miércoles, 12 de junio de 2013

Disarliando

A los milongueros nos asaltan las ganas de bailar en cualquier momento, sobre todo cuando escuchamos en el coche, en el ordenata o en la vitrola un tango determinado, una milonguita de rompe y raja, o un valsecito romántico que nos hace yirar dando vuelta por la habitación. Somos así.

Y, en ese momento, la orquesta puede ser Canaro, Pugliese, Troilo, Firpo,  o un D'Agostino-Vargas, un D'Arienzo-Echagüe o un Di Sarli. ¿Di Sarli dije? Claro, me hace volar con la imaginación. Y lo estoy viendo en el Club Atlético Huracán, aquellos carnavales, cuando con la orquesta ya instalada en el escenario, entra perfilando su figura de metro ochenta y seis, saluda con su mano derecha y se sienta al piano empezando a acariciarlo.
Porque éste es uno de los secretos del pianista bahiense, no lo toca como Salamanca o Pugliese, o Biagi, sino que lo acaricia. Y algo similiar hacen los violines que comanda durante 31 años Roberto Guisado. Los bandoneones en segundo plano y la melodía flota en el aire y te invita a deslizarte por la pista en forma señorial, sin aspavientos ni grandes despliegues.

Lo mismo sucederá con sus cantores que los tuvo enormes como el pibe Rufino o Alberto Podestá, por ejemplo. "Cante con el interés, no gaste el capital", le decía al sanjuanino que comienza a mostrar su gran calidad vocal, ahormado en los consejos de Di Darli.

¡Qué orquesta! Con olor a querosén, diría Aníbal Troilo por lo mucho que le gustaba y por todo lo que representaba ese grafismo. Y  Di Sarli repasa los viejos tangos de Posadas, Bardi, Ventura, Aróztegui, Firpo, De Bassi, Teisseire, Maffia, Rodio, Filiberto, Arolas, Canaro, Delfino, Salerno, y les pasa una pátina de modernidad, respetando la melodía y mejorándola.

El maestro de Bahía Blanca junto a Mercedes Simone., Héctor Marcó y otros
Todo lo que toca El tuerto, como se le llamaba comúnmente, pero en tono cariñoso, es una joya para los milongueros. En los barrios las muchachadas discutían sobre la mejor orquesta. Todos tenían predilección por una determinada, se armaban tremendas polémicas como si se tratase de equipos de fútbol, pero Di Sarli no se discutía,  les gustaba a todos. Máxime si se trataba de milongueros.

A Di Sarli nunca le hicieron falta grandes arreglos. Pero la emotividad que le arrancaba a ese piano con su maravillosa mano zurda y el contracanto de los violines, le dieron un aura especial que nos envolvía y envuelve a todos. Siempre cuidó mucho el mundo de los bailarines y los primó, regalándonos esas joyas musicales.
Podestá recuerda que no le gustaba que sus cantores frasearan. Él venía de cantar con Caló y le costó mucho la adaptación a la orquesta, porque Di sarli era tiempista a muerte. Y sobre todo le interesaba que pusieran el corazón en cada tema. Por eso hacia unos siete registros de cada tema que grababan y luego se quedaba con el que más le llegaba, no con el más perfecto.

Estoy poniendo un CD del Tuerto en el ordenata y ya se me mueven hasta los dedos de los pies. ¡Qué maravilla! Los invito a sentir lo mismo que yo y de paso cañazo, se dan un meneíto milonguero en el recinto.

Y lo hacemos con dos tangazos de Eduardo Arolas. La cachila y La trilla, grabados en 1941 y 1940, respectivamente.

 04- La cachila - Carlos Di Sarli

La trilla - Carlos Di Sarli


4 comentarios:

  1. Roberto desde Bs As12 de junio de 2013, 6:01

    Caballero, acabo de encontrar su espacio, buscando la historia dl tango "Ave de paso" de Cadicamo.
    Lo que iba a ser un par de minutos me llevo mas de media hora recoriendolo con placer.
    Y me quedo con las ganas de mas, pero las obligaciones laborales mandan.
    Volvere a seguir disfrutando del espacio pero no queria irme sin agradecerle su trabajo.
    Saludos y un abrazo desde esta parte del planeta.

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    1. estimado compatriota y cofrade tanguero es un placer nutrirse de gotan con sus notas y evocaciones.es mi deseo que lo este pasando lo mejor posible en la hoy complicada europa y en españa en especial .mucha suerte y salud. un abrazo juan mario latcovich avellanedense de nacimiento y boedense por adopcion

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    2. Boedo y Parque Patricios se dan la mano en el mapa y en el cuore tanguero. Un abrazo.
      jm

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