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lunes, 28 de enero de 2019

Definiciones sobreTroilo


HORACIO FERRER- Troilo fue el que cambió el tango. El tango moderno lo inventó él con sus pocos conocimientos musicales, pero con su condición de gran músico. Tenía la sensibilidad y la capacidad de ser un director con todas las de la ley. Nació para eso. Evidentemente, dirigía todo. Él estaba en un escenario y ya tenía la idea de cómo debía que estar la orquesta, cómo vestirla y cómo tratar a los músicos. A Troilo, cuando se mimetizaba con el bandoneón, se lo podía ver con los ojos cerrados, como viajando por su interior, de donde salían las más exquisitas melodías. Esa imagen, tan típica, tenía una explicación. “Hay que saber el repertorio de memoria. Mis músicos saben 120 tangos, las orquestaciones de memoria. Porque cuando se lee la música se hacen dos trabajos: leer y expresarse. Cuando se sabe de memoria, se hace uno solo, que es expresarse”, decía Pichuco.

Horacio Ferrer y Pichuco
                           
EMILIO BALCARCE- ¿Cómo hubiera tocado Pichuco hoy? Igual, no. Tampoco lo hubiera hecho Pugliese, ni Gobbi, ni nadie. Todos tuvieron una manera muy particular de tocar, pero musicalmente siempre evolucionaron y lo hicieron junto a la gente. ¿Qué se tocaba? ¿Qué se grababa? Lo que el público aplaudía. Hay que hacer un tango que se entienda. No complicarlo tanto. Una música que "enganche" a la gente.

ERNESTO BAFFA-   Estar en la orquesta de Troilo era como tocar el cielo con las manos. Era un fenómeno con un talento tremendo. Y tras haber recorrido tres de las mejores orquestas del tango, en sólo once años, pasé tres lustros a la derecha de Pichuco. Entré con 27 años y me fui con 42.  El día que me llamó, para incorporarme a su orquesta yo estaba en casa de mi madre, Rosario, y me dijo el Gordo. ’Habla Pichuco, nene; estamos en el Marabú. Venite para acá que vas a empezar en la orquesta’”- Y yo Volé; yo volé. Nos volvimos muy cercanos, al punto que muchos de los solos que había en sus composiciones me los daba para que los tocara yo, mientras él dirigía. Mi relación con Troilo comenzó el día que creyó que el que estaba tocando en la orquesta de Salgán era Leopoldo Federico. Pero era yo.

RODOLFO MEDEROS- Más que recuerdos prefiero hablar de qué significa para mí Aníbal Troilo. Lo que significa es mucho. Tiene que ver con algo sustancial para un músico: lo que he descubierto gracias a Troilo es el concepto de economía musical. La música no es buena porque tenga mucho, sino porque precisa poco. Se trata de hace  más con menos. Un escultor tiene una piedra y para llegar a su escultura saca en vez de poner, eso hacía Troilo. Esto no se estudia en un libro de armonía sino que se aprende teniendo un corazón abierto y alguien cerca como Aníbal Troilo. Los músicos cometemos el pecado de creer que tenemos que poner en el papel todo lo que hemos aprendido; eso tiene más que ver con la vanidad que con lo artístico. Troilo ha sido una especie de terapeuta, nos ha hecho mejores a quienes supimos captar eso.

Troilo y Piazzolla
                                
ASTOR PIAZZOLLA- Mi afecto por el Gordo nunca se modificó. Quizás hubo una discusión, algún enojo pasajero cuando me fui de su orquesta, pero siempre nos quisimos mucho. Nunca decreció mi admiración por él. Al contrario. El paso de los años me hizo valorar todo lo que hizo. No escribió una gran obra, digo en cantidad, por ahí son 25 o 40 temas, pero son todas joyas, una mejor que la otra. Yo agarro un bandoneón toco “La última curda” y se me caen las medias. Si Troilo hubiera tenido una cultura musical mayor, ni me imagino hasta dónde podría haber llegado. Es posible que su intuición haya cubierto ese bache, incluso para convocar músicos y arregladores, siempre se rodeó de los mejores. Él tenía la mejor partida de nacimiento, empezó de pibe con el sexteto de Elvino Vardaro y Osvaldo Pugliese. ¡Casi nada!

FEDERICO SILVA- Siempre me importaron más -aunque recién ahora lo comprenda- la media docena de notitas estiradas de Pichuco que las escalas ascendentes y descendentes que otros pudieran -pueden- ubicar en el mismo espacio de tiempo. Una cosa convoca mi admiración, la otra toca mi sensibilidad.No sé si me explico bien, pero les voy a contr una frase que lo resume todo y es de mi amigo Juan Carlos Borde:“En general la gente está tan ocupada mirando los fuegos de artificio, que pierde de vista las estrellas”. No se me ocurre ningún aplauso mejor para los fraseos casi conversados de Ciriaquito que después Troilo sublimara.


RAÚL GARELLO- Yo pasé por varios estilos musicales, pero la que me quedó es la marca de Aníbal Troilo. Los estilos son como el pulso de los músicos. Este es un género profundo y tantos aspectos de los que se podría hablar toda la noche.
 Estuve doce años con `Pichuco' y fui arreglador de esa orquesta. Allí conocí todos los demás estilos, porque Troilo fue una especie de imán, de continente de todo lo que sucedió con el tango en la primera mitad del siglo XX. Y fue una suerte de eje en el movimiento musical tanguístico y el promotor de las generaciones que vinieron en la segunda mitad. Entiéndase, Argentino Galván, Astor Piazzolla, Julián Plaza, y a mí también me tocó un pedacito de la `torta' de Aníbal. Es famosa la goma de borrar de Troilo frente a sus arregladores. Tuve la satisfacción de haber sido una de sus víctimas. Él era quien daba la medida justa de lo oportuno y de lo que tenía que ir. Ni una nota más, ni una nota menos. Troilo tuvo siempre en su música un gran sentido del equilibrio y la oportunidad.


José Colángelo y Troilo
                           
 JOSÉ COLÁNGELO- Con Troilo pasó una cosa muy linda.Yo estaba trabajando en un bolichón de Güemes y Malabia llamado Matinata. En ese momento estaba conmigo Ciriaco Ortiz. Un tipo se puso al lado mío mientras estaba tocando y me dice: «¿Usted es Colángelo? Me pidió el maestro Troilo que le preguntara si quiere tocar con él». Recuerdo que Ciriaco dejó el bandoneón, se rascó la cabeza y me dijo: «Decile a tu mujer que compre otra olla. Vas a comer todos los días, ahora».Estuve con él, del  68 al 75. "Soy el único heredero de su sonido, el único que quedó vivo. La orquesta de Troilo tenía un misterio, que siempre sonaba bien. El Gordo tenía tanta mística que por ahí grabábamos y cuando queríamos tocar algo decía: «No pibe, la primera toma es la sincera». Era genial en tantas cosas que cuando uno le preguntaba cómo hacer un solo contestaba: «Pibe, usted tiene, ¡ponga!» Un tipo muy generoso." 

LEOPOLDO FEDERICO- Hablando de la música del tango, cuando escuchaba que alguien decía: "Troilo toca dos notas y esas dos notas valen más que las mil que puede tocar XX", yo subestimaba esa manera de razonar. ¿Cómo puede ser ésto?, me preguntaba. Y el tiempo me fue enseñando y aceptando que vale más cantar una frase (sin dejar de hacer presente un recurso...) Claro, no es cuestión de tocar redondas. Esa manera de decir... es cuando te atrapa para seguir escuchándolo.

                              
    

JULIO PANE- Pertenezco al mismo barrio que Troilo: el Abasto. El lazo afectivo con él fue muy grande., a pesar de la diferencia de dad -nací en el 47-; pero lo conocí a través de mi papá y de mi tío, que eran bandoneonistas. Trabajé con Troilo en Caño 14, yo estaba en una orquesta y él con su cuarteto. También coincidimos en El Viejo Almacén. Yo era un chico. Su figura era un incentivo para nosotros: decisiva y patriarcal. Subir al escenario en donde estaba el maestro era una esperanza. Fue un maestro antes y después del bandoneón. Él se basaba mucho en la escuela de Pedro Maffia -mi papá también había estudiado con Maffia-. Hay dos escuelas importantes: la de Pedro Laurenz y la de Pedro Maffia. En Troilo se unifican ambas. Nos dejó todo lo que había recogido. Fue una bisagra, un ejemplo a tomar todos los días, como Gardel. Además, fue el hombre más bueno que conocí.


JOSÉ VOTTI- "Toquemos piano porque están hablando muy fuerte" –nos decía en el cabaret Marabú–. Al hacerlo, la charla general comenzaba a aplacarse, hasta que ya nadie hablaba. Recién entonces empezábamos a tocar a pleno. Yo tocaba de pie, pegado a su mano derecha. Nunca le escuché fallar una nota. Tenía un touche de gran artista. Llegaba increíblemente a los ligados y a los pianísimos. Pichuco era muy buena persona, muy fino, exquisito. Un señor. El sabía que era grande, pero lo manejaba muy discretamente. Eso se veía especialmente en las giras, durante las cuales teníamos que compartir hotelitos de muy poca categoría. En una ocasión estábamos ofuscados porque no llegaba la plata y un compañero se refirió a Troilo con un grueso insulto. Al instante, Pichuco se asomó por la ventana y preguntó: "¿Me llamaban?". En los viajes siempre había ocasión para un "picado". Él jugaba muy bien al fútbol. Al español Juan Alzina lo incorporó en 1943 porque era muy hábil con la pelota, y tal vez sólo en segundo lugar porque era un excelente violinista.

En la primera orquesta de Troilo, Toto Rodriguez está a su izquierda.

JOSÉ MIGUEL "TOTO" RODRÍGUEZ- En 1936 tocamos juntos con Pichuco en radio El Mundo. Después de trabajar nos íbamos al Pichín Bar, de Corrientes y Maipú con Ciriaco, Fiorentino, Orlando Goñi, Puglisi y Pichuco a comer y tomar copas. En una de esas trasnochadas alguien nos ofreció actuar en el Cabaret Marabú. Tiramos al azar un nombre porque nadie se quería hacer cargo de una orquesta y la ligó Troilo. Después pasamos al café Germinal. Con Troilo estuve hasta 1948.  Aunque no seguimos juntos fuimos grandes amigos.  Comíamos papas soufleé, en el restorán Las Delicias. Él era un tipo simple, muy amigo de la noche. Goñi lo llamaba Michelin (por el muñeco hecho de neumáticos) y él se ponía en pose de boxeador para pelearlo. 

LUIS ADOLFO SIERRA- La integral personalidad musical de Aníbal Troilo pareciera no guardar equivalencia de dimensión creadora en el momento de la recapitulación de todo lo fundamentalmente importante que aportó el talentoso artista definitivamente ganado por la admiración y el reconocimiento unánimes, sin excepciones.Tanto el ejecutante como el director de orquesta -artífice de un concepto de tango inconfundiblemente suyo- y el compositor de páginas bellamente concebidas, conforman uno de los repertorios musicalmente más ricos en los anales de nuestra música popular.  El bandoneonista Aníbal Troilo fue uno de los más completos y brillantes ejecutantes de ese instrumento tan representativo de nuestro tango.Acaso no fuera un estilista como Pedro Maffia, ni un virtuoso a la manera de Carlos Marcucci, ni un creador de inagotable inventiva en el hallazgo de  originales recursos de ejecución como Pedro Laurenz, ni el descubridor de ese fraseo "como conversado" que impuso Ciriaco Ortiz. Pero Aníbal Troilo fue, a la vez, todo eso...y, por sobre todo fue Aníbal Troilo.

JOSÉ GOBELLO: Aníbal Troilo fue una necesidad de,l tango. 

(Varios de estos comentarios sobre Pichuco los he extraído de diferentes notas y fuentes)
 


viernes, 25 de enero de 2019

Como aquella princesa

Los fantasmas de sus autores se arrastran a través de las melodías y cantos que pertenecen al acervo popular, pero que llevan  implícitas en cada nota y en cada palabra un momento vital de las vidas de quienes nos legaron esas páginas. La memoria y el disco salvan así palabras y música  derramadas en una partitura y que siempre encontrarán un intérprete que les devuelva la vida, la intención de los versos, el sortilegio misterioso de la música ondulante que nos transporta en la pista de baile...

Gricel y Contursi . el amor revivido en tantas páginas de tango

 Porque no es nada común que la apretada melodía que encubre las rosadas burbujas del encuentro feliz, esos minutos sublimes que el poeta desgrana en su canto cincelado del amor, se emparienten con la realidad vivida por José María Contursi y Gricel y su encuentro en 1935, en el estudio de radio Stentor -Florida 8-, donde el hijo de Pascual Contursi fungía de apolíneo locutor.  Ella tenía 15 años entonces, había acompañado a sus amigas Nelly y Gori Omar, a quienes conocía de cuando vivía en Guaminí (Provincia de Buenos Aires)  y el encuentro entre el joven locutor de 24 años y la bella jovencita rubia que ya estaba radicada en Córdoba con sus padres, fue un impacto tremendo para ambos.

Hay una estrella desmayada
junto a la luz de tu mirada....
Me aflige tu quebranto,
es que te quiero tanto
que me entristezco al verte seria
¡vida mía!
Bajo ese cielo de quimera
que se dibuja en tus ojeras
he visto reflejada
mi vida destrozada,
por celos necios de mi amor.

José María Contursi escribió estos versos dos años más tarde de aquel encuentro memorable que ha hecho historia en el tango. La soledad de un día tras otro, el dolor de perderse para siempre, dado que él estaba casado, la lejanía... sirvieron de ropaje para infinidad de tangos maravillosos. Con Joaquín Mauricio Mora, el genial bandoneonista, pianista, director, compositor, además de Como aquella princesa, tejieron una serie de composiciones que hunden el bisturí en aquel romance que se ha convertido en leyenda: Sin esperanza, Esclavo, Cofrecito, Más allá, Tan distante como el cielo, Al verla pasar, Otra vez Gricel, El Cristo del veneno, Perdón, Frío.

Joaquín Mauricio Mora

El Negro Mora, un melodista con una imaginativa sobresaliente, que creó romanzas en forma de tango, como Divina compuesto en 1934 para el tenor mejicano Alfonso Ortiz Tirado,  Si volviera Jesús, Margarita Gauthier, o este tema del título,  son páginas, que muestran su sensibilidad musical tanguera de alto estilo. Tuve la suerte de conocerlo en Medellín -Colombia, compartir una noche entera con él y un mediodía con almuerzo, charlando largo y tendido. Era muy simpático, me contó muchas historias de su carrera y también hablamos de su sociedad con el Catunga Contursi en esta páginas que muestran todo su talento.

Como aquella princesa del librito de cuentos
apareciste un día deslumbrante de luz....
yo era el tímido paje de una corte de ensueños
cuyo Dios era el verso...¡cuyo sueño eras tú!
Como el tímido paje del librito de cuentos
una tarde temblando te confiaba mi amor...
se empañaron tus ojos... un suspiro y un beso...
y esta pena tan dulce que nos une a los dos... 

Sí, Mora me habló con una sonrisa primero, y con gestos de su cara, luego,  que reflejaban tristeza por la situación, de aquella pasión surgida entre Contursi y Gricel. "Pensaba siempre en ella, en su situación personal, familiar, en la distancia que los separaba y escribía versos que pintaban de una manera real y dolorosa todo lo que significaba Gricel para él...", me decía el Negro Mora, alternándolo con sus propias historias dentro de orquestas y actuaciones por distintos países.

                                   
Y entre la nostalgia de aquel encuentro, las hermosas composiciones de ese muchachito de tez oscura que salió del barrio de Palermo donde su padre trabajaba en uno de los studs de caballos de carrera,  y los versos en los cuales la pluma afiebrada del Catunga desnudaba su dolor, su desesperanza, no puedo menos que volver a  este tango que merece ser recordado siempre.

Hay una estrella que agoniza
junto al soñar de tus pupilas...
Estás enamorada... lo dice tu mirada
y en esta duda se consume
el alma mía.
Pero me fe se tranquiliza
porque tu aliento me acaricia...
Tus manos en mis manos
mis labios en tus labios...
¡Y mentalmente una oración!

En aquel año de 1937, lo grabó Osvaldo Fresedo con Roberto Ray y también  Hugo del Carril con la orquesta dirigida por el propio Joaquín Mauricio Mora.  Yo invito a escucharlo cantado por Roberto Goyeneche, acompañado por el conjunto de Atilio Stampone, grabado el 13 de marzo de 1972.


           

martes, 22 de enero de 2019

BIEN MILONGA

        Cargaron en tropel
        pedazos de país.
        y un modo de vivir 
        que ya no pudo ser.
        Y apenas nos quedó
        el tango rezongón
        que no se dejó arrear
        de puro retobón.     (Héctor Negro)


Los martes son el día ideal para bailar tango en BIEN MILONGA, que te cita en el coqueto salón de la Casa de Aragón, en Madrid, desde las 21 a las 0 horas. La música que les preparo es para que gasten suela a rolete, y se vayan a casa con ese poso que te queda cuando milongueaste debute, empujado por esas orquestas que hicieron historia y hoy iluminan las pistas de casi todo el planeta.

                               
Y hablando de diferentes latitudes mi raid de hoy nos lleva de paseo por algunas rutas donde se lucen en diversas exhibiciones las parejas de moda que todos conpocemos y apreciamos.

Nade mejor que arrancar en Buenos Aires, en esa sala de la calle Rioja casi esquina San Juan llamada Gricel. En dicha milonga podemos ver a Carla Bianchi y Andrea Dodó bailando el tango Un infierno, por la orquesta de José Basso, cantando Floreal Ruiz.

                                                                        
Me tomo el avión y me pianto a Varsovia. En la capital polaca están Los Totis, Chritian Márquez y Virginia Gómez, bailándose un valsecito: Irene, que interpreta la orquesta de Juan D'Arienzo con la voz de Walter Cabral.


Pero me dan ganas de volver al calorcito del pago, es verano en Argentina y muchos bailarines buscan el abrigo del solecito, la familia, los amigos y... siempre el tango. Como en este Festival de hace apenas unos días, en La Reina del Plata,  y en el que Sebastián Arce y Noelia Hurtado se unen para bailar la milonga Mi morocha, por la típica de Ricardo Tanturi y la voz de Alberto Castillo.


No me dirás que no te dí una inyección milonguera temprana...                                                                            

lunes, 21 de enero de 2019

Cuestionario a Troilo y Piazzolla

Trabajé en la revista Extra como secretario de redacción poco tiempo. Bernardo Neustad quería que yo dirigiera la revista y le fue a pedir permiso a Laiño, el alma máter de "La Razón" para que yo pudiera trabajar con él. Estuve poco tiempo pero dejé algunas notas que hicieron mucho ruido, como la que traté sobre la masacre de José Léon Suárez. Después me enteré de muchas cosas y decidí dejar la revista, aunque con Irma Roy y Neustad coincidimos dirigiendo un problema en Canal 9: Pálpitos.
Creo que vale la pena recordar  este reportaje que les hizo Neustadt a Troilo y Piazzolla en dicha revista:
Entrevista a Astor Piazzola y Aníbal Troilo

REVISTA EXTRA - AÑO L - Nº 5 - NOVIEMBRE 1965

DOS BUENOS AIRES


Aníbal Troilo, Astor Piazzolla, dos dimensiones de Buenos Aires contrapuestas a través de un reportaje paralelo. Dos maneras distintas de sentir y vivir a Buenos Aires, dos versiones igualmente apasionadas de la ciudad-país.

Bernardo Neustadt
                              
1. ¿Cómo vive a Buenos Aires?
2. ¿Cómo ve nuestro tiempo?
3. ¿Cómo vive el éxito?
4. ¿Qué opina de Perón?
5. ¿Qué opina de las mujeres?
6. ¿Y de su mujer, en particular
7. ¿Qué es la soledad?
8. ¿Qué es lo popular?
9. ¿Cómo será el año 2000?
10. ¿Cómo vive la noche?
11. ¿Qué oficio tenía su padre?
12. ¿Qué opina del dinero?
13. ¿Le interesa el jazz?
14. ¿Qué opina de Troilo? ¿Qué opina de Piazzolla?

Aníbal Troilo

1. Como algo muy íntimo, muy mío. Como una de las cosas que más quiero.

2. Incluso cuando cosas que yo quería mucho estaban en baja, sentí que tenía adentro mí era la alegría de vivir.

3. Creo que he tenido éxito en mi vida. Ahora me doy cuenta de que lo he soportado con alegría, con humildad y con respeto por los otros, por los que no tenían éxito.

4. A mí me hablan mal de Perón y no entiendo nada. Para mí, fue una de las cosas más importantes que han ocurrido en el país. Después de él, todo cambió. Pero lo que se escribe con la mano no se puede borrar con el codo.

5. Tal vez es la cosa más linda que tiene la vida.

6. La mía es una gran mujer. Porque para aguantarme a mí veintisiete años tiene que ser muy buena.

7. Como si de repente me quedara sin amigos. Es algo terrible.

8. Todo lo que tiene repercusión en el pueblo. El pueblo es sabio.

9. A este caso, yo creo que todos vamos a andar por las nubes... de a pie. Va a haber menos miseria. Me gustaría saber cómo va a ser el tango en esa época.

10. Antes vivía de noche; ahora empecé a buscar el día, nuevamente. Pero sigo viviendo intensamente la noche, la madrugada.

11. Carnicero.

12. Lo necesito para vivir, pero ya, a esta altura, francamente me parece algo que importa poco. Aunque hace treinta o cuarenta años me desesperaba la plata que me faltaba.

13. Sí, me interesa. Sobre todo el jazz negro, pero también, a veces, un Glenn Miller.

14. Creo que es un gran músico; sobre todo, un compositor inspirado. Lo único que me molesta en él es que a veces quiere asustar a la gente con arreglos extraños. Me río de los que creen que Piazzolla debería dejar el tango y hacer música sinfónica. Para el tango, un músico como Piazzolla es impagable.
                                            

Astor Piazzolla

1. No sólo siento, sino que sé a Buenos Aires una ciudad melancólica, poblada por melancólicos. Siento de alguna forma que esta melancolía es un rasgo diferencial, un distintivo de los argentinos. Debe ser la única melancolía positiva que hay en el mundo.

2. En 1965 nadie puede ignorar que nuestro mundo es contradictorio y fascinante. Las dos cosas. Yo vivo este tiempo constantemente asombrado por lo que el hombre descubre fuera, pero sobre todo, dentro de sí mismo.

3. Mientras no se tiene, se desea, y cuando se lo tiene, se añora la lucha que uno llevó a cabo para obtenerlo. Yo, que sigo peleando para obtenerlo, puedo decirle que durante muchos años me pasé temiendo que alguna vez el éxito me hiciera bajar la guardia, ablandarme, frustrarme.

4. La primera presidencia de Perón pasará a la historia, creo, como una etapa decisiva en el desarrollo histórico, económico del país. La segunda presidencia, en cambio, será juzgada en el futuro –como lo es ya ahora- como un verdadero caos. Yo odio el caos.

5. La mujer es todo en la vida del hombre: creo que el tango tiene contraída con la mujer argentina una deuda de honor.
 6. Todo lo bueno que he podido conseguir en mi vida se lo debo a mi esposa. Si se pudiera volver atrás volvería a casarme con ella.

7. En primer lugar, tengo que reconocer que la conozco a fondo a la soledad. A veces, como negación, como incomprensión. A veces, como la simple soledad física. De cualquier manera es algo aterrador, espantoso.

8. No siempre la popularidad es la contrapartida de la soledad. A veces suelen ser sinónimos. En mi propio caso, creo que con la popularidad que he buscado francamente, sin ocultamientos, ya la he conseguido. No soy de esos que dicen “Qué me importa la publicidad”, y después recurren a todo tipo de argucias para que alguna revista les publique una fotografía.

9. Me imagino esa época como una hermandad entre todos los pueblos. Ojalá llegue a verlo.

10. Mientras trabajo, me hace feliz. Pero -ya le dije que odio el caos- componer, estudiar, es algo que prefiero hacer de día.

11. Mi padre fue bicicletero, peluquero y algunos otros oficios.

12. Algo que viene y va, no demasiado difícil de conseguir y de perder.

13. A mí me interesa toda la buena música.

14. Troilo está detenido. Pero sigue siendo la esencia más depurada, y a la vez más rica, del tango. Van a pasar muchos años hasta que aparezca un artista de su grandeza.


Bernardo Neustadt