viernes, 15 de enero de 2016

Kicho

Está considerado, y con mucha justicia, como uno de los contrabajistas más importantes y sólidos que tuvo el tango a lo largo de su historia por su sentido del apoyo orquestal, la calidad sonora que extrajo de su instrumento y el sentimiento tanguero que expresó a través del sonido con que empujó y estimuló a sus compañeros. Si bien no son los ejecutantes del Contrabajo quienes más se destacan y permanecen en la mente del público, Kicho logró ser reconocido unánimemente y especialmente por Aníbal Troilo y Ástor Piazzolla que se unieron para dedicarle el tango Contrabajeando, para su lucimiento. Años más Piazzolla haría lo mismo con su tango Kicho, que es todo un homenaje al hombre que compartió sitio con él en la orquesta de Troilo y en sus propias formaciones.

                                     
Enrique Kicho Díaz, el legendario contrabajista


El padre, allá en su casita de Avellaneda, como fanático de la música que era, instó a sus tres hijos: José, David y Enrique (Kicho) para que estudiasen en una academia y pudieran llegar a ser buenos músicos. De niños, los tres tocaban la guitarra y formaron un pequeño conjunto infantil "Los hermanos Díaz". Luego José, el mayor,  sería contrabajista de varias orquestas para culminar formando en la orquesta de Osvaldo Pugliese, la de Fiorentino que dirigía Piazzolla y estaría con Alfredo Gobbi y Joaquín Do Reyes. Luego se dedicó a su negocio. David, violinista,  fue probando en otras formaciones, como la de José Tinelli y saltó al primer plano al reemplazar a Reynaldo Nichele (luego retornaría) en la orquesta de Troilo,  donde llegaría a ser primer violín solista y estaría más de treinta años con Pichuco.

                                    
                                 
La orquesta de Troilo en 1941. Kicho está parado, entre Fiore y Piazzolla


Enrique Díaz estudió guitarra y bandoneón, e incluso tocaría el fueye en algunas orquestas como la de Juan de Dios Filiberto, aunque su hermano Pepe lo convenció de estudiar el contrabajo. Con este instrumento formaría en la orquesta de José Pascual o la de Anselmo Aieta. Cuando Tito Fassio deja la orquesta de Pichuco en 1939, con la ayuda del propio Fassio y la propuesta de su hermano David -"Mi hermano toca el bandoneón y el contrabajo, podríamos probarlo"-, Troilo en seguida entrevió su valía con el ropero y asumió uno de los roles más importantes en aquella orquesta rompedora, que lo tenían a él y a Orlando Goñi marcando el ritmo con unos compases milongueros que siguen llevando en volandas a los milongueros de todo el mundo gracias a aquellas maravillosas grabaciones de la primera orquesta del Gordo..

                                         
Kicho en el Sexteto Mayor de los fueyes de Stazo y Libertella


Estaría veinte años con Pichuco y en esas dos décadas supo amoldarse a los cambios de ritmos, la orquesta se fué haciendo más melódica perdiendo los alardes que supo instalar Goñi en su primera época, pero jamás bajó su standard musical. Incluso actuó numerosas veces en el cuarteto posterior de Pichuco con Grela. Hombre fuerte del ambiente, lo llevaría brevemente Lucio Demare a su conjunto, formaría el cuarteto Estrellas de Buenos Aires, con Armando Cupo, Jorge Caldara y Hugo Baralis, más las voces de Marga Fontana y Héctor Ortiz. Piazzolla, que sentía admiración por Kicho, lo tuvo en sus conjuntos varios años, como integrante fundamental de sus Quintetos, en la Operita María de Buenos Aires y en el Noneto. También formó un par de años en el Sexteto Real de Salgán, Fancini, Laurenz y Ubaldo De Lío. Estuvo con Mariano Mores y desde l967 al 72 en el Sexteto Mayor, de Libertella y Stazo. Actuó con la orquesta de Carlos García en El viejo Almacén, en 1969.

                                   


En el año 2000,  ocho años después de su fallecimiento, la Municipalidad de Buenos Aires lo honró consagrándolo como "El contrabajista de tango del siglo". Algo parecido había dicho en un reportaje Ástor Piazzolla, de Kicho, el hombre que marcó con su instrumento  los compases básicos de los conjuntos que integró, impregnándolos de su fuerza tanguera; la base rítmica y la marcación del compás en una categoría musical impresionante. Y dándole así  al contrabajo el lugar merecido en el catastro tanguero.

                       
Con el Quinteto Real en Tokio -Japón. Laurenz, Francini, De Lío, Salgán y Kicho
            

Lo voy a recordara en dos tangos grabados con Aníbal Troilo, en dos etapas totalmente distintas. Su alma rítmica se divisa fácilmente en Te aconsejo que me olvides, el tango de Pedro Maffia y Jorge Curi, el tango del cual Troilo realizó una magistral versión, en la cual sobrevuelan los fantasmas de Goñi, Pichuco y Kicho, además de Fiore. Lo grabaron el 16 de abril de 1941 y ya se me van los remos debajo del escritorio. Y en otra época de Troilo, Prepárense, de Piazzolla, llevado al disco el 21 de marzo de 1951.

093- Prepárense-Aníbal Troilo

066- Te aconsejo que me olvides - Troilo-Fiore


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