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domingo, 16 de agosto de 2020

Sueño de barrilete

Éste fue el primer tango que compuso -letra y música- Eladia Blázquez, en 1959. Después de haber brillado en el folklore y en la canción, blues, baladas, su salto al tango le permitió al género disfrutar de una gran cantidad de temas  de gran pegada, cuando el mismo estaba sumido en una profunda caída. La mujer que de niña cantaba canciones españolas en El Tronío de la calle Corrientes, empujada por el origen de sus padres, pasaría a ser una poeta relevante, admirada por los más conspicuos representantes del tango. 
                                       
                                        
Cátulo Castillo, Homero Expósito, Julián Centeya y otros vates brillantes del género popular la recibieron con muchos parabienes y el mismo Cátulo escribió sobre ella en el prólogo cuando Eladia presentó su libro "Mi ciudad y mi gente":
-Crecida debajo de sus mechas rebeldes, Eladia Blázquez (así con sus dos zetas y su mirada oscura) empieza a prontuariarse en este gran murmullo ciudadano como una revelada manera de "cantar las cuarentas" a la poética porteña, en un "tutte" cabrero, para tirarse a más y en juego de hombres. Pero calza polleras y está esperando el ángelus en un portón de tiempos, enigmática y triste desde que halló la hondura casi abismal del tango que tentaba en su calle avellanédica, vaya a saber que bate melancólico y en esos contramanos con que la vida te puede hacer "capote" para siempre".

                                                   
                                                    
                                      
 Eladia era pianista, era cantante y nos salió poeta de gran envergadura, que creó temas deliciosos por lo cual el tango la recibió con los brazos abiertos. El primero de ellos fue precisamente Sueño de barrilete, que en principio era una canción y la estrenó Miguel Saravia. Convertida en tango, lo grabarían Claudio Bergé y Roberto Rufino entrando con el pie derecho en el gusto de la gente. Y para confirmar su enorme talento, no sólo poético sino incluso musical, bastaría con escuchar el relato de Raúl Garello:

-Con Eladia Blázquez tuve el honor de estrenar una serie de cosas, como "Sueño de barrilete", o "El corazón al Sur". Ella era muy puntillosa con la armonía, los músicos saben lo que yo quiero decir con eso. Me decía, "Por favor no me cambies la armonía original". Porque ella escribía la melodía, pero escribía también la armonía, que era intocable. Eso me quedó de ella, porque era un plus de sus recomendaciones antes de que escribieran los arreglos. Era un encargo: "Protegeme la armonía".

La metáfora del barrilete (la cometa), nos muestra su capacidad de proyectar los sueños, guareciéndolos en el reino de la realidad. Con un estilo comedido y austero, sus versos esperanzados, forjan un espacio y un tiempo, hasta que el crujido de la incertidumbre y las realidades penetran por las rendijas de su ilusión y lo van destiñendo. La experiencia emocional la enfrenta al yunque donde se martillan los deseos y los sueños se van deshilvanando, cayendo como el barrilete de su representación teátrica. 

Desde chico ya tenía en el mirar
esa loca fantasía de soñar...
Fue mi sueño de purrete
ser igual que un barrilete
que elevándose entre nubes
con un viento de esperanza... sube y sube.
Y crecí en ese mundo de ilusión,
y escuché sólo a mi propio corazón,
más la vida no es juguete
y el lirismo es un billete...sin valor...

Yo quise ser un barrilete
buscando altura en mi ideal,
tratando de explicar que la vida es algo más
que un simple plato de comida.
Y he sido igual que un barrilete,
al que un mal viento puso fin.
No sé si me faltó la fe, la voluntad,
o acaso fue que me faltó piolín.

                                                      Sueño de barrilete. Tango 
                                         
Me parece muy bueno el final de esta segunda estrofa. Deja entrever la falta de fuerza interior, de capacidad para superar la adversidad, con un logro estético, imaginativo, como la excusa de que quizás le faltó piolín... La imagen del niño remontando el barrilete hasta que se le acaba la cuerda despierta sensaciones hondas, porque, imitando a la realidad,  es lo que le que sucede a tantas personas que no logran superar determinados obstáculos en su vida. Eladia permea con naturalidad en esos rituales cotidianos, el corazón desvalido ante las tramas complicadas de la vida, el regreso a la fuente  y el barrilete como símbolo de  sus sueños desaparecidos.

En amores sólo tuve decepción,
regalé por no vender mi corazón.
Hice versos olvidando
que la vida es sólo prosa dolorida
que va ahogando lo mejor
y abriendo heridas...¡ay...!, ¡la vida...!
Hoy me aterra este cansancio sin final
se hizo trizas mi sonrisa, mi ideal...
cuando miro un barrilete
me pregunto: aquel purrete, ¿donde está?

Vale la pena escuchar cómo compuso este tema. Ella lo recordaba así:
-En 1959, encontré una imagen en la calle. Venía caminando por la calle Moreno, había una cantidad de chicos que no me dejaban pasar porque estaban entretenidísimos viendo como hacían remontar el barrilete. Me gustó tanto que me di vuelta para mirarlos. La imagen me quedó prendida. Llegué a mi casa, me senté al piano y compuse la mitad de "Sueño de barrilete" y lo di por cerrado. En ese momento no había interés por el tango, ni yo escribía tangos. Fue el primero que escribí. Años durmió arriba del piano. En los años sesenta y tantos alguien me preguntó si tenía un tango. Lo busqué, lo leí, lo releí y me di cuenta que le faltaba más letra e hice la segunda parte después de siete u ocho años. Son esas cosas locas que pasan."


Podemos escucharlo cantado por la propia autora, acompañada por el Trío de Leopoldo Federico.

                                        

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