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domingo, 24 de noviembre de 2019

Sueño querido

Con este tango me gusta recordar una vez más a ese increíble poeta, escritor, traductor y autor de obras teatrales que fue Mario Battistella. Tal vez no se le haya dado la importancia que realmente tuvo en la historia del tango este hombre nacido en un pueblo de Verona (Italia), al que que le gustaba la vida artística, la bohemia aventurera de los viajes, la música y que despegó pronto de la casa paterna.

Primero recorriendo su país con compañías artísticas. Luego, metiéndose en un barco con tantos compatriotas que buscaban mejores horizontes. A diferencia de aquellos emigrantes que huían de la miseria, gente sin recursos, laborantes con escasa cultura, Battistella ya atesoraba un bagaje importante de estudios, aunque llegara a Buenos Aires llamado por sus hermanos mayores (un varón y una mujer) que estaban regentando un campo en la provincia de Buenos Aires.

                              
Pero al futuro poeta del tango le tiraba la ciudad y Buenos Aires le dió chapa de porteño rápidamente. Se manejaba muy bien con el idioma y la panorámica de época quedaría reflejada en sus futuras composiciones, cuando descollará en el linaje artístico-musical y el tango lo atraparía como rastreador de la esencia que nos emociona.  Realmente su obra es demasiado amplia y muy importante como para que se lo haya dejado a un lado en el reconocimiento a los poetas tangueros.

Bastaría recordar una muy pequeña parte de su creación, en comunión con músicos y con Alfredo Le Pera, por ejemplo: Me da pena confesarlo, Bronca, Melodía de arrabal, Al pie de la Santa Cruz, Remembranzas, Desdén, Cuartito azul, Medallita de la suerte, Cuando tú no estás, No aflojés, Criollita de mis amores, Pinta brava, Mañanita de sol, Rebeldías, P'al nene, Vals de las guitarras, Amores de estudiante, Pampa y cielo y una larguísima lista, a la cual Batistella no le dió mayor importancia,.

Aunque volvió a Europa, estuvo en su casa natal, en España, en Francia, trabajó con Gardel y Le Pera en las películas del cantor, aportando ideas, temas musicales y demás, Buenos Aires era su raigambre. Las latitudes de su vida viajera lo envolvían en la calidez de aquella ciudad donde el tango sembraba pasiones, agigantándose en la voz y la imagen de Gardel. Pero el aporteñado poeta, no se dejó tentar por el lunfardo que tenía muchas raíces itálicas y muestra en cambio, la calidad estética de su prosa y poesía en tantas creaciones que pegaron fuerte en las almas tangueras.

                                 

También es cierto que Battistella desdeñó gran parte de la cuantiosa obra que realizara en forma de canciones de todo tipo. Y es en este tango, como él mismo lo señala, donde desnuda una especie de autoconfesión sobre su vida. Ángel Maffia, hermano menor de Pedro, le pondría música a dichos versos y además se lo mostraría a Gardel en Francia, que se entusiasmaría con el tango y lo grabaría con sus guitarristas Barbieri,  Pettorossi, Riverol y Vivas, en 1932 y 1933..

Los veinte abriles daba yo
y ya deseaba recorrer el mundo
que me ilusionó.
Mi pobre vieja en su pesar
lloró de pena
y en alas de mi sueño
abandoné el hogar.
Mi porvenir interrogué
y aunque me dijo el sabio que era oscuro
proseguí con fé.
Soñaba al son de mis primeros años
sin ver los desengaños
pero desperté.

En un momento de su vida, de su confortable fama, de sus reiterados éxitos, también irrumpen las transacciones afectivas con su doble cara, pervive un resentimiento consigo mismo, siente una desilusión preventiva quizás, el mapa sentimental, los sueños lacerados. Todo ello le hace avizorar un futuro distópico. El que lo enfrenta a aquel otro de la flamante juventud cargada de ilusiones que lo llevó a una aventura incierta, pero en la que imaginaba una abundante fuente de maravillosos descubrimientos.

Sueño querido
de mi tierna y bella juventud.
fuiste espantado por
la negra ingratitud.
Solo me queda
de tu mágico esplendor
el yelmo roto
de triste soñador.
Por eso cuando
llega a mi alma
el lúgubre doblar
de las campanas
me dan ganas de llorar.
Sueño querido
ha pasado tu carroza,
para siempre ya te has ido
y no volverás.

Y este letárgico deschave masticado y trasladado a la poesía, al género que lo consagrara lejos de su tierra, sale a la luz con gran tensión emocional.  Aposentado en traiciones que hacen mella en su espíritu y así el resentimiento se encarna en tango de envergadura. Porque el desánimo no hace aguas en la estética del poeta que se encuentra ante la opacidad de todo lo que le rodea. 

Quise ser bueno y solo fui
romántico Quijote para el mundo
que se rió de mí.
En la amistad y en el amor
ful traicionado
y en la mitad del pecho me clavó el dolor.
Todo ilusión tan solo fue
que se esfumó con la primera estrella
del amanecer.
Casi me pierdo en esa noche oscura
soñando en las alturas
pero desperté.

En aquel festival de Tango que se realizó el 7 de agosto de 1972 en el Teatro Colón, y al cual tuve el enorme gusto de asistir, Roberto Goyeneche lo cantó acompañado por la gran orquesta del maestro Horacio Salgán. Vale la pena recordarlo.
                                 
                                      
                                                                    

                                   

1 comentario:

  1. Totalmente de acuerdo con Ud. Para mí Battistella está entre los diez mejores letristas, por la profundidad de sus letras y los éxitos que pegó.

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