lunes, 9 de octubre de 2017

Danzarín

Escojo este título de la intensa y admirable obra realizada por Julián Plaza, porque de algún modo simboliza la esencia de su creación y el espesor del sonido de la misma. Y sorprende y aún valoriza mucho más su trabajo, el hecho de que haya nacido en un minúsculo pueblo pampeano llamado General Manuel Campos. Para más inri, su padre era español, trabajaba en el campo y compró un bandoneón usado que aprendió a tocar por correspondencia.

Años después encargó otro para Julián y le enseñó lo poco que sabía, pero gracias a lo cual organizaban pequeñas fiestas  y algunos bailes en la zona. El chico se aquerenciaría con la música y su progenitor lo manda a Buenos aires para satisfacer sus metas. Allí conoce y estudia con Vicente Demarco, con Félix Lipesker y más tarde con Julián Bautista las disciplinas musicales. Ello explica que además de bandoneonista y pianista, resultase finalmente un gran compositor y arreglador.

                             


Con 15 años debutará en la orquesta de Edgardo Donato. Dos años más tarde en la de Antonio Rodio y en 1946, con sus 18 años, se instala en la fila de fueyes de la orquesta de Miguel Caló, a la vez que compagina sus funciones con la de arreglador. Se va a Europa como integrante de la orquesta de Eduardo Bianco y recorrerá en gira diversos países, Al regreso vuelve con Caló, pero a la vez encadena su trabajo con la formación de Atilio Stampone y pasará por orquestas como las de Florindo Sassone, Manuel Buzón o Joaquín Do reyes, completando su formación.

Su salto a las huestes de Carlos Di Sarli y más tarde a la de Osvaldo Pugliese le permiten mayor vuelo a su vocación, que él definiría con palabras mesuradas y justas.


    -Como profesional uno se adapta. Con Di Sarli había que tocar suave y sencillo, con un estilo antiguo pero que era muy difícil de lograr. Era una expresión muy particular, con pocos arreglos. Con Caló, en cambio, era más movidito, con más staccatos. Y otro estilo muy complicado fue el de Pugliese porque era muy caprichoso. A mí me costó bastante. Por eso, nunca anduvieron bien los arregladores que no eran del grupo. Había que estar en la cocina para entenderlo.

                                
1966. Pugliese con sus fueyes: Plaza, Lavallén y Ruggiero


Con 17 años comienza a despuntar su trabajo de compositor. Su tango inicial, A lo moderno, entró en los atriles de la orquesta de Miguel Caló, pero no llegó a ser grabado. A éste le sigue la milonga Dominguera, que continúa igual proceso. El primer éxito en este rubro lo consigue con Sensiblero, en 1954, que estrena y graba Caló, y es arprobado en el ambiente. A tal punto que lo graba la orquesta de Enrique Francini y también Piazzolla que ya estaba poniéndose de moda.

De 1956 a 1968, siembra más éxitos como  Danzarín, Melancólico, Nostálgico ("Lo escribí en Nápoles"), Buenos Aires-Tokio, Disonante. Y crea unas milongas muy especiales, con sello propio que también ingresan en el lote de las preferidas por músicos y tangueros: Morena, Nocturna, Payadora, y aunque su obra es prácticamente instrumental, también le pone música a unos versos de Jorge Luis Borges y se convierte en la Milonga de marfil negro. Con Manolo Barros compuso: Cuánta angustia. Aníbal Troilo, que lo llamaba a su casa para realizar los arreglos de sus temas, le grabó nada menos que 8 obras suyas. "Troilo tenía mucho criterio, cuando cambiaba algo siempre estaba bien. El estilo Pugliese es muy difícil porque lo que está escrito no es lo que finalmente suena. Se hace distinto por el rubato." (afirmaba)

                                 


Pero hoy me centro en Danzarín, ese tango que elevó la temperatura de su obra y que es toda una joyita. Contaría de este modo su nacimiento:

   -Danzarín se fue armando, fue surgiendo, madurando, entre el invierno y la primavera del 55. Primero fue la base melódica, una idea musical de dieciseis compases, que se me cruzó camino al trabajo, por aquel entonces en el cabaret Empire, de Corrientes y Esmeralda. La idea necesitaba un título, un nombre para evocarla desde la memoria, y así poder trabajarla. Piazzolla y La Madrid me dieron una pista con Fugitiva, interpretada por María de la fuente, al decir "danzarina en la tarde".

Aníbal Troilo con su orquesta lo llevó al éxito, con el arreglo del propio Plaza, consituyéndose en una obra insoslayable. Lo grabó el 15 de diciembre de 1958 y lo repitió el 24 de abril de 1963. Además lo instaló en su repertorio permanente.  Otras grabaciones de Danzarín,  fueron las de Osvaldo Fresedo, Osvaldo Piro, Enrique Francini, Sexteto Tango, Arias-Montes, Víctor Lavallén y su orquesta, Federico-Grela, Sexteto Mayor, Florindo Sassone, Orquesta Escuela de Tango; Color Tango, o la Orquesta de Tango de Buenos Aires.

Los invito a escuchar la segunda y hermosa versión que hiciera de Danzarín la orquesta de Aníbal Troilo en 1963. Y a continuación la versión del dúo Aníbal Arias-Osvaldo Montes.






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