lunes, 30 de junio de 2014

Miguel De Caro

El apellido lo condicionó de salida. La dinastía llevaba el emblema que marcó una época decisiva y triunfal para el tango. Era sobrino nieto de Julio De Caro y en su barrio natal de San Telmo lucía chapa de tanguero, por el apellido. Además en su casa se escuchaba permanentemente a Osvaldo Pugliese. Una música que se le iba haciendo familiar. Y con cinco años apenas decidió ser músico.

Sin embargo el jovencito Miguel era de la generación de Los Beattles y se puso a estudiar el saxofón, ante el asombro de la familia. Le gustaba el jazz y ese sonido especial del instrumento que tiene algo del melancólico rezongo del bandoneón.Y así, una vez completada la fase de los estudios, comenzó a tocar en conjuntos como los Golden Boys o Los seis para el folklore. Incluso acompañó al Dúo Dinámico cuando visitaron la Argentina.

                                 


Pero en su fueron interno bullía la sensación de que la estaba faltado algo importante. El sonido de Pugliese merodeaba sus neuronas. De repente cortó sus lazos con el trabajo de músico y decidió oficiar de maestro, ligado siempre a su pasión inicial. Y montó entonces un estudio en la esquina Osvaldo Pugliese, sita en Corrientes y Canning.

¿Casualidades? ¿Instinto? ¿Destino? La cuestión fue que en 1985 vino gente de la Municipalidad a solicitarle en préstamo los equipos para un espectáculo que darían justo en la calle. En principio tenía en su cabeza el "no" por respuesta, pues no quería arriesgar sus herramientas, pero luego le explicaron que iba a actuar Osvaldo Pugliese con su orquesta  y se le iluminó el rostro.

                             
En un homenaje a su tio abuelo: El Mono Villegas, Ben Molar, Francisco García Jiménez y Miguel. debajo Julio.

No sólo prestó el equipo sino que pudo conversar largamente con Don Osvaldo, recordar sus orígenes, hablar de los lazos que unían a De Caro con Pugliese, en cuanto al sonido de la música, y finalmente  lo escuchó en vivo, en primera fila y colaborando en todo momento. Su corazón y su cabeza sintieron el impacto de ver a la orquesta ejecutando algunos de aquellos temas que merodearon su infancia y además le pareció maravilloso que el viejo maestro se bancara la caída del tango en aquellos momentos de marea baja para la música nacional.

El flechazo fue bárbaro. Sabía que el saxo y el tango no son de la misma familia. Además los amigos le aconsejaron que no intentara meterse en aquel ambiente. Pero decidió tocar tangos. formó un conjunto, actuó en varios lugares y hasta le tocó compartir una función con la orquesta de Pugliese en la localidad bonaerense de San Martín, "algo que fue como una bendición para mí", recordaba.

                                                         
Plácido Domingo lo saluda en un homenaje al tenor.

No sólo fue compartir escenario sino un estrechamienzo de lazos, de largos diálogos y Miguel ya fue ganado por el tango. Además, su primer disco, Saxotangueando, le permitió compartir terna con Ástor Piazzolla y Raúl Garello, en los Premios ACE.

Desde entonces ha viajado con su saxo y su conjunto por varios países de América y de Europa, confirmando que su decisión fue muy acertada. Por eso hoy lo traigo al Blog para escucharlo. En primer término: Libertango, de Ástor Piazzolla, incluido en su CD, Escualo. Y de su CD: Deatrásparaadelante: el tango de Julián Plaza, Danzarín.


07- Libertango - Miguel De Caro

11- Danzarín - Miguel De Caro 

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