sábado, 28 de junio de 2014

Rubí

Este tango de Juan Carlos Cobián y Enrique Cadícamo fue creado en 1944. El poeta y amigo del músico bahiense, recordaba que "una tarde Cobián me hizo escuchar al piano un tema que había compuesto, para dedicárselo a una entusiasta admiradora. Siguiendo mi método de aprenderme primero la música en el piano, tomé el "monstruo" de la misma y a los pocos días terminé de acoplar esos versos a la música previa de Cobián. Lo titulé con el nombre de Rubí".

Es un tema algo dificultoso para cantar por las variantes en la intimista melodía, y de hecho pocos cantores de tango lo han incluido en su repertorio, destacando especialmente las versiones de Raúl Lavié, Oscar Alonso y Daniel Cortés.

                                               

Curiosamente, Cadícamo, para realizar los versos de este tango e inspirarse, recurrió a un poema del francés Paul Géraldy (Paul Lefèbre), que se titula: Finale (Final). Géraldy era un poeta parisino, muy simple que gustó mucho al público femenino, aunque no fue muy respetado por los críticos y este poema está, como otros que recopiló en un libro, dedicado a su gran pasión, la hermosa soprano dramática Germaine Lubin, con quien se casaría en 1912, y con quien tuvieron un hijo.

El libro se tituló Toi et moi y en ella está incluido este poema liviano que inspiró a Cadícamo. El matrimonio Paul-Germaine se deshizo finalmente ocho años más tarde, al iniciar ella una relación amorosa con el Mariscal Philippe Pètain.

                                     


Traducido por Ismael Enrique Arciniegas, el verso de Géraldy dice así:

Final

Adiós, pues. ¿Nada olvidas? Está bien. Puedes irte.
Ya nada más debemos decirnos... ¿Para qué?
Te dejo. Partir puedes. Pero aguarda un momento...
está lloviendo. Espera que deje de llover.
Abrígate. Está haciendo mucho frío en la calle.
Ponte capa de invierno. Y abrígate muy bien.
¿Todo te lo he devuelto? ¿Nada tuyo me queda?
¿Tu retrato te llevas y tus cartas también?
Por última vez mírame. Vamos a separarnos.
Óyeme. No lloremos, pues necedad sería...
¡Y qué esfuerzo debemos los dos hacer ahora
para ser lo que fuimos... lo que fuimos un día!
Se habían nuestras almas tan bien compenetrado,
y hoy de nuevo su vida cada cual ha tomado.
Con un distinto nombre por senda aparte iremos,
a errar, a vivir solos... Sin duda sufriremos.
Sufriremos un tiempo. Después vendrá el olvido,
lo solo que perdona. Tú, de mí desunida,
serás lo que antes fuiste. Yo, lo que antes he sido...
Dos distintas personas seremos en la vida.
Vas a entrar desde ahora por siempre en mi pasado;
tal vez nos encontremos en la calle algún día.
Te veré desde lejos con aire descuidado,
y llevarás un traje que no te conocía.
Después pasarán meses sin que te vea. En tanto,
habrán de hablarte amigos de mí. Yo bien lo sé;
y cuando en mi presencia te recuerden, encanto
que fuiste de mi vida, «¿Cómo está?» les diré.
Y qué grandes creímos nuestros dos corazones,
¡y qué pequeños! ¡Cómo nos quisimos tú y yo!
¿Recuerdas otros días? ¡Qué gratas ilusiones!
Y mira en lo que ahora nuestra pasión quedó.
Y nosotros, lo mismo que los demás mortales,
en promesas ardientes de eterno amor creyendo.
¡Verdad que humilla! ¿Todos somos acaso iguales?
¿Somos como los otros? Mira, sigue lloviendo.
Quédate. ¡Ven! No escampa. Y en la calle hace frío.
Quizá nos entendamos. Yo no sé de qué modo.
Aunque han cambiado tanto tu corazón y el mío,
tal vez al fin digamos: «¡No está perdido todo!»
Hagamos lo posible. Que acabe este desvío.
Vencer nuestras costumbres es inútil. ¿Verdad?
¡Ven, siéntate! A mi lado recobrarás tu hastío,
y volverá a tu lado mi triste soledad.

Paul Géraldy y Germaine Lubin
                                                      
Nada original por cierto ni muy elaborado. Pero no imaginaba este hombre fallecido a los 98 años, que el drama amoroso de su separación se convertiría en un tango romántico por obra y gracia de esa dupla que tantos temas exitosos creó durante los años que se unieron para componer.  Cadícamo pulió bastante el  farragoso tema de Géraldy y lo dejó en las clásicas 3 partes del género. Porque como diría Alex Katz: "Los buenos artistas roban. Los malos sólo toman prestado", refiriéndose a Andy Warhol

Rubí

Ven... No te vayas... Qué apuro de ir saliendo.
Aquí el ambiente es tibio
y afuera está lloviendo...
Ya te he devuelto
tus cartas, tus retratos...
Charlemos otro rato
que pronto ya te irás. ..
Ya nada tuyo me queda al separarnos.
Es cruel la despedida
y triste el distanciarnos...
Hoy... Ven... No lloremos,
que las lágrimas conmueven
y nada debe
detener tu decisión...

Rubí... acuérdate de mí...
No imploro tu perdón,
más de tu corazón no me arrojes...
Rubí... ¿Adónde irás sin mí? ...
¡Cuando no estés conmigo,
quién podrá quererte así!
Rubí... En este instante gris,
un último dolor
me causará tu adiós...
...Después, la noche,
con su frío y con su lluvia
pondrá su broche sobre mi corazón...

Vas a dejarme... Sin duda, sufriremos...
Con nuestros sinsabores
por senda aparte, iremos...
No has de olvidarme por más que no te vea.
Yo viviré en tu idea
y tú en mi corazón...
Ven, que la lluvia, afuera, no ha cesado...
La noche es cruel y fría...
¡No salgas de mi lado!... ¡Amor!
Borremos todo, amada mía, que esta escena
ha sido sólo un episodio sin valor. 
                                           
Enrique Docal milongueando en Sunderland
Acá podemos escucharlo, muy bien cantado por Enrique Docal, acompañado por la orquesta que dirige Néstor Marconi. Curiosamente, Docal también es bailarín e instructor de tango-danza.




4 comentarios:

  1. Tienen ese...qué sé yo...¿viste?

    Otros para ti.

    jm

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  2. BUENO VEO QUE ME HA PUBLICADO, MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS, SALUDOS CORDIALES!!!
    ENRIQUE

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  3. Como cantaba Belussi: "Lo que vos te merecés". Abrazote.

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