viernes, 10 de abril de 2015

Di Sarli y sus orquestas

Aunque cambiase de músicos en su orquesta, la formación de Carlos Di Sarli continuó siendo un ejemplo de fidelidad al estilo que lo llevó a los primeros planos. Le había sucedido con el Sexteto y volvería a sucederle cuando en un momento brillante de su carrera profesional, con la orquesta instalada en el buen paladar o buena oreja del público tanguero, recibió la noticia de que desharía su formación a mediados de 1948, para tomarse una larga temporada de descanso que duraría dos años y medio nada menos.

Recién regresará en marzo de 1951, en medio de una gran expectación y con la sala mayor de Radio El Mundo abarrotada de público y amigos. La nueva orquesta tenía como cantores a Oscar Serpa  -que ya había estado anteriormente- y Mario Pomar. (a quien le hizo cambiar su apellido: Corrales, con el que había actuado hasta allí.)

                                           


Y los músicos era: Federico Scorticati, Félix Verdi, Ángel Ramos, Juan Carlos Mattino y Luis Masturini en bandoneones; Tito Simón, Bernardo Weber, Claudio González, Daniel (Lito) Goicoechea y Adolfo Pérez en violines. En contrabajo Hamlet Greco y el director al piano. Será esta orquesta la que inaugure la presentación del sello Music Hall en Argentina, que armará sus discos en Estados Unidos y lanzará los mismos en 33 revoluciones por minuto.
                                       
Di Sarli con Héctor Marcó, Mercedes Simone, Ortega del Cerro y otros.


Esta será la orquesta con la cual bailaremos con la barra en los carnavales de 1954, en la hermosa Sede Social del Club Atlético Huracán de la Avenida Caseros, frente al Parque Patricios. El arrastre que tenía Di Sarli era realmente impresionante y bailar con su orquesta  era un placer inmenso. La dupla de cantores se complementa muy bien y alcanzan algunos éxitos sonados. El más grande, para mi gusto, fue la interpretación que hizo Pomar de Tormenta, el increíble tango de Enrique Santos Discépolo.

La orquesta sonaba más melódica y menos rítmica que la del comienzo, cuando cantaba el pibe Rufino, pero seguía manteniendo una jerarquía indudable que le reconocían todos sus colegas, comenzando por Aníbal Troilo, que siempre admiró a Di Sarli y lo confesó públicamente en varias oportunidades.
                                                      

En el mes de enero de 1956, prácticamente la totalidad de los músicos le envían el telegrama al director anunciando su desvinculación para formar rancho aparte con  la denominación de Los señores del tango, dedicatoria expresa para su director que por entonces ya ostentaba el título de El señor del tango. Di Sarli lo veía venir y ya tenía casi formada su nueva orquesta.

Permanecerían en la misma su fiel bandoneonista Tito Simón y el contrabajista Alfredo Sciarreta que había entrado en lugar de Greco. Y en esta nueva etapada disarliana, la orquesta quedaría integrada  por instrumentistas de alto nivel, En bandoneones estarían: José Libertella, Julián Plaza, Alfredo Marcucci y Domingo Sánchez que regresaba a la misma. Los violines estarían a cargo de Elvino Vardaro, Antonio Rossi, Roberto Guisado, Szymsia Bajour, Carlos Arnáiz y Juan Schiaffino. . Los cantores eran Argentino Ledesma que venía de dar el campanazo con Héctor Varela, creando una gran expectación (volvería con Varela)  y el mendocino Rodolfo Galé, que dejaría su puesto a Roberto Florio.

                               
El maestro Di Sarli rodeado de varios de sus cantores


Con ligeras variantes mantendrá esta orquesta hasta 1959 en que comenzó a sentirse mal y fallecería en enero del 60. De esta etapa quedará para el recuerdo ese maravilloso tango que había compuesto allá por los años treinta, pero corregida y lanzada en 1957: Bahía Blanca. Un tema dedicado a su ciudad natal, que enaltece aún  más toda la currícula de ese señorazo que dejó grabada una obra invalorable para los melómanos tangueros y muy especialmente para los milongueros de todo el mundo.

                                          

Nunca mejor recordado que con ese tango inmortal que les dejo a continuación y que grabara en dos oportunidades. En esta ocasión les dejo la versión de 1958. Y del mismo año, Indio manso, del pianista Héctor Quesada, grabado el 1º de noviembre de ese mismo año.

¡Qué maravilla!

Carlos Di Sarli - Bahía Blanca

035- Indio manso - Carlos Di Sarli



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