Esta yunta dejó en el disco 60 temas que siguen empujándonos -¡y cómo!- en la pista, cuando suena alguna tanda de esas. El piano de Orlando Goñi era vital en la expresión musical de la primera orquesta de Pichuco y aunque hayan pasado tantos años y la evolución de Troilo lo haya ido llevando cada vez más alto, más iluminado, y con excelentes músicos en su formación, para bailar, siempre elegiremos ésta.
El 1 de julio de 1937, está grabado en la historia del tango como el debut de su primera orquesta en el cabaret "Marabú", de la calle Maipú entre Sarmiento y Corrientes. Los fueyes eran Toto Rodríguez, Yanitelli y Pichuco; Stilman, Nichele y Sapochnik en violines, Fassio al contrabajo, Goñi al piano y Fiorentino en los cantables.
Fiorentino, Orlando Goñi y Aníbal Troilo ensayando una piezaEl pianista genial, único, que fue Goñi, fallecido prematuramente a sus 31 años, el Gordo con su talento y el decir inimitable de Fiore, con ese estilo de canzonetta del sur de Italia, convirtieron a la orquesta en una joya para escuchar y especialmente para bailar, Aunque Pichuco diría años más tarde que la RCA Victor le adelantaba los tiempos, era Goñi con su síncopa quien movía a los enfervorizados bailarines.
Había establecido con Pichuco contrapuntos y contra ritmos que aún hoy siguen estremeciéndonos. Y los actuales milongueros de todas partes del mundo siguen apuntándose a esos 71 registros que quedaron de aquellas primera época genial, irrepetible, aunque la evolución de la orquesta haya sido realmente de gran valía artística y musical.
Troilo en su interminable inquietud creadora fue el primero que hizo cantar a Fiorentino la primera, segunda y tercera parte de los versos. Hasta allí los cantores eran estribillistas; hacían sólo la segunda parte. Al contratar a Alberto Marino, también estableció la yunta de cantores fijos, que, esporádicamente había esbozado Canaro años antes.
Lamentablemente por un conflicto con la grabadora y por la guerra mundial recién comenzada que impedía la llegada de pasta para registrar el material y fabricar los discos, pasaría tres años sin grabar con su orquesta. Hasta que sale de Odeón, firma con la RCA Victor y comienza a registrar placas con la vez de Fiorentino el 4 de marzo de 1941.
Fiorentino había comenzado su carrera en el tango como bandoneonista. Había estudiado el fueye con Minotto y comenzó a tocar en un trío con su hermano Vicente Fiorentino, que era violinista y José Martínez al piano. Luego harían un cuarteto con Joaquín Mora y Simoni Alfaro. Pasaría a la orquesta de Francisco Canaro y allí realiza las dos funciones, bandoneón y canto de estribillos. Cantaría luego en varias orquestas: D'Arienzo, Cobián, Pollero, Maffia y Zerrillo.
Cuando Troilo lo llama para su orquesta inicial, iba a cumplir 32 años, había andado por Alemania, Uruguay, provincias varias de Argentina y no parecía ser la voz ideal para esa orquesta debutante. Pero sucedió todo lo contrario. La magia de Pichuco (cumpliría 23 años en esos días) le daría vuelo al melodismo de Fiore que debutó en el disco de 78rpm con la milonga Mano brava y el tango de Troilo y José María Contursi: Toda mi vida.
Dejaría 60 temas grabados con Pichuco, quien luego iría incorporando a su orquesta a los cantores más festejados. La orquesta bajó el ritmo bailable y se hizo más propensa a escucharla y festejar sus creaciones y arreglos. Las voces que fue incorporando, encontrarían su consagración con Troilo. La etapa de Fiore había quedado atrás, pero es la que sigue sonando en las milongas de todo el mundo.
Porque nos impulsa con las genialidades de Orlando Goñi y Pichuco, la voz melodiosa de Fiorentino y las notas que brotan de esos instrumentos que anidan en la orquesta y sobreviven en el disco. Pichuco decía sobre Fiorentino. "Fiore fue el hombre que nos enseñó cómo subir a un escenario, sonrientes y bien "jaileifes"".
Un día como hoy, en 1975, Aníbal Troilo se despidió de este mundo (En realidad se lo da como fallecido el 18 de mayo, porque eran las 12 y 10 de la noche.). Sin embargo, 51 años más tarde, sigue vivo en el disco y su dupla con Fiore es el motor que nos sigue iluminando, junto al piano de Goñi. Una de las tantas claves mágicas que tiene el tango y que se hacen inmortales para los milongueros de ambos sexos.
Con sólo un ejemplo bastaría para demostrarlo. Y lo hago con este tango de Jorge Curi y Pedro Maffia : "Te aconsejo que me olvides". Lo grabaron el 16 de abril de 1941. ¡Una maravilla!


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