lunes, 30 de julio de 2018

Barquina

Entre aquellos personajes que poblaban las noches porteñas, Barquina fue bienvenido por la familia tanguera y su presencia junto a Pichuco, Rivero, D'Agostino, Manzi, Cadícamo, Aieta, Canaro y el mismo Carlos Gardel, fue siempre como una tarjeta de presentación. Por eso Cátulo Castillo lo nombra en su tango "A Homero" -dedicado a Manzi, que compusiera con Pichuco en 1951:

-Vamos, / vení de nuevo a las doce... / Vamos, / que está esperando Barquina...

En aquellas noches maravillosas, únicas en el mundo, en que el tango llenaba locales, confiterías bailables, boites, cabarets, clubes, las calles del centro se alborotaban de madrugada y se llenaban los restaurantes, se respiraba una emoción especial. La amistad era el santo y seña de dichos centros de reunión y muchos personajes que no dirigían orquestas ni cantaban, eran distinguidos en la cofradía.

                               
Barquina y Troilo en Caño 14


Barquina fue un tipo especial. Se llamaba Francisco Loiácono, era hijo de italianos, bajito, tirando a gordito, caminaba de una manera especial, lo que llevó a Carlos de la Púa a decir que andaba "a los barquinazos". Y le selló ese apodo que luego quedaría reducido a Barquina. Trabajaba en el diario vespertino Crítica, que era el más popular de su época. Comenzó de ascensorista, fue transformándose en periodista, hasta llegar a secretario de Natalio Botana, dueño y director del periódico.

Visitaba mucho el departamento de Policía, realizaba notas desde la sala de prensa, también estuvo en la Casa de Gobierno, donde trató seguido con Perón, a quien hacía reir con sus dichos y salidas. Pero en la noche era el gran personaje. Se movía con gran desenvoltura, recorría los sitios donde había tango y todas las puertas se abrían ante su presencia y su verba tan particular.

Gardel lo conoció cuando Barquina apenas estaba saliendo de la adolescencia. Se lo presentó el poeta lunfardo Carlos de la Púa, también conocido como El Malevo Muñoz, que se llamaba en realidad, Carlos Muñoz. Gardel se quedó enganchado con el muchachito que hablaba al vesre con una facilidad increíble y en un lunfardo que lo había reir con ganas al gran cantor. El ingenio de Barquina era llamativo. Gardel se iba de gira, faltaba de Buenos Aires un tiempo y cuando volvía lo buscaba y le pedía:
-Ché, Barca, poneme al tanto de las novedades, de la parla rante, dale, larga el rollo, bepi..."

Fue muy querido en el ambiente y Troilo lo adoptó como su gran compinche. En 1963 cerró definitivamente el diario Crítica y Barquina no tenía consuelo. "Ahora que no está el patrón (Natalio Botana), el amigo que tengo más cerca del corazón es Pichuco. Pero, en realidad, creo que siempre fu así.  Con don Natalio era otra cosa".

                                 
Teatro Casino, debutan Troilo y Nelly Omar. Font Saravia, Floreal Ruiz, Barquina, Julián Centeya, Troilo y Nelly Omar.

En 1932, fueron Troilo (estaba tocando con De Caro) y Barquina a ver la película "Melodía de arrabal". Había mucha gente y una señora abre la puerta de su coche y le pega a Pichuco en la cabeza. Cae al suelo y lo llevan a la asistencia Pública porque se había desmayado. Después, en un festival en el Chantecler., Barquina le presenta a Gardel:
-Mirá Carlitos, este pibe tiene locura con vos - le dice.
-¿Sabe una cosa? - comenta Troilo - ese día casi me amasijan por usted...
-Qué te pareció la película, qué te pareció.
Y Pichuco afirmaría luego que Gardel hablaba en capicúa...

En 1966 Aníbal Troilo se casa con su mujer: Ida Kalacci, por la Iglesia, cumpliendo un antiguo deseo de su madre, mujer muy católica. Los padrinos del casamiento fueron  Chela Di Santo y Francisco Loiácono.  Y Troilo lo repetía una vez más.
-Barquina es lo más grande que hay. ¿Quién iba a ser mi padrino, sino él...?   

Loiácono fue autor de dos tangos: Cantor de mi barrio y NP. Ambos temas llevan la música del guitarrista Juan José Riverol y los grabó Anibal Troilo con las voces de Roberto Goyeneche y Raúl Berón, respectivamente. Barquina falleció el 19 de enero de 1974 y su muerte le causó un profundo dolor a Pichuco. Estuvo envuelto en un manto de tristeza inocultable y un año más tarde sería el propio Troilo quien dejaría este mundo.

 La noche de Buenos Aires ya no volvería a ser la misma.

Podemos escuchar el tango Cantor de mi barrio, que grabara Troilo con su orquesta y el Polaco Goyeneche, en 1956.

Cantor de mi barrio - Aníbal Troilo-Roberto Goyeneche     


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