lunes, 9 de noviembre de 2015

Vete de mí

Los recuerdos me llevan a este bolero de Homero y Virgilio Expósito, que fue sensación en los países caribeños durante largos años. Es una historia que me atrae por su nacimiento y su renacimiento. Homero Expósito ganó un concurso de poesía orgenizado por el Diario Noticias Gráficas, cuando tenía apenas 13 años y ya escribía algunas novelitas. Para conocer su historia creadora, vale la pena bucear en su adolescencia, cuando coleccionaba  discos de Duke Ellington.

Con  Virgilio estudiaban cómo se podían haber creado semejantes canciones y pensaban en las correcciones que forzosamente tendrían que haber realizado antes del brillante resultado final. Por eso hicieron un libro entre los dos, titulado La cancionística, en el cual volcaron todas sus ideas sobre composiciones musicales. Esos escritos fueron el basamento de su maravillosa producción posterior.

                                     
Homero y Virgilio Expósito en 1972


Vivían entonces en Zárate un pueblo de la provincia de Buenos Aires, junto al río Paraná, donde el padre que se había criado en un asilo y escapó del mismo siendo un niño, tenía una Confitería que trabajaba muy bien. En un viaje a Buenos Aires, Homero, con apenas 18 años, se encontró con Libertad Lamarque en una radio y le entregó un tango suyo: Rodando.  A Libertad le gustó el tema y lo cantó de inmediato, dándole un empujón de fe en sí mismo. al mocito que se lo había acercado.

La obra de Homero Expósito ha sido analizada por diferentes críticos que han reconocido su faz evolucionista en la letrística del tango, como él la llamaba. Pero además se dió el lujo de crear temas como Eso, que fue un golazo. Homero contaba que la habían escrito con Virgilio como música beat para la cancionista Nilla Pizzi, en italiano. Ésta le replicaría :"Tú crees que yo vengo a la Argentina para hacer música de argentinos en italiano. Para eso tengo a infinidad de autores italianos". Entonces se la pasaron en castellano al trío uruguayo, los TNT (Tim, Nelly y Tom). Habían nacido en Udine, Italia, pero con sus padres se radicaron temprano en Uruguay y esta canción, interpretada por ellos, fue la primera que salió al aire por el flamante Canal 9. Se convirtió en  un suceso internacional.

Además escribieron temas para su primo Billy Caffaro, un cantante aparecido en los años de la música pop, que con Pity Pity, compuesto por los Expósito, se apuntó todo un golazo. Incluso con Palito Ortega, Homero compondría el tema: Mi primera novia. Y el bolero del título tiene una historia realmente increíble.


En uno de mis viajes a Colombia, desarrollando mis tareas periodísticas, visité a mi amigo Juan Rochaix (ex basquetbolista del Club Palermo, el de aquellos duelos famosos con Parque). Juan tenía un local llamado St. Tropez, donde a las 4 de la mañana ponía unos pucheros geniales. En esta oportunidad me comentó que inauguraba otra sala llamada La guaca, en la misma ciudad de Cali y nos invitaba a tres o cuatro periodistas que llegábamos en ese momento, a la presentación.

Cantaba esa noche nada menos que mi admirada Olga Guillot. Incluso la presentó uno de los locutores que venía con nosotros. Por supuesto nos maravilló y al terminar su actuación, entre ovaciones, se acercó a nuestra mesa y charlamos sin parar, estirando la noche y entablando una de esas súbitas amistades que uno va hilvanando a lo largo de su vida.

Me la encontré al día siguiente en el mismo hotel en que parábamos nosotros. Yo estaba sólo, tomamos un par de tintos (café colombiano) y me contaba de que había comenzado a bucear en las letras de tango, porque les había encontrado a muchos una savia ideal para el bolero. Y entonces me narró la historia de Vete de mí, que ella ya había grabado, y que no sólo le parecía genial, sino que había cambiado la forma de hacer boleros en  Cuba. Hasta Fidel Castro era fanático de este tema de los Expósito. Ella se había marchado de Cuba después de la revolución, pero su madre seguía viviendo allí y Olga  respetaba la situación cubana.

                                       


La realidad es que hay unas 350 grabaciones de Vete de mí, realizado por cantantes de diversos países, lo que habla de la dimensión que alcanzó el inusual bolero de Homero y Virgilio Expósito, compuesto en 1936 cuando Homero contaba 18 años y Virgilio 13. Los versos de Homero están enraízados en un fracaso amoroso juvenil.

Tú, que llenas todo de alegría y juventud
y ves fantasmas en la noche de trasluz
y oyes el canto perfumado del azul
vete de mí.

No te detengas a mirar
las ramas viejas del rosal
que se marchitan sin dar flor,
mira el paisaje del amor
que es la razón para soñar y amar.

Yo, que he luchado contra toda la maldad,
tengo las manos tan deshechas de apretar
que ni te puedo sujetar,
vete de mí.

Seré en tu vida lo mejor
de la neblina del ayer
cuando me llegues a olvidar
como es mejor el verso aquel
que no podemos recordar.

                                               


Estos versos tempranos que se reflejarían luego en tantos tangos hermosos de Homero que bucean en el desamor con un lenguaje metafórico y renovador, como  Yuyo verde o Naranjo en flor, ya muestran el talento de un poeta genial. Los dos hermanos fueron un día de 1942 a la Richmond de Suipacha, donde actuaba el músico, cantor y compositor cubano, Bola de nieve (Ignacio Villa). Años más tarde, en un reencuentro en Buenos Aires, el cubano le pregunta al menor de los Expósito si tenía algún bolero para grabar.

Y Virgilio cuenta en este video como esta obra llegó al éxito internacional, de una manera fortuita.

                                             
                                                   


                                         




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