miércoles, 14 de enero de 2015

El pibe Rufino

Siempre vuelvo a este cantorazo, porque lo pongo en las milongas y me sigue acariciando el cuore, cuando canta con Carlos Di Sarli, siendo un pibe. Y anoche precisamente hablábamos con un amigo milonguero, sobre esa clase de nascita que trae y mostrándolo totalmente desenvuelto con la gran orquesta del pianista de Bahía Blanca, asombrándonos con esa madurez interpretativa que tenía, esas entrada a ritmo y la transmisión que hacía de los versos. Incluso te emociona bailando.

Si hasta nació a dos cuadras de la casa de Gardel, en la calle Agüero, del Abasto. Con un padre matarife y guitarrero, unos tíos aficionados a la ópera y su hermano Carlos cantando en los coros juveniles del Teatro Colón, tenía el destino señalado de arranque. Justo él que acompañaba a su padre a las paradas bravas del Café O'Rondeman donde vió de chiquilín a Gardel e incluso con su barra de amigos acompañó sus restos fúnebres hasta la Chacarita.

                               


Vivía cantando en todos los boliches del Abasto llevado por los muchachos que quedaban asombrados por la potencia de su voz. Y así aterrizó en la orquesta de Antonio Bonavena (el tío de Oscar), cuyo pianista era un jovencito Pepe Basso,  en el Petit Salón de Montevideo y Corrientes. Tenía una facilidad enorme para hilar mentalmente los temas sin demasiado estudio y allí se exhibía cantando Milonguero viejo, el tango de Carlos Di Sarli y Enrique Carrera Sotelo, dedicado a Osvaldo Fresedo. Y el siempre complicado por la extensión de la voz en varios pasajes, Alma de Bohemio, de Roberto Firpo y Juan Andrés Caruso. Las ovaciones que recibía se correspondían con la sorpresa de ver a un chico de pantalones cortos ofreciendo semejante demostración.

Y de inmediato la maratón. Su derroche de voz, su potencia y buen gusto a la vez, le permitían arrancar a primera hora de la mañana con una orquesta de pibes y no paraba hasta la madrugada. Cantaba inisterrumpidamente con orquestas como las de Francisco De Rose, el cieguito Tarantini, José Natalín Felipetti, Juan Pedro Castillo y la rubricaba a la una de la mañana con Anselmo Aieta.

                                         


En 1938 Carlos Di Sarli está lanzado para formar  la orquesta que lo instalará en el Parnaso tanguero, luego de la etapa de preparación con su sexteto y acompañamiento a Tania. Va a ver a su hermano Roque que tenía su propia orquesta y tocaba en "La chaumiere", una boite ubicada en la calle Sarmiento, entre Maipú y Florida. Le cominica sus planes y Roque le dice que escuche la orquesta y se lleve a los elementos que le vengan bien.

Y Carlos Di Sarli se lleva para su flamante orquesta a los violinistas Ángel Goicoechea y Adolfo Pérez, y al cantor Ignacio Murillo. Con esta formación arranca en el cabaret Moulin Rouge y rápidamente le abre las puertas Radio El Mundo, confirmando la gran categoría del conjunto. El mismo que poco tiempo más tarde, en 1939 será consagrado como "La Sensación del año".

                                     
El maestro Di Sarli enseñándole al partitura al pibe Rufino.


Murillo estaba a préstamo en la orquesta y Di Sarli probó a unos cuantos cantores para reemplazarlo, pero ninguno le satisfacía. Enterado de la búsqueda, el violinista Roberto Dimas le sugiere al representante del maestro, Carlos Garay, que vayan a escuchar al pibe que canta con la orquesta de Carlos De Rose en el Café Nacional. Al director no le gustaba la edad del chico y su inexperiencia. Le insistirá Dimas  varias veces y una vez terminada la temporada de tres meses en Radio El Mundo, Di Sarli se larga a escucharlo finalmente en el citado Café de la calle Corrientes.

La historia es conocida. Di Sarli lo pueba y queda encantado. Asombrado, casi. Lo hace debutar de inmediato en su orquesta, pero los dueños del Moulin Rouge, le exigen que cambie de cantor porque es menor de edad y contraviene las ordenanzas municipales. Di Sarli ni se lo piensa, deja el Moulin Rouge y se estblece en el Cabaret Imperio, de Lavalle y Maipú. Y acababa de nacer un ídolo.

                                     
Di Sarli entre sus cantores Podestá-Rufino, y su gran orquesta


Las sucesivas grabaciones que iba dejando con la orquesta eran como caramelos para sus fans. Corazón de Di Sarli y Héctor Marcó, fue su primer toque en el cuore de la hinchada disarliana. Le seguirán Milonga del sentimiento, Alma mía, En un beso la vida, Volver a soñar,  Lo pasado pasó y el vals Rosamel, que consagran definitivamente al cantor, aunque se aleje en un par de oportunidades de la orquesta para regresar de inmediato.

Era la época grande del tango que seguimos disfrutando hoy: D'Arienzo-Echagüe. Tanturi-Castillo, Troilo-Fiorentino, D'Agostino Vargas, Miguel Caló-Berón, Pugliese-Morán-Chanel, DeAngelis-Martel-Dante... Y estaban Donato, Demare, De Caro, Canaro, Lomuto, Maderna, Biagi, José García, y muchas más orquestas en las marquesinas de aquella Buenos Aires que respiraba tango por sus poros. Y las emisoras las presentaban en vivo a las orquestas o pasaban las novedades que venían en grabaciones.

                                         


En aquel ambiente enfebrecido, la dupla Di Sarli-Rufino fue una baraja ganadora y arrastraba una gran legión de seguidores y milongueros del "estilo Di Sarli". El joven cantor del Abasto que llegó con 17 años al éxito, se mantuvo con intermitencias durante 5 años en el podio, y a finales de 1943 se alejó de la orquesta del maestro de Bahía Blanca, grabando como despedida el tango de Enrique Cadícamo: Boedo y San Juan.

Afortunadamente quedaron 45 temas grabados que siguen haciendo las delicias del ambiente milonguero y de los catadores con buena oreja. La carrera de Rufino fue muy extensa pero hoy me centro en su etapa capital, donde se formó realmente como gran cantor de orquesta.

Y para muestra bastan dos botones. En primer lugar el tango de Andrés Fraga y Francisco García Jiménez: Volver a soñar, grabado el 8 de octubre de 1940, cuando Rufino tenía 18 años. Y a continuación, de Ciriaco Ortiz y José María Contursi: Lo mismo que antes, impreso en la placa , el 26 de diciembre de 1941.

Maravillas!

018- Volver a soñar - Di Sarli-Roberto Rufino

047- Lo mismo que antes- Di Sarli-Roberto Rufino




5 comentarios:

  1. los disarlianos me comentaban que en su repertorio tenia tambien cambalache y rinconcito de alegria tango de di sarli entre otros un fenomeno rufino con el tuerto con franchini pontier con calo con roberto calo con pontier como solista con camara con miguel calo en el 66 realiza muy buenas grabaciones y con pichuco si bien ya estaba hecho como cantor brillo tambien y aporto lo suyo la grabacion de ninguna es de antologia.grande entre los grandes rufino ,salute juan

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    1. Muy interesante sobre el repertorio de Di Sarli con Rufino - "Cambalache" en particular - me acuerdo que en '54 Di Sarli grabó Discépolo's "Tormenta" con la voz de Mario Pomar en version magistral. ¡Cómo me habría gustado escuchar eso!

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  2. Se lo escuché varias veces en vivo a Pomar con Di Sarli, el mejor tema que grabó en su vida: Tormenta. En los carnavales de 1953 en el Club Huracán, estuvo las -7 grandes noches 7-, la orquesta de Di Sarli con sus cantores Pomar y Serpa. Y lo cantó todas las noches. Y yo estuve con mi barra todas las noches porque éramos del barrio donde estaba Huracám.

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    1. Que recuerdo de lujo - ¡7 noches! Gracias por compartirlo con nosotros

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  3. Bueno, Michael, las 7 grandes noches de Carnaval con una Orquesta típica y una de jazz, era algo habitual y fuimos muchos miles los que la gozamos en todo Buenos Aires. Y a Huracán que tenía una gran capacidad, vinieron siempre las mejores. Pugliese fue el que más veces vino, pero también Troilo, D'Arienzo o Gobbi.

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