Si hasta nació a dos cuadras de la casa de Gardel, en la calle Agüero, del Abasto. Con un padre matarife y guitarrero, unos tíos aficionados a la ópera y su hermano Carlos cantando en los coros juveniles del Teatro Colón, tenía el destino señalado de arranque. Justo él que acompañaba a su padre a las paradas bravas del Café O'Rondeman donde vió de chiquilín a Gardel e incluso con su barra de amigos acompañó sus restos fúnebres hasta la Chacarita.
Vivía cantando en todos los boliches del Abasto llevado por los muchachos que quedaban asombrados por la potencia de su voz. Y así aterrizó en la orquesta de Antonio Bonavena (el tío de Oscar), cuyo pianista era un jovencito Pepe Basso, en el Petit Salón de Montevideo y Corrientes. Tenía una facilidad enorme para hilar mentalmente los temas sin demasiado estudio y allí se exhibía cantando Milonguero viejo, el tango de Carlos Di Sarli y Enrique Carrera Sotelo, dedicado a Osvaldo Fresedo. Y el siempre complicado por la extensión de la voz en varios pasajes, Alma de Bohemio, de Roberto Firpo y Juan Andrés Caruso. Las ovaciones que recibía se correspondían con la sorpresa de ver a un chico de pantalones cortos ofreciendo semejante demostración.
Y de inmediato la maratón. Su derroche de voz, su potencia y buen gusto a la vez, le permitían arrancar a primera hora de la mañana con una orquesta de pibes y no paraba hasta la madrugada. Cantaba inisterrumpidamente con orquestas como las de Francisco De Rose, el cieguito Tarantini, José Natalín Felipetti, Juan Pedro Castillo y la rubricaba a la una de la mañana con Anselmo Aieta.
En 1938 Carlos Di Sarli está lanzado para formar la orquesta que lo instalará en el Parnaso tanguero, luego de la etapa de preparación con su sexteto y acompañamiento a Tania. Va a ver a su hermano Roque que tenía su propia orquesta y tocaba en "La chaumiere", una boite ubicada en la calle Sarmiento, entre Maipú y Florida. Le cominica sus planes y Roque le dice que escuche la orquesta y se lleve a los elementos que le vengan bien.
Y Carlos Di Sarli se lleva para su flamante orquesta a los violinistas Ángel Goicoechea y Adolfo Pérez, y al cantor Ignacio Murillo. Con esta formación arranca en el cabaret Moulin Rouge y rápidamente le abre las puertas Radio El Mundo, confirmando la gran categoría del conjunto. El mismo que poco tiempo más tarde, en 1939 será consagrado como "La Sensación del año".
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| El maestro Di Sarli enseñándole al partitura al pibe Rufino. |
Murillo estaba a préstamo en la orquesta y Di Sarli probó a unos cuantos cantores para reemplazarlo, pero ninguno le satisfacía. Enterado de la búsqueda, el violinista Roberto Dimas le sugiere al representante del maestro, Carlos Garay, que vayan a escuchar al pibe que canta con la orquesta de Carlos De Rose en el Café Nacional. Al director no le gustaba la edad del chico y su inexperiencia. Le insistirá Dimas varias veces y una vez terminada la temporada de tres meses en Radio El Mundo, Di Sarli se larga a escucharlo finalmente en el citado Café de la calle Corrientes.
La historia es conocida. Di Sarli lo pueba y queda encantado. Asombrado, casi. Lo hace debutar de inmediato en su orquesta, pero los dueños del Moulin Rouge, le exigen que cambie de cantor porque es menor de edad y contraviene las ordenanzas municipales. Di Sarli ni se lo piensa, deja el Moulin Rouge y se estblece en el Cabaret Imperio, de Lavalle y Maipú. Y acababa de nacer un ídolo.
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| Di Sarli entre sus cantores Podestá-Rufino, y su gran orquesta |
Las sucesivas grabaciones que iba dejando con la orquesta eran como caramelos para sus fans. Corazón de Di Sarli y Héctor Marcó, fue su primer toque en el cuore de la hinchada disarliana. Le seguirán Milonga del sentimiento, Alma mía, En un beso la vida, Volver a soñar, Lo pasado pasó y el vals Rosamel, que consagran definitivamente al cantor, aunque se aleje en un par de oportunidades de la orquesta para regresar de inmediato.
Era la época grande del tango que seguimos disfrutando hoy: D'Arienzo-Echagüe. Tanturi-Castillo, Troilo-Fiorentino, D'Agostino Vargas, Miguel Caló-Berón, Pugliese-Morán-Chanel, DeAngelis-Martel-Dante... Y estaban Donato, Demare, De Caro, Canaro, Lomuto, Maderna, Biagi, José García, y muchas más orquestas en las marquesinas de aquella Buenos Aires que respiraba tango por sus poros. Y las emisoras las presentaban en vivo a las orquestas o pasaban las novedades que venían en grabaciones.
En aquel ambiente enfebrecido, la dupla Di Sarli-Rufino fue una baraja ganadora y arrastraba una gran legión de seguidores y milongueros del "estilo Di Sarli". El joven cantor del Abasto que llegó con 17 años al éxito, se mantuvo con intermitencias durante 5 años en el podio, y a finales de 1943 se alejó de la orquesta del maestro de Bahía Blanca, grabando como despedida el tango de Enrique Cadícamo: Boedo y San Juan.
Afortunadamente quedaron 45 temas grabados que siguen haciendo las delicias del ambiente milonguero y de los catadores con buena oreja. La carrera de Rufino fue muy extensa pero hoy me centro en su etapa capital, donde se formó realmente como gran cantor de orquesta.
Y para muestra bastan dos botones. En primer lugar el tango de Andrés Fraga y Francisco García Jiménez: Volver a soñar, grabado el 8 de octubre de 1940, cuando Rufino tenía 18 años. Y a continuación, de Ciriaco Ortiz y José María Contursi: Lo mismo que antes, impreso en la placa , el 26 de diciembre de 1941.
Maravillas!
018- Volver a soñar - Di Sarli-Roberto Rufino
047- Lo mismo que antes- Di Sarli-Roberto Rufino





















