viernes, 6 de septiembre de 2013

Raúl Berón

Hoy me levanté con ganas de escuchar a este enorme cantor que nos dejó impresas tantas páginas maravillosas. A veces a uno se le mete determinada música en la cabeza y le cuesta despegarse de ella. Pues hoy me desayuné con el cantorazo de Zárate y estoy disfrutando de sus grandes creaciones.

Su historia es bastante conocida por los tangueros. Integrante de una familia de cantores y musiqueros, el padre, que era guitarrista y compositor,  supo transmitirle esa criolla pasión a su prole: Manuel Adolfo, Raúl, José, Rosa, Elba, todos artistas que destacaron en su profesión artística.

                                           

Raúl comenzó cantando en dúo con su hermano José, de parecida expresión musical en la voz y el decir, aunque no llegó a trepar los escalones de la fama, quizás por su propia indolencia y bohemia, dado que le sobraban condiciones. En 1936, el dúo interpretaba páginas del folklore criollo por Radio La Nación, y por entonces José tenía 18 años y Raúl apenas 16.

El cantor que me tiene hoy la oreja boba, fue un cantor con registro de tenor, gardeliano al mango, con un sentido musical y rítmico maravillosos que se sobraba en cualquier aspecto del género: nostálgico, dramático o gracioso, dotando a las páginas de una imaginación musical especial, por su savoir faire y la facilidad para acoplarse a cualquiera de las orquestas en que lució su voz aterciopelada y una manera tan especial de tratar melódicamente las letras.

                                   
                                   
Sus amigos de Zárate lo recomendaron a Miguel Caló, que en ese momento tenía a grandes jóvenes promesas del tango en su formación y a Argentino Galván de arreglador. Curiosamente, Raúl Berón arrastraba consigo su chapa de folklorista y ello le acarrearía grandes problemas. Tenía 22 años, era un cantor hecho y derecho que no se achicaba ante el reto de interpretar tangos en una época en que sobraban cantores del género y Gardel había puesto el listón muy alto.

El director de Radio Belgrano, y los de la grabadora Odeón, le dijeron a Caló que el cantor no tenía voz de tango, y el mismo Caló había puesto muchas trabas a Expósito y Pontier para que Berón fuese cantor de su orquesta, por sus antecedentes en el folklore criollo. Le había hecho un contrato corto, que ya vencía y el director le informó que a fin de mes terminaban la relación y debían tomar caminos separados.

Pero, a veces suceden estos milagros y justo estrenan Al compás del corazón, el tangazo de Domingo Federico y Homero Expósito, el 29 de abril de 1942, cantado por Raúl y fue un bombazo de tal magnitud que en pocos días lo silbaba y cantaba toda la Buenos Aires tanguera. Y a partir de ese momento Berón les ganó a todos con su arte y se convirtió en un fenómeno, aunque en principio no figurara en los créditos del disco. Algo insólito.

                                                   
Pasaría por las orquestas de Lucio Demare, volvería con Caló, estuvo en la formación inicial de Francini-Pontier y recaló con Aníbal Troilo en su gran momento de madurez. Esta etapa pude gozarla a tutiplén. A veces cantaba sobrado, en otras llevaba un papelito en la palma de la mano que orejeaba con mucha cancha y en otras hasta sanateaba con ese murmullo musical que también había lucido Fiorentino años antes en esa misma orquesta, cuando tenían dudas en una frase.

Con  Francini-Pontier, detrás de Pontier y junto a Roberto Rufino
Es difícil realizar un ranking de cantores de tango, por los fenómenos que tuvo este género. Pero para mí siempre estará incluido en el ramillete de los cinco más grandes aparecidos hasta el momento. Y Berón fue crack en el momento en que brillaban vocalistas de enorme valía.

 Yo voy a seguir la mañana con el mate y el recuerdo de tantas de las joyas que dejó grabadas. Para ustedes les dejo tres versiones. Que te importa que te llore, el hermoso tango de Miguel Caló y Osmar Maderna, grabado el 30 de junio de 1942, por la orquesta de Caló. Con Lucio Demare el tango de Luis Visca y Luis Rubistein: Dos palabras, por favor. Lo grabaron el 13 de octubre de 1943. Y con Francini-Pontier, el tema de Alfredo De Ángelis y José Rótulo: Remolino, en la placa impresa, el 17 de mayo de 1946.
                                             


Y como hoy estoy romanticón, de yapa va este valsecito que grabó a dúo en 1953 con Jorge Casal , en la orquesta de Aníbal Troilo: Vuelve la serenata. Del propio Pichuco y Cátulo Castillo.

Qué te importa que te llore- Caló- Berón

Lucio Demare con Raúl Berón: Dos palabras por favor

Francini-Pontier con Raúl Berón: Remolino

Aníbal Troilo con Raúl Berón: Vuelve la serenata






2 comentarios:

  1. Muy buenos los datos; tengo una pregunta: Hubo dos Adolfos en la familia, padre e hijo?, o cuando se refieren a Adolfo se trata del padre?

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  2. Me refiero a Adolfo, hermano de Raúl, guitarrista muy conocido en su momento, con su conjunto de cuerdas, que hacía retemblar el instrumento con su fuerza.Le he visto romper dos cuerdas en una oportunidad que actuó en el Club A. Huracán.

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