martes, 28 de octubre de 2014

Piazzolla y Borges

La unión artística de estos dos genios pareció significar en su momento, una proeza imposible, de resultados maravillosos en el aspecto artístico. Por la enorme poesía borgiana y el impresionante talento creador de Piazzolla. Pero en el trato tuvieron varios choques, incomprensiones, y además el CD no consiguió salir de una zona oscura. Ni uno ni el otro guardaron buenos recuerdos de aquella aventura que además contó con la colaboración artística de Edmundo Rivero y Luis Medina Castro.

Ástor le contaba a mi querido amigo y compañero Natalio Gorín: "Hay un disco en mi obra que va a perdurar muchos años, por la música y fundamentalmente por las poesías de Jorge Luis Borges. Se llama "El Tango", que incluye también "El hombre de la esquina rosada". Para mí fue un honor asociarme artísticamente a una figura de esa dimensión mundial. Cuando la obra salió a la calle tuvimos algunas diferencias. Borges llegó a decir que yo no entendía el tango, y mi réplica le endilgó a Borges no entender nada de música.  Era un hombre autoritario, quizás prepotente en algunas cosas.

                                       


-Yo recuerdo que lo invité a mi casa para hacerle escuchar toda la obra, antes de que se grabara. Me senté al piano y fui tocando Jacinto Chiclana, Nicanor Paredes, El Títere, y todo ese conjunto de temas. Fue cuando le dije que había compuesto toda la música a la manera del 900, menos la Oda íntima a Buenos Aires. Borges me contestó que él de música no sabía nada, ni siquiera  diferenciar entre Beethoven y Juan de Dios Filiberto. No sabía quién era quién, y además no le interesaba. Después salió opinando como un gran experto. Creo que era un mago. Yo nunca he leído poemas más bellos que los que escribió Borges, pero en materia de música era sordo".

Lo curioso es que ese disco, realizado en 1965,  estuvo descatalogado durante mucho tiempo y no había manera de conseguirlo en las disquerías porteñas. Durante su realización, Piazzolla invitó a Borges a su departamento en la Avenida Entre Ríos, cuando vivía allí con su esposa Dedé Wolf y sus dos hijos, para que fuese escuchando los resultados. Incluso Ástor, como algo excepcional, le hizo entonar algunas milongas a Dedé  con el propósito de que su admirado Borges fuese compenetrándose de esas melodías que estaba componiendo para sus versos.

                                     


Pero el poeta, en sus contactos íntimos, fue mucho más lejos que Piazzolla y manifestó su desprecio por el músico, secundado por su madre, Doña Leonor,  a quien esa música le sonaba a samba brasileño. Públicamente, Borges  llegó a decir que "Piazzolla no siente lo criollo". Bioy Casares en sus memorias no se queda corto y cuando en sus diálogos con Borges se mofaban de todo el mundo, cuenta que éste último llegó a apostrofar a Piazzolla como Ástor Pianola...

Porque Borges con su gran amigo Bioy se despachó a gusto, y éste se limita solamente a transcribir algunas de sus frases contra el músico.
-"Es un bruto y tan vanidoso -le decía Borges-. Uno de sus tangos se llama Melancólico Buenos Aires. ¿Te das cuenta qué animal? No son tangos ni nada; él los llama tangos porque si los presentara como simple música, los músicos se le vendrían encima; en cambio, como innovador de tangos lo toleran y hasta lo fomentan...

                                 


 Yo me mato de risa repitiendo todo ésto porque eran así. Tanto Piazzolla como Borges. Típico de dos genios.Sus raptos les llevaban a esos dicterios definitivos y sentenciosos.

Mejor olvidemos un rato  tales rencores y vamos a escuchar una parte de aquel CD fantasma llamado: El Tango, con Ástor Piazzolla, su quinteto y el recitado del Negro Luis Medina Castro

Ástor Piazzolla & Jorge Luis Borges: El Tango







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