jueves, 28 de enero de 2016

La década del cuarenta

Se trata de la década milagrosa, casi mitológtica del tango, en la que confluyeron músicos, poetas, orquestas, cantores y las multitudes que seguían a todos estos conjuntos y silbaban y canturreaban sus éxitos de la semana por las calles de Buenos Aires. Fué la época en que se crearon una parva infinita de páginas que siguen vivitas y coleando en el alma de los tangueros y milongueros, por esa fuerza romántica, contagiante, vibrante, que nos acompañan hoy día con un vigor maravilloso.

Y esos milagros se crearon por el estado de gracia de unos y otros. La transmisión, el contacto, el fervor tanguero de esa época irrepetible, de cuando el tango daba cátedra en los recintos noctámbulos del centro porteño, se expandía a través de la radio y los discos. Y fermentaba en los salones bailables donde congregaban a la masa milonguera que sentía un profundo llamado interior por esa música y  esos versos que los tenía atrapados en su alma. Dicen que una imagen vale por mil palabras y esta foto muestra en las puertas del Tibidabo, de la calle Corrientes entre Libertad y Talcahuano, a muchos de los grandes próceres tangueros de aquella época dorada, reunidos en una noche de tango que tenía, en este caso, a Aníbal Troilo como protagonista. 


                                  

Y ver juntos a Ángel D'Agostino, Enrique Santos Discépolo, Cátulo Castillo, Lito Bayardo, Pedro Laurenz, Adolfo Avilés, José Razzano, Juan Aníbal Vitale (Representante de Troilo), Pedro Maffia, Miguel Bucino, Adolfo Avilés, Homero Manzi, Ciriaco Ortiz, Homero Expósito, Francisco Lomuto, Roberto Fugazot, Anselmo Aieta, Aníbal Troilo, Lucio Demare, el ex boxeador Luis Ángel Firpo, José María Contursi y Francisco García Jiménez, parece casi un milagro.

Cuánto les debe el tango a esta flor y nata de un género musical que ha superado límites, barreras y fronteras para llegar al corazón de muchachos y muchachas, hombres y mujeres, que llevan en su corazón letras inolvidables, melodías que quedan registradas para siempre en su cabeza y en sus corazones. Qué locura maravillosa los unió en una cruzada  que a diferencia de muchos otros géneros musicales populares no se fue disolviendo por el óxido del tiempo, sino que continúan iluminando las noches milongueras de Buenos Aires, San Francisco, Tokio, Seúl, Sofía, Nueva York, Shangai, Bogotá, Roma y tantas grandes ciudades del mundo.

                                                     


Y se escriben más libros de tango que nunca en la historia. Y hay programas de radio destinados en exclusividad a esta música genial. Y hay blogs, webs, revistas y periódicos tangueros. Y aparecen orquestas rusas, italianas, japonesas, norteamericanas que revisitan los tangos y las modalidades de aquellas formaciones imbatibles de los: Troilo, Di Sarli, D'Arienzo, Pugliese, con las partituras y arreglos de aquellos músicos geniales, aunque con menos integrantes. Y aparecen nuevos cantores que toman la posta de aquellos grandes del cuarenta: Fiore, Rufino, Berón, Martel, Vargas, Chanel, Castillo, Floreal, Campos, Podestá, Marino, Goyeneche, Ray, Casal, Morán, Echagüe, Iriarte.

                          
     
Y los poetas que se mandaban cada día con versos nuevos y los seguimos cantando como si estuviesen de moda. Esta imagen me devuelve muchas cosas, y realmente es emocionante. Por eso creo que las palabras sobran y es mejor traer un par de temas que nos pongan en situación y nos trasladen a la magia de aquellas noches del centro donde se juntaban tantos talentos y despachaban tangos, valsecitos y milongas para la historia.


Y así, al voleo, extraido de entre  
tantísimo material, el tango de Domingo Federico y Homero Expósito: Tristezas de la calle Corrientes, por la orquesta de Miguel Caló con la inigualable voz de Raúl Berón.Lo grabaron el 2 de septiembre de 1942. Y por la orquesta de Aníbal Troilo con el impagable Fiorentino, este tango del propio Troilo y Enrique Cadícamo: Pa'que bailen los muchachos. Lo llevaron el disco -para suerte nuestra-, el 16 de abril de 1942.

Tristezas de la calle Corrientes - Miguel Caló-Raúl Berón

013- Pa'que bailen los muchachos - Troilo-Fiore


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