miércoles, 22 de junio de 2016

Dos fracasos

La década del cuarenta resultó prodigiosa para el devenir del tango, por las constantes creaciones de músicos, poetas, orquestas y cantores. Todas las semanas inundaban el mercado con nuevos y hermosos temas que de inmediato los cantaban hombres y mujeres, los silbaban, tarareaban y los bailaban con el fervor propio de un ambiente iluminado de música y de voces maravillosas. Y hoy seguimos dándole cuerda a esos temas en la milonga porque representan la espina dorsal del tango y el linimento mágico que nos transporta en la pista.

La radio era el vehículo lírico que instalaba esos temas en el corazón de conventillos, casas chorizo, pobladas de inmigrantes y las familias que habían formado en Buenos Aires. Con los frutos del amor que representaban los nuevos argentinos, entre los cuales habría numerosos tangueros. Todo Buenos Aires era tango. Se cantaban, se respiraban esos versos y esas músicas que harían historia grande.

                               


Miguel Caló con su Orquesta de las estrellas fue un constante proveedor de éxitos al ávido mercado de oyentes y milongueros. En sus filas lucían los fueyes de Domingo Federico, Armando Pontier o Eduardo Rovira. El violín de Francini. El piano enorme y romántico de Osmar Maderna. ¡Y qué voces! Raúl Berón, Alberto Podestá, Raúl Iriarte le daban el tono justo a los versos, algunos de los cuales venían firmados por ese gran poeta que tuvo el tango: Homero Expósito. Como esta belleza que compuso con la iluminada música de Miguel Caló.

Me sorprendí
cuando te hallé
como un dolor sin palabras.
Homero Expósito

El arranque te pone en situación y ya vas al corazón del tema que bordaría Alberto Podestá en la primera grabación que hace, de este tango,  la orquesta de Caló, el 31 de julio de 1941.

La voz mareada de copas
se me anudó en la garganta.
Quise gritar
pero, pa'qué
si al fin
yo estoy igual.

Anoche lo bailé una vez más y soy de los que se enancan en los fueyes, el piano y la copla que va enhebrando el cantor. Sintiendo el peso de cada expresión. En esa unión de notas y palabras, que decía José María Suñé en Una emoción. Y entonces, bailando y sintiendo, me voy al limbo, máxime cuando lográs tejer con la mujer que te acompaña en ese momento, la hiladura nerviosa y romántica que esos versos y esos compases te están sugiriendo.

Sueños...
que gastamos conversando
cuando                                                                
nos hablábamos de amor.                 
Horas...
que ya están en el olvido,
sensación de haber perdido
la esperanza en el adiós.
Rabia...
de sabernos tan cambiados,
miedo...
de gritar esta verdad,
somos...
dos fracasos que se amaron
y partieron y olvidaron
y hoy se miran asombrados
de morder la realidad.

Si estos versos no te emocionan, es porque no te gustan ni la poesía ni el tango. Homero Expósito  teje una madeja tremenda ante el desconcierto de la pérdida del amor. De dejar atrás una historia fuerte que todos hemos vivido de alguna manera. Pero cómo lo dice...

Vuelve otra vez                                 
a tu rincón
que yo me voy con los años.                     
Ya llueve plata en mis sienes
y hay un dolor en tus manos.
Todo el ayer
¡pa' que llorar
si ya no puede ser!.

Cómo tenía que dolerle a Expósito aquel fracaso... Cómo lo habrá sentido que pareció no poder olvidarlo nunca, de acuerdo a lo que expresa en tantos tangos y en las palabras de su hermano Virgilio, cuando recordaba ese romance juvenil vivido allá, en su Zárate natal.


Hay temas que enganchan y te quedan grabados. Y vuelven con el tiempo y los bailás según con qué estado de ánimo y con qué pareja. Pero cuando lográs la aleación ideal, te metés en el poema cantado y lo bailás con el alma.  Dos fracasos es uno de ellos.


Ese cantorazo que es Ariel Ardit lo recrea, lo renueva, con el acompañamiento y los arreglos del excelente pianista, director y arreglador Andrés Linetzky, al frente de su orquesta.

                                                  





2 comentarios:

  1. No me canso nunca de escuchar este tango, esta y todas la grabaciobes de Ardit con Linetzky son magistrales.....

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  2. Comparto tu entusiasmo con estos dos cracks del tango. Estuve con Ardit y Linetzky en Madrid.

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