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domingo, 7 de junio de 2020

Luis Cesar Amadori

Si Gardel nació como argentino a los dos años de edad, Amadori lo hizo con cinco años. Había nacido en Pescara-Italia, y llegó con sus padres al puerto de Buenos Aires, sin que éstos pudieran llegar a imaginar, ni remotamente, lo que llegaría a ser su hijo en el cine, el teatro y la canción porteña. Incluso sus primeros trabajos fueron en el periodismo, concretamente en el diario Última hora y la revista Caras y caretas donde se vislumbraba al oteador de vidas que triunfaría en el cine. Eligió este camino abandonando su carrera universitaria.

                               
Tenía 34 años cuando debuta junto a Mario Soficci como co-director de la película Puerto nuevo, en la que se interpretan varios tangos, algo lógico teniendo en cuenta que Charlo y Sofía Bozán eran las figuras centrales del filme. Había comenzado como libretista en teatro de revistas. En el camino fue director del Teatro Cervantes y su labor la polarizaría en el Maipo de la calle Esmeralda, donde sería libretista, director y por fin dueño de ese representativo teatro.

Su carrera en el cine, donde jugó la mayoría de sus fichas, fue más que notable. Terminaría dirigiendo 64 películas, de diversas características, siendo referente de la profesión. Su filme Dios se lo pague, con Arturo de Córdoba y Zully Moreno como protagonistas, en 1948, tuvo un éxito de proporciones y sería seleccionada para intervenir en los premios Oscar, de Hollywood.

Su casamiento con Zully Moreno en 1947. Un gran acontecimiento

Su figura cobraría más fama, incluso, al casarse con la diva del cine nacional, Zully Moreno. Ambos deberían exiliarse de Argentina, con el golpe militar de 1955. Amadori estuvo preso unos días, como otros artistas que habían tenido alguna relación con el gobierno de Perón, y al salir decidieron con su esposa, irse a España, como otros colegas suyos: Léon Klimovsky, Enrique Cahen Salaberry y Tulio Demicheli entre otros.

Allí debutaría dirigiendo películas de fuerte impacto, que consagrarían a la protagonista, Sarita Montiel: La violetera, El último tango y más tarde:  Pecado de amor. En España permanecerían durante diez años, en los cuales Amadori dirigió 17 películas. Cuando regresaron a Buenos Aires, ambos se retiraron del espectáculo. A la muerte de Amadori, en 1977, el Maipo lo regentaría Zully Moreno y posteriormente su hermano Alberto González.

Pero el tango también ocupó una parte de su vida y dejaría su huella en el mismo con páginas de gran pegada y cantadas por destacados intérpretes. Carlos Gardel, por ejemplo llevó al disco cinco temas suyos: Madreselva (le puso versos a La Polla, tango de Canaro), Confesión (con Discépolo), Cobardía y Rencor (con música de Charlo ambos) y Fondín de Pedro Mendoza (con Ivo Pelay y Raúl De los Hoyos).

Estos tangos muestran una trabajada sencillez y cierta luminosidad en los versos. La compleja naturaleza de lo simple para llegar al público y a la vez, el sentimiento tanguero de Amadori. Sin esta virtud, le hubiera sido imposible pergeñar otros temas suyos como:  Tormento, Viejas alegrías, Negra veleta (con Charlo). Ventanita florida (con Delfino). Yo también soñé, Quisiera amarte menos, De contramano, Yo te lo arreglo todo, Juramento (con Canaro, reemplazando a los versos de Pascual Contursi en el tango Puentecito de Plata). Vendrás alguna vez  y Muñecos (con Alfredo Malerba). Quién hubiera dicho,  Serenata y Luisito (con Rodolfo Scianmarella). Felisa Tolosa (con Raúl de los Hoyos e Ivo Pelay). Cartas de amor (vals), con Raúl de los Hoyos. Alma de bandoneón. Desencanto, Tu sombra (vals), con Discépolo. Portero; suba y diga, con Eduardo De Labar. Olvido (con Luis Rubistein. El anillo de oro con Miguel Bucino. Secreto de amor (vals) con Vázquez Vigo y Gaulier. El bichito del amor, Cómo te quiero, El porteño, Cariño, con José González Gastillo, Botta y Canaro. Nunca con Julio De Caro. 1900 con Edgardo Donato. Cabaret con Ernesto Famá.



Libertad Lamarque estrenó y logró un gran éxito con Ventanita florida, en 1931, pero no lo grabó.. Y Enrique Delfino contaba a propósito de este tango: "Pareció estar condenado al fracaso en un principio.  Cuando llevé la música al teatro Maipo, donde iba a presentarse, no le gustó a nadie. Ni al director de la orquesta ni a los letristas.  "Es una melodía ñoña", decían.Y se extrañaban "de que Delfino pudiera errarle de esa forma". De pronto, uno de los autores se levantó: "Yo creo interpretar la letra de ese tango -dijo- Le haré la letra". Y el hombre de ese ojo clínico era Amadori que le puso los versos correspondientes y acertó de pleno"

Evidentemente, el éxito y la fama de Amadori como director de cine eclipsaron su paleta poética en el tango, porque fueron unos cuantos temas de gran pegada, los que creó. (Con Discépolo escribían a medias, sobre ideas del vate y la música era también de Enrique). Varias de estas páginas citadas arriba, fueron escritas  para ser insertadas en películas u obras teatrales, siendo interpretados por artistas consagrados. Y de allí saltaban a la fama inmediata.

Tuvo un atributo sensorial para el arte, en las distintas facetas de su quehacer. La sinfonía del universo, el mapa sentimental, la ironía en su punto sintomático Y la sensibilidad para rastrear la esencia de lo que nos emociona. Por eso es importante que este personaje del cine y el teatro haya transitado la senda del tango y la haya regado de temas, muchos de los cuales perduran en la memoria de los tangueros y los milongueros.


Creo que una linda manera de recordarlo es con este tango suyo y de Francisco Canaro, que canta Libertad Lamarque en la película Madreselva, dirigida por el propio Amadori y estrenada en octubre de 1938.

                                       


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