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viernes, 3 de abril de 2026

¿Qué sapa, señor?

 La catilinaria discepoleana se vuelca en este tango, compuesto en 1931, y que pinta la situación política-económica que vivía Argentina, desde el golpe de estado que el 6 de septiembre de 1930 derrocaría al gobierno presidido por Hipólito Yrigoyen. Casi todas las provincias habían sido  intervenidas durante el mandato de Yrigoyen.

Enrique Santos Discépolo 

En este clima sumado a la grave crisis económica en 1930 se produce el primer golpe de Estado de Argentina. El diario "Crítica" fue evolucionando cada vez más hacia posturas de la extrema derecha. Fue así que dio su pleno apoyo al golpe de Estado del 6 de septiembre de 1930 que encabezado por el general José Félix Uriburu derrocó al gobierno de Yrigoyen.                                                                                                                                                                                                                                            En enero de 1929, durante la segunda presidencia de Hipólito Yrigoyen, Roberto Arlt publicó en el diario El Mundo, un artículo titulado "Su Majestad, la coima", donde escribe:

   - La coima es la polilla que roe el mecanismo de nuestra administración, la rémora que detiene la marcha de la nave del Estado (y esta vez es cierto el mito de la rémora y la macana de la nave del Estado), la coima es el aceite lustral conque cuanto bicho inspector y subinspector que vagabundea por ahí, lubrifica sus articulaciones y engorda su estómago; la coima es la madre de muchos bienestares, el alma de numerosas prosperidades, el ángel tutelar de los que venden aserrín por harina, achicoria por café, pan quemado por chocolate, mármol molido por azúcar, la coima es la diosa protectora de todos los tahúres que pululan en nuestra tierra, de todos los comisarios que entran flacos y salen gordos, de todos los magistrados que se taponan los oídos para no escuchar los alaridos de la justicia, ¿qué no es la coima, la enorme, la nutritiva coima? 



Donde se clave la vista, allí está: invisible, segura, efectiva, certera. La coima es la que moviliza los escritos en un juzgado; la coima es la que arranca un certificado de buena conducta para un específico fascineroso, la coima es la que le da ciudadanía de honestidad a un granuja cien veces más ladrón que el ladró Gesta; la coima es la que ablanda y humaniza al inspector personudo, al abogado recio, al escribano melifluo, al oficial de justicia inexorable, al médico talentudo. La coima, invisible, penetrante, ardua e infalible, penetra por todas partes y compra al grande, al cogotudo y al severo como al pequeño, al modesto y al humilde que se conforma y transige con tal que le den para un café con leche". 

El 8 de noviembre se realizan las elecciones en las cuales ganó la Concordancia con 607.765 votos que representaban el 43.26% de los votos y le otorgaron 237 electores que configuraban mayoría en el Colegio Electoral y votaron por Justo-Roca, quienes asumieron sus cargos el 20 de febrero de 1932. Sánchez Sorondo en una nota publicada en 1958 consideró que la anulación de los comicios del 5 de abril de 1931 y la prohibición posterior de presentar candidatos al radicalismo constituyeron graves errores institucionales y quitaron legitimidad a la elección de Agustín P. Justo.​

Discépolo pintaba toda esta tremenda situación del país en este tango demoledor.
  

La tierra está maldita                                                                                                                                  y el amor con gripe, en cama.
La gente en guerra grita,
bulle, mata, rompe y brama.
Al hombre lo ha mareao
el humo, al incendiar,
y ahora entreverao
no sabe dónde va.
Voltea lo que ve
por gusto de voltear,
pero sin convicción ni fe.

Hoy todo Dios se queja
y es que el hombre anda sin cueva,
volteó la casa vieja
antes de construir la nueva...
Creyó que era cuestión
de alzarse y nada más,
romper lo consagrao,
matar lo que adoró,
no vio que a su pesar
no estaba preparao
y él solo se enredó
al saltar.

¡Qué "sapa", Señor...
que todo es demencia!...
Los chicos ya nacen
por correspondencia,
y asoman del sobre
sabiendo afanar...
Los reyes temblando
remueven el mazo
buscando un "yobaca"
para disparar,
y en medio del caos
que horroriza y espanta:
la paz está en yanta
¡y el peso ha bajao!...

¿Qué "sapa", Señor,
que ya no hay Borbones,
las minas se han puesto
peor que los varones;
y embrollan al hombre
que tira boleao;
lo ven errar lejos
a un dedo del sapo
y en vez de ayudarlo
lo dejan colgao?.
Ya nadie comprende
si hay que ir al colegio
o habrá que cerrarlos
para mejorar...
 
El 12 de agosto de 1931, la orquesta de Francisco Canaro, cantando Charlo, grabó este tango de Enrique Santos Discépolo. Acá lo podemos recordar.