miércoles, 15 de mayo de 2013

Romeo Gavioli

Triste destino el de este mozo guapo uruguayo, violinista y cantor de fuste que supo gozar de las mieles del triunfo y caería abatido por problemas sentimentales, cuando estaba en plenitud de sus capacidades musciales y canoras.
                                                   

Procedía de una familia de músicos y con sus hermanos,Rolando -bandoneonista- y Lydia -pianista- trabajaron en conjunto y luego desplegarían su arte en distintas direcciones. Rolando sería integrante de la línea de fueyes de Pedro Laurenz, y Lydia se dedicaría a labores profesionales y trabajos en radio.

En aquella Montevideo bulliciosa y tanguera, Romeo fue haciendo su carrera en doble dirección. Había sido figura en el coro de la Iglesia de la Merced, a la vez que culminaba sus estudios de violín. A los 14 años formó el Trío Los Bemoles junto con Mario Orrico (violín) y Guillermo Aguirre (batería), a los que luego se agregarían sus dos hermanos.

Con 17 años ingresó en la orquesta de Juan Bauer "Firpito" (autor de Adiós arrabal y No te quiero más). Haría dupla orquestal con el pianista Lalo Etchegoncelay y en 1934 debuta en Buenos Aires, en la orquesta de Héctor Gentile en su doble faz de cantor y violinista.

Edgardo Donato que lo conocía muy bien, de sus largos años de vida en la capital uruguaya, lo incorpora a su conjunto en 1939, siempre aprovechando sus dos facetas artísticas. Lo curioso es que junto a la pareja de cantores de Horacio Lagos y Lita Morales (que además de matrimonio artístico lo  eran en la vida real), el agregado de Gavio -que cantaba con el apócope de Romeo Gavio- permite que haya un trío de cantores, cosa totalmente inusual en aquellas orquestas.

                           

Gavioli era todo un galán por su apostura fúsica y sus rasgos simpáticos. Además tenía una voz melódica de muchos quilates, en el estilo de Ricardo Ruiz y Roberto Ray. Y el romance surgido entre él y Lita Morales, creó un ambiente de convulsión en la orquesta, por lo cual Donato resolvió echarlos a los tres vocalistas.

De regreso en su país, el violinista-cantor forma orquesta y descubre el filón del candombe. Graba varios con su estilo y obtiene todo un suceso con los mismos. Ahora es toda una figura, sin acompañantes en la dirección orquestal, y además, luchando como destacado dirigente gremial, contribuye en 1946 a la fundación de la Sociedad uruguaya de intérpretes (SUDEI).
                                   


Pero los avatares amorosos le juegan una mala pasada.  Tenía 44 años, estaba en plenitud de su carrera, era querido y admirado, grababa con frecuencia en Odeón y Sondor, pero no puede soportar un frustrado metejón y en su desesperación, el 17 de abril de 1957 se arroja con su auto en las aguas del puerto de Montevideo, perdiendo la vida y dejando una huella dolorosa en el corazón de su gente.

Yo lo recuerdo aquí en dos temas con su orquesta. Noche campera, tango que lleva música suya y de Carmelo Imperio y letra de Juan Carlos Patrón, donde flamea su hermosa voz atenorada, en 1945. Y el candombe Tamboriles, de su autoría, también cantado por Gavioli.

Noche campera

1.4 - Tamboriles







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