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lunes, 22 de diciembre de 2014

Chau Horacio...

Ayer fue un día muy triste para el tango, ya que se nos fué uno de sus más grandes poetas contemporáneos: Horacio Ferrer. Ya está inscripto entre los grandes trovadores populares que ha tenido el género, absolutamente novedoso y distinto en sus formas y su espíritu, mezcla rara de gorrión de barrio y de murciélago nocturno, capaz de darle infinitas vueltas al idioma y de encontrarle nuevas formas literarias a la poesía tanguera.

Su estilo  de vida, su forma de vestir, de hablar, eran poéticas. Habitaba una distinta dimensión, que se podía calibrar en el tejido de sus versos. Algunas de las obras que compuso con Ástor Piazzolla dieron la vuelta al mundo y fueron trasplantadas a otras lenguas, como Balada para un loco o el tiernísimo Chiquilín de Bachín. También se animó -junto a Ástor- con una operita titulada María de Buenos Aires, que contiene todos los tiernos elementos del género, pero trefilados en una modalidad desconocida.

                                                 


Su primer libro de poemas: Romancero cayengue, lo hojeé en una librería de Montevideo y me pareció muy novedoso en su parla, que no era ni lunfarda, ni barriobajera, ni castellano. Era un invento nuevo, que incluso fue prologado por Cátulo Castillo, que también entendió que había un poeta distinto y saludaba su ingreso al salón de los hombres que supieron darle lustre al tango. En ese momento no lo conocía de nada, no sabía de antecedente alguno suyo, pero me gustó el ejemplar y lo compré.

Y decía Cátulo: "Emanante -en mí-  de un racicocino protestón frente a las pacaterías del tratado de Literatura que padecí en mis años colegiales, pero carente de orientación para el hallazgo de un método -llamémoslo así- que corrigiera ese tremendo lastre de las preceptivas inamovibles que forman los diccionarios de la lengua. Pero que, de pronto, se realiza en Usted, es decir en su poesía  rioplatense que ha titulado ROMANCERO CANYENGUE, con una simplicidad y una gracia de hallazgo natural, que hace sonreir, pero con la alegría de quien se asoma, desde un árido peñasco, a la perspectiva de un paisaje encantador".

                                     
Con ese fenomenal músico: Fabián Bertero en una actuación reciente.


Y lo decía un poeta de la talla de Cátulo que supo entrever en ese libro que compré y que años más tarde me lo dedicaría Horacio, al futuro versificador de páginas que revolucionarán el género y serían un capítulo aparte en la historia del mismo. Con Piazzolla, especialmente, realizaron un trabajo en común que significó toda una revelación nueva, distinta. En total crearon 54 obras, con ambos en plenitud, como un desafío a todas las reglas y los modus imperantes hasta ese momento. 

Escribió numerosos libros, sobre todo una impresionante historia del tango, con biografías, de dos tomos primero y luego de tres enormes tomos, que engalanan mi biblioteca. En total, poseo once libros suyos, casi todos dedicados cariñosamente porque nos conocíamos desde los primeros años setenta, cuando coincidimos en la Editorial Atlántida aunque escribiámos en dos publicaciones distintas. Algunas veces compartimos allí el almuerzo o quedábamos para un café en el Tortoni.
                                     

Con Pichuco que apreció tempranamente su capacidad

Me encontré con Horacio varias veces en Madrid, incluso; y en un Homenaje que le hicimos en un teatro de la Capital de España, con músicos, bailarines y payasos, me escogieron como presentador del mismo. Charlamos un tarde con él y Lulú Miceli, su eterna compañera, en el mítico Chicote de la Gran Vía y era un placer estar a su lado porque además de todo, era muy divertido.  Lulú lo había hecho hincha de Huracán, y tal vez el ascenso del club del Globito, le haya dado su última alegría.

Su obra magna se completa con la creación de la Academia Nacional del Tango, algo que lo define en plenitud como hombre de tango que se animó a todo. Una obra donde puso todo su espíritu y que deja como legado a los tangueros rioplatenses, para que lo valoren después de muchos años de su partida. Hoy lloramos su último y definitivo adiós, con las palabras donde previó su despedida.

Moriré en Buenos Aires, será de madrugada,
gurdaré mansamente las cosas de vivir,
mi pequeña poesía de adioses y de balas,
mi tabaco, mi tango, mi puñado de esplín.

                                       


Y en este recuerdo triste, lo traigo con el tema que dedicaran con Piazzolla a Aníbal Troilo: El gordo triste. Lo canta Roberto Goyeneche acompañado por el Quinteto de Ástor Piazzolla.

El gordo triste - Roberto Goyeneche -A. Piazzolla



sábado, 20 de diciembre de 2014

BIEN MILONGA

Con este hermoso tiempo otoñal que nos acoge en Madrid, no hay mejor manera de aprovecharlo que  ir a disfrutarlo en la milonga, tirando pasos, departiendo con amigos y homenajeando a la gloriosa música que nos legaron las orquestas del cuarenta.

¿Qué esperás para apuntarte a la cita milonguera?                 



                             

viernes, 19 de diciembre de 2014

Alberto Caracciolo

Tengo ganas de recordar hoy a este maestro del bandoneón, director, arreglador, que dejó su sello en las escasas grabaciones que realizó, en los temas que compuso, en las orquestas de las que formó parte, tanto ejecutando su instrumento como aportando hermosos arreglos. Su hija Nélida está rescatando su memoria y aportando constantemente datos y temas. Como por ejemplo, los de su tango instrumental: Buenos Aires 2 x 4, grabado por Caracciolo con su Trío de Tango contemporáneo.

Este tema inédito lo compuso para una comedia musical de Ítalo Curio, y de allí lo recortó Nélida, enviándosela a mi querido amigo Eduardo Sibilin. A su vez, Eduardo me lo reenvió, con una letra agregada recientemente por Fernando Daniel Fuenzalida.

Buenos Aires 2 X 4
 Misteriosa voz
De la ciudad,
Tu rostro vuelvo a ver.
Fue la antigua canción
Que busqué.

Pero el duende partió,
Quién sabe dónde fue                                            

Sin luz, sin fe.

El tango es tu ritmo
Buenos Aires de hoy,
Aunque no estén los de ayer
Siempre habrá un motivo,
Para volver
A despertar con tu voz.

Cantaré,
Bailaré
Y repetiré
Que como vos no hay dos.

Sombras de un adiós,
Hoy vuelvo a ver
Un bar que ya no está.
Y la dulce ilusión
Se va, sin más.

¿Cómo recuperar,
lo que ya se olvidó
por ser así?

Buenos Aires de hoy
Yo te canto aquí,
Sin saber que soy
Tu enamorado al fin,
Mi Buenos Aires de hoy
Quiero cantarte así.

Alberto, porteño del barrio de Palermo, comenzó a tocar el bandoneón  por las suyas y ante los progresos evidenciados, su padre lo mandó a estudiar inicialmente con Juan Bellido, y perfeccionaría  sus conocimientos con otros maestros, como el húngaro Anatole Pietri que lo dotó de conocimientos en armonía. A sus 15 años, ya lucía su estilo en radio y un año más tarde se incorporaba a la orquesta de Antonio Arcieri, que supo valorarlo y cuidarlo.

Acompañaría a Azucena Maizani, se integraría en las formaciones de Manuel Buzón, Jorge Caldara, Joaquín Do Reyes, Ángel D'Agostino, Víctor Braña,  y destacaría en su trabajo de arreglador con estas orquestas y también con arreglos especiales para Aníbal Troilo, en la última etapa de Pichuco. Su estilo fue claramente evolucionista, como lo demostró al formar su Quinteto de Tango contemporáneo, con el cual dejó páginas de notable calidad.

                                 


Lo integraban: Antonio Agri en violín (en presentaciones radio El Mundo), Rufino Arriola en contrabajo; Roberto Cicaré en el piano, Juan Carlos Moyano en percusión, Eduardo Walczac violín (en Radio Splendid), Alberto Caracciolo en bandoneón, arreglos y Dirección; y el cantor Eduardo Marcó. En la contraportada del Disco, Nélida Rouchetto dice: "Concede Caracciolo, preferente interés en la elección de sus instrumentistas de su conjunto, que recae siempre entre los mejores ejecutantes de nuestro medio, y considera al vocalista un timbre más dentro de la orquesta".También armó y dirigió el quintento Añoranzas que rescataba temas antiguos. Y un trío con Roberto Cicaré al piano y Norberto Samonta al contrabajo, más él en piano y dirección. La misma Rouchetto, que lo destacó muchas veces por sus capacidades, diría, a propósito, de este pequeño conjunto: "¡Tres que suenan como veinte!".

                                      
Edgar Rubino (cantor) y el Trío: Caracciolo, Samonta y Cicaré

En realidad, Caracciolo fue muy apreciado por los profesionales del tango, que conocían su valía y lo requirieron en muchas oportunidades, además de alabar su trabajo como director, compositor y bandoneonista, aunque no fuese muy conocido a nivel popular, por su personalidad. Trabajó como asesor musical de Odeón y realizó arreglos para otros sellos internacionales.

                               


Lo podemos valorar, escuchando dos temas.: Primero este tango, grabado en Radio El Mundo: Niebla del Riachuelo, de Juan Carlos Cobián y Enrique Cadícamo, que canta Eduardo Marcó. Y en otro registro de su Quinteto Contemporáneo, el tango de Ástor Piazzolla: Lo que vendrá, registrado en Radio Splendid.

01- Quint. Tango contemporáneo_ Niebla del Riachuelo

03- Quint. Tango contemporáneo - Lo que vendrá




jueves, 18 de diciembre de 2014

London Tango Orchestra

En varias oportunidades he comentado en estas páginas, la influencia que el Tango argentino ha tenido en el desarrollo profesional de músicos de distintas latitudes que han decidido adoptarlo como expresión artística. Y en su comunión espiritual con los Arolas, Troilo, De Caro, Di Sarli, Fresedo y tantos otros grandes del género, han sabido respetar las señas de identidad del mismo y lo interpretan con mucha pasión, aunque su formación haya sido absolutamente distinta.

Hoy les quiero traer el caso de la London Tango Orchestra, un grupo que nació en el año 2009, fundado por la violinista Caroline Pearsall, que es la directora del conjunto  que ya ha grabado su primer CD, además de animar diversos festivales y lugares donde se acude a escuchar música. Es el primero de su tipo en el Reino Unido, y a juzgar por los resultados conseguidos, evidentemente, tienen mucho terreno por delante para seguir progresando y paseando nuestro tango por toda Europa.

                                       

He estado hablando con Caroline y entre otras cosas me contó que intervinieron en un documental filmado por la BBC en 2012, y algunos miembros de la orquesta aparecieron recientemente en la serie de ITV: Señor Selfridge II. Tienen contratos para presentarse en el Chelsea Arts Club, Aprender Tango y el Centro South bank. Y entre los sitios donde han actuado pueden destacarse:

El Once Tango Club, Tango Federico, Iglesia de St. James en Piccadilly, Una serie de conciertos en el prestigioso Royal Albert Hall, en el London festival, Unión Chapel, Forja, Lets Tango Reino Unido, Carnaval Milonga, Tangoffs, Tango Sur, Reading Festival de Tango o Halle Festival de Tango en Alemania, por citar sólo a algunos de los sitios donde han sido aplaudidos.

 La orquesta interpreta música desde el rico repertorio del tango, antiguos y nuevos, compartiendo su amor por la música del mismo a través de conciertos, milongas y talleres, e intercambios culturales entre los músicos de Europa y Argentina. El grupo también actúa en formaciones más pequeñas, como el Cuarteto London Tango.                                   



La London Tango orchestra. De izq. a der. Rozenthuler es el 5º, junto a Caroline

En el grupo figuran dos argentinos, la edad media de sus integrantes orilla los 39 años  y la composición de la orquesta se integra de la siguiente manera:
Caroline Pearsall -Violín y dirección.
John Turville -piano
Enrique Galassi - bajo.
Jamie Barclay - violín
Barnaby Adams - viola
Eva Cupial - bandoneón
Adam Spiers - violoncello
Guillermo Rozenthuler - cantor.

Los argentinos del grupo son Enrique Galassi y Guillermo Rozenthuler. Este último, nacido en Buenos Aires, es un cantante versátil, guitarrista y compositor, que también actúa en una Banda con algunos de los mejores músicos latinos del Reino Unido. Llegó a Londres en el año 2000, después de más de diez años tocando y enseñando en Buenos Aires, donde se destacó como vocalista de jazz y entrenador de voz.

                                   

Dice que él no encontró al tango, sino que el tango lo encontró a él, una vez instalado en Europa. Allí se sumergió en el crisol de influencias europeas, africanas y asiáticas que definen el panorama musical de Londres. En 2007 alcanzó el grado de maestría con distinción en Etnomusicología. Dirige talleres de canto semanales y enseña en su estudio londinense. En 2005 se unió a la Facultad de la Fundación Global Music, participando como entrenador de voces y líder del taller en sus Seminarios europeos.

Eva y Caroline han estado en Buenos Aires afinando la oreja, como -lógicamente Enrique y Guillermo- y en cuanto a sabor tanguero que los define, son muy eclécticos y como me cuenta la propia Caroline, "Nos gustan el el Sexteto de Julio De Caro, Di Sarli, Pugliese, Fresedo, Gobbi, Salgán, Piazzolla, Los astros del tango..., ¡es que hay tantos...!"

Yo creo que ya están suficientemente presentados para quienes no los conozcan y entonces vamos a escucharlos. En primer término, interpretan el tango de Anselmo Aieta: Pavadita. Y a continuación el vals de Aníbal Troilo y Homero Manzi: Romance de barrio, que canta Guillermo Rozenthuler.


03- Pavadita - London Tango Orchestra

09- Romance de barrio. London Tango- Rozenthuler


Y también podemos verlos en este video, de una intervención de la orquesta en la BBC, con algunas palabras intercaladas de Caroline, su directora. Canta Guillermo, el tango de Lucio Demare y Homero Manzi: Malena

                                                           

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Antonio Agri

Fue uno de los grandes violinistas que tuvo el tango a lo largo de su historia. Tanto, que en 1974 terminó enrolado en la Orquesta Sinfónica del Teatro Colón, cuando estaba pensando más en el retiro que en seguir iluminando con el sonido de su violín los distintos teatros y recintos de distintos países donde se presentó, generalmente en los conjuntos varios que fue armando Ástor Piazzolla.

Nació en Rosario, estudió el instrumento y música con el profesor Dermidio Guastavino, pero le bastó poco tiempo para comprender y madurar la magia del violín basado en su formidable intuición que lo llevó a inscribirse entre esos virtuosos que le precedieron: Vardaro, Kaplún, o Francini. A los 15 años ya estaba tocando en un cuarteto de Córdoba y luego se alinearía en las principales orquestas típicas de Rosario, en actuaciones que compartía con su ingreso en la Sinfónica de Rosario.

                                           


Fue en 1962 cuando lo llama Piazzolla para integrar su Quinteto Nuevo Tango, sucediendo a otro fenómeno: Simón Bajour. Fue un violinista, comprovinciano suyo, Nito Farace, quien se lo recomendó a Ástor. Y éste comprendió rápidamente la valía de Agri, dándole libertad para que luciera sus grandes virtudes de solista. Le contaba  Piazzolla a Gorín. "Hay cosas inolvidables. Vardarito tocaba dos notas en el violín y parecían las dos notas del Gordo Troilo, lo mismo Agri, o cuando Tarantino se largaba a tanguear con el piano, se me ponían los pelos de punta...". En esa galería lo ubicaba al rosarino, y ya es decir...

Durante unos diez años estuvo enrolado en todas las locuras musicales de Piazzolla y con él se haría conocer en Europa o Estados Unidos. Sus solos de violín le permitieron conquistar seguidores en los distintos donde actuó. El violinista ucraniano -nacionalizado estadounidense- Isaac Stern, considerado uno de los más grandes del Siglo XX, le dedicó unas emocionadas dedicatorias y le dijo personalmente, que para él había sido un enorme placer escucharlo.

                                            
Chamuyando con otro crack del violín: Hugo Baralis


A su vez, el virtuoso violinista italiano Salvatore Accardo, reconocido mundialmente, le prestó a Antonio Agri su Stradivarius para que pudiera usarlo en una grabación que hicieron con Piazzolla en Italia. En Londres grabó como invitado solista, con la Royal Philarmonic, y en París ofrecieron un concierto él y Paco de Lucía en guitarra, que arrancó ovaciones interminables en el público.

                                 


Paralelamente a sus distintos trabajos, participó en distintas orquestas que lo requirieron, como las de Osvaldo Fresedo, Horacio Salgán, Aníbal Troilo, Mariano Mores, Roberto Pansera, Atilio Stampone, José Basso, Héctor Varela, Alfredo De Angelis, Daniel Binelli e incluso estuvo con la orquesta del bandoneonista Alberto Caraciolo. También formaría en conjuntos que acompañaron a Edmundo Rivero,  Roberto Goyeneche, Virginia Luque o Tita Merello. En París formó un quinteto con Juanjo Mossalini. Con el impresionante cellista Yo-Yo-Ma, participó en la grabación de Soul of Tango, dedicado íntegramente a obras de Piazzolla y realizó diversas giras de presentación-promoción por Estados Unidos, de dicho disco.

                                             


Fue distinguido con el Premio Konex en los años 1985, 1995 y 2005, éste último a título post-morten, ya que falleció en 1998. En 1986 fue declarado Ciudadano ilustre de Rosario. En 1976 constituyó como director, su Conjunto de arcos (violines, violas, cellos y bajos) en el que volvió a lucir toda su maestría y ese buen gusto que siempre lo distinguió en la interpretación.

                                 


Hoy, como  estuve repasando su CD La conversación, extraigo dos de esos temas y les invito a escucharlos  atentamente, porque son una delicia. En este caso, les dejo Libertango, el famoso tema de Piazzolla, interpretado por un cuarteto de cuerdas -en el que luce su violín- y grupo rítmico. Y con Roberto Goyeneche, realizan esta interpretación que arranca lagrimones: Viejo ciego, de Cátulo Castillo, Piana y Manzi.

11- Libertango - Antonio Agri

03- Viejo ciego- Antonio Agri-Roberto Goyeneche




martes, 16 de diciembre de 2014

Del tango al vals

En el vademécum tanguero, hay infinidad de piezas que cambiaron de nombre y de destino, con el correr de los tiempos. Francisco Canaro, en ese sentido, fue uno de los que encontró nuevo enfoque para algunos de los tantísimos temas que fue capaz de ir tejiendo, aunque no faltaron quienes, entre otras cosas, lo acusaban de comprar sus composiciones a diversos músicos.

Horacio Salgán fue el más certero en rebatir esas hipótesis convertidas en leyenda, al afirmar: "Si las compró, se las compró todas al mismo, porque tienen su impronta en cada una de las piezas que firmó". Y que fueron muchas a  lo largo de su longeva carrera dentro del tango y otros ritmos en los cuales también incursionó, siguiendo la moda de sus tiempos.

                                           

Varios de sus temas los transformó con el tiempo. Nueve puntos pasó a ser un tango sinfónico llamado Pájaro azul. La llamada se convirtió en Halcón negro y luego al agregarle letra: Rosa de amor. La polla se transformó en Madreselva con letra de Luis César Amadori.   En 1927, compuso un tango instrumental que tituló: París, en homenaje a la Ciudad Luz que había visitado en los primeros meses de 1925. Para aquella aventura formó una orquesta con los siguientes músicos: Carlos Marcucci y Juan Canaro en bandoneones, Rafael Canaro en contrabajo y serrucho; Romualdo Lomoro en la batería y el propio Pirincho como violinista y director.

Ese tango instrumental, París, que grabó con su orquesta el 23 de mayo de 1927, no tuvo mayor repercusión y caería rápidamente en el olvido, aunque el propio Canaro intentara reflotarlo una y otra vez sin resultados favorables. Motivo por el cual decidió eliminarlo de sus actuaciones.

                                         
Canaro y su madre Rafaela
   
Por esa época estaba pensando en crear un tango o vals para dedicarlo a su sufrida madre, que viviendo en extrema pobreza supo criar y cuidar a los diez hijos que fue teniendo en Uruguay y Argentina. Lo cierto es que Pirincho supo reconocérselo, les compró una casa amplia a sus progenitores e incluso pudo enviar a su madre a Italia para visitar a toda la familia que había quedado allí. .

Ella se llamaba Rafaella Gatto, y había llegado a Uruguay con 8 años de edad. Era natural de Ceraso, un pueblito de Salerno en la provincia de Campania. Incluso Pirincho llegó hasta allí en 1926 para conocer el pueblo y a la nonna materna, que aún vivía y con quien se fotografió y compartió dulces momentos.

                                                     
Pirincho en Ceraso con su abuela


Canaro se sentía en deuda eterna con su mamma y quería dedicarle ese tema y tiró algunas frases musicales pero no terminaba de arrancar y le comentó el asunto a su pianista, Luis Riccardi. Éste le dijo que su tango París, quizás podía servir como punto de arranque porque tenía una parte de la melodía que era ideal para un valsecito.

Y entonces Pirincho insistió en encontrarle la vuelta hasta que lo consiguió y compuso un valsecito realmente hermoso que tituló Corazón de oro, para simbolizar lo que sentía por su madre. Jesús Fernández Blanco, poeta nacido en Cuenca de Campos, pueblo de Valladolid,  España, aunque muy acriollado porque llegó a Buenos Aires siendo un niño, le dijo que le pondría unos versos. Jesús fue amigo de Gardel que le grabó dos temas suyos: El barbijo y Calor de hogar.

                                                   

La letra que ideó para Corazón de oro, arranca así:

Con su amor mi madre me enseñó
a reír y soñar,
y con besos me alentó
a sufrir sin llorar...

En realidad, Francisco Canaro grabó el vals en forma instrumental el 19 de mayo de 1928 y de la misma manera lo haría luego con el Quinteto Pirincho. Luego haría más versiones del tema  e incluso lo grabó cantando Charlo. Y para que paren la oreja y busquen la música del hermoso valsecito dentro del tango París, les dejo las dos versiones.

Francisco Canaro - París (1927)

Corazón de oro - Francisco Canaro







lunes, 15 de diciembre de 2014

Rivero y Mores

Ya tienen sus estatuas en San Telmo estos dos próceres del tango. Y Marianito cerca de cumplir los 97 años, la ha tenido en vida, lo cual no suele ser muy frecuente, y menos tratándose un hombre del tango.

La estatua del gran cantor (1911/1986), está ubicada desde este sábado 12 de diciembre, en la plazoleta de la avenida Independencia y Balcarce. Y numerosos tangueros se hicieron presentes en la ceremonia que da lustre a ese entrañable y porteñazo  barrio de tango.

                               
Oscar Del Priore. Muni Rivero y Luis Alposta rodean la estatua del cantor


Y aprovecho para recordarlo en unas palabras suyas cuando se vino abajo su creación personal del Viejo Almacén, aunque luego con gran empeño lograrían ponerlo nuevamente en pié.

-No sólo lo vi nacer y crecer sino que hasta me tocó verlo caer y levantarse. Allí es donde cada noche he dado lo mejor de mí. entiéndase bien, no se trata de que uno pueda cantar con mayor o menor fuerza, calidad o sentimiento una canción en un lugar o en otro. No para mí al menos, que aprendí a no cantar sino aquello que me emociona siempre, desde la primera vez. No me refiero a ese tipo de diferencia sino a la falta de límites: ni de tiempo, ni de repertorio, ni de tema (por censurado que esté).

-Han sido muchas las noches en que mi actuación se ha extendido porque el público y yo lo necesitábamos, porque "sentíamos" esa especial comunicación que no puede explicarse. Y otras veces, no pocas, ya cerradas las puertas me he quedado cantando por placer, como un aficionado, para un pequeño auditorio de amigos y gente del propio Almacén: músicos, mozos y hasta empleados que postergan con gusto su propio horario de limpieza. Es un boliche raro el Almacén, como un hogar que en pocos años se ha ido llenando no sólo de fantasmas queridos sino de nuevos hijos, de hermanos recuperados, de amigos sin apuro...                                     

                            
Gabriel Mores y Muni Rivero con la estatua de Mariano Mores


A cien metros del emplazamiento de la estatua de Rivero, se colocó la de Mariano Mores. Está en la esquina de Balcarce y Chile, dando incio a un circuito tanguero que dará lugar a muchas visitas por el barrio, tanto de tangueros porteños como de extranjeros que acuden a Buenos Aires a bailarlo.

Marianito, como le hemos llamado siempre, ha sembrado de partituras maravillosas nuestro tango, y muchos de sus temas siguen dando la vuelta al mundo. Melodías imperecederas que ha construido de forma instrumental, o en colaboración con poetas. Aunque generalmente, en este último caso,  ha elaborado primero la música y sobre ella, grandes poetas le han puesto letra.

De su vasta y bella producción extraigo algunos títulos  como Tanguera, Taquito militar, Por qué la quise tanto, Uno, Sin palabras, Gricel, La calesita, Cristal,  Frente al mar, El firulete, Tu piel de jazmín, Oro y gris, Cada vez que me recuerdes, El patio de la morocha, Linda, Adiós Pampa mía, Déjame no quiero verte más, Una lágrima tuya, Yo tengo un pecado nuevo, o los dos tangos que compuso sobre letra previa de Enrique Cadícamo: A quién le puede importar y Copas,  amigos y besos.

                                            
Mariano con su nieto Gabriel, cantante, músico y compositor.

A Mariano siempre le atrajo un  tango más bien internacional, muy efectista, como me lo confesó en una oportunidad y sus actuaciones recibieron siempre los plácemes del público porque les daba esa espectacularidad que siempre mantuvo con la orquesta, en sus presentaciones. Hace tres años que se retiró de los escenarios pero su nombre sigue vigente junto a sus hermosas melodías.

Al recordarlo por este acontecimiento que nos alegra, y mucho, lo vemos interpretando al frente de  su orquesta, el tango que compuso con Rodolfo Taboada: Por qué la quise tanto. Y lo canta Hugo Marcel, con esa tremenda voz que lo caracterizó siempre. 

                                             

Y en un día así, no puede faltar ese tango enorme de Aníbal Troilo y Homero Manzi: Sur, cantado por su gran creador, Edmundo Rivero. Una vez le preguntaron si no le aburría cantar siempre este tango, que le pedían continuamente. Y con su sencillez habitual, respondió: "No, siempre lo canto como si fuera la primera vez. Cierro los ojos y me instalo en esa belleza de letra y música".

                                 
Juan Carlos Copes, Aníbal Troilo, Alba Solís y Edmundo Rivero.


Yo tampoco de canso de escucharlo porque para mí es EL TANGO. Me emociona esa pintura magistral que hicieron dos genios. Pichuco y Homero, que  retrata la Pompeya de la infancia del gran poeta..