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jueves, 27 de marzo de 2014

Sin tacha

Hoy vengo cargado con este tangazo de Pedro Laurenz que no ha tenido la repercusión que debió tener. La capacidad creadora de este enorme bandoneonista, quedó evidenciada no sólo en su faceta de ejecutante, por sus notas y fraseos inéditos hasta ese momento, sino incluso por su trascendencia como compositor. Incluso conviene recordar que fue él quien modificó en 1926 el tipo de afinación del fueye.
                                                                                                          
  La misma jerarquía que tuvo como intérprete la mostró a la hora de componer. Y la lista de sus creaciones es realmente impresionante. Yo soy fanático de Mal de amores, por ejemplo, pero Orgullo criollo, Mala junta, Berretín, Amurado,  De puro guapo, La revancha, Como dos extraños, Milonga de mis amores, Risa loca o Vieja amiga, por citar sólo un ramillete de sus composiciones  ya lo definen como creador imprescindible en la historia del tango. Alguno de estos temas los hizo en colaboración con Maffia o De Caro.

                                       
El tango que traigo esta matina, me hubiera gustado mucho escucharlo por las orquestas de Osvaldo Pugliese y Aníbal Troilo, dado las aristas y la espléndida originalidad que tienen los temas de Laurenz. Como éste, que representa maravillosamente el genio creador de toda una escuela bandoneonística, que tendría en Osvaldo Ruggiero a su más destacado continuador.

Laurenz con sus cantores Jorge Linares y carlos Bermúdez
Como músico integral, que lo fue, dejó esta herencia que fermenta a diario en las pistas de baile, afortunadamente, y que al frente de su orquesta debió grabar muchísimo más de lo que lo hizo. Porque sus conjuntos tienen una polenta milonguera y musical impresionante, aunque la producción lamentablemente haya sido escasa.

                                       


Sin tacha lo registró Laurenz en SADAIC el 4 de mayo de 1937, pero lo compuso siete años antes y lo grabó la orquesta de Julio De Caro, durante su paso por el Sello Brunswick, en 1931. El Sexteto De Caro estaba compuesto en ese momento por Pedro Laurenz y Armando Blasco en bandoneones; Julio De Caro y José Niesow en violines; Francisco De Caro al piano y Vicente Sciarreta en contrabajo. Luis Díaz era el cantor.

También lo grabaría Pedro Maffia con su orquesta  en 1930 y el eximio fueye rosarino Antonio Ríos lo dejó impreso en solo de bandoneón y con su trío. Hay otra hermosa versión del bandoneonista Mario Demarco con su orquesta del 15 de abril de 1953, donde fantasmea el touch de Alfredito Gobbi, con quien luciera Demarco.

Yo los invito a que escuchen dos versiones: La de Julio De Caro y la de Mario Demarco. Y después me cuentan.

Sin tacha - Julio De Caro

17- Sin tacha - Mario Demarco


miércoles, 26 de marzo de 2014

Poema

Este tango lo pusieron de moda en todas las milongas del mundo, las parejas de bailarines que son contratadas para dar exhibiciones y workshops o talleres y prácticas. Hay numerosas versiones de este tema pero la que repiten constantemente es la de Francisco Canaro con su orquesta y la voz de Roberto Maida, grabado el 11 de junio de 1935.

Es tan abusivo el uso de Poema por Canaro, que en un Festival al que acudí para dar una conferencia y demostración en un pueblo de la costa valenciana, las dos parejas de bailarines profesionales que no tenían nada que ver entre sí, eligieron este tango para su exhibición, entre los dos  temas que bailaron.

                                           
   


Los autores firmantes que aparecen en la partitura son sendos violinistas de larga actuación en Europa: Eduardo Vicente Bianco y Mario Melfi. El tema musical surgió durante un viaje en tren por Europa y colaboraron varios músicos de la orquesta, pero finalmente lo firmaron ellos dos. Héctor Artola contaba que él se negó a firmarlo. De todos modos la letra le pertenece a Bianco. Que, en ella, le da vueltas a un tremendo drama que vivió años antes en Buenos Aires, en un crimen que quedó sepultado en las arenas del tiempo y el silencio de la prensa.

Fue un ensueño de dulce amor,
horas de dicha y de querer.
Fue el poema de ayer,
que yo soñé de dorado color.
Vanas quimeras que el corazón
no logrará descifrar jamás.
¡Nido tan fugaz,
fue un sueño de amor,
de adoración!...


Bianco actuaba como violinista principal en la orquesta del Teatro Apolo, en 1924, y allí descubrió la infidelidad de su esposa con el pianista de la orquesta y compañero suyo. Desesperado ante el conocimiento de la traición de su mujer, se armó de un revólver y mató al amante de ésta de un balazo.

                                 
         

Fue encarcelado, pero casi de forma inmediata, merced a la intervención de políticos con poder, consiguió la libertad bajo fianza y al poco tiempo resultó absuelto como consigna la resolución del juez inverviniente. En 1937 Bianco escribió un proyecto de Memorias que nunca vieron la luz pública, pero que conservó un compañero suyo que lo acompañaría luego a Europa. En esos escritos se evidencia la ayuda prestada por el director del periódico Crítica, Natalio Botana, de notoria influencia mediática en su momento, y que colaboró en su libertad, como consignara el investigador Oscar Zucchi. Decía Bianco:

-"En el trance más doloroso de mi vida, "Crítica" supo alentarme, defenderme. Mientras yo actuaba como violín solista en el Teatro Apolo en 1924, tuve un intenso drama pasional donde fui el triste protagonista, y absuelto poco después me decidí a partir lejos de mi querida patria en busca de la calma y el olvido para mi atormentado y triste corazón".

Efectivamente, ayudado  por Macoco Álzaga Unzué, Bianco partiría a Europa y la recorrería triunfalmente, actuando con su orquesta ante reyes, príncipes y Jefes de Estado. Incluso en Cuba y Estados Unidos. En su regreso a Buenos Aires no tuvo el eco esperado pero siempre llegaban las noticias de sus éxitos en diversos países, tan remotos por ese entonces.

                               

En 1967 o 68, estando yo de paso en Biarritz, vi un cartel que anunciaba la actuación de Mario Melfi con su orquesta en el Casino de la bella ciudad balnearia francesa. Fuí a verlo y en un intervalo intercambié algunas palabras con él. Melfi, radicado definitivamente en Francia con otro tango suyo, que lleva letra de Mario Battistella: Remembranzas, logró gran repercusión, especialmente en la orquesta de Alfredo Gobbi con la voz de Jorge Maciel. Tuvo palabras de elogio para Gobbi, pero lo noté muy afrancesado y muy alejado física y esperitualmente de su barrio porteño de San Cristóbal donde naciera.

                         


Y del drama pasional a la pista de baile, donde sigue perdurando por su música, claro, pero encerrando un suceso tremendo, protagonizado por el autor de esos versos simples y desesperados.

Cuando las flores de tu rosal
vuelvan más bellas a florecer,
recordarás mi querer
y has de saber
todo mi intenso mal...

De aquel poema embriagador
ya nada queda entre los dos.
¡Con mi triste adiós
sentirás la emoción
de mi dolor!.
 


Creo que fueron Javier y Geraldine, esa maravillosa pareja, disuelta por los vaivenes de la vida, los que lo instalaron en las milongas, donde perdura.

Los vemos.

                               


martes, 25 de marzo de 2014

Raza criolla (El taita)

Hoy me enganché con este tangazo del tano Salvador Grupillo, que también corre con el título de El taita, porque era bastante común en una época ponerle un segundo nombre a los tangos. Realmente contiene todos los matices que uno busca en el gotán: Armonía, ritmo y polenta para bailarlo o escucharlo. Y Raza criolla tiene esos ingredientes.

El autor se llamaba de origen Salvatore Grupiglio y nació en un piccolo pueblito calabrés, Paola, de la provincia de Cosenza. Sus padres, agricultores, emigraron a la Argentina y el muchachito mostró mucho interés por la música. Fue apoyado por su madre y estudió el bandoneón con Carlos Marcucci.

Hermoso dibujo del gran dibujante argentino Oscar Grillo, homenajeando a Grupillo
                                    
El pibe de Wilde lo apoyó sin reservas al apreciar su potencial y no sólo lo incorporó a su sexteto sino que incluso grabó con él, en dúo de bandoneones los tangos Victoria, Huella buey y otro más, lo que demuestra el respeto que tuvo por su discípulo.

Curiosamente, Grupillo, que desfiló por cafetines y conjuntos menores para ganarse el marroco diario, fue muy respetado por sus pares y Julio De Caro, entre los nombres de músicos que me citó una mañana figuraba el de este fueye, que no pudo incorporar a su orquesta porque en el momento que lo requirió estaba trabajando en radio y en un palco tanguero, al frente de su propia orquesta.

                         
De izq. a der. Alberto Soifer, Grupillo, Krauss, Saiovich, L.Gutiérrez del Barrio, y en el centro: Marcucci

Como compositor dejó una veintena de temas de los cuales sobresalen nítidamente Raza criolla y Tigre viejo. El primero lo grabó el triunfante Julio De Caro con su sexteto en 1928 y fue todo un campanazo. Tigre viejo lo registró Elvino Vardaro en 1933 con su sexteto, pero no fue comercializado y sólo queda el acetato, y Osvaldo Fresedo lo hizo un año más tarde. Morocha de Monserrat es una milonga que compuso con Lito Bayardo y la grabó Carlos Marcucci con su orquesta y la voz de Roberto Abrodos. Por qué razón es un tango instrumental que le registró Juan D'Arienzo con su orquesta en 1939 y Es inútil que llores, un tango con letra de Luis Caruso que D'Arienzo llevó al disco con la voz del rosarino Juan Carlos Lamas en 1943.

                                      
     
Grupillo fue muy amigo de Carlos Gardel que, ya en 1925, en España le grabó su tema Raza noble -en colaboración con Luis Caruso-  y acompañado por la guitarra del Negro José Ricardo. El tano tardaría largo rato en enterarse de este registro.

Pero hoy estoy con Raza criolla, del cual hay buenas grabaciones de Osvaldo Pugliese especialmente, en 1945 y una versión muy milonguera de la orquesta de Ricardo Tanturi realizada en diciembre de 1944. Roberto Zerrillo en 1939, José Basso en 1956 y Eduardo Del Piano en 1952, los tres al frente de sus respectivos  conjuntos dejaron en la placa impresa este tango con el nombre de El taita que me ocupa en la mañana de hoy. Salamanca en el 59 lo hizo con ambos nombres.

Yo les propongo escucharlos como El taita y Raza criolla, respectivamente,  en las versiones realizadas por Julio de Caro en 1928 y por Tanturi en el 44.

Piaccere.

El Taita- Sexteto Julio De Caro

073- Raza criolla - Ricardo Tanturi












lunes, 24 de marzo de 2014

Protocoleando

El escribano tandilense Natalio Pedro Etchegaray, Escribano General de Gobierno de la Nación, reconocido profesional, miembro de la Academia Nacional del Tango y de la Academia Porteña del Lunfardo y gran amigo de Osvaldo Pugliese fue homenajeado en la Novena Feria del Libro, donde presentó su novedoso libro: "Protocoleando, Notariado y Lunfardo".

A los escribanos se les conoce precisamente en España como Notarios y son quienes registran la firma de documentos, compra-venta de casas y demás.

Vale la pena traerlo al Blog porque irónicamente, Etchegaray afirma que:

-La mayoría de los escribanos, salvo que estemos frente a requirentes con estudios de derecho, nos vemos en serias dificultades para explicarles a los contratantes qué quiere decir la escritura cuando expresa:
"...El vendedor responde por evicción y vicios redhibitorios y se obliga al saneamiento con arreglo a derecho..."
Sin embargo, con cuanta facilidad y sonrisa mediante, entienden el concepto cuando les decimos:
"...El vendedor le bate que le va a arreglar cualquier fato en caso de balurdo...

                             
El escribano Natalio Etchegaray

Y a continuación se saca de la manga este fragmento de escritura en lunfardo:

"Venta: De la Púa, Iván, a Yacaré, Celedonio.
Escritura número: docena.

-En la Reina del Plata, a los veinticuatro días de junio de mil novecientos ochenta y cinco, cincuenta pirulos justinianos de la tarde en que se nos fue el Zorzal, ante emi, Escriba con prontuario palito 85, comparecen: el ñorse Iván De la Púa, arrimado, y el tordo Celedonio Yacaré, casado (pero no tanto), los dos porteños, pasados de edad, a los que tengo rejunados, doy efe.
Intervienen por las suyas y baten:
Primero: Que el ñorse Iván de la Púa vende al tordo Celedonio Yacaré un bulín ubicado en el rioba piola de San Nicolás, Circunscripción Niña Bonita, con frente a la yeca Corrientes, antes angosta, tres, cuatro, ocho, segundo piso, ascensor.
Segundo: El fato se formaliza en el toco de dos palos trescientas lucas y ochocientos sopes argentinos, que el comprador garpa en este acto y el vendedor chapa contento, ante emi, doy efe.
Tercero: El vendedor le pasa al tordo la manija y llaves del cotorro y bate que arreglará cualquier fato en caso de balurdo, como dicen los artículos dos mil y pico del broli de Don Dalmacio, si salta embrollo, embargo, mancada o desbole.
Cuarto: El comprador caza la cosa como viene y corre con los gastos ocasionados, amén la cañota del escribano.
Quinto: Los puntos formalizan este asunto bajo parola de machos, sin andar con boletos ni fulerías.
Yo, el escriba, apunto que embrocados los pelpas (...) tanto el prontuario del bulín como el del vendedor están limpios, y en cuanto al bagayo de impuestos no garpados que deschavan los certificados, me lo pasa al vendedor para palmarlos en el Cobán respectivo.
Título: Al trompa le tocó el bulín hace tiempo cuando se abrieron con su jermu y separaron los tantos.
Leo esta escritura a los puntos contratantes, quienes apiolado de la misma, zampan el gancho, ante emi doy efe".

                                                     
Osvaldo Pugliese, Juan Carlos Pugliese y Natalñio Etchegaray


Como he dicho, fue muy amigo de Osvaldo Pugliese y éste en retribución de su amistad le dedicó su tango: Protocoleando, que grabó con su orquesta el 15 de noviembre de 1985.

Atenti.

OP- Protocoleando

domingo, 23 de marzo de 2014

Héctor Mauré

Su nombre aparece revitalizado en las milongas de todo el orbe, gracias a los 50 temas que dejó impresos en el disco, con la orquesta de Juan D'Arienzo. Estuvo con el Rey del compás desde fines de 1940 hasta mediados del 44 y su timbre vocal pudo lucir con absoluta calidad y claridad, pese a que no era nada fácil destacar en ese momento, por el ritmo veloz que el el director había impuesto a su formación triunfal.

Siempre recordaré el día en que acompañando a mi hermano mayor y otros muchachos de la barra fuimos a verlo a un café de Boedo, secundado por guitarristas, en un ambiente fervoroso y ovacionado por una hinchada fiel a su estilo gardeliano, su apostura y esa voz de barítono atenorado, con una dicción clarísima y tan musical.

                                                 


Como Cátulo Castillo y Celedonio Flores, Mauré (Vicente Falivene) también hizo sus pinitos en el boxeo, en un Club del barrio de Colegiales. Esa zona que se mezcla con Chacarita y linda con su Palermo natal. Afirmaba que tenía muy buena técnica, pero que dudaba entre el canto y los guantes hasta que un cross de derecha lo puso en el suelo y en la realidad de su vida. Le quedó el recuerdo de algunas lindas batallas entre las cuerdas y su nariz abollada en el centro.

Su destino estaba en el tango y Gardel era su paradigma. Los amigos del barrio lo estimulaban y lo seguían a todas partes hasta que pudieron verlo en un escenario de las famosas cinco esquinas de Parral y Gaona, donde esbozó las líneas de su futuro artístico. Tenía todas las condiciones para llegar al éxito, y aunque sus méritos han quedado oscurecidos por la aparición de otras voces destacadas de su época, Mauré fue sin duda alguna un gran cantor.

                                     


También a él le tocó sufrir el ninguneo de los gobernantes y directores de radio y grabadoras por su adhesión al peronismo, lo que derivó en una injusta persecución y falta de trabajo. Lo que demuestra que, en ese sentido los argentinos no hemos aprendido nada y las lecciones permanentes de la historia nos lo demuestran a diario.

Su momento llegó cuando ganó el celebrado concurso de nuevas voces de Puloil, aquel polvo limpiavajillas tan popular entre las amas de casa. Triunfó en un certamen al cual se presentaron nada menos que casi 5000 aspirantes a la gloria. También estas cifras hablan de lo que representó el tango en aquellos años. Ocurrió en 1938 y Mauré se impuso finalmente a los 10 seleccionados entre todos los cantores, con el voto mayoritario de los  200.000 oyentes que siguieron la final.

                                           


En esa época era Tito Falivene y muchos lo recordaron siempre así. Cuando D'arienzo realizó una selección para reemplazar a Carlos Casares, en un estudio de Radio El Mundo. Mauré que fue uno de los últimos en ser probado por Fulvio Salamanca que los acompañaba al piano, mereció los plácemes del director de inmediato y debutaría en el disco con Flor del mal, un valsecito de Juan Carlos Graviz, en diciembre de 1940.

Ya había estudiado con profesores de canto, lo que le sirvió y mucho, para alargar su carrera como solista, pese a que como era corriente entre muchos cantores, fumaba bastante y lo hacía con boquilla. El apellido Maure, de la esposa de D'Arienzo, le fue adosado por el director, con la tilde que lo convirtió en agudo. Y el  Héctor se lo debe al nombre del primer bandoneonista de la orquesta, que era Varela.

                                             


Como muchos tangueros no llegaron a verlo, vale la pena observarlo en vivo cantando este tango de Manuel García Servetto y Ray Rada (Raymundo Radaelli): Cartas viejas, con su sello gardeliano.




                                                     

sábado, 22 de marzo de 2014

Cuarteto Palais de Glace

Hace dos días que regresé de Buenos Aires y tengo el cuore inflado de romanticismo. Los amigos, los recuerdos, los hermosos días pasados en La reina del Plata y este sábado luminoso de Madrid, hacen que me levante romántico, porteño y bailarín.

Acudo a mi discoteca para inflar el cuore como hacíamos con aquellas pelotas Superball de nuestra infancia y me dedico durante un par de horas a escuchar valsecitos, que es una linda manera de darle manivela a la marcha atrás del cuore.

                                             


Y me encuentro con estos discos grabados por el Cuarteto Palais de Glace a comienzos de los años sesenta y que siguieron haciéndolo en diversas etapas de esa década con bastante fortuna. Tangos, milongas y valsecitos que encapsulan  toda esa nostalgia de los años pasados, envasados en longplay.

Lo integraban: El interminable Leopoldo Federico en bandoneón; otro representante de la época de oro: Atilio Stampone al piano; Marsilio Robles (¡si lo habré escuchado haciendo folklore!), o Domingo Caine en guitarra y Enrique Marchetto en contrabajo.

                                         


Y como me lo pide el cuerpo, extraigo de estos elepés dos valsecitos de siempre, compuestos por Francisco Canaro:  Corazón de oro, y Soñar y nada más. La pava está pidiendo cancha, el mate está llenito y vamos sirviendo unos amargos mientras los bailo mentalmente como se hacía en aquellos patios llenos de macetas y muchachos y pibas del barrio, dándole cuerda a sus sueños juveniles.

Y sempre avanti...

10- Corazón de oro - Ctto. Palais de Glace

10- Soñar y nada más - Ctto. Palais de Glace

viernes, 21 de marzo de 2014

De vuelta

Como en el valsecito de Carlitos Lázzari y Carlos Bahr:

Sólo el que penó de ausencia
sabe lo que es ir de vuelta.


Porque cada regreso a Buenos Aires, al barrio, a los amigos lontanos, a las milongas porteñas, tiene un sabor único, especial. Recibir esa mirada de dulzura de la gente conocida que no te olvida, que te  brinda su afecto como esas cornisas que albergan a los pájaros y les ofrecen morada, y patear los adoquines de la infancia y juventud, no tiene precio. 

                                                 


Eso le pasa a cualquier ser humano que visita los lugares que fueron su cueva hospitalaria y bulinesca, en cualquier rincón de la tierra. Es cierto que yo vuelvo siempre, como Pichuco, pero no   dejo de percibir esa sensación especial en cada regreso.Porque, finalmente, mucho de lo que somos como personas, lo fuimos macerando en nuestros hogares y nuestros refugios, aunque el fixture de la vida nos marcara otros rumbos tan distintos y distantes.

La ciudad tiene dos caras: la de los barrios del centro y el norte, y las del sur olvidado que ha sido carcomido por las humedades del tiempo y la desprotección de las autoridades. Calles y veredas, rotas, más bien destruidas, oxidadas y atiborradas de mugre. Igual que algunos lugares céntricos, como la recordada calle Lavalle de los cines, ahora poblada por vendedores transeúntes y compradores de dólares, cuyos "arbolitos" vocean su negocio en forma de interminable letanía. Y los homeless, definitivamente desahuciados por la sociedad, tirados en veredas céntricas, durmiendo a plena luz del día. Incluso frente a la misma Plaza del Congreso Nacional. Los perros abandonados muestran otra pintura de la sociedad actual.

                                          



Son las manchas negras del mundo que nos hemos construido entre todos. Como los piquetes que aparecen un día sí y otro también, en cualquier punto de la ciudad. Pero, además de estas manchas negras, ví también mucho bullicio en las calles y negocios. Por ejemplo en Güerrin, donde se comen unas pizzas inmortales. Volver cada año y bajarse unas pizzas de muzarella y fugazza con Moscato frío, es como un placer de los dioses. La clientela se renueva a un ritmo frenético, la atención es inmejorable e inmediata y le calculo unos 300 noctámbulos comensales a la hora.

Las de muzzarella o fugazza son imperdibles
 Con respecto a las milongas, me gustó el nuevo local de la Avenida Entre Ríos 1056, llamado El Obelisco. Hay un organizador distinto para cada día de la semana, y como en todas, unas tienen mejor fortuna que otras, pero en general suelen llenar o estar cerca de ello. Lo que no me gusta de las milongas actuales en Buenos Aires es el parlamento constante que se mandan entre los integrantes de las parejas, mientras "bailan". Un pecado de lesa milonga que jamás se había visto antes con tamaña intensidad. Ello provoca amontonamientos, mala circulación y también un baile desaliñado, porque ya me contarán qué emoción pueden sentir al bailar, si se la pasan charlando a viva voz en la pista. 

Algo realmente lindo de Buenos Aires son sus parques y las arboledas en todos los barrios que caminé. Con copas altísimas, troncos robustos y de aspecto sano, se empinan en las veredas y llegan a medir diez o veinte metros con facilidad. Una verdadera belleza.

Los árboles forman verdaderos túneles naturales en muchas calles.
Bueno, ya les di un repasito porteño a vuelapluma porque acabo de aterrizar y hace como veinte días que no comunico con ustedes. Y los saludo con esa pinturita de Homero Manzi, que evocaba al barrio de Buenos Aires que caminó de pibe.
Esquinita de barrio porteño
con muros pintados de luna y de sol,
que al llorar en las lluvias de invierno
manchás el paisaje de mi evocación.

Y lo escuchamos al Polaco con el Sexteto Tango, cantando precisamente este valsecito de Homero y Sebastián Piana, grabado el 6 de diciembre de 1983.


01- Esquinas porteñas - R.Goyeneche-Sext. Tango