viernes, 22 de enero de 2016

Soy aquel viajero

La realidad histórica nos demuestra a diario que la llamada década del cuarenta, fue una febril reunión de compositores y poetas tocados por la varita mágica de la creación y la invención. Ello permitió que el tango, la gran música popular rioplatense, tuviese en Buenos Aires la llama que iluminó a toda una generación y enriqueció al género como pocas veces sucediera en otros planos semejantes, dentro de la música internacional destinada a la danza o a la escucha.

Fueron tantas, pero tantas las creaciones en ese lapso, que todavía hoy, tantas décadas después, siguen  iluminando el alma de los bailarines. Incluso, asombra que el campo de atracción y difusión de los mismos haya crecido hasta límites insospechados pese a que las grabadoras un día le cerraría sus puertas, dándole prioridad a la música pop: un género que en Argentina se fue diluyendo a la misma velocidad con que se popularizó y batió records de venta de discos.

                         
Héctor Grané y Alberto Podestá

Hoy, por ejemplo, extraigo este tema del pianista y compositor Héctor Grané y el letrista Justo Ricardo Thompson, que me parece encantador, máxime en la versión de Carlos Di Sarli con un Alberto Podestá cantando a media voz y luciendo los versos. Maravillosa alquimia del tango estos conjuntos inolvidables y vencedores del tiempo y la distancia que calentaron el ritmo de la ciudad porteña y llenaron los corazones con páginas de esta índole.

                                     
Héctor Grané en la orquesta de Pedro Laurenz junto al director, a su derecha.


Héctor Grané (Nacido en Maipú - Pcia. Buenos Aires en 1914) destacó netamente en la gran orquesta de Pedro Laurenz como pianista y arreglador, imprimiéndole al conjunto una sangre milonguera maravillosa. Desde 1936 hasta el 45 estuvo incluso como orquestador y su mano se nota en el arrastre de la orquesta, el punto alto de los arreglos y los solos que empinan a esa orquesta que lamentablemente grabó muy poco pese a la impresionante calidad que mantuvo en sus años felices.

Luego se fue con Alberto Podestá dirigiendo el acompañamiento de éste como solista y por fin le surgió una gran oferta para trasladarse a París Allí estaría al frente de una orquesta prestigiosa que grabó numerosos temas y viajará con ella por casi toda Europa, realizando también los arreglos de la misma, a costa de desaparecer del mapa tanguero de Buenos Aires, pese a sus grandes virtudes. Pero su tema Haydeé, sería revalorizado por Ástor Piazzolla que lo grabó con su octeto en 1957.




Con Justo Ricardo Thompson compondrían además otros temas exitosos como No no me abandones (gran creación de De Angelis-Julio Martel) y Esta noche al pasar (exitazo de Laurenz-Farrel y Tanturi-Campos).

                                                                                          
Contemplo desde el barco a la ciudad
sombreada por la luz que da el anochecer,
pronto el turbión de sus calles
me arrastrará, por encontrarte.
Y siento que la súbita emoción
aumentan la ansiedad
que traigo al regresar
otra vez con la esperanza
de atarme a tus besos, que no sé olvidar.

Así, con estas ilusiones trasnochadas, arranca el tango que hoy traigo al blog: Soy aquel viajero,  y que me parece sublime en la creación de Carlos Di Sarli con la voz de Alberto Podestá, en la grabación del 28 de mayo de 1947. También lo registraría Ariel Ardit con el quinteto de Andrés Linetzky. Y lo acompaño con esta otra obra  del dúo Grané-Thompson: No no me abandones, por De Angelis con Julio Martel, registrado en disco el 17 de julio de 1945. Dos joyitas.

07- Soy aquel viajero - Carlos Di Sarli-Alberto Podestá

07- No me abandones - De Angelis-Julio Martel


No hay comentarios:

Publicar un comentario