
Carriego vivió desde su niñez en el barrio porteño de Palermo. Algunos poetas como Rubén Darío y Almafuerte influyeron en su estilo. Ello se notó de entrada. Pero luego evolucionaría, nos dejaría su libro "Misas Herejes" y aunque se fue tempranamente de este mundo con apenas 29 años, le alcanzaría para consagrarse como el primer gran poeta del suburbio porteño. Su visión poética de la ciudad, influiría en sucesores como Homero Manzi, por ejemplo.
Incluso Cátulo Castillo reconococía que en algunos de sus temas iniciales que compondría con su padre, como por ejemplo; Organito de la tarde, hay una clara influencia carriegana.
Esas cuartetas de Evaristo Carriego tituladas "Tu secreto" integran los "Ofertorios Galantes" de las "Misas Herejes" y en su breve expresión le calzan a Cadícamo como idea creativa. Y le salen tan redondos sus versos tangueros que obtendría con ellos el primer premio de "Tangos con letra" en el sexto Concurso Max Glücksmann, realizado en el Palace Theatre de 1929.
El poema de Evaristo Carriego: "Tu secreto" está desarrollado en tres cuartetas.
aquí, sobre el piano, que ya jamás tocas,
un poco de tu alma de muchacha enferma:
un libro vedado, de tiernas memorias.
y supe, sonriendo, tu pena más honda,
el dulce secreto que no diré a nadie:
a nadie interesa saber que me nombras.
de luz y de ensueño. Romántica loca.....
Dejar tus amores ahí, sobre el piano!
..De todo te olvidas, cabeza de novia!
más pálida y triste... Decí ¿qué tenés?
Tu carita tiene el blancor del loto
y yo, francamente, chiquita, no sé...
¿Qué pena te embarga? ¿Por qué ya no ríes
con ese derroche de plata y cristal?
Tu boquita, donde sangraron rubíes,
hoy muestra una mueca, trasuntando un mal...
Tus ágiles manos
no arrancan el tema
del tango tristón...
A veces te encuentro
un poco amargada,
llorando, encerrada,
en la habitación.
Y he visto, extrañando,
que muy a menudo,
"de todo te olvidas",
cabeza de novia,
¡nimbada de amor!
que me confidencias tu preocupación...
Acaso tu pena es la que Carriego,
rimando cuartetas, a todos contó.
"De todo te olvidas, cabeza de novia",
pensando en el chico que en tu corazón
dejó con sus besos sus credos amantes,
como un ofertorio de dulce pasión...
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