lunes, 16 de octubre de 2017

Jorge Caldara

Aunque más no fuera por la creación de ese maravilloso tango llamado Patético, tan rico en ecos musicales, su nombre debería estar significado con esa respiración tan especial que tiene el fueye y que inyecta electricidad a los movimientos de bailarines y músicos. Construído  alrededor de un tono hímnico, destella por su gran vuelo en el desarrollo melódico. Y es tan intenso en la homilía pugliesana como en aquella sacralidad que  imponía el fueye de Pichuco, si escuchamos los registros de sus respectivas orquestas.


Al margen de esta hermosura que compuso, Jorge Caldara fue un bandonenista de prestigio, con toque y polenta, que en la orquesta de Osvaldo Pugliese alcanzó su cima como músico, arreglador y compositor. El recuerdo de aquellas  melenas (Ruggiero , Caldara), revoleadas mientras le daban leña a sus fueyes en las variaciones finales, se nos quedaron prendidas a las retinas de todos aquellos que bailamos con la orquesta de Pugliese en vivo, en semejante inolvidable época.
                                                    
Su padre, gran tanguero e hincha de Pugliese luego, lo insertó de niño en la música. Aprendería algunas nociones de piano y luego se decidiría por el bandoneón. Un fueye de segunda mano que le regaló su padre sería el punto de partida de su vocación. El resto lo haría el ambiente, la ascesis referencial del tango en su barriada de La Paternal. El ser emocional del porteño reflejado en la música popular.

Orquesta de Pugliese. Los fueyes son Gilardi, Caldara, Ruggiero y Castagniaro.

Comenzaría garabateando en orquestas de segunda fila, en el centro, pero notaba su falta de conocimientos musicales y emprendió la dura tarea del aprendizaje con gente de primer orden como Carlos Marcucci y Félix Lipesker, autores entrambos de una guía para aprender a tañer el bandoneón. Fue la primera en su género y gracias a su dedicación, Jorge pudo ingresar en la orquesta de Francisco Lauro, por donde pasaron músicos que luego serían figuras como Piazzolla, Sánchez Gorio o De Angelis.

Superado el escalón inicial, se alista en la orquesta de Alberto Pugliese, hermano mayor de Osvaldo, que luego lo recomendaría precisamente a este último, donde reemplaza a Alberto Armengol, completando el cuarteto de fueyes con Osvaldo Ruggiero, Oscar Castagniaro y Esteban Gilardi. Con Ruggiero arman una sociedad llena de sentimiento y altísima intensidad creadora. Ambos tenía la necesaria fuerza conductora,  haciendo de cadeneros de toda la orquesta, sobresaliendo especialmente Ruggiero, pero muy consustanciado con su nuevo compañero.

                                         


Fueron diez años de lujo y éxitos en la gran orquesta de Osvaldo Pugliese, que llenó clubes, sociedades y escenarios tangueros, seguidos por la incomparable barra de hinchas de la orquesta, que los acompañaban a todas sus actuaciones. Luego se alejaría de la formación de Don Osvaldo que le dio la alternativa, cumpliendo con creces y aportando sus conocimientos de arreglador y feliz creador, no sólo de Patético, sino de otros temas que cobraron notoria celebridad.

                                   

Con el que fuera presentador de la orquesta, Mario Soto, compuso temas imprescindibles para mayor gloria de Alberto Morán: Pasional, Por pecadora y Muchachita de barrio, que el Flaco usaría más tarde como presentación éste último, cuando se hizo solista y lo acompañaba la orquesta de Armando Cupo. Con Pugliese lució otro bello tema suyo instrumental: Pastoral.   Con Rofolfo Lesica compuso Solo Dios vos y Papilino, dedicados a su esposa e hijo, respectivamente. En sociedad con Luis Stazo, crearon Bandoneón para vos, Cuando habla el bandoneón y Mi bandoneón y yo, como cuadra a dos excelentes fueyes. Y agradeciendo a los dos grandes que le dieron lustre con su registro de Patético; compuso los intrumentales: Con T de Troilo y Puglieseando. Incluso Manolo Sucher homenajeó a Fiorentino con su tango dedicado: Para el recuerdo, que Caldara llevó al disco,entre otras obras.

Viajó a Japón invitado especialmente y estaría allí un largo año, formando orquesta y a músicos nipones para la misma. Al regreso armó un afiatado conjunto, con las voces de Raúl Ledesma y Carlos Montalvo. Estuvo en radio Splendid, en bailes y grabó en Odeón, Paralelamente armó y se integró en el Cuarteto de las estrellas, con Hugo Baralis, Armando Cupo y Kicho Díaz. La cantante era Marga Fontana y el presentador Roberto Giménez. También dejaron algunos registros, aunque cuesta encontrarlos.

                         
 Caldara, Raúl Ledesma, Ángel Vargas, Cosentino, Carlos Montalvo, y Castagniaro
           
La muerte se lo llevó tempranamente, antes de cumplir los 43 años, y después de una tremenda enfermedad que lo postró durante cuatro años: cáncer en los ganglios linfáticos. Hoy lo recuerdo con toda la nostalgia de aquella melena traviesa y su bandoneón de inventiva contagiante, en dos temas. , y arreglo especial con su orquesta: Cascabelito, de Jose Bohr y Juan Andrés Caruso llevado al disco el 25 de febrero de 1959 , y Con T de Troilo, grabado el 8 de junio del mismo año.

Cascabelito - Jorge Caldara y orq.

Con T de Troilo - Jorge Caldara y orq.



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