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viernes, 24 de julio de 2015

Fugitiva

Tengo un libro escrito en lunfardo, por este poeta de Buenos Aires,  llamado Juan Carlos La Madrid que también firmó sus obras, a veces, como Simón Contreras, adoptado como homenaje al nombre de su madre, Simona Contreras. Y me sigue asombrando la garra poética y el genio de este hombre del barrio de Flores, que también supo merodear los gimnasios de boxeo, o frecuentar la amistad de gente con prontuario, o el academicismo de la Lengua, que  lo premió varias veces.

Articulista de fuste, tanguero de alma, seguidor de De Caro, de Piazzolla, Salgán, Rivero, Troilo y tantos próceres, con quienes compartió noches lungas de puro tango e incluso dejó su firma en páginas que tuvieron cabida en el repertorio de distintas orquestas y cantantes. Uno de ellos, Fugitiva, que fuera musicalizado por Ástor Piazzolla muestra la pluma pródiga, vanguardista, imaginativa y marcada por una potente fuerza lírica que, en su momento, marcó rumbos definitivos.

                                         
Juan Carlos La Madrid


Fue hombre de redacciones importantes, donde su pluma de articulista abrió surcos en defensa del tango y la música popular. Pero me gustaría compartir algunos pequeños pasajes de este: Pequeña Rosa Lunfarda, como se llama el librito que editó Torres Agüero, para que saboreen  la fuerza de estas estrofas lunfardas, que pintan su porteñismo total y cabal. Anche, su talento.

Para un pistolero de 1930

Ataviado de estrellas
el Tuerto cayó al fondo de su tarde;
en el lugar florece desde entonces
un sueño amargo
que el arrabal alienta.

Él fue como todos nosotros
y avanzó hiptnotizado
hacia el espejo matemático
con su sed de vivir,
con un reloj de arena en cada paso.

La luz del tiroteo
aún muerde los tapiales
y en la desnudez apocalíptica
un mismo tango crece de agorerías violentas,
de formas fantasmales
poseídas por albas.

El Tuerto deliraba sus poemas de amor
con esa voz rayada
y el ojo sagitario:
"June este lengue de seda,
remanye este chefún claro
y por hay déme el staro
de que soy de Avellaneda"

Al Tuerto le pisaron la rayuela del alma
y en el transfondo miserable,
de su existencia rante
él jugó a la vida rabiosa,
asaltando,
matando,
pero aterido de misterio.
Y así lo boletearon
al Tuerto, mi amigo,
poeta y pistolero

          Año 1960

Y a un hombre que podía versear de esta manera, quizás, si no se conoce su categoría, sus primeros volúmenes poéticos, el hecho de que haya sido fundador y redactor de revistas de cultura, o su idea de Tango y Tanguismo que esbozó durante un tiempo en el suplemento literario del Diario La Prensa, a lo largo de 1952, no se  lo imagina tampoco como autor de este bellísimo tango, a cuyos versos le puso música Ástor Piazzolla. Y lo cantó nada menos que María de la Fuente.

                                             


Fugitiva

Nada más que tu paso por el sueño,
el beso de morir entre la niebla
y la fuga de amor entre tus manos

perfumadas de olvido y madrigal...
Voz de mágica ausencia y lejanía
en mi ternura tímida y secreta,
te espero como ayer en el milagro
de este "ser o no ser" y lo fatal.

                                 
La Madrid entre Gobbi y Piazzolla. A los costados Varela y Varelita

Luis Alposta, médico, hombre de letras y de tango, me regaló en 2011 su libro "Antología del soneto lunfardo". Y él mismo selecciona dos poemas de Lamadrid en el ejemplar, pero antes, refleja sus tratos con el mismo hombre "grandote y vital" relatando:

  -Nació La Madrid en el barrio de Flores ("barrio de magnolias y astros"), el mismo día en que nació Miguel Hernández, acaso el más grande poeta de este siglo, según su juicio.

  "Después -me cuenta-  fueron años y años de guerrear de frente y sin aliviada: rata de ring, trabajé entrenando con profesionales por tres pesos el round,  cantor y bailarín de tango, actor de Shakespeare, periodista, profesor de literatura, vendedor de libros y especialidades mecánicas, empresario, programero de radio y TV en el más alto nivel.

Y le habla de sus amigos pungas, meseros y guapos, como si fuera un elemento del lumpen, y no ése pedazo de escritor y poeta que dice en la segunda parte del tango que recorro hoy.

Para qué,
fugitiva de otoño,
te amaré,
danzarina en la tarde
con tu velo violeta
en el tema de adiós...
Para qué,
si en la luz inmutable
y astral
en que sueñan la espuma
y la furia del viento,
se arrodilla mi amor..

Juan Carlos La Madrid falleció en 1985, a los 75 años de una vida peleada con el rigor de su estatura vital y poética. Quedaron sus escritos, sus libros y los tangos que compuso con Julio De Caro, con Gabriel Clausi, Armando Baliotti, con el mismo Piazzolla (Rosa Rio), con Argentino Galván, Carlos Giampetruzzi, Marcelo Moro, Rodolfo Toscano, Roberto Pansera, Severo Paredes y otros.

                         
Piazzolla, Adolfo Avilés, La Madrid y Fiorentino. 1951.

Y esta belleza de versos que sigo reflejando hoy.

Turbio sueño total,  noche y deseo,
se fue tu drama azul por las cenizas
anunciadas de páginas fugaces
en el roto mensaje de tu fe...
Las arenas te nombraron en su vuelo
de aleluyas trágicos y solos,
y sé que ya fugó por esa nada
tu misterio, tu voz y tu laurel...


Ástor Piazzolla no sólo le puso música a Fugitiva, sino que además hizo el arreglo del tango, tocó con su bandoneón y dirigió la orquesta de María de la Fuente en 1952 para grabarlo. Y María lo canta como los ángeles.

06- Fugitiva - María De la Fuente




miércoles, 22 de julio de 2015

Discépolo en España y Francia

La personalidad increíble de este personaje enorme del tango le permitiría entre otras cosas: ser charlista, actor, director de cine y teatro, autor de tangos que siguen dando vueltas en los reproductores y que las vicisitudes de los seres humanos  hacen cada día más actuales.

Discépolo no sabía música pero tenía tal dosis de talento que sabía silbarle al pianista Lalo Scalise las composiciones que se le iban ocurriendo en algún café, o en la calle, y éste, pacientemente, las trasladaba al pentagrama. También supo hacerlo con otros músicos, como Di Sarli, por ejemplo y alguno como Alberto Castellano, llegado el caso. O marcarlo él con dos dedos sobre un piano.



Así, por ejemplo nació la música de Canción desesperada que urdió en Mallorca, o Carillón de la Merced que creó en Chile con Alfredo le Pera. Con Luis César Amadori haría Desencanto y Confesión, y bien que se nota incluso, su escritura poética en ambos temas. Martirio,  Soy un arlequín, Melodía porteña, Infamia, Quien más quien menos,  Esta noche me emborracho, Que vachaché, Chorra, Que sapa señor, Secreto, Tormenta, Tres esperanzas, Yira yira, Victoria, Sueño de juventud, llevan su firma tanto en la letra como en la música, lo que da la pauta de su genio.

Después de su consagración en Buenos Aires, donde llegó a dirigir una Orquesta Típica en el Teatro Colón, cree llegado el momento de largarse a Europa -donde ya conocían muchos de sus tangos-, con Tania, llevando en sus maletas todas aquellas creaciones. En medio de los ajetreados preparativos para el viaje, se preparó un Festival en el Luna Park, en el que Discepolín presentó su Historia del tango en dos horas, que ya había representado con anterioridad.


Discépolo y Tania camino de Europa
                                 

Pero en este caso, con un apoyo total del mundo del tango, se encontró delante de sesenta músicos, provenientes de las orquestas de Francisco Canaro, Julio De Caro, Edgardo Donato, Francisco Lomutos y otras. A esto se agregaría la presencia de grandes voces del momento como Ignacio Corsini, Azucena Maizani, Sofía Bozán, o Alberto Vila. Y entre los varios directores, también el pequeño Discépolo estaría al frente de esos músicos en la interpretación de algunos de sus grandes éxitos que estaban de moda.

El viaje a Europa lo hicieron con Tania, Eduardo Scalise, un secretario y un encargado de las relaciones públicas. La idea era contratar músicos españoles en  su país, y para ello Scalise les llevaba las particellas correspondientes. Al llegar a Madrid, estaba todo preparado y el debut sería en el Palacio de la música. Los comentarios de la prensa no pudieron ser mejores y la gira se extendería por distintas ciudades de la península, hasta llegar a Barcelona, donde sus tangos como Yira yira, Esta noche me emborracho o Cambalache serían canturreados por tantos amantes del tango en la Ciudad Condal.

                                                 

La meta próxima era París, y el paso anterior de músicos, orquestas y cantantes le habían abierto las puertas de par en par al tango argentino. Allí  tuvieron que enfrentarse con el Sindicato de músicos que les exigían contratar a instrumentistas galos. La pelea fue ardua, así como la negativa rotunda de Discépolo  a vestirlos de gauchos. Y como en España, ganó la partida y salieron con smoking. Llegaron músicos argentinos la orquesta debió ampliarse para dar cabida a los franceses que exigía el Sindicato y el debut sería en el Palace Gaumont. Luego se trasladarían al Follies Bergére.

La guerra civil española que comenzaba en aquellos momentos, obligaron a Discépolo y Tania a cambiar los planes y decidieron volver a Argentina, aunque hicieron una escala artística con bastante éxito en Brasil. Pero el recuerdo de la estadía en Francia, quedó fijado en unos discos que el sello parisino Pathé les invitó a grabar. Entre ellos: Alma de bandoneón, Quien más quien menos, Caminito, que canta Tania, en dos de ellos acompañada por García y Caldas. O Buen amigo y Confesión en forma instrumental y una zamba y un bailecito, incluso.

                                     



Ya en Buenos Aires, a  la que arribaron el 14 de octubre de 1936, Discépolo recordará en charlas radiales sus vivencias en Europa y encabezará otra orquesta de numerosos músicos, que alternaban las charlas y en la que apuntaban jóvenes figuras como Aníbal Troilo, Héctor Varela, Armando Blasco y otros. El sello RCA Víctor graba algunos temas de esta orquesta, cantados por Tania.

Creo que vale la pena recrear un par de ellos, como Desencanto, de Discépolo,  y Un reproche, de Eduardo Scalise, donde hay unas variaciones de bandoneón fenomenales, algo normal considerando el nivel de los fueyes que había en esa orquesta discepoleana. Ambos tangos fueron grabados el 1 de febrero de 1937.

 06- Desencanto - Orq. Discépolo -canta Tania

09- Un reproche - Orq. Discépolo- Canta Tania


lunes, 20 de julio de 2015

Arturo Gallucci

Me parece de justicia recordar a este honbre del tango que creó una parva interminable de tangos, valses, milongas y candombes, muchos de los cuales bailamos a diario en la pista y que fueron obra suya, en yunta con músicos, o algún poeta. La vena le le llegaba de sus padres, que a él y sus hermanos los formaron musicalmente y los incluyeron en su conjunto Los Fregolini que actuaban en cines y circos de los barrios porteños.

De paso cañaso, el pibe de seis años se fue aficionando a tocar algunos instrumentos como la guitarra, el contrabajo  y hasta el pistón. Ello le serviría para dar cuerda a su pasión tanguera y esa temprana vocación que vivió plenamente hasta sus últimas días, ya que murió en 1978. Pero en aquellas umbrías noches de tango en el centro porteño, se hizo camino rápidamente con un tango que hizo en yunta con el letrista Alfredo Navarrine: Corazón en sombras.

                      


Era la época lujosa de Di Sarli que le registró una decena de temas, de De Angelis que desde el programa radial Glostora Tango Club llevó sus creaciones a todo el país. Y no eran pavada esas canciones que rápidamente entonaban los muchachos y chicas de todos los barrios, y se abrían paso en las milongas de entonces que se establecían en clubes y salones de Buenos Aires.

Entre algunas de sus composiciones destacan las que siguen manteniéndose firmes en el recuerdo y las pistas de bailes. Me gusta citar la milonga: Yo soy de San Telmo, que lleva letra de Victorino Velázquez y a la cual Gallucci le adosó una hermosa música que suena a gloria en la grabación de Di Sarli con Rufino, o en la de Laurenz con Podestá. O Vieja luna, otra maravilla disarliana, a la que Gallucci le agregó música a los versos de Celedonio Flores y que Jorge Durán cantó como nadie.

       

La lista de sus creaciones es tan extensa que supera cómodamente las doscientas. Y puesto a recordar algunas de ellas, me inclino por Frente al espejo, Fogón de Huella, Mi novia de ayer, Cero al as, Dejame hablar,  Como se hace un tango, Sirva otra copa, El hijo cruel, Cuando muere una esperanza, Cuatro líneas para el cielo, Adiós marinero , Cargamento, Tengo un amigo, Cien guitarras, Amor de resero, Guitarra de ausencia, con distintos colaboradores. Con ellos me basta para trazar el perfil de un importante hombre del tango.

Yo lo vi en El Mesón español, de la Avenida Caseros y Baigorri, cerquita del Hospital Rawon, al que solíamos concurrir con algunos muchachos amigos. Era un edificio bajo, colonial, pintado de blanco, y a la entrada, tenía un caballito miniatura, de aquellos que criaba Falabella. Allí Gallucci tocaba el contrabajo en un trío junto a Lorenzo Raneri en guitarra y Alfredo Calabró en bandoneón. Parece mentira con tantas obras de éxito que creó a lo largo de su vida que tuviera que trabajar hasta el final de sus días para ganarse el sustento y mantener a su familia, como le contaba a mi compañero y amigo Pepe Barcia.

 
Hoy al recordarlo, lo hago especialmente con dos de sus numerosos temas que poblaron los atriles de las orquestas típicas del cuarenta al sesenta. Por supuesto, elijo un par que realzan su obra. En primer término el vals, Mi novia de ayer, compuesto con José Soliño Barreiro, que grabó Alfredo De Angelis con Floreal Ruiz el 28 de abril de 1944. Y Como se hace un tango, que lleva versos de Enrique Dizeo y Carlos Di Sarli con la voz de Roberto Rufino, registró el 5 de marzo de 1943.


15- Alfredo de Angelis - Mi novia de ayer (Floreal Ruiz)

061- Como se hace un tango - Di Sarli-Rufino






sábado, 18 de julio de 2015

Bailongo de los sábados

El título imita al del tango de Oscar Arona y Francisco García Jiménez: Bailongo de los domingos. Pero como en este caso la milonga la realizamos los sábados night, no me importa recurrir a los versos del gran vate que haría lucir a Alberto Castillo con la Orquesta de Ricardo Tanturi, en este gotán cortado a la medida del excelente cantor que fue el Cabezón del barrio de Mataderos. Aunque Raúl Berón con la orquesta de Lucio Demare no se quedó atrás en la interpretación de este tango. Claro, que por aquello de la censura, Demare lo grabó como: El baile de los domingos. ¡Mirá vos!

Novela del bailarín
que escrita está,
un trozo en cada salón
de mi ciudad...
De la Unione al Augusteo
con ella te veo
soñando a compás.

                                           
                                       



García Jiménez se refería al salón de la Sociedad Italiana Unione e Benevolenza, que estaba en la calle Cangallo (hoy Tte. General Perón) al 1300. Fue la primera sociedad italiana que se hizo fuera del país de origen y el edificio era realmente hermoso. Los domingos había milonga y varios muchachos de mi barra solían ir. El salón Augusteo estaba a 100 metros de allí, en la calle Sarmiento. Refugio de grandes milongueros de antaño, estaba enclavado en la Societá Unione Operai Italiani, y era un centro de ayuda para tantos inmigrantes de este país europeo.

El baile de los domingos...!
sencillo, criollo y tan lindo.
Encadenado a sus tangos
hoy vivo cautivo
del ritmo dulzón.
Emoción hay una sola
y es llorar de bandoneones
llorando acordes de Arolas.
¡El baile de los domingos...
remanso del corazón...!

Viví parte de esa época cuando me largué aún cachorro a recorrer las milongas céntricas, aunque los domingos después de la Unione había que salir corriendo para el Club Atlético Huracán donde nos matábamos en la milonga de la domenica con grabaciones . ¡Maravillas de altri tempi!

Bueno, en realidad esto viene a ser como un aperitivo de BIEN MILONGA, que esta noche, como todos los sábados y martes, ofrecemos en la Casa de Aragón, de Madrid, en la Plaza República Argentina, nº 6. Y hay que aprovechar porque en Agosto cierra por vacaciones la Casa y entonces iremos a darnos unas buenas raciones de playa, mar, sol y pescaditos surtidos.

Y para abrir boca con la milonga de esta noche me hago el viajecito de rigor por salones de  distintos países y arranco por el lado de Estambul, para ver en acción a la pareja integrada por Dana Frígoli y Adrián Ferreira, bailando el bello tango Fruta amarga, por Miguel Caló cantando Raúl Iriarte.



 Y de allí salto a Dubai para que observen cómo ha prendido el tango en estos sitios. Y para admirar a Diego El Pájaro Riemer, con  Natalia Cristóbal Rivé, bailando el tango Niebla del Riachuelo, por el Polaco Goyeneche acompañado por la orquesta dirigida por Raúl Garello  (¡y mirá que es difícil).

                                           

Ahora, para cerrar la muestra,  me rajo a Moscú para ver a la dupla, Yury Alexeev y Elena Chivilina bailando la milonga: Qué tiempo aquel, por Francisco Lomuto, cantando Jorge Omar.
                   

                                                                                                         

viernes, 17 de julio de 2015

Pugliese y su orquesta en Rusia y China

He comentado algunas veces la sorpresa que me pude llevar cuando descubrí lo bien que bailan en lugares tan alejados de Argentina, como Rusia o China, y entonces  no puedo menos que recordar aquella gira que realizó Pugliese con sus muchachos en 1959, por dichos lugares. Una hermosa manera de abrir la puerta con el talento de estos músicos que conviene recordar para valorar el resultado de su increíble gira.

En su momento, Pugliese le mandó unas líneas a Horacio Ferrer con documentos del viaje, como este comentario de "La chispa de Turkmenia", un periódico de dicha región que arranca así: Ashabad, 9 de octubre de 1959.

-Este conjunto de Tango argentino es uno de los más populares que en los últimos tiempos ha conocido el público de Ashabad. Fundado por el maestro Osvaldo Pugliese ganó rápido arraigo completamente dedicado a la interpretación de melodías de Tango, que son las preferidas por los ciudadanos argentinos. Antes que nada, hay que decir que estos conciertos han aumentado nuestros conocimientos respecto de este tipo de arte, cuyas obras más representativas hemos conocido en las actuaciones de Pugliese, en el teatro de verano. El Tango en la Argentina no es solamente una canción lírica de amor, o dedicada al amor y las despedidas. Estas melodías de Tango hace mucho que son auténticamente populares y por eso muchos de sus cantables tratan agudos motivos sociales, Los conciertos nos dieron un espectáculo hermoso. Gran éxito han tenido los cantores Maciel y Guido y la pareja de bailarines. La orquesta es maravillosa.

                               
La orquesta de Osvaldo Pugliese, sus músicos y acompañantes en China


Territorio del Asia central, Turkmenia es una de las repúblicas que integran la Unión Soviética (en aquel entonces), que visita ahora por primera vez una orquesta argentina.

Forman la delegación veinte personas, con los músicos: Osvaldo Ruggiero, Ismael Spitalnik, Víctor Lavallén y Julián Plaza -reemplazó a Demarco que no pudo viajar- (bandoneones); Oscar Herrero, Emilio Balcarce, Simón Bajour y Julio Carrasco (violines); Adriano Fanelli (cello); Aniceto Rossi (contrabajo); los cantores Jorge Maciel y Carlos Guido, los bailarines Mónica Reynal y Toto Rey, y el glosador Luis Mela.

Osalvo Pugliese ha partido de Ezeiza el lunes 10 de Agosto a  media mañana.

-Se cumplieron ya sesenta días de labor ininterrumpida por las ciudades de la distintas repúblicas de la Unión Soviética (le escribe Pugliese el 1 de octubre desde Uzbekistán). Nuestra labor comenzó en Moscú en el anfiteatro del ejército Rojo, ante cinco mil pesonas que llenaban las instalaciones. Nos enfrentamos así con el pùeblo ruso y con el desconocimiento casi total de nuestra música. A pesar de eso creemos haber logrado un puesto de vanguardia para el Tango. El aplauso y los bises ratifican lo antedicho.

                                      
La orquesta en aquella extensa gira asiática

-Se sucedieron, luego, Leningrado -hermosa ciudad llena de historia y de arte-, Lvov, Karvov, Rostoff -en Ucrania-, Lislovorks, Sochi, Suhkumi, Bahtumi, Tbilisi -en Georgia-, Erevan -en Armenia-, Baku -en Transcaucasia-, Ashabad -en Turkmenia- y aquí Taskent -Uzbekistán-, ya en Asia. Regresamos el 26 de octubre a Moscú desde donde, y luego de veinte días de actuación, partiimos a Pekín

En otro apogeo de su madurez tangúística -dice Ferrer-, lúcidamente integrada y escrita por varios arregladores de clase -Balcarce, Plaza, el propio Osvaldo, Spitalnik, Ruggiero, Lavallén- la orquesta deja durante cinco meses de gira, una película y ciento veintiseis recitales de dos horas y media cada una, poniendo en perspectiva musical etapas de sesenta años de tango. Las obras mejor recibidas -relatan- , son: Mi Buenos Aires querido y Remembranzas, y en los solos de orquesta los tangos de Bardi, Cobián y De Caro, así como los jóvenes chinos se han conmovido con La yumba.

-Nos han tratado magníficamente, y si cabe puedo asegurar que este sentimiento de simpatía hacia nosotros se agudizó en China -dice Pugliese al regresar a Buenos Aires el 30 de diciembre.

-Son pueblos cultos y supieron valorar nuestros esfuerzos por difundir nuestra música en aquellos lejanos países sonde sólo conocían viejos tangos como El Choclo, A media luz y La cumparsita.

                               


En otro reportaje afirma: El tango es una danza canción de carácter popular, un pequeño poema sinfónico que tiene patente nacional. Creo pues que hay que realizarlo teniendo en cuenta este aspecto. Si la influencia europea enriqueció al tango, fue la estrecha unión entre lo porteño y lo criollo lo que le dió caracteres propios. De lo viejo y lo tradicional entonces, debemos mantener lo provechoso y lo viable.  Pero la evolución es algo natural en cualquier aspecto de la vida. Y el tango no puede sustraerse a ello.

Y volviendo al presente yo aprovecho para volver a recordar orquestas y bailarines rusos de la actualidad, que llaman la atención no sólo por lo bien que lo hacen, sino también por el sentimiento que ponen en ello. Las semillas sembradas por la orquesta de Pugliese en aquella gira de 1959, están en la orquesta Solo Tango, y en los músicos que se se siguen alistando a toda máquina en las filas del tango, así como en la legión de muy buenos bailarines en toda la región de Europa del este, Asia y Medio Oriente.

                                 


Pongo la música, cierro los ojos y me instalo virtualmente en uno de aquellos conciertos y escucho dos de aquellos temas que tanto impresionaron a rusos y asiáticos: El primero es Qué pinturita, de su antiguo bandoneonista Esteban Gilardi, que Pugliese grabó el 6 de agosto de 1958. Y Gente amiga, de Ismael Spitalnik que ocuparía el sitio del fallecido Roberto Peppe en la orquesta y se sentaría precisamente junto a Gilardi. Lo llevó al disco la orquesta de Pugliese el 2 de enero de 1958.

08- Que pinturita - Osvaldo Pugliese

06- Gente amiga- Osvaldo Pugliese

miércoles, 15 de julio de 2015

Milonga de mis amores

A raíz del tango de Pedro Laurenz que publiqué hace un par de días, tuve varias conversaciones con tangueros y estuvimos charlando de lo que fue este genio del bandoneón y de la composición, y aprovechamos para recrear algunas de sus creaciones más felices, que fueron unas cuantas. Bastaría con citar Amurado (con Maffia), Mala junta (con De Caro, aunque hay muchas dudas al respecto, en el ambiente), Vieja amiga, Como dos extraños (ambas con el Catunga), La revancha o De puro guapo para valorar su genio.

Y entre él y José María Contursi hicieron en 1937 esta milonga del título que puede figurar entre las mejores del género, sin duda alguna. Los versos del Catunga son muy lindos, aunque en la aleación  ha destacado más la música en las distintas interpretaciones que se han realizado de la misma, y es que, si oyéndola uno puede gozarla a tope, bailándola, el placer crece aún más.

                                         



Francisco Canaro reúne la mayor cantidad de milongas bailables, muchas de ellas recuperadas gracias al japonés Akihito Babá, que compró acetatos e incunables en Buenos Aires, cuando el ecuatoriano Ricardo Mejía decidió destruir muchas placas de tango, dándole primacía al pop. En Japón los armó en discos, como esas 20 milongas de Pirincho que sirven para iluminar las salas milongueras. Entre ellas, esta Milonga de mis amores, que llevó al disco el 26 de mayo de 1937.

Su autor, Pedro Laurenz  la grabaría con la voz de Héctor Farrel, dos meses más tarde, el 14 de mayo de 1937. Posteriormente, en el sello Odeón volvería a registrarla, esta vez en forma instrumental el 14 de enero de 1944.  Y quiero insistir en los versos de José María Contursi, porque se escapan de sus letras sobre Gricel, aunque sigue escribiendo en primera persona, como era su costumbre.

Oigo tu voz
engarzada en los acordes de una lírica guitarra...
Sos milonga de otros tiempos... Yo te vi crecer
prendida en las polleras de un bailongo guapo y rompedor
como jamás ha de volver.

Nadie, tal vez,
comprendió mejor las penas y el sentir de mi barriada...
Sin embargo te olvidaron y en el callejón
tan sólo una guitarra te recuerda, criolla como vos,
y en su gemir, tiembla mi ser.

                                   


Los versos debió escribirlos sobre la música de Laurenz y no es nada fácil hacerlo sobre un tipo de música que no es nada repetitiva y machacona, como muchas del género. A mí me encantan las dos componentes de esta hermosa milonga: música y letra, aunque como más trascendió fue en forma instrumental. Tengo numerososas grabaciones del tema y entre ellas puedo mencionar las siguientes:

Anselmo Aieta la llevó al disco con su orquesta en 1953. Domingo Rulio con su conjunto. Miguel Villas Boas, Esteban Morgado y su cuarteto, Juan Cambareri y su cuarteto, D'Arienzo (16-12-1970). El quinteto Pirincho con la dirección del turquito Oscar Bassil. Héctor Stamponi, su cuarteto y la voz de Elsa Picó y otros.

Vuelvo cansado de todo
y en mi corazón lloran los años...
Mi vida busca tan sólo
la tranquilidad del viejo barrio...
Y encuentro todo cambiado menos tu canción, milonga mía...
El progreso ha destrozado toda la emoción
de mi arrabal.

                                          
José María Contursi y su esposa

Una noche en que comenzaba mi periplo nocturno con un sandwich de miga y un jerez frío en el Bar Suárez de la calle Lavalle, estaba con el Negro Hugo Díaz parado en la puerta del lugar, y pasaba Laurenz con su bandoneón en ristre rumbo al trabajo con el Quinteto Real. Saludó, se detuvo un rato y el Negro le dijo que le costaba sacar esta milonga en su armónica. Pedro le dió unos consejos y le dijo: "A veces me resultó mucho más fácil escribir algunos de mis temas y llevarlos al pentagrama, que tocarlos con la orquesta o el quinteto. Incluso a algunos músicos míos le costaba, así que no te preocupés que tenés talento y la sacás fenómeno".

Voy a invitarlos a escuchar dos de las versiones menos reproducidas. Por ejemplo, la de ese maestro de cantores, Charlo, acompañado por las guitarras de Iglesias, Quesada y Spina. Y también esta genial realización de  Bernardo Baraj en flauta traversa, en dupla con Jaime Torres y su charango. Creo que vale la pena agregar que Bernardo, desde hace unos cinco años se dedicó a milonguear y hoy dibuja fenómeno también en el piso.

10- Milonga de mis amores - Charlo

12- Milonga de mis amores - Jaime Torres-B. Baraj


lunes, 13 de julio de 2015

Mal de amores

Este tango entrañable de Pedro Laurenz me viene haciendo cosquillas en el cuore desde que arranqué de muchachito en la milonga. En la barra de la que yo formaba parte, había mayoría de hinchas de Pugliese, y cuando nos juntábamos en la casa de alguno de los integrantes de esa cuadrilla de seguidores del hombre de Viilla Crespo,  en la vitrola se sucedían algunos tangos de su orquesta. Mientras, el mate corría de mano en mano y cada tanto nos parábamos y ensayábamos algunos pasos para la milonga.

Y a mí me martilleaba este hermoso tango de Pedro Laurenz, que es toda una joyita y creo que no ha tenido la repercusión adecuada, dada la calidad del tema. Tiene un aire nostálgico, y si Pugliese lo hubiese vuelto a grabar en los 60 o 70, cuando los arreglos de su orquesta tenían más vuelo y más alargue en solos y extensión, creo que habría elevado aún más,  el valor musical de esta obra.

                                 


Comienza despacito como una letanía y se te va metiendo, transmitiendo nostalgias de aquel tiempo. El violín de Enrique Camerano, le da un barniz especial en la segunda parte, secundado por sus compañeros Cacho Herrero, Julio Carrasco y Jaime Tursky. El maestro del piano va llevando las riendas junto a Aniceto Rossi en el contrabajo. Y al final entran a tallar los fueyes de Ruggiero, Caldara, Gilardi y Castagniaro y el tango entra en esa zona en la cual a los milongas se nos van los pies y no queremos que termine nunca.

Cada vez que lo escucho me sumerjo en una umbría zona de recuerdos juveniles, pero por sobre todo la belleza del tango le gana a la nostalgia. La orquesta venía seguido a Huracán y una noche me arrimé al escenario, que lo teníamos a mano, y le espeté a Pugliese: "Mal de amores, troesma...". Sonrió, me guiñó un ojo y asintió con la cabeza. Un rato más tarde escuché el sonido del tema que le había solicitado y salí a bailarlo como un resorte.

                       
La orquesta de Pedro Laurenz cuando tenía a Osvaldo Pugliese de pianista
                         


El tango lo había estrenado el sexteto de Julio De Caro, que lo grabó el 14 de septiembre de 1928, cuando los dos fueyes eran Pedro Laurenz y el cieguito Armando Blasco. Y quedaría encallado en una zona de sombras, hasta que el 21 de agosto de 1946, lo llevase al disco la orquesta de Pugliese, unos 18 años más tarde. Hubo algunos registros  más, como los de Mario Demarco, Leopoldo Federico, el Sexteto tango. José Basso, Francisco Rotundo y otros, pero yo me quedé esperando la versión de Pichuco, o Gobbi, que nunca llegaron.

Y, lo más curioso, Pedro Laurenz recién lo grabó en el final de su orquesta, en 1967, en el sello Microfón. Aunque es cierto que también lo llevó al disco con el Quinteto Real, junto a Salgán, Francini, De Lío, Ferro y el propio Laurenz, en 1959.

                                               
Pedro Laurenz

Me doy vuelta con mis vivencias juveniles pobladas de aventuras milongueras inolvidables, y vuelvo a escuchar la versión citada de Osvaldo Pugliese. Y, entre las ejecuciones de este tango que pueblan mi discoteca, tengo una muy linda del gran fueye rosarino Antonio Ríos y su Cuarteto Los Poetas del tango. Se trata de una grabación particular realizada en el año 1955. Integraban el mismo: Antonio Agri en violín, José Puertas en piano, Omar Murtagh en contrabajo, y el citado Ríos, bandoneón.

Atenti!

OP- Mal de amores (Pugliese)

06- Antonio Ríos - Mal de amores