sábado, 2 de febrero de 2013

Aldo Calderón

Fue un cantor muy bueno, correcto en la dicción y la entonación y realmente mereció mejor fortuna en cuanto a arrastre popular.

Si formó en la orquesta de Aníbal Troilo desde agosto de 1948 a marzo del 50, fue precisamente por su excelente nivel, un fraseo correctísimo y reemplazando nada menos que a Floreal Ruiz, lo que entrañaba un desafío tremendo. Por algo se la llamó a la formación de Pichuco como "La orquesta de los cantores".

¿Porque no tuvo mayor repercusión pese a sus innegables condiciones? Evidentemente algo de culpa debía tener el propio Calderón, que compartió micrófono en la etapa troileana con Edmundo Rivero, nada menos, y éste lo respetó mucho como cantor. La cosa era mutua porque Calderón contaba que Rivero era un metro exacto para cantar, siempre hacía perfectamente lo mismo, milimétricamente.

A su vez, Edmundo, en las charlas que tuvimos en Montecarlo cuando nos encontramos para una pelea por el título mundial que defendía Carlos Monzón, tuvo unas palabras elocuentes sobre su antiguo compañero. "Aldo tiene los dejes de los cantores nacionales que entonan a la perfección y con la misma seguridad, un tango, una milonga pampeana o una página folklórica".

Rivero, Troilo y Calderón
Había nacido en Rosario como Aldo Ives Calderón, tuvo facilidad en el canto desde su adolescencia y arrancó haciéndolo en cafés y Peñas de la capital santafecina. Los amigos lo empujaron para que se fuese a Buenos Aires a probar suerte en aquella febril década del cuarenta, donde no era fácil hacer pata ancha. Debutó en Las matinées de Juan Manuel, un programa radial que sirvió de lanzadera para mucha gente del tango. De allí saltó al escenario céntrico de La Querencia, en la Avenida de Mayo, donde lo fue a ver Francisco Rotundo, alertado por Tití Rossi, y se lo llevó a su orquesta.

Corría 1947 y el mítico Café Nacional era un marchamo decisivo. Rotundo tocaba allí con su orquesta y los dos cantores santecinos: Horacio Quintana y Aldo Calderón. El salto a la consagrada orquesta de Troilo estaba cantado. Y en estos 20 meses que permaneció en ella afianzó su cartel.
Después sería solista, y grabaría en la Víctor en 1953, doce temas acompañado por una excelente formación que dirigía el bandoneonista Ismael Spitalnik. Junto a éste, como fueyes estaban Leopoldo Federico, Fernando Tell y Fernando Córdoba. En violines: Alberto Besprovan, Simón Broitman y David Díaz. Alcides Rossi en contrabajo y Armando Cupo al piano.

Raúl Berón, Roberto Mancini y Aldo Calderón
 Como otros muchos colegas se  refugiaría en la cantina  El rincón de los Artistas, de Jonte y Boyacá. Mi amigazo Roberto Mancini me contó una linda anécdota: "El 26 de julio de 1967, después de la actuación fuimos con mi señora y Aldo al velatorio de Ignacio Corsini. Estábamos junto al féretro y Aldo, me codea y me dice al oído: "Te fijaste Roberto, y tiene todo el pelo..." A esa altura Calderón ya usaba bisoñé porque se había quedado calvo y eso lo desmoralizaba. Y agregó Roberto: "Siempre íbamos a cenar con mi donna y Aldo a Pichín o Bachín, después de la actuación. Era un sabio del canto, de gran técnica vocal e interpretativa. Lástima que se fue de la orquesta de Troilo".

Casal, Echagüe, Floreal Ruiz, Mancini, Calderón, Larroca y Hugo Campos.
 Lo recordamos en dos temas: Cuando volverás, de Pedro Maffia y José Horacio Staffolani  grabado con Aníbal Troilo, el 31 de Marzo de 1949. Y acompañado por la orquesta de Ismael Spitalnik, el tango Te quiero más, realmente una muy linda interpretación.

11- Cuando volverás

Te quiero más

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